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30 septiembre 2014

Voluntarios del donbass (video)







Tamer Sarkis. Una Base imperialista en el casco viejo barcelonino

Hace poco me contaba una amiga cómo está el panorama en el barrio barcelonino del Raval: las bandas mafiosas de apoyo a la “revolución siria” se dedican a pegar sus cartelitos de convocatoria sobre las vidrieras de las tiendas regentadas por chiíes (indostánicos y paquistaníes en su mayoría). También suelen entrar sin permiso a esos comercios, pasando el plato “solidario”. Sus corpulentos matones les flanquean. Monos con barba, como cierto Ministro iraquí, en tiempos de Saddam, llamó al portavoz de Qatar en la Liga Árabe, en mitad de una escalada verbal.
Los días de mezquita, a la salida de la prédica y del rezo, son especialmente virulentos: la camada callejea marcando y señalando a los infames, justo antes de salir en pelotón hacia la Rambla, donde les aguardan y se les unen decenas de ciudadanos bienpensantes de la sensible clase media y aristocracia obrera catalanas. No faltan tampoco las sectas de supuestos “socialistas internacionales” con sus revistas, ni las supuestas “ONGs” como So de Pau, ni los supuestos “sindicatos” como CC.OO, ni las supuestas “juventudes sindicales” como AVALOT. Henchidos los corazones de solidaridad con “las víctimas del Tirano”, tiran juntos de la mano hacia la Plaza de Catalunya, agitando sus vomitivas banderas neo-coloniales del ELS y de su “brazo político” fundado en Doha (Qatar). Detrás quedan las tiendas, de persianas o escaparates empapelados de gris llamamiento, sin haberse atrevido los comerciantes, durante días, a arrancarlos. Alguna tarde de paseo, mi amiga les preguntaba si ella podía quitarlos, a lo que ellos respondían desde dentro con un “sí, por favor”.
Los episodios pueden parecer relativamente menores, aun sumados a la ya tradicional amenaza de quema a los restaurantes árabes que en Barcelona no convergen con su “revolución”, a los zigzagueos en moto, a las incursiones de “vigilancia” y a las teatralizadas notificaciones vía móvil a los superiores, ante los petrificados hosteleros y sus familias. Pero piénsese por un momento cuán humillante debe de ser, para un chií, que le obliguen a promocionar en su fachada manifestaciones de soporte a quienes en Siria implementan una cacería humana de sus correligionarios, arrasando aldeas enteras, detonando sus mezquitas, sujetándoles a asedio y a improvisadas pilas de decapitación, forzándoles la partida hacia Iraq, donde les persigue también ese Terror.
Mientras, las fuerzas del orden catalanas, famosas por sus asesinatos callejeros de viandantes indefensos, por sus palizas racistas a migrantes, por sus abusos en las comisarías o por descargar pelotas de goma directamente al cuerpo y a bocajarro, no parecen inmutarse a la luz del panorama ravalesco. Pero, claro, qué se van a inmutar... La policía se ciñe a órdenes políticas, y son sustanciales las rentas políticas que la lumpen-mafia imperante en el barrio depara al orden social: fomento de la desconfianza entre vecinos y así de la separación y de la atomización individual, difusión de ideologías reaccionarias de tapón frente al cuestionamiento del Régimen de propiedad privativa, vigilancia y amedrantamiento del disidente, extorsión, domesticación de las calles, chanchullos y mercadeos para común beneficio lumpen-policíaco, sin olvidar el reclutamiento organizado de la tierna carne de cañón imperialista cuya emisión, sin ir más lejos hacia Siria, ha venido siendo catalizada por Estados y Generalidades durante estos últimos años. ¿O acaso piensa el lector que estos barrios y redes son cajas negras y opacas, aun por un instante refractarias a la Alta Política de alcantarilla y desagüe residual?.
La ultra-sionista CiU, quien, provocando subidas en el nivel de alcantarillado, sabe un rato de ahogar dinámicas y grupos socio-económicos con potencialidad subversiva, no ha dudado jamás ni un instante cuando se trata de cooptar a personajes salafistas e incorporarlos a su partido en calidad de Cuadros locales o de distrito. A mayor financiación, inclusión militante y prestigio “comunitario”, mayor capacidad de persuasión y en tal medida de conservadurización. Hay que domeñar en mansos moldes a tantos convecinos norteafricanos..., pobres, agraviados, desconectados y así susceptibles de entrar en guerra social contra la privadísima y cosmopolita/identitaria boutique de diseño en que esos mismos Padrinos residentes en Sarrià-Sant Gervasi han transformado la ciudad. El salafismo es rentable; lo pisan y lo desmontan cuando quieran (o eso creen) y, mientras tanto, éste se compromete a implementar las campañas de inmersión lingüística.
Como el plano de propagación ideológica no debe ser descuidado en condición de pilar de otros progresos militantes, la alcaldía barcelonina de CiU, harta de flash-backs tauromantes, ha vendido al Emirato de Qatar la plaza de toros Monumental. El Emir financiará la conversión del espacio en la mayor mezquita de Europa. Yo, a diferencia de los racistas de CiU, respeto sobremanera las mezquitas; la contradicción no es con el espacio ni con su función aparente (o reconocida), sino con la voluntad que lo rige y que va a darle su función latente. Allí no va a predicarse islam a los fieles barceloninos, sino doctrina imperialista envuelta en islam. Contra Siria, contra la chía, contra el comunismo, contra el descrédito que afecta a la propiedad privada y contra la puesta en tela de juicio de la jerarquía de clase y política que padecemos. Qatar no ha pagado para otra cosa.
Hoy “se asombran”, Generalidades y Estados, de que decenas de miles de europeos militan con la particular “yihad” en Siria, y ponen el grito en el cielo. ¿Cómo han llegado tantos, a través de qué transportes, con qué mecanismos de burlar el control de pasos y de identidades, con qué visados expedidos para la entrada a Turquía y a Jordania, portales de acceso a su campo de batalla?. Qué pericia, la de las células suburbiales, burlando a la Inteligencia estadounidense, a su casi medio centenar de Bases militares contando únicamente suelo alemán, y a su ejército de espías sociales, de ciberespías, de agentes dobles oteando cada movimiento social, cada paso de la sociedad civil... Venga, que no acabamos de caernos de la parra.
¿Y entonces, a qué tanta sorpresa ahora?. Pues a que los “buenos”, los “moderados”, se han ido pasando en masa a los “extremistas”, dado que las diferencias entre grupos siempre han correspondido a diferencias de Proyecto en los Gabinetes “occidentales”, mas no a diferencias ideológicas subjetivas entre adeptos. Y así, a ritmo de los sucesivos fracasos militares imperialistas habidos en la cuenta del Proyecto de Primavera siria, el ELS ha ido vaciándose de mercaderes del asesinato sin problemas para ir poniendo pie en otros tiestos, hecho que ha nutrido a la parrilla del Ejército del Islam (pro-Saudí) tanto como de Al-Qaida, de Al-Nusra y del ISIL. Estos tres últimos son netamente pro barbarización medievalizante, proceso funcional a los planes de la fracción USA extraccionista, interesada en una regresión neta al colonialismo pre-imperialista. Pero disfuncional a la fracción Obama, quien, junto con Kerry, el Republicano McCain y los Clinton, tanto como a través del malaventurado Mursi y del demasiado autonomista en sus inversiones Erdogan, hubo apostado por reflotar en el Oriente Árabe y en el Mashreq africano un imperialismo estándar eminentemente exportador de capitales y concentrador de sectores económicos a “liberalizar” (Primaveras árabes) por mano de nuevos Gobiernos pertenecientes al islam “moderado” (Hermandad Musulmana). Cuando la carne de cañón escuche los cazas de Obama y mire arriba, en su suspiro postrero sabrá que aquello que en el fondo se dirime, a través de su venalidad, de su compra-venta y de su sangre, es un duelo entre dos visiones yankie-sionistas con arreglo a la ordenación económica, y en tal medida política y geográfica, del Mundo Árabe:
(1ª) La visión de hacer de la región una despensa combustible, algodonera y de transporte y canalización fósil, disciplinada con arreglo a micro-territorios bajo control de señores de la guerra a sueldo (véase el ISIL) tanto como de una Arabia Saudí elevada a rango de Gendarme local;
Versus (2ª) la visión de vehicular capitales, créditos y mercancías hacia países árabes vendidos al imperialismo gracias a la entronización de un “Islam político” que, mientras se ocupa de regir la Moral social y de extraviar la dignidad nacional, entregue a los monopolios anglo-sionistas desde el suministro y cobro de aguas hasta las telecomunicaciones, pasando por la agro-industria, la electricidad, la producción de bienes de equipo y la construcción inmueble, sin olvidarse de firmar, como firmó Mursi para Egipto, la inédita losa de su endeudamiento con el Fondo Monetario Internacional.
Tamer Sarkis Fernández,
DIARIO UNIDAD

