27 febrero 2015

El marxismo-leninismo y la batalla contra el nacionalismo, en la lucha democrática por la autodeterminación de las naciones y los pueblos oprimidos. (Sobre Heri Gorri y sus interpretaciones erróneas).RC

Nuestra única intención es, que no es poco, acercar una idea concreta en contra del nacionalismo que recubre muchos discursos comunistas. Hablar sin tapujos ni ataduras contra el imperialismo, sin importarnos si este viene de occidente o de oriente, sea ruso, estadounidense, chino o el que fuera igual de pernicioso que los anteriores, el socialimperialismo soviético, que maquillo de internacionalismo su intervención y intromisión  en los asuntos internos y externos de tantos países. Dejar en evidencia la degeneración que del internacionalismo se realiza, maquillándolo con un discurso nacionalista y liberal. Abrazar el más consecuente discurso en favor de la autodeterminación en la etapa de la lucha democrática y por la mejora de cualquier conquista democrática en la etapa de construcción del socialismo. Por construir un organismo unido de comunistas, por el Partido, que dirija las aspiraciones de la clase obrera. Por la lucha de clases y la consecución de la revolución social y la construcción de la patria más amplia, consecuente, plena y grande de la que la clase obrera pueda ser actor principal,  el socialismo.

Algo que muchas veces se le ha echado en cara, arrojado más bien, a Reconstrucción Comunista, ha sido el confrontar políticamente con otras organizaciones. Parece ser que la batalla de las ideas es un espacio que hace revolverse a muchos y que otros tantos no están acostumbrados a hacer frente, mientras la mayoría la evitan. Se asume erróneamente que la confrontación política es perniciosa, agresiva y violenta. Así muchos se encierran en la comodidad de su gueto político, en el cual sólo rinden cuentas con los suyos, hacen política de puertas adentro y lanzan discursos complacientes para poder encantar a todos y no ofender a nadie. Y los hay que cuando la invitación al debate les resulta ofensiva por haber puesto al descubierto sus contradicciones, hacen uso de artimañas fuera del límite de la reyerta dialéctica, para apartarte de un codazo y tildarte de no se qué sandeces.

Lenin llegó a tachar a los adversarios políticos del socialismo y la revolución de charlatanes, lacayos de la burguesía, despreciables, siervos, lame botas y como no, de renegados, como todos nos acordaremos de Karl Kautsky. Seguramente en la mayoría de nuestros escritos no hayamos llegado a semejantes apelativos, y no hayamos pasado en la mayoría de casos de apreciar las lindeces revisionistas de los marxistas de palabra, pero aún así hay quien se sigue escondiendo para evitar el debate privándonos de discusiones tan interesantes que nos ayuden a separar la aja del trigo.

La crítica puede ser constructiva o destructiva, ofensiva o no. A nuestra organización la han tildado de secta, de ser siervos del Estado, nos han llamado cheerleaders del comunismo e incluso de ser los, agárrense, Arenas Boys. Además no hace mucho que de manera omitida tachaban a nuestra organización en Euskal Herria de ser una sucursal más del españolismo. Como dicha organización no fue explicita en su planteamiento, no lo seremos nosotros, ya que si se rehúye el debate, la discusión con un solo interlocutor es insubstancial. Aburrida, vamos.



Hace no mucho, aparecía una organización en el panorama político de Euskal Herria, Herri Gorri. En varios de sus primeros escritos aparecían errores de calado que creemos vale la pena sacar a la luz, como la cuestión de la ligazón entre independencia y socialismo, la construcción de un Partido Comunista de Euskal Herria, la existencia de un socialismo de carácter vasco o Euskal Herria como marco autónomo de lucha de clases, hecho este último que en sus propios escritos acaban negando involuntariamente.

Por lo tanto para aportar a lo que entendemos que es un debate enriquecedor pasaremos a desmenuzar las partes más importantes que creemos deben ser expuestas.

La batalla contra el nacionalismo.

“El nacionalismo es la ideología de la traición al campo de la paz, la democracia y el socialismo, la constatación de la salida de este campamento y transferencia al campo del imperialismo, de la restauración, de la contrarrevolución bonapartista (…) Nacionalismo significa la perversión del partido en un partido burgués, en un partido contrarrevolucionario. Nacionalismo significa la vuelta de Bulgaria a ser colonia del imperialismo. El nacionalismo es un golpe de muerte al patriotismo, al verdadero amor hacia la patria. Sin una lucha implacable hasta la muerte contra el nacionalismo, no puede haber ningún partido comunista”. Vulko Chervenkov. Georgi Dimitrov y la lucha contra el nacionalismo en Yugoslavia, enero 1950.

Gracias a toda la documentación que la historia pone a nuestro alcance, de resoluciones, informes y demás escritos que se encargaron de plasmar sobre el papel la militancia y dirección comunista más dispuesta en poner en evidencia las más sucias artimañas y desviaciones de los sujetos revisionistas que brotaban como sucios elementos contrarrevolucionarios del interior de los grandes partidos comunistas, contamos a día de hoy con innumerables ejemplos de lo que significa la traición a los principios elementales de la ciencia marxista-leninista, de la doctrina de la lucha de clases. La traición de aquellos sujetos que como Tito, Berlinger, Thorez o Browder son la viva imagen del revisionismo. Aquellos que vendieron a la clase obrera, que promulgaron que entre el campo de la paz y el campo de la guerra, había un tercer camino.

Las palabras de Chervenkov, quien fuera líder del Partido Comunista de Bulgaria, que podemos leer como introducción a este escrito, son un claro ejemplo de en lo que se convirtió la política interior de la República Federal de Yugoslavia. Fruto de un análisis laxo, burdo y plagado de carencias formativas, de aquellas que son resultado de ondear al unísono una bandera soviética y una de la RPD de Corea o de leer con el mismo criterio a Karl Marx o a Nestor Kohan, podemos llegar a leer análisis de lo que fue la experiencia yugoslava de una soberbia ignorante capaz de hacer sombra a la inventiva del propio Solzhenitsyn. Soberbia como la de Ibai Treviño, periodista que redacta para Argia o Berria sobre la guerra entre el nuevo centro de influencia nacional ruso, Novorossia, y la junta fascista de Kiev. Una forma de hacer periodismo ensalzando a los pueblos eslavos, tildando a incorruptibles marxistas-leninistas como E. Hoxha de “marxistas de la vieja escuela”, elevando la política nacionalista y destructora de los pueblos yugoslavos de Tito y encubriendo con su discurso de apoyo a lo que el nacionalismo llama repúblicas populares de Novorrossia, la política exterior del imperialismo de la Federación Rusa, que comparte multitud de similitudes con la vía euroasiática de elementos protofascistas como Aleksander Dugin o Eduard Limonov, que pretenden una unión entre el tradicionalismo fascista y los elementos más rezagados y vulnerables del entorno revolucionario de la clase obrera. En Euskal Herria se han dado charlas sobre la situación en la zona oriental de Ucrania organizadas por comités solidarios con Ucrania, con ponentes de partidos y organizaciones comunistas, mientras eran flanqueados por una bandera de la Federación Rusa, haciendo apología descarada del imperialismo ruso, y nadie lo ha denunciado. Desde webs de “partidos comunistas” se han publicitado discursos de Putin como baluarte de la lucha contra la OTAN y el imperialismo de EEUU y la UE y a nadie se le ha caído la cara de vergüenza. Es la diferencia entre una política consecuente, revolucionaria y de clase, y una política que se deja llevar por ideas ajenas. Ideas ajenas a la clase obrera, es decir, el nacionalismo.

