25 febrero 2006

DEBATE: COMUNISMO EN EUSKAL HERRIA

ARticulo enviado por bandera roja, publicacion del foro comunista vasco.

ALGUNOS PROBLEMAS (GENERALES) DE LA CONSTRUCCIÓN DEL PARTIDO.

En esta segunda parte del trabajo, vamos a analizar aquellos problemas de tipo general con que nos encontramos a la hora de abordar la construcción del partido. Evidentemente, como nos enseña el Materialismo Dialéctico, no se trata de problemas aislados, separados entre sí, estancos, sino que unos y otros se hallan interrelacionados y son interdependientes.

A mi modo de ver, los más importantes, son los siguientes: a) La desorientación ideológica y política, provocada por la falta de referentes simbólicos, producida a raiz de la caída del bloque soviético; b) el desarme ideológico y los cambios operados en la conciencia de clase, como consecuencia de la modificación del modelo de acumulación capitalista; y c) la persistencia de las divisiones históricas sufridas por el movimiento revolucionario.

1.- Un enfoque dialéctico de los problemas.

Antes de nada, hay que decir que todos los problemas se deben analizar desde un punto de vista dialéctico. Para ello, tenemos que evitar caer en la unilateralidad, es decir en el error de centrarnos únicamente en uno de los aspectos del problema, en aquel que nos parece más importante, despreciando los demás. Nuestro análisis, debe ser multilateral, es decir que ha de contemplar los distíntos ángulos del problema, sus distintas vertientes, todos sus aspectos y las interrelaciones que se dan entre ellos.

Otro error frecuente, que se debe evitar, es el de la superficialidad. Esto supone que nos conformamos con la apariencia de las cosas, sin tratar de llegar a su esencia; con la forma, sin tratar de penetrar en su contenido. Sin embargo, el análisis de los problemas debe hacerse en profundidad, tratando de desentrañar sus contradicciones internas, procurando contemplar sus distintos aspectos (en unidad y en oposición), indagando en sus causas y, al mismo tiempo, enmarcando éstas en su contexto.

Por último, a la hora de abordar el estudio de un problema, debemos abandonar los prejuicios, las ideas preconcebidas, lo que supondría cometer un error de subjetivismo. Al contrario, nuestros análisis de los problemas, se deben caracterizar por su objetividad, es decir por considerar las cosas, los fenómenos y los problemas, tal como son, independientemente de nuestros deseos y de nuestra voluntad.

Los problemas y las causas que los originan, a su vez, mantienen entre ellos una interrelación dialéctica. Se influyen mutuamente. No son eternos e inmutables. Tienen un carácter histórico y cambian y se manifiestan de diferentes formas en distintas épocas, dependiendo de las condiciones concretas; e incluso pueden llegar a desaparecer para dar paso a otros nuevos, al modificarse sustancialmente las condiciones que los habían originado.

2.- Tres grandes problemas.

A continuación, iré desarrollando estos aspectos, poniendo de manifiesto sus conexiones respectivas y exponiendo los medios que, desde mi punto de vista, en las condiciones actuales, nos permitirán avanzar hacia su superación.

1.- En cuanto al primer problema, hay que tener en cuenta que después del hundimiento del bloque soviético, que se produjo a comienzos de la década de los noventa, el sector del Movimiento Comunista Internacional para el que aquel había constituído el único “modelo” de socialismo posible, con el que se identificaba y que le servía de referencia, sufrió una profunda desorientación. No podía concebir la posibilidad de que en la URSS, en la patria del socialismo, y en los otros países del bloque, se pudiera haber restaurado el capitalismo.

Sin embargo, no se puede atribuir, de forma simplista, la caída del llamado “socialismo real” a la “traición” de algunos dirigentes del PCUS como Jruschov o Gorbachov. Ello supondría un reduccionismo abusivo, que sólo puede contribuir a distorsionar nuestra pecepción de la realidad. El desmoronamiento de la URSS y del conjunto del bloque soviético, ha obedecido a causas mucho más profundas y complejas, que no voy a entrar a analizar en este trabajo, pero que en su momento deberán abordarse, pues se trata de un debate ineludible en el seno del movimiento comunista, que habrá que hacer con la perspectiva que nos da el tiempo transcurrido y que deberemos realizar de forma objetiva y desapasionada.

Pero, al igual que lo ocurrido con el sector llamado “prosoviético”, también ha sucedido lo mismo con aquellos otros sectores que tomaban como modelo a Albania o a China , y que quedaron igualmente desorientados a causa de la evolución sufrida por ambos países. Así, tras la muerte de Mao, ocurrida en 1976, China abandó abiertamente la via de “confiar en sus propias fuezas”, iniciando un proceso de “desmaoización” que fue acompañado por la descolectivización de la agricultura (desmantelamiento de las comunas populares); la apertura al mercado mundial; el estrechamiento de las relaciones con EEUU (1979); la entrada en el FMI (1980); el tratado comercial con la URSS (1983), ampliado en 1985; el acuerdo con Gran Bretaña (1984), y su reciente entrada en la OMC, con el apoyo de EEUU; integrándose así en la economía capitalista mundial, junto a los EEUU, la UE y Japón.

Como he dicho antes, todos estos temas habrá que debatirlos en profundidad más adelante. Lo que ahora sí quiero resaltar, es que los ideólogos burgueses y los apologistas del capitalismo, aprovechando esta situación, arreciaron su campaña de desprestigio del marxismo que, en parte ha obtenido algunos de los resultados que esperaban lograr con ella, ya que ha llegado a generar la desilusión y el desánimo en amplios sectores de la militancia comunista y ha provocado el debilitamiento y el reflujo del movimiento revolucionario. De hecho, esa campaña ideológica ya había comenzado en la década de los ochenta, cuando la URSS se hallaba en pleno estancamiento económico .

Además de los factores internos, también hubo otros externos que contribuyeron considerablemente a su agravamiento, tales como: a) la repercusión que tuvo sobre la URSS la crisis económica que, desde mediados de la década de los setenta hasta finales de los ochenta, sufrieron los países capitalistas más desarrollados; y b) el recrudecimiento de la “guerra fría” que tuvo lugar a raiz de la intervención soviética en Afganistán (1979) y que se ha conocido como “segunda guerra fría”, que relanzó la carrera armamentística entre las dos superpotencias.

Todo ello favoreció el desarrollo de distintas teorías y doctrinas reaccionarias como el Neoliberalismo, que exaltaba al máximo el egoismo y el individualismo, la insolidaridad y el consumismo compulsivo ; y reactivó otras como la de la sociedad postindustrial y el fin de las ideologías (Daniel Bell), que ya habían sido enunciadas décadas atrás. Al mismo tiempo, en el terreno de la filosofía, se reforzaba la influencia del Neopositivismo .

2.- Durante el periodo que va desde mediados de la década de los setenta a finales de la de los ochenta, se han operado una serie de profundoscambios en el modelo de acumulación capitalista. Dichos cambios, se han basado en: a) la transnacionalización del capital y la hegemonía de las multinacionales; b) la incorporación de los últimos avances científico-técnicos (microelectrónica, informática, robótica, telemática, ingeniería genética, nuevos materiales, etc.) al proceso de producción; c) la implantación de la llamada organización científica del trabajo (OCT) en las empresas; d) la internacionalización del proceso de acumulación capitalista, con la consiguiente expansión del mercado a escala planetaria (globalización); e) la aceleración de los procesos de integración económica (UE, TLC, MERCOSUR,...); f) la progresiva liquidación de las conquistas sociales logradas por la clase obrera (desregulación), con la consiguiente reducción de las funciones asistenciales del Estado capitalista (desmantelamiento del Estado del bienestar); y g) la creciente precarización del empleo.

Como consecuencia de todo ello, en los países capitalistas desarrollados se han producido importantes modificaciones en la estructura social, que han llegado, incluso, a provocar significativas diferenciaciones en el seno de la propia clase obrera, y que han dado lugar a la aparición de nuevas contradicciones que dificultan su necesaria cohesión interna. Me refiero a las contradicciones que se dan entre distintos sectores, tales como: a) trabajadores en activo y desempleados; b) Trabajadores con empleo fijo y con empleo precario; c) cualificados y no cualificados; d) autóctonos e inmigrantes. De todas formas, se trata de contradicciones no antagónicas, que no tienen un carácter irreconciliable y que, por tanto, podemos y debemos resolver por medio del diálogo y la persuasión.

El aumento del paro estructural y el progresivo desmantelamiento del Estado del bienestar, han traído como consecuencia una mayor operativización del “ejército de reserva”, que con la desregulación de las relaciones laborales y la reducción de la protección social, ha permitido que aquel cumpla más eficazmente su misión de favorecer la competitividad entre los trabajadores y presionar a la baja sobre los salarios y las condiciones de vida y de trabajo.

Por otra parte, simultáneamente con todo esto, ha tenido lugar un proceso de “desproletarización” de la producción, como consecuencia de la creciente disgregación y atomización sufrida por los grandes núcleos obreros de las décadas anteriores, debido a la progresiva reducción del tamaño de los centros de trabajo, y a la paulatina desaparición de los “barrios obreros”, que en muchas ocasiones habían surgido en las proximidades de las grandes fábricas o de las minas, debido al fenómeno de urbanización acelerada que ha traído consigo la aparición de nuevas barriadas “dormitorio” y al rápido crecimiento de los medios de transporte que ha permitido alejar cada vez más el lugar de residencia de los centros de trabajo.

Esta serie de transformaciones económicas y sociales, ha tenido como consecuencia la progresiva desaparición de la conciencia de clase “tradicional”, que se caracterizaba por una cultura y unas actitudes “obreristas”, que hoy sólo se conservan entre algunos sectores de trabajadores de más edad, pero que prácticamente han desaparecido entre las generaciones más jóvenes. Se trataba de una forma de conciencia de clase primaria, surgida en ambientes de trabajo y de vida que se caracterizaban por estar formados por comunidades homogéneas, social y ocupacionalmente aisladas, relacionadas con los grandes centros de producción .

Al mismo tiempo, se ha producido el desarme ideológico de la clase obrera, como consecuencia de la completa renuncia de los partidos de la “izquierda” tradicional (socialdemócratas, revisionistas, etc.) a impulsar luchas por la transformación social y por su actitud de abierta colaboración con la clase dominante en su tarea de defensa del Estado burgués y del sistema socio-económico capitalista.

Como dice, muy acertadamente Carlos de Cabo:

“Surge el postmodernismo como una cultura de retirada, de cansancio y de fracaso. Pero sobre todo como una funcional ideología del sometimiento..., los análisis postmodernos no priman lo objetivo sino lo subjetivo; la inmodificabilidad de lo real-colectivo hace que se proponga el protagonismo de lo subjetivo. Como ya no son posibles las grandes metas, hay que refugiarse en el mundo privado”

Hasta ahora me he centrado en los cambios habidos en los países capitalistas desarrollados, como consecuencia de la modificación que ha experimentado el modelo de acumulación capitalista a partir de mediados de la década de los setenta . A continuación, me voy a referir, aunque sea más brevemente, a la situación de los países del llamado Tercer Mundo.

La globalización económica (acumulación de capital efectuada a escala mundial), configura un sistema polarizado en dos extremos, el Centro y la Periferia, cuyas relaciones de dominación / dependencia, son resultado de la ley de desarrollo desigual del capitalismo. Ello trae consigo la polarización de la riqueza y de la pobreza, como consecuencia del intercambio desigual y de la creciente deuda externa; la progresiva diferenciación de niveles de vida entre la población de los países capitalistas desarrollados del centro (dominantes) y los de la periferia (dominados); la explotación de los recursos naturales, con la consiguiente esquilmación de la naturaleza, que amenaza gravemente el equilibrio ecológico de todo el planeta.

En lo que respecta al continente africano, las condiciones ya son insostenibles. Su rápido crecimiento demográfico; el atraso económico; la dependencia exterior; el lugar periférico que ocupa en el mecado mundial; las artificiales divisiones fronterizas (heredadas del colonialismo); el hambre, sobre todo en el África subsahariana; la pobreza; el analfabetismo; los conflictos inter-étncos;... dan lugar a una situación política altamente inestable, propicia para grandes estallidos sociales. Sin embargo, en la situación actual, con la debilidad del Movimiento Comunista Internacional, y la práctica desaparición del nacionalismo progresista laico panárabe (como consecuencia de lo anterior), es posible que, durante un cierto tiempo, esas revueltas sean capitalizadas por el integrismo islámico .

