El juicio del general polaco Wojciech Jaruzelski, 87 años, acusado de "crímenes comunistas" por haber impuesto la ley marcial en Polonia en 1981, se reanudó el lunes en Varsovia, después de una interrupción de seis meses debido a la enfermedad de uno de los jueces.
Jaruzelski compareció ante el tribunal regional de Varsovia junto al ex jefe del Partido Comunista, Stanislaw Kania, acusado en la misma causa.
El tribunal procedió el lunes a la audición de dos testigos y luego suspendió las audiencias hasta el 30 de marzo.
El 2 de octubre de 2008, cuando se inició el juicio, Wojciech Jaruzelski, presidente de Polonia de 1981 a 1989, se había declarado inocente de todos los cargos.
"Me declaro inocente. Rechazo los cargos tal y como fueron formulados por la fiscalía. Considero que carecen de fundamento y de objetividad", había dicho Jaruzelski al leer un alegado de 200 páginas.
En ese alegado, Jaruzelski dijo que la instauración de la ley marcial para reprimir al sindicato Solidaridad, primer sindicato independiente del bloque comunista, "fue una decisión dramática y difícil, pero justificada por razones de fuerza mayor", que permitió salvar al país de una "catástrofe inevitable".
"Fue un mal menor", repitió Wojciech Jaruzelski, insistiendo en que la ley marcial salvó al país de una intervención soviética.
Jaruzelski, último jefe de Estado comunista de Polonia, que comparte el banquillo con otros seis dirigentes del régimen, es pasible de una pena de diez años de cárcel.
La defensa alega que Jaruzelski y los demás acusados impusieron la ley marcial con el fin de evitar una invasión soviética para acabar con el sindicato Solidaridad fundado por Lech Walesa.
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