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27 febrero 2014

Lo que dijo Lenin sobre el nacionalismo (I)

enviado por Alan

lenin como icono precioso
La cuestión nacional, como las demás cuestiones sociales, en el fondo es una cuestión de clase. Esta fue la postura de Lenin, y es la de cualquier marxista auténtico.
En su obra Notas críticas sobre la cuestión nacional, Lenin explica con gran claridad esta proposición elemental del marxismo: “En cada cultura nacional existen, aunque no estén desarrollados, elementos de cultura democrática y socialista, pues en cada nación hay una masa trabajadora y explotada, cuyas condiciones de vida engendran inevitablemente una ideología democrática y socialista. Pero en cada nación existe así mismo una cultura burguesa (y, además en la mayoría de los casos, ultrarreaccionaria y clerical), y no simplemente en forma de ‘elementos’, sino como cultura dominante. Por eso, la ‘cultura nacional’ en general es la cultura de los terratenientes, de los curas y de la burguesía” (Ibíd., pág. 10).


Es abecé para un marxista que las ideas dominantes de cada nación son las ideas de la clase dominante. Lenin insiste en que aceptar una “cultura nacional” no es ni más ni menos que aceptar el dominio de la burguesía de cada nación.
La cuestión nacional es una cuestión de clase. Los marxistas no deben encubrir las contradicciones de clase, todo lo contrario, tienen que sacarlas a la luz. Es igual en el caso de una nacionalidad oprimida como en el de una nación opresora.
Como explica Lenin: “En las sociedades anónimas tenemos juntos y completamente fundidos a capitalistas de diferentes naciones. En las fábricas trabajan juntos obreros de diferentes naciones. En toda cuestión política realmente seria realmente profunda los agrupamientos se realizan por clases y no por naciones”
(Ibíd., pág. 23).
En otra obra  escribe: “Los intereses de la clase obrera y de su lucha contra el capitalismo exigen una completa solidaridad y la más estrecha unión de los obreros de todas las naciones, exigen que se rechace la política nacionalista de la burguesía de cualquier nación”.
“(...) Al obrero asalariado tanto le da que su principal explotador sea la burguesía rusa más que la alógena, como la burguesía polaca más que la hebrea, etc. Al obrero asalariado que haya adquirido conciencia de los intereses de su clase, le son indiferentes tanto los privilegios estatales de los capitalistas rusos como las promesas de los capitalistas polacos o ucranianos de instaurar el paraíso en la tierra cuando ellos gocen de privilegios estatales”.
“(...) En todo caso, el obrero asalariado seguirá siendo objeto de explotación, y para luchar con éxito contra ella se exige que el proletariado sea independiente del nacionalismo, que los proletarios mantengan una posición de completa neutralidad, por así decir, en la lucha de la burguesía de las diversas naciones por la supremacía.
En cuanto el proletariado de una nación cualquiera apoye en lo más mínimos los privilegios de ‘su’ burguesía nacional, este apoyo provocará inevitablemente la desconfianza del proletariado de la otra nación, debilitará la solidaridad internacional de clase de los obreros, los desunirá para regocijo de la burguesía. Y el negar el derecho a la autodeterminación, o a la separación, significa indefectiblemente, en la práctica, apoyar los privilegios de la nación dominante” (Lenin, El derecho de las naciones a la autodeterminación, Ed. Progreso, pág. 33).

El elemento principal en la posición de Lenin era la necesidad de unir a los trabajadores y a las masas oprimidas contra la burguesía. Lenin señala que: “La cultura nacional de la burguesía es un hecho (con la particularidad, repito, de que la burguesía se confabula en todas partes con los terratenientes y los curas). El nacionalismo militante de la burguesía, que embrutece, engaña y divide a los obreros para hacerles ir a remolque de los burgueses, es el hecho fundamental de nuestra época.
“Quien quiera servir al proletariado deberá unir a los obreros de todas las naciones, luchando invariablemente contra el nacionalismo burgués, tanto contra el propio como contra el ajeno” (Ibíd., pág. 11).

 Sobre esta cuestión Lenin siempre fue implacable. Se podrían reproducir docenas de citas similares de sus artículos y discursos.


Las demandas nacionales tienen un carácter democrático, no socialista. La opresión nacional no afecta sólo a la clase obrera, aunque la padece más, como las demás formas de opresión. La cuestión nacional afecta a toda la población, a las masas y en particular a la pequeña burguesía. Sin embargo, como hemos visto, Lenin siempre abordó el tema desde un punto de vista de clase, y nosotros lo abordamos de la misma manera.
Qué impactantes resultan los escritos de Lenin, y con qué profundidad y claridad expresa la cuestión nacional. Desde luego esta cuestión tenía una larga historia en el movimiento obrero de Rusia, empezando por los debates con el Bund en el Segundo Congreso del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso (POSDR) en 1903.
¿Cómo trató Lenin la cuestión nacional? En realidad, tenía una posición negativa sobre esta cuestión. Los bolcheviques rusos, explicó en cientos de ocasiones, estaban en contra de todas las formas de opresión nacional. No se trata de a favor de qué estás, sino de qué estás en contra. Basta decir que nos oponemos a ello. Nos oponemos y lucharemos contra todas las formas de opresión nacional lingüística y racial. Eso es suficiente para una tendencia proletaria que desea presentar una política democrática consistente mientras mantiene su independencia de clase.
Lo que Lenin nunca dijo fue que los marxistas deberían apoyar a la burguesía nacional o a la pequeña burguesía nacionalista. Al contrario, la premisa fundamental de la posición de Lenin sobre la cuestión nacional fue la absoluta independencia de clase. El primer principio del leninismo fue siempre la necesidad de luchar contra la burguesía —tanto de las naciones opresoras como de las oprimidas—. En todos los escritos de Lenin sobre la cuestión nacional hay una crítica implacable no sólo a la burguesía nacionalista, también a la pequeña burguesía nacionalista.
Esto no es casualidad. Lenin pensaba que la clase obrera tenía que ponerse a la cabeza de la nación para llevar a las masas a la transformación revolucionaria de la sociedad. En Notas críticas sobre la cuestión nacional podemos leer lo siguiente:
“Es progresivo el despertar de las masas después del letargo feudal; es progresiva su lucha contra toda opresión nacional, su lucha por la soberanía del pueblo, por la soberanía nacional. De aquí, la obligación incondicional para todo marxista de defender la democracia más resuelta y más consecuente en todos los aspectos de la cuestión nacional. Es ésta una tarea fundamentalmente negativa. Pero más allá de este límite el proletariado no puede apoyar el nacionalismo, pues más allá empieza la actividad ‘positiva’ de la burguesía en su afán de consolidar el nacionalismo
(Lenin, Notas críticas sobre la cuestión nacional, pág. 21, el subrayadoes nuestro).

