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06 septiembre 2014

La UE: la economía cada vez más internacionalizada


Las naciones se forman en un periodo histórico determinado, en el de la burguesía ascendiente como clase, que los necesita para asegurar un mercado sobre el que dominar. En el Manifiesto comunista, Marx y Engels exponen como el propio desarrollo va disminuyendo las contradicciones nacionales: “El aislamiento nacional y los antagonismos entre los pueblos desaparecen de día en día con el desarrollo de la burguesía, la libertad de comercio y el mercado mundial, con la uniformidad de la producción industrial y las condiciones de existencia que le corresponden.”

Hoy, la UE supone un mercado de cerca de 500 millones de personas. Las aduanas han desaparecido al interior, hay una moneda única, tarifas arancelarias únicas… Los estados nación persisten, pero más del 70% de la legislación se decide a nivel europeo. Este proceso no ha sido impuesto por Alemania o Francia. Las clases dirigentes en todos los países europeos han optado voluntariamente por la integración. Los partidos socialdemócratas y liberales (PP/PSOE en España) apoyan las políticas de austeridad o la prioridad al pago de la deuda, las privatizaciones y la transferencia de competencias hacia la UE.
En 2011 la economía catalana vendía más al extranjero (53%) que al resto de España (47%). Esta proporción ha ido evolucionado desde 1995, cuando la relación era inversa: del 36% frente al 64%.Y en sus inversiones, aplican el mismo criterio que el resto de empresas: el beneficio es lo primero. Aguas de Barcelona, propiedad parcial de La Caixa y la multinacional francesa Suez participa en la privatización del servicio de agua en los países del tercer mundo, con dramáticas consecuencias en los precios y el acceso de las poblaciones a tan preciado bien.
La internacionalización de la economía es un hecho. Y Cataluña depende, en su vida económica, de Europa. El 81,4% de las exportaciones catalanas se dirigen a Europa y el 70% de las importaciones proceden de EuropaEn 2012 la inversión extranjera en Cataluña provenía en un 84% de los 27 países de la UE. Y las inversiones directas originadas en Cataluña al extranjero se dirigían en un 72% al área de la UE-27.
Cataluña y España son, a principios del siglo XXI, más homogéneas en su base económica, en su población. Ambas son cada vez más dependientes del mercado europeo. Algo que probablemente, aunque la UE desaparezca en su forma actual, no variará. La historia económica de los últimos 50 años disminuye las diferencias nacionales entre ambas, no las aumenta.
Pero sobre una base económica común (el dominio de las grandes empresas), el desarrollo es desigual: las naciones del sur europeo se desindustrializan. Y dentro de estos países algunas regiones se desindustrializan menos. En Euskadi y Cataluña, el peso de la industria en el PIB es mayor que en el resto del estado.Y con la crisis, estas contradicciones se intentan resolver con la misma lógica que funciona en el mercado: egoistamente, a costa del vecino.
Alemania marca la política: salvarse a costa del vecino. Exportar más que otras naciones/regiones. Aumentar tu mercado, a costa del vecino. No es pues de extrañar, que los salarios bajen a ritmo acelerado en Cataluña y en España. Que el gasto social baje en los dos sitios. Que todas las burguesías hagan recaer la crisis sobre los empleados.
Es la política, que a escala menor, siguen Flandes en Bélgica, el norte de Italia o Cataluña: regiones ricas, que pretenden deshacerse de cargas “sociales” más rápido que los estados a los que pertenecen. Regiones ricas, que pretenden atraer inversiones, basadas en su mayor presencia industrial, de vías de comunicación… Sobre esa base se desarrollan los movimientos nacionalistas (NVA en Bélgica, Liga Norte en Italia, CIU en Cataluña).

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