Entrevistas a Kim (ducky boys) y Ayoub "Batskin"


Antifa : mise au point por ERTV


Serge Ayoub répond à Kim et Mhedy por ERTV

29 septiembre 2014

Abertzale sí pero, ¿quién dijo que de izquierda? Jesus

¿Está justificada la denominación de «izquierda abertzale» para referirse, en el lenguaje común, pero sobre todo en el habla especializada,a la familia política del nacionalismo vasco que no es PNV? ¿Hay pruebas reales, concretas, más allá de las declaraciones de unos pocos, de que el mundo Sortukide tiene como objetivo, además de la independencia, la transformación social?
 En lo que sigue, me ocuparé de una unanimidad terminológica observada en la política vasca, a partir de la siguiente constatación: todas las formaciones políticas del arco parlamentario vasco coinciden en referirse como «izquierda abertzale» al espacio político proscrito por los tribunales españoles a partir de 2003, en concreto de Batasuna y de todas sus marcas electorales subsiguientes.
Que fuerzas políticas tan dispares y distantes como el PNV, el PP, Ezker Batua o el PSE-EE hayan abrazado un etiquetaje tal supone, tengo para mí, una adopción literal y, por lo tanto acrítica, del modo que el nacionalismo pequeño burgues ha elegido para identificarse a sí mismo.
Espejo o reflejo de la praxis política, quién lo sabe (el trazado de la causalidad no nos preocupa ahora), los medios de comunicación  como El Correo, El País, Público, Deia o Gara, recurren a esta misma terminología en sus crónicas, editoriales y artículos de opinión firmados por sus colaboradores.
La cuestión que trataré de dilucidar a continuación es la siguiente: ¿está justificada la denominación de «izquierda abertzale» para referirse,en el lenguaje común, pero sobre todo en el habla  especializada, a la familia política que preferiré llamar «nacionalismo vasco burgues»?
Por afinar un poco más y cribar por el cedazo crítico los dos ingredientes de la expresión que nos ocupa, ¿disponemos de «base probatoria» suficiente derivada del plano doctrinal y del ejercicio político cotidiano para ubicar en el plural espacio de la izquierda a esa sensibilidad política? Cuestión bien distinta, de la que no me ocuparé porque nos llevaría por derroteros bien distintos a los que aquí me propongo recorrer, es la de la avenencia teórica entre dos términos,izquierda y abertzale, que más de uno contempla como un oxímoron.
Quienes comparten esta visión arguyen que una política paroxismal de la identidad, que hace bandera de la diferencia ensombreciendo las comunalidades, por un lado, y una política que aspira a una igualdad real para todos y todas, por otro, resultan de una conciliación forzada, cuando no imposible.
 En mi reflexión, partiré de una cláusula de respeto, en el siguiente sentido: si un actor sociopolítico
(o, lo que para el caso es igual: un individuo) opta por una caracterización y una adscripción determinada en el espacio ideológico, lo suyo es respetar su formulación. De este modo, hemos de denominar por su nombre de pila al Partido Liberal austriaco del difunto Jörg Haider, aún cuando nos conste el ideario de extrema derecha que se esconde tras sus siglas, nada que ver con la tradición liberal; al Partido Social Demócrata portugués, en realidad un partido conservador o, por
último, al Partido Libertario de los EE. UU., una denominación tras la que se oculta una plataforma anarco-capitalista (o sea, neoliberal en estado puro), alejada de la tradición anarquista europea. En el mismo sentido, si una persona u organización determinada se considera partícipe de un espacio político, nadie mejor que él o ella para responsabilizarse del uso de los conceptos a la hora de aplicárselos a sí mismos.¡Hasta ahí podíamos llegar!
Dicho lo cual, apostillamos a renglón seguido: que el nacionalismo radical se autodenomine «izquierda abertzale» no obliga al resto de los actores políticos y opinión pública en general a hacer suya tal fórmula. Porque si exceptuamos la denominación como Izquierda Abertzale del grupo parlamentario del Partido Comunista de las Tierras Vascas, PCTV-EHAK, durante la última legislatura del lehendakari Ibarretxe (2006-2009), el de «izquierda abertzale» es más bien un descriptor que pretende subsumir los dos vectores motrices de su ideario y de su praxis.
 Argumentaré a continuación que, en efecto, el espacio político del nacionalismo vasco radical es inequívocamente abertzale, esto es, patriota vasco, al tiempo que cuestionaré (entiéndase bien, insisto: no negaré, sólo arrojaré dudas razonables y razonadas en tanto no se ofrezcan a la opinión pública por parte de los interesados argumentos clarificadores al respecto) su condición de
partícipe de la tradición de izquierdas.
Por recurrir al dicho anglosajón: si algo anda como un pato, vuela como un pato y nada como un pato, entonces es un pato. Pero quien, desde su condición de observador externo no ve plumas, patas ni pico a ese «algo», porque no dispone de las lentes adecuadas para divisar en lontananza, entonces carece de criterio para dilucidar si efectivamente se trata de un ánade. Denominarlo de ese modo constituye, pues, una ligereza, incluso para un ornitólogo avezado. Habida cuenta de que la confrontación política es siempre también una lucha por denominar la realidad, ¿constituye acaso también una irresponsabilidad recurrir al lenguaje del nacionalismo radical y adoptarlo como si fuese
el único posible hasta el punto de elevarlo a unánime?
Las respuestas ofrecidas durante las últimas décadas, desde diferentes rincones políticos para dilucidar hacia qué polo se decanta el nacionalismo radical, si al nacionalista o al izquierdista (porque la historia de ETA y, por extensión, del nacionalismo  sometido a su liderazgo, ha dado pruebas fehacientes y reiteradas de la difícil conciliación equilibrada de ambos nutrientes) se resumen en dos: Por un lado encontramos a quienes sostienen de forma inequívoca que el espectro nacionalista radical, incluyendo en el mismo a quienes persiguen el objetivo de liberación nacional mediante los votos, pero también a quienes lo hacen recurriendo a las balas , no es más que la cobija de un movimiento revolucionario anticapitalista en su variante marxista-leninista.
Desde este punto de vista, el independentismo sería el elemento adherido a dicho movimiento, el marxismo el sustancial. ¿De quiénes estamos hablando? Pues de intérpretes de muy diferente corte y condición.
Por un lado, de los sectores más recalcitrantes del tardofranquismo, como el almirante Carrero Blanco, que en diciembre de 1970 (esto es, en el contexto del proceso de Burgos) discurseaba en las Cortes refiriéndose a ETA como una organización «que, bajo la aparente filiación política del separatismo vasco, encubre la realidad de su verdadera función de agentes terroristas al servicio del comunismo». El independentismo sería, desde esta perspectiva, el banderín de enganche de la verdadera locomotora, que no sería otra que el comunismo revolucionario.
 Anton de Irala y la corriente de pensamiento en el seno del partido jeltzale conocida como bultzagileak, desde un anticomunismo militante, bebido en las horas álgidas de la Guerra Fría,
suscribían en sus escritos de finales de la década de 1970 y principios de la de 1980, la misma tesis que el franquismo más rancio, y lo hacían sin un ápice de despego. Antes, a comienzos de la década de 1960, coincidiendo con la andadura de ETA, destacados dirigentes del partido jeltzale ya se lamentaban del deslizamiento hacia la izquierda de aquellos jóvenes que, porque eran brotes del mismo tronco, contaban con un espacio natural en la «casa común» nacionalista.
Al primar al adjetivo de la díada que forman «izquierda» y «abertzale», la segunda respuesta –que hacemos nuestra– apunta justamente en la dirección opuesta. Sostiene, resumiendo, que el gran mito movilizador del nacionalismo radical es la formación de una gran Euskal Herria integrada por los siete territorios (zazpiak bat) y agrupada bajo un marco jurídico-administrativo común como única terapia para no ver irreversiblemente diluida la identidad vasca en los Estados español y francés y, de este modo, ver desaparecer para siempre su ancestral idiosincrasia diferencial. Se trata, por lo demás, de la interpretación que se trasluce de definiciones del propio nacionalismo , como cuando el MLNV se autodefinía a finales de la década de 1980 como «la o las forma(s) de expresión, la corriente social y política de amplios sectores del Pueblo Trabajador Vasco que persiguen, como objetivo final, la consecución de la Soberanía Nacional Plena para el conjuntode Euskal Herria».
Será ocioso notar que esta declaración de objetivos denota una apropiación parcial de la terminología marxista, que en nada de su esencia, por cuanto se coloca a un actor colectivo, al pueblo trabajador vasco, al servicio exclusivo de una causa, la independencia, sin mención alguna a esa emancipación social que Marx y sus epígonos priorizaron en sus escritos y en su praxis. Es decir, que para el entramado nacionalista al que nos venimos refiriendo, el pueblo vasco se erige en el sujeto tractor del cambio en el statu quo de las fronteras, sustrayéndose de la definición algo fundamental para todo proyecto que se declare tributario del marxismo y de su impulso transformador, a saber: el
«para qué» de los rayones de trazo grueso en el mapa redefinido, si es para construir una sociedad sobre unos nuevos cimientos en los que la solidaridad, la justicia social y la igualdad desempeñen un papel bien diferente al que juegan en la sociedad capitalista que se busca trascender o, por el contrario, para reproducir a escala menor los desajustes de la sociedad de la que se quiere desgajar.
No parece, por lo demás, que el paso del tiempo haya alterado sustancialmente los objetivos del nacionalismo. Dos décadas después, un documento público fechado el 14 de noviembre de 2009 que
lleva por título «Principios y voluntad de la izquierda abertzale» arranca del modo siguiente: «El objetivo de la izquierda abertzale es la constitución de un Estado propio, al considerar que es la única forma de garantizar totalmente la supervivencia y el desarrollo pleno del Pueblo Vasco, en armonía y solidaridad con el resto de pueblos de Europa y del mundo». La impronta nacionalista en el enunciado es inmediata, pero, más allá de referencias a la fraternidad con otros pueblos del mundo (nótese que no con clases, mucho menos personas), ¿dónde se deja ver la huella izquierdista? Se trata del Documento de Alsasua, que pretende recoger la propuesta de «paz».