 Y más tarde añade con gran énfasis: “Sí, indiscutiblemente debemos luchar contra toda opresión nacional. No, indiscutiblemente no debemos luchar por cualquier desarrollo nacional, por la “cultura nacional” en general” (Ibíd., pág. 22).
De nuevo en El derecho de las naciones a la autodeterminación, Lenin escribía:
“Por eso el proletariado se limita a la reivindicación negativa, por así decir, de reconocer el derecho a la autodeterminación, sin garantizar nada a ninguna nación ni comprometerse a dar nada a expensas de otra nación” (Lenin, El derecho de las naciones a la autodeterminación, pág. 20, subrayado en el original).
En otra obra, Lenin escribe sobre la perniciosa influencia del nacionalismo burgués en el movimiento obrero: “Cualquier nacionalismo liberal-burgués lleva la mayor corrupción a los medios obreros y ocasiona un enorme prejuicio a la causa de la libertad y a la lucha de clase proletaria. Y esto es tanto más peligroso por cuanto la tendencia burguesa (y feudal-burguesa) se encubre con la consigna de cultura nacional. Los ultrarreaccionarios y clericales, y tras ellos los burgueses de todas las naciones, hacen sus retrógrados y sucios negocios en nombre de la cultura nacional (gran rusa, polaca, hebrea, ucraniana, etc.).
“Tal es la realidad de la vida nacional de nuestros días si se la aborda desde el
punto de vista marxista, es decir, desde el punto de vista de la lucha de clases, si se comparan las consignas con los intereses y con la política de las clases y no con los principios generales, las declamaciones y las frases carentes de contenido” (Lenin, Notas críticas sobre la cuestión nacional, pág. 9).

¿Ha quedado claro? Los trabajadores tienen el deber de oponerse a todas las formas de discriminación y opresión nacional. Pero también tienen el deber de negarse a apoyar al nacionalismo en cualquiera de sus formas. ¡Que contraste con esos supuestos marxistas que no pierden la oportunidad de actuar como portadores de la bandera del IRA, ETA o el ELK en la creencia equivocada que persiguen una política leninista! Desdibujar la línea divisoria entre marxismo y nacionalismo es una violación de todo lo que Lenin defendió.
Para combatir las perniciosas ilusiones divulgadas por los nacionalistas, Lenin avisaba que: “El proletariado no puede apoyar ningún afianzamiento del nacionalismo; por el contrario, apoya todo lo que contribuye a borrar las diferencias nacionales y a derribar las barreras nacionales, todo lo que sirve para estrechar más y más los vínculos entre las nacionalidades, todo lo que conduce a la fusión de las naciones. Obrara de otro modo equivaldría a pasarse al lado del reaccionario filisteísmo nacionalista” (Ibíd., pág. 22).

Esta es la auténtica posición del leninismo con relación al nacionalismo. ¡Qué diferencia con la vulgar deformación que busca reducir todo a una simple consigna de autodeterminación! Ahí es precisamente donde cae el filisteísmo nacionalista reaccionario y abandona el punto de vista marxista —el del proletariado—. Lejos de glorificar al nacionalismo y la creación de nuevas barreras separatistas, Lenin, al igual que Marx, tenía una opinión muy pobre de la “estrechez de miras de la pequeña nación”. Ambos siempre estaban a favor de los Estados más grandes posibles —con el resto de cuestiones ocurría lo mismo—. Defendía suprimir las fronteras, no erigir otras nuevas. Estaba a favor de la mezcla de las poblaciones e incluso la asimilación (siempre y cuando fuera voluntaria) y en absoluto estaba a favor de la glorificación del idioma y la cultura de una nación frente a otra. Dejemos a Lenin hablar por sí mismo:
“El proletariado, en cambio, lejos de tomar la defensa del desarrollo nacional de cada nación, pone en guardia a las masas contra semejantes ilusiones, defiende la libertad más completa del intercambio económico capitalista y celebra cualquier asimilación de naciones excepto la que se lleva a cabo por la fuerza o se basa en privilegios”.
(...) “Nacionalismo burgués e internacionalismo proletario: tales son las dos
consignas antagónicas irreconciliables, que corresponden a los dos grandes campos de clase del mundo capitalista y expresan dos políticas (es más, dos concepciones) en el problema nacional” (Ibíd., pág. 13, el subrayado es nuestro).

No hay duda sobre esto. El nacionalismo burgués y el internacionalismo proletario son dos políticas totalmente incompatibles, la incompatibilidad se concreta en la perspectiva mundial de dos clases hostiles. Es inútil divagar e intentar enmascarar esta realidad obvia. Lenin defendía firmemente el internacionalismo proletario frente al nacionalismo. El hecho de que se opusiera a todas las formas de opresión nacional, y demostrara simpatía por los pueblos oprimidos, no debe servir para ocultar lo indiscutible:
Lenin era el enemigo del nacionalismo.

Igual que Marx, Lenin tuvo que luchar en dos frentes. Luchó contra la influencia de ideas oportunistas y revisionistas como las de Otto Bauer, que reflejaban la presión de la burguesía y pequeña burguesía nacionalistas sobre la vanguardia proletaria.
Pero al mismo tiempo tuvo que luchar contra aquellos que negaban la importancia de la cuestión nacional. Lenin durante muchos años mantuvo una dura polémica sobre esta cuestión con Rosa Luxemburgo, para conseguir que el partido adoptara una posición correcta. Más tarde, durante la Primera Guerra Mundial tuvo que librar una lucha contra Bujarin y Pyatakov que también pensaban que la cuestión nacional era ya algo irrelevante y eran contrarios a la autodeterminación.
Rosa Luxemburgo era una gran revolucionaria y una internacionalista, aunque desgraciadamente su internacionalismo poseía un carácter algo abstracto. Por ejemplo negaba el derecho del pueblo polaco a la autodeterminación y describía la idea de la nacionalidad ucraniana como un invento de los intelectuales.
Aunque los socialdemócratas polacos mantenían una posición equivocada y abstracta, eran auténticos internacionalistas y estaban motivados por la necesidad de combatir el nacionalismo pequeñoburgués reaccionario de Pilsudski y el Partido Socialista Polaco. El PSP en realidad no era un partido socialista sino un partido nacionalista pequeñoburgués fundado en 1892. 

Agustin Chaho, fraude nacionalista (II)

