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31 julio 2013

Entrevista a Krutwig, el hombre fuerte de la V asamblea (2ª parte)



(Krutwig habla sin detenerse. Las ideas fluyen a su caheza sin interrupción y en algunos momentos tiene dificultades para irlas exponiendo en orden. Da la impresión de que podía estarse hablando durante horas).

EXPERTO EN ESTRATEGIA

Días respués de escribir "Vasconia”, me expulsaron de Francia de por vida, y me vine a Bélgica. Seis meses después expulsaron a otros de ETA que vinieron también aquí. Ellos hacían sus asambleas y yo no me ocupaba de nada. Luego Irigarai y Madariaga se fueron a Argelia y aquí se quedó Alvarez “Txillardegi”. Hasta que un día se me dijo que había interés en que yo entrase en ETA. Yo había escrito varias veces en el "Zutik” y todo el mundo a partir de "Vasconia», consideraba que ETA estaba ligada a Sarrailh (mi seudónimo) y que Sarrailh era el ideólogo de ETA. Alvarez, que había sido el gran ideólogo de ETA, me pidió algunas cosas para que le ayudase en torno a la V Asamblea y yo escribí algunos folios sobre cómo se debe hacer una organización. Para entonces había estudiado muchas cosas de estrategia: libros de Clausewitz, de guerra americana, de estrategia moderna, inclusive de estrategia atómica. Había visto también las experiencias de Vietnam, de Argelia, y cómo habían sido las diferentes revoluciones. En fin, creo que conozco bastante más de estrategia, de historia y de táctica militar que el 95 % de los oficiales de Estado Mayor.

PUNTO Y HORA.-¿Cómo son los preparativos de la V Asamblea?

KRUTWIG.-En la IV Asamblea había habido una infiltración españolista de los troskistas, entre ellos Iturrioz y del Río. Lo que todos estos hacian era quedarse detrás del movimiento esperando que salieran fuera los que verdaderamente se habían elegido, y así ellos ocupar los puestos.

En aquella época ETA hacia cada año una Asamblea General, y estos querían presentar a la V Asamblea los hechos consumados. Querían convertir a ETA en una organización troskista. En esta situación se convocó la V Asamblea que tuvo dos partes: en la primera se expulsó a estos individuos, aunque se siguiera colaborando con ellos. Yo mismo consideraba que eran patriotas progresistas.

Se me propuso ir a la V Asamblea e hice un escrito que luego ha sido el informe de base de la misma. En la V Asamblea se pasaron tres informes: uno de Etxebarrieta, que no hablaba más que de infiltraciones españolistas, un segundo de Beltza, que decía que era necesario servirse del marxismo-leninismo(luego se hizo anarcoabertzale), como un método de estudio de la situación social en el País Vasco, y el tercero que era el mio. Este informe mío es el que dio nuevo espíritu a ETA.

Esperando ya los días para pasar la frontera antes de la Asamblea, me propusieron también presentar algunas estructuras que pudieran servir para la resistencia. Entonces redacté un escrito en el que señalaba unas estructuras para aguantar la represión. Toda esta nomenclatura de Biltzar Txipia y demás son invención mía.

NO HABlA TENDENCIAS OPUESTAS

PUNTO y HORA.-¿Qué quedaba de a primitiva línea de ETA?

KRUTWIG.-Había una tendencia, sí, la de Benito del Valle y Txillardegui, que ellos llamaban socialista-humanista pero estos no quisieron asistir a la V Asamblea. Allí los que representaban esta línea, empezaron con unos proyectos tan complicados y tan para el futuro, que alguien preguntó, por qué no se incluia el precio del aceite en el País Vasco en el año 1980. Todo el mundo se dio cuenta de que no merecía la pena estudiarlo. El propio Imaz, que fue quien lo presentó estuvo conforme y votó también los acuerdos. Pero no puede decirse que hubiera tendencias opuestas. Estaba eso sí, Eskubi, que ya empezaba un poquitín  a hacer el gauchista, empezaba a hablar de contraburguesía vasca. A mí me extraña, porque Escubi es uno de los individuos más burgueses que conozco yo. En el momento actual, decia  yo, no empecemos con purismos  idiotas porque la pequeña y la mediana burguesía están en la Resistencia. No empecemos a echarles piedras,  cuando son nuestros mejores aliados y son la gente que más aporta.

PUNTO y HORA.-¿Y después de la  Asamblea se notaron divisiones?

KRUTWIG.-Ya en la V Asamblea . hubo dos o tres de San Sebastián que eran aparentemente más izquierdistas que los demás. Luego en la práctica se notó que había tendencias. Una marxista-leninista, no el sentido de partido marxista-leninista, sino de gente que aplicaba el marxismo leninismo como método importante de lucha pero que lo abandonaba cuando no servía. Más tarde también se reunieron aquí unos dogmáticos marxistas leninistas.

Había otra orientación nefasta en otro sentido, que era la guevarista. yo combatí bastante esta tendencia que es la del «cojonímetro»: «Tal, para adelante, yo pongo las bombas». En Belgica, a unos sudamericanos, yo ya les expliqué que la idea de Guevara - el típico cuartelazo a la españo1a que consiste en creer que por un golpe de cuartel, ya se tiene el poder. Es justamente lo contrario de lo que han predicado siempre los chinos. En el País Vasco tenemos que lograr que la gente se ponga de nuestra parte, .y la actuación guerrillera no es más que para conseguir que la gente se ponga de nuestra parte, para después pasar a otro estado superior frente al enemigo. La guerrilla no se puede dar si no existe en el pueblo un sentimiento previo, que hay que desarrollarlo y estructurarlo en el sentido de que la libertad del País Vasco es su propio bienestar.

Krutwig, al hablar de marxismo, inconscientemente sube el nivel de su voz. A lo largo de nuestra conversación repetirá muchas veces sus recelos, sus críticas al marxismo-leninismo como sistema y sus ironías a los discípulos más o menos aprovechados de esta teoría. El, desde luego, tiene especial interés en precisar sus diferencias ideológicas. Los países del Este serán en este sentido, frecuente motivo de reflexión.

YO NO SOY MARXISTA·LENINISTA

Si Vd. me preguntara si yo soy marxista leninista, le diré no. Lo que sí le diré es que en el futuro y en el País Vasco se deben establecer unas estructuras que eliminen lo más posible las injusticias sociales, ¿Cómo hacer esto? No creo que ninguno de los doctrinarios lo ha resuelto en sus países, Por lo tanto, no quiero entrar en palabras, no quiero entrar en doctrinarismos. Con los doctrinarismos, el individuo se ciega. Las teorías tienen que estar al servicio del pueblo, y se debe aplicar para eliminar la injusticia social, la que más convenga de estas teorías. No quiero basarme en palabras y hacer que el pueblo se ponga al servicio de una teoría, en base a que yo tengo la verdad revelada, y como yo tengo una palomita roja, que se ha encendido encima de mi cabeza, esto me ha dado ciencia infusa sobre lo que conviene al pueblo vasco, y si el pueblo vasco no está de acuerdo conmigo, hay que condenarlo a desaparecer.

PUNTO Y HORA.-¿Cuándo matan a Manzanas, dónde está Vd.?

KRUTWIG.-Yo del atentado contra Manzanas me enteré por la prensa. Había salido fuera, aunque seguía relacionado por medio del «Bi1tzar Txipia». Este organismo se había creado para evitar las in filtraciones españolistas. Cuando los dirigentes de ETA se marchaban, había siempre la posibilidad de que otros, que no habían tenido nada que ver con la V Asamblea ocuparan la dirección y cambiaran todo. El B. T. representa en este sentido, la legalidad de ETA aunque no intervenga, y es quien nombra, quita o interviene cuando hay divisiones. Para el B. T. se tomaron a ocho personas, que luego tenían derecho a elegir dos más, que eran los encargados de representar el espíritu de la V Asamblea y velar porque éste se mantuviera,

ERA UNA MANIOBRA DEL P.C.E.

PUNTO Y HORA.-¿Cómo interpretó la escisión de la VI Asamblea?