Continuemos con el ejemplo yugoslavo. Yugoslavia acabó siendo gracias a la política nacionalista de La Liga de los Comunistas, de su anarquizante política económica que camufló las políticas capitalistas de producción y su desastrosa política nacional, un centro de influencia del imperialismo estadounidense, y su líder Tito, un agente a las órdenes de éste. Ya poco después de finalizada la II Guerra Mundial y tras la instauración de un gobierno de democracia popular en Yugoslavia, las tensiones entre la dirección yugoslava y el resto de Partidos Comunistas fueron latentes desde un principio. Frente a la los errores que iba cometiendo la dirección yugoslava, ésta era incapaz de realizar acciones de autocrítica a las faltas que le eran identificadas desde la Kominform y cerraba filas ante la obligación de hacer públicos sus errores de dirección. El más tarde reconvertido en Liga, Partido Comunista de Yugoslavia, buscó la tensión y confrontación con otros Partidos Comunistas como el búlgaro, por cuestiones territoriales. Se identificó a la URSS y al PCUS como degenerados e idénticos en su política exterior a la de los países imperialistas. Los comunistas yugoslavos declararon que el campesinado era “el pilar más firme del Estado”,  siguiendo la senda de un partido nacionalista y burgués. La falta de democracia interna en el seno del Partido era evidente con la existencia de miembros cooptados y no elegidos democráticamente en el seno del Comité Central. Los comunistas yugoslavos azotaron el carácter de la “especificidad yugoslava” para justificar condiciones especiales del socialismo en la federación balcánica, para que las clases explotadoras se integraran pacíficamente en el socialismo, cuestión en la cual les adelantaría por la derecha más tarde el Partido Comunista Chino. El Partido Comunista adoptó como suyo propio el programa del Frente Popular, llegando Tito a declarar que “el programa del frente popular es el programa del Partido también”. Tras la victoria contra el nazismo, el PCY concurrió a unas elecciones a finales de 1945 diluido en la coalición del Frente Unitario Nacional de Liberación, para dejar de gobernar cuando pasó a llamarse Liga de los Comunistas y dejar el poder en manos de dicho Frente. Todo ello acabó dando pie a los repetidos y denunciados casos por parte del Partido del Trabajo de Albania de la incursión en territorio albanés y en las estructuras del propio partido, de elementos saboteadores yugoslavos con órdenes claras de desestabilizar la política interna de Albania utilizando el sabotaje y asesinatos si eran necesarios.

Todas estas actitudes nacionalistas, junto con la idea del “socialismo específico y nacional”, hicieron de la experiencia yugoslava el terreno más propicio para la extensión del nacionalismo en su territorio y la anulación de los elementos proletarios en las filas del comunismo yugoslavo, ahogados por la imposición de la línea contrarrevolucionaria de Tito y su dirección:

El nacionalismo propagado por el grupo de Tito en el ámbito de las políticas internas conduce a una política de compromiso entre el explotado y el explotador, "a la unión" del explotado y el explotador en un frente "nacional" único, a una política de retirada de la lucha de clases, a la propagación de la mentira sobre la posibilidad de construir el socialismo sin lucha de clases, sobre la posibilidad de transformación pacífica de los explotadores bajo el socialismo, es decir, a la destrucción de la combatividad y la moral de la clase obrera yugoslava. El nacionalismo del grupo de Tito desarma a los trabajadores yugoslavos frente a sus enemigos internos”.

Continúa Stalin: “El nacionalismo en el Partido Comunista de Yugoslavia es un golpe no sólo al frente unido antiimperialista, sino sobre todo, a Yugoslavia, a los pueblos de Yugoslavia y a los intereses del Partido Comunista de Yugoslavia tanto en el ámbito de los asuntos internos como exteriores. El nacionalismo del grupo de Tito en las relaciones exteriores conduce a una ruptura con el frente unido del movimiento revolucionario mundial de los trabajadores, a la pérdida de los aliados más fieles de Yugoslavia y al aislamiento de Yugoslavia. El nacionalismo del grupo de Tito trabaja contra Yugoslavia frente a sus enemigos externos”. ¿A dónde conduce el nacionalismo del grupo de Tito en Yugoslavia? Stalin 1948.

La política interna respecto al problema nacional en Yugoslavia fue un desastre. La gran Yugoslavia de Tito se quebrantó por no saber dar solución al problema nacional existente entre las diferentes repúblicas. No supieron frenar la fuerza de la burguesía, sobretodo de la serbia, en una república federal que no se encargó de dotar y otorgar el poder político a la clase obrera, resolver  la problemática nacional y garantizar la resolución de la cuestión cultural, de la lengua y la idiosincrasia de cada nación. La república federal socialista debía ser el garante de estos derechos, como lo fue la Unión Soviética, o como comenzaron a darse los primeros pasos en la II República española. Una república federal y socialista, es un garante. No una república, como la de 1934 liderada por los radicales republicanos de Lerroux y los reaccionarios católicos de la CEDA de Gil Robles, que metió al ejército en Barcelona cuando Lluïs Companys declaró el Estado catalán desde el balcón del edificio de la Generalitat. ¿Qué queremos decir con esto? Queremos decir que la apuesta es por una república de naciones y pueblos. República socialista federada de naciones y pueblos. Una república federal y socialista que daría forma a lo que hoy conocemos como España, constituido en Estado de carácter multinacional, que niega y sojuzga la identidad y caracteres nacionales de la nación catalana, gallega y vasca. Entendemos que la república federal, socialista,  garantizará el desarrollo con plena igualdad y derechos de las naciones que a día de hoy oprime el imperialismo español. ¿Queremos decir con esto que los comunistas nos oponemos a la autodeterminación de las naciones en España y que sólo entendemos su libertad bajo la forma de la república? Evidentemente no. ¿Significa que los comunistas nos oponemos a la autodeterminación de una nación dentro del Estado, si esta es liderada por la clase obrera y supone un centro de apoyo para la expansión del desarrollo revolucionario en el resto del Estado? Jamás. Pero la respuesta a esta pregunta requiere de una mayor profundización, que no puede ser resuelta mediante un simple sí o no.

La lucha democrática por la autodeterminación.

Profundizando en la cuestión nacional, tocante con la cuestión del nacionalismo que es liderado por la burguesía, la autodeterminación es una parte importante, por no decir determinante, en las discusiones entre revolucionarios. La cuestión se acentúa en el terreno de estados de carácter multinacional, como el nuestro, en el que la cuestión relativa a la independencia de las naciones oprimidas genera diferencias entre quienes lo asumen como una lucha de carácter estratégico, y quienes haciendo uso de los principios más elementales que el marxismo-leninismo ha sabido desmenuzar, lo entienden como una lucha más que puede ser resuelta en una etapa de lucha democrática en el capitalismo.