Un sector del movimiento irlandés de 1798 presenta, no obstante, algunas concomitancias con el carlismo. Los Defensores (Defenders) eran una sociedad secreta formada por campesinos católicos para combatir los abusos de los terratenientes protestantes del Ulster. Al iniciarse la insurrección, salieron a la luz y se sumaron a los Irlandeses Unidos (United Irishmen) de Wolfe Tone, revolucionarios de extracción protestante
en su mayoría. Es importante señalar que, aunque los Defensores adoptaron durante la insurrección una actitud furiosamente antimonárquica (lo que implicaba una concepción providencialista de la República francesa como instrumento de Dios para humillar al rey británico e instaurar el reino milenario de Cristo), la organización procedía en última instancia de los jacobitas irlandeses que habían secundado en el siglo anterior la causa de la dinastía católica inglesa de los Estuardo. Cuando en 1798 los Defensores comenzaron a reclutar seguidores entre los campesinos de otros condados, el signo externo de adhesión a la rebelión fue el mismo que habían adoptado ya los vendeanos y que, en el futuro, harían suyo también los carlistas: el escapulario, emblema universal de los legitimismos católicos. Wolfe Tone repudió pronto a los Defensores, indignado por su indisciplina y vandalismo, y los obispos católicos, opuestos al movimiento insurgente tanto por las ideas revolucionarias de sus dirigentes como por el alarmante milenarismo de sus bases católicas, los condenaron también y prohibieron el uso del escapulario.
En la Vasconia ibérica nunca tuvo lugar una alianza semejante entre legitimistas y revolucionarios. Durante la primera guerra civil, los primeros estuvieron en el lado carlista y los antiguos revolucionarios del Trienio, cuyo liberalismo se había mitigado en considerable medida, apoyaron todos a la reina niña. No obstante, en Francia se produjo por las mismas fechas, bajo la monarquía de julio, un paradójico contubernio de legitimistas borbónicos y republicanos, unidos por el odio común a Luis Felipe de Orleans. Chaho fue el alma de esta alianza en la región vasco-aquitana (quizá como doble agente) y ello explica en buena parte sus curiosas simpatías por los carlistas vascos, a los que trató de convertir en una metáfora ampliada de su propio oportunismo. Los carlistas, a su vez, lo utilizaron según les convino (todavía en 1848 Chaho aparece
implicado en las conjuras a favor del conde de Montemolín, hijo y sucesor de Carlos María Isidro, como organizador, desde Bayona, del contrabando de armas para las partidas navarras), pero nunca prestaron atención alguna a sus teorías políticas.
La actitud de los carlistas vascos hacia Chaho está perfectamente ilustrada por el tratamiento literario de que le hizo objeto el novelista Francisco Navarro Villoslada (1818-1895), autor de la más famosa novela del renacimiento cultural regionalista, Amaya o los vascos en el siglo VIII (1879).
Durante la primera guerra civil, Navarro Villoslada se distinguió como miliciano liberal en Viana, su pueblo natal. Espartero le encargó inspeccionar los telégrafos ópticos de Navarra y él agradeció la confianza del general escribiendo un poema de timbre épico, Lucharía (1841), sobre la batalla en que este obligó a los carlistas a levantar el cerco de Bilbao, en la Navidad de 1836. Pero su esparterismo juvenil fue cediendo bajo el reinado de Isabel II, y ya a comienzos de la década de 1860 se unió al grupo neocatólico dentro de las filas del partido moderado. De ahí pasará al carlismo tras la revolución de 1868 y recorrerá Europa con el Pretendiente, don Carlos de Borbón y Austria-Este, en busca de apoyos políticos para su causa. Sin
embargo, abandonaría toda actividad política en 1872 por hallarse disconforme con el belicismo de don Carlos. Llamado de nuevo por este en 1885, asumió la jefatura del partido carlista, para dimitir al cabo de un mes y retirarse a su casa familiar de Viana.
En 1852, siendo Navarro Villoslada secretario del gobierno civil de Álava, conoció a Chaho, exiliado en Vitoria tras el golpe de Estado de Luis Napoleón. Debió de mantener con él una relación bastante cordial. Chaho escribía a la sazón una novela histórica sobre los orígenes del reino de Navarra —Safer ou les Houris espagnoles— que publicaría a su regreso a Francia, un año después. El ejemplar que se conserva
en la Biblioteca Nacional lleva una dedicatoria de puño y letra del autor a Serafín Estébanez Calderón, con el que probablemente trabó amistad gracias a Navarro Villoslada, que frecuentaba la tertulia del costumbrista andaluz.
Beatriz Q. Cornish publicó en 1928 fragmentos de una carta de 1852 dirigida por Chaho a Navarro Villoslada en la que el vascofrancés confiaba a este ciertas dificultades que encontraba en su vida cotidiana y en su labor creativa17. Con seguridad, Navarro Villoslada procuró ayuda material a Chaho durante su
breve exilio, y pudo seguir de cerca las primeras fases de la redacción de su novela, trufada, como todo lo suyo, de fantásticos desatinos. Es muy posible que Amaya, escrita veinte años después, fuese concebida por su autor como una réplica católica y española a Safer. En aquella se describe la situación de Vasconia en los tiempos de la invasión de España por los árabes.
Buena parte de los vascos ya se ha convertido al cristianismo, pero persiste un grupo refractario, pagano, encabezado por la sacerdotisa Amagoya, que practica aún la antigua religión natural del patriarca Aitor, tal como Chaho la había imaginado en el Voyage en Navarre (digamos, de paso, que la propia figura de Aitor, padre del pueblo vasco, es creación exclusiva de Chaho).

La cuestión colonial en la V Asamblea por Gurutz (V)

Algo similar se produce en el aspecto de la opresión lingüística y cultural. La sucesiva política lingüística de los diversos gobiernos del Estado central, y sobre todo la llevada a cabo por el régimen franquista, tienen una clara trayectoria colonial. Pero no toda la pérdida de la lengua y cultura vascas han obedecido a esa política colonial, sino que, en gran parte, se ha producido como consecuencia de una serie de causas de carácter endógeno, algunas de las cuales se remontan, como ya se ha dicho, a muchos siglos atrás. Por ello, no cabe culpar al no vasco, y en particular al inmigrante, de la pérdida de la identidad vasca, pues en ella han colaborado, además del Estado centralista, las propias instituciones vascas, que, pudiendo evitarlo, no lo hicieron en su momento.

La incapacidad manifiesta de los partidos de izquierda de las metrópolis para comprender el problema colonial se extiende de forma clara a los partidos de izquierda del Estado español, en lo que a la problemática específica vasca hace referencia.

Tal incomprensión viene derivada, de una parte, de la tradicional desconfianza, cuando no hostilidad manifiesta, de los partidos marxistas clásicos al abordar el tema del nacionalismo, y, además, Sé ve agravada, en el caso específico vasco, por las circunstancias concretas derivadas en Euskadi del proceso de industrialización del país(clase obrera inmigrante, antagonismo sociedad precapitalista y sociedad industrial, etc.), 

En tal sentido se da, asimismo, una aparente identificación entre la situación de los movimientos de liberación de las colonias y ETA. No obstante, esta identificación queda manifiestamente truncada a poco que se incida en la realidad social vasca.

Euskadi es un país altamente industrializado, con una clase trabajadora que constituye la fracción más importante y extensa del total de la población, y con un movimiento obrero altamente combativo y con una extraordinaria capacidad de lucha. Una gran parte de esa clase trabajadora está constituida por el proletariado inmigrante. La adopción de una estrategia colonial supone reducir este proletariado inmigrante a la categoría de enemigo, o, lo que es lo mismo, reducir las organizaciones políticas y sindicales que los representan a esa misma categoría de enemigos del pueblo vasco. En los países colonizados, esta reducción adquiere sentido en la medida en que, al tratarse de sociedades subdesarrolladas o semisubdesarrolladas, no se da una estratificación social propia de las sociedades industrializadas y, en consecuencia, el contencioso burguesía-proletariado queda ciertamente difuminado en ese otro contencioso de opresión colonial/lucha de liberación.

En Euskadi, el antagonismo proletariado-burguesía existe, y constituye una de las contradicciones principales del pueblo vasco. Es evidente que también se da la contradicción derivada de la opresión nacional, y que en muchos casos esta contradicción adquiere un carácter primario con respecto a la otra, pero ello no supone la desaparición del antagonismo burguesía/proletariado, antagonismo que tarde o temprano termina por reaparecer con toda su intensidad e importancia.

Una vez analizada la situación de los países colonizados, y establecida la correspondiente aplicación de las mismas a la situación específica y concreta de Euskadi, cabe afirmar, a modo de resumen, que: 1) en una primera aproximación, se produce una aparente identidad de situaciones entre Euskadi y los países colonizados en lo que hace referencia a la relación de dependencia con respecto al «Estado colonialista»; 2) esta aparente situación colonial, este espejismo colonial, viene avalado por la política de represión sistemática por parte del régimen franquista para con el pueblo vasco en general, y para con sus reivindicaciones nacionalistas en particular; 3) igualmente, el espejismo colonial se ve afianzado por una interpretación de la historia vasca basada en la teoría de la ocupación de Euskadi por un Estado (o, en su caso, de dos Estados) extranjeros, teoria muy endeble; 4) Otro factor que favorece de forma importante el espejismo colonial lo constituye la específica situación de opresión y abandono de la lengua y cultura vascas, por causas que, en gran parte, aunque no de forma total, tienen mucho que ver con la adopción de una política lingüística y cultural claramente colonialista; 5) el espejismo colonial se deshace por causa de muchos factores que encuentran su base y fundamento en la realidad de Euskadi como país altamente industrializado y desarrollado, cuyas estructuras sociales y económicas nada tienen que ver con las propias de los países colonizados.