KRUTWIK.- ETA VI es una maniobra clásica del Partido Comunista de España. Yo entonces estaba en Roma y vinieron unos amigos a contarme lo que había. Es una infiltración más o menos hecha por Escubi. Escubi que siempre tenía interés de pequeño fuhrer, se situó al principio junto a Etxebarrieta, pero cuando mataron a Etxebarrieta, que debía haber salido del País Vasco fuera, pero que por culpa de él quedó dentro, éste se cogió al lado comunista infiltrado. En medio de las caídas anteriores al Proceso de Burgos y callándose un poquitín, Escubi desconectaba a la gente de ETA porque no iba a visitarles, y en cambio creaba secciones de ETA con miembros del P. C. Como ETA ya tenía un nombre, el P. C. pensó que era muy importante atraerla para sí. Y quiso aprovecharse del Proceso de Burgos, para lograrlo. Entonces yo le escribí una carta a Echave poniéndole a caer de un burro y diciéndole que era necesario expulsar a esta gente. Se hizo un escrito en el que apareció mi nombre y al final se les expulsó.

Para ver hasta qué punto estaban ya claras las cosas, baste decir que en la Revista Novo Mondo, salieron las conclusiones de la VI Asamblea, por las que ETA dejaba de ser un movimiento nacionalista para convertirse en un movimiento progresista marxista leninista antes de que esta Asamblea hubiera tenido lugar.

También en aquella época, un amigo mío, canario, había mandado un informe al periódico del P. C. I. "Unitá», El P. C. I. no publicó nada. Quince días después empezó a publicarlo todo. Pero ¿qué había pasado en estos quince días? Que se había recibido una notificación del P. C. E. diciendo que ETA era ya cosa suya.


PUNTO Y HORA.-¿Qué tendencias se enfrentaron entonces en la VI Asamblea? 

Debate sobre lengua, nación, identidad...

La identidad nacional, las bases materiales y/o ideológicas de la nación, identidad y diversidad, la posición de una corriente comunista ante estas cuestiones, las aproximaciones o diferenciaciones con otras corrientes, particularmente con las nacionalistas…
Son los enunciados generales de una polémica que, pese a su apariencia abstracta se refiere a ideas y actitudes dominantes en la realidad vasca actual. Esta polémica se desarrollo en EHS desde hace tres semanas.

El origen fue un largo articulo, en forma de serie, del camarada Javi, que resultó comentado en lineas bastante diferentes por Ibarra y Xavier LKI. Este a su vez suscitó a su vez una contestación firmada por EHS. Sin referencia expresa con la polemica, pero en estrecha relación con lo que se estaba discutiendo, se publicarón dos pequeñas pero jugosas colaboraciones de Azurmendi y Lorenzo Espinosa.
Como punto final se publicarón  dos articulos con un cierto tono de sumario firmados por el propio Javi y por Iñigo Barbas.
Una primera constatación a hacer es, por tanto, que sobre estas complicadas cuestiones de “filosofia” de la nación y lo nacional, hay puntos de vista distintos, aproximaciones distintas, dentro de la izquierda comunista vasca.
  Distintas no quiere decir antagónicas, tan solo distintas.
Esto es, hay un amplio terreno común, tanto en afirmación positiva de algunas ideas como en crítica a otras; hay formas de plantear las cosas que resultan distantes, como si se partiera de puntos diferentes y es finalmente algún campo en que parece haber opiniones claramente discrepantes: sobre todo en lo que se refiere a la cuestión lingüística.
  Es este un tema complejo, con muchas vertientes, “inagotables”, como dice uno de los escritos, y la polémica no se puede dar por cerrada más que provisionalmente.
* Escrito de  Javi:

Sobre la lengua y la nación desmitificando a los etnocentristas por Javi Sharp(I)


* Contestación de Xabi LKI:

* Aportación de Ibarra:

* Contestación de EHS a Xabi LKI

* Aportación de Joxe A.
* Aportación de Lorenzo Espinosa

* Recapitulación por Javi:
* Recapitulación por Iñigo Barbas



29 julio 2013

Entrevista a Krutwig, el hombre fuerte de la V asamblea (1ª parte)

seudonimo de Krutwig
Digitalizado por EHS
Punto y hora de eh.

EL HOMBRE FUERTE DE LA V ASAMBLEA

Krutwig, UN ARISTOCRATA DE LA REVOLUCION


Es un torbellino de ideas, de palabras. Y las primeras siempre van más deprisa que las segundas. Aunque su hablar es precipitado, nervioso, no puede organizar el torrente de lecturas, de citas, de recuerdos, de situaciones vividas.

Habla con el aplomo de quien tiene una enorme seguridad en sí mismo. Sus ataques son frontales y descarnados .. y se dirigen a los puntos más débiles del afectado. En la disertación pasa revista a la derecha, al centro y a la izquierda, a sus enemigos de siempre, a sus amigos de antaño y quizá a los amigos de ahora mismo. En el balance, sólo una persona emerge por encima del bien y del mal:
Federico Krutwig, 55 años, de Guecho, erudito por vocación, intelectual por necesidad y político, quizá por las circunstancias.

Krutwig podía haber sido, y quizá lo es, una autoridad en lingüística, podía haberse dedicado al arte, a la antropología o a la historia, a la filosofía o la literatura y no descarto que hubiera sido lumbrera en el campo científico. Un buen día escribió "Vasconia",. que fue para la mayor parte de los revolucionarios vascos un punto de partida y de reflexión.

Pocos años después, su informe serviría de base al texto final de la V Asamblea de ETA, estableciendo por primera vez esa reiterada síntesis entre problemática nacional y problemática social.

Krutwig es en el fondo un aristócrata de la cultura. Tiene demasiada buena opinión de sí mismo y de su saber, como para aceptar por las buenas, planteamientos de quienes no llegan a un nivel intelectual mínimo. Sus críticas son tan virulentas, tan crudas, que muchas personas, grupos y organizaciones se sentirán directamente aludidas, pero es que en él, los adjetivos, apenas tienen graduaciones. Las cosas rara vez son rosas o gris Sería precisar demasiado, sería perder el tiempo en matizar un juicio sobre alguien que no merece tal consideración. Posiblemente esté de vuelta de muchas cosas.

Los dogmas y los recetarios le crispan y con los sueños es mordaz. El marxismo es casi siempre un motivo de crítica, Le gusta ir contracorriente del sentir político de las vanguardias y la revolución en su boca, no se sabe muy bien lo que es. Individualista de raíz, vanidoso hasta en los más mínimos detalles, Krutwig, tiene, a pesar de todo, cosas que decir . Nosotros le escuchamos con curiosidad y con atención durante casi dos horas.

PUNTO Y HORA.-¿De qué forma y cuándo empieza Vd. a plantearse la problemática vasca

-KRUTWIG.-Bueno, cuando yo entré en la Academia de la Lengua Vasca era el miembro más joven de ella. Tenía unos veinte o veintiún años. Por aquel entonces. yo no me preocupaba por la política como tal, aunque de hecho, mis enemigos me consideraran como progresista. Empecé a actuar en la Academia, porque yo siempre he considerado que todos los movimientos nacionales, son un movimiento cultural en labase y no son movimientos politiqueros. Me había extrañado siempre que el movimiento nacionalista vasco, «jelkide» (P. N. V.), tenía muy poco de cultural y muy poco interés por la cultura y la lengua vascas.

En todos los periódicos de la época se publicaban cuatro tonterías en vascuence, mientras que lo importante se publicaba en castellano, y claro, de esta forma, no se puede salvar una lengua. Yo conocía bastante bien los movimientos nacionales de Europa Central, por mi cultura germánica,  veía que en todos ellos se daba una importancia tremenda al renacimiento cultural, al renacimiento de la lengua, mientras que en el País Vasco, siguiendo el ejemplo de Irlanda en otra época, se daba más importancia a una especie de sentido cavernícola de tipo religioso, y todo lo que fuera cultura, se dejaba de lado. Mucha importancia por cuatro apellidos,  por grupos Rh. Cuando lo importante es que un movimiento nacionalista debe ser dinámico y ese dinamismo se logra por un trabajo cultural, no por proclamaciones idiotas de si yo tengo tal o tal grupo sanguíneo.

PUNTO Y HORA.-¿Cómo era la situación cultural en esa época?

