La historia del MCI y las múltiples formas de lucha y tácticas de las cuales éste se ha servido, como destacamento de vanguardia del proletariado revolucionario, nos ha legado un prolijo acervo de experiencias que los comunistas estamos en la obligación de investigar, penetrar, asimilar y sintetizar, para asimilar sus aciertos, superar sus inevitables errores y vincular la verdad universal del marxismo-leninismo a las condiciones específicas, concretas de nuestros países.
Uno de los aspectos más acuciantes, y piedra angular para la elaboración de una correcta estrategia para la revolución socialista, es la fidedigna comprensión del papel del proletariado como clase de vanguardia, del discernimiento de sus aliados y la formación de frentes para no combatir en solitario al enemigo principal y acorralarlo (en nuestro caso concreto, la oligarquía financiera y su Estado fascista y centralista) atrayéndose tras de sí a los sectores vacilantes y oscilantes para conseguir derrocarlo.
Al respecto, la experiencia acumulada nos muestra con meridiana claridad las dos desviaciones principales que nos alejan de una línea justa, marxista-leninista. Por un lado, la desviación “izquierdista”, en la que algunos “maoístas” suelen enlodarse, cayendo en banales peroratas al más puro estilo del “clase contra clase” trotskista 1.
Un error que hunde sus raíces en la incomprensión del papel que la historia ha reservado al proletariado como clase de vanguardia, como jefe y dirigente del conjunto de masas populares, clases y capas enfrentadas a la explotación y horrores del capitalismo. Obvian por completo el “análisis concreto de la situación concreta”, el estudio de la base económica, la composición clasista de la sociedad y las relaciones recíprocas entre las diversas clases, el desarrollo histórico de sus luchas, la situación internacional, la naturaleza del Estado y la dilucidación del enemigo principal del proletariado, aplicando así los principios generales del Socialismo Científico a nuestra realidad concreta. Tergiversan y vulgarizan, de esa manera, el marxismo-leninismo, transformándolo en un doctrinarismo de vacuas y estériles generalidades, de fórmulas abstractas sin ligazón con la realidad, estando así incapacitados para elaborar una estrategia revolucionaria adecuada. Del genial descubrimiento de Marx y Engels sobre la misión histórica del proletariado como portador de una formación económico-social cualitativamente superior hacen una auténtica caricaturización despojada de su contenido revolucionario. Así replicaba Marx, con la inmensa riqueza y profundidad que se halla en cada una de sus palabras, a semejantes adláteres del escolasticismo:
“Aquí, se considera a la burguesía como una clase revolucionaria -- vehículo de la gran industria -- frente a los señores feudales y a las capas medias[...]Por otra parte, el proletariado es revolucionario frente a la burguesía, porque habiendo surgido sobre la base de la gran industria, aspira a despojar a la producción de su carácter capitalista, que la burguesía quiere perpetuar. Pero el Manifiesto añade que las "capas medias . . . se vuelven revolucionarias cuando tienen ante sí la perspectiva de su tránsito inminente al proletariado"[...]¿Es que en las últimas elecciones se ha gritado a los artesanos, a los pequeños industriales, etc., y a los campesinos: Frente a nosotros, no formáis, juntamente con los burgueses y los señores feudales, más que una masa reaccionaria?” 2.
Encerrar el proletariado en sí mismo, renunciar a llevar a cabo una amplia y multifacética tarea de agitación y propaganda política entre todas las clases objetivamente interesadas en el derrocamiento del capitalismo, achatar el movimiento a las reivindicaciones puramente socialistas y rechazar con desdén toda denuncia de cualquier atropello, arbitrariedad o forma de opresión por parte del Estado ante las clases y capas no proletarias, plantear unos objetivos que lo mismo son válidos para Haití que para Alemania; he ahí la estrechez de miras y puerilidad del “izquierdismo”, íntimamente ligado con el economicismo, con el reformismo 3.
De ese enfoque abstracto y huero se deriva de manera lógica otro error: su absoluta incapacidad para saber ligar, entroncar la lucha por los derechos democráticos con la lucha por la revolución socialista 4.
Para los países en los que todavía está pendiente la revolución democrático-burguesa, la cuestión ofrece pocas dudas y no creo que resulte necesario enfatizar en los diáfanos errores de los “izquierdistas”. Al entrar el capitalismo en su etapa monopolista, en su fase última y en descomposición, concentrándose el capital en las manos de una ínfima oligarquía financiera que pone bajo su férula y se distribuye, en virtud y a través de la fuerza, el mundo, agudizándose con ello al máximo todos los antagonismos y contradicciones internas del capitalismo, se despliega la “tendencia a la reacción”, la liquidación de todas las instituciones y derechos democráticos que la burguesía en su etapa ascensional había forjado en su lucha revolucionaria contra la aristocracia terrateniente, culminando este proceso en la instauración de dictaduras terroristas abiertas en las que organiza la contrarrevolución de forma permanente,convirtiéndose el proletariado en el genuino y más consecuente baluarte de los derechos democráticos 5.
Pongamos el ejemplo de España. Se trata de un país de capitalismo monopolista de Estado, en el que el carácter de la revolución sólo puede ser socialista. Sin embargo, el sistema terrorista, fascista de dominación del que se vale la oligarquía financiera para conservar su dominio de clase y sus sempiternos privilegios conculca y arrasa los derechos y libertades democráticas más básicas y fundamentales, lo que provoca que amplios sectores de la sociedad se vean enfrentados a los monopolistas y estén sujetos de ser atraídos por el proletariado, cuyo deber es ganárselos o, al menos, provocar en ellos una neutralidad benevolente.
Reivindicaciones como la derogación de la legislación “antiterrorista”, la disolución de la Audiencia Nacional como tribunal de excepción y persecución política, la amnistía para lxs presxs políticos, el reconocimiento y libre ejercicio del derecho a la autodeterminación para las naciones oprimidas por el Estado imperialista español, etc. son reivindicaciones de carácter democrático-general que, al ser dirigidas por el proletariado, las impregna de su naturaleza de clase y encuadra en la lucha por el socialismo, transformándolas así en reivindicaciones de tipo democrático-revolucionario, pues crean las premisas y condiciones para la obra emancipadora del proletariado, que actúa de esa manera como auténtica clase de vanguardia, a la cabeza de las masas populares 6 . Esas tareas de tipo democrático-revolucionario, acompañadas por la insurrección popular dirigida por el proletariado tras todo un largo proceso de acumulación de fuerzas a través de la Guerra Popular Prolongada, acaban rebasando, superando los estrechos márgenes en los que la oligarquía financiera ejerce su dictadura de clase, provocando esos cambios cuantitativos un salto de una cualidad a otra, resultando esas medidas la solución de continuidad, el nexo cuantitativo entre la dictadura terrorista del gran capital monopolista y el socialismo 7.
Sin embargo, existe otra desviación, “derechista”, que resulta mucho más peligrosa, con resultados más catastróficos para los intereses del proletariado y el conjunto de las masas populares y que es la que se ha mostrado, en la historia del MCI, como forma embrionaria del revisionismo contemporáneo. Las alianzas y acuerdos, la formación de frentes del proletariado con amplios sectores no proletarios enfrentados al monopolismo y al fascismo así como en las luchas de liberación nacional, encierran el riesgo de que se vea hipotecada la independencia política e ideológica del proletariado y se convierta a éste en un apéndice de la burguesía. Sólo un Partido proletario de nuevo tipo, leninista, audaz y templado en las formas superiores, más avanzadas de la lucha de clases y depositario de una profunda y honda comprensión de la ciencia revolucionaria del proletariado puede llevar a cabo de forma correcta esas alianzas y asimilación de las reivindicaciones democrático-generales preservando su independencia orgánica, política e ideológica 8.
Este Partido nunca debe perder de vista que su objetivo final es la revolución socialista, que esas reivindicaciones sirven para ampliar su campo de acción y crear las condiciones para ese fin, al que deben quedar subsumidas, que esas alianzas se llevan a cabo bajo la premisa de la dirección política del proletariado, para atraerse a esos sectores (campesinos, pequeña burguesía, profesionales, intelectuales, naciones oprimidas, etc.) objetivamente enfrentados al fascismo y al monopolismo, que oscilan entre el proletariado vigoroso y revolucionario y la burguesía moribunda, que ofrece una rabiosa y porfiada resistencia en sus últimos estertores, para no enfrentarse aislado a la oligarquía financiera y al imperialismo, obteniendo, al menos, una neutralidad amistosa de esos sectores intermedios 9.
Sin embargo, son muchos los autoproclamados “comunistas” que caen en este error una y otra vez, poniéndose a la zaga de la burguesía y convirtiendo a la clase obrera en epígono de ésta, lo que constata la disgregación y confusión ideológica que ha dejado en herencia el revisionismo moderno, así como su arraigo y la ineludible necesidad de una lucha tenaz y contundente por parte de las fuerzas marxista-leninistas . Podemos comprobarlo, por ejemplo, en la postura seguidista y acrítica que muchos han adoptado ante Chávez, Morales, Correa y otros representantes de las burguesías nacionales, dejando en sus manos la dirección del movimiento, atando de pies y manos al proletariado, el cual se ha hallado descabezado cuando la verdadera naturaleza de clase de éstos ha quedado desenmascarada 10.
