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22 enero 2015

Una Chilena ex-arabatarra bien encarcelada en la Siria Baasista

A mediados del mes de julio de 2010, Nadia Chabbi, una musulmana residente en Vitoria, presentó una denuncia contra un médico de atención primaria del Servicio Vasco de Salud porque, a tenor de su declaración posterior ante el juzgado, éste le había exigido que se quitara el "niqab" (velo islámico que cubre íntegramente la cabeza, excepto los ojos) antes de atenderla. Por su parte, el doctor cuestionado también interpuso, paralelamente, una demanda por amenazas y agresiones contra el marido de la mujer, Radwan Hamidi, quien, según explicó el especialista, habría intentado agredirle durante una discusión que finalizó con la intervención de la Ertzaintza (policía autonómica vasca). Seis meses más tarde, a comienzos de 2011, después de un rápido proceso judicial, la mujer fue sancionada con una multa, tras lo cual anunció que partía hacia Túnez, país natal de su esposo, “por temor a más represalias por parte de la justicia española”.

Ahora, casi cuatro más tarde ha podido saber que Nadia Chabbi, cuyo auténtico nombre es Gisela Elier Cárcamo Cárcamo, se encuentra detenida en una cárcel siria por tratar de atentar en una operación suicida contra una patrulla del ejército de Bashar Al Asad. Su cónyuge, que fue el responsable del diseño de la fallida inmolación, y que acompañaba a la mujer en el ataque, habría muerto y bien muerto tras ser alcanzado por los disparos de los soldados leales a Damasco.   

A finales del pasado año, las autoridades sirias informaron de que habían encarcelado a una ciudadana chilena que combatía en las fuerzas rebeldes, mayoritariamente islamistas, que se oponen a Al Asad y, de hecho, insertaron en la televisión oficial una entrevista con la mujer detenida (ver vídeo íntegro al final de esta información). La agencia oficial de noticias siria Sana informó de que se trataba de Gisela Cárcamo, que junto a su esposo tunecino Radwan Hamidi, apodado “Abou Musáab”, “condujo un camión sin placas de matrícula con el que intentaron arremeter contra un punto de control militar del ejército árabe sirio cerca de la fábrica de conservas de la ciudad de Edleb. El hombre fue abatido antes de cumplir su objetivo, mientras que la mujer fue detenida”.

¿Pero cómo se había convertido Gisela, “una mujer alocadita”, según su madre, Yolanda Cárcamo Oyarzo, residente en la localidad chilena de Llanquihue, muy cercana a Puerto Montt, en la vitoriana Nadia Chabbi, una islamista radical dispuesta a enfrentar los juzgados españoles por su negativa a desprenderse del niqab en una consulta médica?

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Yolanda Cárcamo Oyarzo. madre de Gisela
Gisela Elier Cárcamo Cárcamo llegó a España en 2007 procedente de la región chilena de Aysén, donde había dejado al cuidado de sus familiares y de su segundo esposo a sus seis hijos, cinco chicos y una chica, con edades que oscilaban entonces entre los dos y los 11 años de edad.  Tras conocerse su detención en Siria, la madre de Gisela comentó a varios medios de comunicación chilenos que no entendía “cómo su niña podía haberse vinculado a este tipo de acciones”, asegurando que, antes de viajar al extranjero, su vida siempre se había desarrollado en el país sudamericano. “Nunca hizo nada que pudiera llamar la atención”, dijo la mujer a los periodistas, mientras les explicaba que Gisela no vivió con ella durante su infancia.  Fue criada por una vecina hasta la adolescencia. Con casi 20 años de edad, volvió a contactar con su progenitora a través del Cuerpo de Carabineros.“Cuando nos reencontramos ya había quedado embarazada del mayor”.


Los hijos de Gisela fueron producto de tres relaciones sucesivas. Aunque fue en 1999 cuando se casó por primera vez con José Contreras, un pescador de la localidad de Aysén con quien mantuvo un matrimonio de ocho años de duración que alumbró a los tres últimos retoños: dos niños y una niña. Contreras recuerda ahora que su mujer lo abandonó en 2007. Y la familia del marino, añade: “Gisela se fue de un día para otro; a él le dejó los menores y un puñado de deudas”.

