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| Las hostias que hemos recibido por Arnaldito |
Durante la sesión de hoy han declarado los dos imputados que no pudieron hacerlo ayer, es decir, Mañel Serra y Miren Zabaleta.
El primero en declarar ha sido Mañel Serra, quien ha negado haber participado en Bateragune. Según ha explicado, el día de su detención acudió a la sede de LAB en Donostia-San Sebastián (lugar en el que fueron detenidos el resto de procesados) por motivos laborales, aunque no fue arrestado ahí, sino en Hernani.
En el turno de Miren Zabaleta, ha explicado que Sonia Jacinto le puso en contacto con Otegi. El exportavoz de Batasuna le comentó su diagnóstico "de bloqueo del conflicto" y le planteó la "necesidad" de "dejar de lado la violencia política".
Asimismo, ha comentado que se mostró "soprendida" ante la "dimensión" del debate en la izquierda abertzale. "Me preguntaron si quería participar en ese debate y dije que sí", ha afirmado. Su labor fue "recabar opiniones y ver si estaban en consonancia con la ponencia que estábamos planteando".
"Fue Arnaldo [Otegi] quien hizo la luz sobre cuál era el debate que se debiera dar en el seno de la izquierda abertzale y quien planteó la necesidad de abrir el melón", ha añadido.
Al término de su declaración, la juez Ángela Murillo ha preguntado a Zabaleta qué es la "violencia política". "¿Un tiro en la nuca? ¿un atentado?, ¿eso es violencia política?", ha interpelado.
Zabaleta ha respondido que se trata de una "violencia motivada por razones políticas". "Pero puedo llamarla también violencia a secas, sin ningún tipo de calificativo. La izquierda abertzale aboga por que no se utilice ningún tipo de violencia, me da igual cuál sea".
En estos momentos está declarando el histórico dirigente abertzale Rufi Etxeberria.
En respuesta a su abogada, Jone Goirizelaia, Etxeberria ha explicado que la izquierda abertzale ha llevado a cabo "el debate, con mayúsculas", y que tras él las bases han concluido que "la lucha armada se debe cerrar de una vez por todas" y que se debe desarrollar la labor política "sin lucha armada".
Sesión de ayer
Durante la sesión de ayer, la primera del juicio, los seis primeros imputados negaron pertenecer a Bateragune, que describieron como una "estructura interna de Ekin", y aseguraron que eran "autónomos" y trabajaban "sin tutelaje alguno".
En concreto, se definieron como "un grupo de debate y reflexión" ["nos llamaban el grupo de Otegi", según palabras de Arkaitz Rodríguez] cuyo objetivo era "romper amarras" con ETA.
Otegi aseguró que la nueva estrategia de la izquierda abertzale que él apadrinó se adoptó con la oposición de ETA y argumentó que ese proyecto "necesita" que la violencia desaparezca "irreversiblemente".
El dirigente abertzale continuó su escenificación de ruptura con ETA con afirmaciones como las siguientes: "ETA piensa que la acumulación de fuerzas es posible manteniendo la lucha armada y nosotros no"; "La utilización de la violencia, lejos de solucionar los problemas, los enquista y los hace todavía más difíciles"; "No valen estrategias de treguas parciales, ya que una vuelta a la violencia quemaría el proyecto y supondría un suicidio".
El ex secretario general de LAB Rafa Díez explicó que esta reflexión se comenzó a fraguar tras el atentado de ETA en Barajas, porque tanto Otegi como él quedaron "conmocionados".
Además de Otegi, Díez y Rodríguez, también declararon ayer Sonia Jacinto, Amaia Esnal y Txelui Moreno.

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