Esta desviación suele presentarse con caracteres más definidos, en su forma más nítida y acabada cuando, a la lucha por la revolución socialista, le acompaña la lucha de liberación nacional. En Euskal Herria, por ejemplo, estamos viviendo un proceso de liquidación reformista del MLNV, al que se pretende convertir en un apéndice de la burguesía “nacional” vasca e integrarse, como ésta, en la forma fascista y centralista de dominación de los monopolistas.
La burguesía, en su etapa ascensional, revolucionaria conquistó, a través de luchas revolucionarias que van del S.XVII hasta finales del S.XIX, el poder político, acorde a su posición económica, formó su mercado y, con ello, dotó de cohesión y unificó el territorio y todo el acervo lingüístico, psicológico, cultural, etc. heredado del feudalismo y etapas anteriores del desarrollo de la producción social, creando y dando contenido a la Nación, a través de su forma burguesa. Fue la época de las revoluciones burguesas, de la formación de los Estado-Nación.
Con el paso del capitalismo librecambista al capitalismo monopolista, imperialista y con las primeras experiencias victoriosas del proletariado sobre la burguesía (la Comuna de París y, sobre todo, la Revolución de Octubre) se cierra la época de las revoluciones burguesa y se abre la época del derrumbe del capitalismo y las revoluciones proletarias. Sin embargo, en los pueblos coloniales y en los Estados multinacionales donde el capitalismo y, por ende, la burguesía se desarrollan tardíamente, la Nación se forma, se perfila y configura bajo el yugo del imperialismo extranjero, despojada de sus inalienables derechos democrático-nacionales. Estas burguesías periféricas o nacionales aparecen con retraso en la escena histórica, cuando los intereses particulares de la burguesía dejan de coincidir con el desarrollo histórico objetivo de la producción y ésta deja de tener algo progresivo que ofrecer a la humanidad,siendo incapaces de encabezar y dirigir de forma consecuente, hasta el fin, la lucha de liberación nacional. Esta burguesía nacional, por un lado, se siente sojuzgada, arruinada, lastrado su libre desenvolvimiento por los gigantescos capitales monopolistas, que la depauperan y arrojan periódicamente a sus miembros a engrosar las filas del proletariado; por el otro extremo se encuentra a ese mismo proletariado por el que se siente atraído pero en el que teme caer, que avanza impetuoso hacia el futuro de la humanidad, hacia la revolución socialista. Y esa burguesía nacional vacilante y pusilánime, incapaz de independencia política, no dudará, en una situación de “peligro revolucionario”, ante la posibilidad de perderlo todo, en renunciar a todas sus veleidades “independentistas” y “patrióticas”, todas sus cínicas peroratas sobre los derechos democrático-nacionales (que, para ella, no son más que el derecho a poseer su propio mercado en el que poder explotar a “su” clase obrera) para ponerse bajo el amparo del gran capital centralista a cambio de las cuatro migajas que éste deje caer 11.
Uno de los aspectos más acuciantes, y piedra angular para la elaboración de una correcta estrategia para la revolución socialista, es la fidedigna comprensión del papel del proletariado como clase de vanguardia, del discernimiento de sus aliados y la formación de frentes para no combatir en solitario al enemigo principal y acorralarlo (en nuestro caso concreto, la oligarquía financiera y su Estado fascista y centralista) atrayéndose tras de sí a los sectores vacilantes y oscilantes para conseguir derrocarlo.
Al respecto, la experiencia acumulada nos muestra con meridiana claridad las dos desviaciones principales que nos alejan de una línea justa, marxista-leninista. Por un lado, la desviación “izquierdista”, en la que algunos “maoístas” suelen enlodarse, cayendo en banales peroratas al más puro estilo del “clase contra clase” trotskista 1.
Un error que hunde sus raíces en la incomprensión del papel que la historia ha reservado al proletariado como clase de vanguardia, como jefe y dirigente del conjunto de masas populares, clases y capas enfrentadas a la explotación y horrores del capitalismo. Obvian por completo el “análisis concreto de la situación concreta”, el estudio de la base económica, la composición clasista de la sociedad y las relaciones recíprocas entre las diversas clases, el desarrollo histórico de sus luchas, la situación internacional, la naturaleza del Estado y la dilucidación del enemigo principal del proletariado, aplicando así los principios generales del Socialismo Científico a nuestra realidad concreta. Tergiversan y vulgarizan, de esa manera, el marxismo-leninismo, transformándolo en un doctrinarismo de vacuas y estériles generalidades, de fórmulas abstractas sin ligazón con la realidad, estando así incapacitados para elaborar una estrategia revolucionaria adecuada. Del genial descubrimiento de Marx y Engels sobre la misión histórica del proletariado como portador de una formación económico-social cualitativamente superior hacen una auténtica caricaturización despojada de su contenido revolucionario. Así replicaba Marx, con la inmensa riqueza y profundidad que se halla en cada una de sus palabras, a semejantes adláteres del escolasticismo:
“Aquí, se considera a la burguesía como una clase revolucionaria -- vehículo de la gran industria -- frente a los señores feudales y a las capas medias[...]Por otra parte, el proletariado es revolucionario frente a la burguesía, porque habiendo surgido sobre la base de la gran industria, aspira a despojar a la producción de su carácter capitalista, que la burguesía quiere perpetuar. Pero el Manifiesto añade que las "capas medias . . . se vuelven revolucionarias cuando tienen ante sí la perspectiva de su tránsito inminente al proletariado"[...]¿Es que en las últimas elecciones se ha gritado a los artesanos, a los pequeños industriales, etc., y a los campesinos: Frente a nosotros, no formáis, juntamente con los burgueses y los señores feudales, más que una masa reaccionaria?” 2.
Encerrar el proletariado en sí mismo, renunciar a llevar a cabo una amplia y multifacética tarea de agitación y propaganda política entre todas las clases objetivamente interesadas en el derrocamiento del capitalismo, achatar el movimiento a las reivindicaciones puramente socialistas y rechazar con desdén toda denuncia de cualquier atropello, arbitrariedad o forma de opresión por parte del Estado ante las clases y capas no proletarias, plantear unos objetivos que lo mismo son válidos para Haití que para Alemania; he ahí la estrechez de miras y puerilidad del “izquierdismo”, íntimamente ligado con el economicismo, con el reformismo 3.
De ese enfoque abstracto y huero se deriva de manera lógica otro error: su absoluta incapacidad para saber ligar, entroncar la lucha por los derechos democráticos con la lucha por la revolución socialista 4.
Para los países en los que todavía está pendiente la revolución democrático-burguesa, la cuestión ofrece pocas dudas y no creo que resulte necesario enfatizar en los diáfanos errores de los “izquierdistas”. Al entrar el capitalismo en su etapa monopolista, en su fase última y en descomposición, concentrándose el capital en las manos de una ínfima oligarquía financiera que pone bajo su férula y se distribuye, en virtud y a través de la fuerza, el mundo, agudizándose con ello al máximo todos los antagonismos y contradicciones internas del capitalismo, se despliega la “tendencia a la reacción”, la liquidación de todas las instituciones y derechos democráticos que la burguesía en su etapa ascensional había forjado en su lucha revolucionaria contra la aristocracia terrateniente, culminando este proceso en la instauración de dictaduras terroristas abiertas en las que organiza la contrarrevolución de forma permanente,convirtiéndose el proletariado en el genuino y más consecuente baluarte de los derechos democráticos 5.
Pongamos el ejemplo de España. Se trata de un país de capitalismo monopolista de Estado, en el que el carácter de la revolución sólo puede ser socialista. Sin embargo, el sistema terrorista, fascista de dominación del que se vale la oligarquía financiera para conservar su dominio de clase y sus sempiternos privilegios conculca y arrasa los derechos y libertades democráticas más básicas y fundamentales, lo que provoca que amplios sectores de la sociedad se vean enfrentados a los monopolistas y estén sujetos de ser atraídos por el proletariado, cuyo deber es ganárselos o, al menos, provocar en ellos una neutralidad benevolente.
Reivindicaciones como la derogación de la legislación “antiterrorista”, la disolución de la Audiencia Nacional como tribunal de excepción y persecución política, la amnistía para lxs presxs políticos, el reconocimiento y libre ejercicio del derecho a la autodeterminación para las naciones oprimidas por el Estado imperialista español, etc. son reivindicaciones de carácter democrático-general que, al ser dirigidas por el proletariado, las impregna de su naturaleza de clase y encuadra en la lucha por el socialismo, transformándolas así en reivindicaciones de tipo democrático-revolucionario, pues crean las premisas y condiciones para la obra emancipadora del proletariado, que actúa de esa manera como auténtica clase de vanguardia, a la cabeza de las masas populares 6 . Esas tareas de tipo democrático-revolucionario, acompañadas por la insurrección popular dirigida por el proletariado tras todo un largo proceso de acumulación de fuerzas a través de la Guerra Popular Prolongada, acaban rebasando, superando los estrechos márgenes en los que la oligarquía financiera ejerce su dictadura de clase, provocando esos cambios cuantitativos un salto de una cualidad a otra, resultando esas medidas la solución de continuidad, el nexo cuantitativo entre la dictadura terrorista del gran capital monopolista y el socialismo 7.
