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20 noviembre 2014

El FRML decepcionados con el Lenin Eguna

A día de hoy el conjunto de MCE sigue vagando sin rumbo, dando vueltas sobre sí mismo, tropezando con su sombra y una vez más, sin ser capaz de ofrecer una alternativa revolucionaria real que rompa con los límites tanto del capitalismo como con el revisionismo conciliador. Ante esto, toda una serie de mujeres y hombres a lo largo del Estado español han dicho basta, se han rebelado para comenzar a organizarse en torno a un proyecto político que rompiera con las anteriores formas apolilladas y polvorientas de revisionismo que llevaron al así conocido fracaso del socialismo real, todavía tan presente en la mentalidad y la idiosincrasia de muchos autodenominados comunistas. Este proyecto, que abarca organizaciones de lo más dispares entre los que nosotros nos incluimos pretende, mediante el debate a través de la lucha de dos líneas y el principio maoísta de la unidad-lucha-unidad, servir como herramienta de reconstitución tanto política e ideológica de lo que en un futuro está llamado a ser el Partido Comunista del Estado español.
Es con esta intención y no otra que los camaradas de nuestro colectivo en Bilbao acudieron a la celebración del llamado Lenin Eguna, debido en parte a la rica experiencia que nos ha dado el debate con el ala izquierda del MLNV en nuestra breve historia y para ejercer la lucha de dos líneas, no de forma sistemática, con otros comunistas de Euskal Herria que sabíamos que acudirán a la cita.
Captura de pantalla de 2014-11-20 15:30:30
Nosotros partíamos con la firme posición de hacer entender a parte del público que acudió al evento que a día de hoy existen dos Lenin: un Lenin vivo (ese que criticó de la manera más severa al economicismo frente al modelo revolucionario del Partido de Nuevo Tipo, ese que se enfrentó sin miedo a todas esas corrientes revisionistas de su época: Kautsky, Rosa Luxemburgo, los izquierdistas de los años 20, etc…) y un Lenin muerto, que para desgracia del proletariado hace ya casi un siglo que dejó de existir.
Aun con todas las limitaciones de la experiencia soviética es imposible para el proletariado hacer la revolución sin Octubre, como es imposible para el mismo hacerla con éste. Debemos de una vez dejar de lado, si de verdad pretendemos buscar una alternativa revolucionaria, esa actitud idealista que pretende buscar en textos escritos hace 100 años las respuestas o las causas de ese pecado original que hizo que todo empezara a ir mal, a torcerse. Debemos en su lugar ofrecer toda nuestra capacidad para confrontar la realidad que nos rodea y de la que somos parte. Con la firme intención de revivir o, más concretamente, repetir al mejor Lenin, que los revisionistas no paran de acuchillar una y otra vez, acudimos al acto para llevar a cabo la lucha de dos líneas en torno al ala izquierda del MLNV, lo cual consideramos de vital importancia en la actual coyuntura política dentro del movimiento político de Euskal Herria, debido sobre todo al actual descontento general de gran parte de la militancia de base de SORTU, que ve cómo el potencial revolucionario que en su día pudo tener el Movimiento de Liberación Nacional Vasco se diluye en un proyecto claramente parlamentario.
Para nuestra enorme decepción y la de gran parte de los asistentes, los camaradas de Boltxe kolektiboa presentaron un proyecto contemplativo, que como quien mira un álbum de fotos se limita a observar el viraje del movimiento mientras se lamenta al acordarse de lo revolucionarios que fuimos en Euskal Herria durante los años 80. Entre otros muchos errores teóricos que ahora no procede analizar, los integrantes de Boltxe se negaban a confrontar abiertamente con SORTU ahora que las elecciones se hallan próximas. Además de negar o parecer obviar que lo que hizo que el proyecto revolucionario en Euskal Herria fracasara fue su heterogeneidad y priorizar el trabajo político más inmediato frente al análisis de la realidad y una dirección política independiente. Aunque muchos comunistas consecuentes tanto de Euskal Herria como del Estado Español conozcan ya esta pantomima, estos marxistas planteaban como causa, no única pero sí fundamental, la traición a un ideario original puro. Aquellos que traicionaron el legado de comunistas vascos consecuentes como lo fueron Txabi, Pertur o Argala, entre muchos otros, habrían dejado vía libre a la deriva reformista. Lo que los compañeros no ven, es que esta vía libre es constitutiva bajo el capitalismo, y que si se ha abierto camino, deberíamos mirar mejor qué pisamos, pues puede ser consecuencia, y afirmamos que lo es, de la falta de un proyecto político verdaderamente emancipatorio y comunista.
