
PAMPLONA. Arnaldo Otegi reapareció ayer en la escena política con un discurso en clave interna articulado para mantener la ilusión entre sus filas, "en una situación extremadamente dura, porque todos estamos en libertad provisional y vigilada".
"Tenemos que recuperar la confianza en nuestras posibilidades y en nuestras propias fuerzas con un ejercicio de convencimiento que hay que hacer, todos los días y a todas horas, en empresas, tajos , institutos y gaztetxes", dijo el dirigente de la izquierda abertzale, quien considera que "el gran reto es convencernos de que es nuestra hora". "Luchamos para ganar y ganar tiene que ser el objetivo de la izquierda abertzale en los próximos años".
Otegi transmitió este mensaje en la presentación del libro sobre la tortura La red. El tormento en la España constitucional , de Xabier Makazaga, celebrado en la casa de cultura de Burlada en presencia de unas 400 personas, que siguieron su más de media hora de intervención en un silencio absoluto.
"ARGUMENTOS PODEROSOS" Como viene reclamando desde se excarcelación el pasado 30 de agosto, Otegi volvió a reiterar ayer la necesidad de "construir, con paciencia y sin prisas, un nuevo proceso de negociación con los Estados" español y francés. Y recordó que, por su experiencia en el reciente fallido proceso de diálogo, llegó a la conclusión de que la izquierda abertzale "es mucho más fuerte que el Estado español en la negociación, porque lleva a la mesa la demanda popular y porque tiene argumentos muy poderosos". "Lo que no quiere decir que el Estado español no sea capaz de saltarse eso a la torera y no tenga mecanismos de coacción para seguir haciéndonos sufrir", añadió antes de revelar que tiene la percepción de que "los observadores internacionales y la comunidad europea están en disposición" de colaborar en un nuevo proceso de negociación "si se diera".
Mientras sigue la espera ante la posibilidad de que se recupere un espacio negociador, Otegi entiende que ha llegado "el momento de los independentistas" y abogó por "construir un bloque popular de izquierdas en Euskal Herria que dispute la hegemonía electoral, social, cultural, política e institucional al PNV" en la CAV "y a UPN" en Navarra.
Reconoce que "la tarea no es sencilla", porque la izquierda abertzale "vive una situación de ilegalización y persecución", pero tiene "capital humano y político" para conseguirlo.
El líder independentista abogó también por "habilitar un frente democrático" que se "enfrente al Estado, a las políticas de regresión de las libertades democráticas y demande la libertad de nuestros presos". "Es un deber ético sacarlos a la calle", dijo, si bien admitió que este objetivo "solo se puede dar en el marco de un acuerdo político con el Estado o en un proceso de negociación".
Tras reconocer que "la represión afecta gravemente a la izquierda abertzale", Otegi resaltó que "el mayor activo" de los independentistas reside en que la operación "para mutilar este proyecto ha fracasado". "Hoy todo el mundo quiere cambiar el estatus político" y "una mayoría quiere ejercitar su derecho de autodeterminación", aseguró el político abertzale, convencido de la importancia de que "todo el mundo" sea consciente de que "no se puede construir el futuro desde los actuales marcos".
No hizo alusión alguna Otegi a la violencia de ETA, a las tres causas judiciales que tiene abiertas y que podrían devolverle a la prisión, ni a la estrategia que seguirá la izquierda abertzale ante la inminente convocatoria de elecciones al Parlamento Vasco.
"Eres lo más bonito de España"
La seriedad que presidió el acto de presentación de un libro que narra innumerables episodios de tortura ocurridos en España en los últimos 30 años vivió su único momento cómico y distendido cuando el director de la editorial Txalaparta, José Mari Esparza, narró la anécdota, ocurrida hace unos años en Tafalla, el día que presentó a Otegi a su madre. "Eres lo más bonito de España", le dijo su progenitora antes de plantarle dos besos al dirigente abertzale. Ya en tono serio, Esparza manifestó que "no es ningún orgullo publicar este libro, porque es una vergüenza colectiva", al tiempo que demandó "soluciones para que libros como éste no se tengan que escribir". También participó en este acto el ex concejal de Burlada Txelui Moreno, quien señaló que "un Estado que utiliza la política penitenciaria como arma de guerra y que tiene que hacer semejantes despropósitos", en alusión a la práctica de la tortura, "es un Estado débil, porque si no, no haría esta represión". >J.E.