25 febrero 2014

Agustin Chaho, fraude nacionalista (I)

enviado por Jon

  Pero antes de Sabino Arana Goiri, ¿no hubo acaso nacionalismo vasco? ¿No se ha invocado muchas veces el nombre del escritor vascofrancés Joseph-Augustin Chaho (1811-1858) como precursor de aquel, como típico representante de un nacionalismo romántico inspirado en las ideas ilustradas y republicanas e incluso emparentado con ciertas corrientes tempranas del socialismo utópico? Es innegable que Chaho sostuvo que el carlismo vasco de 1833-1839 enmascaraba apenas un movimiento
La leyenda de Aitor. Joseph Agustin Chaho (Libros de lance (posteriores a 1936) - Literatura - Narrativa - Otros)nacionalista de carácter revolucionario. El título de su obra más conocida, Voyage en Navarre pendant l'insurrection des Basques (1836), resulta bastante significativo a este respecto. Ya en un folleto de 1834, Paroles d'un Biscaien aux liberales de la reine Christine, había sostenido Chaho la especie de que la movilización carlista en Vasconia escondía un secesionismo republicano (y cabe recordar también que Braulio Foz, el autor de la Vida de Pedro Saputo, editó a sus expensas, en 1835 y en Barcelona, una versión española de dicho folleto acompañada de extensas refutaciones de las tesis allí expuestas)(1).
Pero la objeción más contundente al supuesto nacionalismo de Chaho se apoya en la certeza de que ni los carlistas vascos se reconocieron en el retrato ideológico que trazó de ellos, ni el propio escritor se definió jamás a sí mismo como algo distinto de un republicano francés. Ya fuese Chaho un auténtico revolucionario, o bien, como yo mismo he sostenido alguna vez, un agente legitimista infiltrado en los medios republicanos, de lo que no cabe duda es de su identificación con la patria francesa. Por los mismos años en que sostenía su campaña en favor de los carlistas españoles desde su periódico
L'Ariel, Chaho era comandante de la Guardia Nacional en Bayona.
Es evidente, por otra parte, que, cualquiera que fuese el interés político que guió su actividad conspirativa, Chaho mantuvo hasta su muerte sólidos lazos de afecto con su tierra natal y que sus trabajos sobre canción popular y tradiciones de la Vasconia aquitana bastan para reconocerle como el fundador de los estudios folclóricos vascos, si bien —como ya se lo reprochara el joven Unamuno en su tesis doctoral— enriqueció en tal medida sus descripciones de la cultura campesina con fantasías propias que poco de su obra resulta utilizable por los investigadores actuales. En resumen, Chaho desempeñó respecto a los vascos un papel comparable al que cumplió James Macpherson, el falsificador de los cantos de Ossian, en el renacimiento de la celtomanía en Escocia e Irlanda. Está
fuera de toda discusión su importancia como mentor de la literatura romántica vasca (sobre todo, de la escrita en castellano por los autores del sur del Pirineo), pero la reivindicación política que ha hecho de su figura el nacionalismo de nuestro siglo —y, en especial, el más alejado de la ortodoxia jelkide carece de fundamento.
Chaho no es en sentido alguno comparable al conspirador revolucionario irlandés Robert Emmet (1778-1803), como quieren los nacionalistas . En realidad, la historia de Irlanda y la del país vasco en los siglos XVIII y XIX presentan pocos rasgos en común. El levantamiento irlandés de 1798 fue un auténtico movimiento nacionalista. La insurrección carlista de 1833, por el contrario, respondió al propósito de mantener la monarquía absoluta en la persona del infante Carlos María Isidro frente a las componendas de la reina gobernadora con los liberales. El nacionalismo  vasco, siguiendo al pie
de la letra la peregrina interpretación que hizo Chaho del carlismo autóctono, reclama para el general Tomás de Zumalacárregui un puesto de honor en el panteón de los héroes de la patria; pero si Chaho no fue Emmet, tampoco Zumalacárregui tiene nada que ver con Theobald Wolfe Tone (1763-1798), el caudillo de la sublevación irlandesa, que suscribía los ideales de la Revolución francesa y se inspiraba directamente en la Declaración de los Derechos del Hombre. Zumalacárregui fue un militar absolutista, español a la vieja usanza y enemigo de todo lo que oliera a libertades públicas y soberanía nacional. Todo lo que hay sobre sus presuntas intenciones secesionistas es una entrevista que Chaho afirma haber mantenido con él y que se publicó en el último capítulo del Voyage en Navarre. Las frases que Chaho pone en boca del general carlista son de todo punto inverosímiles. En rigor, el discurso del Hombre de la Gran Espada —L Homme a la Grande Epée, como Chaho lo llama— consiste en un refrito de las tesis expuestas por el autor del libro en su folleto de 1834, formuladas además en el lenguaje esotérico de la tendencia órfica del romanticismo francés, de la que Chaho fue activísimo secuaz. Cuando el Voyage en Navarre se publicó, en París y en 1836, hacía ya un año que Zumalacárregui había muerto, durante el primer asedio a Bilbao, y, claro está, no podía desmentir la supuesta conversación con el vascofrancés. Pero basta comparar la semblanza que nos ofrece este, que, según admite, sólo estuvo en una ocasión con el general (aunque incluso esto es más que dudoso), con los testimonios de quienes conocieron a Zumalacárregui y le acompañaron durante toda la campaña (por ejemplo, con el del periodista Friedrich Henningsen)15 para convencerse de que la entrevista en cuestión es un disparate salido en su totalidad del calenturiento magín de Chaho. El Zumalacárregui liberal de la época no fue el general, sino su hermano Miguel, cuya existencia ignoran o fingen ignorar los nacionalistas vascos.

El antiabortista Rafael Correa admite "doloroso" reves electoral (Ecuador)