Sin embargo, existe otra desviación, “derechista”, que resulta mucho más peligrosa, con resultados más catastróficos para los intereses del proletariado y el conjunto de las masas populares y que es la que se ha mostrado, en la historia del MCI, como forma embrionaria del revisionismo contemporáneo. Las alianzas y acuerdos, la formación de frentes del proletariado con amplios sectores no proletarios enfrentados al monopolismo y al fascismo así como en las luchas de liberación nacional, encierran el riesgo de que se vea hipotecada la independencia política e ideológica del proletariado y se convierta a éste en un apéndice de la burguesía. Sólo un Partido proletario de nuevo tipo, leninista, audaz y templado en las formas superiores, más avanzadas de la lucha de clases y depositario de una profunda y honda comprensión de la ciencia revolucionaria del proletariado puede llevar a cabo de forma correcta esas alianzas y asimilación de las reivindicaciones democrático-generales preservando su independencia orgánica, política e ideológica 8.
Este Partido nunca debe perder de vista que su objetivo final es la revolución socialista, que esas reivindicaciones sirven para ampliar su campo de acción y crear las condiciones para ese fin, al que deben quedar subsumidas, que esas alianzas se llevan a cabo bajo la premisa de la dirección política del proletariado, para atraerse a esos sectores (campesinos, pequeña burguesía, profesionales, intelectuales, naciones oprimidas, etc.) objetivamente enfrentados al fascismo y al monopolismo, que oscilan entre el proletariado vigoroso y revolucionario y la burguesía moribunda, que ofrece una rabiosa y porfiada resistencia en sus últimos estertores, para no enfrentarse aislado a la oligarquía financiera y al imperialismo, obteniendo, al menos, una neutralidad amistosa de esos sectores intermedios 9.
Sin embargo, son muchos los autoproclamados “comunistas” que caen en este error una y otra vez, poniéndose a la zaga de la burguesía y convirtiendo a la clase obrera en epígono de ésta, lo que constata la disgregación y confusión ideológica que ha dejado en herencia el revisionismo moderno, así como su arraigo y la ineludible necesidad de una lucha tenaz y contundente por parte de las fuerzas marxista-leninistas . Podemos comprobarlo, por ejemplo, en la postura seguidista y acrítica que muchos han adoptado ante Chávez, Morales, Correa y otros representantes de las burguesías nacionales, dejando en sus manos la dirección del movimiento, atando de pies y manos al proletariado, el cual se ha hallado descabezado cuando la verdadera naturaleza de clase de éstos ha quedado desenmascarada 10.
Esta desviación suele presentarse con caracteres más definidos, en su forma más nítida y acabada cuando, a la lucha por la revolución socialista, le acompaña la lucha de liberación nacional. En Euskal Herria, por ejemplo, estamos viviendo un proceso de liquidación reformista del MLNV, al que se pretende convertir en un apéndice de la burguesía “nacional” vasca e integrarse, como ésta, en la forma fascista y centralista de dominación de los monopolistas.
La burguesía, en su etapa ascensional, revolucionaria conquistó, a través de luchas revolucionarias que van del S.XVII hasta finales del S.XIX, el poder político, acorde a su posición económica, formó su mercado y, con ello, dotó de cohesión y unificó el territorio y todo el acervo lingüístico, psicológico, cultural, etc. heredado del feudalismo y etapas anteriores del desarrollo de la producción social, creando y dando contenido a la Nación, a través de su forma burguesa. Fue la época de las revoluciones burguesas, de la formación de los Estado-Nación.
Con el paso del capitalismo librecambista al capitalismo monopolista, imperialista y con las primeras experiencias victoriosas del proletariado sobre la burguesía (la Comuna de París y, sobre todo, la Revolución de Octubre) se cierra la época de las revoluciones burguesa y se abre la época del derrumbe del capitalismo y las revoluciones proletarias. Sin embargo, en los pueblos coloniales y en los Estados multinacionales donde el capitalismo y, por ende, la burguesía se desarrollan tardíamente, la Nación se forma, se perfila y configura bajo el yugo del imperialismo extranjero, despojada de sus inalienables derechos democrático-nacionales. Estas burguesías periféricas o nacionales aparecen con retraso en la escena histórica, cuando los intereses particulares de la burguesía dejan de coincidir con el desarrollo histórico objetivo de la producción y ésta deja de tener algo progresivo que ofrecer a la humanidad,siendo incapaces de encabezar y dirigir de forma consecuente, hasta el fin, la lucha de liberación nacional. Esta burguesía nacional, por un lado, se siente sojuzgada, arruinada, lastrado su libre desenvolvimiento por los gigantescos capitales monopolistas, que la depauperan y arrojan periódicamente a sus miembros a engrosar las filas del proletariado; por el otro extremo se encuentra a ese mismo proletariado por el que se siente atraído pero en el que teme caer, que avanza impetuoso hacia el futuro de la humanidad, hacia la revolución socialista. Y esa burguesía nacional vacilante y pusilánime, incapaz de independencia política, no dudará, en una situación de “peligro revolucionario”, ante la posibilidad de perderlo todo, en renunciar a todas sus veleidades “independentistas” y “patrióticas”, todas sus cínicas peroratas sobre los derechos democrático-nacionales (que, para ella, no son más que el derecho a poseer su propio mercado en el que poder explotar a “su” clase obrera) para ponerse bajo el amparo del gran capital centralista a cambio de las cuatro migajas que éste deje caer 11.
Además, hay otro aspecto que no conviene olvidar: el imperialismo es un monstruoso sistema de sojuzgamiento del mundo, de las naciones oprimidas por una reducida banda de oligarcas financieros. Bajo esas condiciones, las naciones pequeñas no tienen ni la más mínima posibilidad de alcanzar una soberanía e independencia reales, efectivas si no derroca el dominio de la burguesía, instaura su dictadura democrático-popular y expropia a la gran burguesía. Es decir, que en la actual época histórica es el proletariado el que debe hacer reposar sobre sus invencibles hombros la lucha por los derechos democrático-nacionales de las naciones oprimidas, cuya soberanía e independencia quedan indisolublemente ligadas a la revolución socialista.
Por lo tanto, renunciar a la dirección proletaria, situar a la clase obrera a la zaga de la burguesía nacional no es sólo renegar de la revolución socialista, sino también traicionar la lucha por la soberanía nacional y la libre autodeterminación. Precisamente, a donde está conduciendo el sector liquidacionista al MLNV, que diluye y hace pasar a un plano secundario, aplazándola a las calendas griegas, la lucha por la emancipación social del Pueblo Trabajador Vasco, dejando de esa forma, en la práctica, la dirección del movimiento en manos de una burguesía “nacional” que hace ya mucho, mucho tiempo se integró en el Estado fascista y centralista a cambio de mezquinas prebendas. Para ello, se ven en la obligación de repudiar y anatemizar las formas de lucha verdaderamente revolucionarias y consecuentes, que son las que han desbrozado el camino y creado las condiciones para la liberación nacional y social de Euskal Heria. La supeditación del movimiento popular a los intereses de la burguesía siempre va acompañado de la renuncia de las formas revolucionarias de lucha: las medios se vuelven acordes a los fines.
Estos ejemplos, considero, dan muestra de la imperiosa necesidad del estudio de las, riquísimas por su contenido y múltiples por su forma, experiencias del MCI, especialmente de todas las valiosas enseñanzas que podemos extraer de las justas líneas marxista-leninistas aplicadas por el PCE durante nuestra Guerra Nacional Revolucionaria, el PCCh durante todo su proceso revolucionario y de lucha contra el imperialismo japonés y el PTA durante la Guerra de Liberación Nacional del pueblo albanés dirigido por la clase obrera, para la elaboración de una correcta estrategia y táctica revolucionarias, sin caer en el burdo esquematismo del “clase contra clase” ni en el reformismo más ramplón.
Por lo tanto, renunciar a la dirección proletaria, situar a la clase obrera a la zaga de la burguesía nacional no es sólo renegar de la revolución socialista, sino también traicionar la lucha por la soberanía nacional y la libre autodeterminación. Precisamente, a donde está conduciendo el sector liquidacionista al MLNV, que diluye y hace pasar a un plano secundario, aplazándola a las calendas griegas, la lucha por la emancipación social del Pueblo Trabajador Vasco, dejando de esa forma, en la práctica, la dirección del movimiento en manos de una burguesía “nacional” que hace ya mucho, mucho tiempo se integró en el Estado fascista y centralista a cambio de mezquinas prebendas. Para ello, se ven en la obligación de repudiar y anatemizar las formas de lucha verdaderamente revolucionarias y consecuentes, que son las que han desbrozado el camino y creado las condiciones para la liberación nacional y social de Euskal Heria. La supeditación del movimiento popular a los intereses de la burguesía siempre va acompañado de la renuncia de las formas revolucionarias de lucha: las medios se vuelven acordes a los fines.
Estos ejemplos, considero, dan muestra de la imperiosa necesidad del estudio de las, riquísimas por su contenido y múltiples por su forma, experiencias del MCI, especialmente de todas las valiosas enseñanzas que podemos extraer de las justas líneas marxista-leninistas aplicadas por el PCE durante nuestra Guerra Nacional Revolucionaria, el PCCh durante todo su proceso revolucionario y de lucha contra el imperialismo japonés y el PTA durante la Guerra de Liberación Nacional del pueblo albanés dirigido por la clase obrera, para la elaboración de una correcta estrategia y táctica revolucionarias, sin caer en el burdo esquematismo del “clase contra clase” ni en el reformismo más ramplón.