En cuanto a América Latina, hay que decir que reviste ciertas particularidades. A diferencia de lo ocurido con muchos países de África y de Asia, que durante los siglos XVIII y XIX sufrieron la ocupación militar por parte de las potencias coloniales, principalmente Inglaterra y Francia, y no alcanzaron su independencia política hasta mediados del siglo XX; los de América Latina conquistaron su independencia a principios del siglo XIX. En este subcontinente, la dominación española y portuguesa, fue sucedida por la francesa e inglesa y, posteriormente, pasaron a situarse bajo la norteamericana. Por ello, aunque el sometimiento y la periferización de estos países fue antigua, su consolidación tuvo lugar a finales del siglo XIX y principios del XX, cuando cayeron bajo la hegemonía de los EEUU. De ahí que su inserción en el mercado mundial haya tenido lugar de forma subordinada al imperialismo norteamericano.

La pobreza de amplias capas de la población; las profundas desigualdades sociales; el atraso económico; el analfabetismo; y la deuda externa, son las notas más características de la situación de América Latina.

En Asia, se concentra la mayor parte de la población del planeta. Es en este gran continente donde se están dando unas condiciones especiales que pueden tener gran influencia en la futura evolución de la correlación de fuerzas a nivel internacional, con la consiguiente repercusión en el desarrollo de la lucha de clases. Me referiré a ello más adelante.

3.- Por último hay que decir que, a comienzos del siglo XXI, todavía persisten las divisiones que se produjeron en el Movimiento Comunista Internacional hace ya casi medio siglo. Unas divisiones históricas que no podemos pasar por alto, pero que debemos contextualizarlas y analizarlas a la luz de la experiencia de las últimas décadas.

A la vista de estos tres grandes problemas (de tipo general) que dificultan la construcción del partido comunista en Euskal Herria, podríamos adoptar una actitud pesimista, y hasta derrotista, pensando en las enormes dificultades que entrañará su superación. Si considerasemos la situación a corto plazo, podríamos pensar que sí hay motivos para ser pesimistas. Pero, si la contemplamos desde el punto de vista del Materialismo Dialéctico y el Materialismo Histórico, es decir, desde una perspectiva histórica y estratégica, teniendo en cuenta que todos los procesos se encuentran en movimiento y en desarrollo, que nada es eterno e inmutable, y que todas las cosas y situaciones son susceptibles de experimentar profundos y radicales cambios; entonces comprobaremos que tenemos sobradas razones para ser optimistas.

3.- El cambio de época.

A mi modo de ver, en estos momentos se dan una serie de factores y concurren unas circunstancias en la situación internacional que nos permiten afirmar que el movimiento revolucionario está comenzando a superar la situación de reflujo que ha sufrido en las tres últimas décadas. Por ello, considero que nos encontramos en una especie de “punto de inflexión” en el que se invierte la anterior tendencia y que estamos iniciando un cambio de época.

Hoy día, a nivel internacional, se dan tres contradicciones fundamentales: 1) la que enfrenta al proletariado y a la burguesía, de todos los países; 2) la que enfrenta a los pueblos y naciones oprimidas con el imperialismo, especialmente con el norteamericano; y 3) la que enfrenta a las distintas potencias imperialistas entre sí.

De acuerdo con su importancia relativa, el desarrollo de las contradicciones (principales), condiciona e influye sobre el desarrollo del resto de las contradicciones (secundarias) a nivel mundial. Pues bien, en los últimos años, al menos dos de ellas se han agravado considerablemente.

Los EEUU, la principal potencia imperialista, como consecuencia de su política agresiva, se encuentra empantanada en dos guerras (Afganistán e Irak) en las que se tiene que enfrentar a una creciente resistencia popular, y de las que no ve una clara salida.

Por otra parte, su actual posición hegemónica se está viendo cada vez más amenazada por la competencia de las nuevas potencias regionales emergentes, especialmente por parte de China . La alianza estratégica de ésta con Rusia, por una parte y con India, por otra; sus relaciones económicas, comeciales y políticas con Irán; el reforzamiento de la Organización de Cooperación de Shangai, de la que también forman parte Rusia y otros cuatro países del Asia central, y en la que China juega un papel preponderante; el debilitamiento de la influencia de EEUU en Corea del Sur, su tradicional aliado, que ha iniciado un proceso de acercamiento a Corea del Norte; debilitan considerablemente la posición del imperialismo norteamenricano en Asia, donde sus apoyos se están viendo cada vez más limitados.

Si, además, tenemos en cuenta la posición antiimperialista de algunos países como Irán o Siria que, a pesar de sus inconsecuencias, se oponen a los planes expansionistas norteamericanos; el desarrollo del movimiento revolucionario y de las guerillas comunistas en Nepal, India, Bangla Desh, Filipinas, y más recientemente en kurdistán Norte; podría decirse que Asia se está convirtiendo en una especie de “talón de Aquiles” para el imperialismo norteamericano.

Pero la potencia hegemónica, también está encontrando fuerte resistencia en América Latina, donde cada vez es más amplia la oposición a sus planes para poner en funcionamiento el ALCA, tanto por parte de la clase obrera como de los campesínos indígenas. También hay que tener en cuenta la reciente iniciativa cubano-venezolana para impulsar el ALBA, como alternativa al proyecto de EEUU. Igualmente son importantes los movimientos populares producidos en los dos últimos años en Bolivia y Ecuador, en defensa de sus respectivas reservas nacionales de hidrocarburos (gas natural y petróleo), ante la amenaza de expolio por parte de las multinacionales norteamericanas, que cuentan con el apoyo de las oligarquías de ambos países.

En cuanto a la UE, la otra potencia imperialista que compite con los EEUU, está atravesando una prolongada y difícil crisis política. Por una parte, aunque ha limado algunas de las diferencias que mantenía con EEUU, fundamentalmente a raiz de la agresión contra Irak, las relaciones entre ambas se mantienen en una dinámica de unidad y lucha . Por otra, tras el reciente rechazo popular producido en Francia y Holanda al Tratado para la Constitución Europea, se ha ralentizado el proceso de integración política. Además, la difícil situación creada en Alemania tras las pasadas elecciones parlamentarias, oscurece aún más el panorama.

En general, entre los trabajadores de la Europa occidental, está creciendo el temor ante las medidas dirigidas a desmantelar el “Estado del bienestar” (restricción de derechos políticos, reducción de prestaciones sociales, privatización de sectores económicos decisivos, etc.) que están adoptando los gobiernos burgueses de todos los países. La entrada de los nuevos diez miembros de la UE, que posibilita la deslocalización de empresas y que favorecerá la llegada de grandes contingentes de inmigrantes, preocupa a amplios sectores de trabajadores, que constituyen un “terreno abonado” y muy receptivo a las ideas racistas y xenófobas que difunden las organizaciones neonazis, que están siendo apoyadas por el gran capital europeo con objeto de desorientar y dividir al proletariado.

Con el hundimiento del bloque soviético, la crisis que sufría el movimiento revolucionario a nivel internacional, tocó fondo. Puede decirse que supuso el final de la etapa de reflujo que éste venía sufriendo a nivel mundial, desde hacía varias décadas. Pero, también podemos considerar este hecho como el final de una batalla que se inició con la Revolución rusa de Octubre de 1917. Una batalla que ha concluído, pero la guerra contra el capitalismo y la explotación continúa. A partir de entonces, comenzaron a aparecer aquí y allá indicios de que se había iniciado, lentamente, su recuperación.

Si la desaparición de la URSS, y la evolución seguida por China, han supuesto para un amplio sector del Movimiento Comunista Internacional la pérdida de unos polos de referencia, que ha provocado la desorientación y el desánimo en el movimiento revolucionario, no es menos cierto que ello nos ha situado en un nuevo punto de partida. Hoy día, poseemos una rica experiencia histórica con la que no pudieron contar Lenin y los bolcheviques, ni los comunistas chinos. Estudiándola, podemos extraer grandes enseñanzas, tanto por la vía positiva (sus aciertos y sus éxitos) como por la negativa (sus errores y sus fracasos). Puede decirse que éste es el aspecto positivo de la contradicción. Y si hasta ahora, el aspecto dominante ha sido el que favorecía el reflujo del movimiento revolucionario, se están comenzando a dar las condiciones para que se invierta la situación, para que se produzca un cambio cualitativo que permita la recuperación y el avance de las fuerzas comunistas y revolucionarias en todo el mundo.

Por otra parte, numerosos estudios efectuados en las dos últimas décadas vienen a confirmar la validez general del Materialismo Dialéctico, reforzando sus fundamentos científicos y contribuyendo a enriquecer el maxismo. Me refiero, por ejemplo a las teorías de la “evolución discontínua” o el “desarrollo por equilibrios intermitentes” (Richad Lewontin, Niles Eldredje y Stephen Jay Gould) o la del “equilibrio en los sistemas dinámicos inestables” (Ilya Prigogine).

En otro orden de cosas; también debemos tener en cuenta que, aunque los cambios operados en el modelo de acumulación capitalista, han dado lugar a la paulatina desaparición de la conciencia de clase “tradicional”, ésta ha ido dando paso a un nuevo tipo de conciencia de clase. Se trata de una conciencia más compleja, que es un reflejo de las contradicciones estructurales del sistema capitalista y de los grandes problemas que de ellas se derivan. En este sentido apuntan diversas investigaciones sociológicas efectuadas en los países capitalistas desarrollados, como Gran Bretaña (Mann y Westergaard) o Suecia (Himmelstrand), etc.

Se trata de una nueva forma de conciencia de clase que refleja aspectos parciales de las contradicciones generadas por el capitalismo. Por ejemplo: el alto nivel de paro, la precarización laboral, el deterioro medioambiental, las condiciones generales de vida, la opresión nacional, la situación de la mujer, el militarismo y el imperialismo, etc. Este tipo de conciencia de clase, necesita de una perspectiva global, para llegar a transformarse en conciencia de clase revolucionaria. Esa labor ideológica y política, que se requiere para elevar la conciencia de clase incipiente y fragmentaria a un nivel superior, sólo puede ser desarrollada por un partido comunista, armado con la teoría marxista-leninista.
La globalización económica, también ha dado lugar a algunos nuevos fenómenos, como: a) el incremento del flujo migratorio que se dirije hacia Europa occidental; y b) el movimiento antiglobalización de los “foros sociales”, mundiales, continentales, etc.

En cuanto al movimiento migratorio que, procedente de los países más atrasados y dependientes de Asia, Africa y America Latina, está llegando, cada vez con más fuerza, a los países de la UE, hay que tener en cuenta que, en su gran mayoría, viene a engrosar las filas del proletariado. Ello, en principio, constituye un hecho positivo, teniendo en cuenta que la inmensa mayoría de los y las inmigrantes son relatívamente jóvenes y, además, su tasa de natalidad es más alta que la europea. Por consiguiente, su llegada tiende a favorecer un cierto “rejuvenecimiento” de la población . Es evidente, a todas luces, que una tarea importante de los comunistas de los países desarrollados, entre los que se incluye Euskal Herria, es la de lograr que las masa de trabajadores y trabajadoras inmigrantes, se incorporen al proceso revolucionario.

Sin embargo, esto no va a resultar nada fácil, si tenemos en cuenta que las condiciones de explotación y marginación social en que se ven obligados a vivir la mayor parte de quienes llegan al “paraiso” europeo, y su miedo a ser expulsados del país con cualquier pretexto, les obligan a estar siempre a la “defensiva”. Generalmente, buscan el apoyo de las redes sociales de acogida, y de las propias comunidades de inmigrantes que les han precedido, muchas veces encerradas en sí mismas. Su integración social, suele producirse en la segunda generación, cuando sus hijos e hijas se escolarizan. Por eso, es muy importante trabajar en esas redes de apoyo.

La inmigración procedente de países del magreb, suele estar sometida a fuertes influencias político religiosas por parte de sus respectivas comunidades, muchas veces bajo control ideológico de los imanes y cléricos islámicos. En el caso de los procedentes de Latinoamérica, suele haber menos dificultades de integración, pero ello también depende de su origen. Las comunidades formadas por inmigrantes indígenas, son más cerradas. En cualquier caso, es necesario desarrollar el tema de la multiculturalidad, desde el punto de vista de la teoría marxista, para que seamos capaces de afrontar el trabajo correctamente.