Quien quiera rastrear evidencias de marxismo en las publicaciones del nacionalismo radical de los últimos años no tendrá, ciertamente, que hacer frente a dificultades insuperables. Siempre será capaz de encontrar aquí o allá escritos de algún intelectual orgánico o declaraciones de algún dirigente del MLNV con soflamas incendiarias contra el capitalismo, el neoliberalismo, el industrialismo, el consumismo, la globalización o el imperialismo. Ahora bien: el radicalismo abertzale recurre con profusión a la retórica sinecdoquial (resumida en la fórmula según la cual gu gara herria, es decir: «nosotros [léase: el nacionalismo radical] somos el pueblo»), esto es, toman la parte por el todo y se autoerigen en los auténticos representantes del sentir y pensar de Euskal Herria en toda su extensión geográfica y pluralidad identitaria.
Constituiría un despropósito parejo asimilar a estos pensadores que confiesan su deuda con el marxismo con el conjunto de la militancia del nacionalismo radical, mayor error si cabe confundirlos con su electorado. Si el izquierdismo fuese el mejor descriptor del nacionalismo radical, esto es, si las sucesivas formaciones políticas que desde la transición española a la democracia han representado ese espacio político hasta su proscripción definitiva fuesen percibidas por la población en general, y por su seguidores en particular, como vanguardias comunistas empeñadas en emancipar a las «clases populares», nos encontraríamos ante una verdadera anomalía en las leyes de la sociología electoral en las democracias liberales de los siglos pasado y presente, a saber: que habitantes de medios rurales y semirurales depositen su voto libre y de forma reiterada a formaciones con un programa revolucionario de izquierdas que, entre otras medidas, y a fuerza de ser consecuente, habría de poner los medios de producción, tierras incluidas, al servicio de las necesidades de toda la sociedad.
Tomemos, por poner un ejemplo bien ilustrativo, el caso del municipio más pequeño en número de habitantes de Guipúzcoa hasta muy recientemente, Orexa, ubicado en la comarca de Tolosaldea. En esa localidad el nacionalismo radical obtiene, elección tras elección, resultados que bordean el 90 por ciento, cuando tiene oportunidad de medir sus fuerzas en el proceso electoral, claro está (de lo contrario ahí está el voto nulo o la abstención para disipar dudas). Una de esas comarcas, por cierto, de donde no hace tantas generaciones se nutrían los tercios carlistas… El reto explicativo de esta excepcionalidad sería doble: electoral, por un lado, pero también generacional. Votan al «comunismo» los nietos y biznietos de los que no hace tanto tiempo se sumaban de grado al requeté. Algún agudo analista habló de carlismoleninismo para referirse a este trasvase de adhesiones tan sui géneris…y no le faltaba razón. En fin, que se puede ser campesino propietario y votar a una opción marxista-leninista, pero se admitirá que no es del todo habitual en los tiempos que corren.
La repetición apodíctica de su naturaleza izquierdista por parte de los portavoces del MLNV no es valor suficiente para que se convierta en verdad. Contrastar la retórica con la práctica resultará iluminador al respecto de la supuesta (insisto: en tanto no se ofrezcan argumentos que arrojen luz sobre este extremo) naturaleza izquierdista del MLNV.