1 Véase el ejemplo del MAI
2 “Crítica del Programa de Gotha”
3 Véase “¿Qué hacer?”, Capítulo III, sección E.
4 Lenin y los bolcheviques también tuvieron que combatir esa desviación, representada por los “comunistas de izquierda”. Véase, por ejemplo, “Acerca de la naciente tendencia del economismo imperialista;”
5 “Una vez constatado que, aterrorizado ante el movimiento obrero ascendente y sus fines últimos, el liberalismo burgués ha vendido su alma, se sigue que el movimiento obrero socialista es hoy día el único apoyo de la democracia y que no es la fortuna del movimiento socialista la que depende de la democracia burguesa, sino, por el contrario, es la fortuna del desarrollo democrático la que está vinculada al movimiento socialista” Reforma o revolución; Rosa Luxemburgo
6 “Pero divide al "pueblo" en "clases", no para que la clase de vanguardia se encierre en sí misma, se limite con una medida mezquina, sino para que la clase de vanguardia, que no adolece de la ambigüedad, de la inconsistencia, de la indecisión de las clases intermedias, luche con tanta mayor energía, con tanto mayor entusiasmo por la causa de todo el pueblo, al frente de todo el pueblo" Dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución democrática; Lenin
7 “La democracia es una forma de Estado, una de las variedades del Estado. Y consiguientemente, representa, como todo Estado, la aplicación organizada y sistemática de la violencia sobre los hombres. Esto, por una parte. Por la otra, la democracia significa el reconocimiento formal de la igualdad entre los ciudadanos, el derecho igual de todos a determinar el régimen del Estado y a gobernar el Estado. Y esto, a su vez, se halla relacionado con que, al llegar a cierto grado de desarrollo de la democracia, ésta, en primer lugar, cohesiona al proletariado, la clase revolucionaria frente al capitalismo, y le da la posibilidad de destruir, de hacer añicos, de barrer de la faz de la tierra la máquina del Estado burgués y de sustituirla por una máquina más democrática, pero todavía estatal, bajo la forma de las masas obreras armadas, como paso previo hacia la participación de todo el pueblo en las milicias. Aquí la cantidad se transforma en calidad; este grado de democratismo se sale ya del marco de la sociedad burguesa, es ya el comienzo de su reestructuración socialista” El Estado y la revolución; Lenin
8 “La unidad, la cohesión revolucionaria y la presteza combativa de los Partidos Comunistas son el más precioso capital, que no nos pertenece solamente a nosotros, sino a toda la clase obrera. Hemos asociado y seguiremos asociando la presteza para lanzarnos a la lucha contra el fascismo, conjuntamente con los partidos y organizaciones socialdemócratas, con la lucha irreconciliable contra el socialdemocratismo, como ideología y como práctica de la conciliación con la burguesía, y también, por consiguiente, contra toda penetración de esta ideología en nuestras propias filas” El fascismo y la clase obrera; Dimitrov
9 “Con una organización así, la fe en la fuerza del partido se hará tanto más firme y tanto más extensa cuanto más clandestina sea esta organización; y en la guerra, como es sabido, lo más importante es no sólo infundir confianza en sus fuerzas al ejército propio, sino hacer que crean en ello el enemigo y todos lo elementos neutrales; una neutralidad amistosa puede, a veces, decidir la contienda” ¿Qué hacer?; Lenin
10 “Siguiendo la línea de la unidad con todos los que pueden ser unidos en un frente, los partidos marxistas-leninistas, en oposición a los puntos de vista de los revisionistas modernos, deben no sólo salvaguardar su independencia y su función dirigente, sino al mismo tiempo combatir las vacilaciones de sus distintos aliados, sus tendencias reaccionarias y sus tentativas de dividir los frentes y de dedicarse a chalaneos con las fuerzas de la reacción. La línea de la unidad y de la lucha contribuye al fortalecimiento de los frentes, a su depuración de los elementos reaccionarios y contrarrevolucionarios, a la consolidación de la cohesión y del espíritu revolucionario, a la obtención de una unidad más elevada y asentada sobre una base más sólida. Aplicar únicamente la línea de la unidad y renunciar a la lucha conduce a una unidad falsa formal y permite a los elementos y fuerzas reaccionarias socavarla y liquidarla fácilmente, asestando así un rudo golpe a la propia causa de la revolución” El golpe fascista en Indonesia y las enseñanzas que de él extraen los comunistas; Enver Hoxha
11 “El desarrollo monopolista no sólo había colocado a las burguesías nacionales en una situación de completa dependencia económica respecto de la oligarquía financiera, sino que también, y como no podía ser menos, las había supeditado en el terreno político. Desde tiempo atrás, las antiguas burguesías nacionales no existen como fuerza política independiente, por lo que sus objetivos no podían ser diferentes de los objetivos de la oligarquía: seguir manteniendo la explotación de los obreros y defender su sistema frente al peligro de revolución.
Esta situación se venía gestando desde los tiempos de la II República, cuando el triunfo de las fuerzas populares en las elecciones del 16 de febrero demostró que el proletariado tenía ya suficiente fuerza para conducir el proceso democrático-revolucionario y hacerlo avanzar hacia el socialismo. Esto explica la complacencia -cuando no el apoyo más o menos encubierto- de la burguesía nacionalista al golpe y la victoria militar fascista; para esta burguesía era un mal menor la pérdida de los Estatutos y otras prerrogativas logradas durante la República, frente a la posibilidad de perderlo todo si las fuerzas populares llegaran a ganar la guerra.” Lucha de clases y movimientos nacionales en España; PCE(r)
7 “La democracia es una forma de Estado, una de las variedades del Estado. Y consiguientemente, representa, como todo Estado, la aplicación organizada y sistemática de la violencia sobre los hombres. Esto, por una parte. Por la otra, la democracia significa el reconocimiento formal de la igualdad entre los ciudadanos, el derecho igual de todos a determinar el régimen del Estado y a gobernar el Estado. Y esto, a su vez, se halla relacionado con que, al llegar a cierto grado de desarrollo de la democracia, ésta, en primer lugar, cohesiona al proletariado, la clase revolucionaria frente al capitalismo, y le da la posibilidad de destruir, de hacer añicos, de barrer de la faz de la tierra la máquina del Estado burgués y de sustituirla por una máquina más democrática, pero todavía estatal, bajo la forma de las masas obreras armadas, como paso previo hacia la participación de todo el pueblo en las milicias. Aquí la cantidad se transforma en calidad; este grado de democratismo se sale ya del marco de la sociedad burguesa, es ya el comienzo de su reestructuración socialista” El Estado y la revolución; Lenin
8 “La unidad, la cohesión revolucionaria y la presteza combativa de los Partidos Comunistas son el más precioso capital, que no nos pertenece solamente a nosotros, sino a toda la clase obrera. Hemos asociado y seguiremos asociando la presteza para lanzarnos a la lucha contra el fascismo, conjuntamente con los partidos y organizaciones socialdemócratas, con la lucha irreconciliable contra el socialdemocratismo, como ideología y como práctica de la conciliación con la burguesía, y también, por consiguiente, contra toda penetración de esta ideología en nuestras propias filas” El fascismo y la clase obrera; Dimitrov
9 “Con una organización así, la fe en la fuerza del partido se hará tanto más firme y tanto más extensa cuanto más clandestina sea esta organización; y en la guerra, como es sabido, lo más importante es no sólo infundir confianza en sus fuerzas al ejército propio, sino hacer que crean en ello el enemigo y todos lo elementos neutrales; una neutralidad amistosa puede, a veces, decidir la contienda” ¿Qué hacer?; Lenin
10 “Siguiendo la línea de la unidad con todos los que pueden ser unidos en un frente, los partidos marxistas-leninistas, en oposición a los puntos de vista de los revisionistas modernos, deben no sólo salvaguardar su independencia y su función dirigente, sino al mismo tiempo combatir las vacilaciones de sus distintos aliados, sus tendencias reaccionarias y sus tentativas de dividir los frentes y de dedicarse a chalaneos con las fuerzas de la reacción. La línea de la unidad y de la lucha contribuye al fortalecimiento de los frentes, a su depuración de los elementos reaccionarios y contrarrevolucionarios, a la consolidación de la cohesión y del espíritu revolucionario, a la obtención de una unidad más elevada y asentada sobre una base más sólida. Aplicar únicamente la línea de la unidad y renunciar a la lucha conduce a una unidad falsa formal y permite a los elementos y fuerzas reaccionarias socavarla y liquidarla fácilmente, asestando así un rudo golpe a la propia causa de la revolución” El golpe fascista en Indonesia y las enseñanzas que de él extraen los comunistas; Enver Hoxha
11 “El desarrollo monopolista no sólo había colocado a las burguesías nacionales en una situación de completa dependencia económica respecto de la oligarquía financiera, sino que también, y como no podía ser menos, las había supeditado en el terreno político. Desde tiempo atrás, las antiguas burguesías nacionales no existen como fuerza política independiente, por lo que sus objetivos no podían ser diferentes de los objetivos de la oligarquía: seguir manteniendo la explotación de los obreros y defender su sistema frente al peligro de revolución.
