03 mayo 2012

Los traidores de galones revolucionarios

“En toda esta maliciosa actividad, los revisionistas movilizan a la nueva clase de burócratas corrompidos, quienes se imponen a la clase obrera y a las masas mediante la fuerza de su régimen, sus años de servicio y su pecho cubierto de condecoraciones, pero apolillado. De este modo crean en la clase obrera la idea de que «personas tan honestas no pueden traicionar al partido, a la clase y al socialismo».”
Parece que estas palabras acaben de salir de un crítico con el Septenvirato que actualmente domina la izquierda abertzale para su propia degeneración, pero las escribió Enver Hoxha (máximo dirigente de la Albania socialista) en los años sesenta, cuando los revisionistas habían tomado los partidos comunistas del Este de Europa para minar el movimiento revolucionario, y como se vio más tarde, liberalizar los Estados socialistas hasta acabar con el menor vestigio de poder popular.
Estos son los verdaderos traidores, los que se jactan de historial revolucionario y su puñalada están despreciable o más que la de cualquier otro. Nada se le puede reprochar a los socialdemócratas que culminen una traición como aquella de los años cincuenta y sesenta en Europa, o como la de estos últimos años en Euskal Herria. La experiencia nos ha enseñando a saber que se puede esperar de ellos. El problema está en aquellos que aprovechándose del referente de consecuencia que fueron en el pasado, arrastran a muchos en su traición. Incluso aquellos que pueden considerarse críticos, pero se mantienen dentro del movimiento, legitimándolo con su silencio, pues bien sabemos que quien calla...
Ejemplo de esta clase de elementos, traidores del movimiento revolucionario, (no de los que callan, desde luego) es el veterano poli-mili Antxon, una especie de Onaindia del siglo XXI, que hoy ha visitado la capi (¡que viva el Reino! Pero ¡ojo!, el de España no... el nabarrista) precisamente a cumplir esa nueva función que se les ha adjudicado a la vieja guardia. Con la legitimización de sus galones, y acompañados del amén final del seguidismo, formulan los ''nuevos tiempos'' renunciando al pasado revolucionario y justificando su rendición como la mayor de las victorias (en esa ''acumulación de fuerzas'', una colección de siglas que cada vez se alejan más de los principios con los que surgió el MLNV).

EHS Araba

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