 Uno de los pilares, seguramente el principal, de la práctica política del nacionalismo durante las últimas décadas ha descansado en la ocupación física de la esfera pública como modo, por un lado, de atraer la atención de la opinión pública y de publicitar sus reivindicaciones, pero también
de preservar la identidad colectiva de una comunidad siempre urgida de la argamasa cohesionadora necesaria para sobrevivir a la prueba del tiempo en un entorno sociopolítico que se ha ido volviendo hostil por momentos, después de haberse agotado definitivamente el capital legitimatorio,
acumulado durante el franquismo. En el país con la mayor densidad manifestante de nuestro entorno occidental, se cuentan por miles cada año , las concentraciones y manifestaciones escenificadas por este espacio político, en las calles del País Vasco-Navarro. Si, en aras de restringir el abanico, fijamos la atención en las manifestaciones masivas de carácter «nacional» efectuadas las más de las ocasiones en Bilbao (siempre desde la Plaza Aita Donosti; por su punto de encuentro les conoceréis), pero también en San Sebastián y Pamplona, comprobaremos que miles, decenas de miles de personas han desfilado tras pancartas, exigiendo la independencia, la democracia para Euskal Herria (otra forma de exigir la independencia), reivindicando el uso exclusivo de la ikurriña en territorio vasco o proclamando su solidaridad con los presos de ETA. No tengo noticia ni de una sola manifestación multitudinaria al hilo de reivindicaciones universales ligadas de un modo u otro con la izquierda, porque las manifestaciones rituales del 1 de mayo convocadas por el sindicato abertzale LAB nunca han alcanzado la escala de movilización de esas manifestaciones «nacionales», además de que la suele realizar de forma conjunta con el sindicato nacionalista ELA y otros sindicatos menores, por lo que no resulta tarea sencilla calibrar su aportación al conjunto. ¿Se puede, entonces, salir ritualmente a la calle y dejarse en casa las reivindicaciones sociales?

En este mismo sentido de complementar el plano discursivo (lo que dicen que son) con lo que practican, se puede aludir a un acontecimiento sutil, pero ciertamente sintomático, que arroja luz a la cuestión de qué vector prima en la cosmovisión abertzale radical, si el nacional o el social. En el primer mitin que celebró el PCTV-EHAK el 10 de abril de 2005, partido para el que la ilegalizada Batasuna había solicitado en fechas previas el voto en los comicios autonómicos inminentes,
hubo varios detalles de carácter simbólico altamente reveladores, ninguno de ellos casual. En el estrado dominaba el color rojo, entre el público extrañaba la ausencia de ikurriñas. Lógico, pues el rojo es el color que mejor identifica a la izquierda… además de ser el color de la enseña navarra, la misma que junto a la ikurriña y al arrano beltza figura en todas las comparecencias públicas de los encapuchados de ETA, según se recogía en el boletín interno Zutabe número 100 de 2003. Más elocuente todavía, si cabe: en cada una de las sillas los organizadores pusieron a disposición de los asistentes la letra en euskera de La Internacional, símbolo de la clase obrera consciente desde finales del siglo XIX, que éstos entonaron tímidamente antes de cerrar el acto con el canto unánime, ahora sí con más convicción –rezan las crónicas periodísticas de la jornada–, del Eusko Gudariak. Va de suyo que no hubo necesidad de dejar la letra de esta última canción por escrito encima de silla alguna, letra que por cierto habla de la disposición martirial a sacrificar la vida por la ikurriña (enseña ausente del acto, como hemos señalado, pero ausencia presente por vía interpuesta de la canción), metonimia de Euskal Herria. Las consignas más escuchadas fueron congruentes con el despliegue simbólico de carácter musical: la independencia y los presos de ETA. De nuevo aflora la duda: uno puede sentirse partícipe de la izquierda más revolucionaria sin saberse La Internacional, menos en euskera, aunque choca un tanto. ANV, plataforma electoral del nacionalismo radical que concurrió a las elecciones forales y municipales de mayo de 2007, dio continuidad a esta práctica musical y puso punto final con la melodía internacionalista a una manifestación en Bilbao el 12 de mayo de 2007, y a dos mítines celebrados en Durango el 6 de diciembre de 2007 y en Pamplona el 12 de enero de 2008. La comparativa del volumen del cántico de La Internacional y del Eusko Gudariak, que nunca falta, apunta de forma inequívoca en la siguiente dirección: timidez en el primero, vigor en el segundo.
A partir de las declaraciones públicas de sus líderes y de los mensajes transmitidos mediante su política de calle, ningún ciudadano o ciudadana medianamente informado tendrá dificultades en resumir el proyecto del MLNV acerca de la territorialidad, el euskera o el estatus de Euskal Herria vis à vis España y Francia. Ahora bien: caso bien distinto es si se le inquiere sobre aquellas cuestiones que ayer, hoy y siempre serán preocupaciones de la izquierda, siempre en aras de una mayor justicia social e igualdad, a saber: política fiscal, inmigración, globalización, laicismo, política de vivienda, mercado laboral, aborto, violencia de género o educación (neutralizando la propuesta sobre qué
idioma ha de primar, claro está), por mencionar algunos de los temas más relevantes. ¿Podemos legítimamente utilizar la etiqueta de «izquierda abertzale» para referirnos a un espacio sociopolítico del que ignoramos, también antes de su ilegalización, qué posicionamiento adopta sobre todos estos y otros temas? A mi juicio, insisto, sólo si renunciamos a tamizarla por el cedazo de la crítica.
Otro día analizaremos las practicas municipales de la "izquierda abertzale", su política de vivienda,etc etc.

De verdad, haceroslo mirar

EH Bildu rechaza cualquier actuación violenta y dice que esos actos "refuerzan a los enemigos de la paz"

Lopez de Muniain de EH BILDU
El parlamentario de EH Bildu Oskar Matute ha manifestado su rechazo a toda actuación violenta, tras la quema de tres autobuses este sábado en Burtzeña y ha indicado que estos actos, si se confirma que son "intencionados", refuerzan "a los enemigos de la paz". Ampliar foto Matute ha realizado esas manifestaciones en el transcurso de la rueda de prensa que ha ofrecido en Bilbao, junto con la parlamentaria de la coalición, Rebeka Ubera, en relación a la quema este pasado sábado de tres autobuses en Burtzeña que la Ertzaintza baraja que pudo ser intencionado, ya que aparecieron en el lugar de los hechos pasquines que hacían referencia al "Gudari Eguna". El parlamentario de EH Bildu ha señalado que, hasta que no se conozca al detalle el informe del Departamento de Seguridad, "no se despejan todas las incógnitas" sobre la autoría de los hechos. No obstante, ante el hecho de que se mantiene la hipótesis de que el incendio haya sido intencionado, ha afirmado que la posición de EH Bildu es "clara y nítida" de "rechazo a la violencia" y de apuesta por las vías políticas y democráticas. En este sentido, ha afirmado que actuaciones de ese tipo, "si finalmente ha sido provocado dicho incendio", solo contribuyen a "estabilizar la agenda de aquellos que no quieren la paz, de aquellos que quieren instalarse en una especie de conflicto interno y no quieren ahondar en las necesidades de resolución que la sociedad vasca reclama al propio conflicto". Por tanto, el parlamentario de EH Bildu, ha indicado que rechazan y no comparten cualquier tipo de actuación violenta que "refuerza a los enemigos de la paz".