Esta situación se venía gestando desde los tiempos de la II República, cuando el triunfo de las fuerzas populares en las elecciones del 16 de febrero demostró que el proletariado tenía ya suficiente fuerza para conducir el proceso democrático-revolucionario y hacerlo avanzar hacia el socialismo. Esto explica la complacencia -cuando no el apoyo más o menos encubierto- de la burguesía nacionalista al golpe y la victoria militar fascista; para esta burguesía era un mal menor la pérdida de los Estatutos y otras prerrogativas logradas durante la República, frente a la posibilidad de perderlo todo si las fuerzas populares llegaran a ganar la guerra.” Lucha de clases y movimientos nacionales en España; PCE(r)

25 comentarios:
escribirlo en oro seria quitarle brillo y valor a este articulo .KAMO ME QUITO EL SOMBRERO. un analisis completo y ami parecer buena linea ideologica ML
excelente aporte camaradas!!!
Testu ona iruditzen zait honakoa, modu zuzen eta garbian azaltzen du zertan den espainiar estatuko iraultzaileon erronka.
Modu partikularrago batean, esan nahiko nuke zuzena iruditzen zaidala ere Euskal Herriko errealitatearen gainean egiten dituen adierazpenak, batez ere ENAMek ildo iraultzailea, "errupturista" edo, beste barik, klase borroka alboratu baino zokoratu nahi duenetik (ezinezkoa dena bestalde).
Euskal Herrian bagenituen bestelako baldintza subjektiboak, ENAMek berak eta orohar, Euskal Langile-Herriak bere antolakuntza eta borrokarekin sortutakoak, baina denboraren poderioz eta batez ere 80. hamarkadaren amaieran nazioartean emandako gertakariekin eta "teoria" interklasista zaharberrituekin, inmediatismoarekin, politika sozial-nazionalistan(zentzu leninistan) degenerazio txiki-burgeseraino sakontzearekin, eta beste abar batekin, baldintza subjektibo horiek desagertuak direla pentsatzen dut.
Bestalde ohar bat komentatzea gustatuko litzaidake: Espainiar Estatuko guda, guda "Nazional-Iraultzaile"tzat jotzen edo definitzen da testuan eta hori akats kontzeptual bat dela deritzot, batzuetan maoistek errepikatzeko joera dutena.
Guda ez zen nazional-iraultzailea izan, ZIBIL-IRAULTZAILEA baizik. Ez zen atzerriko potentzia baten okupaziorik ez eta estatua kolonia bilakatzeko helburuarekin burututako erasorik. Hortik zibila eta ez nazionala.
Kontzeptualizazio horrek gaizki-ulertzeak eragin ditu ("patriotismo" famatuaren kari, adibidez) eta Espainia, nazioa baino, deuseztatu beharreko Herrien eta Langileriaren kartzela bati lotutako oligarkiaren eta burgesia zentralistaren proiektuaren izena dela pentsatzen dugun guztiok(izan gaztelar, aragoar, asturestar, andaluziar, katalandar, galego, edo euskaldun) indarrak batu eta perspektiba horri helduta abiatu beharko genuke estatu faxista honen aurkako XXI. mendeko borroka elkarren ondoan, ekaitz iraultzaile berean joz.
Beste barik, besarkada bat, kamaradak, jo ta ke gauden tokian gaudelarik, aurrera beti, arin berandu baino elkartzen hasiak garelako!!
Saludos marxistas del choco,fue aburridor leer pendejadas troskistas y revisionistas vascas hasta que los encontre a ustedes,ustedes si son linea uno a.adelante camaradas
Unas cuantas reflexiones: Una parte sustancial de la clase trabajadora vasca (de la que buena cuenta tiene el Estado) posee unas caracteristicas social-nacionales españolas que se manifiestan en la integracion simbolica en la identidad española y por extension en su apoyo tacito, parcial o total con las dinamicas asimiladoras, de negacion y represivas del Estado español. La identidad vasca se sustenta en la pertenencia a lo euskaldun (quien posee el euskera)y el idioma esta directamente entrelazado con el componente agricola vasco, que es el corazon del universo vasco. Teniendo en cuenta estas dos realidades, como superar el antagonismo social que generan en el PTV. Al hilo de esta argumentacion en algunas de las ultimas reflexiones aparecidas desde teoricos del MLNV se pone sobre la mesa la necesidad de abordar, ¿readecuar? o asumir como una realidad el concepto de "colono" para definir el papel asumido por una porcion de la clase trabajadora en este pais.
La identidad vasca se sustenta en la pertenencia a lo euskaldun (quien posee el euskera)y el idioma esta directamente entrelazado con el componente agricola vasco, que es el corazon del universo vasco.
Buena parte de la militancia abertzale de Nafarroa, Araba y el gran bilbao no creo que conozcan el euskera.
en mi familia nadie conoce el euskera,solo la tercera generación, y hemos sido siempre simpatizantes de la izquierda abertzale....
si, bueno, eso de todas maneras ha ido cambiando, hoy el conocimiento del euskara es mucho mas amplio por suerte. De todas maneras no es ningun secreto que gran parte de la gente que apoya a la izquierda abertzale no conoce el euskara, a dia de hoy, lo que no quiere decir que no sea tan abertzale como cualquier otro, que no defienda al euskara, su apoyo y proteccion ni reconozca a éste como elemento crucial de nuestra identidad, de nuestro pueblo.
Y todo eso muy a pesar de los elementos que se pasan por aqui a veces insultando a la gente por no hablar o no saber el euskara. Que hablen con sus aitas o recuerden el principio de todo esto y entonces veran que no tiene que ver una cosa con otra.
he subido la noticia a kaos, a ver cuanto dura.
http://www.kaosenlared.net/noticia/estrategia-y-frentes-por-kamo
El de las 5.21, en castellano ahora:
Una de las mayores aportaciones al Movimiento Revolucionario Vasco moderno en torno a la cuestión tratada en los comentarios fue el realizado por la V Asamblea (Txatarras y Txabi) allá por el 68.
En su definición ideológica se acuña el término PTV, Pueblo Trabajador Vasco, y se rechaza el término "integración" por medio de la amplitud de miras que ofrece la nueva línea ideológica y la actividad en el frente obrero.De la misma manera, se denunció el españolismo, en el que se incluyeron a las capas obreras que no aceptaban ni respetaban la realidad de la nación vasca, que estaba, dicho sea de paso, en pleno resurgir obrero y popular en todos los ámbitos: político, social, cultural y artístico tras varias décadas de cortante silencio.
La famosa autobiografía de Argala, prólogo de "Los Vascos, de la nación al Estado de Jokin Apalategi" da cuenta de cómo él mismo fue descubriendo en su Arrigorriaga natal y en su propia familia la identidad vasca y de cómo una parte del PTV llegada desde otros puntos del Estado empezó a descubrir a "la parte más auténtica del pueblo vasco". En ella Argala cuenta por qué está de acuerdo en el análisis que en el momento hizo ETA VI en torno a las raíces históricas de construcción de la nación vasca pero por qué difiere completamente de las conclusiones que de ello extraía.
Como colofón, dejó sentada una de sus citas más conocidas: "Los trabajadores vascos no somos ni españoles ni franceses sino única y exclusivamente vascos. Lo que nos une a ellos no es pertenecer a una misma nación, sino a una misma clase".
En mi parecer, la cuestión de la lengua ha evolucionado mucho en estas décadas, principalmente gracias a la labor del movimiento popular en favor de la lengua. La inmensa mayoría de aitatxus y amatxus de mi época, crecidos previamente a la Reforma, no lo conocían. En el mundo agrícola, como bien ha quedado apuntado ya, es otro cantar. El que creció en el medio urbanizado, industrializado de las grandes ciudades que pudo estudiarlo lo hizo de manera muy dura y de ninguna manera se trataba del euskara unificado que conocemos hoy día, con una gramática y métodos de aprendizaje sintetizados. En esa tarea de defensa de un euskara unificado, el Batua,uno de los principales artífices fue Gabriel Aresti, cuya poesía social, denominada "martillo" por él mismo, aplica el concepto PTV en su expresión más realista, hablando de la unidad obrera de los muelles del Gran Bilbao, entre otras cosas. El PNV, por su parte, siguió negando el batua e impartiendo bizkaino en sus ikastolas hasta bien entrados los 80.
sigue el de las 5.21:
Y es aquí donde radica una parte importante del problema. Cuando Argala habla de que difiere de las conclusiones extraidas por ETA VI de un mismo análisis materialista-histórico que dice compartir, es porque en Euskal Herria ve unas "condiciones diferentes", que están más avanzadas que en resto del Estado y que de ninguna manera hay que desaprovechar "esperando" a la revolución proletaria de los obreros del conjunto del Estado. Ve esas condiciones que no son otras que la fusión de las luchas de Liberación Nacional y Social en una sola, es dcir, la adopción del papel de vanguardia de la clase obrera en la lucha por los derechos nacionales, pero con una claro, nítido, contenido de clase, revolucionario.
Esas mismas condiciones fueron vistas por la mayoría de los obreros más combativos y consecuentes, que, nativos o vascos de adopción, no dudaron en apoyar las distintas formas de lucha, tanto de masas como armada, por un sentimiento popular que se palpaba en las calles y fábricas: ser independentista siginificaba ser revolucionario y viceversa, es decir, luchar por Euskal Herria era equivalente a luchar por el socialismo y por el poder obrero y para ello estaba articulado todo un movimiento.