KRUTWIG.-En aquella época había mucho miedo. Cuando yo empecé a escribir, lo de los jelkides, era el lloriqueo perenne: «Ah" porque la madre Euskal Herria ha muerto, no podemos hacer nada ... ! ¡nos han quitado los Fueros! ¡hemos perdido la guerra!. ¡todo está perdido para siempre! ». y haciendo esto, ellos actuaban en el sentido que quería el enemigo. Por ejemplo, ellos no enseñaban el vascuence a sus hijos. Si lo hubieran hecho, se podía decir: «Bueno, ha habido una derrota». Pero de una derrota siempre se puede levantar cabeza. Ahora bien, si ellos mismos, los jelkides, mataban al pueblo vasco, no enseñando la lengua, pues al cabo de unos años no habría nada. Pero esto no venía de entonces, sino que ha sido siempre asi. Hacia el año 36, cuando yo empecé a escribir cosas, buscaba libros en vascuence y no había absolutamente nada. Ningún libro que mereciese la pena leer. Se leía por una especie de sacrificio patriótico. Todo era aburrido, malo, con la mínima falta de interés.

UN DISCURSO

PUNTO Y HORA.-¿Qué le obliga a salir de Euskadi?

KRUTWIG.-Un discurso en la Academia de la Lengua Vasca en 1952. Yo allí decía que una cosa es el Estado y otra distinta la Iglesia. Esta debe servir a la comunidad en la que vive, es decir al País Vasco, y sin embargo no lo hace. El estado es fascista y actúa consecuentemente, pero la Iglesia, que no se dice fascista, por lograr que le paguen a cuatro obispos, no debe renegar de sí misma. Lo único que hice fue recordarle a la Iglesia cuál es su cometido. Hay que hacer seminarios en lengua vernácula, hay que mantener la cultura y eso es un deber moral. Vds. no cumplen con esto, entonces son pecados públicos.

PUNTO Y HORA.-¿Cómo fueron sus primeros años de exilio?

KRUTWIG.-Después de salir de Euskadi, yo estuve tres años en París. Pero cuando pasé por San Juan de Luz, los jelkides me recibieron de uñas. Yo no comprendía por qué Luego alguien me lo explicó: «Es que estos quieren monopolizar el vasquismo y no les interesa nadie que tenga unas ideas un poquitín diferentes».Bueno, estuve en París algún tiempo y luego fui a Alemania donde estuve cinco años trabajando. Al cabo de diez años volví al País Vasco. Yo tenía miedo a mi retorno, porque había estado completamente desconectado de la cosa vasca y suponía que el movimiento me habría sobrepasado. Mi estupefacción, mi horror, fue cuando me enteré que, al cabo de diez años, la gente estaba exactamente igual. Todos los jelkides seguían allí jugando al mus. Entonces un amigo venezolano que ha ayudado bastante a la causa de la resistencia, vino a verme y me dijo: «Hay que hacer un libro muy nacionalista y a la vez muy progresista,  el único que puedes hacerlo eres tú.  te pago la edición». Y así es como  escribí «Vasconia» en 1962.

AGRUPACION DE TENEBROSOS VASCOS

PUNTO Y HORA.-¿ Cómo empiezan sus contactos con ETA?

KRUTWIG.-Cuando yo estaba allí, vinieron algunos de los dirigentes de ETA escapados: Benito del Valle, Aguirre y poco después Alvarez Emparanza. Marc Legasse(el anarquista abertzale) y yo estuvimos hablando con ellos algunos días, y nos quedamos al principio atónitos ante lo que era ETA, y dijimos claramente: ¡si esto es ETA, viva el PNV! Era un movimiento verdaderamente oscurantista. Uno de los jelkides le llamó Euskal Tenebrosen Askatasuna o sea, Agrupación de Tenebrosos Vascos. Y yo también lo he dicho mil veces, porque eran simplemente unos tenebrosos. El PNV era mucho más progresista, mucho más abierto con su religión que estos de ETA. ETA era una cosa de lo más oscurantista y cavernícola. Tenían entonces su 1ª Asamblea y yo no guardaba ninguna relación. Ellos se reunían escondidos, salían a la calle mirando a todas partes. Todo el mundo sabíamos siempre cuándo se reunían y les tomábamos el pelo. Coincidió en esta época que yo escribí "Vasconia”, que por cierto Txillardegui criticó como un libro lleno de errores garrafales.

Cuando salió "Vasconia", cambió hasta la forma de escribir de ETA. Hasta entonces escribían en el estilo vallisoletano del PNV, y a partir de entonces cambió hasta el estilo. Por cierto que desde el Gobierno Español, se intentó identificar a "Vasconia" con ETA, lo cual era falso.

. 

Cuba vomita ya, antiestalinismo en su caída libre. (video de Abel Prieto)

* Abel Prieto, ese gran ministro de cultura que invitaban a congresos comunistas.
Notable el antiestalinismo y antisovietismo del cubano alentado por el troskokirchnerista de Brieger...  
Además veo que la "descentralización" para lograr "productividad" vuelve a ser la salida para "salvar el socialismo".

 Hay que bancar a los cubanos, en sus condiciones no se les puede pedir milagros... pero no es necesario tergiversar la cosas y sumarse al coro burgués. Que digan que están hasta las manos y que no les queda otra, que nunca alcanzaron una economía socialista y que solo pueden resistir tratando de mantener algunas conquistas de la revolución y que no nos vengan a vender humo...
 La verdad es revolucionaria, no le hacen un favor al movimiento comunista internacional reciclando las tesis y "soluciones" revisionistas diciendo que sigue siendo un plan socialista. Pase lo que pase con Cuba nada le puede sacar la gloria de su lucha y lo que representan. Nadie honesto puede juzgarlos por reconocer que no han podido lograr una economía socialista con el desarrollo suficiente de las fuerzas productivas como para neutralizar o al menos debilitar la ley del valor. Si hablan claro van a hacer un nuevo aporte revolucionario para los trabajadores del mundo. En cambio si repiten el camino de los revisionistas, será otro golpe para los comunistas y el movimiento progresista del mundo.   
Dzerjinskii

28 julio 2013

Alegria comunista en el 49 aniversario del PCMLE (video)

Los supuestos "marxistas", Krutwig y Julen M. de la Quinta asamblea admiraban a Israel

* Algunos deberían ser más sensatos y no tener el "pavo subido", nuestra historía no es rectilinea y hay que asumir sus contradicciones, si hasta Txiki y Otaegi eran polimilis...por mucho que algunos se empeñen.


“Aún recuerdo la multitud de horas que pasamos leyendo y releyendo Revuelta en Tierra Santa, de Menahem Begin, libro que muy pronto se convirtió en nuestra biblia y que nos influyó enormemente”
Federico Krutwig, ideólogo de la V asamblea de ETA

Julen Madariaga escribió en el numero 8 de 1962 de Zutik, el organo de ETA, la sentencia de muerte de Melitón Manzanas González:
“Mientras seamos y unque, aguantaremos; pero cuando seamos martillo, golpearemos. Manzanas, Eymsar y otros seres viles como ellos, han vuelto a las andadas. Quisiera advertirles desde éstas líneas que pagarán caro sus crímenes. No son bravatas, no. Tampoco digo cuando. Euskadi, como Israel, es pequeño. Pero Eichmann fue atrapado. Y purgó”

“Madariaga, de las armas a la palabra“
“No obstante, en los años sesenta los fundadores de ETA heredaron integro el filo-SIONISMO nacionalista, especialmente la admiración que las juventudes nacionalistas (EGI) mantenían por la lucha armada y terrorista del viejo Irgun. La revuelta en Tierra Santa, de Menahem Begin, paso así a ser también libro de cabecera para los primeros etarras, especialmente Julen Madariaga y Benito del Valle, que se inspiraron en el para su estrategia de lucha armada. En 1963 Madariaga pidió dinero, armas y entrenamiento a la organización de Begin para la lucha nacional vasca contra España y Francia” “Del Valle escribía en 1968, en la prensa de ETA, un extenso articulo elogioso sobre Israel, y en 1972 pasaba varios meses en un kibutz.”
“La esposa de Julen Madariaga había visitado Israel. Pero las ideas expuestas por Madariaga en defensa de la lucha violenta guardaban escasa relación con la agitación que entonces constituían las pobres acciones de ETA. Ante tal realidad Julen Madariaga se propone un paso sin precedentes: pedir ayuda militar a Menahem Beguin, más tarde primer ministro israelí entre 1977 y 1983″

26 julio 2013

Cuando Otegi era polimili

Las treguas de ETA
foto de los octavos
En el año 1984 la división en la izquierda abertzale ya habia madurado considerablemente, por el camino se habían  desarrollado numerosas y traumáticas divergencias personales, enfrentamientos fisicos entre partidarios de HB y EE, desalojo de euskadikos de LAB y Egin, defección de los komandos especiales "Berezis" de Antxon,de los polimilis a la dirección mili, Ortzi habia abandonado EIA, el ala leninista de Lopez Irasuegui y Maneros era purgada, EIA aprobaba en su congreso que la lucha era por medios exclusivamente políticos y pacificos...