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/2250558/0/eh-bildu-rechaza-cualquier-actuacion-violenta-dice-que-esos-actos-refuerzan-enemigos-paz/#xtor=AD-15&xts=467263

28 septiembre 2014

El triste final de la ETA nacional-burguesa

* Hace unos meses varios destacados miembros de la disidencia abertzale (ex-presos para más señas) cruzaron la muga para todavía  abducídos por el espejismo del pasado mitico de la vanguardia armada, mantener una pequeña charla explicativa en la que la contundencia de los argumentos de los disidentes harían recapacitar a los manipulados  y debilitados etakides. Nuevamente ETA o el inservible despojo de lo que queda de ella nos delata una radiografia de su universo etico actual, respetuoso y cabizbajo con el reformísmo otegista y contundentemente beligerante con la disidencia abertzale.

Es un camino que ya hemos vivido en Irlanda, la disidencia crecera y se desarrollara si solo si se enfrenta a cara de perro a su padre ya cansado y pactista. Ez dago besterik. La ETA vencida ha hablado muy alto y claro  «Quienes utilizan maliciosamente la memoria de los gudaris y los símbolos y las reivindicaciones históricas de la izquierda abertzale para dañar la actual estrategia y dividir el movimiento de liberación, no cuentan con el apoyo de ETA. Es más, ETA considera esas actuaciones muy perjudiciales».
Un día triste, pero para nosotros esperado, sabiamos lo que daba de si el nacionalismo burgues una vez abandonadas las teorias marxistas emancipatorias, es el día que ETA denominó movimiento de liberación a dar la mano al rey español y juntarse con Esquerra y BNG, patetico final para una historia de 50 años.

DIARIO GARA

Compromiso y generosidad
El comunicado incide en la reflexión en torno a la actitud estatal: «Durante muchos años, el reconocimiento del derecho de decisión se ha escenificado como una consecuencia de los pactos a los que había que llegar con los estados. Creemos que, vista la reiterada actitud antidemocrática del Estado español y de las innumerables negativas recibidas, hay que renovar esa visión». Así, concluye que, también en este ámbito, ha llegado la hora de emprender «la vía de la unilateralidad» y del «proceso democrático» que lleve a la ciudadanía vasca a tomar la palabra; es decir, el momento de «un proceso constituyente pensado, acordado y materializado en Euskal Herria», apunta.
A sabiendas de que las incógnitas a despejar son de calado -«qué decidir, cuándo, cómo...»-, ETA opina que los agentes que confluyen en la defensa del derecho a decidir deberían abrir «un debate nacional» para, entre todos, identificar y desenredar «esos nudos principales». Y, según añade, en última instancia tendrían que «concretar un acuerdo nacional amplio para su ejercicio, con las formulaciones, los plazos y la programación correspondientes».
La organización considera que este país se encuentra en el «momento decisivo para escribir su futuro. Está en manos de los ciudadanos vascos. Hay que actuar con responsabilidad histórica». Es por ello que apela al «compromiso y la generosidad, dejando de lado debates estériles y pensando como pueblo».
El comunicado, que comienza con palabras de homenaje a «los gudaris que han perdido la vida en la lucha por Euskal Herria», tanto a los de ETA como a quienes cayeron en la guerra del 36 e incluso con anterioridad, contiene un mensaje para la izquierda abertzale.
A la izquierda abertzale
Tras destacar que los próximos meses serán «especialmente importantes» para avanzar en el proceso de liberación y que «nos esperan retos enormes» -menciona, entre otros, la construcción nacional, la lucha por los derechos de la clase trabajadora y la vuelta a casa de los presos y exiliados-, ETA afirma que la izquierda independentista «debe tener activos a todos sus militantes, porque una de las claves residirá en tejer alianzas y aunar fuerzas ámbito por ámbito». Y en ese contexto, realiza dos apuntes dirigidos a esas bases y esa militancia.
El primero, para que perseveren y no caigan en la resignación «a la que nos quiere llevar el enemigo». El segundo es igual de contundente: «Quienes utilizan maliciosamente la memoria de los gudaris y los símbolos y las reivindicaciones históricas de la izquierda abertzale para dañar la actual estrategia y dividir el movimiento de liberación, no cuentan con el apoyo de ETA. Es más, ETA considera esas actuaciones muy perjudiciales».
Era todo mentira, carne de cañon
El comunicado remitido por Euskadi Ta Askatasuna a GARA con motivo del Gudari Eguna pivota sobre el derecho a decidir y el favorable escenario que, a su juicio, se ha abierto en Euskal Herria de cara a emprender «un proceso democrático» que, en última instancia, posibilite a la ciudadanía ejercercitarlo. Concretamente, se felicita por el hecho de que exista «una alianza cada vez más amplia» en defensa del derecho a decidir, algo que «durante muchos años no fuimos capaces de hacer».
Pone como ejemplo la cadena humana del 8 de junio impulsada por Gure Esku Dago: «Personas de muy distinta ideología y trayectoria política unieron sus manos en la movilización más multitudinaria jamás realizada en Euskal Herria».
No obstante, considera que debe hacerse un ejercicio de «reflexión compartida» para ir «más allá de la reivindicación». Exactamente, sobre cuatro claves. En primer lugar, cita el «favorable contexto histórico para acelerar nuestro proceso» en caso de que Euskal Herria «actúe de la mano del resto de pueblos», en un momento en el que este debate está instalado en la agenda internacional a raíz de los casos escocés y catalán. En segundo lugar, dirige su mirada a la posición de los estados español y francés: «No existe, en un plazo medio-corto, la posibilidad de acordar ninguna propuesta que recoja el derecho a decidir. No, al menos, hasta que vean que este pueblo tiene toda la predisposición a avanzar desde la unilateralidad».
Pasaran a la historia por su incapacidad
En tercer término, ETA observa una «reivindicación hegemónica» y una «mayoría suficiente como para dar pasos decisivos. En la medida en que se profundice en el debate y en actos concretos, se adherirán más fuerzas». Y por último, resalta la «cada vez más imperiosa necesidad» de que el pueblo vasco puede hablar y decidir: «Ante las escabechinas que están generando en todos los aspectos las imposiciones que nos llegan desde Madrid y París, Euskal Herria requiere de mecanismos para responder a sus necesidades y a las de sus ciudadanos».

calcinan tres autobuses de Bizkaibus en Zorroza

Desconocidos han incendiado esta tarde tres autobuses de la compañía «Bizkaibus» estacionados en un aparcamiento del barrio de Burceña, en Baracaldo (Vizcaya). En la zona se han localizado pasquines en los que se podía leer «Gudari Eguna. Borroka da bidea» (día del soldado vasco. La lucha es el camino). El coste de los tres autobuses calcinados podría alcanzar los 360.000 euros
Según ha informado el Departamento vasco de Seguridad, el incendio se ha registrado en torno a las tres y media de la tarde, en las cocheras de «Bizkaibus». En un primer momento, fuentes policiales aseguraban que el incendio ha surgido tras una avería mecánica de uno de los autobuses. Las llamas saltaron a otros dos autobuses más, quedando totalmente calcinados. Varias dotaciones de bomberos de Bilbao y de la Diputación foral de Vizcaya han acudido al lugar para sofocar las llamas. Una vez controlado el fuego, sobre las cinco menos cuarto, es cuando la Ertzaintza ha localizado pasquines en los que se podía leer «Gudari Eguna. Borroka da bidea» (día del soldado vasco. La lucha es el camino), a escasa distancia de las cocheras. La Policía autonómica ha abierto una investigación para esclarecer el incendio y recoger los indicios sobre su origen ante la posibilidad de tratarse de un nuevo caso de violencia callejera.