Tomando como ejemplo las experiencias de Marx y Engels en las luchas de independencia en Europa de mediados del siglos XVII, Lenin entendió que un movimiento republicano, un movimiento de liberación nacional contemporáneo a día de hoy, era posible que no fuera más que un instrumento del poder financiero, por lo que no se debía apoyar ese movimiento en concreto. Lo que debía de apoyarse eran movimientos que debilitaran a las fuerzas de la reacción. Estas luchas de las que habla Lenin, que asimiló de los escritos de Marx y Engels, eran entendidos a partir de fenómenos concretos y no de tesis abstractas. Abstractas como el anhelar, proyectar o perseguir con todas las fuerzas la realidad de una nación que no se asemeja con el desarrollo mediante el cual ha sido transformada, tanto ella, como sus gentes, como su realidad política, social y lingüística, por algo tan sencillo de comprobar, como es el paso del tiempo.

El derecho de las naciones a la autodeterminación, tal y como nos lo presenta Lenin, es un proceso que se da dentro de los límites del capitalismo, es decir, dentro de la democracia burguesa. (Se da, y puede darse, pero teniendo siempre claro que el máximo garante es la etapa de revolución socialista en la que estos derechos se cumplan en plenitud). En su escrito sobre “El derecho de las naciones a la autodeterminación” de 1914, Lenin apuntaba varias cosas, que debemos destacar aún de que pasen desapercibidas: “…no puede garantizarse de antemano que la separación de una nación determinada o su igualdad de derechos con otra nación ponga término a la revolución democrática burguesa. Al proletariado le importa, en ambos casos, garantizar el desarrollo de su clase; a la burguesía le importa dificultar este desarrollo, supeditando las tareas de dicho desarrollo a las tareas de "su" nación. Por eso el proletariado se limita a la reivindicación negativa, por así decir, de reconocer el derecho a la autodeterminación, sin garantizar nada a ninguna nación ni comprometerse a dar nada a expensas de otra nación”. Los límites dentro de la etapa democrático burguesa quedan bien definidos por Lenin. Proseguimos: “…negar en el Estado capitalista la libertad de autodeterminación, es decir, de separación de las naciones no significa otra cosa que defender los privilegios de la nación dominante y los procedimientos policíacos de administración en detrimento de los democráticos”. Lenin presentaba la discusión dentro de los parámetros del capitalismo, no se inmiscuía en la autodeterminación relacionándola con el proceso de construcción del socialismo. La autodeterminación era para Lenin, una parte más del proceso de luchas democráticas, ya que entendía que en la etapa socialista, esta garantía sería total.

Veamos otros ejemplos: “Primer esbozo de las tesis sobre los problemas nacional y colonial (para el II congreso de la internacional comunista) 1920: “De acuerdo con su tarea fundamental de luchar contra la democracia burguesa y de desenmascarar la falsedad y la hipocresía de la misma, los partidos comunistas, intérpretes conscientes de la lucha del proletariado por el derrocamiento del yugo de la burguesía, deben, en lo referente al problema nacional, centrar también su atención, no en los principios abstractos o formales, sino 1) en apreciar con toda exactitud la situación histórica concreta y, ante todo, la situación económica; 2) diferenciar con toda nitidez los intereses de las clases oprimidas, de los trabajadores, de los explotados y el concepto general de los intereses de toda la nación en su conjunto, que no es más que la expresión de los intereses de la clase dominante; 3) asimismo dividir netamente las naciones en: naciones oprimidas, dependientes, sin igualdad de derechos, y naciones opresoras, explotadoras, soberanas, por oposición a la mentira democrático-burguesa, la cual encubre la esclavización colonial y financiera -- cosa inherente a la época del capital financiero y del imperialismo -- de la enorme mayoría de la población de la tierra por una insignificante minoría de países capitalistas riquísimos y avanzados”. De nuevo vuelve Lenin a dejarlo claro, estamos en la etapa de la lucha en los parámetros de la democracia burguesa, en búsqueda de salidas a cuestiones de carácter democrático que afiancen y encaucen el camino de la posterior lucha por la toma del poder que debe dirigir el proletariado. Y Lenin lo recalca, apreciar la situación histórica y concreta y ante todo la económica. La económica que nos dice en qué etapa de la revolución nos encontramos. Por lo tanto, el proceso de autodeterminación, forma parte de la etapa democrática y esto nos ayuda a discernir una cuestión básica, elemental y que no es asimilada por parte de organizaciones, que aun considerándose comunista, se añaden a sí mismas el epíteto de independentistas, nacionalistas, y pone a un mismo nivel luchas que no pueden ir de la mano, ya que no corresponden a una misma etapa, como es la independencia y el socialismo. ¿Cómo vamos a poder etiquetar, peyorativamente ya que es un fallo de manual básico, a una organización marxista-leninista como independentista? Es un sin sentido.

A continuación el texto de Lenin “La revolución socialista y le derecho de las naciones a la autodeterminación” de 1916, que reafirma con más claridad si cabe, la cuestión de la etapa a la que se cierne el proceso de autodeterminación: “En primer lugar, en este sentido son irrealizables, bajo el capitalismo, por ejemplo, la moneda-trabajo o la supresión de las crisis, etc. Pero es en todo sentido inexacto que la autodeterminación de las naciones sea igualmente irrealizable”. Sigue Lenin: “El dominio del capital financiero, lo mismo que del capital en general, no puede ser eliminado con ninguna trasformación en la esfera de la democracia política, y la autodeterminación pertenece entera y exclusivamente a esta esfera”. Queda suficientemente claro, en lo que al terreno económico se refiere. Veamos en el terreno político: “…no sólo el derecho de las naciones a la autodeterminación, sino todas las reivindicaciones fundamentales de la democracia política son "realizables" bajo el imperialismo sólo en forma incompleta, deformada y como rara excepción”. En el escrito “La revolución socialista y el derecho de las naciones a la autodeterminación”: “No sólo la reivindicación de la autodeterminación de las naciones, sino todos los puntos de nuestro programa mínimo democrático fueron planteados anteriormente, ya en los siglos XVII y XVIII, por la pequeña burguesía”.

¿Independencia y socialismo?

Y un punto que nos llevará más adelante a un punto álgido de las habituales discusiones: “Destacar en este sentido una de las reivindicaciones de la democracia política, o sea, la autodeterminación de las naciones, para contraponerla a las demás, es radicalmente falso desde el punto de vista teórico. En la práctica, el proletariado sólo puede conservar su independencia subordinando su lucha por todas las reivindicaciones democráticas, sin excluir la pública, a su lucha revolucionaria por el derrocamiento de la burguesía. ¿Cuál es la lucha que de subordinarse a cuál? ¿Independencia, y socialismo, de la mano? Está claro que no. ¿Podemos imaginar acaso luchas democráticas que son asumibles en la etapa capitalista, como la educación o la sanidad pública, consignadas de la mano del socialismo? Absurdo, ¿verdad? Educación y socialismo. Sanidad y socialismo. Luchas que por su carácter teórico, social y económico, pueden ser resueltas en un contexto de democracia burguesa, no pueden servir como un todo equiparable a la consecución del socialismo. Es un sinsentido. Y por supuesto, que estas luchas también pueden ser arrastradas como lucha en la etapa socialista. Es más, deben ser una consigna. Ya que, si bien en el socialismo serán causas principales a llevar a cabo en un primer periodo, junto a cuestiones de basto calado e importancia como la del desarrollo económico y la autogestión del país por medio de la socialización de los medios de producción, estas consignas, sanidad o educación, serán ampliamente pulidas en la etapa socialista.