Una de las dos ramas de ETA pm, los septimos se  acogen a medidas de reinserción ,por cierto, de modo colectivo,no individualmente como apoyan ahora los de Sortu, sin entregar armas e incluso con delitos de sangre.
La otra rama son los Octavos, deciden romper la tregua y tirar para adelante sin el apoyo de Euskadiko Ezkerra, intenta luchar contra la via de arrepentimiento de los septimos pero sin apoyo politico ni de EE ni de los milis, es golpeado duramente por las fuerzas de seguridad.
A principios de 1983 un grupo minoritario capitaneado por Arnaldo Otegi y  "Thierry" abandonan los octavos para integrarse en los milis, son los "milikis".
Segun Otegi: "muchos decian que estaban de acuerdo con el planteamiento político, pero que ir con los milis se les hacia imposible. Demasiado cerca estaban, sobre todo en iparralde, la situación de enfrentamientos fisicos y verbales. Algunos nos decían "como voy a estar con quien me ha agredido,me llamaba hijo de puta, arrepentido o traidor?".

Una veintena de "milikis" pìden el ingreso en ETA (m), sin embargo no son recibidos como esperaban, los milis les piden tres condiciones humillantes, a saber:
- Demostrar que poseían capacidad militar autonoma
- Debian renegar del pasado polimili
- ETA (m) se arrogaba la decisión ultima de admisión sobre todos los "milikis".(uno a uno).
Redactado por el "gordo" Otegi los milikis hicieron publica su "honesta y reflexionada autocritica y practica de nuestra errónea trayectoria política que finalmente nos ha conducido a la asunción de la alternativa de KAS y a nuestra reconducción dentro del proceso revolucionario vasco".
Como ven, Otegi un especialista  en reconducir estrategias.

25 julio 2013

Polimilis VS milis: EGIN

 Egin,  había nacido como un diario relativamente plural y abierto, aunque con el predominio del abertzalismo de izquierdas.
primer numero EGIN
 Por ejemplo, a pesar de que ETAm retrasó el anuncio de su fusión con los berezis(ex-polimilis de Antxon) para que apareciese en el primer número del periódico, el lugar más destacado en la portada lo ocupó el regreso desde el exilio del lehendakari Leizaola al País Vasco. Otra muestra de su heterogeneidad fueron las críticas a ETA a raíz del asesinato de Unceta. Sin embargo, pronto comenzaron las dificultades financieras: Deia, el diario vinculado al PNV, apareció el 8 de junio de 1977, adelantándose en más de tres meses a Egin, faltaban anunciantes y, a pesar de que se esperaba lo contrario, los lectores vascos fueron fieles a sus medios de comunicación habituales. En palabras de Javier Knorr(EIA), uno de los fundadores y miembro del Consejo de Administración, «se perdía dinero con cada número».

Para evitar la quiebra no hubo más remedio que hacer una ampliación de capital. Era una oportunidad para tomar el control del diario, por lo que se desató una auténtica «guerra de maletines». Abunda la documentación interna de EIA y HASI en la que queda reflejada la carrera de captación de fondos que protagonizaron ambos partidos. Como recuerda Fernando López Castillo, también intervino ETApm, uno de cuyos comandos atracó un banco para conseguir dinero para Egin.
 En cualquier caso, el Comité Ejecutivo de EIA, se dejó llevar por la inercia de la clandestinidad. Realmente los euskadikos no comprendían la importancia a los medios de comunicación de masas y consideraban que era suficiente con mantener sus publicaciones y sus artesanales campañas de propaganda (“Que se vayan», «Mentiroso es él», etc.). Resumiendo, excepto la dirección provincial de Guipúzcoa, que sí mostró interés por el tema, el partido no se esforzó lo suficiente. La facción de la «izquierda abertzale» mili puso más millones encima de la mesa, copó el Consejo de Administración y, según mantienen Ángel Amigo(biografo de Pertur) y Javier Knorr, introdujo «comisarios políticos» en la redacción.

Los nuevos consejeros advirtieron que a Egin le amenazaba el «virus del posibilismo político» contra el que «había que aplicar las medicinas necesarias». En diciembre de 1978, tras la muerte en accidente del director del periódico, comenzaron el tratamiento al nombrar como su sucesora a Mirentxu Purroy (hoy en ETB). De ideología abertzale, provenía de Punto y Hora de Euskal Herria, donde había despedido a casi toda la plantilla bajo la acusación de «españolismo». Muchos de sus extrabajadores habían pasado a Egin, donde no era precisamente popular: Gran parte de los periodistas consideraban que Purroy era una grave amenaza para la libertad de expresión y la pluralidad del diario, por lo que intentaron vetarla. Los «comisarios políticos» en el Consejo de Administración ordenaron despedir a trece de los redactores disidentes. Esta decisión provocó la dimisión de algunos consejeros, como Patxi Zabaleta y Javier Knorr, y una larga huelga. El conflicto laboral terminó cuando la mayoría del equipo inicial salió del periódico con una indemnización.
 La línea editorial de Egin pasó a reflejar el punto de vista de KAS, silenciando a EIA, pero también a otras fuerzas nacionalistas no pertenecientes a la coordinadora. ANV se quejaba de ver su «voz amordazada por el sectarismo de Deia y Egin» mientras que un líder de LAIA ironizaba sobre el veto a su partido: «con Mussolini en Italia había más posibilidades». En febrero de 1980 José Felix Azurmendi (hoy tertuliano en Radio Euskadi) sustituyó a Purroy como director del diario, hasta que fue cesado en 1987 por criticar a ETAm


Polimilis VS milis: LAB

Aunque había bastantes afiliados a HASI en su interior, EIA(polimilis) mantuvo su primacía en LAB.
Al igual que había promovido la legalización del sindicato en 1977, el partido de Onaindia estuvo detrás de las dos medidas más importantes que fueron aprobadas en el I Congreso de LAB, celebrado en mayo de1978:
-la salida de KAS 
- la aceptación de la negociación de los convenios colectivos.

 Reflejo de la relación de fuerzas dentro de la central, de los ocho miembros de su Secretaría Nacional cinco militaban en EIA, dos en HASI y el restante era Jon Idigoras, «independiente» de HB.
 Lejos de resignarse, HASI y LAIA, con el respaldo de ETAm, constituyeron la corriente LAB-KAS, la cual se embarcó, en expresión de Idígoras, en “una guerra de desgaste” contra EIA. Esta tendencia, que participaba en secreto en las reuniones de la coordinadora KAS, donde se informaba puntualmente a los milis de sus progresos, defendía un modelo asambleario, no negociador y abiertamente independentista. Bien es cierto que había discrepancias ideológicas y tácticas entre las dos facciones del sindicato, pero la cuestión fundamental era la lucha por el control organizativo.
 Está documentado que los tres partidos se dedicaron a fomentar el ingreso de sus militantes y simpatizantes en la central con la finalidad de asegurarse la mayoría en su cúpula dirigente. En la carrera de afiliaciones HASI sacó ventaja en Vizcaya, Álava y Navarra, aunque no así en el territorio donde LAB tenía más implantación, Guipúzcoa, que estaba controlado por EIA. No obstante, la corriente LAB-KAS consiguió paralizar el aparato en dicha provincia mediante el boicot al pago de las cuotas. De esta manera los liberados afines al partido de Mario Onaindia recibían su sueldo con retraso o sencillamente no cobraban nada.
 Los partidarios de LAB-KAS llegaron a asaltar y saquear las sedes en las que eran mayoritarios los polimilis, como la de Donosti. El dividido e inoperante sindicato con un papel muy reducido en el movimiento obrero de Euskadi, parecía condenado a desaparecer.

