¿Qué situación se abre ahora?
Se generan las condiciones para abordar procesos de negociación que deberán abordar la superación de las consecuencias y la resolución de las causas del conflicto político mediante un diálogo inclusivo. Y hay que hacer una reflexión previa: hay quien cree, y algunos lo hacen sinceramente, que una vez finalizada la actividad armada de ETA los estados serán receptivos a las demandas democráticas de la mayoría popular vasca. Debería, pero no podemos creer que vaya a ser así, no al menos por su propia voluntad. Sin organización, acumulación de fuerzas y lucha no llegaremos a conseguir ninguno de nuestros objetivos, ni el más pequeño. Eso está claro.
Para la izquierda abertzale también es un escenario muy nuevo. ¿Cómo será sin esa referencia histórica y política de ETA?
En doctrina revolucionaria, la importancia de los instrumentos queda determinada y condicionada por la justeza de los principios ideológicos y la corrección de la estrategia y línea política al servicio de la causa popular. La izquierda abertzale parte de una honestidad y legitimidad histórica que en el presente y en el futuro sabrá acreditar para ganarse cada vez más confianza de este pueblo. Seguirá siendo un referente de lucha, de compromiso, de entrega militante, de garantía en la gestión de lo público, de capacidad de gestión institucional. Seguiremos la estela de cincuenta años de servicio a nuestro pueblo. Y lo haremos con la renovada estrategia, que tiene como eje el proceso democrático. Partiendo de una actuación sobre vías exclusivamente políticas y demo- cráticas, sitúa nuestra acción política e institucional en la búsqueda de la resolución del conflicto político.
Con esta línea de intervención la izquierda abertzale pretende caracterizar la nueva fase política como la de la revolución democrática nacional. Revolucionaria, porque con nuestros objetivos estratégicos pretendemos cambiar de raíz la presente realidad nacional y de clase; democrática, porque los objetivos de la independencia, el socialismo y la Euskal Herria euskaldun son democráticos y se alcanzarán sobre la voluntad democrática mayoritaria de la ciudadanía vasca; y nacional, porque nuestra intervención política abarca al conjunto del país.
¿Ha habido un cambio de posición de la izquierda abertzale sobre cómo y cuándo afrontar la situación de los presos?
La izquierda abertzale mantiene sus postulados de siempre, en el sentido de que una de las partes del conflicto, la relativa a las consecuencias, tiene en la vuelta a casa de todos y todas las presas políticas y exiliados y exiliadas una de sus piedras angulares. Su vuelta a casa obedecerá inequívocamente a un acuerdo en bloque que la organización ETA deberá alcanzar con los gobiernos español y francés. Si nos atenemos a otros procesos como el sudafricano o el norirlandés, apreciaremos que hubo acuerdos colectivos entre las partes que dieron lugar a salidas individualizadas. Es una cuestión legal, de formalidad legal que con toda probabilidad se utilizará en el caso de los presos y presas políticas vascas y exiliados y exiliadas.
¿Y qué entienden por amnistía?
Lo que la izquierda abertzale ha entendido históricamente. La amnistía como el escenario político resultante de la superación del conflicto y, por tanto, de las razones que daban lugar a una realidad de múltiples violencias y a la existencia de personas presas y exiliadas por motivaciones políticas.
En Aiete mencionaron a Arnaldo Otegi. El Estado lo ha convertido en símbolo. ¿Qué van a hacer con ese capital político?
En la Conferencia Internacional hicimos una referencia especial al compromiso que el Colectivo de Presos Políticos Vascos (EPKK) ha adoptado con el Acuerdo de Gernika y, al mismo tiempo, recordamos la existencia de decenas de presos y presas militantes de diferentes organizaciones de la izquierda abertzale por la única razón de haber desarrollado actividades políticas. Y en esa realidad situamos las figuras de Arnaldo Otegi y de Rafa Díez. La estrategia represiva del Estado español ha situado a Arnaldo como un símbolo de la resistencia vasca, como en su día lo fueran para sus causas Mandela o Castro, o en la actualidad lo es Ocalan. La izquierda abertzale va a desarrollar una dinámica que se está preparando, que será personalizada en Arnaldo y sostenida en el tiempo, de denuncia y de exigencia de su puesta en libertad en el contexto de la exigencia de la vuelta a casa de todas y todos los presos políticos.
¿Cómo afrontan la cuestión de las víctimas?
Este tema está siendo utilizado y manipulado de forma inmoral contra la izquierda abertzale. Para algunos es el parapeto político para evitar otros temas y sobre todo para no asumir responsabilidades. El de las víctimas es un tema que está en nuestra agenda política. Es algo que también necesita de un tratamiento compartido, entendemos que todos tenemos que hacer una reflexión colectiva en torno a las víctimas y al sufrimiento de tantos años. El dolor, el sufrimiento ha sido y es múltiple y no se puede diferenciar en escalas o clasificar según los autores de la violencia. No aceptamos la presión que se nos hace para realizar lecturas unilaterales. ¿Qué lecciones nos van a dar los herederos políticos del franquismo que aún siguen manifestando que fue un periodo de placidez, que lección nos va a dar el PSOE del GAL, qué lección el PNV que en estos años ha tomado cierta distancia ante las consecuencias de la criminalización de la izquierda abertzale...?
La lucha política en este momento ¿es por la hegemonía política en el campo abertzale o por la centralidad del país?
Este momento histórico no puede ser de luchas partidarias. En el análisis que hacíamos junto a EA y Alternatiba cuando les propusimos a Aralar y al PNV encarar conjuntamente las elecciones del 20-N, decíamos claramente que la partida en este momento es entre Euskal Herria y los estados, y así lo mantenemos.
¿Cuáles son sus relaciones con el PNV? ¿Es cierto que ha actuado de correo a La Moncloa?
La relación es buena, es fluida y ambas partes coincidimos en que la prioridad del país a día de hoy es construir un escenario de paz y normalización política progresiva hasta llegar a la plena, que el PNV sitúa en el nuevo estatus con el derecho a decidir y la izquierda abertzale sitúa en el reconocimiento nacional de Euskal Herria y su derecho a la autodeterminación. Esa coincidencia posibilita ciertas dinámicas de forma absolutamente discreta, pero de ello en absoluto se puede derivar en que una parte marque a la otra directrices ni nadie sea correo de nadie.
Concluimos. Tras la decisión de ETA, ¿se acabó el tiempo de la unilateralidad?
Buena parte del éxito de la izquierda abertzale se sustenta en la unilateralidad, y debe sentirse orgullosa de haberla mantenido ante tanta obstrucción, represión, desdén y exigencia. Ahora hay que pasar de una vez por todas al tiempo de las bilateralidades por parte de los estados y al de las multilateralidades de formaciones políticas y sindicales. Les ha llegado la hora de actuar a todos los que llevan años en el patio de butacas. Pero la izquierda abertzale es consciente también de que no puede ni debe abandonar su política de decisiones y compromisos unilaterales; se ha evidenciado que son inversiones y hacen que la ciudadanía se involucre por la paz y un marco democrático.