Hoy día la cosa ha cambiado mucho. Tanto que este blog arrasa en entradas y comentarios de a pie de calle.
No es nada malo observar que las nuevas generaciones están preocupadas por el abandono de los postulados históricos de aquellos que tanto se esforzaron por abrir cauces de una lucha que sigue sin conquistar sus objetivos pero que tarde o temprano debía atravesar este momento para aclararnos quienes somos y qué queremos.
Si el marxismo-leninismo vuelve a salir a la superficie como guía y método no empezaremos de cero. Hay toda una experiencia histórica, repleta de aciertos y de errores con la que poder fortalecer nuestras convicciones y darles forma organizativa.
AURRERA BETI KAMARADAK!!
Los chicos y chicas de Kaos siguen cumpliendo con su deber "revolucionario" y ya han exterminado la plaga estalinista, dogmática, marginal, izquierdista, y todo lo peor que ayer mismo colgó el del comentario de las 11.24, que se preguntaba a ver cuanto duraba.
A ver si las lectoras y lectores salvamos la censura distribuyéndolo con una nota que diga, por ejemplo, "censurado por Kaos en La Red"
Animo a EHS a que ponga este documento durante varios días en portada, tanto el documento en sí como los comentarios realizados en torno a él me parecen muy interesantes.
JO TA KE IRABAZI ARTE!
esta claro que los argumentos teoricos les hacen daño, no querran que se contaminen con el articulo gente joven y luchadora que esta muy mosqueada con el actual rumbo de la IA...falta una organizacion de clase que de linea...
Respecto a lo que defines como desviación izquierdista dices que los izquierdistas obvian el papel del proletariado como "dirigente del conjunto de masas populares, clases y capas enfrentadas a la explotación y horrores del capitalismo". La cuestión es analizar y definir cuáles son estas clases y capas sociales en el Estado español. No vale con decir que el proletariado debe atraer para la revolución socialista a otras clases o capas si luego no se establece quienes forman estos grupos sociales en el Estado español.
Luego también te refieres a la lucha por los derechos democráticos en el marco del capitalismo monopolista de Estado aunque dices que este régimen siempre tenderá a la reacción, a la fascistización. Entonces luchar por reformas democráticas en un Estado que tiende siempre a la reacción es contradictorio. Si se pone el acento en luchar por reformas en este sistema se acaba perdiendo el horizonte de la revolución socialista y se acaba cayendo en el reformismo. La lucha por el socialismo es la superación de la lucha por esas reformas democráticas. Además de ello, ¿en el Estado español que grupos sociales están interesados en esas medidas democráticas que enumeras? Podía estarlo el MLNV dirigido por la pequeña burguesía independentista vasca pero ahora mismo se encuentra en un proceso de integración en el Estado español por lo tanto en el futuro dejará de estarlo.
Dices que en España amplios sectores de las sociedad se ven enfrentados a la burguesía monopolista, pues bien, ¿dónde están estos amplios sectores de la sociedad? En todo caso también hay que diferenciar entre los conflictos en el interior del bloque hegemónico, en el seno mismo de las clases dominantes, y los conflictos entre el proletariado y el resto de masas oprimidas contra las clases dominantes.
Veo que cuando hablas del Estado español solo te refieres a la burguesía monopolista cuando también forman parte de las clases dominantes de dicho Estado otros grupos sociales como las burguesías nacionales o la aristocracia obrera.
Respecto a lo que expones sobre la desviación derechista en general estoy de acuerdo a excepción de algunas cuestiones puntuales que mencionas como el de que los gobiernos populistas de Latinoamérica sean representantes de la burguesía nacional.
menudo tema, necesita un hilo a parte… yo si estoy de acuerdo con esto, y la historia de argentina es un buen ejemplo.
La cuestión es que esa burguesía nacional al requerir de un mercado interno estimula la demanda con medidas que podríamos llamar "keynecianas" para que los camaradas europeos lo entiendan, (con lo que logran cooptar a los sectores populares y a la clase obrera) pero que en realidad cuando vemos el proceso en conjunto y notamos la forma que adopta el Estado en esos periodos, bien se lo podría denominar como una variante del corporativismo italiano.
Como sea ha sido siempre motivo de división y enfrentamiento en los partidos “marxistas” latinoamericanos y ninguna de las dos partes, ni los reformistas-revisionistas que terminaron haciendo seguidismo de estos sectores burgueses nacionales, (predicando el etapismo y el quietismo para no desestabilizar a estos regimenes y postergando la lucha por el socialismo par aun futuro lejano) y los izquierdistas que con posturas principistas han terminado aislados a causa de su aventurerismo; han podido resolver la cuestión y todos han sido derrotados y diezmados cuando las burguesías locales deciden que ya no pueden disputarle mercados al imperialismo y ante el temor a sus propios pueblos deciden reasociarse como socios minoritarios al capital imperialista convirtiéndose en cómplices de las dictaduras genocidas o suicidándose, metafóricamente y en algunos caso literalmente.
Estos sectores burgueses nacionales ante su debilidad ante el imperialismo pero también ante los sectores populares, oscilan entre rediscutir su subordinación con el imperialismo agitando y apoyándose en el pueblo y explotar salvajemente a su pueblo para ofrecer tributo al capital extranjero y que les quede algo para ellos, apoyándose en el imperialismo.
Como sea un de las cosas que comparto con Guevara ( y ya saben que soy critico del foquismo) es que alerto sobre esta cuestión y fue claro, Guevara decía que las burguesías nacionales "relativamente mucho más débiles que en otras regiones, claudican y pactan con el imperialismo" que "Frente al drama terrible para los burgueses timoratos : sumisión al capital extranjero o destrucción frente a las fuerzas populares internas", "no queda otra solución que la entrega." y que "se alían las fuerzas de la reacción interna con la reacción internacional más poderosa y se impide el desarrollo pacífico de las revoluciones sociales". (Ernesto Guevara "Táctica y estrategia de la Revolución Latinoamericana") en conclusión: "las burguesías autóctonas han perdido toda su capacidad de oposición al imperialismo -si alguna vez la tuvieron- y solo forman su furgón de cola". (Ernesto Guevara “Mensaje a la Tricontinental")
Saludos
Yo creo que el texto de Kamo es correcto en líneas generales en cuanto a lo que quiere transmitir, aunque algunas cosas se podían haber formulado de otra manera.
Dice RDC que "luchar por reformas democráticas en un Estado que tiende siempre a la reacción es contradictorio". Naturalmente: es contradictorio con ese Estado, por lo tanto es algo que el proletariado debe asumir y, además, por ello mismo, no será algo "reformista" sino revolucionario. En contra de lo que dice RDC, el texto de Kamo no pone el acento en eso ni tiene por qué conducir a "perder el horizonte de la revolución socialista".
Es algo que suelen decir los trotskistas cuando les hablas de la revolución democrático burguesa, por ejemplo en la II República. Se creen que eso es impulsar o defender el capitalismo. Lenin no se cansó de decir que la defensa de los derechos democráticos es fundamental para el proletariado porque abre el camino al socialismo o forma parte de ese mismo camino.
Por lo tanto, no estoy de acuerdo con RDC cuando dice que "la lucha por el socialismo es la superación de la lucha por esas reformas democráticas", sobre todo si se interpreta "superacíon" como "olvido". La lucha por el socialismo y la dictadura del proletariado no son incompatibles (sino todo lo contrario) con la lucha por los derechos democráticos: reunión, expresión, manifestación, etc.
¿Qué grupos sociales están interesados en el Estado español en esas medidas democráticas? En primer lugar el proletariado. La pequeña burguesía nacionalista, además del proletariado, de Euskadi, Galiza y Catalunya están interesadas en la autodeterminación que es una medida democrática. Los laicos, además del proletariado, están interesados en la separación de la Iglesía y el Estado. Y así sucesivamente.
La pequeña burguesía independentista vasca no se encuentra en un proceso de integración en el Estado español; quien lo ha hecho es un grupo de la izquierda abertzale y aunque ha emprendido una mal camino, queda por ver hasta dónde va a llegar y si va a arrastrar a sectores significativos de esa pequeña burguesía y por cuánto tiempo. No se puede confundir a un partido con la clase a la que pretende representar. Las legítimas aspiraciones de la pequeña burguesía nacionalista no las va a cumplimentar Bildu, sobre todo si pretende hacerlo, como parece, dentro del este Estado actual. Por lo tanto, lo que cabe esperar para el futuro es que ese sector social se aparte de Bildu y que sea el proletariado el que continúe lo que ellos empezaron y se disponen ahora a traicionar.
¿Dónde están estos amplios sectores de la sociedad enfrentados a la burguesía monopolista? Pues están por todas partes, aunque tan desorganizados como el proletarido o más.
No hay más que leer los blogs para comprender tanto el amplio descontento social (indignación en términos actuales) como la desorganización y el individualismo.
Dices que además de los monopolistas también forman parte de las clases dominantes de este Estado otros grupos sociales como las burguesías nacionales o la aristocracia obrera. No estoy de acuerdo. La aristocracia obrera no forma parte del sistema de dominación sino que es la correa de transmisión de la dominación en el seno del movimiento obrero, que es algo bien distinto.