En abril de 1980 los desacuerdos se habían agravado hasta tal punto que cada facción decidió celebrar por separado su particular II Congreso de LAB. Los afiliados a EIA lo hicieron en Lejona, donde acordaron ingresar en ELA de forma individual, no colectiva. tenían la esperanza de poder influir políticamente en ELA, lo que, desde luego, no consiguieron. De cualquier manera, EIA había perdido otra pieza en el tablero de la «izquierda abertzale».


LAB-KAS celebró su congreso en Donosti, donde se reafirmó su continuidad como sindicato. La dirección de HASI consiguió copar la Secretaría Nacional gracias a que, a decir de Jon Idigoras, arguyó que ETAm respaldaba a sus candidatos:  Efectivamente, en octubre la central se reintegraba en KAS, a pesar de la oposición de LAIA, los independientes y algunos grupúsculos.
*extraido de heroes,heterodoxos y traidores de Gaizka Fernandez.

24 julio 2013

Más sobre la lengua y la identidad. Iñigo Barbas

Algunos apuntes al cierre de esta polémica; no todos referidos a opiniones aparecidas, pero una vez destapada la olla unas cuestiones nos conducen a otras hasta que al final el agua se desborda.

1. Se suele considerar como una verdad absoluta, tanto por sus defensores como por sus detractores, la existencia de un "mundo" o de un "universo nacionalista". Ya la forma misma de plantearlo traslada el centro de la cuestión al terreno ideológico. Pero la ideología no es algo que está al margen o por encima de las realidades materiales y sociales; por lo menos cuando no se trata de individuos sino de fenómenos sociales. Las ideologías no se suelen encontrar sobrevolando por el cielo, más bien corresponden a intereses, a experiencias, a comportamientos, a proyectos de determinadas clases, grupos, organizaciones, a sus dinámicas concretas. Parece pues poco adecuado considerar al "nacionalismo" como un todo, de cuya sustancia participan grupos burgueses y sectores populares, procesos de institucionalización y resistencias armadas ... ,

Claro está que pueden encontrarse buen número de referencias comunes, algunos códigos de conducta primaria, una cierta imaginería compartida ... Cómo no: hay una historia concreta de cómo han ido formulándose las ideas y las reivindicaciones nacionales, a la par de sus procesos sociales y del desarrollo de sus propias contradicciones internas. y en esta historia hay continuidades pero también desplazamientos y rupturas. Desplazamientos: el nacionalismo burgués ha ido actualizando y modernizando su discurso, lo que resultaba necesario para mantener aspiraciones de hegemonía social, convirtiendo al viejo aranismo en una reliquia sentimental.
Rupturas: una auténtica "falla” utilizando un símil geológico, la que se produjo con el surgimiento del nacionalismo revolucionario de ETA. Ruptura política, en radicalización independentista y en las formas de lucha; y que en su momento (sería fácil documentarlo) no coincidió con un mismo grado de ruptura en el terreno de la ideología. Pero en todos estos  años la "falla" política ha podido ir asentándose con una verdadera ruptura también en el terreno de las ideas, de la ideología, hasta el punto de que el nacionalismo revolucionario actual se fundamenta, para muchos, desde posiciones marxistas y progresistas.

Con muchas ambigüedades. con contradicciones, pero más allá de la anécdota no se puede hablar, de ninguna manera, de una ideología común al nacionalismo burgués y al nacionalismo revolucionario, ni por tanto se puéde actuar por analogía.

2. "Identidad nacional": habría que saber de qué estamos hablando realmente. Quiero decir que según cómo hagamos la pregunta, la respuesta será más o menos contundente, más o menos problematizada, más o menos manipulada incluso. Así, si preguntamos; ¿existe acaso un "ser vascon", algunos rasgos comunes a todos los y las habitantes de esta tierra, a lo largo de los siglos, con vigencia actual y con previsible proyección hacia adelante?, la respuesta será indudablemente negativa. Pero formulando la cosa de otra manera, la respuesta debería ser bastante más compleja.

¿ Tenemos una historia propia diferenciada? Sí, aunque no completamente, pues se pueden encontrar en ella muchos meandros y muchos vados. ¿Existe una continuidad del grupo humano? En parte sí, como es cierta también la influencia de movimientos migratorios, mestizaje y acrisólamiento. ¿Una lengua propia? Claro que sí, como lo es que esta lengua está en retroceso desde hace muchos siglos, y para una gran parte de la población es ajena a su práctica cotidiana. ¿Una cultura diferenciada? Nadie podrá negar los rasgos culturales, folklóricos, tradiciones, psicologías de grupo ... ni tampoco que hay evolución y cambios, penetración de otros valores y elementos culturales, modernización y conflictos. Ni desde el punto de vista exclusivo de la historia, ni de la cultura, de la lengua, de la geografía, de la antropología ,... se puede dar una respuesta contundente que fundamente inequívocamente la identidad nacional. Cuando se ha pretendido hacerlo, los resultados han sido de un lamentable simplismo, paraísos perdidos, troncos originarios y todo eso.

y sin embargo, hay elementos de historia, de cultura, de comunidad,  que justifican y fundamentan, ya desde un pasado remoto, una identidad diferenciada; y que en ciertas coyunturas, bajo el impulso de unos determinados grupos sociales, han adoptado la forma de una conciencia nacional, con unas expresiones políticas, con el carácter de una auténtica idea-fuerza. Estamos pues bien lejos de una actitud "nihilista” en todo lo que se refiere a la identidad nacional.

Desmontar la veracidad de los mitos nacionales es un ejercicio fácil pero poco interesante: más lo es comprender qué función cumplen esas "falsificaciones” históricas en la configuración de un movimiento nacional. La famosa batalla de Roncesvalles no fue seguramente más que una simple escaramuza entre otras, con más importancia literaria que bélica o política, pero lo notable es cómo su simple mención un milenio después sigue despertando los sentimientos de la gente, ayudando a configurar una opinión política y unas formas de comportamiento.

Los debates sobre la identidad nacional son complejos, ya que la identidad no es algo unívoco, se plantea de manera diferente desde los diferentes sectores e intereses sociales; y la "identidad nacional" se combina con otras "identidades", de clase, de género, etc. Parece muy acertada esa actitud de evitar nuevas codificaciones (definir lo que es vasco y lo que no lo es), que conducen a exclusivismos. Todas las anteriores codificaciones y encorsetamientos (del euskaldun fededun al rechazo de lo rojo como cultura "ajena”, han desempeñado una determinada funcionalidad política y se han acabado rompiendo, aunque no sin coste y conflicto. Es mejor adoptar una posición abierta, pero positiva, porque esa conciencia de diferencialidad, esa "identidad", tiene una base cierta, y es lo que está detrás del hecho nacional y de sus expresiones políticas. .

3. La definición de la nación vasca, por razones históricas, ha venido de la mano de corrientes nacionalistas, primero la aranista, luego las que han girado en torno al nacionalismo radical. Hay que constatar el hecho, pero no sacar la conclusión que la nación y lo nacional sean un producto del nacionalismo. Nuestro reto (y también nuestro déficit) es cómo nos aproximarnos a la idea de nación partiendo de nuestra manera de pensar marxista, cómo la fundamentamos desde otras bases y cómo desarrollamos un proyecto nacional diferente.

Sin necesidad de forzar la historia, de buscar esencias o absolutos, reconocemos cómo una colectividad con rasgos diferenciales ha llegado a desarrollar una conciencia propia, dotarse de una forma nacional y sustentar una reivindicación capaz de desatar las mayores y más creativas energías; cómo a partir de unos datos más o menos "objetivos" de comunidad diferenciada, y en una determinada coyuntura histórica, se ha levantado un movimiento colectivo de afirmación propia, con una dinámica de enfrentamiento con el actual estado. Esta forma de plantear las cosas quizás pueda resultar "voluntarista” pero no encontramos el fundamento de la nacionalidad vasca en la legitimidad histórica de un pasado inveterado, sino en la realidad de un movimiento de lucha y de afirmación, en la constatación de una voluntad colectiva (que no unánime).

Una corriente comunista revolucionaria, ¿puede tener entre sus señas de identidad la afirmación de lo nacional? Puede y debe, creemos: es condición para su implantación, para su conexión con los sentimientos de la gente y sus motivaciones de lucha, para su capacidad de liderazgo social. Esto tiene sus riesgos, evidentemente; aunque es un reto del que no se puede pasar.

