29 mayo 2012

Sucesos de Mayo del 37. De antorcha


Extraido del folleto del Pce(r), Aproximación a la historia del PCE.

A medida que las necesidades de la guerra apremiaban a resolver toda una serie de problemas, tanto en el frente como en la retaguardia, a fin de aunar medios y esfuerzos encaminados a hacer frente a las fuerzas fascistas, las inconsecuencias de las demás organizaciones obreras, al igual que su progresiva pérdida de influencia entre las masas, se hacían cada vez más patentes. Todo ello llevaba, paralelamente, a aflorar el antagonismo latente de la mayoría de los dirigentes socialdemócratas, faístas o poumistas hacia los comunistas, haciéndose frecuentes las provocaciones, en algunos casos apoyadas por las bases que

todavía estaban bajo su influencia. Una de esas provocaciones, la más sangrienta, tuvo lugar a principios de Mayo de 1937, en Barcelona, en plena ofensiva del ejército fascista sobre Vizcaya, Santander y Asturias, cuando más necesaria era la concentración de fuerzas y energías del pueblo en la lucha contra el enemigo.
La correlación de fuerzas en las filas obreras, especialmente en Catalunya, donde el anarcosindicalismo tenía más peso, fue cambiando en favor del PSUC, lo que, inevitablemente, se tenía que reflejar en los órganos de gobierno.
En Diciembre de 1936 el Consejo de la Generalitat de Catalunya fue reorganizado, saliendo del mismo un representante de la CNT y el poumista Andreu Nin. Pero en esa reorganización se volvió a hacer una concesión a los anarquistas, dejando en sus manos la Consejería de Defensa, aún a sabiendas de que estaban llevando a cabo toda una campaña contra la movilización general y la integración de todos los combatientes en el Ejército Popular. Por aquellas fechas, una hoja anarquista decía que en la guerra moderna «tiene importancia la técnica y la estrategia, pero no la disciplina, que presupone la negación de la personalidad». Así, en el frente de Aragón, en el que al principio de la guerra combatían 42.000 hombres pertenecientes a diferentes agrupaciones anarcosindicalistas, meses después sólo quedaban 18.000, que poco a poco fueron volviendo a Barcelona o al resto de las ciudades catalanas para apoyar los llamamientos de sus jefes a «hacer la revolución». «Ruta», el periódico delas juventudes libertarias, pregonaba su negativa a defender la República, a la que calificaban de régimen burgués. Otro tanto hacía la prensa de los trotskistas. Los anarquistas, que controlaban las fronteras con Francia, los puertos y las comunicaciones, llegaron hasta interferir las conversaciones del Presidente de la República. Los incidentes se multiplicaban. De esta forma se fue calentando el ambiente hasta que el 3 de Mayo, uno de esos incidentes hizo estallar la revuelta. El conseller de Interior de la Generalitat ordenó la toma de la Telefónica. Fue recibido con un tiroteo. Inmediatamente Barcelona se llenó de barricadas. Los faístas presentaron un ultimátum al gobierno catalán exigiendo la disolución de todos los partidos políticos y de las fuerzas armadas de la Generalitat. Grupos armados llegados del frente (que no se derrumbó gracias a los esfuerzos de algunos responsables
cenetistas que, junto a combatientes del PSUC, lograron mantenerlo) se lanzaron al asalto de las sedes institucionales, del PSUC, de la UGT, del «Casal Carles Marx», etc. El resultado fueron 500 muertos.

Durante los meses que siguieron a los sucesos de Mayo, el PSUC trató de impedir el choque armado entre organizaciones obreras, no respondiendo a las continuas provocaciones y los asesinatos de sus militantes. Pero ante el levantamiento de los faístas y los poumistas, tanto el Partido como las Juventudes y la UGT movilizaron todas sus fuerzas para sofocarlo. De todos modos esa aventura estaba condenada al fracaso, pues ni los faístas ni los trotskistas consiguieron arrastrar a la masa de obreros confederales, que se mantuvo en todo momento al margen.
El levantamiento de Mayo costó muy caro al anarquismo. La CNT, principal sindicato obrero de Catalunya hasta entonces, perdió mucha influencia, siendo paulatinamente desplazada por la UGT. La autonomía de Catalunya también resultó perjudicada, pues si bien era correcta la decisión de colocar bajo el mando del gobierno central todas las fuerzas militares para crear una única dirección de la guerra, no lo era la de incautarse también de las funciones de orden público, atribuidas a la Generalitat por el Estatuto del 32.
 Esta medida contra las prerrogativas autónomas hirió los sentimientos nacionales y tuvo serias consecuencias para el futuro.
La negativa de Largo Caballero a tomar medidas contra los instigadores del levantamiento de Barcelona (aduciendo que se trataba de un enfrentamiento entre «partidos») provocó su caída del Gobierno y su sustitución por Negrín. En parte, el PCE adquirió mucho más peso en el nuevo gobierno, pero ese mismo hecho tuvo algunas repercusiones negativas. Su temor a romper la unidad en el Frente Popular le llevaba a no denunciar clara y abiertamente las vacilaciones del gobierno y del resto de los partidos que lo componían y, sobre todo, a no desenmascarar la tendencia a la creación de un bloque anticomunista, encabezado por los caballeristas y sus nuevos aliados anarquistas y por algunas otras formaciones republicanas y nacionalistas. En realidad, bajo la capa de esa alianza anti-PCE que se estaba fraguando, lo que realmente se escondía era una política de capitulación ante los fascistas y de entrega de la República Popular a la que, a partir de ese momento, sólo el PCE defendería encarnizadamente.
Los sucesos de Mayo no fueron más que el preludio de lo que más tarde sucedería en Cartagena y del posterior golpe casadista.
El PCE y el PSUC no supieron extraer experiencias de lo sucedido en Barcelona. No vieron que la lucha contra el anarquismo no se podía llevar a cabo desde la posición de defensa a ultranza de la legalidad republicana, sino desde una posición de lucha independiente, de defensa de la República Popular que preservara al mismo tiempo la unidad combativa de la clase obrera y sus conquistas revolucionarias. Además, el PCE y el PSUC no supieron hacer distinciones entre las diferentes corrientes anarquistas, ni sacar partido de las disensiones que había entre ellas; ni siquiera se plantearon atraerse la amistad de sus líderes más combativos y honestos. De esa forma, muchos obreros cenetistas, hartos de aventuras, pero completamente desorientados, cayeron bajo la influencia de los socialdemócratas y de los nacionalistas.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Hombre, como me alegro de que pongais artículos como este, para que la gente se entere quien es esta gentuza anarquista.