Si Lenin nos habló del poder en gran parte de su obra, sobre todo en el periodo de 1900 hasta 1907, nosotros defendimos el crear espacios de debate comunes para los comunistas y poder volver a constituir la única herramienta real que al proletariado le puede servir para tomar el poder, el Partido de Nuevo Tipo. Mas para ello va siendo hora de que dejemos de lado la marxología erudita ofuscada en hacer exégesis de textos sagrados y abogar por un marxismo militante, afirmativo. Debemos atacar tanto a quienes de los cuadros comunistas pretenden hacer tribunos de la plebe que señalen cada injusticia cometida contra las masas, reduciendo la tarea del transformador en la de sindicalista, como a quienes señalan la necesidad de cuadros teóricos y “políticos”, pero que en la práctica reducen toda su actividad al debate sobre puntualidades de una línea común. Esto conduce a reproducir esa conciencia de círculo que Lenin no se cansaría de criticar una y otra vez en su célebre “¿Qué hacer?”
Estableciendo un paralelismo con lo que está ocurriendo en el Estado Español, hace poco observamos cómo un elemento de esta línea se lamentaba diciendo que no puede romperse de momento con la limitación de seguir reproduciendo esa conciencia de círculo sin llevar la teoría revolucionaria a través de la lucha de dos líneas a múltiples elementos, debido al pequeño número de militantes con los que a día de hoy el ala izquierda comunista cuenta en el Estado español. Curioso paradigma, pues gente hay en abundancia, sobre todo ahora, tras la irrupción de PODEMOS en el panorama político actual. Pero no dejamos de lamentarnos porque nos falte gente para poder acometer nuestro proyecto en todo su potencial, evitando la tentación de reducir y empequeñecer cualquier política radical bajo las garras del historicismo más vulgar. ¿No será que con lo que los comunistas consecuentes a día de hoy no contamos es con cuadros capaces de llevar nuestra teoría, mediante la lucha de dos líneas, a esa vanguardia teórico-práctica que tanto se proclama en abstracto, como en ese suspiro de una criatura oprimida de la que Marx dijo ser la religión?
Si bien a día de hoy la principal desviación es la línea derechista en el conjunto del MCE, esto no supone de ninguna manera que esta desviación teoricista no deba ser combatida por nosotros, pues de no hacerlo solo estaríamos dando alas al liberalismo, a la vez que impedimos el avance de nuestro proyecto revolucionario a lo largo del panorama tanto nacional como internacional, frenando de la misma manera el empuje revolucionario de nuestro proyecto y dilatando de manera innecesaria la existencia del capitalismo como la hegemonía del derechismo más rancio, que a día de hoy en el Estado Español para todos tiene imagen y siglas.
Si queremos seguir avanzando en nuestras posiciones debemos en el presente fortalecer en el seno de nuestras organizaciones a nuestros camaradas, elevándolos a la categoría de auténticos revolucionarios, es decir, de cuadros. Haciendo de ellos no solo simples teóricos que gracias a su formación puedan ayudar a la reconstitución de la ideología revolucionaria, exprimiendo la mitad de su potencial. Tenemos que hacer de estos camaradas también auténticos guías políticos que puedan confrontar a la vanguardia teórica para así extender de esta manera mas y mas las redes e influencias de nuestro movimiento político y teórico.
«Marchamos en grupo compacto, asidos con fuerza de las manos, por un camino abrupto e intrincado. Estamos rodeados de enemigos por todas partes, y tenemos que marchar casi siempre bajo su fuego. Nos hemos unido en virtud de una decisión adoptada con toda libertad, precisamente para luchar contra los enemigos y no caer, dando un traspiés, en la contigua charca, cuyos moradores nos reprochan desde el primer momento el habernos separado en un grupo independiente y elegido el camino de la lucha y nos el de la conciliación. Y de pronto, algunos de los nuestros empiezan a gritar: “¡vamos a esa charca!” Y cuando se les pone en vergüenza, replican: ¡ah, sí, señores, ustedes son libres no sólo de invitarnos, sino de ir a donde mejor les plazca, incluso a la charca; hasta creemos que su sitio de verdad se encuentra precisamente en ella, y estamos dispuestos ayudarles en lo que podamos para que se trasladen ustedes allí! ¡Pero, en ese caso, suelten nuestras manos, no se agarren a nosotros, ni envilezcan la gran palabra libertad, porque también nosotros somos “libres” para ir adonde queramos, libres para luchar no sólo contra la charca, sino incluso contra los que se desvían hacia ella!»
Afirmaba Brecht que “la victoria de la razón sólo puede ser la victoria de los que razonan”. Por ello, en una revolución, y más precisamente en la lucha por ella, no se participa. Ésta se organiza activamente o el significante Lenin no vale absolutamente nada.

1 comentario:

Anónimo dijo...

que puta chapa mao-españolista para decir que son unos troskos de mierda...