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19 noviembre 2014

ETA berri (los primeros comunistas de ETA). Gurutz, 6ª parte


ETA Berri fue más tarde EMK
Las fórmulas que ETA Berri considera correctas para una aplicación coherente de esa nueva estrategia revolucionaria se centran en torno a: a) que el socialismo sea vivido, en todo caso como, una alternativa inmediata y actual; b) una clara determinación de los objetivos finales, o lo que es lo mismo, una definición de lo que es el socialismo; c) que la proposición y desarrollo práctico de uno o varios objetivos intermedios no suponga una distinción de la clase trabajadora en su lucha inmediata por la transformación radical de las estructuras de la sociedad; d) que la lucha por uno o varios programas mínimos político formales no se realice al costo, de una atenuación de las tensiones de clase; e) que la elaboración de los programas jurídico-institucionales no se guíe por criterios cuantitativos, sino que contengan una conexión cualitativa con el proyecto socialista; f) que los programas expuestos al pueblo vasco, las acciones propugnadas, se sitúen críticamente como eslabón de la cadena cuya culminación es la revolución socialista, es decir, que se defina su carácter parcial dando cuenta al pueblo de su medida exacta.(Examen critico de V asamblea)
Con respecto a los métodos de acción a aplicar en este nuevo planteamiento de «reformas revolucionarias» o «reformas no reformistas», ETA Berri propugna tres niveles de lucha: a) una acción política que busque el enfrentamiento abierto de las formaciones políticas y de las masas contra el fascismo; b) una acción sindical en la empresa, cuyo objetivo fundamental lo constituirá la lucha por la unidad y toma de conciencia de la clase obrera, y c) una acción cívico cultural, dirigida al logro de un control democrático por la base, del barrio, del municipio de Euskadi (Zutik 42).
En definitiva, tanto los objetivos como los métodos de actuación propugnados por ETA Berri se orientan de modo fundamental en torno a la modificación del proceso de acumulación capitalista. Por ello, en su opinión, el protagonista indiscutible de la revolución socialista deberá ser la clase trabajadora, quien, mediante su lucha deberá crear unas condiciones objetivas que posibiliten el ultimo cambio revolucionario.


ETA Berri se limita pués, a aplicar de forma prácticamente mecanica las posiciones estratégicas mantenidas por los teoricos revolucionarios en la Europa desarrollada. Cabe preguntarse si las condiciones objetivas en las que se encuentra el Estado español en 1966 resultan coincidentes o no con las coordenadas básicas en las que se desenvuelven las diversas democracias burguesas de la Europa capitalista. Cabe preguntarse, asimismo, si tal estrategia es viable en concreto a la especifica situación del País Vasco, y de la lucha nacionalista en concreto. Habrá tiempo de analizar todas estas cuestiones, pero antes se hace necesario conocer las pósiciones de ETA Berri con respecto a la clase trabajadora, y mas concretamente a la clase trabajadora vasca, su papel en la revolución socialista vasca, la relación entre la clase trabajadora vasca y las demás clases sociales del país, su funcion en la dinámica de la lucha nacional, etcétera

b) El frente de clase. El partido de la clase trabajadora de Euskadi
Habida cuenta de que, tanto ETA como el nacionalismo vasco en general, vienen fundando la base de la reivindicación nacional en torno a una comunidad autóctona vasca, cuyos criterios de identificación se sustentan bien en una serie de rasgos biológico—raciales —en el caso de Sabino Arana— o bien en una serie de rasgos etnolinguisticos —en el caso de ETA—, la primera consecuencia derivada de esta premisa la constituye la distinción, dentro del marco geográfico vasco, de dos comunidades o colectivos humanos claramente diferenciados: la comunidad étnica vasca y la comunidad inmigrante.
ETA Berri rompe con este criterio y establece que el fundamento de la reivindicación nacional no es único, sino que, en cada caso, viene determinado por la clase social que vehicula esa reivindicación nacional. El criterio étnico es sustituido por el de la clase social, y, en consecuencia, la única división real, estructural, existente en el País Vasco, al igual que en los demás países desarrollados, es la distinción entre la clase oprimida, la clase trabajadora, y la clase opresora, la burguesía.
La dase trabajadora está constituida por

todos aquellos hombres y, mujeres que, no siendo dueños de los medios de producción, se ven obligados a vender su fuerza de trabajo por un salario (Zutik 47, mayo 1967).
Sin embargo, ETA Berri, a pesar de esta afirmación, es consciente de que, en la realidad, en Euskadi existe una separación que adquiere caracteres graves, entre trabajadores euskaldunes y trabajadores de habla española, entre trabajadores con conciencia nacional vasca, trabajadores con conciencia nacional española, etcétera.
Como consecuencia de esta división, los inmigrados han sido vistos con recelo por una buena parte de los trabajadores vascos, lo cual resulta lógico, en cierto modo, habida cuenta de las diferencias idiómaticas existentes entre ellos. Pero, además, este recelo sé ha visto ahondado como consecuencia del alejamiento y desconocimiento por parte de los inmigrantes de la problemática particular del pueblo vasco.
Su conciencia de clase, aún no muy formada, y los restos del nacionalismo burgués español, que muchos de ellos arrastran, chocaba y choca, a veces, con la conciencia dé los trabajadores vascos (no siempre bien formada: influida también por los mitos del nacionalismo burgués vasco).(Zutik 47).
Ello no supone, sin embargo, para ETA Berri, que en Euskadi existan dos clases obreras, sino una sola clase obrera, aunque con una composición heterogénea. Esta heterogeneidad hace realmente difícil la unidad, pero ella es posible, en la medida, en que desaparezcan los factores que las separan y aumenten progresivamente los vínculos que las unen.
El único capacitado para hacer posible esta unidad de toda la clase trabajadora vasca, es el movimiento nacionalista popular, que debe destruir todos los prejuicios del nacionalismo burgués vasco, tan enraizados en muchos trabajadores, y unificar a todos los sectores obreros vascos, en torno a
la lucha por la independencia nacional que al mismo tiempo suponga la edificación de la democracia socialista (Zutik 45).

Se da, de otra parte, la circunstancia de que la clase trabajadora vasca es la clase más revolucionaria de Euskadi, porque sufre todas las miserias del sistema que le oprime, y , por tanto, su lucha se dirige hacia una liberación total.

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