El movimiento antiglobalización y de los Foros Sociales se inició en la década de los noventa, aunque tuvo su antecedente en el Foro Mundial de Alternativas, que se creó en Bélgica en 1976. Hasta la fecha, el Foro Social Mundial ha celebrado cinco reuniones, la última en Mumbai (India) en el 2004, y posíblemente el de 2007 se celebre en África. Los Foros Sociales, son amplísimos movimientos en los que han llegado a participar más de 100.000 activistas, pertenecientes a unos 6.000 grupos y organizaciones de todo tipo, cada uno con sus propias perspectivas, objetivos y niveles de conciencia. Desde partidos políticos, sindicatos, movimientos campesinos, comunidades indígenas, ONG´s, e iglesias, hasta grupos feministas o ecologistas, de todo el mundo.
En estas macro-asambleas (aunque se subdividen en cientos de grupos de debate), es prácticamente imposible adoptar decisiones. A lo sumo, se pueden organizar campañas, como la que se realizó contra la invasión de Irak, que llegó a organizar decenas de manifestaciones en todo el mundo, el día 15 de febrero de 2003.

Algunos intelectuales de “izquierda”, sostienen que los Foros Sociales constituyen el “punto de encuentro” del movimiento antiglobalización, que son un instrumento para coordinase, intercambiar experiencias, y organizar campañas de denuncia y deslegitimación del sistema económico, político y militar. Sin embargo, son contrarios a que se trate de buscar alternativas al capitalismo. Cada vez que algún sector, dentro del Foro Social Mundial o Europeo, propone la necesidad de plantear alternativas, se encuentra con la oposición más furibunda de los sectores socialdemócratas, populistas y de la multitud de burócratas de ONG´s, que actúan objetívamente como verdaderos agentes al servicio del imperialismo y la reacción.

Por ello, aunque es importante paticipar en los Foros Sociales, de cualquie ámbito, los comunistas debemos hacerlo de forma coordinada y planificada, en cuanto que constituyen una potentísima estructura de masas. Pero, los Foros Sociales, no eliminan la necesidad de que el proletariado revolucionariose se dote de una estructura organizativa a nivel mundial, estos es la Internacional Comunista.

Respecto a la situación de división del Movimiento Comunista Internacional, a que me refería más arriba, hay que tener en cuenta que algunas de las condiciones que la posibilitaron, ya han desaparecido. Me refiero a que en la URSS se ha restaurado abiertamente el capitalismo y que buena parte de los antiguos partidos comunistas llamados “prosoviéticos” han pasado a adoptar posiciones claramente socialdemócatas. También han desaparecido bastantes de los antiguos partidos “prochinos”, que surgieron al calor de la disputa chino-soviética. No obstante, a nivel internacional, continúan existiendo numerosos partidos comunistas, con mayor o menor implantación, y considero que conviene trabajar por favorecer la unidad de las fuerzas revolucionarias.

Por supuesto, que no se trata de adoptar una postura “unitarista”, en abstracto, al margen de los principios marxistas-leninistas. Hoy día, algunos de los temas de debate de la década de los sesenta (la coexistencia pacífica, el problema de la guerra y la paz, la cuestión de Stalin, las vías hacia el socialismo, etc.) han perdido parte de su actualidad. Aunque no debemos olvidar estas cuestiones, pero en estos momentos se encuentran fuera su contexto histórico.

Sin embargo, la lucha de líneas en el seno del Movimiento Comunista Internacional continúa, y hoy día se puede sustentar en una larga y dilatada experiencia. Ello, nos permite centrar el debate en algunas cuestiones que a través del tiempo se han manifestado como esenciales, como las más cruciales, para el conjunto del movimiento comunista. En ese sentido se inscribe mi “Propuesta de Bases Ideológicas y Políticas”, y los “cuatro principios” que en ella planteo. Espero que resulten de utilidad para un debate tan necesario como el que debemos impulsar.

Ekaitz.

24 febrero 2006

DEBATE: COMUNISMO EN EUSKAL HERRIA

POR PGV - Civilización Socialista

Reflexiones sobre Socialismo Identitario Vasco

El problema de este texto es que no parte del materialismo histórico ni de leyes objetivas de acumulación del capital en un contexto de incremento de su internacionalización y de incremento en la competencia global.

Estado y mercado en abstracto. Análisis voluntarista que acaba dominado por la ideología burguesa.

Así pues, la "solución salomónica" de la economía mixta sólo responde a un análisis voluntarista basado en un reformismo utópico, pues el socialismo no se puede meter en el capitalismo. No funcionaria ninguno de los dos. El análisis es algo tramposo porque analiza al Estado sin dotarle un caracter de clase, igualando el sector público burgués con el sector público socialista.

No voy a entrar en analizar el término de "Estado de bienestar", cuyo colchón económico-ideológico está financiado por los trabajadores (80% IRPF rentas trabajo, y desde otro punto de vista, es plusvalía que acaba en las arcas del Estado burgués).

Sobre las relaciones mercantiles-monetarias, eso tiene más debate. El comunismo es anti-mercado porque es plutocrático y el dinero es un medio de acumulación de riqueza individual. No obstante, en la larga etapa socialista, el mercado podrá tener un papel importante como mecanismo de intercambio descentralizado, dentro del orden socialista. En su devenir, nuevas formas de intercambio descentralizado lo superarán. Pero eso, queda muy lejos.

Otra cosa es el amplio debate sobre la construcción del socialismo y coexistencia temporal de varios modos de producción bajo la democracia socialista. Pero aquí no se refieren a esto.

Dos ideas rápidas sin análisis de clase:

1. El socialismo o se plantea como objetivo la superación del capitalismo, o ya no tendrá caracter científico.

2. La democracia popular sólo puede basarse en la superación de la institucionalidad burguesa, la destrucción de las bases materiales del poder de la burguesía y la construcción de la institucionalidad popular (soviets) a modo de organización permanente del pueblo y los trabajadores.

Conclusión:

Con sólo la voluntad se pueden hacer muchos programas esquisitos para el buen gusto humanista. Pero ese eclecticismo que tanto detestaba a Lenin, no sirve a nadie, salvo para desconcertar. Los modelos de sociedad deben analizarse y proponerse en virtud del proceso histórico y la fuerza revolucionaria progresiva.

Dentro del socialismo y el comunismo caben muchas opiniones y modelos, pero es impresciendible el arsenal del socialismo científico para establecer la línea correcta de avance en la democracia real y la emancipación de los trabajadores.

PGV - Civilización Socialista


Recomiendo: http://civilizacionsocialista

DEBATE:COMUNISMO EN EUSKAL HERRIA

Por Aritz

PREMISAS FUNDAMENTALES PARA ENCARAR EL PROCESO DE CONSTRUCCIÓN DE UN PROYECTO COMUNISTA EN EUSKAL HERRIA

INTRODUCCIÓN

Para que los comunistas puedan llevar adelante su proyecto de emancipación de la clase obrera del yugo capitalista es necesario un instrumento: ese instrumento es el partido. Esta es una verdad universal y vale también, por tanto, para los comunistas vascos.
Podemos decir que se ha terminado el ciclo de retroceso de las fuerzas comunistas y revolucionarias que se inició con la caída de la URSS y el resto de países socialistas de Europa del Este. No nos vamos a detener aquí a analizar las causas de dicha caída ya que se saldría en cierta medida del objetivo del debate abierto en torno al comunismo en Euskal Herria, por lo que invito a los camaradas de Euskal Herria Sozialista a que próximamente planteen un debate en torno a esta cuestión tan importante para los comunistas vascos y para el conjunto del movimiento comunista internacional, ya que una posición clara acerca del hundimiento del socialismo en Europa del Este es una premisa básica de cara a construir un proyecto verdaderamente comunista. En cualquier caso sí hay que decir que en la base de la catástrofe que supuso la caída del socialismo está la política revisionista impulsada por el Partido Comunista de Unión Soviética tras la muerte de Stalin; el revisionismo es en la práctica el abandono del marxismo-leninismo y la experiencia histórica ha demostrado que el antistalinismo proclamado en el XX Congreso del PCUS fue, en realidad, antimarxismo-leninismo. Por supuesto habría que analizar más factores para comprender el proceso de descomposición de los países socialistas pero como ya hemos dicho escapa al objetivo de este texto. Sirva lo dicho para recalcar la importancia que tiene la lucha contra el revisionismo a la hora de abordar la construcción de la organización comunista.

Hemos dicho que se ha terminado el ciclo marcado por el retroceso de las fuerzas comunistas y revolucionarias a nivel mundial. Esto quiere decir que hemos entrado en una nueva fase, una fase de avance de las fuerzas comunistas y revolucionarias; dicho avance es, en líneas generales, todavía tímido pero la realidad va demostrando que este es un hecho incontestable. A pesar de la persecución los comunistas de Europa del Este van reorganizándose y recuperando la confianza de las masas, que se están dando cuenta de la gran catástrofe que supuso para su vida diaria el final del socialismo. En lo que a las luchas revolucionarias se refiere, ahí tenemos el ejemplo de la guerra popular de Nepal que avanza imparable junto a las luchas que mantienen otros pueblos como Palestina, Irak, Colombia o Euskal Herria. Cada una de estas luchas tiene características propias, pero les une su claro carácter antiimperialistas; a parte de que, lejos de haberse debilitado, demuestran cada día que pasa su firmeza. Si los imperialistas pensaban que con la caída del socialismo la historia se había terminado y que las luchas revolucionarias se verían afectadas, les ha salido el tiro por la culata. Porque si bien en un principio pudieron verse como vencedores en la lucha contra el socialismo, ciertamente herido de muerte en un principio, éste ha sabido resurgir. Y es que mientras exista explotación y opresión la revolución seguirá siendo una necesidad para las masas trabajadoras.
¿Y en Europa? Está claro que las cosas son más lentas pero también en el viejo continente se va dando dicho avance: reagrupamiento de fuerzas comunistas, iniciativas a nivel internacional en las que partidos y organizaciones de distintos países analizan cuestiones candentes del movimiento comunista... Quizá no sea gran cosa pero esto hubiera sido impensable a principios de los 90. Sin caer en un triunfalismo absurdo, sí podemos decir que el hecho de haber resistido más bien que mal a la embestida político-ideológica de la burguesía por parte de un núcleo importante del movimiento comunista es en sí una victoria.

Los comunistas de Euskal Herria también hemos resistido y además en unas duras condiciones represivas. Trabajar por la construcción de la organización comunista es un deber ineludible para llevar al Pueblo Trabajador Vasco a la plena emancipación nacional y social.

SOBRE EL PARTIDO

Como decíamos al principio para que los comunistas puedan llevar adelante su proyecto revolucionario es necesario un instrumento, y ese instrumento no es otro que el partido. El partido comunista debe ser ante todo EL DESTACAMENTO DE VANGUARDIA DE LA CLASE OBRERA y debe luchar por ser visto entre las masas trabajadoras como dicho destacamento; un partido que no aspira a ser vanguardia renuncia de hecho a conseguir sus objetivos. Por eso, el papel de vanguardia que juega el partido debe servir para llevar al conjunto del pueblo trabajador a un primer objetivo irrenunciable: LA TOMA DEL PODER, o lo que es lo mismo elevar a la clase obrera a clase dirigente, es decir, INSTAURAR LA DICTADURA DEL PROLETARIADO.
Ahora bien, ¿cómo puede el partido convertirse en vanguardia? Es obvio: para que un partido pueda ser vanguardia debe ante todo contar con una teoría de vanguardia, esto es, debe guiarse por el marxismo-leninismo.

El marxismo-leninismo es la doctrina teórico-práctica que sirve a la clase obrera no sólo para analizar correctamente la lucha de clases en la que se ve inmersa, sino también para desarrollar y vencer esa lucha en un sentido revolucionario. El marxismo-leninismo es una teoría revolucionaria que lleva a una práctica revolucionaria y a su vez extrae de la práctica las enseñanzas necesarias para enriquecer la teoría. Es, por tanto, una doctrina viva.

Es evidente que un proyecto comunista en Euskal Herria debe guiarse, al igual que cualquier proyecto comunista de cualquier parte del mundo, por el marxismo-leninismo cuyos principios fundamentales fueron elaborados por Marx, Engels, Lenin y Stalin. Saber aplicar sus enseñanzas a la realidad concreta de Euskal Herria es la garantía para, en primer lugar, fortalecer el proyecto político comunista y, en segundo lugar, avanzar correctamente en el proceso de liberación nacional y social de nuestro pueblo; ambas cosas van absolutamente unidas.

Dicho esto hay tres principios fundamentales que un partido marxista-leninista debe guardar como sus más preciados tesoros:

-Centralismo democrático: para que un partido marxista-leninista no se convierta en un aparato burocrático incapaz de avanzar o bien en una especie de cajón de sastre anárquico es imprescindible velar por el funcionamiento del partido en base al principio del centralismo democrático. El partido debe asegurar la más completa libertad de discusión en términos de igualdad pero a partir de ahí una vez tomadas las decisiones la minoría deben someterse a la mayoría, los órganos inferiores a los superiores y por último todo el partido debe someterse a la dirección central. Esta es la única manera de asegurar el buen funcionamiento de la organización. La experiencia histórica de las revoluciones triunfantes avala lo que acabamos de decir.