El binomio “independencia y socialismo” no es una consecución coherente desde un punto de vista científico. Destacar una de las consignas de las reivindicaciones de la democracia política, en este caso la autodeterminación, para contraponerla a las demás, es radicalmente falso desde el punto de vista teórico: “En la práctica, el proletariado sólo puede conservar su independencia subordinando su lucha por todas las reivindicaciones democráticas, sin excluir la república, a su lucha revolucionaria por el derrocamiento de la burguesía”. Y concluimos, respecto a la consigna que ha sido tantas veces repetidas en nuestra tierra, sobre la cuestión de que “la lucha de clases, toma forma de lucha de liberación nacional en Euskal Herria”, con las palabras del que fuera el embrión del PCUS, el POSDR: “de la necesidad de supeditar la lucha por esa reivindicación, como asimismo por todas las reivindicaciones fundamentales de la democracia política, a la directa lucha revolucionaria de masas por el derrocamiento de los gobiernos burgueses y por la realización del socialismo”. Es decir, que la tarea principal, es la construcción del socialismo, la revolución, y que no puede existir otra tarea, y menos una que puede ser resuelta en la etapa democrático-burguesa, que pueda ser equiparable en grado de importancia para los intereses de la clase explotada. Por lo tanto, es la lucha de liberación nacional, la que está supeditada al desarrollo de la lucha de clases, y no al revés. Que independencia y socialismo, entendiendo la consigna de independencia desde el criterio de la consecución de la autodeterminación, no son luchas equiparables. Que los comunistas no podemos mantener en un mismo nivel patria y comunismo. Somos comunistas, porque  la lucha por la liberación de nuestra patria, no es únicamente en referencia a la tierra que pisamos. Pertenecemos a ella, dónde hemos crecido y adquirido conciencia de pertenecencia a una patria castellana, gallega, andaluza, catalana o vasca, oprimida y sojuzgada a los intereses de un estado imperialista, como lo es España. Asumimos esa causa, la hacemos nuestra, la reivindicamos y luchamos fehacientemente por la consecución de los derechos nacionales negados a las naciones que deben subsistir dentro de las fronteras administrativas españolas, pero debemos entender que la libertad completa de nuestra patria, será con la consecución del socialismo. Señalamos y denunciamos la cobardía de los llamados comunistas de las naciones opresoras, que con un marxismo de palabra pero no de acto, solo hacen que dar aliento al imperialismo con sus programas nacionalistas y sus ideas revisionistas sobre la libertad de los pueblos.

La patria de todos los obreros será el socialismo.

Cuando la patria encuentre el camino para poder gozar en plenitud de sus derechos nacionales, será durante la construcción de la etapa de la dictadura del proletariado. El internacionalismo proletario, sí proletario, no es una banal consigna que se emponzoña y se reviste de palabrería humanitaria ni nacionalista, sobre la condición de solidaridad con los pueblos oprimidos. No. “El nacionalismo pequeñoburgués proclama como internacionalismo el mero reconocimiento de la igualdad de derechos de las naciones, y nada más (dejo a un lado el carácter puramente verbal de semejante reconocimiento), manteniendo intacto el egoísmo nacional, en tanto que el internacionalismo proletario exige: I) la subordinación de los intereses de la lucha proletaria en un país a los intereses de esta lucha en escala mundial; 2) que la nación que triunfa sobre la burguesía sea capaz y esté dispuesta a hacer los mayores sacrificios nacionales en aras del derrocamiento del capital internacional”. Ese es el verdadero internacionalismo proletario. De lo contrario lo único que se reclama es un internacionalismo mermado por la idea nacionalista que lo señala como un apéndice de la autodeterminación o la necesidad de la unión de pueblos, sin estado, o países colonizados, como si estos llevaran de manera intrínseca el internacionalismo en su seno, cuando su único baluarte es la clase obrera que vive en su seno. Relegándola así a su vez a su principal sujeto, a la clase obrera, al ostracismo; a un segundo plano. Frente al nacionalismo, como intención de hacer frente a sus políticas perniciosas para la clase obrera, aparecen ideas que no se desarrollan en profundidad y que por lo tanto pasan por encima y son superfluas en su esencia, de lo que es el internacionalismo proletario. Aún sin pretender ser un ejemplo elemental de lo que para el revisionismo es el internacionalismo proletario, muchos discursos que salen de organizaciones que se declaran ya de principio como internacionalistas, lo único que logran es consolidar un discurso, un mensaje, que no va más allá de la solidaridad. Solidaridad que no es identificada con la clase obrera, sino con pueblo o naciones. Al internacionalismo, se le extrae su componente proletario, debido en base a la carencia de una conciencia para sí, de una conciencia de clase, entregándolo de cara a la galería como un elemento más propio de una ONG, como tildaba el redactor jefe de Gara, Iñaki Soto, a SARE no hace mucho en micrófonos de Eitb Irratia. Así el internacionalismo proletario puede ser azuzado por cualquiera con un mínimo criterio solidario y una posición democrática, liberal y progresista.

Federalismo y socialismo.

Continuamos con “Primer esbozo de las tesis sobre los problemas nacional y colonial (para el II congreso de la internacional comunista)” de 1920. En el mismo documento Lenin nos aclara cuestiones relativas al federalismo, veamos: “La federación es la forma de transición hacia la unidad completa de los trabajadores de las diversas naciones. El principio federativo ha revelado ya en la práctica su utilidad, tanto en las relaciones entre la República Federativa Socialista Soviética de Rusia y las otras repúblicas soviéticas (de Hungría, de Finlandia, Letonia, en el pasado, y de Azerbaidzhán, de Ucrania en el presente), como dentro de la misma R.F.S.S.R. en lo referente a las nacionalidades que anteriormente carecían tanto de Estado propio como de autonomía (por ejemplo, las repúblicas autónomas de Bashkiria y Tataria dentro de la R.F.S.S.R., fundadas en 1919 y 1920, respectivamente)”. Más: “al reconocer la federación como forma de transición hacia la unidad completa, es necesario tender a estrechar cada vez más la unión federativa, teniendo presente, en primer lugar, que sin una alianza estrecha de las repúblicas soviéticas es imposible salvaguardar la existencia de éstas dentro del cerco de las potencias imperialistas del mundo”. Aquí la aclaración sobre la cuestión federativa es clara. Mientras unos se empeñaran en interpretar la libre asociación federativa que proclama el marxismo-leninismo como una imposición por parte de un especulativo nacionalismo centralista, en el caso de este Estado, españolista, se demuestra que la federación pretende ser únicamente un baluarte que garantice las libertades conquistadas por las naciones oprimidas, y les otorgue una defensa en un terreno hostil hasta poder garantizar su absoluto desarrollo negado, que una vez cumplidas estas tareas dejarán de tener sentido.