Tras su llegada a España en 2007, la historia sobre lo que hizo Gisela Cárcamo en el país difiere dependiendo de quién la relate. Según la narración que la propia Gisela Cárcamo realizó a sus captores del ejército sirio el pasado mes de octubre, se graduó en medicina en la Universidad de Navarra, donde, además, habría conocido a quien un poco más más tarde se convertiría en su esposo, Radwan Hamidi, quien por su parte, y siempre en base a la narración de la chilena, estudiaba Tecnologías de la Información y Comunicaciones en el mismo centro. La Universidad de Navarra, por su parte, ha negado que ninguna de estas dos personas haya estudiado en sus instalaciones a lo largo de los últimos años.

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Gisela Cárcamo/NadiaChahbi y su marido, Radwan Hamidi
Lo que sí se sabe con certeza es que, en España, Gisela Elier Cárcamo se instaló en la localidad alavesa de Lanciego, donde durante casi cuatro años habitó en el primer piso del número 19 de la calle Mayor de esta localidad. Diversas fuentes consultadas señalan que todos los indicios apuntan a que fue unos meses después de su llegada a Euskadi, y tras casarse por el rito islámico con el tunecino Radwan Hamidi, cuando Gisela Elier Cárcamo decidió comenzar a utilizar el nombre de Nadia Chahbi, con el que ya apareció en algunos medios de comunicación españoles en el momento de su polémica con el Servicio Vasco de Salud por su renuncia a desprenderse del “niqab” para ser atendida por un médico.



 A comienzos de 2011, Gisela Cárcamo/Nadia Chahbi, tras perder su demanda contra Osakidetza y junto a su marido, Radwan Hamidi, marchó a Túnez, país originario de éste. De hecho, el Boletín Oficial de Álava correspondiente al 1 de marzo de 2011 recoge cómo el Ayuntamiento de Lanciego da de baja en el padrón oficialdel municipio a la chilena que llegó a la localidad alavesa en 2007.

Pero en Túnez, Gisela Cárcamo/Nadia Chahbi volvieron a ser dos personas diferentes con objetivos nunca del todo claros. Según explican María José, Naryis Intishar y Hanna Firdaws, después de la revolución en el país norteafricano, Nadia Chahbi, desde Facebook, “solicitó a una serie de personas ayuda económica y jurídica para poder sacar del país a una tal Gisela Cárcamo Cárcamo. Decía que era su vecina, que era una mujer chilena y que había sufrido un desprendimiento de la matriz estando embarazada después de que la policía le proporcionara una paliza al defender a su marido tras salir de una mezquita. En un principio, las hermanas que eran sus amigas le ayudaron económicamente. Además, se movilizó a un gran grupo de chilenos en las redes sociales para ayudarla a través de contactos oficiales y enviándole dinero para que pudiera salir del país. Nadia Chahbi fue el origen de toda la historia y todo lo que se movilizó ocurrió a raíz de su petición pública de ayuda. También se enviaron cartas a las embajadas de Chile en varios lugares del mundo. Finalmente, el gobierno de este país decidió sacarla de Túnez y lo preparó todo para realizar la repatriación a lo largo del mes de febrero de 2011”.

Pero la sorpresa fue mayúscula, y las sospechas comenzaron a desatarse, cuando, repentinamente, Nadia Chahbi cambió de opinión y comenzó a decir que Gisela Cárcamo no quería salir del país sin la compañía de su marido, Radwan Hamidi. “Para canalizar la ayuda económica”, explican María José, Naryis Intishar y Hanna Firdaws, “Chahbi facilitaba los datos de Gisela Cárcamo Cárcamo, a la que había que hacer una transferencia a través de Western Union. Pero también proporcionaba los datos de una cuenta corriente de su marido, Radwan Hamidi. Finalmente, el caso de la presunta chilena atrapada en Túnez quedó en nada ya que, al parecer, Gisela Cárcamo no quería abandonar el país para tratarse médicamente debido a que su marido, por carecer de documentación, no podía acompañarla. Pero durante todo este proceso, que duró hasta abril de 2011, aproximadamente, Gisela Cárcamo y Radwan Hamidi recibieron mucho dinero, en forma de donaciones y de caridad, de muchísimos musulmanes de todo el mundo”.