-Internacionalismo proletario: los comunistas no somos nacionalistas pero tampoco despreciamos el valor de la lucha nacional, más bien al contrario consideramos el desarrollo de la lucha revolucionaria en el propio marco nacional como la mejor aportación que puede hacerse al principio del internacionalismo proletario. Ahora bien, al desarrollar la lucha a nivel nacional no debemos perder de vista nunca los intereses del movimiento a nivel general, pues la lucha de los comunistas es en última instancia una lucha de carácter internacional. Cerrarse en lo propio sin saber que pasa en el mundo lleva al final al fracaso pues la revolución en un país es parte inseparable de la revolución proletaria mundial. Se trata en definitiva de saber que fuerzas representan a nivel internacional a la revolución y cuales a la contrarrevolución para, a partir de ahí, desarrollar la lucha nacional en las mejores condiciones.

-Lucha contra el revisionismo: la lucha contra el revisionismo, y en general contra todas las tergiversaciones de marxismo-leninismo, es una prioridad para cualquier proyecto comunista que se precie de llamarse así. La experiencia histórica ha demostrado lo pernicioso que es el revisionismo para las organizaciones comunistas; hoy en día sigue siéndolo y quizá con más peligro. Dado que es una tema importante vamos a dedicarle el siguiente punto, aunque sea de manera muy breve, enlazándolo con la cuestión de la unidad de los comunistas. En el caso concreto de Euskal Herria este aspecto debe ser estudiado con detenimiento a la hora de abordar la construcción de un proyecto comunista.


SOBRE LA UNIDAD DE LOS COMUNISTAS Y LA LUCHA CONTRA EL REVISIONISMO Y LAS TERGIVERSACIONES


Decíamos que quizá hoy en día el peligro revisionista es mayor que antes. Y ciertamente no es porque el revisionismo haya cambiado su esencia, sino porque tras la fase de retroceso de las fuerzas comunistas y revolucionarias una de las consecuencias de dicho retroceso ha sido el bajar la vigilancia revolucionaria sobre las base de que las diferencias que podían existir entre los comunistas en la época de la URSS ya no existen y que por tanto se debe avanzar en procesos de unificación comunista a cualquier precio. Por supuesto no estamos de acuerdo con este punto de vista.

El moderno revisionismo pretende hacernos creer que el marxismo-leninismo ya no sirve como guía para la acción revolucionaria y que aunque la doctrina de Marx, Engels y Lenin (a Stalin directamente los fusilan) tiene muchas cosas recuperables no sirve por sí sola para el avance revolucionario de la clase obrera. A partir de aquí entramos en un eclecticismo en el que caben las más diversas teorías para analizar el capitalismo y el papel de la clase obrera y de su partido. Pero en esencia el revisionismo no ha cambiado: sigue siendo el representante destacado de la influencia burguesa en las filas del movimiento obrero.

Y lo que decimos para el revisionismo vale para otras tergiversaciones del marxismo. La más peligrosa es el trotskismo. Hay quienes pretenden que en un mismo proyecto marxista-leninista caben los trotskistas pues hay que dejar a un lado las diferencias. Y es que si las diferencias fueran de tipo secundario aun podríamos entender el planteamiento, pero el problema es que las diferencias son de principio. El trotskismo no asume el marxismo-leninismo, siempre ha luchado contra él y esto sólo basta para denunciarlo como lo que es: anticomunismo.

Por tanto, la lucha contra el trotskismo en las filas comunistas es un deber revolucionario para no desviarnos de nuestros objetivos.

La unidad de los comunistas en un mismo proyecto es deseable y necesaria pero siempre sobre bases ideológicas firmes y claras, si no estamos condenados a repetir los mismos errores. El revisionismo y el trotskismo deben ser desenmascarados manteniendo una tenaz lucha; esta es la garantía de que el proyecto comunista se desarrolle con fuerza.


Euskal Herria, 24-2-06

23 febrero 2006

Colombia: Camilo Torres Restrepo, 1966-2006



Sacerdote, sociólogo, revolucionario

El valor ejemplar de la vida de Camilo Torres es indiferente a sus logros o fracasos políticos, y lo eleva por encima de ellos al ámbito de la grandeza humana. Por eso no es la suya una vida fracasada, sino una vida hecha con lo mejor que puede haber en un hombre: de voluntad, de amor y de fidelidad a sí mismo. Antonio Caballero
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La vida de Camilo está trazada por dos compromisos fundamentales: “la búsqueda ininterrumpida de la mayor eficacia en el servicio al hombre, y el acercamiento profundo y vital a la realidad concreta”: se hizo sacerdote, motivado por el deseo de entregarse de tiempo completo al amor de sus semejantes; se hizo sociólogo buscando que ese amor fuera más lúcido y eficaz; y se hizo guerrillero, porque el análisis de la sociedad colombiana lo condujo, paulatinamente, a la necesidad de la revolución para alcanzar el bienestar de las mayorías.

Camilo Torres perteneció a un sector numéricamente reducido del clero colombiano, sin aprobación de las jerarquías eclesiásticas, que además de tener profundas inquietudes sobre el problema sociopolítico del país, criticaba la postura anticristiana de su iglesia, manifestada en la criminal indiferencia ante el dolor de los humildes y en la abierta complicidad en la explotación de las masas populares. Las relaciones con su superior eclesiástico, Cardenal Luis Concha Córdoba, se volvieron irreconciliables, hasta el punto que, en junio de 1965, Camilo fue reducido al estado laico.

En los primeros años de su acción política (1956-1960), Camilo tenía la convicción que las desigualdades económicas, los bajos ingresos, la carencia de capital, las fallas del sistema político, etc. provenían de la deficiente capacitación técnica y científica, y por esta razón invitaba a profesionales, técnicos y científicos de todas las disciplinas a poner sus conocimientos, por encima de cualquier diferencia política, al servicio de las necesidades reales del país.

Él estaba convencido de los valores y del poder de lucha y creación de la clase popular (única con capacidad de gobernar el país con resultados positivos para la totalidad): de sus luchas saldrá su organización y el descubrimiento de los caminos más eficaces para las reformas necesarias.

Camilo entendió que sin un compromiso personal, fuera de todo cálculo de grupo o de partido, sería imposible tanto preparar al hombre nuevo que debe edificar el futuro socialista. Entonces se convierte en revolucionario para participar con las clases mayoritarias en su lucha emergente y difícil por la toma del poder, y para establecer un Estado que organice y administre científicamente la fuerza de trabajo en vez de explotarla.

El pensamiento de Camilo Torres se centra en la búsqueda de una revolución socialista en la base económica o estructural y en una renovación de los valores más acordes con la realidad y necesidades del pueblo colombiano.

Para romper la triada atracción –dirección– dominio, y para realizar la revolución, Camilo propuso conformar un Frente Unido -FU- (representante de las mayorías) en contra del Frente Nacional, cuya creación exigía la construcción de una plataforma -programa político- que interpretara las reivindicaciones de las clases excluidas y recogiera las “necesidades futuras en una perspectiva de conducción del Estado”, y la agrupación en dicha organización de los intelectuales, técnicos y la base popular.

El FU nació en la Universidad Nacional, a mediados de la década del sesenta, época en la cual Colombia pasaba de una sociedad tradicionalmente rural a una urbana e industrial. El FU, que buscaba convertirse en “la voz de los sin voz”, tenía como objetivo la construcción de una nación soberana y justa, basada en un progreso intenso.

La primera Plataforma del FU estaba dirigida a la clase popular, a la clase media, a las organizaciones de acción comunal, a los sindicatos, a las cooperativas, a las mutualidades, a las ligas campesinas, a las organizaciones obreras e indígenas, a los inconformes, a hombres y mujeres, a la juventud, a los no alineados en los partidos políticos tradicionales y nuevos partidos. Luego de muchas discusiones, en las que participaron el Partido Comunista, el Partido Social Demócrata Cristiano, las juventudes de la Democracia Cristiana, la Federación Universitaria Nacional -FUN-, el Mrl, la Anapo, el Fuar, el Moec, el grupo Inquietudes, el Movimiento Nacionalista Popular y los llamados No Alineados (representados por Jaime Arenas y Julio César Cortez), la plataforma sufrió una serie de cambios. En la plataforma definitiva, que se hace pública en el homenaje que la FUN le brindó a Camilo en la Universidad Nacional, el 22 de mayo de 1965.

Los objetivos que planteaba eran los siguientes: implementación de una reforma agraria que democratizara la propiedad de la tierra, el crédito y la expropiación sin indemnización; reforma urbana donde todos fueran propietarios de la casa que habitaran; planificación del desarrollo industrial, e inversión con base en un plan nacional de desarrollo; implementación de una política tributaria que gravara las rentas superiores al mínimo de ingresos para vivir decorosamente; nacionalización del sistema financiero, del sistema de salud pública, de las comunicaciones, del sistema educativo y de las riquezas naturales del subsuelo colombiano; establecimiento de relaciones internacionales y comerciales con todos los países del mundo; protección de la mujer y de los niños abandonados; racionalización del presupuesto para las fuerzas armadas; igualdad de la mujer frente al hombre en todas las actividades laborales. Del mismo modo, expresaba que la defensa de la soberanía nacional estaría a cargo de pueblo.

Camilo vio con toda certeza que el primer paso en el camino trazado por la lucha libertadora de América estaba en encontrar en la “guerra de guerrillas” un método (Che) que le permitiera prepararse y preparar las vanguardias revolucionarias que, poco a poco, crearían las condiciones nacionales de aprovisionamiento y desarrollo de la lucha a escala nacional, hasta llegar a convertirse en la savia dignificante de las masas populares capaces de realizar, entonces, su lucha continuada y masiva hasta la liberación final.

El mayor aporte de Camilo a la revolución es el enriquecimiento metodológico que dio a la teoría revolucionaria de América Latina, de encontrar los pasos reales para acercarse a las masas populares en una inconfundible posición táctica de realizaciones concretas.


En Argentina: en 1966 comenzó a circular la revista Cristianismo y Revolución; el 1 de mayo de 1969 se conoce en Buenos Aires un Manifiesto de los camilos, donde se plantea a los cristianos que había llegado la hora de la acción revolucionaria, y que Camilo Torres era el ejemplo del deber y del amor revolucionario hasta la entrega de la propia vida.
En Santiago de Chile, en 1972 se reunió un congreso titulado Cristianos por el Socialismo, cuyo objetivo principal era el análisis y las repercusiones del pensamiento Camilista en América Latina.
En Nicaragua, sacerdotes asesinados dentro del proceso revolucionario citaban profusamente a Camilo, y Ernesto Cardenal respondió al Vaticano la exigencia de renuncia con una cita de Camilo Torres.
En Santo Domingo, en algunos barrios populares, surgió un movimiento político combativo llamado Camilo Torres Restrepo o los Grucatos, los cuales colaboraban en el proceso de liberación nacional.

Hoy cabe preguntarse con patriótica angustia: ¿Qué condiciones reales han desaparecido, para que el humanismo predicado por Camilo Torres Restrepo no sea, todavía, una oportuna, justa y seria proposición al pueblo colombiano? ¿Por qué se habla de su “inútil e infantil” discurso político? ¿Será porque su ejemplo vive glorioso en la historia de Colombia, y esto asusta a los nuevos dueños del poder?

Equipo desde abajo

21 febrero 2006

DEBATE: COMUNISMO EN EUSKAL HERRIA

Segundo documento, por: J. Ibarzabal (Licenciado en Derecho y en Ciencias Económicas)


Alternativa al neoliberalismo: socialismo identitario vasco

Agrandes rasgos se pueden distinguir dos tipos extremos de orden económico:

1. Modelo capitalista. Una economía individualista sin intervención del Estado en los planes económicos de las empresas, caracterizada por la propiedad privada, el mercado y la libre competencia.

2. Modelo socialista. Economía centralizada con un plan económico establecido por el Estado, sin ningún tipo de propiedad privada.

Ninguno de estos dos modelos se ha aplicado a lo largo de la historia con plena pureza, y en la práctica se han combinado la planificación pública y la privada.