Respecto a la cuestión del significado del derecho de autodeterminación y su relación con la federación, Lenin dejaba claro que la solución de este problema debe realizarse mediante un referéndum en la nación que se separa. Ahora se nos puede venir a la cabeza el referéndum del 9 de noviembre de Catalunya, pero la cuestión no es tan sencilla. El referéndum implica algo más concreto que una burda pregunta en una papeleta con una opción posterior en caso de que “¿desea que Catalunya sea un Estado?”. El referéndum no equivale a la separación, fragmentación y formación de pequeños estados sino que es una manifestación consecuente contra la opresión nacional. Separación que debe ser siempre y en cualquier caso liderada por la clase obrera, sino pasa lo que sucedió con Finlandia en 1917. Y concretamente supondría la resolución sobre el derecho a separarse del estado opresor, a no separarse, crear un nuevo estado o unirse a otro ya existente. En la consulta catalana solo se planteaba la opción de que, si se optaba por la conversión de Catalunya en estado, que este fuera independiente. No se dejaba abierta la opción de pasar a formar parte de otro estado, a optar  por una unión federal, etc. Y por supuesto no entraremos en profundidad en la cuestión de señalar que ese no era un proceso liderado por la clase obrera, que el papel de esta era invisible, que sus organizaciones eran débiles y apenas inexistentes, que la dirección era unilateralmente nacionalista, que las fuerzas que podían considerarse como nacionalistas revolucionarias están colmadas por el germen nacionalista y que son un apéndice más de la política nacionalista que reduce a la mínima expresión la voz de la clase obrera libre del yugo del chovinismo. No entraremos, no, vaya.

El Partido Comunista.

Por ahora hemos visto, en lo relativo a la cuestión de la autodeterminación, que ésta es una cuestión que puede resolverse en los parámetros del capitalismo, que la federación garantiza la plena consecución de los derechos de las naciones oprimidas velando por ellos, que el nacionalismo es un germen pernicioso que pudre por dentro al movimiento comunista. Y dos cuestiones claves. Una, que la autodeterminación debe subordinarse a la cuestión general de la revolución, de la construcción del socialismo. Y dos, que la idea del “socialismo específico y nacional”, es una cortina de humo para encubrir las desviaciones nacionalistas.

Tomando como ejemplo Euskal Herria, donde la existencia del Partido de los Comunistas ha sido defenestrada y tildada de nacionalismo español, éste no existe desde que desapareciera la dirección marxista-leninista tras la guerra y cayera en manos de la camarilla revisionista que contaba con el apoyo de la dirección Carrillista. El movimiento comunista en Euskal Herria no supo liderar la lucha de la clase obrera y fue decayendo a medida que la dirección del movimiento de liberación nacional se fortalecía. EL MC no entendió que “todos los partidos comunistas deben prestar una ayuda directa al movimiento revolucionario en las naciones dependientes o en las zonas que no gozan de derechos iguales y en las colonias”. La dirección comunista era un órgano tumefacto por el nacionalismo opresor y el revisionismo, que no tenía capacidad ni resolución para dar respuesta a las aspiraciones de la clase obrera. Lejos quedaban las consignas por la autodeterminación y la libertad nacional de las primeras federaciones comunistas de Euskadi y de la dirección del Comité Central del PCE con José Diaz a la cabeza.

Según Lenin, la tarea del movimiento comunista en las naciones oprimidas es la de “sellar una alianza temporal con la democracia burguesa de los países coloniales y atrasados, pero no fusionarse con ella y tienen que mantener la independencia del movimiento proletario incluso en sus formas más embrionarias”. Esto quiere decir, que los comunistas deben luchar por construir y mantener un organismo independiente, su Partido. No deben fusionarse con el movimiento de liberación nacional, no deben asumir su programa, sino que deben hacerse con la dirección de ese mismo movimiento de liberación, no en el sentido de penetrar en su interior, sino de arrebatarle la dirección del proceso de autodeterminación, y dirigir a la clase obrera hacia el camino de la revolución social, teniendo a ésta como objetivo inamovible e innegociable. Más aún, respecto a la cuestión organizativa, Lenin resuelve una cuestión esencial, de primer grado a tener en cuenta para no caer en la trampa del nacionalismo: “los socialistas de las naciones oprimidas deben defender y poner en práctica con especial ahínco la unidad completa e incondicional, incluyendo en ello la unidad organizativa, de los obreros de la nación oprimida con los de la nación opresora. Sin eso no es posible defender la política independiente del proletariado y su solidaridad de clase con el proletariado de otros países, en vista de todos los engaños, traiciones y fraudes de la burguesía. Pues la burguesía de las naciones oprimidas siempre trasforma las consignas de liberación nacional en engaño a los obreros: en la política interna utiliza estas consignas para los acuerdos reaccionarios con la burguesía de las naciones dominadoras (por ejemplo, los polacos de Austria y Rusia, que entran en componendas con la reacción para oprimir a los judíos y ucranianos); en política exterior, trata de concertar negociaciones con una de las potencias imperialistas rivales, para realizar sus fines de rapiña (la política de los pequeños países de los Balcanes, etc.)”.  Claro y conciso. Frente a aquellos que ven la búsqueda de la unidad orgánica de los comunistas de un mismo Estado, como la amenaza  de no sé qué nacionalismo centralista o la intromisión de lo que ellos tildan como “sucursales de partidos estatalistas”, Lenin lo deja claro. Prima la unidad del proletariado de la nación oprimida, con el de la nación opresora, incluso, en el terreno orgánico. Sin ello es imposible defender la política independiente de la clase explotada y defender los embistes de la política perniciosa y nacionalista de la burguesía. Esa es la fortaleza de la clase obrera, su unidad orgánica, dentro de las filas del Partido Comunista, única organización que hace suya la lucha de la clase obrera, que asume la autodeterminación, que se rige por el marxismo-leninismo y que conducirá a los obreros de las diferentes naciones del Estado al camino del triunfo de la revolución social y la represión mediante la dictadura de los privilegios apoderados durante siglos por la burguesía.

Nacionalismo con pelajes socialistas.

Ya para ir cerrando, respecto al criterio del marco nacional autónomo, que se dilata y pretende alcanzar también a la doctrina de la ciencia social adaptándola a ese marco de igual modo, apostando por una vía específica, nacional, propia, del socialismo. De ahí nos vienen a los oídos nomenclaturas como “socialismo identitario vasco”, “socialismo autogestionario”, “socialismo del s. XXI”, ”vía vasca al socialismo”. Es decir, un cúmulo de nueva fraseología acuñada para dar vueltas, enredar por aquí y por allí y evitar hablar de la necesidad de organizarse en un Partido Comunista o reprimir por medio de la violencia a los enemigos de clase, todo muy dócil, ya que el marxismo-leninismo es demasiado, ortodoxo, dicen ellos. Como era de esperar, ya que a muchos les fascina acusarnos de eclecticistas, de repetir empecinados como monos siempre las mismas consignas y autores, haremos uso de algún escrito descontextualizado y falto de criterio para poder reforzar esta última tesis:

«El marxismo-leninismo enseña que, a pesar de que son invariables las características y leyes generales esenciales del tránsito al socialismo, las formas, los métodos y los ritmos de este tránsito pueden presentar en los diversos países diferencias determinadas por las condiciones concretas de su desarrollo. Aferrándose a este hecho, los revisionistas, bajo las consignas del «socialismo específico y nacional», se empeñan en apartarnos de la vía general marxista-leninista de la construcción del socialismo y privarnos de la experiencia de la Unión Soviética. El marxismo enseña que las cuestiones fundamentales de la construcción del socialismo son comunes a todos, que las leyes de desarrollo de la sociedad no conocen fronteras. La experiencia histórica indica que estas cuestiones comunes son: la dictadura del proletariado…”. Enver Hoxha, Sobre la situación internacional y las tareas del Partido, 1957). Nada más que añadir. Preclaro.


