Kosova-República
Tras los sucesos de abril, y la represión que los servios desataron contra los kosovares se entrabló una dura polémica entre Yugoslavia y Albania, que tuvo su expresión escrita en los periódicos y revistas Nin, Borba, Polika, etc. de Belgrado, y en Zeri i popullit, de Tirana. Los primeros se distinguieron por la profusión y virulencia de los mismos, al tiempo que por el racismo que destilarón, hasta el punto de señalar que no se puede admitir la reivindicación de «Kosova-República», que exigen los kosovares, porque eso sería constituir un Estado albanés, y «como ya existe uno, Albania ». Los ataques también han ido dirigidos a calificar de «chovinistas» a los albaneses.
Estos han respondieron que ellos jamás oprimieron a ningún pueblo, cosa de la que los servios no pueden alardear. Les han criticado también a los albaneses de irredentistas. Los kosovares contratacaron diciendo que cómo se atrevian a utilizar ese término contra todo un pueblo que quiere su libertad.
En sus acusaciones, los yugoslavos, llegaron a considerar como ingerencia en los asuntos internos la defensa que Albania Socialista ha realizado de su minoría nacional. Sin embargo, Belgrado no ha dicho nada sobre que los kosovares albaneses representan la tercera nacionalidad, en cuanto a población, en Yugoslavia, y que los argumentos esgrimidos de territorio, historia, cultura, etc. quedan desbaratados por el simple hecho de que otras Repúblicas, como por ejemplo Montenegro o Macedonia, tienen menos características que éllos y no obstante gozaron de su derecho a ser una República. Añaden que estába recogido en la Constitución, y negaron la ingerencia de Albania.
Las posiciones son hasta tal punto encontradas que los yugoslavos aumentaron el precio, anteriormente estipulado, de sus productos a los albaneses en varios puntos por encima del precio medio mundial, y difundieron bulos y campañas propagandísticas sobre que Albania Socialista quiere convertirse en la «Gran Albania» (calificación dada por los fascistas italianos ante los anhelos de independencia cuando su dominación), y todo porque un pueblo quiere ejercer un derecho constitucional. Esas campañas propagandísticas tuvieron un fuerte eco en la prensa mundial, pero muy pocos periódicos recogieron la posición albanesa, que en esencia consiste en decir que ellos no piden la anexión de Kosova, que defienden a su minoría en Yugoslavia arrogándose el derecho que todo pueblo tiene a defender a una parte del mismo, y que lo único que piden es que los dirigentes yugoslavos no se quemen las manos reprimiendo en Kosova y den las justas peticiones kosovares (Enver Hoxha, VIII Congreso PTA).
El por qué de esta represión para Tirana puede estar en las contradiccciones internacionalistas de Yugoslavia. Contradicciones que fueron satisfechas primariamente tras la II Guerra Mundial con el reparto de suelo albanés entre Servia, Montenegro, y Macedonia, pero que ahora, dicen éllos, se ha recrudecido por influencia de las presiones de las superpotencias.
Para Albania Socialista, Servia está influenciada por los soviéticos, y Croacia por los occidentales. Señala cómo el aparato estatal-administrativo y el ejército son de procedencia Servia y cómo éstos tienen muchos más lazos con los soviéticos que el resto. Añade que Bulgaria siempre ha tenido aspiraciones territoriales sobre una parte de Yugoslavia, y que la lucha interna, desencadenada por Kosova, provocaría una agudización de las contradicciones que podrían hacer estallar el equilibrio actualmente existente. Estallido, que, dicen los albaneses, sería aprovechado por las superpotencias para intervenir política y militarmente en Yugoslavia.
Por si acaso, han finalizado, se preparan para si Yugoslavia es invadida por una potencia extranjera para acudir en su ayuda.
Cuatro datos cabe añadir: las flotas de las dos superpotencias fondean continua y sucesivamente en el puerto yugoslavo de Drubonic; el año pasado, tras los sucesos de Kosova, una bomba estalló en el edificio de la embajada yugoslava en Tirana, los albaneses acusaron a tres personas de origen ruso que trabajan en la misma; recientemente, y a propósito de la muerte de Mehmet Sehu, los yugoslavos han hecho correr el rumor, hábilmente orquestado por la prensa capitalista, de que temían que Albania se aliara con la URSS, y de que veían la mano soviética tras los sucesos de Kosova (habrá que pensar, quizá, en ese viejo refrán: -al ladrón, al ladrón ... ); por último, y tras la muerte de varios diplomáticos yugoslavos en Bélgica, los emigrantes kosovares, de cuya autoría fueron acusados, señalaron que buscaran entre los soviéticos y no entre ellos.
Pese a la represión, la lucha continúa
Desde los sucesos de abril no paso un día sin que la agencia oficial yugoslava Tanjug no anunciase algún juicio y la imposición de severas condenas por el hecho de manifestarse.
Entre los condenados figuran numerosos jóvenes, especialmente entre los 21 y 25 años. Según una entrevista publicada en el periódico yugoslavo Slobodnaya Dalmatiya, realizada a Drasko Jurcic, alto funcionario del Ministerio del Interior los condenados son 269, y los que han tenido penas inferiores más de 600. Entre los primeros hay una media de más de 2 años de condena, llegando a los 15 y entre los segundos abundan las penas de 6 a 18 meses.
La represión se ha cebado especialmente entre los estudiantes y profesores. Según el periódico macedonio Mesuesi, 9.000 kosovares menos han ido este curso a las aulas, y 600 profesores han sido despedidos. Añadiremos datos de la agencia Tanjug: detenidos, expulsados, procesados, multados, etc.en Pristina, Ferizajt, Obiliq, Vucitern, Glogovtz, Istoq, Podujeva, etc. Disueltas las Escuelas Superiores de Pedagogía, y de Comercio, de Pristina y Peja. Retirada de 20 textos escolares. Reducción de la enseñanza en albanés, tanto en Kosova como en Montenegro y Macedonia. Retirados libros porque -su contenido nacional es excesivo y porque han sido redactados por autores albaneses.
La lista sería interminable. Pero, a pesar de la represión, la lucha ha continuado. Las noticias al principio salían poco a poco, ahora llegan más densas: 6 de enero, de 1982, los estudiantes de los internados números 1, 2, 3, Y 4, así como de los dormitorios de la Universidad de Prístina salen por la noche a ventanas y balcones, toman edificios, y permanecen largo rato gritando consignas antirrepresivas. Asimismo, y para horror de los dirigentes yugoslavos, en las universidades y fábricas de Belgrado, Zagreb y Liubliana se recogieron centenares de firmas en solidaridad con Kosova y sus valientes estudiantes. Todos los días la prensa, televisión y radio yugoslava se ven obligados a decir que la agitación persiste. Las brigadas antipintadas no dan a basto a borrar una consigna: Kosova-República.
Belgrado acusa a los kosovares de haber formado un partido marxista-leninista clandestino. A nosotros nos ha llegado el nombre de una revista, Liria, que alienta la resistencia nacional. En Alemania Occidental, 3 refugiados kosovares que habían pedido asilo político son muertos a tiros por agentes del servicio secreto yugoslavo.


