El dualismo económico del siglo XX, capitalismo/socialismo, se ha convertido con el estrepitoso fracaso del socialismo real en un monismo económico, representado por el neoliberalismo. Sus principios básicos son: intervención mínima del sector público; privatización de las empresas públicas; liberalización de la economía (desregulación); reducción del gasto público y de los impues- tos; economía libre de mercado: libre competencia e iniciativa privada, y globalización de la economía a nivel internacional, liberalizando los movimientos de mercancías y capital.

Es el llamado Estado mínimo, que propugna la desaparición progresiva del Estado de bienestar con mucho arraigo en Europa.

Esto es la teoría. Las cosas en la práctica funcionan de forma muy distinta. La intervención del Estado (del sector público) a través de la política de defensa y armamen- tística, de la infraestructura, de la ordenación del territorio, de la política económica en términos generales, de la política presupuestaria y del sistema impositivo, del I + D, de la formación, de las empresas públicas... sigue siendo muy intensa. De hecho, el gasto público de los países desarrollados representa el 40-50% del PIB.

Por otra parte, otro de los principios sagrados del neoliberalismo, impulsar el protagonismo del mercado y de la libre competencia, no es en numerosas ocasiones más que un deseo, ya que la práctica del sector público y de las multinacionales es muy distinta. Ambos sectores, con un peso muy importante en el devenir económico nacional e internacional, no se caracterizan precisamente por la práctica del libre mercado, de la libre competencia, sino más bien por su comportamiento monopolístico y oligopolístico. Esto supone la práctica de mercados imperfectos y ejercer una influencia decisiva en la determinación de los precios. Nada que ver pues con la tan cacareada libre competencia.

El panorama económico a nivel mundial es desolador. El fracaso del socialismo real y la pujanza del neoliberalismo económico bajo la batuta de los EEUU, ha provocado un desarrollo económico espectacular proporcional al deterioro del medio ambiente, y una concentración de la renta y de la riqueza cada vez más intensa. En Occidente las altas tasas de paro, la precariedad en el trabajo y los ataques contra la protección social muestran el rostro inhumano del capitalismo, que practica un neocolonialismo depredador con los países del tercer mundo (deuda externa, caída del precio de las materias primas, relación real de intercambio cada vez más desfavorable...)

No resulta fácil presentar una alternativa económica viable y creíble al neoliberalismo (aplicado también con entusiasmo por las autoridades vascas) en esta época de letargo ideológico y después del reciente batacazo del socialismo real. Por ello ofrece especial interés el documento base sobre Política Económica y Social presentado por la izquierda abertzale en el reciente proceso Batasuna. Su objetivo es crear una sociedad más justa y progresista que la actual, mediante el reparto de la riqueza y de la renta, el reconocimiento efectivo de los derechos de la mujer, la mejora de la calidad de vida de las capas populares, la consolidación y mejora progresiva de la protección social. En suma, una economía al servicio de la persona y no a la inversa.

Los ejes principales de esta alternativa son:

­ Una planificación central vinculante para el sector público y orientativa para el sector privado, que establezca las directrices para un desarrollo sostenible, coherente con las necesidades so- ciales y medioambientales.

­ Un sector público fuerte, eficaz, honrado y transparente con un control efectivo de los sectores básicos de producción (banca, electricidad...), apoyado por empresas públicas estratégicas.

­ Objetivo concreto del sector público. Diseñar un sector primario (agricultura, pesca, silvicultura) moderno, y un sector industrial que abarque las industrias tradicionales y su diversificación, mediante el impulso de actividades productivas nuevas de alto valor añadido, con el soporte de I+D y formación adecuada. Por lo que se refiere al sector terciario, se hará hincapié tanto en los servicios públicos (sanidad, educación, transportes públicos...) como en los privados (conexos a la industria, distribución, transporte, turismo...) La interacción óptima entre el sector terciario y el ocio activo tiene una importancia crucial, teniendo en cuenta la proyección de la pirámide de vida para las próximas décadas.

­ Utilización del mercado y de la libre competencia, cuando sea posible y favorable al interés de las capas populares.

­ Impulso de la economía social (cooperativas).

­ Política presupuestaria y fiscal progresista.

­ Descentralización máxima en los organismos locales y concretamente en los ayuntamientos.

­ Sí a la Europa de los pueblos, y no a la Europa de los estados diseñada en Maastricht.

­ Tercer mundo. Relaciones comerciales internacionales basadas en el justo precio, y no en los precios impuestos por el abuso de poder de las multinacionales.

En la página 3, punto 1, del mencionado documento «Consecuencias de la política neoliberal y de la globalización. Realismo actual» hay un par de párrafos de gran calado ideológico que transcribimos literalmente a continuación: «...Hoy se puede afirmar que la necesidad de la intervención estatal en una economía tan compleja como la actual, es transideológica, que no depende de las ideologías. El auténtico debate a nivel ideológico no es pues intervención sí, intervención no, sino a favor de quién se realiza esta intervención: a favor de las clases adineradas o de las clases populares. Esa es la verdadera cuestión. Lo demás son sólo fuegos de artificio en los que la cúpula del capitalismo protagoniza el papel, con gran regocijo por su parte, de defensor del mercado libre, cuando nada hay más lejos de la realidad».

«Por otra parte, conviene no satanizar el mercado en el proceso económico. Habría que distinguir entre un mercado que en determinadas circunstancias puede ser bueno para los intereses de las clases populares (¿a quién se le ocurriría, por ejemplo, en Euskal Herria nacionalizar los restaurantes con menús populares, las pequeñas y medianas empresas...?) y entre un mercado imperfecto (monopolios y oligopolios) donde en numerosas ocasiones es aconsejable la intervención estatal. El socialismo remozado debe asumir y utilizar cuando sea preciso términos como mercado, competencia, productividad... dotándoles de un profundo sentido social, ya que no son patrimonio exclusivo de nadie».

La asunción del sector público transparente y del mercado en determinadas circunstancias, dota a la alter- nativa de potencialidad para llegar a un destinatario mayoritario en la población de Euskal Herria: trabajadores manuales, profesiones liberales, gestores autónomos de pequeñas y medianas empresas... que serían los beneficiarios si esta alternativa se llevara a la práctica.

En el documento base descrito se denomina a esta ordenación económica «socialismo identitario», ya que pretende conservar la parte más importante del acervo socialista, adaptándolo a nuestra idiosincrasia, a nuestra forma de ser y a nuestras aspiraciones de crear un Estado vasco independiente, soberano y moderno.

20 febrero 2006

DEBATE: COMUNISMO EN EUSKAL HERRIA

Primer documento aportado por Kimetz (Organización Marxista-Leninista-Maoista de Euskal Herria).

LLAMAMIENTO A TOD@S L@S COMUNISTAS Y REVOLUCIONARI@S VASC@S: CENTRAR TODOS LOS ESFUERZOS DE CONSTITUCIÓN DEL PARTIDO EN TORNO A KIMETZ.


Sobre la necesidad de un partido de vanguardia obrera llevamos algún tiempo discutiendo en Euskal Herria. Desde un primer momento se dibujaron las dos líneas antagónicas que enfrentan este proceso. Por un lado surgió la Plataforma para la constitución del Partido Comunista de Euskal Herria, grupo que hacía hincapié en la necesidad de un balance histórico correcto de la experiencia revolucionaria y de construcción del socialismo a la hora de afrontar la tarea de poner en pie el partido comunista. Por otro lado se encontraba Euskal Herriko Komunistak (EHK) que primaba el reagrupamiento de gentes que se decian marxistas-leninistas, con el único criterio de cierta simpatía hacia las banderas de color rojo. La forma que adoptaron cada una de estas organizaciones se correspondía, como no podía ser de otra manera, con los objetivos que perseguían: mientras que l@s militantes de la Plataforma se constituían en círculos de estudio, l@s de EHK adoptaban la forma de organización de masas, con un flojo criterio de admisión y muy permeables a los movimientos políticos que se estaban dando, principalmente en torno a la izquierda abertzale y al proceso Batasuna.

La posición de la Plataforma era acertada en tanto que es necesario un balance certero, que analice lo positivo y negativo de la experiencia del proletariado en el poder, y sobre todo cuales fueron los motivos por los que los países socialistas se han venido abajo. Pero se corría el riesgo de caer en el mero análisis libresco, alejado de la realidad y renuncia de la práctica. No se puede entender el estudio del pasado como un ejercicio de nostalgia colectiva, el objetivo debe de ser aprender de la práctica pasada, analizar la realidad que nos rodea y hacer política mirando siempre al futuro.

La posición de EHK era acertada en tanto a su contacto permanente con los movimientos que se producen en la sociedad, pero al no tener un programa definido ni un ideario político, esta permeabilidad conduce inexorablemente a convertirse en hoja seca a merced de los vientos que soplen. En lugar de dirigir un proceso de cambio político se ve abocada al seguidismo de otras organizaciones. Organizaciones a las que no las mueve los intereses objetivos del proletariado sino los de otras clases. Mientras prime el reagrupamiento, no se puede cambiar esta situación porque no es posible profundizar en ninguna cuestión, ni cerrar ningún debate, ni extraer ninguna conclusión, ya que todo esto pone en riesgo la unidad de l@s comunistas. El evitar los debates y el estudio de la experiencia pasada no es el camino para conseguir una organización revolucionaria fuerte y unida. Todo lo contrario, no hay unidad sin lucha. La lucha de dos líneas es el motor de constitución partidaria. La forja de una sólida base ideológica, el reconocimiento y la lucha sin cuartel contra el revisionismo, bajo todas sus apariencias, son las bases de la unidad de l@s proletari@s más avanzad@s en torno a su vanguardia política, el partido comunista.

Ante el riesgo de posiciones dogmáticas, dentro de la Plataforma empiezan a producirse movimientos que intentan corregir los errores en los que caen los círculos de estudio. Se produce una amplia campaña de rectificación con una profunda autocrítica sobre los métodos adoptados y se extrae la lección de que la teoría científica del proletariado ha sufrido múltiples tergiversaciones revisionistas y se encuentra atrasada respecto de la práctica social. Es tarea de l@s comunistas revolucionari@s, no sólo aprehender los principios cientificos del marxismo, sino también fusionar teoría socialista y práctica obrera en vanguardia política del proletariado. Esta posición tan genérica y a la vez tan concreta produce un salto cualitativo dentro de la Plataforma brotando de ella una nueva organización, Kimetz. Tras realizar un primer balance histórico, Kimetz adopta como ideología el marxismo-leninismo-maoísmo, cuyos principios son concretados en una Conferencia Ideológica y publicados bajo el título de Principios Ideológicos. Este enorme paso, permite a la organización seguir avanzando hacia la constitución del partido comunista. Al consolidar unos principios ideológicos, el siguiente paso es elaborar unos principios programáticos, así como analizar cual debe de ser la línea estratégica general y las líneas tácticas que de ella se derivan en el proceso revolucionario vasco. Con estas tres herramientas, junto con el modelo organizativo, se consolidan los pilares sobre los que se erige el arma principal del proletariado para su liberación, el partido comunista.

En estos momentos, sobre esta base ideológica, nos encontramos elaborando un borrador de programa, como expresión concentrada de las aspiraciones del pueblo trabajador vasco. Un programa contrastado con las masas que permita fortalecer la organización, constituir el partido y preparar la revolución.

Pero este proceso no está exento de luchas, de vueltas y revueltas y de retrocesos. En aplicación de la lucha de dos líneas interna, en Kimetz afloró una posición oportunista a la que dimos el título de “incididora”, pues su planteamiento de base se centrar en incidir en la política real para darle un giro a la izquierda. Al calor de la crítica del estudio teórico monacal, del dogmatismo y de la defensa de la práctica social en el seno de Kimetz; así como al calor de los movimientos políticos, centrados en Navarra, con la aglutinación de fuerzas nacionalistas pequeñoburguesas en torno a la sigla de Nafarroa Bai; los partícipes de esta posición, optaron por su salida de la organización con el fin de darle una tonalidad roja a tal coalición. Por fin podían incidir en una política alternativa al actual gobierno de la derecha más recalcitrante. Los resultados de su incisión saltan a la vista, no hay mas que ver la política desarrollada por Nafarroa Bai. A las organizaciones partícipes de dicha coalición no les interesa lo más mínimo lo que le pueda ocurrir a las trabajadoras y trabajadores de esta país, ni de ningún otro. No hace falta ser un sesudo analista político para darse cuenta de que tal coalición sólo responde a intereses de poder político de lo más mezquino, a la mera suma aritmética de votos para conseguir escaño. Queda claro que l@s camaradas que optaron por Nafarroa Bai, no defendían realmente la necesidad de constituir un partido de vanguardia obrero que dirija al proletariado y sus aliados al socialismo. A la mínima ocasión dan un giro total a sus planteamientos anteriores y defienden posiciones oportunistas que conducen a la conciliación de clases y niegan, por tanto, la revolución y la dictadura del proletariado.