El presidente de EcuadorRafael Correa, admitió el "doloroso" revés sufrido por su partido en los comicios locales de este domingo en los que la oposición captó las alcaldías de las tres principales ciudades, incluida la de Quito, bastión oficialista.
Las fuerzas de centroderecha alcanzarían su mayor victoria desde la llegada de Correa al poder en 2007, al conquistar las alcaldías de Quito y Cuenca (sur), y conservar la de Guayaquil (suroeste), según las mediciones de las empresas Cedatos, Market y Opinión Pública (OPE).
"Qué bueno que hayamos tenido este remezón, es muy doloroso lo que ha pasado en Quito y peligroso", declaró el mandatario en alusión a sus temores de que la capital de 2,2 millones de habitantes se convierta en un foco de ingobernabilidad.
En ese sentido, agregó que "tener estos remezones hacen bien" porque "probablemente estamos cayendo en sectarismos, probablemente nos estamos durmiendo en los laureles".
Hacia las 22:00 locales (03:00 GMT) los primeros datos oficiales, sobre un 69% de las actas escrutadas, confirmaban la derrota del alcalde de Quito y candidato a la reelección,Augusto Barrera, con un 38% de los votos, frente al abogado de centroderecha Mauricio Rodas (39 años), quien captaba un 59% de los sufragios.
Mientras en Guayaquil (con 2,3 millones de habitantes) y Cuenca (712.000) el conteo avanzaba lentamente. Sin embargo, los sondeos también anticiparon una derrota de Alianza País, el movimiento fundado por Correa y con el que ascendió al poder, en ambas ciudades.
En el puerto guayaquileño, el alcalde opositor Jaime Nebot (67 años) alcanzaba un 58% de los votos contra 41% de la oficialista Viviana Bonilla (30 años), escrutadas un 18% de las mesas, informó el Consejo Nacional Electoral (CNE).
Correa reconoció por anticipado la derrota en las tres mayores ciudades, aunque rehusó hablar de un fracaso del oficialismo a nivel nacional pues estimó que su partido habría ganado "muchas alcaldías" y al menos nueve de las 23 prefecturas provinciales.
Los ecuatorianos eligieron este domingo 221 alcaldes, 23 prefectos, 1.035 concejales municipales y 4.079 vocales de juntas rurales para un período que se extenderá hasta el 14 de mayo de 2019. Se espera que el cómputo oficial concluya en los próximos días.
Sorpresa y silencio
Acompañado por Correa, el alcalde de Quito también reconoció el fracaso electoral. A medida que la televisión mostraba las proyecciones, la sede oficialista en Quito se sumía en el silencio. Correa, vestido de traje oscuro, apareció sonriente frente a sus simpatizantes y tras un breve discurso abandonó el lugar.
"Estoy sorprendida. Esperábamos ganar, hemos trabajado mucho por esto, haciendo campaña puerta a puerta. Esperamos que esto no afecte al gobierno de Correa", dijo a la AFP Fanny Cuenca, una militante de 45 años.
En su encuentro posterior con los medios, Correa, quien desde 2007 se había impuesto en siete procesos electorales en línea, evocó como un posible error la falta de alianzas de su partido en varios puntos del país por privilegiar candidatos propios.
Al mismo tiempo insistió en su preocupación por los posibles problemas de "gobernabilidad" que enfrentará ahora que la oposición se impuso en la capital.
"No conozco a Mauricio Rodas, sí conozco la gente que está detrás de él y esa gente cuenta los días para que se caiga el gobierno, esa gente (...) no dudaría en pegarle un tiro al presidente, esa gente está en contacto directo con la derecha fascista de Venezuela", afirmó.
El jefe de Estado también apostó fuerte por una victoria en las provincias amazónicas y en el sur del país, donde enfrenta la resistencia indígena a sus proyectos petroleros y mineros. Según los resultados parciales, la oposición encabezaba la votación para prefectos en cuatro de las seis provincias amazónicas.
Correa no logra endosar su popularidad
Aun cuando Alianza País lograra ratificarse como la principal fuerza política a nivel nacional, las derrotas en las tres principales ciudades, además de Manta (suroeste), el mayor puerto pesquero, mancillan la imagen de político invencible que había forjado el jefe de Estado.
Correa "no ha logrado endosar su popularidad al alcalde de Quito, y esta derrota demuestra que su movimiento no necesariamente se ha consolidado y que los ecuatorianos seguimos votando más por personas que por ideologías", dijo Daniel Montalvo, director del Centro de Estudios Globales de la Universidad San Francisco.
Con una popularidad superior a 60% y mayoría en el Congreso, el gobernante quiso posicionar la idea de que una derrota de su partido en Quito abriría un período de desestabilización política como en Venezuela, nación sacudida por protestas estudiantiles y de la oposición en las que ya se han registrado 11 muertos.
Sin embargo, Rodas descartó este domingo que su victoria pueda estar vinculada con el inicio de un período de desestabilización. "No me desviaré de mi objetivo", replicó el dirigente.
Más allá del resultado, los analistas creen que Correa hizo una apuesta arriesgada al convertir esta elección en un anticipado voto de confianza o censura en su gobierno, cuando todavía restan tres años para las presidenciales.
El mandatario está inhabilitado por ley para presentarse para un nuevo período.

La cuestión colonial en la V Asamblea por Gurutz (IV)

La izquierda metropolitana no llega a comprender que en la colonia no se establece una relación burguesía-proletariado, sino una relación colonizado-colonizador. Establecer en un pueblo colonizado el antagonismo entre proletariado-burguesía constituye un ejercicio incomprendido. Hay una contradicción principal, representada por la metrópoli opresora, que constituye en sí un grupo absolutamente impermeable frente al colonizado, y éste. En la colonia, todas las barreras interiores deben desaparecer; la impotencia burguesa de los negociantes y los compradores, el proletariado urbano, el lumpen-proletariado de los barrios miserables, todos deben alinearse en la misma posición de las masas rurales, verdadera fuente del ejército nacional Y revolucionario(1).

¿ En qué medida estas características específicas de los países colonizados se reproducen en la relación de dependencia Euskadi-Estado español?

En una primera aproximación, parece deducirse que existen evidentes signos de identificación entre la situación de los países colonizados Y la de Euskadi. En efecto, de las cinco cuestiones que se han analizado, vemos que todas ellas se reproducen de una forma u otra en la relación Euskadi-España, en lo que hace referencia a la época histórica concreta que estamos analizando (la V asamblea de ETA).
En tal sentido, existe una aparente similitud de situaciones entre la conquista militar de Francia sobre Argelia, consolidada posteriormente mediante una administración civil y policial, y la opresión que en todos los órdenes ejerce el franquismo con respecto al pueblo vasco. Si a ello añadimos los criterios interpretativos históricos utilizados por ETA, en el sentido de considerar las guerras carlistas como guerra de conquista por parte del Estado español (algo muy confuso), la identificación se hace casi absoluta, pues no hay que olvidar que, durante el franquismo, el Estado va a ejercer su control absoluto en todos los órdenes de la vida (cultural, político, administrativo, económico, etcétera).

Esa violencia que las fuerzas de ocupación francesas ejercen sobre el colonizado también la ejercen, en numerosas ocasiones, las fuerzas de orden público al servicio del régimen franquista, con mayor o menor intensidad y con una mayor o menor extensión en la población(una violencia injusta y sin ningún mínimo refrendo ni siquiera electoral burgués).

 Ahora bien, a poco que se profundice en el verdadero carácter de la relación Euskadi-España, comienzan de modo inmediato a aparecer las primeras fisuras en el edificio ideológico asentado en torno a la teoría colonial. Para el FNL argelino, la situación de un francés cualquiera en Argelia es la de un conquistador, la de un opresor. ¿Se da esta misma situación en Euskadi con respecto a los ciudadanos «españoles»?

