30 junio 2012

ACERCA DE LOS ACONTECIMIENTOS DE PARAGUAY por Pablo Miranda


  La semana pasada, se celebró un juicio político sumarísimo en contra del Presidente  de Paraguay Fernando Lugo que se inició en la Cámara de Diputados y concluyó en el Senado con su destitución. 
Sobre estos acontecimientos se vierte  una serie de opiniones que van desde justificar los hechos en razón de detener al "comunismo" hasta las de denunciar un "golpe de estado parlamentario" orquestado por la CIA y la oligarquía "para detener los avances del pueblo y del país, su marcha hacia la liberación". 
Está claro que se trata de una medida de la oligarquía y el imperialismo que aplicó de manera expedita las normas constitucionales, (La constitución burguesa en cualquier condición y país tiene recursos para que las clases dominantes impongan su voluntad)  y depuso al  gobierno de Lugo  que fuera elegido democráticamente. 
El Presidente Lugo fue electo como alternativa a la dominación de los partidos oligárquicos, al partido de Strossner (el partido Colorado) y recibió el apoyo de una parte de las clases trabajadoras que creyeron en sus ofertas.
 En el propósito de ganar las elecciones Lugo formalizo una alianza con el partido Liberal, uno de los partidos tradicionales, representante también de los intereses de las oligarquías. Un segmento  de los trabajadores, especialmente de los campesinos y, las principales organizaciones de izquierda (Movimiento Popular Pyhuara y Patria Libre) no apoyaron a Lugo y alertaron de su naturaleza conciliadora con los  terratenientes. 
La principal oferta de Lugo fue una reforma agraria que termine con el latifundio; evidentemente no se cumplió. 
La lucha del campesinado, de los maestros y trabajadores por la tierra y sus derechos continuó y siempre fue reprimida en una clara demostración de que el gobierno de Lugo no estaba dispuesto a cumplir sus ofertas y más bien desarrollaba una política de subordinación a los intereses y deseos de las clases dominantes. Se cuentan por centenares los luchadores populares enjuiciados, perseguidos y despedidos; de igual manera varios campesinos y trabajadores han sido asesinados. El campesinado paraguayo vive en la pobreza, sin viviendas, sin salud y sin tierras por las que viene luchando secularmente. 
El Parlamento de Paraguay aprobó la Ley Antiterrorista que fue sancionada por Lugo y aplicada para la represión de la lucha de los trabajadores y campesinos. 
En poco más de tres años de gobierno Lugo renunció a sus ofertas, a su propuesta programática y se subordinó a los terratenientes y empresarios, realizó toda clase de concesiones a la oposición burguesa; todo en el afán de asegurar el ejercicio de la Presidencia. 
A la par, el gobierno de Lugo se inscribió en el grupo de los gobiernos progresistas y desenvolvió un discurso democrático preñado de demagogia. 
En los últimos días una toma de tierras  localizadas en Curuguaty que pertenecían al Estado  y  eran pretendidas por uno de los más reaccionarios terratenientes fue ocupada por centenares de familias campesinas. Una orden Judicial y la disposición ministerial dictaminaron  el desalojo. Más de 300 policías irrumpieron violentamente y con el uso de los gases  y las balas desalojaron a los campesinos, provocaron 11 muertos entre los campesinos y decenas de heridos; entre la policía se produjeron 6 bajas. 
Estos acontecimientos fueron condenados por las organizaciones campesinas, de trabajadores así como de izquierda que convocaron manifestaciones y protestas, exigieron sanción para los asesinos y la realización de una reforma agraria en su beneficio. 
La reacción y el imperialismo, el partido Colorado derrotado en las elecciones y el partido liberal triunfante y en ejercicio de la Vicepresidencia de la República aprovecharon estas circunstancias para montar sumariamente un juicio político al Presidente, que en pocas horas fue destituido. 
Los trabajadores y los pueblos de Paraguay, los campesinos, la izquierda revolucionaria no prepararon ni organizaron el juicio político y menos lo festejaron, lo condenaron, pero de igual manera fustigan al gobierno de Lugo que los reprimía. 
Lugo aceptó el fallo constitucional y se retiro del gobierno. Más adelante denunció el Juicio como un golpe de Estado. 
Se produjeron protestas de los partidarios de Lugo que fueron relativamente pequeñas. 
En el exterior algunos de los gobiernos progresistas califican a los acontecimientos como "golpe de estado parlamentario", lo mismo hacen gran parte de las expresiones que se reclaman de izquierda y que se identifican con el reformismo y el revisionismo. 
En realidad, Lugo, a pesar de su discurso de izquierda,  no se atrevió a tocar los intereses de los terratenientes y empresarios evidenciando que se subordinaba a sus intereses. En el contexto latinoamericano, el gobierno de Paraguay, representado por Lugo, era considerado como uno de los gobiernos progresistas, aunque  siempre se lo calificó como moderado y conciliador. 
Para la burguesía y los terratenientes de Paraguay el gobierno de Lugo no representaba un peligro para el sostenimiento de sus privilegios; pero, evidentemente no se trataba de una administración totalmente sumisa; en alguna medida  alentaba,  las esperanzas del pueblo en la perspectiva del cambio y sobre todo ocupaba un sitial que les "correspondía".   Los sectores burgueses terratenientes  desplazados del poder aspiraban retornar a él. 
Estos intereses políticos condujeron a la conspiración y a la decisión de utilizar la masacre de los campesinos y la muerte de los policías para acusar al Presidente de una mala gestión y propiciar su destitución a través del juicio político. 
Las masas populares paraguayas, el campesinado, las formaciones de izquierda del país lucharon y lo continúan haciendo por las intereses populares y la nacionales, no se propusieron y menos auparon las medidas reaccionarias del parlamento, lo rechazan, pero sostienen firmemente que su camino hacia la liberación social y nacional es independiente. 
Apoyamos decididamente esas posiciones: rechazamos el uso perverso de la legalidad burguesa para destituir a Lugo; reiteramos nuestra identificación con los trabajadores y los pueblos de Paraguay que luchaban contra la demagogia y la represión del gobierno; insistimos que la experiencia  histórica demuestra una vez más que la liberación de los explotados y oprimidos obra tiene que ser de ellos mismos; que, asimismo, los trabajadores, los pueblos, los patriotas y revolucionarios, los comunistas debemos utilizar todas las formas de lucha, defender las posiciones alcanzadas y continuar los combates hasta la conquista del poder popular. 
  
Ecuador, 26 de junio de 2012 

Mi lista de blogs

Entradas populares

Páginas vistas en total