Entre tanto, EHK realiza su primera asamblea o asamblea constituyente. Empezaron mal. Lo que debía de haber sido la culminación de un proceso de unidad de adoradores del rojo, quedó reducido a una pelea por el nuevo aparato recién creado. Pelea que concluye con la salida de tal organización de una parte de sus promotores. La nueva organización (nunca aspiraron a denominarse Partido) nace con viejas formas de actuación. Se puede negar la necesidad de la lucha ideológica, pero ésta siempre se manifiesta, aunque sea bajo la forma de lucha por el poder (allí donde teóricamente todo el mundo opina igual, sic!). A día de hoy, EHK ha caído en el más absoluto seguidismo de la dirección política de la izquierda abertzale. Intenta justificar, con complicadas piruetas ideológicas, su posición nacionalista, afirmando que hoy en día el proletariado ya no es una clase revolucionaria y que la revolución vasca vendrá de la mano del movimiento independentista con la ayuda de la nueva izquierda abertzale comunista. Este camino conduce, una vez más, al revisionismo del marxismo. Revisionismo que intentan justificar caminando a la zaga del independentismo radical vasco, que por muy radical que sea, l@s llevará a las posiciones clásicas de defensa del parlamentarismo burgués y de la legalidad burguesa, sea bajo la bandera que sea, pues es este y no otro el camino emprendido por la izquierda abertzale.

Entre l@s camaradas que quedan fuera de EHK aún hay quien defiende la posición unionista de reagrupamiento comunista. Aunque sus llamamientos a la unidad hacen eco en la estancia vacía en la que se encuentran. No hace mucho, en un artículo anterior decíamos: “Si algo caracteriza a los que optan por esta posición (la de la unidad de los comunistas o reagrupamiento comunista) es su visión estática, metafísica de la realidad, de la lucha de clases y de la etapa de transición al comunismo; el socialismo. No ven que unidad y lucha son los dos aspectos de una misma contradicción. Una contradicción en la que la unidad es temporal, condicional y relativa mientras que la lucha es universal, incondicional y absoluta. Además, al formar parte de una misma contradicción, la unidad y la lucha poseen identidad y, por tanto, pueden transformarse la una en la otra. Lo que significa que, por muchos esfuerzos que hagan en mantener la foto fija de la unidad, durante su andadura, esa unidad se convierte en lucha. Y si no tratan correctamente esa contradicción, esa lucha deriva en división.” A las pruebas nos remitimos. También hay entre est@s camaradas, un grupo que podíamos definir como de nostálgicos del régimen soviético. Cuya finalidad, parece ser, la de mantener encendida la llama leninista. Hasta la fecha, no han realizado ninguna propuesta en lo que atañe al proceso de constitución del partido en Euskal Herria. Estaremos atent@s a su evolución.

Durante este proceso de encuentros y desencuentros entre Kimetz y EHK, se crea el Foro Comunista Vasco - Eusko Bilgune Komunista con la finalidad de contribuir al debate y al acercamiento de posturas. En un primer momento, participamos de él tanto Kimetz como EHK, así como un grupo de personas a titulo individual que no se encuadran en ninguna de las dos organizaciones anteriores, pero que si quieren contribuir al proceso de constitución partidario. Desde Kimetz entendíamos el Foro como la forma concreta que adopta la lucha de líneas entre destacamentos de la vanguardia en Euskal Herria. Es decir, al margen de debates en nuestras respectivas publicaciones, entendíamos como positivo el poder tener un lugar físico en el que confrontar las distintas posiciones que surgen a la hora de abordar la cuestión partidaria. La realidad, sin embargo, fue bien distinta pues nunca pasamos de enumerar las cuestiones susceptibles de ser debatidas. EHK deja el Foro tras la celebración de su Asamblea, sin dar ningún tipo de explicaciones. A partir de ese momento, y dado que la naturaleza del Foro ha cambiado, desde Kimetz se decide dejar de pertenecer a dicho Foro y seguir colaborando con él desde el exterior. Decidimos participar de los debates que desde el Foro se lanzan y difundir su publicación Bandera Roja. A pesar de esfuerzos individuales por mantener con vida el Foro, hace tiempo que quedó en un coma profundo e irreversible.

Por tanto, recapitulando, nos encontramos a día de hoy con un EHK que ha dejado de hablar de la necesidad de Partido y se dedica a hacer seguidismo de otras organizaciones del espectro político vasco, teorizando las bondades del independentismo interclasista y del socialismo identitario vasco (o nuevo/viejo reformismo socialdemócrata a la vasca).

Nos encontramos con un grupo de gente que, lejos de aprender de sus propios errores, siguen insistiendo en la necesidad de “superar las viejas divisiones del pasado ya que hoy en día no hay motivo para la división”, aunque como no les queda un Moscú socialimperialista que defender, se dedican a defender las bondades de la nueva China y lanzando pestes de los avances revolucionarios bajo la dictadura del proletariado.

Nos encontramos con un grupo de camaradas que se dedican a incidir en la política navarra en alianza con la burguesía nacionalista, con el pretexto de cambiar el sistema desde dentro, ¡como si fuera una propuesta novedosa!.

En definitiva, nos encontramos con la línea revisionista, bajo tres formas concretas. Tres formas que, aunque aparentemente son distintas, en esencia son la misma cosa: la posición burguesa entre las filas proletarias, la primera línea de fuego del enemigo. Las tres tienen la misma esencia, apartar al pueblo del poder, conservar el poder en unas pocas manos y no es precisamente en manos del pueblo.

Frente a esta línea, oponemos la línea revolucionaria sustentada principalmente por Kimetz. Todo el trabajo que desde Kimetz estamos realizando es en pro de hacer avanzar las posiciones revolucionarias, con el fin de poner el pueblo al frente. Que sea, realmente, el pueblo dueño de la sociedad, en todos los campos. Con capacidad de poder transformar esa sociedad conforme a los intereses del conjunto del pueblo. Que tenga capacidad real de tomar las decisiones que, como pueblo, nos incumben. Que tenga capacidad real de decidir que producimos, como lo producimos y porqué lo producimos. Siempre bajo las normas de productividad económica, racionalidad ecológica y justicia social.

Por todo ello, llamamos a tod@ comunista, a tod@ revolucionari@, a tod@ que sienta como suy@ la lucha por un mundo mejor para tod@s, a que trabaje, codo con codo, con nosotr@s. Le animamos a que luche a nuestro lado, avance a nuestro lado, retroceda a nuestro lado y vuelva a avanzar.

¡Por un partido vanguardia del proletariado que nos lleva a un mañana sin opresión!
¡Centrar todos los esfuerzos en torno a Kimetz!

DEBATE: COMUNISMO EN EUSKAL HERRIA






Queremos abrir un debate en torno a la creación del Partido Comunista en Euskal Herria y para ello pedimos la colaboración, tanto de organizaciones,partidos y gente comunista.

Podeis hacer llegar vuestras aportaciones al correo electrónico:

ehsozialista@hotmail.com

19 febrero 2006

Resistencia iraki contra al qaeda


Al Qaeda asesina al alcalde de Faluya, el 'sheij' al-Nazar al-Duleimi


La resistencia crea una organización unificada en al-Anbar para hacer frente a la red de al-Zarqaui


Nota Informativa de la Campaña contra la Ocupación y por la Soberanía de Iraq
IraqSolidaridad (www.iraqsolidaridad.org), 14 de febrero, 2006

"Al Qaeda ha asesinado en las últimas semanas a figuras relevantes del Frente Patriótico Nacionalista e Islámico de al-Anbar, la provincia con capital Ramadi y que incluye las ciudades de Faluya, al-Qaim y Hadiza. Por su parte, en la primera semana de febrero se daba a conocer la creación de una organización armada unificada de la resistencia denominada Revolucionarios de al-Anbar, cuyo objetivo sería erradicar en esta zona la presencia de los seguidores de al-Zarqaui."




Miles de habitantes de Faluya asisten al entierro del que fuera su alcalde y sheij de su principal mezquita, Kamal Shakir al-Nazar al-Duleimi, asesinado por disparos de desconocidos el pasado jueves 5 de febrero. (Foto: Reuters)

El alcalde de Faluya y sheij de su principal mezquita, Kamal Shakir al-Nazar al-Duleimi, murió asesinado por disparos de desconocidos el pasado jueves 5 de febrero, cuando se dirigía a su trabajo. En su entierro fue acompañado por miles de vecinos de esta ciudad (en la foto).

Todo parece indicar que el asesinato de al-Nazar al-Duleimi ha sido perpetrado por miembros de la red Al Qaeda en Iraq, vinculada a al-Zarqaui. El diario al-Hayat del día 8 daba cuenta de la detención de tres hombres por parte de la policía iraquí.

Ruptura de hostilidades

Este hecho se asocia en Iraq a la ya abierta ruptura de hostilidades entre la resistencia y la red Al Qaeda. En enero Al Qaeda anunció la creación de un Consejo de Combatientes de coordinación de grupos armados taqfiristas sunníes [1], que se consideró preludio de una escalada en los enfrentamientos armados con la resistencia iraquí, ya iniciados desde hacía meses en varias provincias del país [2].

Al Qaeda ha asesinado en las últimas semanas a figuras relevantes del Frente Patriótico Nacionalista e Islámico de al-Anbar [3], la provincia con capital Ramadi y que incluye las ciudades de Faluya, al-Qaim y Hadiza. Por su parte, en la primera semana de febrero se daba a conocer la creación de una organización armada unificada de la resistencia denominada Revolucionarios de al-Anbar, cuyo objetivo sería erradicar en esta zona la presencia de los seguidores de al-Zarqaui [4].

POLÉMICA CON CELIA HART

por Alexander Galván L. Thursday, Feb. 16, 2006 at 3:53 PM


La polémica con Celia Hart trae de nuevo al debate si es que Ernesto "el
Che" Guevara fue o no trotskysta