Para ETA, aparentemente, sí, y ello en la medida en que establece una primera y nítida separación entre la comunidad nacional vasca y la comunidad española. En tal sentido, en la V Asamblea se dice que
 Euzkadi Sur es una zona de conflicto y lucha de nacionalidades en la que inntervienen todas las clases de ambas naciones, opresora y oprimida (2).

para señalar a continuación cuál es el papel que cumple a cada una de las clases sociales de «la nación opresora»:

A) La oligarquía financiera-terrateniente española, base de clase del sistema fascista y artífice principal de la opresión política del conjunto del Estado es pañol y del pillaje económico en el País Vasco y Cataluña.
B) La pequeña burguesía española, puntal del nacionalismo español en Euskadi, que opera sobre dos frentes:
1. En el seno mismo de la estructura fascista de opresión, policía, ejército, hacienda, sanidad, INP, enseñanza, órdenes religiosas, periodistas, profesores, universitarios, etcétera.
2. Como creadora y sostenedora de ideologías nacionalistas españolas que abarcan sectores a los que el carácter, necesariamente limitado, de la represión fascista no llega. Este segundo grupo engloba una enorme gama de matices, desde la bilbaína «Sociedad de Amigos de Mussolini» hasta los grupos  social colonialistas (PSOE - FLP - pc - uso, etcétera).
C) El proletariado español inmigrante, en proceso de adaptación al país  pero constituyendo una clase perfectamente delimitada en razón de su origen  nacional, por una presencia en Euzkadi debida a un desarrollo de la industria  vasca impuesto en 1936 por las armas de la burguesía nacional, por las circunstancias político-económicas vigentes en el Estado español... (3).

A tenor de lo expresado por este párrafo, parece no existir al nativa alguna que no sea la de establecer una lucha frontal entre «pueblo vasco oprimido» y «pueblo español opresor». Dejando al margen lo que ETA denomina «oligarquía financiera-terrateniente», e incluso eludiendo, asimismo, la llamada «pequeña burguesía española» (4) ,conviene centrar la cuestión en torno al «proletariado español
inmigrante» .

En una justa aplicación de las tesis anticolonialistas, el proletariado inmigrante constituye parte integrante del aparato opresor y, en consecuencia, debe ser considerado como enemigo declarado del «pueblo vasco colonizado». De hecho, la enemistad de ETA hacia este sector resulta manifiesta en la medida en que, para considerarlo como parte del pueblo vasco, se exige su «integración», es decir, la asunción por su parte de los fines nacionalistas perseguidos por ETA:
 Por España no entendemos éste o aquél español de más allá. Y si en muchos casos se trata de un español explotado innoblemente por la clase feudal y burguesa, este español merece toda nuestra simpatía y calor humano ( ... ) Evidentemente que si los proletarios españoles (como por desgracia sucede muchas veces) se ponen al servicio de la idea encarnada por el Estado opresor, serán nuestros enemigos, no por proletarios, sino por agentes de la burguesía hispana. En tal sentido forman tales proletarios parte del aparato de opresión hispana, al igual que la policía, que también suele salir del pueblo .(5)

Sin embargo, el tratamiento otorgado por ETA a este proletariado y el otorgado por los frentes de liberación anticoloniales tiene un importante matiz diferenciador, ya que estos últimos ni tan siquiera dan a ese proletariado la oportunidad de integrarse en la lucha contra el colonizador. ETA, sin embargo, sí. Y es en este aspecto donde se quiebra el armazón anticolonialista de ETA.

Si existe un antagonismo, una contradicción principal entre pueblo opresor/pueblo oprimido, no hay razón alguna para dar oportunidades de integración al proletariado no vasco. Esa no integración viene dada por la propia lógica de la contradicción opresor-oprimido. En una palabra, la mano abierta a los inmigrantes constituye un gesto ilógico en una situación colonial. Las fuerzas de liberación del pueblo colonizado deben dirigir su lucha contra el opresor, sin distinción de clases o situaciones en él. ETA, sin embargo, limita su acción a las «fuerzas de ocupación».

Esta contradicción viene gráficamente expresada por Zunbeltz:

La afirmación de que la confrontación debe expresar la contradicción nacional, es un paso en el curso del reconocimiento. Un paso crucial, si se quiere, pero solamente un paso. Sin embargo, alguien podría sentir la tentación de aislar esa afirmación de su contexto, y trastocar su verdadera significación ( ... ) La contradicción nacional se expresaría perfectamente mediante un ataque con bombas de mano al centro gallego de Baracaldo. Si alguien entre los patriotas vascos razonase así, diríamos que ha caído en plena esquizofrenia (6).

Si bien, como indica Zunbeltz, la afirmación de la contradicción nacional constituye tan sólo una parte de la contradicción general, sin embargo, en una estricta aplicación de esa contradicción nacional, es decir, en una estricta aplicación de las tesis colonialistas, el ataque al centro de Baracaldo resultaría lógico y coherente.

No obstante, no lo es, y ello fundamentalmente, entre otras razones, porque el rol del proletariado inmigrante y el del colono no son identificables. El colono, cualquiera que sea su status social, mantiene una situación de privilegio, no sólo cultural, sino incluso económico y social, con respecto a la pequeña burguesía colonizada. La situación del colono aparece directamente ligada a la explotación de los colonizados y de sus riquezas.

En el País Vasco, el proletariado inmigrante no acude a explotar las riquezas ni a explotar a los vascos; bien al contrario, en muchas ocasiones, constituirán objeto de la opresión por parte del capitalissmo, que en no pocas ocasiones aparece dirigido por vascos, e incluso por nacionalistas vascos. 


1) Jean Paul Sartre en el «Prologo» a Frantz Fanon, Los condenados de la tierra, p. 10. 
2) «Análisis de la llamada línea ETA», p. 4. Este folleto constituye análisis crítico de las posiciones ideológicas de ETA Berri.
3) Ibidem, p. 4.
4)Eludimos el temla de la «pequeña burguesía» en pro de una mayor simplificación del análisis
5) F. Sarrailh, Nacionalismo revolucionario, p. 22.
6) K. de Zunbeltz, «Fines y medios en la lucha de liberación nacional», 




24 febrero 2014

Muy poca gente en el aniversario de SORTU y muy veterana

http://www.flickr.com/photos/sortu/sets/72157641451322163/

Rafael Correa pierden las principales capitales en las municipales Ecuador

Mauricio Rodas (SUMA-VIVE), Jaime Nebot (PSC-MG) y Marcelo Cabrera (Igualdad-Participa) ganaron las alcaldías de Quito, Guayaquil y Cuenca, las tres ciudades más grandes del país, según los resultados de los exit polls de las encuestadoras Market y Cedatos.
En tanto, Víctor Quirola (Avanza-SUMA) ganó la de Santo Domingo, según los datos oficiales que presentó anoche el presidente del Consejo Nacional Electoral (CNE), Domingo Paredes, tras el escrutinio del 99,7% de las actas.
Rodas y Granda se impusieron a los alcaldes afines al oficialismo, Augusto Barrera y Paúl Granda.
Según Market y Cedatos, la diferencia entre Rodas y Barrera bordeaba los diez puntos. Entre Cabrera y Granda, alrededor de tres puntos.
Nebot, en cambio, logró su tercera reelección. Los exit polls le dieron una ventaja de unos 20 puntos sobre la aspirante del movimiento Alianza PAIS (AP), Viviana Bonilla.
Al cierre de la edición, el Consejo Nacional Electoral (CNE) divulgó resultados parciales del conteo rápido de algunos cantones y provincias del país.
Así, en Quito, con el 48,5% de las actas escrutadas, Rodas alcanzaba el 59,09% de los votos. En Guayaquil, con el 15% de las actas contabilizadas, Nebot tenía el 57,49%.
Los resultados preliminares indicaban el triunfo de Agustín Casanova (SUMA) en Portoviejo; Carlos Falquez (PSC) en Machala; Lenin Lara (AP) en Esmeraldas y Jhonny Terán (PSC) en Babahoyo.
El analista político Medardo Oleas dijo a la agencia AP que el escenario político en estas elecciones obedece a que si bien “la ciudadanía está de acuerdo con muchas de las acciones del proyecto de gobierno y da apoyo a Rafael Correa, también quiere que el país reciba una bocanada de aire fresco, con nuevos líderes en las ciudades”.
Al cierre de la jornada, Paredes denunció actos vandálicos en recintos electorales en Lomas de Sargentillo (Guayas), Vinces (Los Ríos) y Tena (Napo). Al cierre de la edición no se identificaban culpables.
En Lomas de Sargentillo se registró el ingreso de personas a los recintos para destruir parte del material electoral.
En Vinces, dos recintos electorales fueron amenazados por un grupo de vándalos; y en Tena, se tomaron las urnas de diez juntas del voto.
Asimismo delegados de las agrupaciones políticas denunciaron que varias personas ingresaron al colegio fiscal mixto 21 de Julio de Yaguachi y sacaron las urnas para quemarlas en las calles. También hubo cruce de balas entre militantes.
Por la mañana, el CNE anunció la suspensión de las elecciones en parroquias de Manabí, Esmeraldas, Napo y Tungurahua. En esos sitios están empadronadas 20 mil personas.