Stalin ya lo sabía, mando agentes suyos y mataron al hijoputa de Nin, contrarevolucionario y cerdo poumista, que mandaba a sus lacayos disparar a los valientes y nobles luchadores contra el fascismo del PCE. Ojo! el pce de entonces no tiene nada que ver con el de ahora.

Anónimo dijo...

Pues de lo que no podemos alegrarnos es de que se insulte y descalifique sin ningún argumento. Así vamos de cojones...Hay alguien en este blog, que conozca y resuma la versión contraria, sobre los sucesos de mayo del 37 en Barcelona? Sería como mínimo aleccionador.

Anónimo dijo...

Jajajaja, no sabéis lo que es convivir con el anarquismo de rasta y kalimotxo, heredero de esa panda de traidores que encima, pretenden dar lecciones de humildad y de "purismo" a base de una historia manipulada al más puro estilo Jiménez Losantos.

Acaban de publicar un libro, "La Gesta Traicionada. Historia del Anarquismo Vasco", donde cuentan las peripecias de algunos de estos combatientes en el frente del Deba. Evidentemente,ninguna mención a los porqués del abandono del frente para ir a disparar a los presos que estaban ya encarcelados y custodiados por secciones del Gudarostea. Era más divertido disparar a presos, que hacer frente al fascismo operativo. Menudas prioridades...

Victorio Vicuña, maqui comunista que actuó en Iparralde durante la ocupación nazi y que después participó en la lucha interior en Euskalherria, recordaba que cuándo participada en el traslado y protección de exiliados, encontró a una escuadra anarquista que se dedicaba a "robar y a ejecutar" a los exiliados, acusados curiosamente de burgueses reaccionarios. Vicuña no dudo, y mandó fusilar a esa panda de rastreros.

Siempre quedarán anarquistas serios y respetables, DDT o Gatazka, pero no son mayoría. El anarquismo son los padres.

Burdingorri dijo...

a las 9:24 AM
: claro, claro que hay datos de la otra versión. de hecho, son los que más hay, por eso alegra ver esta versión que se ofrece aquí, por ser la menos oída. Además, ya que al imperialismo lo que le interesa es la expansión de esa otra versión que tú reclamas. Para que los malos sean los de siempre. investiga un poco y te encontrarás muchos datos de la otra versión. luego compara.

Anónimo dijo...

