23 abril 2011

El pcot tunecino, vanguardia de la revolución


PCOT nacio con el apoyo de Albania

Han pasado dos meses desde la gloriosa revolución del 14 de Enero. En este período el pueblo ha obtenido importantes logros gracias a su lucha y sacrificios.
Después de derribar a los dos gobiernos de Ghanouchi, el pueblo tunecino logró imponer su reivindicación para obtener una asamblea constituyente, la disolución de la «Unión Constitucional Democrática» y de la policía política. También impuso grandes progresos sobre la libertad de expresión, de organización, de reunión y de manifestación. Más pese a todo esto, la revolución sigue a medio camino y grandes peligros se ciernen sobre ella, peligros que crecen de día en día.
El Poder no lo detenta el pueblo que se levantó contra la tiranía, la explotación y la corrupción, continúa en manos de las fuerzas reaccionarias, las cuales, a través de la presidencia provisional y el gobierno de transición, tratan de hacerse con la revolución y reducirla a un simple lavado de fachada del antiguo régimen. Mbaza y Beji Kaid Sebssi no son controlados, se han negado a reconocer el «Consejo Nacional para la protección de la Revolución» para evitar cualquier control; por el contrario, han montado una instancia consultiva para la que ellos mismos han designado los miembros.
 Mbazaa y Beji Kaid Sebsso han aceptado la elección de una Asamblea Constituyente pero son ellos los que han fijado la fecha de las elecciones  sin tener en cuenta los intereses del pueblo. Por otra parte, la disolución de RCD, no ha impedido su reconstitución bajo  la cubierta de nuevos partidos y organizaciones a ellos ligadas, como la «Unión Nacional de la mujer tunecina». Se ha comprobado que la disolución de la policía política se ha limitado a una pura formalidad pues continúa a existir, practica la represión y la tortura, la vigilancia, las escuchas telefónicas, los cortes en internet… Algunos de sus personajes más  notorios ocupan altos cargos en el Ministerio del Interior, los responsables de asesinatos y torturas no han sido molestados lo más mínimo.
Han reaparecido las amenazas como en los tiempos del antiguo régimen, so pretexto de « lucha contra la violencia y el desorden». La policía ha reprimido «sentadas» en la Casbah y en Mahdia. Se multiplican los discursos que distorsionan las aspiraciones de los ciudadanos sobre la seguridad, en detrimento de los problemas sociales y políticos, con objeto de desviar la revolución.
Pese a la suspensión de la Constitución, las leyes liberticidas siguen vigentes: contra la prensa y las leyes sobre las asociaciones, los partidos, las reuniones y manifestaciones. Esas leyes tenían que haber sido derogadas y remplazadas por decretos que garantizaran las libertades,  para evitar problemas graves al pueblo.
La administración sigue bajo el control de los símbolos «desturianos» de la tiranía y la corrupción, y se imponen en los diferentes puestos gubernamentales. Han renovado las antiguas prácticas opresoras sobre la población, marginan los Comités de Protección de la Revolución, locales y regionales y tratan de aniquilarlos.
La situación en los medios económicos y financieros es similar, los responsables del saqueo al pueblo, cómplices de la banda criminal, mantienen su poder como si nada hubiera pasado. Tampoco ha cambiado la justicia, minada por la corrupción, lo que confirma la Asociación de Magistrados. Los medios informativos están aún bajo el yugo de los esbirros del régimen de Ben Alí y mantienen el mismo funcionamiento. No se ha avanzado en los planes de perseguir y condenar a los representantes de la tiranía y la corrupción, en los que hay que incluir a los asesinos de los mártires de la revolución en Sidi Bouzi. Menzel Buzayane. Regueb, Thala, Kassewrine, Túnez y otras regiones. Han vuelto a aparecer miembros del círculo próximo a Ben Alí y continúan sus actividades provocadoras.
En el terreno económico, el gobierno de  transición no manifiesta ninguna voluntad de tomar medidas urgentes, en este período decisivo, en beneficio de las clases populares. La mayoría de la población, particularmente en las regiones marginadas, siente que no hay ningún cambio en su situación, harto crítica. El paro y la carestía de la vida, siguen golpeando, los servicios públicos se degradan y el gobierno no muestra ninguna voluntad de enfrentarse a esas dificultades.