Uhaitz Arrizabalaga Moreno

8 detenidos del Donbass en España (mientras no se detiene ni un yihadista que viene de Siria)

Detenidos ocho combatientes españoles retornados de la guerra de Ucrania
Detenido en Iruñea
En una operación coordinada por la Comisaría General de Información de la Policía Nacional y desarrollada en Asturias, Cataluña, Extremadura, Madrid, Murcia y Navarra, hoy, a las 6:30 horas, han sido detenidos ocho combatientes españoles que han regresado de Ucrania tras haber participado en el conflicto de la región de Donbass.
Los detenidos están acusados de los delitos de asesinato, tenencia de armas y explosivos y actos que atentan contra los intereses del Reino de España en el exterior.

Esta operación, que culmina diversas investigaciones de la Comisaría General de Información de la Policía Nacional dirigidas por la Fiscalía de laAudiencia Nacional, se está desarrollando en virtud de Diligencias del Juzgado Central de Instrucción número uno de la Audiencia Nacional. Se están realizando diversos registros. La operación continúa abierta.

"Anticapitalistas contra el Cuarto Reich en Europa"

Un grupo de españoles que se autodefinieron como "anticapitalistas" relataron el pasado mes de septiembre a Europa Press que se habían desplazado al este de Ucrania para combatir junto a los separatistas prorrusos para hacer frente al "resurgimiento del Cuarto Reich en Europa".

A los que luchan a favor de Ucrania no los detienen
Uno de los integrantes del grupo concedió a Europa Press una entrevista por correo electrónico en la que afirmaba que Estados Unidos "lo siguearrasando todo" y explicaba que su objetivo es emular a las brigadas internacionales que acudieron a España para luchar en la guerra civil contra las tropas de Franco.

El interlocutor no precisó cuántos españoles habían partido a Ucrania, ni sus nombres ni lugares de procedencia. Este viernes Interior ha anunciado la detención de ocho españoles que se marcharon para participar en el conflicto de Ucrania, en seis comunidades autónomas (Cataluña, Extremadura, Madrid, Murcia y Navarra), pero no ha facilitado sus identidades.

"Es el cuarto Reich y en Europa la extrema derecha vuelve a resurgir. La clase obrera necesitaba de su ejercito proletario. Y estos son los primeros pasos de su nueva creación. Hermanos proletarios del mundo. No estáis solos", arengaba este español el pasado septiembre.

Por amor al arte


Para ello fundaron la 'Brigada Internacional Carlos Palomino' en homenaje al joven antifascista asesinado en Madrid por un militar de ideología neonazi cuando acudía junto a otros radicales a reventar una manifestación de extrema derecha.

La 'Carlos Palomino' la integraban en ese momento "menos de diez" españoles procedentes de "varias ciudades del Estado español". Su portavoz decía que había personas de otros países que querían unirse a ellos y aclaraba que su grupo es diferente del de otros dos españoles que se encuentran en la región de Donetsk. Estos dos españoles fueron los primeros en llegar al conflicto procedentes de España y su llegada fue recogida por varios medios de comunicación locales e internacionales.

26 febrero 2015

CELEBRADA LA PRIMERA CONFERENCIA POLÍTICA DEL EK-PCPE

Dicen que las huellas borradas de ciertas pintadas del PCPE en Euskal Herria vuelven a reaparecer con el paso de los años, pese a los intentos oficialistas de los diversas burguesías gobernantes del lugar para hacer desaparecer estos frescos tan trabajados en la década de los ochenta del pasado siglo XX por los y las camaradas que allí defendieron la causa del marxismo-leninismo.

Y así ha ocurrido el pasado sábado 21 de Febrero en la histórica localidad industrial de Sestao. Aquellos míticos lemas de “OTAN NO, BASES FUERA: 1 BOMBARDERO IGUAL A 75 HOSPÌTALES – PCPE” vuelven cual el comienzo y el final del lema del Manifiesto Comunista de Carlos Marx y Federico Engels, en las tierras vascas; donde surgió gran parte de la vanguardia del  Movimiento Obrero de los pueblos de España.

Como ya comentamos anteriormente, el 13 de  septiembre de 2014 preparamos los y las camaradas del EK-PCPE,  el I Plenario del partido, con la presencia del representante de Relaciones Internacionales de la ejecutiva nacional, Astor García, en el que ya adelantábamos la preparación de la I Conferencia Política del PCPE en Euskal Herria. Tras varios meses de preparación, y de debate y creación de enmiendas, el resultado ha sido satisfactorio para la celebración de dicho evento; esencial y determinante para nuestro crecimiento y desarrollo en el territorio. La amplia colaboración de los cuadros del partido; así como el sustento y ardua labor de los jóvenes comunistas de los GKK-CJC ha sido fundamental para nuestra puesta en marcha.

Nuestra Conferencia Política podemos decir que pasa por ser  un hito, o mejor dicho un momento histórico al plantear la planificación a futuro de nuestro partido en Euskal Herria, siguiendo las bases del IX Congreso del PCPE, organización a la que pertenecemos como tal.
Las tesis que hemos debatido y elaborado han supuesto un reforzamiento ideológico para el casi centenar de asistentes, como miembros del EK-PCPE y de los GKK-CJC, que formamos parte del proyecto revolucionario marxista – leninista en España del PCPE.

Con la supervisión del camarada Eloy Baro, en representación del Comité  Ejecutivo y del Comité Central del partido, nos trasladó un saluda de nuestro secretario general: Carmelo Suárez y nos transmitió el orgullo de pertenecer a la única organización de los pueblos de España, que sigue enarbolando la bandera roja de la hoz y el martillo con la estrella de cinco puntas.

Las tesis que conformaban la I Conferencia Política del EK-PCPE. se concentraban en tres apartados: I. La situación de la clase obrera vasca. , II. La cuestión nacional y III. La Cuestión Lingüistica.

Todos los debates fueron pedagógicos y de un gran ambiente de camaradería, donde se resaltaba la firmeza ideológica de la militancia. Todos aprendimos de todos. Desde los más jóvenes a los más mayores. Fue un acto emotivo donde se vieron reflejadas nuestras banderas del PCPE y de los CJC. Hubo citas y recuerdos, como la importancia de las enseñanzas del camarada Juan Ambou entre otros, del quién todos debemos aprender y seguir creciendo de sus reflexiones como de tantos otros, a los que el partido está reeditando sus obras como bien señalamos en la reunión. Prueba de ello fue la mini librería stand con las obras de Agustín Millares y de varios Propuestas Comunistas; así como de nuestro periódico Unidad y Lucha para adquirir nuestra militancia.