Sobre "Welcome Trotsky" de Celia Hart

No por repetir varias veces lo afirmado se vuelve cierto. Esta frase la
debería tener en cuenta la amiga y camarada cubana, Celia Hart. Y es que he
tenido la oportunidad de leer con detenimiento su artículo “Welcome Trotsky”
que publicó el 26 de agosto del 2005, y aunque parezca demasiado tardía la
respuesta, es necesario que los marxistas de todo el mundo expresemos en el
acto una respuesta contundente ante la posición de la hija de Armando Hart.
Claro, puede ser que parezca tarde, como he dicho, pero resulta oportuno
resaltar que no ha permanecido en silencio la posición de los marxistas
leninistas frente a esta audaz elucubración propia de nuestra época: la
época de los fariseos modernos.
Es de admirar la convicción con la que ella habla sobre León Trotsky, pero
quizás lo más asombroso, para cualquiera, es la confusión mental que
demuestra y el juego de palabras con el que intenta, esta nueva descubridora
del trotskismo, poner al nivel del mencionado y desafortunado Trotsky, la
imagen y el pensamiento del Comandante Ernesto “Che” Guevara. Pretende
decirnos que Guevara fue un trotskista sin saberlo, que aplicó
consecuentemente los postulados de “La Revolución Permanente” pero que el no
se dio por enterado. Bueno, en todo caso, debemos darle las gracias por este
descubrimiento. Lamentablemente, para nuestra amiga, sus mentiras ya se
empiezan a caer por sí solas. Puede que le dé una rabieta por ello, pero
debemos, ahora más que nunca, aclararle ciertas cosas a nuestra amiga
cubana, no creyendo obviamente que pretendamos saberlo todo. No obstante, lo
que sí sabemos, de lo que sí estamos seguros, es que usted, camarada Celia,
necesita urgente volver a los clásicos
del marxismo. Necesita urgentemente leer de nuevo, y esta vez con mayor
detenimiento a Marx, Engels, Lenin y -aunque le moleste- a Stalin. Lo
necesita usted y lo necesitamos todos, pues ante tantas barbaridades
expuestas en su artículo creemos que algún daño nos puede haber causado, ya,
en nuestras mentes. No por que haya algo de cierto en lo que intenta
sustentar, sino por que, también, si algo aprendimos en política durante
estos últimos tiempos, es que, cuando se miente reiteradamente, algo de esa
mentira puede quedar grabada subliminalmente en la mente de algún incauto
iniciado en política o encandilar la mente de aquellos sujetos que sólo
esperan se produzca cualquier error o desviación dentro de los procesos
revolucionarios para lograr su desarticulación.
Nos causa extrañeza que la mencionada compañera ni siquiera haya tenido la
delicadeza de leer, antes de darnos a conocer su tendencia política, al
mismo Comandante en Jefe Fidel Castro, quien ya en 1966 escribía contra el
trotskismo y el papel que éste cumplía en América y el mundo tan nefasta
ideología. Basta revisar su discurso de aquel entonces para saber a ciencia
cierta, no por obra de algún “estalinista” encubierto, no por boca de quien
no conoce la revolución cubana a fondo, sino por palabras de su mismo líder,
lo que opinaba del trotskismo que a nivel internacional especulaba sobre el
destino del Comandante Ernesto “Che” Guevara. Jamás, a mi parecer, esta
corriente ajena al leninismo y por ende totalmente ajena al marxismo, pudo
elucubrar de manera tan repugnante tesis como que las diferencias entre
Fidel y Guevara eran abismales, que estas mismas habían generado que el
gobierno revolucionario cubano optara por desaparecer del mapa a Guevara,
sobre ello veamos lo qu
e dicen nuestros siempre "serviciales amigos" trotskistas, en sus propias
palabras sobre el paradero de Guevara:
“Un aspecto de la agudización de la crisis mundial de la burocracia es la
expulsión de Guevara. Guevara ha sido expulsado ahora, no desde hace ocho
meses. Ocho meses ha durado la discusión con Guevara y no han sido ocho
meses que pasaron bebiendo café, han luchado duramente y quizás ha habido
muertos, quizás se ha discutido a golpes de pistola. No podemos decir si han
matado o no a Guevara, pero existe el derecho a suponer que lo hayan matado.
¿Por qué Guevara no aparece? No lo han presentado en La Habana por temor a
las consecuencias, a la reacción de la población, pero en definitiva, al
esconderlo, producen el mismo efecto. La población dice: ¿Por qué Guevara no
sale, no aparece? No hay ninguna acusación política, existen elogios
políticos en relación con él. ¿Por qué no han presentado a Guevara? ¿Por qué
no ha hablado? ¿Cómo es posible que uno de los fundadores del Estado obrero
cubano, que hasta hace poco tiempo recorría el mundo en nombre del Estado
obrero, imp
revistamente diga: “me he aburrido de la Revolución Cubana, voy a hacer la
revolución en otra parte'? Por otra parte, no dicen dónde ha ido y no se
presenta. Si no hay ninguna divergencia, ¿por qué no se presenta? Todo el
pueblo cubano comprende que hay una lucha enorme y que esta lucha no se ha
terminado.”
Otro párrafo dice a la letra: “¿Por qué han hecho callar a Guevara? La
Cuarta Internacional debe llevar adelante una campaña pública en ese
sentido, exigiendo la aparición de Guevara, el derecho de Guevara a
defenderse y discutir, a hacer apelación a las masas, a no fiarse de las
medidas tomadas por el gobierno cubano, porque son medidas burocráticas y
quizás de asesinos. Han eliminado a Guevara por callar su lucha, han hecho
callar a Guevara. No obstante que su posición no fuese consecuente desde el
punto de vista revolucionario, porque tendía hacia la armonización de sus
posiciones en la tendencia revolucionaria.”
Y más adelante dicen: “Esto demuestra, no la potencia de Guevara o de un
grupo guevarista en Cuba, sino la madurez de las condiciones en el resto de
los estados obreros para que en breve tiempo estas posiciones fructifiquen.
No se engaña a la burocracia con maniobras y medidas de este género. La
eliminación de Guevara significa para la burocracia la tentativa de liquidar
una base de posible reagrupamiento de tendencias revolucionarias que
continúan el desarrollo de la revolución mundial. Esta es la base de la
liquidación de Guevara y no solo por el peligro que representa a Cuba, sino
porque incluye el resto de la revolución latinoamericana.”
Por el momento dejemos que sea el mismo Comandante en jefe Fidel Castro
quien responda según consta en el mismo discurso ante tan atrevidas
afirmaciones: “Lo que la Cuarta Internacional cometió con eso (1) fue un
verdadero crimen, contra el movimiento revolucionario, para aislarlo del
resto del pueblo, para aislarlo de las masas, al contagiarlo con las
insensateces, el descrédito y la cosa repugnante y nauseabunda que hoy es en
el campo de la política el trotskismo (APLAUSOS). Porque si en un tiempo el
trotskismo representó una posición errónea, pero una posición dentro del
campo de las ideas políticas, el trotskismo pasó a convertirse en los años
sucesivos en un vulgar instrumento del imperialismo y de la reacción.” (2)
Así es mi querida compañera Celia Hart, en palabras del mismísimo Comandante
en Jefe Fidel Castro, de uno de los principales gestores de la revolución
Cubana, más claro ni el agua. Quien después de esto no quiera entender,
quien después diga: “Tengo mis razones para defender a Trotsky. Lo hago para
defender al Che. Lo hago porque es necesario políticamente... nada más.” (3)
no sabrá jamás lo que significa defender, en la actualidad, a la Revolución
Cubana, defender así también el pensamiento del Comandante guerrillero
Ernesto “Che” Guevara. Defenderla no sólo de quienes la golpean desde fuera
sino, principalmente, de quienes la carcomen por dentro. De quienes
olvidaron los principios básicos del marxismo leninismo, de quienes
olvidaron la base sobre la que se viene construyendo y fortaleciendo la
Revolución Cubana. Aquellos fariseos modernos hoy pretenden vendernos la
idea de que para entender lo que sucede en el mundo, no se necesita de
avances científicos. Con el mismo desp
recio con que trata la compañera Celia Hart los avances científicos y
tecnológicos logrados por el hombre, para así poder dominar y entender la
naturaleza a través del tiempo, debe ser tratada la posición que hoy
enarbola. Dice también nuestra científica moderna: “¿Por qué durante muchos
años le han prohibido a Trotsky relacionarse con la revolución cubana? Nunca
lo he podido saber…” (4), se pregunta la ingenua camarada, porque no se
permitió -y creemos no se debería permitir- el fermento del trotskismo
durante el proceso Revolucionario Cubano. Se preguntará quizás, ya más
audazmente: “…Porque no dejan entrar a Trotsky y su pensamiento” la culpa
más adelante, según dice ella reside en: “El estalinismo que contagiamos
después y que de alguna manera tuvo relevancia por unos años en la
revolución socialista es eso no más… un virus contagioso,…” (4)
Clara está, entonces, su posición estimada compañera, usted que con sus
cuatro décadas demuestra una inocencia propia de una juventud de la cual ya
no goza, ni física ni revolucionariamente hablando. Clara está nuestra
posición y nuestro deslinde, ese que día a día tenemos que hacer por la
salud, no sólo de la revolución cubana sino por el de la revolución
proletaria mundial. No, compañera Celia Hart, su trotskismo no fue ni será
admitido en la Revolución Cubana, ahora se lo decimos nuevamente y con mayor
convicción.
Dice usted: “Trotsky ganó de forma dramática la partida teórica…” (4), pero
si aún así fuera cierto, esperaríamos un buen tiempo, en vano, para que la
gane en el terreno práctico. O mejor aún, díganos usted, descubridora de lo
novísimo, ¿en qué lugar del mundo ha triunfado una sola de las experiencias
trotskistas?, ¿En qué parte del universo podrá desarrollarse aquel "gran
planteamiento" de la revolución permanente?, diganos también ¿En cuantas
cabezas habrá podido calar con certeza y vehemencia su ideología y tesis
trotskista? Permítanos responder a esas preguntas, querida camarada: sólo en
la suya.
Finalmente, permítame dejarle la recomendación, que hago mia, del camarada
mexicano, Alejandro Gascón Mercado (5), quién para su buena suerte, querida
Celia, hoy ya no nos acompaña físicamente, el decía: "Si el gobierno de cuba
no para estas desviaciones, a la muerte de Fidel no faltarán los que lo
juzguen como a Stalin. ¿Por qué razón? Porque los mediocres viven de juzgar
a los hombres que han cambiado la historia"(6).

Alexander Galván López
Militante de Integración Estudiantil
Lima, Perú

(1) Fidel Castro se refiere a Yon Sosa quien encabezó un movimiento de un
grupo de oficiales del Ejército y que adoptó “de cabo a rabo” el programa de
la cuarta internacional, su movimiento fue aplastado luego por los mismos
mercenarios que invadieron Girón)
(2) Discurso pronunciado por el Comandante Fidel Castro Ruz, Primer
Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Primer
Ministro del Gobierno Revolucionario, en el acto clausura de la primera
Conferencia de Solidaridad de los pueblos de Asia, África y América latina
(Tricontinental), en el Teatro Chaplin, La Habana, el 15 de enero de 1966.
(3) Escrito en respuesta a la saga de Woods, Una noticia a Israel Shamir,
Celia Hart, Carta publicada en Rebelión el 28 de noviembre del 2004.
(4) Extractos de “Welcome”...Trotsky”, artículo escrito por Celia Hart,
publicado en Rebelión el 26 de agosto del 2005.
(5) El 17 de Febrero de este año falleció Alejandro Gascón Mercado. Gascón
Mercado fue un cuadro revolucionario que participo de la dirección del los
siguientes partidos: Partido Popular Socialista, Partido del Pueblo
Mexicano, Partido Socialista Unificado de México, Partido de la Revolución
Socialista y al momento de morir era militante del Partido de los
Comunistas. Fue Diputado Federal en tres ocasiones, Presidente Municipal de
Tepic Nayarit, y en 1975 gano la gubernatura de Nayarit, de la que fue
despojado por un fraude electoral orquestado por el gobierno a favor del
PRI.
(6) Artículo publicado en Rebelión,"Denostar y calumniar a Stalin, empresa
del imperialismo", escrito por Alejandro Gascón Mercado,extraido del Número
4 de la revista Unidad Comunista.

16 febrero 2006

Resistencia a la injerencia






Bielorrusia bajo presión
por Paul Labarique*


Desde el derrumbe y desaparición de la URSS, los Estados Unidos han multiplicado los golpes traidores para tomar el control de los Estados ex soviéticos de la región y cercar a Rusia. Si bien lo lograron utilizando métodos igualmente flexibles en Yugoslavia, Georgia y Ucrania, fracasaron en Bielorrusia. Esa particularidad se debe tanto a la identidad bielorrusa como a la expulsión sistemática de los agentes estadounidenses por el gobierno de Alexander Lukachenko.
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Durante el último decenio, se han sucedido las «revoluciones» en Europa Oriental, aislando poco a poco a Rusia de sus antiguos aliados del Pacto de Varsovia. Nacida del derrumbe y de la desaparición de la Unión Soviética, esa vasta reestructuración parece detenerse sólo con el establecimiento de gobiernos pro Estados Unidos en toda la región. Objetivo final: el derrocamiento del aparato de Estado ruso, actualmente sostenido por el partido Nueva Rusia de Vladimir Putin. Un estrategía ya ampliamente en estudio en los EE.UU y sus aliados de la OTAN.

«Expertos en el Kremlin», «sovietólogos» y especialistas en Rusia de todo género publican de forma regular sus puntos de vista sobre este tema en periódicos de los Estados Unidos, y el candidato John Kerry, apoyado por Mark Brezinski, hijo de Zbigniew, incluso hizo de ello uno de sus temas de predilección durante la última campaña presidencial norteamericana. Vladimir Putin le respondió brindándole su apoyo sorpresa al candidato Bush.

Sin embargo, tras los éxitos alcanzados en Georgia y Ucrania, parece que Washington enfrenta hoy dificultades en Bielorrusia. Ni las advertencias del Departamento de Estado, ni el sostén a las organizaciones no gubernamentales locales, han logrado, por el momento, desestabilizar el régimen del presidente bielorruso Alexandre Lukachenko.

Bielorrusia, «ficha» esencial de la región, es un territorio de más de 200,000 km2 que colinda con Rusia al Este, Ucrania al Sur y los Países Bálticos al Oeste -lo que explica el interés de los Estados Unidos. También se halla en la ruta de las exportaciones de gas natural de Rusia, y en su territorio se encuentra un emplazamiento de radar que vigila las actividades de la OTAN en la región. Sin embargo, en un contexto de adhesión de las ex repúblicas de la URSS a la Alianza Atlántica (OTAN), el país resiste a las tentativas de injerencia llevadas a cabo por Washington desde hace más de tres años.

Una zona de gran turbulencia


Berlín, 1989. Un muro se derrumba, y con él un mundo bipolar regido desde el fin de la Segunda Guerra Mundial por el enfrentamiento entre la Unión Soviética y los Estados Unidos. Privado brutalmente del apoyo ruso, el conjunto de los Estados del antiguo Pacto de Varsovia sufre presiones cada vez mayores por parte de Washington, quien intenta comprar nuevos vasallos a base de dólares y de promesas de adhesión a la Unión Europea.