El gobierno no se ha puesto a la hora de la revolución, ni siquiera condena a la minoría que practicó el saqueo apoyándose en el despotismo.
El gobierno sigue aplicando los términos del presupuesto decidido por el dictador Ben Alí  en diciembre último, en los que se da prioridad a la devolución de la deuda exterior contraída por el antiguo régimen, y para financiar su gigantesco aparato de seguridad. A pesar de su carácter provisional, este gobierno no ha vacilado en contraer nuevas deudas externas, ni ha tomado medida alguna para bajar los precios de los productos y servicios que estaban  bajo control de los monopolios de los miembros de la banda reinante. Las familias de los mártires no han sido indemnizadas, y no se ha decidido ninguna medida favor de las regiones pauperizadas.
El gobierno justifica su actitud, amparándose en su carácter provisional so pretexto de no «tener la varita mágica» para arreglar los problemas…
Sin embargo,  es el gobierno el qué frena la persecución y enjuiciamiento de la banda de saqueadores del dinero público y la confiscación de sus bienes. Además ¿qué le impide suspender el reembolso de la deuda durante algún tiempo, y aprovechar para solucionar los problemas  del pueblo, como se ha hecho en otros países? ¿Por qué el precio de los alimentos básicos, del agua y la electricidad, no bajan? ¿Por qué no se ha suprimido el canon sobre le televisión? ¿Por qué no da ninguna ayuda  a los habitantes de Sidi Buzid para que puedan electrificar sus pozos? ¿Por qué no recoge las propuestas de los profesores para contratar altos diplomados desempleados?
El Partido Comunista de los Obreros de Túnez insiste sobre los peligros que amenazan la revolución, porque asume sus responsabilidades. El pueblo tiene el derecho de utilizar todos los medios legales para defender su revolución y sus conquistas, para enfrentarse a los peligros que  la amenazan, está legitimado para luchar contra el gobierno que restringe sus libertades y que trata de reducir las actividades a los debates en la «alta instancia».
Este período exige profundizar el proceso revolucionario para lograr los objetivos:
1.- Mantener el Consejo Nacional para la protección de la revolución, en tanto que herramienta de control de la presidencia provisional y velar sobre el período de transición.
2.- Aplazar la elección de la Asamblea Constituyente hasta después del verano, para permitir al pueblo elegir conscientemente, y a las fuerzas políticas prepararse bien.
3.- Impedir a los cabecillas del RCD organizarse en nuevos partidos.
4.- Disolución efectiva, y transparente, de la policía política y la persecución de los torturadores, asesinos y saqueadores.
5.- Sanear la administración pública y semi pública eliminando la corrupción y a los representantes de la represión.
6.- Sanear la institución judicial y permitir que sean los magistrados quienes elijan su Consejo Superior.
7.-Limpiar el sector de los medios informativos, eliminando las figuras del régimen eliminado.
8.-Derogar las leyes represivas y respetarlos derechos del pueblo a la libertad de expresión, reunión y manifestación.
9.- Detener urgentemente a los asesinos de los mártires y a los responsables de los crímenes contra el pueblo, juzgar los representantes del antiguo régimen, confiscar sus bienes y sus fortunas depositadas en el extranjero.
10.- Suspender el pago de la deuda externa durante tres años, y consagrar ese dinero a la creación de empleos y al desarrollo de las regiones marginadas. Abstener de contraer nuevos préstamos que minen la independencia de nuestro país.
11.- Bajar los precios de los productos básicos de consumo, del agua, la electricidad, el gas y la supresión del canon de la TV.
12. Indemnizar urgentemente a las familias de los mártires y a las víctimas de la represión y del saqueo durante la revolución y durante los sucesos de la cuenca minera, de Benguerdane, etc.
Partido Comunista de los Obreros de Túnez

1 comentario:

Anónimo dijo...

No os creais las primaveras. es un complot yanki para poner a la "Hermandad" (opus dei versión "islámica" )en el poder y cercar a iran y siria.

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