23 febrero 2014

Oskorri , militantes del EMK

Entrevista a oskorri

Esto enlaza con algo que quería preguntarte, sobre la ironía que transmitís en bastantes canciones y sobre la dificultad de conjugar ámbitos como la defensa de la tradición y la lengua vascas y a la vez -con una crítica muy fina- no caer en los delirios de la identidad absoluta, ni en los mitos y tópicos que existen sobre el País Vasco. ¿Cómo resulta la convivencia con esos dos extremos?
Gabriel aresti tambien fue boikoteado por rojo
Natxo: Las sutilezas en el mundo de la reivindicación vasca no han existido históricamente. Cuando ciertos núcleos bastante importantes del País Vasco toman consciencia de su realidad nacional lo hacen negando otras posibles realidades o sub-realidades nacionales que han coexistido en el país durante mucho tiempo. Desde el momento en que surge el nacionalismo vasco hay una respuesta por parte del nacionalismo español fulminante, es un enfrentamiento absoluto entre dos posiciones cerradas en las que no existen sutilezas. Esas sutilezas empiezan a surgir cuando entra en juego dentro del mundo cerrado del nacionalismo vasco tradicional un nuevo nacionalismo. El surgimiento de ETA corresponde no solamente a una ruptura de métodos o de finalidades respecto al PNV, sino que supone la entrada de nuevos modos de pensamiento en juego (sin entrar a juzgar si buenos o malos, acertados o desacertados), la irrupción de nuevas ideas, del marxismo y de otra serie de cosas. Entonces se empiezan a diversificar las visiones, el abanico de posibilidades de futuro para el País Vasco.
A nosotros nos tocó vivir esa revolución profunda dentro del mundo del pensamiento y de la cultura y nuestra primera experiencia fue muy dura: se nos cerraron muchos caminos, se nos boicoteó terriblemente, incluso se llegó a la agresión física y al atentado -frustrado, pero a varias propuestas de atentado en contra nuestra-. Esto es el reflejo del enloquecimiento de un país que tiene serias dificultades para autodefinirse y para autocomprender cuál puede ser su futuro y su realidad. Una cosa son los proyectos y otra cosa son las realidades, y hay que contrastarlos continuamente. ¿Cómo desarrollamos nuestro lenguaje irónico? Pues ha ocurrido que desde el nacionalismo vasco se ha criticado el nacionalismo español, y al contrario, y nunca ha existido un lenguaje de autocrítica, reírnos de nuestras propias miserias antes de que otros se rían de las mismas, lo cual es un ejercicio francamente sano. Hay que comprender que la visión nacionalista ruralista del País Vasco tiene un futuro muy relativo, porque las cosas han cambiado y el País Vasco no es el País Vasco rural que hipotéticamente nos ha vendido el nacionalismo vasco como producto contaminado, eso no tiene ningún especial futuro, porque hoy en día mayoritariamente el País Vasco es un país distinto al de las Guerras Carlistas y al del surgimiento del nacionalismo, a pesar de que hay gente que sigue un poco cerrada en ese discurso.
Una cosa es la personalidad de un colectivo y otra cosa es la personalidad estancada de un colectivo, y eso no ha existido nunca. Por eso nosotros seguimos intentando reírnos de esas cosas, aunque nos siguen costando ciertos disgustos, no es una práctica habitual que se utilicen lenguajes irónicos, que además suelen ser bastante mal comprendidos por un mundo que aún tiene un lenguaje excesivamente realista en su discurso reivindicativo.

José Bergamín: el fantasma peregrino de un esqueleto perplejo - (audio RNE documentos)

http://mvod.lvlt.rtve.es/resources/TE_SRDOCU/mp3/3/6/1335018010163.mp3

Garitano, el campeón del compostaje (chanzas en la ETB)

21 febrero 2014

Ucrania se ha sumido en el abismo de la guerra civil por Víktor Tolokin

traducido por josafat

A juzgar por los acontecimientos en la capital y  en muchas otras regiones de Ucrania, el país avanza a la deriva en dirección al agravamiento de la escalada del conflicto.

El Presidente Víktor Yanukóvich mantiene negociaciones con unos abortos políticos que no tienen ni el mandato ni la confianza de las masas, con unos sujetos, a los que las formaciones paramilitares que ocupan Maidán y casi toda la calle Kreschatik, no se subordinan. Las conversaciones se mantienen a pesar de que los acuerdos alcanzados se violan constantemente, o simplemente se ignoran. En realidad se ha estado negociando con criminales de Estado.

La moral de los auténticos defensores de Kiev y de los derechos de los ciudadanos de Ucrania está cayendo. A los destacamentos de la “Berkut” les ordenan detenerse justo cuando están cercanos a alcanzar su principal tarea: liquidar ese absceso de pus en el centro de Kiev. En los últimos dos días de agravamiento de los desórdenes, en las filas de la Berkut, de 50 efectivos solo quedan 19 o 20 capacitados para seguir en servicio. El 20 de febrero un francotirador comenzó a disparar contra los militares de las tropas del Ministerio del interior y la Berkut. A mediodía había heridos más de 20 efectivos policiales.

En uno de los partes del Ministerio del interior se dice que “ha quedado establecido que los golpistas en Maidán, posiblemente desde el edificio del conservatorio, han estado disparando abiertamente contra los militares y unidades de la Berkut”.

Mientras, el Presidente de los EE.UU. Barak Obama, de visita en México se permite instruir a Yanukóvich  sobre lo que tiene que hacer en Kiev. Desde la ciudad de Toluca ha podido ver que la culpa de todo la tiene el gobierno de Ucrania, que “debe adoptar las medidas imprescindibles para frenar la violencia en el país”. El gobierno de Kiev en su opinión, debe cooperar estrechamente con la “oposición” para conseguir la resolución pacífica de las contradicciones surgidas. Es imprescindible que el “Spetnaz” abandone las calles de las ciudades de Ucrania, señala Obama. Que las abandonen, para que los elementos profascistas puedan impunemente hacer todo lo que les venga en gana en la ciudad. Y los apetitos de los nazis no son pequeños. Tras la liberación de la “casa de Ucrania” se ha sabido que una gran parte de los fondos del museo de historia de Kiev, que se encontraban en los pisos cuarto y quinto de este edificio, ha sido completamente destruida. Las puertas en los depósitos donde se guardaban 250 mil objetos de exposición, fueron reventadas, los objetos de arte estaban dispersos por el suelo, muchos otros,  de un valor incalculable habían desaparecido.