Estrategia provechosa: durante el decenio siguiente, los países de Europa Central se acercan a los Estados Unidos y, en 1999, tres de ellos se incorporan a la OTAN (República Checa, Hungría y Polonia).

Ese éxito se explica por la buena preparación de Washington. Excepto Condoleeza Rice, quien se negaba a considerar la retirada de la URSS de sus países satélites, los planificadores del Pentágono teorizaron la estrategia norteamericana dirigida a Europa Central y Oriental desde 1992.

Así figura en el Defense Planning Guidance de 1992, dirigido por el secretario de Defensa a la sazón, Richard Cheney, confiado a Paul Wolfowitz y redactado por Zalmay Khalilzad, el asistente de Scooter Libby en el Pentágono.

El documento renovaba la tesis de Wolfowitz según la cual para los Estados Unidos es necesario evitar que surja cualquier competidor potencial a su hegemonía, sobre todo las «naciones industriales adelantadas» como Alemania y Japón.

Eso estaba especialmente dirigido a la Unión Europea, a la cual se pedirá además el mismo año que incluya en el Tratado de Maastricht una cláusula en la que subordine su política de defensa a la de la OTAN [1].

Pero el Pentágono consideraba sobre todo desde esa época una futura ampliación al Este, vital en su opinión para conservar el control de Europa y -¿quién sabe?- abrirse un corredor al petróleo del Caspio. El informe preconizaba así la integración de los nuevos Estados de Europa Central y Oriental en el seno de la Unión Europea, a la vez que los beneficiaba con un acuerdo militar con los Estados Unidos, que los protegía contra un posible ataque ruso.


Alexander Lukachenko

Es difícil saber cómo los Estados Unidos entendieron la caída del muro de Berlín y consideraron la nueva Europa futura. Sin duda alguna, Washington se encontraba fuertemente implantada en los medios opositores a los regímenes existentes en Europa del Este, sobre todo gracias a su aparato de propaganda, Radio Free Europe. La desestabilización del régimen de Jaruzelski en Polonia por el movimiento Solidaridad a inicios de los años 1980 es un buen ejemplo de ello.

En los meses que precedieron el derrumbe de la URSS, muchos altos dirigentes de los países del Pacto de Varsovia enviaron a sus hijos a estudiar a universidades anglosajonas, lo que permitió a los Estados Unidos preparar el cambio. En un primer momento esa estrategia tuvo cierto éxito en los Estados de Europa Central.

Polonia, la República Checa, Bulgaria, Rumania, cayeron rápidamente bajo la esfera de influencia de Washington. En 1999, la intervención en Kosovo permitió a los Estados Unidos establecerse en los Balcanes. Luego Serbia se libró del pro ruso Slobodan Milosevic, con la ayuda de una de las primeras «revoluciones de terciopelo» patrocinada por George Soros, en el otoño del 2000.

Poco a poco, la Federación de Rusia es cercada: después de los ex miembros del Pacto de Varsovia, las ex repúblicas de la URSS entran en el campo de mira, según la estrategia de «rollback» (rechazo) teorizada por Zbigniew Brezinski. Desde comienzos de los 90, los Países Bálticos están integrados a la OTAN. Georgia, fiel a Washington desde su independencia, es el teatro de un golpe de Estado de terciopelo, en noviembre de 2003, luego que su presidente, Edouard Chevardnadze, cometiera el error de acercarse a Moscú.

En las elecciones en Ucrania de diciembre de 2004 se repite la misma situación, con la victoria rocambolesca del candidato de la OTAN, Viktor Yushchenko, frente a su adversario pro ruso, Viktor Yanukovytch. Primera tentativa en septiembre de 2001 En ese contexto, Bielorrusia, que permanece cerca de Moscú, naturalmente se encuentra en el punto de mira.

Rusia, que ya ha perdido su fachada marítima occidental con los Países Bálticos y ve a todos sus antiguos satélites incorporarse paulatinamente al campo atlantista, tiene en Bielorrusia a uno de sus últimos aliados en la región. Las tentativas de desestabilización ya han comenzado, lo que caracterizaría en caso de éxito la última etapa antes del derrocamiento de la «Casa Putin».

Los primeros síntomas de la voluntad de intervención de Washington en Bielorrusia datan de septiembre de 2001. Mientras que el presidente saliente, Alexandre Lukachenko, se presenta a su propia sucesión, los medios de comunicación occidentales manifiestan su oposición a su régimen, el cual describen como «tiránico», presentándosele a él como «dictador». Como lo demuestra Christopher Desilo en un artículo publicado en septiembre de 2001, la campaña de descrédito se basa en lo esencial en una comparación entre Lukachenko y Slobodan Milosevic [2].

De esa forma, la BBC se refiere, el 6 de septiembre, a «un régimen autoritario con frecuencia comparado al del presidente yugoslavo destituido, Slobodan Milosevic» [3]. En The Guardian, Ian Traynor menciona «al último dictador de Europa».

Como en el caso de la campaña de intoxicación llevada a cabo en Haití contra Jean-Bertrand Aristide en diciembre de 2003, evoca «las tropas de unidad de élite «Almaz» (...) que están aparentemente detrás de los «escuadrones de la muerte» del régimen del cual se dice que ha asesinado o secuestrado a figuras predominantes de la oposición durante los dos últimos años» [4].

Según Ian Traynor, la repetición de un escenario «al estilo serbio» se considera con inquietud por Moscú: «Las discusiones en la capital, Minsk, y en Moscú giran en torno a una situación como la “de Belgrado” donde el régimen escamoteó la victoria [electoral] a la oposición, lo que trajo como consecuencia el desencadenamiento de una crisis política todavía más importante en la calle».

Las elecciones presidenciales deben servir para derrocar al régimen pro ruso de Lukachenko. En todo caso, es lo que se deduce de un editorial del New York Times en el cual se detallan las relaciones incestuosas entre Rusia y su vecino bielorruso: «Moscú es un aliado cercano a Lukachenko, y espera sacar provecho de la situación de Bielorrusia como ruta de exportación para el gas natural ruso y emplazamiento de vigilancia por radar de las actividades de la OTAN.

Incluso existen discusiones poco juiciosas en torno a la reunificación de los dos países, a fin de restablecer el vínculo político existente en época de la Unión Soviética». La advertencia del periódico estadounidense es clara: «Los intereses de Moscú estarían mejor servidos simplemente con la elección de un dirigente ruso más sensato».

Para ello Washington dispone de un contexto bien engrasado, experimentado con éxito en Belgrado: el New York Times afirma que «como voz política de las democracias de Europa, la Unión Europea debe ayudar a los que luchan en el seno de la última dictadura de Europa. El tipo de campaña coordinada entre norteamericanos y europeos que permite impedir a Milosevic cometer fraude en la elección presidencial el año pasado podría ser eficaz en Bielorrusia.

En especial, Bruselas y Washington necesitan unirse a los planes de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa para supervisar a los miles de observadores internacionales presentes en Bielorrusia con miras a controlar las elecciones. La candidatura de Goncharik ofrece a los bielorrusos una oportunidad realista de librarse del tiránico Lukachenko» [5].

Una retórica que recuerda casi palabra por palabra a la empleada en 2003 en Georgia y en 2004 en Ucrania.
Washington no escatima esfuerzos. A inicios de agosto, Radio Free Europe, el instrumento de propaganda privilegiado de la CIA, duplica sus difusiones en Bielorrusia a fin «de suministrar a los ciudadanos [del país] informaciones detalladas y objetivas, y análisis que les serán necesarios para una elección informada cuando vayan a las urnas».

En los meses anteriores, el país ya había sido objeto de una campaña de detracción internacional según la cual los «escuadrones de la muerte» realizarían operaciones de castigo en Bielorrusia, exterminando a los opositores. Dicha campaña tiene como base las revelaciones de dos antiguos responsables de instrucción de la fiscalía bielorrusa, Dmitri Petruchkevitch y Oleg Slutchek.

Los dos hombres huyeron del país, primero hacia Polonia, antes de recibir asilo político en los Estados Unidos. Acusan a un miembro del grupo Alpha (fuerzas especiales bielorrusas), de haber ejecutado a varias figuras importantes del país, sobre todo «al ex vicepresidente del Parlamento, Viktor Gontchar, al ex ministro del Interior Yuri Zakharenko y al hombre de negocios Anatoli Krassovski -del cual no se tienen noticias desde 1999- así como al periodista de la cadena pública rusa ORT, Dmitri Zavadski», por «comercio de armas hacia Libia e Irak, uno de los manás financieros de la tentacular administración presidencial» [6].


Michael Kozak

En el mismo período, el vocero del Departamento de Estado, Richard Boucher, denuncia «el clima de miedo» existente en el país y las condiciones organizativas del escrutinio [7].

Por su parte, el embajador estadounidense en Bielorrusia, Michael Kozak, declara que los Estados Unidos sólo reconocerán los resultados si se autoriza supervisar el proceso electoral a los observadores internacionales de la OSCE [8].

El gobierno de Lukatchenko, bajo presión, está obligado a respetar sus compromisos internacionales y a aceptar la presencia en su territorio de observadores de la OSCE. Pero Minsk opta por el método fuerte frente a las amenazas que hace pesar Washington sobre el país. En 1998, pasando a la ofensiva, Alexandre Lukachenko hace expulsar a periodistas de una televisión independiente rusa.

El mismo año obliga a un grupo de embajadores occidentales a mudarse de sus agradables residencias en las afueras de Minsk, con el pretexto ridículo de «comprar los terrenos y los edificios a su propia empresa inmobiliaria» [9], una medida agresiva que provoca la partida de numerosos diplomáticos del país. Las autoridades bielorrusas expulsan así a todos los ciudadanos extranjeros sospechosos de pertenecer al dispositivo de injerencia de los EE.UU.

A partir de 1997, las oficinas de la Fundación Soros en Bielorrusia ya habían sido cerradas por el gobierno, en perjuicio del Departamento de Estado norteamericano que decidió a la sazón dar a conocer un comunicado. Por consiguiente, la organización de las «ONG» (organizaciones no gubernamentales) pro EE.UU existentes en Bielorrusia es menos eficaz que en Ucrania y en Georgia, y el movimiento juvenil «Zoubr», copia del movimiento Otpor instalado en Serbia, es menos eficaz de sus idénticos y actualmente muy activos, como el movimiento Pora en Kiev (capital de Ucrania) y gemelo Kmara actuando en Tbilisi (capital de Goergia).

Otro punto débil del dispositivo de Washington: la alternativa política escogida por Washington y encarnada por Vladimir Goncharik carece de credibilidad. Goncharik, ex cuadro del Partido Comunista local convertido en dirigente del mayor sindicato del país, no esconde sus preferencias: en julio de 2001, afirma que no tiene objeción a que Bielorrusia se adhiera a la Unión Europea y a la OTAN [10].


Vladimir Goncharik
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Para evitar cualquier injerencia en el proceso electoral, las autoridades bielorrusas tratan además de controlar las actividades norteamericanas en esa esfera. A comienzos de agosto, confiscan material electoral puesto a disposición de la oposición por los Estados Unidos y «concebido para ayudar a la oposición democrática del país con miras a las elecciones presidenciales» [11].

A fines de agosto, expulsan a Robert Fielding, un representante del AFL-CIO, que trabaja por cuenta de la NED «acusado de fomentar un golpe de Estado con la oposición en caso de reelección de Lukachenko» [12].

Esos esfuerzos dan sus frutos. Contrariamente a lo que sucedió en Belgrado en 1999, a lo que pasará en Georgia en 2003 y en Ucrania en 2004, el presidente Lukachenko es reelecto triunfalmente con más de 80% de los votos. Estados Unidos, malos jugadores, «niegan toda credibilidad a la elección» y hablan de un escrutinio «no democrático» y «sin significación» [13].

Marie Jégo, del diario francés Le Monde, vocifera junto a los lobos evocando «un resultado digno de la época soviética» [14].
No obstante, los observadores de la OSCE, in situ, no han podido comprobar oficialmente ningún fraude, mientras que todo el mundo coincide en el hecho que el 12% obtenido por el opositor Vladimir Goncharik es ya un éxito para él.

La tregua será de corta duración para Lukachenko. Dos años más tarde, con motivo de las elecciones legislativas, los Estados Unidos volverán a intentar su suerte, una vez extraídas las enseñanzas de su pasado fracaso.


Paul Labarique