Fuente: Punto y Hora de Euskal Herria
Digitalización: Euskal Herria Sozialista
Año: 1988
Después de un largo silencio de seis meses, Txomin Ziluaga rompió su mutismo la pasada semana con unas declaraciones a «Egin». Por unas u otras razones, distintos medios de comunicación de Euskadi y del Estado han pretendido entrevistar a Ziluaga, pero éste ha preferido romper el silencio a través de EGIN y PUNTO Y HORA. El último secretario general de HASI, en una amplia entrevista sostenida con este semanario, aborda en el cuestionario planteado todos los temas candentes de actualidad: el congreso de su antiguo partido, su situación actual, su expulsión y la de otros compañeros, el futuro de la unidad popular. Ziluaga aprovecha la entrevista para, al mismo tiempo, hacer un breve recorrido por su extensa trayectoria política.
Pasada la media mañana, Txomin Ziluaga, comenzó con su rito mecánico de los últimos tiempos. Sacó de algún cajón las tabletas de chicle que le sacan la dependencia de la nicotina y, sin aquella barba tan ruda e hirsuta "zarrapastrosa" llegó a decirle algún compañero cariñosamente-, su aspecto es bastante distendido.
- Así que, Txomin, definitivamente te va bien sin tabaco. Lo digo porque se te ve con menos stress ...
- «No, desestresado no estoy. Ando en proceso de desestresamiento, que es aún una fase previa. Pero es que el ritmo que llevábamos en los diez últimos años era muy fuerte. Porque lo cierto es que yo siempre me quejabá de la marcha a que andábamos.
Pero, metido en el fregado y en la dinámica diaria, la verdad, es que no había otra alternativa».
- Ya. Porque, vamos a ver, ¿cuánto tiempo llevabas activamente en política?
- «Pues, mira, yo ahora tengo 48 años. Y en la borroka abertzale participé desde los 17. Así que saca cuentas. Las primeras actividades fueron en la universidad, en donde nos reuníamos para leer la historia del pueblo vasco y aprender euskara».
- Por cierto: nunca llegaste a dominar el euskara.
- «Yo no quiero justificarme al respecto. Te diré más aún: tanto mi aita como mi ama eran euskaldunes, pero habiendo nacido en Erandio, en la zona obrera de la margen derecha de la ría, allí no se hablaba el euskara entre los críos. Entonces yo me crié en un ambiente castellanoparlante. Eso es asi, pero no me voy a escaquear sobre el tema. Está claro que esa es una de las limitaciones grandes que tengo, aunque chapurree el euskara vizcaino».
- Txomin, estábamos hablando antes de los años 58-60, en que me decías que estabas en el movimiento estudiantil.
- «Sí. En aquel entonces ya hicimos algunas cosas majas: una huelga académica y ligar al movimiento estudiantil con acciones obreras. De ahí, al cabo de dos años me marché a Barcelona, en donde creamos un grupo bastante importante de estudiantes vascos. En principio nos reuníamos en torno a cosas muy simples pero que eran muy gratificantes, como un coro vasco en que solíamos cantar por Santa Agueda. Dábamos también clases de euskara y preparábamos charlas sobre la cultura popular vasca. El grupo tuvo importancia y de él saldrían cantantes conocidos, como Mikel Laboa y otros. Eramos unos cien y yo creo que la mayoría funcionaba claramente en unas coordenadas abertzales y progresistas. Ya tuvimos por aquella época algunas detenciones. A mi, en concreto, me llevaron a comisaría antes de lo de los capuchinos de Sarriá. Recuerdo que me condujeron a Vía Layetana, que tenía una fama bastante siniestra en la época de la represión franquista y allí me amenazaron con avisar a mi familia de en dónde estaba metido. Total: que vi que las cosas estaban bastante mal en Barcelona, con lo que me trasladé a Madrid, en donde formamos otro grupo estudiantil vasco bastante immportante y muy activo. Nos detuvieron de nuevo en Mayo en 1968, en Madrid, a mi y a otros compañeros de Euskadi que estaban en la escuela de Formación Profesional de Alcalá de Henares. Ese año ya había sido detenido en Donostia,antes, concretamente, en el Aberri Eguna. Allí, en la cola del Gobierno Civil y antes de que nos tomaran declaración, conocí a mi compañera Izaskun. Comenzamos a hablar, ambos éramos de Bilbo, los dos estábamos en la lucha y, ya ves».
- ¿, Cuando entraste por primera vez en la cárcel?