Las denominadas burguesías nacionales tampoco forman parte del bloque que controla los resortes fundamentales de este Estado, aunque han recibido una parte de ellos, no sólo en forma de autonomías sino de delegados en el gobierno central. El ejemplo más claro es la burguesía catalana, que lleva décadas intentando meter la cuchara en Madrid sin conseguirlo. A mediados de los ochenta la "operación Roca" lo demostró: intentaron crear una sucursal en Madrid y fracasaron. Lo que han logrado, además de la autonomía, es colocar casi siempre a sus delegados en los ministerios económicos de Madrid, especialmente en el ministerio de industria, la mayor parte de los cuales han sido siempre de origen catalán desde los tiempos de Franco. Los comunicados de las patronales catalanas suelen ser noticia en la prensa precisamente porque están proponiendo alternativas que no son las de Madrid, ni en el terreno político ni en el terreno económico. Otra cosa es que estén pactando y negociando continuamente con los gobiernos y los partidos centralistas, es decir, que no se enfrenten directamente al Estado. Eso no lo han hecho (salvo amagos de Pujol en la época) y no parece que lo vayan a hacer en el futuro, salvo que a determinadas potencias imperialistas les interese otra cosa.
Tam,bién estoy de acuerdo con Kamo y Dzerjinskii cuando sostienen que, en general, los gobiernos populistas de Latinoamérica representan a la burguesía nacional.
Pues no es asi sino estos gobiernos de america latina representan a la burguesia burocratica.
Comparto totalmente la opinión del camarada leooonidas, y eso se debe a que en los países de América Latina no existe una burguesía nacional; estas economías se forman sobre una base feudal heredada de periodo colonial, y las revoluciones "burguesas", en lugar de romper con el viejo orden hacendatario lo que hicieron fue fortalecerlo y desarrollar una especie de híbrido feudal- financiero- exportador, es decir jamás las burguesías de estas regiones lograron romper el viejo orden económico, lo que devino en el actual sistema semifeudal dependiente, ya que al no tener su base económica un carácter nacional productivo, sino financiero- exportador, terminaron por integrarse/ ser integradas, al imperialismo en condición de productores de materias primas y mano de obra barata.
En el caso concreto del Ecuador, por ejemplo, Correa no representa a ningún tipo de burguesía nacional, sino más vale a un tipo de oligarquía- burguesía burocrática, compradora y financiera, íntimamente ligada con los imperialismos.
El proceso de describes no sólo caracteriza a Latinoamérica sino a la práctica totalidad de los países europeos, incluida España. Si exceptuamos la revolucion inglesa, el proceso de independencia de Estados Unidos y la revolución francesa, que es el "modelo" que normalmente se utiliza para hablar de "revolución burguesa", todos los demás países realizaron la suya de la misma manera, en todas partes se crearon híbridos "semifeudales" y, aunque lo intentó, en ninguna parte la burguesía logró romper con las viejas clases, teniendo finalmente que pactar con ellas.
Ahora bien, lo que es necesariamente falso es que eso fortalezca al "viejo orden" porque éste está condenado a desaparecer con el desarrollo del capitalismo. El híbrido no se puede mantener indefinidamente porque el capitalismo se abre camino siempre a costa de él, por lo que un país no puede permenecer siendo indefinidamente "semifeudal". En todo el mundo el capitalismo disuelve los residuos de feudalismo.
El imperialismo acaba integrando a todos los países (capitalistas o no) en la división internacional del trabajo, en un mercado único, cada vez más integrado y más interrrelacionado. Por lo tanto ninguno tiene un carácter "nacional" y los más fuertes de ellos (USA, Alemania, Inglaterra) son precisamente "financieros y exportadores". ¿Qué país capitalista hoy puede estar desligado del imperialismo? En España, en Francia y en Italia también domina eso que llamas oligarquía burocrática, compradora y financiera, íntimamente ligada al imperialismo. Como dijo Lenin en la fase imperialista la burguesía tiene que estar íntimamente ligada al aparato del Estado, hasta el punto de hablar de la "unión personal", es decir, de que los mismos burgueses son los que toman las riendas de la función pública. También es "compradora", es decir, estrechamente ligada a los intereses del capital extranjero porque la penetración de capital extranjero es un maná de plusvalía para la clase en su conjunto. Y es financiera porque el capital financiero, la unión del capital industrial y el bancario, también es la esencia del imperialismo.
Pues mejor descripción de la burguesía nacional no hay, creo que la confusión pasa por destacar uno u otro momento de la burguesía nacional. Si observamos el momento donde la debilidad relativa del imperialismo les permite rediscutir los términos de su dependencia y hasta incluso intentar un desarrollo capitalista independiente, hablaremos de burguesía nacional, con todas las medallas que le gusta colgarse a los populistas como paladines de la lucha contra el imperialismo. Si por el contrario, observamos los momentos en que estos mismos sectores sociales entrega a su pueblo como ofrenda al imperio y se conforman con ser socios minoritarios de los capitales imperialistas y actuar como gerentes de sus intereses, diremos que es una "burguesía burocrática".
Si la cuestión se ve en movimiento y no congelada creo que se entiende la vacilación continua como principal característica de las burguesías nacionales.
Lo que me preocupa es que por ejemplo muchos análisis que sacan fotografías de este proceso y ocultan la película, se intenta sembrar esperanzas en que existe una burguesía nacional progresista, antiimperialista y antifeudal que siempre estará ahí para que el proletariado haga una alianza, un frente popular y hasta se subordine a los proyectos de esta burguesía. Mientras que el problema es solo al burguesía burocrática que siempre esta asociada al imperialismo. Se pierde de vista la transformación continua de unos en otros.
En mi país el PCR (maoísta) y el PC revisionista han utilizado este tipo de análisis para apoyar ora una facción burguesa ora otra y hasta una parte del trotskismo citando los pasajes en que Trotski venera a Cárdenas han hecho lo mismo. Y no siempre por oportunismo, a veces por la propia limitación teórica y la falta de experiencia de la epoca. El tema es que hoy ya no hay escusas, el derrotero de las burguesias nacionales es ya muy conocido y el desarrollo mismo del capitalismo las ha sacado de la historia como clase en armonía con el desarrollo de las fuerzas productivas, y en consecuencia, ya no pueden precentar sus intereces como los interces de toda la sociedad. Tienen el discurso pero se contradicen continuamente en los hechos. Correa, Kirchner, Chavez, Lula, Gaddafi etc. etc. son ejemplo de esto.
Saludos
Sobre el capitalismo burocratico:
EL DIARIO: Por qué Ud. considera fundamental la tesis del capitalismo burocrático?
PRESIDENTE GONZALO: Consideramos clave esta tesis del Presidente Mao Tsetung porque sin comprenderla y manejarla no es factible desarrollar una revolución democrática y menos concebir su continuación ininterrumpida como revolución socialista. Es realmente muy inconveniente que esta tesis del Presidente Mao sea soslayada y que simplemente se enrede el análisis en hablarnos de desarrollo del capitalismo en países atrasados o de capitalismo dependiente que a nada conducen sino a cambiar el carácter de la revolución; creemos que es partiendo del Presidente Mao Tsetung que nosotros vamos a entender bien la sociedad peruana y las sociedades llamadas atrasadas. Entendemos que el capitalismo burocrático, comienza a darse en el Perú desde el 95 del siglo pasado, en los tres momentos que acabo de esbozar. Lo concebimos de esta forma, sobre una base semifeudal y bajo un dominio imperialista se desarrolla un capitalismo, un capitalismo tardío, un capitalismo que nace atado a la feudalidad y sometido al dominio imperialista, son esas condiciones las que generan lo que el Presidente Mao Tsetung ha denominado capitalismo burocrático. Pues bien, el capitalismo burocrático se desenvuelve ligado a los grandes capitales monopolistas que controlan la economía del país, capitales formados, como lo dice el Presidente Mao, por los grandes capitales de los grandes terratenientes, de los burgueses compradores y de los grandes banqueros; así se va generando el capitalismo burocrático, atado, reitero, a la feudalidad, sometido al imperialismo y monopolista, y esto hay que tomarlo en cuenta, es monopolista. Este capitalismo, llegado a cierto momento de evolución se combina con el Poder del Estado y usa los medios económicos del Estado, lo utiliza como palanca económica y este proceso genera otra facción de la gran burguesía, la burguesía burocrática; de esta manera se va a dar un desenvolvimiento del capitalismo burocrático que era ya monopolista y deviene a su vez en estatal, pero este proceso lo lleva a generar condiciones que maduran la revolución; éste es otro concepto importante, políticamente hablando, que el Presidente plantea sobre el capitalismo burocrático. Si comprendemos el capitalismo burocrático, podemos muy bien entender cómo en el Perú se da una situación semifeudal, un capitalismo burocrático y un dominio imperialista, principalmente yanqui. Eso es lo que debemos comprender, lo cual permite entender y manejar la revolución democrática. Ahora, qué otra importancia más tiene el capitalismo burocrático? el Presidente nos dice que la revolución democrática cumple algunos avances socialistas lo cual, dice, ya se expresaba por ejemplo en la ayuda mutua que se daba en el campo, en las bases de apoyo; pues bien, para pasar de la revolución democrática a la socialista es clave, desde el punto de vista económico, la confiscación de todo el capitalismo burocrático, lo cual permite al Nuevo Estado controlar la economía, manejarla y servir a desarrollar la revolución socialista. Entendemos que este concepto estratégico es de gran importancia y, reitero, lamentablemente se le soslaya y mientras se le siga soslayando no se entenderá bien lo que es una revolución democrática, en las actuales circunstancias en que nos debatimos. Es erróneo considerar que el capitalismo burocrático es el capitalismo que desarrolla el Estado con los medios económicos de producción que tiene en sus manos; es erróneo, eso no se compagina con la tesis del Presidente Mao Tsetung.