Dos ataques en un mes

De confirmarse, la quema de estos tres autobuses supondría el segundo acto de «kale borroka» de similares características registrado en el territorio vizcaíno en poco más de un mes. El pasado 20 de agosto, un grupo de desconocidos se responsabilizaron del incendio provocado que destruyó cinco autobuses en la localidad vizcaína de Loiu y donde también aparecieron pasquines, esta vez de apoyo a los presos de ETA enfermos. Días después los autores reivindicaron el ataque a través de un correo electrónico a los medios de comunicación. En aquella ocasión, Sortu aseguró que el ataque se enmarcaba «totalmente fuera de la estrategia de la izquierda abertzale». Asimismo, la asociación de familiares de presos ETA Etxerat llegó a señalar tras aquel acto de violencia «no aporta nada ni ayuda en la resolución por la que venimos trabajando. Este hecho nos genera gran preocupación»...
Queman tres autobuses en Baracaldo, coincidiendo con el «gudari eguna»


26 septiembre 2014

26 septiembre 2014 Entrevista a Mozgovoy lider de la corriente nacionalista revolucionaria del Donbass que esta siendo desarticula por los oportunistas.



I.V. Pihalov, historiador y luchador del donbass: Novorrossia carece de partido bolchevique




B.A.Litvinov: "Estamos construyendo una república con elementos del socialismo":

Denis SOMMER - Coordinador de la Liga Antifascista  OKP 
Pavel Zotov - "Borotba. Unidad Nacional "(. Ucrania Járkov) 
Sergey Agarkov - (. Ucrania Járkov) 
Sergey Moiseev - (Ucrania Kharkov.) 
Milicia Novoross 
Andrey Ivanov - Miembro OKP 
Ivan Morozov - La Unión de la Juventud Comunista 
Vladimir A. cinquefoil - Primer Secretario de la CIM comunistas rusos 
Valery Ivanov - Primer Secretario de la SEAD Moscú OKP 
Moscú 
11 de septiembre 2014

FRAP 27 de Septiembre

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Hoxha sobre China ante los fusilamientos del 27-S

«La actitud de los chinos propósito del fusilamiento de nuestros cinco camaradas españoles, tres de los cuales eran miembros del Partido Comunista de España (marxista–leninista), por el verdugo Franco, es antimarxista y escandalosa. Hasta ahora no han dicho ni una sola palabra en su defensa.
El mundo entero se ha puesto en pie llevando a cabo enérgicas protestas, todo el proletariado mundial, e incluso gobiernos burgueses el mismo Vaticano han protestado contra este acto odioso, indignante, han retirado de Madrid sus embajadores; mientras tanto, ¡sólo la “revolucionaria china socialista de Mao” no ha dicho una sola palabra sobre los héroes españoles! ¿Es esta una actitud revolucionaria? ¿Una actitud marxista–leninista? no, se trata de una posición reaccionaria en toda la acepción de la palabra.» Enver Hoxha.

25 septiembre 2014

Al gran pensador marxista Gil de Sanvicente le ha costado años "pensar" lo que ya "pensó" EHS (y él nos insultaba por "pensar")



Gilito dixit:

En la actualidad, la izquierda independentista está sufriendo la peor desorientación estratégica y táctica de su historia y se encuentra al borde de una crisis interna de consecuencias muy graves porque, en primer lugar, carece de un proyecto revolucionario básico que unifique a toda la izquierda en el actual contexto de crisis generalizada del capitalismo en su conjunto; en segundo lugar, todo indica que no se va a organizar un debate colectivo intenso y profundo para elaborar esa alternativa más imprescindible cada segundo que pasa; en tercer lugar, mientras tanto sólo se ofrece ese «monumento a la nada» que es el documento oficial sobre la llamada «Vía Vasca» que es la vía a la integración en el sistema; y en cuarto lugar, mientras tanto sigue ampliándose la distancia que separa a crecientes sectores de la izquierda abertzale de Sortu, o de su dirección. Hasta ahora nunca en la historia del independentismo socialista se había producido tanto distanciamiento.En situaciones similares a las presentes la izquierda vasca siempre dispuso de dos o más documentos estratégicos, teóricos y políticos que presentaban perspectivas diferentes. La militancia y los amplios sectores que la ayudaban accedían así a una riqueza de debate decisiva para su correcta orientación y su praxis.
Muchas de esas discusiones se realizaron en la dura clandestinidad franquista, y las posteriores, hasta el presente, en la muy vigilada y recortada democracia que padecemos. No sirven por tanto las excusas al uso según las cuales las ilegalizaciones y detenciones, y el cerco de la prensa, han imposibilitado la realización de un debate colectivo. Por el contrario, llevamos varios años en los que el independentismo socialista está mostrando una muy peligrosa indiferencia teórica si tenemos en cuenta la excepcional gravedad de las crisis que nos azotan.Lo malo radica en que semejante despreocupación estratégica y teórica se simultanea con pasos prácticos de largo calado en modo alguno argumentados a la militancia compleja y diversa. Por argumentar entendemos lo que se entiende por argumentar: dar razones coherentes, asentadas en análisis rigurosos y abiertos a la crítica. Por ejemplo, el documento que habla de la «Vía Vasca» carece de todo argumento ya que sus pocas páginas están repletas de hueras vaciedades al gusto de la palabrería pequeño burguesa. Otro tanto podemos decir, en lo básico, sobre el programa a llevar a la UE, programa que debe sustentar la campaña electoral de EH Bildu para la UE. Si exceptuamos la muy poca información que se ha pasado, la única opinión sistematizada disponible para la generalidad de la izquierda abertzale y para las bases más amplias de EH Bildu es una entrevista al candidato oficial.Lo peor radica en que Euskal Herria se enfrenta ahora a un futuro que exige respuestas diferentes a las acostumbradas en el pasado: por un lado, el definitivo alto el fuego de ETA ha espoleado el triunfalismo prepotente de la burguesía multiplicando sus exigencias de rendición incondicional; por otro lado, las diversas crisis que confluyen en una total, sinérgicamente superior a las precedentes, plantean interrogantes específicos que exigen debates más profundos; además, dado que el ataque burgués es contra todo el pueblo trabajador, las preguntas e inquietudes populares conciernen a la totalidad de la existencia social, lo que supone un tremendo reto intelectual a la izquierda vasca; por último, este panorama se enrarece y complejiza por el hecho de que dentro del independentismo se habían generado expectativas sobre la recuperación del tiempo perdido en lo teórico-político, esperanzas que se diluyen rápidamente.
Los tiempos de crisis son tiempos de preguntas y debates. No estar a la altura de las necesidades psicopolíticas del pueblo trabajador, de sus preocupaciones por el futuro, que no sólo por el presente, esta incapacidad abre un abismo entre la izquierda y sectores de sus bases y del pueblo más concienciado. Esta es la experiencia histórica, y Euskal Herria no una excepción. El abismo es recortado en la medida de lo posible por la iniciativa de colectivos y grupos que organizan sus propias conferencias con asistencia superior a lo esperado. Una autoorganización intelectual muy creativa pero que, a la vez, muestra también el distanciamiento entre un sector de la izquierda vasca y las necesidades político-teóricas de otro sector.La desafección intelectual es mala siempre, pero es más dañina cuando se ha iniciado una fase política caracterizada por dos niveles: agudización de la lucha de clases interna y de la opresión nacional y ciclo electoral con tres consultas importantes en muy poco tiempo, lo que tiende a exacerbar las tensiones vistas. Pero hemos acabado el espacio disponible para hoy así que tal vez en un futuro podamos seguir analizando la situación vasca.