- «Ese mismo año, en julio, a raíz de la detención, en marzo, de dos compañeros de ETA, Bareño y Arana, pasé tres días en la comisaría de Bilbo. Pero ya lo tenía claro: me formularon cargos de formar parte del movimiento estudiantil y de intentar crear una federación de estudiantes vascos. Pude eludir en comisaría las acusaciones y, finalmente me soltaron horas antes de que ETA ejecutara al torturador Manzanas. Inmediatamente me escondí una temporadita. Así que cuando me volvieron a detener, en marzo de 1969, entonces era yo miembro de la Oficina Política de ETA, me aplicaron la ley de bandidaje y terrorismo y, por el supuesto delito de rebelión militar, me condenaron a 15 años de prisión. A estas alturas todavía no sé en qué consiste eso de la rebelión militar porque, a tenor de la expresión, da la sensación de que vas de cuartel en cuartel levantando 1a tropa. Sin embargo, en comisaría solo pudieron acusarme de haber ayudado a pasar la muga a Eskubi y a la 'Txiki' su compañera. Al mes siguiente estando en prisión y tras la caida de Artecalle en Bilbo me acusaron de ser de la Oficina Política».
El otro mayo del 68
Ziluaga terminaría saliendo con la amnistía de 1976, pero antes habría de pasar por varias cárceles. En Segovia coincidió con la famosa fuga y él, que se quedó dentro porque le faltaban pocos meses para cumplir condena, recuerda el espíritu solidario que hubo entonces entre gentes de distinta ideología. También estuvo en Burgos, cuando el no menos célebre proceso.
- «Cuando fue el juicio nosotros estábamos en la cárcel de Burgos. Eramos unos 23 militantes y yo, en concreto, ya había sido condenado. Nosotros ya habíamos intentado un año antes romper los tribunales fascistas. En concreto, losu Bilbao y yo hicimos un juicio político de denuncia del tribunal. Ya veíamos lo que se nos venía encima con el proceso posterior. Entonces nuestro abogado, Jose Etxebarrieta, nos advirtió claramente que si hacíamos un juicio político nos iban a caer encima más años de condena. Lo discutimos en la asamblea y decidimos tirar para adelante. Y, lógicamente, nos cayeron más años. Te puede parecer paradojico, pero lo cierto es que yo me expresé todo el juicio en euskara. Tanto fue así, que el presidente del tribunal y el fiscal se cogieron un mosqueo importante y me acusaron de desacato, con lo que me pedían un año más de prisión».
- Por lo que me estas contando Txomin, hubo también otros hijos del 68 que no terminaron convírtiéndose en «yuppies» descafeinados.
- «Eso es evidente. Tanto en el sector 'langille' como en el estudiantil por aquel entonces se tomo conciencia. de la situación de Euskadi y muchos, aún siendo de extracción de clase pequeño burguesa, nos identificamos con las aspiraciones más
sentidas de nuestro pueblo. Está claro que ha habido escapismos a lo 'yuppie', pero también es cierto que había miles de personas que eran honestas y lo siguen siendo. Eso de que toda la gente se pasa o se vende es falso y, en todo caso, se debe a un reflejo de determinados medios de comunicación. Yo creo que la mayoría ha seguido siendo consecuente, pero lo que ha aparecido en cierta prensa es la minoría inconsecuente, arribista y oportunista. La imagen que quieren dar es como de que hay una frustración colectiva del pasado. Y mi experiencia es que no ha sido sí: que lo que hemos hecho ha sido positivo, correcto y necesario. Por lo que a mi respecta puedo decir que asumo como una experiencia gratificante mis ocho años de prisión».
- Bueno, sales de prisión y estamos, más o menos, en 1977. Por aquella época se funda Herri Batasuna y también HASI. Es decir, que comienzas tu larga andadura política.
- «Yo creo que ese es el proceso normal que hemos seguido muchos en Euskadi. Lo cierto es que cuando me vi en la calle lo primero que traté fue de buscarme un currelo. Olvidados ya mis estudios de Económicas y Políticas, trabajé en la construcción después de un cursillo sobre grúas. Ahí me ayudó mucho Xabier Galdeano. Eso duró dos años porque la construcción era uno de los sectores que estaba en crisis, con lo que acabé yendo al paro. Paralelamente, en el terreno político, comenzaba el proceso de convergencia. Trabajamos en ASK y ya entramos en el proceso fundacional de HASI. Digo entramos proque yo lo hice de la mano de Santi Brouard . me llamó, estuvimos hablando y finalmente me convenció. A mi me cayo la tarea de relaciones internacionales. dentro de la dirección del partido. Entonces yo compatibilizaba aún el trabajo con las tareas en HASI. Eso fue así hasta el primer congreso, en el que ya tuvimos algunos problemas en cuanto a la interpretación de la alternativa KAS, dándose una salida de miembros del partido hacia posturas reformistas, más concretamente hacia Euskadiko Ezkerra. En ese congreso salí elegido secretario general y dejé el trabajo en la construcción. A partir de ahí ya me dediqué de lleno a la actividad política. El resto es bastante sabido: la gestación de la unidad popular a través de Herri Batasuna y el acto fundacional de Alsasua, con la consiguiente constitución de la Mesa Nacional. Y así hasta hoy. Mejor dicho, hasta diciembre del año 1987. Yo te diría, como resumen, que el balance de esos diez años ha sido muy positivo».