Hombre, versión contraria, lo que es contraria, tampoco hay que dar. El artículo mismo plantea las líneas divisorias principales entre los revolucionarios opuestos al golpe franquista: para ganar la guerra, ¿qué hacía falta? ¿unirse con los republicanos burgueses (vamos, la famosa “acumulación de fuerzas” tan actual) o hacer una revolución (expropiaciones, colectivizaciones, etc) que motivaría a la clase obrera? ¿organizar un ejército disciplinado con mando único (parecido al de los de enfrente) o confiar en la coordinación de unas milicias autónomas (muchas veces carentes de la técnica militar mínima)? El PCE tuvo la ventaja militar, porque las únicas armas venían de la Unión Soviética y tuvo la ventaja política en los gobiernos (Central y regionales), donde las administraciones republicanas combatían contra colectivizaciones y milicias.
Saber quien echó los primeros tiros en Barcelona en mayo de 1937 es poco claro, difícil, pero el enfrentamiento venía de antes: CNT-FAI y POUM por un lado, PSUC (distinto del PC español desde 1936), UGT , catalanistas y republicanos del otro. El POUM (trotskistas) sostenía que sin destruir al estalinismo la contra-revolución y la derrota serían inevitables; le daban la razón los “Amigos de Durruti”, antiguos miembros de la FAI que sostenían la necesidad de un poder revolucionario fuerte, dictatorial; la CNT y la mayoría de los anarquistas prefirieron llamar al cese de los tiros y a la calma (incluso expulsaron a los “Amigos de Durruti”). Si la CNT hubiera apoyado la estrategia del POUM, probablemente hubieran ganado en Cataluña (no en Madrid), y el frente republicano hubiera estallado. Bueno, de todas maneras la guerra se perdió, y el abandono de la causa republicana por las democracias europeas no es la menor causa.
Los comunistas salieron reforzados de la crisis. Atacaron a la CNT y al POUM como colaboradores del Estado Mayor franquista, y desencadenaron una persecución contra el POUM que, la verdad, indigna e indignó a mucha gente. ¿Os acordáis de Orwell, que estuvo combatiendo en Cataluña? Dice: “El POUM era (para los comunistas) la quinta columna de Franco. O sea que miles de obreros, miles de milicianos helándose en la trincheras de la línea del frente … eran unos traidores a sueldo del enemigo. Y esta historia se repitió por toda España, y la repitió hasta hartarse la prensa comunista del mundo entero”. Orwell se refiere a unos carteles que aparecieron para responder a los que exigían saber donde estaba Andreu Nin, dirigente del POUM secuestrado, torturado y asesinado: los carteles comunistas decían: “¿Dónde está Nin? En Salamanca o en Berlín”. En Salamanca estaba el Estado Mayor del general Franco y Nin, se supone, tomando champán. Vamos, como lo de Jon Anza en las Bahamas; pocas cosas nuevas hay en la historia.

Andhur dijo...

Muy buenos estos articulos de La Antorcha.

Yo voy a recomendar otro articulo, aunque no tiene nada que ver con el tema. Es sobre Siria, para que lo compareis con las descaradas mentiras que dicen los medios burgueses. El articulo se titula "Esclarecedor articulo de Stella Calloni sobre la reciente masacre terrorista en Siria" y lo podeis leer en la página "Al-mukawama". Eso es lo que quiere difundir el imperialismo, situar los hechos en el vacio que hay entre la verdad y sus descaradas mentiras, como si ambas fuesen igual, como si no existiese el hecho. Eso es el fondo del idealismo liberal-burgues. Lo utilizan hasta en la meteorologia. El otro dia escuchaba al hombre del tiempo en una emisora burguesa decir: "Hace sensación de calor". Esto es idealismo de mal gusto. El calor que hace y el cambio climático es un hecho, no una sensación. Hasta ese nivel estan llegando.

Anónimo dijo...

Muy por encima, da la sensación de que en estos episodios se reflejó, en un grado extremo, la división a muerte que existe en el movimiento obrero internacional desde la ruptura de la I Internacional. Quizá fue un caso inevitable, teniendo en cuenta las graves diferencias, en lo estratégico y en lo táctico que arrastran marxismo y anarquismo. También en la otra parte hubo un amago de enfrentamiento por las mismas fechas (los falangistas de Hedilla), que Franco "resolvió" manu militari. Parece que durante esta guerra, la revolución no acababa de encontrar su propia vía. A ver si en la próxima!

Andhur dijo...

El articulo es muy bueno. Es importante conocer en profundidad nuestra Historia y la guerra civil,no lo dudo, pero creo que nuestro presente ya no solo es producto de la guerra civil y de la dictadura franquista, ya hay tambien un importante periodo de democracia burguesa que va desde la muerte de Franco hasta, mas o menos, la crisis de hace unos años. Es un periodo que todavia no se ha analizado en profundidad y quizas por eso la izquierda no sabe ubicarse bien en el presente, porque toma como referencia la guerra civil o la dictadura sin tener en cuenta los cambios que se dieron en la configuracion de las clases en este periodo reciente. Por ejemplo, los que en una epoca son democratas burgueses, luego pueden pasar en otra fase del desarrollo a ser burgueses liberales aliados de la reaccion, la propia reaccion tambien cambia su fisonomia segun el periodo historico, o dentro de las clases trabajadoras en una fase puede ser revolucionaria la pequeña burguesia y en otra fase pasan a estar satisfechas y hacerse aliadas de los liberales o de la reaccion etc. Si los marxistas, por ejemplo, siguen identificando como democratas a los que lo eran en una fase anterior pero en la actual han dejado de serlo, entonces convierten el marxismo en algo inerte y falso, como quizas sea uno de los problemas actuales.


Es una sugerencia para los teoricos marxistas de hoy. Creo que deberian profundizar en este periodo reciente e identificar adecuadamente el significado de clase de las distintas corrientes sociales que se produjeron en esa epoca, porque quizas esa epoca sea ya mas importante para comprender nuestro presente (sin quitarle ningun valor al periodo de la guerra civil y la necesidad de conocerlo en profundidad para conocer tambien los periodos que le van sucediendo).

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