4. Al hablar de la "identidad" nos estamos refiriendo a cosas concretas: los componentes de la nación, el territorio, la lengua.

En cierto sentido podría decirse que la vieja discusión sobre "quién es vasco/ a" está ya teóricamente resuelta, por lo menos en los programas políticos y en las afirmaciones más sustentadas. La lucha nacional vasca se ha empapado, superando algunas formulaciones primitivas, de conciencia y espíritu democrático.

Pero aunque resuelto en la teoría, sigue presente como tema de recelo o de admiración, tal como se detecta en alguno de los artículos de esta polémica. La razón es simple: Euskal Herria no existe como realidad política, es un proyecto, que está en la cabeza y en la voluntad de la gente que quiere materializárlo. Ningún italiano, por poner un ejemplo poco arriesgado, se interroga sobre su identidad. Euskal Herria existe en la medida en que hay gente que lucha por ello, lo cual genera una escala de valores sociales relacionados con lo nacional. Es esto, y no ninguna perversión ideológica del nacionalismo, lo que provoca esa especie de estima social hacia quien se identifica con la nación vasca, o ese rechazo hacia quien lo rechaza.

En el pasado fueron los apellidos, el RH negativo, el ruralismo, ...  hoy también subsiste este tipo de apreciación en algunos medios más bien próximos al nacionalismo burgués. Los objetos de valor del nacionalismo más moderno y más consecuente son otros: la identificación con la nación, con sus simbologías de lucha, con el euskera (aunque desgraciadamente esa estima no siempre conlleve compromisos por parte del estimante). Nosotros, como comunistas, que también tenemos y fomentamos unos determinados valores sociales (la, actitud hacia los oprimidos/as, el militantismo, la inquietud intelectual, etc.), ¿no debemos alentar también la estima y la autoestima hacia todo lo que representa el despertar de un pueblo oprimido, la recuperación de una lengua, etc., etc.? Parece claro que así debe ser, sin que esto tenga nada que ver con diferenciar "vascos auténticos" de "ciudadanos de segunda", con ningún esclusivismo, sino con una ordenación de valores basada en una práctica revolucionaria y en un movimiento social.

5. Aunque el tema de la territorialidad no se ha planteado en este debate, lo citamos de pasada porque guarda alguna relación con la cuestión de la "identidad". Parece evidente que el marco actual de la nación vasca no viene definido por las viejas fronteras históricas, geográficas o lingüísticas, ni corresponde a ninguna anterior unidad política (inexistente, a no ser que retorzamos la historia). Hay gente que lo argumenta así, qué duda cabe. Pero esto no da ninguna razón a pensar que exigir enérgicamente la unidad nacional, incluyendo a Nafarroa y los territorios de Iparralde, sea una muestra de "esencialismo".

La Euskadi de los siete, o de los seis herrialdes, resultado de unos procesos históricos concretos, ha sido identificada, desde el origen mismo del movimiento de emancipación nacional vasco, como la base territorial de la nación; esta identificación a ido tomando cuerpo, extendiéndose, siendo objeto de lucha y reivindicación permanente. La defensa del conjunto de la territorialidad de la nación vasca es patrimonio de todos y todas los que luchan por la liberación nacional, mientras que es cuestionada por quienes defienden a los actuales Estados. ¿No son éstas razones suficientes para sustentar un criterio de territorialidad, apoyado en datos objetivos (aún incompletos) de "identidad" propia, y sustentada en una voluntad colectiva?

Naturalmente, este planteamiento de partida no resuelve los problemas políticos: cómo conseguir que este proyecto unitario gane el apoyo de la población navarra y no pueda ser visto como una imposición (lo que, aún en el caso improbable de triunfar, acarrearía graves consecuencias para el futuro de la nueva nación); cómo articular luchas y organizaciones en marcos y dinámicas dispares, etc.

6. En torno al euskera se sitúa, en cambio, una buena parte de la discusión. ¿Euskera idioma propio, nacional? ¿Discurso de la igualdad o de la supervivencia? ¿Bilingüismo o monolingüismo como programa? Es una discusión compleja, con muchas vertientes, y aquí sólo vamos a referimos a un par de ellas.

El punto de partida, al igual que hemos hecho al hablar del territorio, es la identificación que se ha producido (y profundizado) entre el movimiento de despertar nacional y la voluntad de recuperación del euskera como el idioma propio de Euskadi. Este y no otro es, pensamos, el significado de considerar al euskera como idioma nacional, categoría que excluye -por definición- al castellano o al francés, aunque ciertamente sean utilizados hoy día por una gran mayoría del pueblo. No es un prejuicio ideológico, sino una consecuencia política.

Se insiste, en alguno de los artículos, en un criterio igualitarista. Aceptémoslo, siempre que identifiquemos correctamente el sujeto: pues no se trata de la igualdad de derechos o de posibilidades entre euskaldunes y erdaldunes, sino de la igualdad de derechos y de posibilidades entre las lenguas, entre euskera y castellano (o francés). Y al hablar del "derecho del euskera" por delante del "derecho de los euskaldunes" no estamos contraponiendo el idioma abstracto a unas gentes concretas, pues el idioma no deja de ser, cogiendo prestada una expresión que Marx dedicaba al capital, una realidad humana "concentrada", que condensa y recoge tantos esfuerzos, individuales y colectivos, pasados, presentes y futuros. ¿Es posible que el euskera pueda ser un idioma en igualdad con el castellano si no dispone de un espacio geográfico en donde sea idioma necesario, de uso en todas las funciones sociales? ¿Es posible asegurar esa "necesariedad" en el ámbito de una "reserva", marginal, por otra parte inexistente dado que el proceso de sustitución por el castellano sigue avanzando incluso en las áreas más euskaldunes? Las respuestas parecen claras, en favor de una territorialidad donde sea idioma hegemónico, excluyendo el bilingüismo a no ser como fase transitoria (de sustitución de un idioma por otro).

Claro que señalar un horizonte no resuelve mayormente los problemas concretos de la euskaldunización, aunque no deja de tener algunos efectos positivos (desmontar ideologías-trampa que de hecho sustentan la continuidad del modelo actual, estimular y orientar esfuerzos). Y en este sentido, habrá que poner en el centro la búsqueda de un nuevo consenso social en torno al euskera, la utilización de procedimientos democráticos y no coercitivos (aunque todo lo que se refiere al idioma no deje de ser enormemente subjetivo: al gobernador le parece discriminatoria una exigencia de euskara para una oposición, al funcionario le resulta atentatorio a sus "derechos" un plazo de euskaldunización .. ), una planificación global, una relación estrecha entre recuperación lingüística y movilización social, unos compromisos de las vanguardias, etc.

En fin, y como punto final, el hecho de que toda esta polémica se haya desarrollado íntegramente en castellano, aún cuando formalmente nada habría impedido utilizar el euskera, señala como problema grave que el euskera no es hoy día instrumento de elaboración política, lengua de creación; y que no se trata ya tanto de derechos formales cuanto de esfuerzos, voluntarios y voluntaristas.


21 julio 2013

El tope mensual de 25 euros de peaje en carretera lo creemos muy razonable"

* Si firmaria este impuesto la derecha cavernaria navarra o el  PP alaves pondriamos el grito en el cielo por desestructurar el país y gravar a los convecinos vascos errores propios.ala pues, seguimos trabajando por su seguridad