El asunto radica en el hecho de que en países como Ecuador, o Colombia, nunca existieron este tipo de burguesías, cuando me refiero a que no rompieron con el viejo orden, me refiero al hecho de que no rompieron con el sistema semifeudal heredado de la colonia, sino que tras las revoluciones liberales lo consolidaron, en la independencia, simplemente sustituyeron a los chapetones por los criollos, es decir expulsaron a los oligarcas venidos de España, para sustituirlos por las familias oligárquicas nacidas en América en posesión de las haciendas, y en las revoluciones liberales, las mismas terminaron en pactos entre las oligarquías liberales y las oligarquías conservadoras. Nunca en estos países se formó un mercado nacional, que hubiese permitido el desarrollo de una burguesía nacional, las fuerzas productivas se desarrollaron de manera sumamente heterogénea, mientras en unas regiones avanzaban más en otras se veían estancadas, inclusive al interior de las mismas ciudades esto es apreciable hasta la actualidad; evidentemente el desarrollo del capitalismo destruye las barreras nacionales, pero en los países de América Central y del Sur, jamás existieron estas barreras nacionales, al no consolidarse los mercados locales, al existir un desarrollo heterogéneo de las fuerzas productivas manifiesto en la presencia de formas de producción pre- capitalistas, y al vincularse con el imperialismo de manera dependiente, lo que solo consolidó esta base económica semifeudal, jamás pudo desarrollarse una burguesía nacional.
Hoy en día en el mundo es difícil observar si en alguna parte supervive algún tipo de burguesía nacional, bajo las características descritas por el Presidente Mao, sin embargo es claro que este tipo de burguesía existía en países como la China de la mitad del siglo pasado, el desarrollo económico del capitalismo burocrático, en los países de la zona andina, por ejemplo, jamás estructuró este tipo de clase, debido al desarrollo particular de los mismos, es decir esta clase no degeneró, sino que jamás existió; jamás la clase propietaria de los medios de producción fue de carácter nacional y menos de carácter burgués propiamente, siempre fue una clase asentada sobre el sistema hacendatario antes que el industrial, y dependiente totalmente del imperialismo, jamás tuvo un mercado nacional que desarrollara intereses nacionales, surgió y se desarrolla hasta el momento actual, como una clase parasitaria y en muchos casos, como el de Colombia por ejemplo totalmente lumpenizada.
Todo ese tinglado de capitalismo "burocrático", burguesía "compradora", etc. parece que explica algo pero no explica nada, o muy poco. Es salir al paso con frases. Por más que las leo no encuentro diferencias sustanciales entre la España de 1812-1960 con los países que describís.
Aquí tampoco hubo revolución burguesa, es decir, no existió nada parecido a 1789, aunque lo intentaron. Por lo tanto, esa revolución no fue un salto sino un largo proceso gradual que concluye con el franquismo y en ese proceso de siglo y medio el capitalismo se entremezcla con el feudalismo y la burguesía con la aristocracia. Es una continua guerra de la burguesía liberal contra la reacción (carlistas, por ejemplo) que acaba en un pacto entre ambos. También en España son los viejos hidalgos los que se quedan con las tierras procedentes de la desamortización, los que acaparan los cargos públicos, los que abren nuevos negocios, etc.
Aparentemente no hay ruptura, incluso son las mismas personas. En España es la aristocracia terrateniente la que "salta" y se convierte en una parte de la oligarquía financiera, o se mezcla con ella, etc. La actual monarquía española no es más que una reliquia, la última, de esa mezcla de capitalismo y feudalismo que ha caracterizado a nuestro país hasta hace poco, de que aquí el capitalismo no llegó por la via revolucionaria.
Aquí también unas regiones se desarrollaron más que otras e incluso eso se fomentó a través de los "polos de desarrollo" en los años sesenta del franquismo, lo cual no significa que no haya un "mercado nacional": la penetración del capitalismo es inexorable y allá donde se infiltra crea ese mercado nacional. El capitalismo siempre comienza por un o varios puntos geográficos, normalmente puertos de mar o minas, a partir de los cuales se expande.
Aquí también ha habido burguesía "compradora" y la mayor parte del capital se introdujo desde fuera, por ejemplo en las minas de Rio Tinto en el siglo XIX o durante el franquismo en los sesenta. Aquí también esa burguesía "compradora" se vendió al imperialismo para ganar la guerra civil, apelando al ejército de Musolini o a la Legión Condor de Hitler, a pesar de que ellos se llemaban a sí mismos "nacionales".
Desde los años sesenta se ha desarrollado una corriente de la economía "tercermundista" que se apoya en la idea de que la penetración capitalista extranjera distorsiona o estanca al capitalismo local, o lo mantiene en una situacioon de dependencia permanente, etc. Esta tesis es erronea. En casi todos los países del mundo el motor más importante de la acumulación capitalista ha sido la inversión extranjera.
Aquì también ha habido burguesía "burocrática" y la introducción del capitalismo hubiera sido imposible sin recurrir al aparato del Estado y a la corrupción, desde los tiempos de la desamortización y el marqués de Salamanca en el siglo XIX. En países como Alemania en la segunda mitad del siglo XIX, la unidad del país, el establecimiento de las aduanas y la acumulación de capital la hicieron los "junkers" (terratenientes y militares prusianos) desde el gobierno a pasos acelerados. No ha habido nunca nada más burocrático.
La burguesía "nacional" no es nada diferente a la burguesía "compradora" y ambas necesitan recurrir a la "burocracia" para acumular, ambas son burocráticas. Ambas necesitan insertarse en la division internacional del trabajo porque el capitalismo es un mercado único, pero esa inserción no puede ser igual hoy que en 1960 porque entonces existía un campo socialista que agrupaba a todos los demás países bajo el control de USA. Hoy están emergiendo las rivalidades entre distintas potencias imperialistas, lo que le da a ciertos países latinoamericanos un margen de maniobra mayor y, sobre todo, les peremite jugar una baza propagandística supuestamente "antimperialista" sobre la base de que ser "antimperialista" es ser anti-USA y, por lo tanto, poder negociar más favorablemente con otros países que -en parte- pueden cumplir el papel que antes cumplía USA. Eso les permite denominarse "nacionalistas" y "bolivarianos".
La creciente rivalidad imperialista crea nuevas oportunidades para que las burguesías locales acrecienten su margen de maniobra, que presentan como políticas nacionales e incluso nacionalistas. Así ha ocurrido siempre en todo el mundo desde la Primera Guerra Mundial. Dado que la rivalidad interimperialista crece por momentos, no sólo la burguesía "nacional" NO va a desaparecer sino que se va a fortalecer, lo cual no significa que vaya a iniciar políticas autárquicas (que es como se interpreta normalmente su "nacionalismo") sino que va a poder negociar más favorablemente la manera de insertarse en los bloques imperialistas que se están formando en el mundo, es decir, va a poder negociar su "dependencia" de alguno de esos bloques.
El ejemplo histórico de eso es precisamente China. La tesis de Mao es que no hay ninguna diferencia entre la burguesía "nacional" y la "compradora" sino alineamientos políticos diferentes de una misma burguesía que siempre dependieron de la situación internacional de China, un país que desde la guerra de los boxers en 1900 estaba en proceso de liquidación, es decir, de reparto territorial entre las grandes potencias, lo cual a su vez, produjo la reacción opuesta por parte de muy amplios sectores sociales, incluida la burguesía y los funcionarios públicos, de oposición. La invasión japonesa, especialmente a partir de 1937, intensificó un proceso que ya existía, al que sólo se le añadieron dos fenómenos nuevos que Mao explicó:
(A) esa burguesía, materializada en el KMT, no era capaz de hacer frente al imperialismo japonés y debía ponerse bajo la dirección del proletariado y del PCCh
(B) China necesitaba el apoyo de otro país que ayudara a impedir su liquidación; una parte de la burguesía lo buscó en Japón, otra en USA, pero ambos traicionaron y al final sólo la URSS proporcionó ese apoyo
Dices que "jamás la clase propietaria de los medios de producción fue de carácter nacional". Desde el punto de vista marxista eso es imposible. La clase propietaria de los medios de producción, a diferencia de la desposeída, siempre tiene un carácter nacional porque los medios de producción siempre tienen un carácter nacional. Las multinacinoales no existen; no son multinacionales sino nacionales.
El capitalismo se basa en la acumulación de capital, es decir, en la expansión, en su propio desarrollo y crecimiento; en todas partes el capitalismo acumula, crece y se desarrolla a costa de las formas precapitalistas, liquidándolas. Es imposible que un país permenezca siendo indefinidamente semi-feudal o dividido entre una parte capitalista y otra feudal.
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