Desde el EK-PCPE y desde los GKK-CJC queremos transmitir el orgullo de pertenecer a un proyecto común para todas las nacionalidades que conforman el PCPE desde aquel Congreso de Unidad de Enero de 1984. Como estábamos en Sestao, localidad clave, en la fundación entonces de nuestro partido desde los tiempos del PCE VIII-IX - PCEU; los más mayores nos recordaban la procedencia de una de nuestras desaparecidas camaradas: Crescen Uribe, hermana del histórico Vicente Uribe, quién hasta el fin de sus días siguió los 1º de Mayo enarbolando la bandera y testigo del marxismo – leninismo en el PCPE en Euskal Herria.

Recordamos uno de los pasajes que más le gustaba repetir a esta mujer revolucionaria, con varios años de cárcel y exilio, cuando nos cantaba a los más jóvenes la Joven Guardia y la Internacional, de la obra “Germinal” de Emilio Zola:

“(...) Oíase más y más claramente, como si se hubiesen acercado al suelo, que los camaradas picaban. Bajo los inflamados rayos del astro, en aquella mañana de juventud, era de aquel rumor del que la campiña estaba preñada. Crecían hombres, un ejército negro, vengador, que germinaba lentamente en los surcos, creciendo para las cosechas del siglo futuro, y cuya germinación iba a hacer estallar pronto la tierra.”



EK-PCPE

25 febrero 2015

La mafia Sortu como se las gasta con ANV critica

La abogada ayer sumisamente mili, hoy jefa reformista
Entrevista Boltxe a ANV

B.-Un aspecto que llama la atención y que nos gustaría que nos comentases es el hecho que vuestra defensa no son los abogados habituales de la izquierda abertzale
A.- Esta es una pregunta ciertamente delicada, de manera que intentaré responderla en su justa medida y evitaré, por ese motivo, profundizar en argumentos que bien pudieran ser utilizados de forma maniquea e interesada contra el conjunto de personas y de sensibilidades políticas de la Izquierda Abertzale.
Efectivamente, el motivo por el que tanto ANV como yo mismo no dispongamos en la actualidad de un abogado habitual de la izquierda abertzale en la defensa de nuestros intereses ante este juicio, no es por que así lo hayamos decidido voluntariamente y, ni mucho menos, porque yo haya tomado una decisión “personal” para desmarcarme (nos) del resto de las 34 personas junto con las cuales me sentaré en el banquillo. Esto es importante subrayarlo y ponerlo en mayúsculas ya desde ahora. Ante las versiones contradictorias y/o falsas que están circulando al respecto y, haciendo caso a varios militantes de diversas organizaciones de la I.A. que nos han pedido expresamente que demos públicamente nuestra versión, lo dejaremos todo lo claro que podamos.
La decisión de que el abogado que me ha defendido y que ha defendido jurídicamente a ANV estos casi 8 años (incluido el proceso de ilegalización por la ley de partidos) abandonaba nuestra defensa (la mía y la del partido al que se quiere ilegalizar ahora por la vía penal declarándolo organización terrorista con todas las consecuencias), me la comunicó un dirigente de Sortu pocos meses antes del inicio del juicio.
En un encuentro que no duró ni 5 minutos, ante su insistencia de que no tenía nada más que comentar. Se me dijo que “empezásemos a buscar otro abogado” porque el suyo, militante de Sortu, no nos iba a defender en el juicio. A partir de ahí, las explicaciones de las razones de esta decisión que nos privaba del abogado de confianza que ha defendido las causas de ANV durante años con un juicio complejísimo (miles y miles de folios de sumario) en ciernes, las tienen que dar los responsables de haberla tomado.
Obviamente, nosotros hemos tenido que recurrir in extremis – y con muy pocos meses para preparar una defensa tan compleja – a nuevos abogados. Afortunadamente hemos conseguido el apoyo de un equipo que nos trasmite una total confianza. Equipo que ha defendido varias causas en la Audiencia Nacional, generalmente ligadas a los movimientos populares y sociales tanto vasco como catalán, como es la defensa a los militantes que realizaron el escrache de las tartas contra Barcina, o la de los militantes vascos acusados de actividades contra el T.A.V, así como a militantes catalanes acusados de estar implicados en acciones armadas, etc.
B.- Un par de preguntas sobre la situación política actual… ¿Cómo valoras el actual momento político vasco, si no como ANV al menos las personas que estabas en dicho partido?
A.- Te daré mi punto de vista coincidente con el de militantes veteranos de la ilegalizada ANV con los que he podido charlar. Es un punto de vista que reflejé hace tiempo en un artículo de opinión.
A estas alturas es evidente que a pesar de los pasos dados por toda la izquierda abertzale y siendo realistas, no existe ni de lejos un proceso de normalización política. Algunos pretendían que los pasos unilaterales de la izquierda abertzale conllevarían “per se” un proceso. Pero un proceso de normalización por su propia definición ha de ser multilateral, bilateral al menos. Hoy en día ni existe ni es probable que exista voluntad por los estados a corto y medio plazo, los hechos son tozudos. Tampoco el PNV está por la labor, más allá de intentar lavar mediáticamente su propia cara en actos propagandísticos. Tienen sus propios intereses partidistas y económicos.
La unilateralidad ha sido entendida por algunos no como impulsar la confrontación política y democrática para obligar a los estados a aceptar la voluntad mayoritaria de Euskal Herria, sino como el escorarse peligrosamente en la línea de las exigencias de esos mismos estados en aras de una “normalización” que no se ve por ninguna parte. Asistimos a un creciente estupor y malestar del espacio sociopolítico independentista y de izquierdas, incluida la paralización de gran parte del mismo. La causa no es un pretendido “cambio de la sociedad”, sino que no se están dando pasos firmes desde la unilateralidad, y en este caso en el camino de la confrontación democrática con los estados y la construcción nacional. Sin confrontación política no hay proceso, ni en Euskal Herria y, ni como hemos visto en Catalunya.
El ejercicio del derecho de autodeterminación (no del gaseoso “derecho a decidir”) no vendrá de su reconocimiento oficial, sino de una acción unilateral y profundamente democrática. Todo ello desde una iniciativa independentista, la única interesada en su ejercicio.
Uno de los mayores errores tácticos de la izquierda abertzale a lo largo de sus casi 85 años de historia, ha sido pretender que la libertad de nuestro pueblo llegaría por una democratización del Estado Español (desde EAE-ANV en la República hasta hoy) y de sus relaciones con Euskal Herria. Pero la ciudadanía vasca no puede cargar con el peso de esa responsabilidad que compete a los propios españoles, herederos del Franquismo con todos sus aparatos que no quisieron o no pudieron depurar y democratizar. Tampoco creemos que democraticen y regeneren en profundidad el estado, los nuevos y mediáticos partidos emergentes si llegan a tocar poder.
La no confrontación está llevando al conflicto vasco a la invisibilidad, a su no proyección internacional, su ninguneo político y mediático y a que los Gobiernos Español y Francés prioricen otros problemas “más graves”, como el Catalán. Parece no existir conflicto político, sólo un problema residual de orden público.
Sólo la confrontación democrática acumulará las fuerzas necesarias para que este pueblo avance hacia la libertad, la independencia, la amnistía y el socialismo, además del cierre de las heridas creadas por décadas de conflicto de una manera satisfactoria para todas las partes.
B.- ¿Qué valoración nos puedes hacer del devenir de la izquierda abertzale en estos últimos años?
A.-La sustitución de la Unidad Popular por un partido hegemónico que pretende cubrir todo el espectro de la I.A., desde la socialdemocracia al comunismo, está condenada al fracaso por la propia realidad sociopolítica de nuestro pueblo. Las lecturas y los límites de esta decisión aparecen cada vez con más claridad.
Por otra parte no se ha jugado limpio con el movimiento popular, base y humus de cualquier movimiento de liberación social y nacional. En vez de alimentar, airear y ayudar a su expansión, se le ha intentado constreñir disolviendo algunas organizaciones y creando otras “AD HOC”. El movimiento popular ha de ser autónomo, autogestionado e independiente de coyunturas partidistas. Creo por otra parte que es necesaria más que nunca la Unidad Popular independentista de izquierdas, un bloque Independentista para buscar aliados basado en el mutuo respeto (aquí si se han dado algunos pasos pero meramente electorales) y un movimiento social amplio por la independencia como en Cataluña y por la defensa de los derechos sociales, civiles y políticos.