3.- SOBRE LA SITUACIÓN VASCA (14 de Agosto de 2014)
Las elecciones europeas del pasado mes de mayo mostraron que la llamada «izquierda soberanista» sufre una creciente tensión interna: por un lado, el reformismo de EH Bildu y Amaiur, pese a la radicalidad verbal de algunos de sus portavoces y a logros de la acción municipal e institucional, choca con el empeoramiento objetivo de la realidad; por otro lado, el clamoroso silencio público de Sortu en muchas cuestiones y su incapacidad para llegar a ser y significar lo que fue y significó HB en condiciones represivas cualitativamente más duras, choca con las críticas de mucha militancia independentista y socialista combativa que, sin embargo, valora la importancia de la unidad pese al mal trato que recibe por parte de la burocracia; por último, el mensaje reformista de la coalición electoral en la que ha participado, EH Bildu, agudizó estos y otros problemas, entre ellos el distanciamiento creciente entre Sortu como proyecto no consumado y el malestar de amplias bases independentistas y socialistas, que no «soberanistas», felices estos últimos por el chollo propagandístico y político que han encontrado teniendo en cuenta su enana base militante y popular.Viendo esto, los resultados de las elecciones europeas son lógicos: la «izquierda soberanista» mantuvo el tipo pese a su mensaje reformista gracias a la fidelidad del «voto crítico» interno de la izquierda independentista y a que no se le fue más voto de esta izquierda.