En Túnez, Gisela Cárcamo/Nadia Chahbi encadenó un engaño tras otro. “En el momento en el que caso de Gisela desapareció de los medios y se frenó la recaudación debido a la presunta negativa de ésta a salir del país, y cuando el asunto era ya casi historia, entonces Nadia Chahbi cerró su perfil de Facebook y abrió una nueva cuenta en las redes sociales con el seudónimo de ‘Muslimah Palestine Love’. Con este sobrenombre intentó solicitar ayuda para sí misma como Nadia Chahbi, diciendo que padecía un cáncer muy avanzado y que necesitaba ayuda urgentemente, aunque en esta ocasión solicitaba discreción, quizás por todas las complicaciones que habían surgido con el caso de ‘su vecina’ Gisela Cárcamo Cárcamo. ‘Muslimah Palestine Love’ mantenía su lugar de residencia en España, en la provincia de Álava”. Pero la estafa fue descubierta en esta ocasión porque Nadia Chahbi cometió dos errores importantes: volvió a dar el número de cuenta corriente de su marido, Radwan Hamidi, con lo que se demostraba que el esposo de Cárcamo y Chahbi era el mismo; y, además, proporcionó públicamente un teléfono de contacto con prefijo de Túnez, y no de España como debiera haber sido en el caso de que la mujer viviera todavía en Álava.

Pero mientras Gisela Cárcamo/Nadia Chahbi mantenía vivos sus trampantojos y engaños a través de Internet,  ¿qué es lo que ocurría realmente en Túnez?

En la ya citada entrevista que mantuvo hace unos meses con la televisión oficial siria, Gisela Cárcamo explicaba que, en el país africano, su marido pasaba gran parte del tiempo revisando los sitios ‘yihadistas’ en Internet y manteniendo contactos con un tal Abdala Edris. “Luego me convenció para acompañarle a Siria, con el propósito de ‘ayudar al pueblo sirio’”.

“Entramos por Antioquía (Turquía) y llegamos a la cercana ciudad de Aldana, ya en territorio sirio, a unos 70 kilómetros de Alepo. Nos acompañaba Abu Omar Al Tunissi (“el Tunecino”). En Aldana nos quedamos unos días en una casa particular y, mientras tanto, mi esposo se marchó a un campamento de entrenamiento…  Durante nuestra estancia allí conocimos a alguien llamado Abu Muthanna, y a su mujer de origen marroquí”. “La Tribuna del País Vasco” está en condiciones de asegurar que Abu Muthanna, un “yihadista” belga seguido de cerca por varias policías europeas, murió en combate el pasado mes de marzo en la ciudad siria de Homs.

Gisela Cárcamo y su marido, Radwan Hamidi, junto a las personas que les acompañaban, todavía moviéndose entre la zona limítrofe entre Turquía y Siria, llegaron a comienzos de 2013 a un campamento checheno donde conocieron a “insurgentes” de ese país y también de Yemen, Marruecos y de otros lugares del mundo. “Después nos mudamos al acantonamiento de Abu Soufian ‘el sirio’, situado en la Rabia, cerca de la localidad marítima deLatakia, donde a mí, por mis conocimientos de medicina, me asignaron la tarea de tratar a las pacientes turcomanas y árabes”.

De acuerdo con la agencia de noticias Sana, y según el testimonio de Gisela Cárcamo, durante el mes de ramadán del pasado año, “los terroristas atacaron aldeas en el campo de Latakia…  eran de diferentes nacionalidades, algunos yemeníes, saudíes, alemanes, chechenos y tunecinos…  Secuestraron a muchas mujeres y niños a quienes tomaron como rehenes… desconozco su paradero”.

El Gobierno chileno, a través de su Ministerio de Relaciones Exteriores, ha explicado que las acusaciones que el Ejecutivo sirio mantiene contra Gisela Cárcamo/Nadia Chahbi son “serias y complejas, lo que tomará bastante tiempo en resolverse el caso”.

El ministro de Relaciones Exteriores del país sudamericano, Alfredo Moreno, ha confirmado que, actualmente, la mujer que se puso un niqab en Vitoria, que denunció al Servicio Vasco de Salud, que huyó a Túnez y que desde allí estafó miles de euros a la comunidad musulmana, se encuentra en estos momentos encarcelada en una cárcel de mujeres de Damasco.


1 comentario:

Anónimo dijo...

Arabarra, garrulos que sois unos garrulos