Pero esto no es nada.

En Kiev han cerrado sus puertas las embajadas  del Reino Unido y Canadá. A la capital, invitados por el gobierno ucraniano llegaron dos ministros de exteriores de Alemania Francia y Polonia para supuestamente lograr un enfoque más equilibrado de la situación en el país. En realidad Frank-Walter Steinmeier, Laurent Fabius y Radosław Sikorski han llegado volando cual bandada de cuervos para abalanzarse sobre un despojo agonizante. No cabe esperar nada positivo de semejantes invitados.

Vitali Klichkó, controlado por ellos, llamaba a los países de la UE a intervenir militarmente. Esta “noticia” fue publicada en el prestigioso diario alemán “Tagesspiegel”. Después de eso, quieras que no, uno acaba estando de acuerdo con la información privilegia que ofrece: “Los servicios de inteligencia de Alemania han activado en el país a su quinta columna”. El partido UDAR todo el mundo lo imagina como un partido que se ha sacado de la manga Vitali Klichkó. A primera vista, tanto por el nombre, muy apropiado, como por su “líder” boxeador (udar, también significa “golpe” en ruso. N de la T.), tiene toda la pinta de ser un partido falso. Pero no es así. O al menos no del todo. El nombre real del partido “Alianza Democrática Ucraniana por las Reformas”, es una criatura diseñada por el BND (Servicio Federal de Inteligencia de Alemania), como el partido de Yatseniuk, lo es del Departamento de Estado de los EEUU. En el partido “UDAR” hay infiltrados agentes de la inteligencia alemana, que como regla general tienen relación con la Universidad libre ucraniana”.

De nuevo, como ya sucediera hace dos semanas, la violencia fascista se extiende como una mancha por Ucrania. Mientras que en Ucrania occidental la cosa está clara, desde hace tiempo, lo que sucede en las regiones centrales y orientales, no puede dejar de preocuparnos.

Por ejemplo, cerca de la ciudad de Mankivka en la región de Cherkassi, situada cerca de la autopista que une Odessa con Kiev, detuvieron y destrozaron un autobús de dos pisos que transportaba antifascistas de Crimea a Kiev. Los miembros de la organización local de UDAR, colocaron barreras en la calzada cortando el paso. También detuvieron un autobús con soldados, reventaron las cristaleras y pincharon las ruedas. Actúan siguiendo las mismas instrucciones que en Kiev.

Los nazis tomaron como rehenes a 40 antifascistas y los sometieron a interrogatorio. Los nazis no se andan con chiquitas en cuanto al trato que dan a los prisioneros. Por lo que se ha sabido, a uno de los policías que cogieron en un puesto de control y al que llevaron al cuartel general de lo que ellos llaman revolución nacional, le sacaron un ojo y le amputaron la mano. Sin duda son dignos “herederos” del “Servicio de Seguridad” de  S. Bandera, bien conocidos lejos de Galitzia por la crueldad con la que que se empleaban .

En Poltava, Sumi, Zhitomir, Jmelnitski y muchas otras ciudades del país arrecian los asaltos y tomas de organismos, acompañados con incendios. Y todo al grito de “¡todo el poder al pueblo!”

Los acontecimientos en la Ucrania occidental se desarrollan siguiendo el mismo guión. En Lvov, los asaltantes tomaron el edificio de la Fiscalía de la región, la dirección del Ministerio del interior, la sede del SBU (Servicio de Seguridad de Ucrania), la comisaría central de policía de Galitzia, la Comandancia del ejército.

Durante la toma de los edificios y sedes del Ministerio del interior en Ivano-Frankovsk, Lvov y Ternopil, en manos de los asaltantes cayó un gran número de armas, que inmediatamente llevaron a Kiev.

Por si no fuera suficiente, en Lvov cerca de 10 mil personas se adentraron en el territorio del cuartel militar nº 4114, en la calle Stryiskaya. Hay informaciones de que los “asaltantes acordaron con los militares, abandonar las instalaciones sin llevarse armas, a condición de que sellasen el arsenal” ¿Quién de ustedes, lectores, puede creer en que un sello va impedir algo, cuando el propio alcalde de Lvov, hizo un llamado a la fuerzas del orden, para “dirigir las armas en defensa de la gente”?

Mientras el presidente Yanukóvich busca argumentos más sólidos, la “oposición” ucraniana, ha pedido a la UE financiar la separación del país.
“En Ucrania ya son varias las regiones a nivel de los órganos de gobierno locales, que se niegan a reconocer como legítimo al actual gobierno central. Hay mucha otras regiones donde los funcionarios están moralmente predispuestos a seguir el ejemplo y respaldar al pueblo ucraniano. Pero les detiene la dependencia financiera del centro. Por eso pedimos a la Unión Europea respaldar la instauración de la democracia en Ucrania y destinar recursos financieros para ayudar a dichas regiones” cita el llamamiento de los “opositores” la agencia ITAR-TASS.

En su opinión esas medidas son imprescindibles para una Ucrania occidental, donde la mayoría de las regiones son tradicionalmente dependientes, están subsidiadas. Pero no solo el dinero preocupa a estos "opositores". Complementariamente piden que se estudie la posibilidad de suprimir el régimen de visados para los habitantes de la Ucrania occidental. “Con esa decisión la UE demostraría su apertura y disposición a respaldar las aspiraciones democráticas del pueblo ucraniano”, se subraya en la declaración.

De facto, la unidad del país ya ha dejado de existir, declaró Alexánder Zubcheski diputado de la Rada por el PCU, al comentar los trágicos acontecimientos que están teniendo lugar en el país.

“Los peores pronósticos y temores, que en más de una vez han manifestado los comunistas se han convertido en realidad. Se ha atravesado esa frontera, tras la que aparece la guerra civil y volver a la vía pacífica va a ser extremadamente complicado. Todo el mundo ha sido testigo de cómo la oposición ha sido el principal instigador y organizador de episodios bélicos que están causando víctimas mortales. Ha sido la oposición la que ha estado dirigiendo estas bandas paramilitares, llevando a la gente a una carnicería. Han sido ellos los que han buscado que la “protesta pacífica” derivase en saqueos y asesinatos. Los cambios exigidos en la Constitución, han sido solo la excusa para la toma violenta del poder. Hay que señalar que la “oposición” ni siquiera dio la posibilidad de que sesionase el parlamento. Así que ¿de qué cambios pueden hablar y cómo lo van a hacer?

“El objetivo real de los “opositores” es el poder y solo el poder, a cualquier precio. El bienestar de la gente, el que puedan llevar una vida normal, la protección social, están en el último lugar de sus preocupaciones, continuó Zubcheski. Todo esto ha conducido a la partición del país en dos Estados. Han ocupado edificios gubernamentales, cuarteles militares, están ajustando cuentas con los oponentes políticos, y lo más terrible es que está muriendo gente.

En opinión del diputado comunista, la única salida posible hoy es la adopción de medidas excepcionales para poner fin al caos y evitar la guerra civil.

Al mismo tiempo el diputado considera imprescindible la adopción inmediata de enmiendas en la Constitución para que la organización del Estado se construya sobre la base federativa.

No hay otra vía posible para mantener la unidad del país. Si hoy no madura en las cabezas de los políticos la necesidad de dar ese paso y de ese modo salvar al país y sus ciudadanos, los acontecimientos seguirán desarrollándose de acuerdo al libreto yugoslavo”, declaró Zubcheski.