El diputado general de Gipuzkoa, Martin Garitano, posa en el balcón de su despacho en el Palacio Foral al término de la entrevista.En la última entrevista con este diario, en junio de 2011, declaró que en las Juntas había "una mayoría clara en contra de los peajes". ¿Existe hoy?
Lo que existe es una deuda en Bidegi de 900 millones y un déficit histórico en el mantenimiento de las carreteras de 240. Con estas cifras, se nos impone establecer un sistema de peajes para hacer frente a estos pagos. Hay que hacerlos. No somos nosotros los que contraemos la deuda, pero debemos pagarla. A partir de ahí, proponemos un sistema lo menos lesivo y que mantenga la cohesión territorial entre comarcas. También trabajamos para que, dentro de la legislación, el transporte se vea lo menos castigado posible, que ya es víctima de esta crisis.
Pero esas razones suenan a como cuando otros gobernantes, como Rajoy, dicen que les gustaría bajar impuestos pero los suben por que lo marca Europa o por herencia recibida. Ustedes se agarran a la deuda…
La deuda hay que pagarla, ¿eh? Esos 900 millones y 240 de mantenimiento alguien los firmó. Por cierto, en el caso de Bidegi, se firmó en el mes de abril, cuando las elecciones fueron en mayo. A nosotros nos toca pagarlas. Y las carreteras, arreglarlas. No vale hacer grandes carreteras y no destinar fondos suficientes para mantenerlas.
¿Los nuevos peajes van a ser gratuitos para todos los guipuzcoanos?
Sí.
Han empezado a mantener reuniones con territorios limítrofes. ¿Cree posible acercar posturas?
mantener reuniones entra dentro de las relaciones normalizadas. También Bizkaia y Araba bonifican a sus ciudadanos en la carretera. No inventamos nada, pero queremos compartir nuestros planteamientos para que entiendan y conozcan la bonificación que los conductores habituales de estos territorios van a tener. Ese tope mensual de 25 euros lo creemos muy razonable.
¿Temen que Europa eche abajo la norma por ser discriminatoria?
Antes de redactarla, Larraitz Ugarte estuvo en Bruselas y planteó nuestros puntos de vista, que han sido aceptados. Sin red, no nos hubiéramos lanzado.


La nueva izquierda vasca 1965-68 (txabi etxebarrieta). 2ª parte

por JM Lorenzo Espinosa

Los antecedentes de gran parte del bagaje teórico de la izquierda vasca actual, hay que reconocerlos todavía en las lecturas, debates y teorizaciones de aquella generación, la primera que sin apartarse un milímetro de los problemas y necesidades vascas consiguió inscribirse en un conjunto mayor, reconocible en las influencias teórico-prácticas que llegaban de Europa, Asia o América. El mismo Txabi dejó un espurgo de lecturas, en un Kemen posterior a la V Asamblea, en el que proponía una serie de libros recomendados a los militantes y que no deja lugar a dudas sobre el sesgo de su formación política. Entre estos hay libros del profesor marxista norteamericano Sweezy, el argelino Fanon, sin olvidar la produccción propia, representada por el escolapio Mokoroa y unos de los autores de moda de la nueva izquierda europea, André Gorz.

Como miembro de un estamento, el intelectual, que entre los trabajadores tiene unas características especiales, Txabi Etxebarrieta responde también a otra de las coordenadas de la época, que había sido enunciada entre otros por Marcuse. Se trata de la presentación de los intelectuales como aliados naturales del proletariado.

Debido a su condición periférica, el intelectual puede estar en eterno proceso de desclasamiento lo que anularía su virtualidad revolucionaria. Pero gracias a los contenidos de su formación, objetivamente acelerados y densificados respecto a los de los obreros, se encuentra también en mejor disposición para tomar conciencia de la necesidad desconocida y, especialmente, para acudir en ayuda del verdadero sujeto de la revolución, suministrándole los datos que hagan inteligible y racionalicen su rebeldía.

Las aportaciones que el mundo intelectual hizo a los conceptos revolucionarios de la época tuvieron como consecuencia la superación de no pocos postulados, hasta entonces cuasi dogmáticos, atribuidos a Marx, Engels o Lenin. Empezando por el rechazo total y sin paliativos a Stalin y al estalinismo, en el que los intelectuales de izquierda jugaron un relevante papel, y siguiendo con la adaptación del marxismo a las necesidades de la revolución en los países subdesarrollados.

Al mismo tiempo, algunas exigencias del leninismo fueron puestas en evidencia, ante las nuevas necesidades del proceso revolucionario. La generación de los sesenta contribuyó, entonces, al cambio del modelo teórico de partido y a la creación de una estrategia de izquierdas con características propias, es decir autónomas respecto al centripetismo soviético, que tendría su mejor reflejo después de mayo del 68 en las numerosas escisiones de los partidos comunistas europeos.

Alguno de los elementos nuevos, distinguibles en este nuevo rumbo serían la aparición de un proceso de luchas graduales anticapitalistas (de clase o nacionales), que en parte abandonan ya el modelo insurreccional leninista, sólo válido desde entonces para situaciones tercermundistas. La recuperación o conquista de espacios de libertad, en zonas concretas como ciertas empresas, algunas comunidades, grupos de cultura, universidades, etc.

Estas «zonas libres», cuya virtualidad se ha mantenido hasta nuestros días enlazando con movimientos sociales, como okupas, feministas, movimiento de liberación sexual, insumisos, recuperaciones ecológicas etc., son en cierto modo la aplicación al medio urbano del foco rural, que libera militarmente ciertas parcelas habitadas e incluso instala en ellas una administración y unas condiciones políticas, independientes.

Otro ingrediente de la estrategia política de la nueva izquierda, cuya teoría y práctica se debe a esta alianza entre intelectuales y obreros, está representado por la lucha ideológica contra el autoritarismo instituido como último ratio del sistema. El cáncer autoritario penetra y persiste en la sociedad por medio de instituciones como la familia, la escuela, la universidad o el trabajo.

Junto a estas aportaciones, la aparición de un sindicalismo de corte sociopolítico, con referencias que van desde la politización del obrero hasta la toma de conciencia de su situación nacional, linguística o cultural, supone un avance sobre el mero oportunismo anterior. Gracias a este planteamiento nuevo la lucha obrera puede justificar su presencia más allá de la fábrica, y empezar a tomar conciencia de la unidad del proceso de explotación social y nacional.

Finalmente, en la estrategia de la nueva izquierda de los sesenta se introduce un intento de recuperación de las clases medias. Aliadas naturales del Estado y siempre con una permanente inclinación al fascismo político, las clases medias habían sido la pesadilla del movimiento obrero durante los decenios 20 y 30 de nuestro siglo. Por primera vez, gracias a la inclusión en ellas de muchos intelectuales de origen social obrero, pero sobre todo debido a la toma de conciencia, producida por la situación internacional y por la del Estado español en particular, numerosos elementos de este estamento no sólo simpatizaron, sino que militaron en movimientos sociales y políticos antifascistas e independentistas.

No cabe duda que, al desarrollo de este fenómeno en Euskalherria, contribuyó la tradición del nacionalismo vasco en el que siempre estuvo una gran parte de este conglomerado social. Trabajadores de profesiones libres, enseñantes progresistas, la mayor parte de los intelectuales de la primavera vasca, casi todo el llamado clero bajo etc., fueron soldados de a pie y excelentes dirigentes, incorporados a la misma tarea de la lucha vasca.


Una vez más encontramos en Txabi Etxebarrieta los datos representativos de esta corriente. Sus orígenes sociales, su formación cultural, sus actividades políticas permiten incluirle en este grupo. Y su acercamiento, teórico y práctico a los obreros, su relación con los problemas sociales, su actividad en el sector del Frente Obrero de ETA que incluye contactos con las CCOO de la margen izquierda del Nervión, etc., hacen de él precisamente un símbolo de esta alianza del 68. 

20 julio 2013

La nueva izquierda vasca 1965-68 (txabi etxebarrieta)

* Comenzamos una larga serie de documentos acerca de Txabi Etxebarrieta y la V asamblea, conociendo y explorando las caracteristicas ideologicas de ambos dos, fundamentadas en el llamado "nacionalismo revolucionario" de Krutwig cercanas al marxismo pero antagonicas al marxismo leninismo.
Este documento pertenece al Historiado Lorenzo Espinosa, lo elegimos porque es sin duda el cientifico más riguroso de la izquierda abertzale y el biografo de Txabi, aunque tambien publicaremos otros documentos de personas que vivierón in situ la historica V asamblea.

Extraido de Txabi Etxebarrieta, armado de palabra y obra de jose maria lorenzo espinosa

Txabi  pertenece a la generación de intelectuales y artistas vascos que surge en torno a los años sesenta. Un grupo de hombres y mujeres, repartidos por el mundo de la cultura y la política, que llegan a sus primeras expresiones en torno a esos años y rellenan la década, hasta el juicio de Burgos de 1970 donde estallará todo el universo nacional vasco, conmocionando por primera vez de forma grave los viejos cimientos del fascismo español.

