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04 octubre 2014

La cuestión nacional (III). Por Basurde Españolazo

La cuestión nacional después de 1848

El año 1848 marcó el punto de inflexión de la cuestión nacional en Europa. En medio de las llamas de las revoluciones, aparecieron bruscamente las ahogadas aspiraciones nacionales de alemanes, checos, polacos, italianos y magiares. De haber triunfado la revolución, habría abierto el camino para solucionar por métodos democráticos el problema nacional en Alemania y en todas partes. Pero como Marx y Engels explicaron, la burguesía contrarrevolucionaria traicionó la revolución de 1848. La
derrota de la revolución obligaba a resolver el problema nacional por otros medios. Por cierto, una de las causas de la derrota fue precisamente la manipulación del problema nacional (por ejemplo los checos) para fines reaccionarios.
En Alemania la cuestión nacional se puede resumir en una palabra: unificación. Después de la derrota de la revolución de 1848, el país estaba dividido en pequeños estados y principados. Esta situación era un obstáculo insuperable para el libre desarrollo del capitalismo en Alemania ―y también de la clase obrera― . La unificación era una demanda progresista. Pero lo más importante era quién unificaría Alemania y con qué medios. Marx esperaba que la tarea de la unificación viniera desde abajo ¾ clase obrera con métodos revolucionarios¾ . Pero no fue así. En 1848 el proletariado no consiguió resolver esta cuestión, y lo haría con métodos reaccionarios el Junker conservador prusiano Bismarck.

Para conseguir este objetivo primero era necesario poner fin a la guerra. En 1864 los Austriacos y los Prusianos se unieron para derrotar a los Daneses. Dinamarca perdió la provincia de Schleswig – Holstein que, después de una lucha entre Austria y Prusia se unió a Alemania en 1865. Bismarck maniobró para mantener a Francia fuera del conflicto, y después formó una alianza con Italia para luchar contra Austria. Cuando Austria fue derrotada en la batalla de Königgrätz en julio de 1866,
quedó ya garantizado el dominio prusiano de Alemania. La unificación alemana se consiguió con métodos reaccionarios, con el militarismo prusiano. Esto fortaleció la posición del militarismo prusiano y del régimen bonapartista de Bismarck, y sembraría las raíces para nuevas guerras en Europa. Vemos que para la clase obrera sí tiene importancia de qué forma se resuelve la cuestión nacional, qué clase y en qué intereses. Esto basta para explicar por qué es inadmisible actuar como vitoreadores de la burguesía y pequeña burguesía nacionalista ―incluso cuando llevan adelante una tarea objetivamente progresista― . Siempre hay que man tener una postura de clase.
Objetivamente la unificación de Alemania fue un acontecimiento progresista, por eso Marx y Engels lo apoyaron. Pero esto no presuponía el apoyo de los socialistas alemanes a Bismarck. Marx siempre se opuso al reaccionario Bismarck, pero cuando consiguió unificar Alemania, de mala gana Marx y Engels apoyaron este acontecimiento porque suponía un paso adelante, ya que facilitaba la unificación del proletariado alemán. Engels escribía a Marx el 25 de julio de 1866:
 "Este hecho simplifica la situación; facilita la revolución, dejará a un lado las reyertas entre los capitales insignificantes y en cualquier caso acelerará el desarrollo... El movimiento absorberá todos los estados minúsculos, cesarán las perniciosas influencias locales y los partidos serán no sólo locales sino nacionales...
En mi opinión debemos aceptar el hecho, sin justificarlo, y utilizar tanto como sea posible las
mayores facilidades para la organización y unificación nacional del proletariado alemán".

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