El europeísmo de EH Bildu es muy preocupante por tres razones fundamentales: porque reflejó una visión errónea del euroimperialismo, lo que desmovilizó a mucha militancia; porque confirmó su lejanía de la lucha de liberación nacional de clase y de una estrategia socialista, lo que explica en parte, que no en todo, la fuerza inicial del reformismo nacionalista español de Podemos e IU al tocar problemas sociales abandonados por la «izquierda soberanista»; y porque muestra lo dañino de la política de Sortu de no dar a conocer públicamente los resultados del debate fundacional, ocultándolos al Pueblo Vasco.La afirmación de que en las próximas elecciones municipales y forales la «izquierda soberanista» recuperará e incluso ampliará su fuerza institucional –avance deseado por todos y todas– no anula las tres razones vistas sino que puede agudizarlas al tenor de la evolución posterior. Si bien algunos comentarios de Sortu y de EH Bildu fueron incluso ligeramente autocríticos con los resultados, el mensaje general y la dinámica subsiguiente fueron triunfalistas y orientadas hacia la creación de algo parecido a un partido de masas electoralista y pacifista. Ya ha surgido el siempre necesario debate sobre las posibles identidades entre el menchevismo y la socialdemocracia de la II Internacional y el por ahora borroso, ambiguo e impreciso «proyecto organizativo» de la «izquierda soberanista». Lo cierto es que la indiferencia de la dirección de Sortu por la formación teórico-política de su militancia, y en especial por la readecuación del socialismo y del marxismo inherente a la identidad histórica del independentismo desde mediados de la década de 1960, esta dejadez, está aumentando la distancia entre las contradicciones objetivas y subjetivas y la capacidad de respuesta y de explicación por parte de Sortu. Entre los muchos ejemplos disponibles vamos a poner sólo cuatro: uno, ante el posible cierre de los locales de la izquierda independentista, la versión oficial ha sido cierta pero muy superficial al centrarse casi en exclusiva en la tesis del «botín de guerra» y del debilitamiento económico del movimiento abertzale, sin aportar una perspectiva global, histórica y revolucionaria del proceso represivo en su conjunto. Dos, la ausencia total de un estudio riguroso de la composición clasista vasca y de la existencia o no de una supuesta «burguesía nacional vasca» con la que hay que aliarse táctica o estratégicamente. Tres, la ausencia total de un estudio de la inserción objetiva y estructural del capitalismo vasco en el mundial, europeo y franco-español. Y cuatro, la importancia cualitativa que tiene la industria político-cultural imperialista y sus ramales en Euskal Herria, como armas de desnacionalización y aburguesamiento que deben ser combatidas diariamente, en especial durante la capitalidad cultural europea de Donostia en 2016.
Frente a esta situación del reformismo soberanista y de parte del independentismo socialista, los Estados español y francés y sus fuerzas colaboracionistas empezando por las medianas burguesías regionalistas y autonomistas, dan forma en secreto a varías alternativas sociopolíticas de «salida de la crisis» que tienen una unidad básica que se plasma en cuatro puntos elementales: fortalecer el imperialismo occidental liderado por EEUU; aceptar la supremacía euroalemana y moverse siempre dentro de sus cauces; reformar aspectos secundarios de la unidad estatal franco-española dentro de los dos puntos anteriores; y derrotar al independentismo socialista. El reformismo nacionalista franco-español no cuestiona radicalmente esta unidad básica, sino sólo sus formas más duras e inadmisibles desde eso que llaman la «ciudadanía democrática». Las fuerzas socialdemócratas, eurocomunistas y democristianas de la «izquierda soberanista» avanza en esta crítica: la defensa de los «derechos nacionales vascos».Ahora comprendemos que una parte muy significativa del independentismo socialista histórico haya leído con alivio y esperanza el anuncio de ETA en su último Agiri de que estaba tomando las medidas adecuadas para intervenir como fuerza política activa en el devenir de Euskal Herria. Todavía es pronto para valorar en su justo alcance este comunicado, pero la realidad palpable es que podemos encontrarnos ante una serie de aportaciones vitales que ayuden a dar cuerpo por fin a la estrategia nacional de clase, antipatriarcal, euskaldun e internacionalista que necesita urgentemente el pueblo trabajador vasco. Sabemos que la represión hará lo imposible por destruir este proyecto imprescindible, pero también sabemos que la represión fracasará.
La euforia con la que el capital financiero y la UE han recibido su victoria en Escocia es tanto más significativa cuanto que sabemos que el la reivindicación soberanista escocesa no era radicalmente independentista, si por tal entendemos el proceso de independización socialista de la dominación capitalista, es decir, que las fuerzas productivas materiales y culturales pasasen al manos del pueblo trabajador escocés, y que éste pudiera crear un Estado obrero. Era inicialmente una reivindicación de mayor autogobierno dentro de las estructuras existentes, con la salvedad de que Inglaterra forzó el órdago para poder aplicar sin cortapisas la pedagogía del miedo según las tácticas de la manipulación psicopolítica inserta en las doctrinas de contrainsurgencia. La gran experiencia histórica de la burguesía británica, cualitativamente superior a la ceguera miope de la española, le ha permitido mantener la suficiente sangre fría como para no tener que pasar de la pedagogía del miedo a su siguiente fase en las doctrinas de la contrainsurgencia: el uso preventivo del terror potencial aplicable si llegase el caso.
La diferencia entre las dos fases consiste en que la primera «explica» públicamente, en los debates abiertos de la campaña, por medios de prensa «democrática», mediante informes asépticos y fríos de la gran banca y grandes corporaciones transnacionales, etc., explica los duros efectos negativos sobre la calidad de vida, el empobrecimiento social y el aislamiento internacional que sobrevendrán si el pueblo vota por mayores libertades. La pedagogía del miedo integra el chantaje colectivo y el egoísmo individual al prometer al pueblo que se le concederán mejoras y derechos si acepta seguir dentro del marco legal establecido, si limita sus reivindicaciones a lo posible dentro de unas conversaciones con el poder: el palo y la zanahoria. Los grupos sociales conformistas, alienados por la forma burguesa de vida aun considerándose a sí mismos como progresistas con una visión política basada en el mero posibilismo democraticista y legalista, es decir la «mayoría silenciosa», son especialmente receptivos a la zanahoria que evita el golpe del palo: querrían dos zanahorias o incluso angulas con kokotxas, pero se contentan con la promesa de una zanahoria.
La segunda fase advierte que el Estado aplicará represiones cada vez más duras hasta llegar al terror si fuera necesario. Un ejemplo lo tenemos en la escalada de advertencias del PP contra el Principat Catalá: desde la prohibición de la consulta hasta la suspensión de la Autonomía, pasando por el control desde Madrid de áreas decisivas como educación, hacienda, etc. Una de las cualidades del terror potencial preventivo es que muchas de sus advertencias no tienen por qué salir de estamentos oficiales del Estado sino que provienen de poderes para-estatales y extra-estatales como asociaciones de militares u organizaciones de extrema derecha con lo que se multiplica el efecto paralizante del terror aleatorio preventivo: «grupos incontrolados» golpeando a placer a la población mentalmente paralizada e indefensa. La advertencia del terror potencial aplicable puede ir de la amenaza difusa a la concreta, forzando a la imaginación que se desplome de la incertidumbre al pánico: el comunicado del General Mola de verano de 1936 emitido por radio y lanzado por decenas de millares desde aviones militares, y reeditado y difundido por los golpistas la noche del 23 de Febrero de 1981.
Que nadie crea que la burguesía británica no estaría dispuesta en caso extremo a pasar de la pedagogía del miedo a la advertencia del terror potencial, y en caso desesperado a su aplicación. Como todos los demás capitalismos, el británico se ha construido sobre masacres atroces internas y externas ¿o tenemos que releer la escalofriante descripción del «terrible terror inglés» hecha por un eminente historiador? ¿Tenemos que olvidar sus brutalidades en Irlanda, o las acciones invisibles de sus servicios secretos por medio mundo? ¿O las represiones policiales de la lucha de clases en la segunda mitad de los 80 y la imparable militarización policial actual? De hecho, el poder británico ha recurrido a la pedagogía del miedo contra el pueblo escocés al comprobar la ineficiencia de los métodos propagandísticos comunes para contener el ascenso del voto independentista: es peligrosamente iluso, es suicida, creer que la burguesía británica respetará la «democracia» en una situación crítica en la que Escocia o el mismo pueblo inglés, por no hablar de Irlanda del Norte o Gales, estén al borde de acabar con la propiedad privada de las fuerzas productivas. Ha recurrido a la pedagogía del miedo para evitar una pequeña crisis que no amenazaba al sistema imperialista, ¿y en el futuro? Todo dependerá de factores como el cumplimiento de las promesas realizadas, el agravamiento de la crisis global británica y mundial, la fuerza del independentismo socialista escocés, etc.
Catalunya empieza a sufrir advertencias suaves por ahora de terror potencial, dosis que recuerdan a muchas personas cómo se inició el sistema represivo ascendente aplicado a finales de los 80 y comienzos de los 90 contra Terra Lliura y el independentismo socialista. Pero entonces la burguesía catalanista y el reformismo estatalista no sufrían el desprestigio actual, ni tampoco el pueblo padecía la dura crisis sistémica, por lo que la decapitación de la lucha fue relativamente fácil. Ahora mismo el PP no tiene tantos colaboracionistas como entonces para facilitarle la tarea represiva. Hablamos del Gobierno del PP y no del Estado en sí mismo: este matiz es importante porque entra dentro de lo probable que después de no realizarse la consulta el próximo 9 de Noviembre se inicie un pulso de ofertas y contraofertas entre Madrid y Barcelona sobre todo si el Estado ha elaborado un plan entre el PP y el PSOE, dinámica que puede ir acompañada de represiones contra el independentismo socialista y de amenazas contra Catalunya. La militancia independentista catalana está más fogueada y organizada que la escocesa, el Estado español no tiene los recursos de consenso e integración que todavía le quedan al británico, además de que la quiebra económica española no permite apenas concesiones significativas que mermen las arcas del Estado, y el panorama se complejiza al encontrarnos en pleno calendario electoral.
En cuanto a Hego Euskal Herria es ya un hecho reconocido incluso hasta por los defensores de la «movilización ciudadana» que no ha cuajado el proyecto presentado alrededor de hace dos años, y que hay que desbloquear el impasse mediante un «Frente Amplio» reformista al estilo del uruguayo, de Syriza y de Die Linke, con la participación destacada de la prensa, de la burocracia académica, de la «élite política», de la patronal y de los sindicatos, etc.: del lenguaje del soberanismo ha desaparecido incluso el viejo concepto eurocomunista de «fuerzas del trabajo y de la cultura» lo cual nos da una idea de su deriva. Se busca convencer a la mediana burguesía vascongada, al PSOE y probablemente al reformismo estatalista de Podemos para que apoyen al «Frente Amplio» tal cual ha sido diseñado sin debate serio alguno en las amplias bases militantes. Mientras tanto, la crisis golpea con interminable fuerza al pueblo trabajador, a las mujeres y a la juventud, a la tercera edad lo que hace que se refuerce la tendencia a la formación en red o de manera específica de grupos y colectivos de izquierda independentista.
Para concluir, una lección que hay que extraer de las recientes luchas nacionales es que crece la importancia de la organización de vanguardia tal cual empezó a tomar cuerpo en la segunda mitad del siglo XIX a nivel internacional y dio un salto decisivo en el debate entre la forma organizativa amplia y amorfa de la socialdemocracia y el menchevismo, y el partido marxista de cuadros experimentados y formados que militan en el interior de los múltiples campos de batalla del capitalismo contemporáneo. La irrupción de Podemos como nueva fuerza estatalista a costa del PSOE y con el apoyo entusiasta de sectores del reformismo duro desgajados de la izquierda abertzale hace mucho tiempo, agudiza la necesidad de un debate práctico sobre el sistema organizativo y el programa socialista del indeependentismo.