JM Lorenzo Espinosa
La generación del 68 superará, en toda Europa y en buen parte del mundo, el vacío que el pesimismo y la fatalidad de postguerra habían creado con los restos de Hiroshima, Auschwitz o Gernika. Venciendo el conformismo de un planeta absurdo y dividido, dependiente de dos polos universales, los protagonistas de los sesenta renovarán la utopía de todos los tiempos, partiendo de la crisis del planeta de dos potencias.

Tiempo de revolución al comienzo de una esperanza. El mundo puede ser transformado, hay salidas para el pesimismo de los viejos y luces al final del túnel de las dictaduras y las dependencias. La humanidad postrada ha encontrado nuevos guías, más formados, más idealistas, más audaces y entregados. Frente a la aceptación opondrán la rebeldía, a las sombras de la sumisión sucederán los ritos revolucionarios.

El mundo puede ser cambiado y muchos jóvenes, en cada rincón de Euskadi, se levantan cada mañana con la ilusión de saberse viviendo prima della revoluzione, en un país donde ha sonado, desde los años cincuenta, la llamada a la lucha. Cada reunión, cada octavilla, cada charla de formación, cada grupo armado, cada discusión teórica, cada revista política, cada pensamiento ... se viven como inscritos en el gran proceso. En el esfuerzo transformador que conmueve al mundo desde Berkeley a Praga, desde París a Saigón. La revolución es la fórmula mágica, el objeto de la revolución la libertad vasca, el sujeto los trabajadores patriotas, la herramienta del socialismo marxista, que arrolla teórica y prácticamente en todos los lugares. Que sirve para explicarlo todo.

Cambiar el mundo. Hacerlo más justo, equilibrado y fraternal.

La sed de absoluto y de perfección racionalista, se encarnará en los jóvenes vascos, que se saben en sintonía con lo que pasa en el resto de los pueblos hermanos del planeta. Que sienten como suyo el rechazo juvenil norteamericano a Vietnam y/o la trampa de la sociedad de consumo, que admiran el espíritu teórico y la imaginación revolucionaria francesa, que simpatizan con los nuevos pueblos de Africa, que viven las guerrillas latinoamericanas. Que se ponen al lado de la revolución checa.


Euskadi aspira a ser un eslabón en la débil cadena. Guevara lo ha dejado escrito, en su despedida: «Uno, dos, tres Vietnam ... ». La lucha del pueblo vasco se inscribe, a través de la lucha independentista, dirigida por obreros y estudiantes, en la lucha universal contra el capitalismo. Pero es una lucha que ya no puede entenderse desde los viejos centros directivos. El mito moscovita ha muerto, con la desestalinización de la galaxia comunista. Primero Kruschef, en el XX Congreso del PCUS de febrero de 1956, y simultáneamente los voces más críticas de los intelectuales de la izquierda, van ajustando las cuentas a las dictaduras burocráticas.Sin apagarse todavía los sarpullidos provocados por el discurso del premier soviético, las tropas del recién creado Pacto de Varsovia entran en Budapest, ahogando un principio de revolución nacional. Al mismo tiempo, una coalición anglo-francesa intenta atropellar los derechos egipcios sobre el canal de Suez. Ambas operaciones, casi simultáneas, parecen haber sido concebidas por el mismo Estado Mayor, y terminan por acelerar el recelo de las nuevas generaciones ante el reparto territorial del planeta.

Un año antes, en Bandung, los marginados del Tercer Mundo han puesto en pie un romántico y desesperado intento de evitar el neocolonialismo. La conferencia que lideran India, China, Indonesia o Egipto y luego Yugoslavia, reproduce el miedo de los pequeños pueblos en un mundo atómico, en cuyo diseño no han intervenido. La reunión de Países No Alineados, denunciará los falsos acercamientos de las grandes potencias, el neocolonialismo que impide su desarrollo social y económico, exigirá una paz no-armada y pedira libre para las naciones todavía sometidas, en Africa, América o Asia.
Los jóvenes vascos intelectualizan esta situación internacional.

Aprenden de las experiencias de otras revoluciones y gritan la suya. Se trata de un largo proceso de admiración y emulación que se había iniciado ya en la etapa fundacional de ETA. Primero la construcción del Estado de Israel, la lucha por la recuperación de la lengua, en sus justos inicios de los primeros años 50, tras él, la primera guerra vietnamita con la expulsión de los franceses, en 1954. Muy seguido, en 1957, el levantamiento argelino. Pronto la cascada de independencias en África, con la guerra en el ex Congo belga, la sublevación del Magreb, el nasserismo como oferta nacionalista árabe. Y en América del Sur y Cuba, el gran decenio que se llamó guerrillero. La resistencia armada prendiendo en todas las sierras Maestra del continente. El Capitolio cercado por la sublevación de los pobres. Negros sobre Washington. Kennedy tratando de ganar tiempo. Kruschef bravuconeando con su poder atómico. Mao, en río revuelto, se hace con el timón.Los jóvenes vascos intelectualizan esta situación internacional.


 De Asia llegan importantes noticias. Un frente de alianzas nacionales ha servido para expulsar a los japoneses de China. Cuatro frentes hacen la revolución antiimperialista en Vietnam. En Europa nos queda la sublevación nacional húngara y el experimento de autogestión en Yugoslavia. Se estudian (Txillardegi) los renacimientos lingüísticos de minorías nacionales en Finlandia, Checoeslovaquia, Israel ... El antiestalinismo pugna por crear una nueva izquierda. Benito del Valle ( en Yugoslavia) , Txillardegi, Krutwig, Madariaga, Zalbide y Jose Antonio Etxebarrieta se esfuerzan por encontrar un modelo teórico que aplicar a la realidad, inspirándose en el pasado histórico vasco y repasando las soluciones de otros pueblos sometidos.

El mundo es ya una generación nueva, que finalmente comprende que sólo puede fiarse de sí misma. Euskalherria, un pueblo eslabonado en un costado de la revolución mundial. En una esquina de la Europa que hierve también en los sesenta. El IRA en Irlanda, mantiene la vía armada decana del continente. Las Brigadas Rojas, El Ejército Rojo ... y ETA. 1968 es la señal de partida, junto a un cruce asfaltado, con coches y bocinas, controles y luces de carretera. Será una guerrilla urbana, de cemento áspero, de tiroteos en aceras, bombas en monumentos y comisarías, huidas desde balcones. Una resistencia como las que están empezando a consolidarse en Argentina, Brasil, Uruguayo Perú, cuando el foquismo rural sea extirpado con boinas verdes y partidas del presupuesto de USA. 
Txabi Etxebarrieta pertenece a ese mundo apasionante e ilusionado, que ha llegado a la conclusión final: los grandes cambios son los únicos reales. Y para lograrlos la única moneda es el sufrimiento. No sólo es, como decía Peixoto, que «se necesita sangre y tiempo para hacer un pueblo». Es que, la historia para desgracia de los contrayentes no ha ofrecido, hasta ahora, muchas alternativas en otro sentido. Y mientras no se invente la forma de que el poder, la prepotencia y la ocupación ceda, por las buenas, a cada uno lo suyo, según su necesidad y su derecho, las transformaciones sólo llegarán a través de duros y dramáticos procesos de renuncia y entrega. A quien, crea o aparente creer lo contrario, le podrá suceder como otras veces, de buena o mala fe, ha sucedido a muchos nacionalistas vascos. Y, desde el discurso de Gatari en París en 1961, no se pueden desoír los claros avisos.

Nadie desconoce la dureza del camino, ni el largo tiempo que se tardará en recorrerlo. Como repetía Txabi «El que crea que podemos ganar en cinco años, ya puede irse a casa; nosotros estamos luchando a diez o veinte años vista.» Pero, Txabi era portador del optimismo de su generación.

Optimismo positivo además, porque era una de las características atribuible a las actitudes utópicas, idealistas y necesarias que representan en Euskalherria  Txabi Etxebarrieta y sus compañeros, que proporcionaron al pueblo vasco, por primera vez desde 1937, un objetivo popular y progresista.

El nacionalismo revolucionario de 1968, podrá parecer hoy ciencia ficción, después del carnaval de deserciones y de abandonos bien aireados por el hedonismo del sistema, que sin embargo olvida que el transfugismo sólo ha servido para solucionar situaciones personales. En cualquier caso, aquella ideología de ilusiones, inventada para la libertad real, ha demostrado que sigue colgada en el vivac de muchos espíritus con la misma fuerza de entonces.