24 febrero 2015

Los voluntarios franceses en Donbass han sido purgados


DE MAUVAISES NOUVELLES D’UNITE CONTINENTALE…
A Donetsk, j’ai rencontré un groupe des derniers 9 volontaires d’Unité Continentale fuyant le système crapuleux organisé par les deux chefailllons Victor Lenta et Nikola Perovic. Une enquête de commandement et une instruction judiciare ont été déclenchées pour faire le point sur les agissements criminels de ces 2 individus qui ont trahi notre combat, la confiance des volontaires, de tout un réseau de soutien, et terni gravement l’image de notre pays dans le Donbass.
2 volontaires qui veulent continuer le combat ont déjà été déjà redirigés dans une unité combattante avec un vrai commandement militaire et des missions de combat réelles, un troisième suivra cette semaine. Par ailleurs, 2 autres volontaires de l’unité sanitaire ont été dirigés vers des postes hospitaliers. Ces affectations ont été réalisées conformément à leurs désirs et leurs compétences.
Les fautes imputables aux chefaillons Victor et Niko sont les suivantes :
– Mise volontaire des arrivants dans une situation irrégulière vis à vis des autorités de la Fédération de Russie.
– Spoliation des volontaires
– Mauvais trairements,
– Torture
– Abandon de poste au combat
– Inaptitude au commandement etc…
Le bilan initial réalisé révèle un ensemble de fautes graves allant pour certains jusqu’à des actes criminels. La guerre n’autorise pas les chefs à réaliser n’importe quoi, surtout envers leurs propres hommes ! Si l’enquête menée conjointement par les autorités russes (4 volontaires sont rechercés par les autorités russes) et novorossiennes confirme ces faits, les intéressés seront traduits devant une cour martiale.
Un compte rendu détaillé sur ce gâchis lamentable orchestré par 2 mythomanes incompétents sera réalisé ultérieurement.
En attendant, Unité Continentale n’existe plus que dans les cerveaux dérangés de 3 pauvres types perdus dans le Donbass et qui ont mis en danger, plus que les ukrainiens, la vie de leurs soldats. Ce réseau est un traquenard et doit être dénoncé rapidement pour ne plus envoyer de nouveaux volontaires dans le piège esclavagiste de types qui confondent avec révolution et anarchie et procédures avec magouilles…
Ce qu’il faut retenir de ces pitoyables individus venus combattre dans le Donbass, est que les seuls hommes qu’ils ont réussi a frapper en 7 mois de commandement tyranniques, ce sont leurs propres soldats.
Un gâchis lamentable !

Presentación por RC Bilbo de libro

Memorias de la conquista de Navarra hacia 1612 y 1712 (V y última)

Ahora bien, Ignacio Olábarri y Juan Mª Sánchez-Prieto se preguntan, con razón, cómo los argumentos de Pradera pudieron obrar un cambio ideológico tan fundamental. Porque, entre 1875 y 1918, ese ‘navarrismo’ parecía haberse eclipsado y se había impuesto “un acuerdo progresivamente más amplio entre las elites intelectuales y políticas navarras sobre la común identidad o raíz vasca de los cuatro (o de los siete) territorios”(frase del historiador Olabarri). Pero lo que leemos en Sandoval y Alesón, y la herencia historiográfica navarra de los siglos XVI-XVIII en general, quizás ayude algún día a comprender la orientación de los sustratos previos del ‘navarrismo’, y a valorar la importancia de su inercia todavía en el XX. La síntesis de Alesón sobre la conquista-incorporación de Navarra (1715), actualizada por Yanguas en los años 1830, quizás siguió siendo la más influyente y la que finalmente se impuso, aunque reescrita en los nuevos términos de nación propios del siglo XX. Los navarros del Antiguo Régimen, muy probablemente, pensaban como Sandoval en 1614: que Dios les había hecho ‘españoles’ con una naturaleza distinta e incompatible con la de los ‘franceses’. Por entonces, el mito de Sobrarbe como origen del reino (un rey elegido por sus iguales bajo condiciones: “leyes antes que reyes”), que habían compartido polémicamente con los aragoneses, empezó a combinarse con el mito de Túbal como origen de la nación navarra. Moret desarrolló plenamente la tesis de que los navarros eran los herederos de los vascones de las fuentes greco-romanas, y de que el reino de Navarra era la estructura política de su resistencia inmemorial ante los extranjeros que habían pretendido dominarla. Ahora bien, en aquellos momentos, los descendientes de Túbal, los vascones, eran considerados no ajenos sino los primitivos y más puros españoles. Todos los males de Navarra, que se habían debido a la falta de reyes ‘naturales’ desde la muerte de Sancho VII, se conjuraron definitivamente por la incorporación a Castilla, que aseguraba el restablecimiento de la paz y el orden bajo una Monarquía española poderosa.

Sandoval, Alesón y unánimemente la historiografía navarra de los siglos XVI-XVIII, no habían planteado en ningún momento el restablecimiento de la independencia del reino bajo un rey propio, que es lo que late en el fondo de la propuesta nacionalista vasca en la polémica de Amayur. En buena medida, porque consideraban que el cambio de 1512 respondió a un designio providencial sobre el que los hombres nada debían hacer. El mismo Dios constituyó naciones distintas y hacía reinar a unos reyes y no a otros, y pasaba el imperio de unas familias a otras mediante sentencias inapelables. Pero estas reflexiones providencialistas, sin valor ya en el siglo XIX, estaban sustentadas también sobre una experiencia política perfectamente activa como referencia. Cuando los navarros llegaron al periodo revolucionario estaban convencidos de que el cambio de 1512 no sólo no había roto sus articulación colectiva (como reino, como nación y como iglesia) sino que la había perfeccionado: había preservado a Navarra del contagio calvinista, había asegurado la justicia y la paz como nunca antes, había abierto a sus naturales posibilidades desconocidas, etc. Sandoval compara explícitamente el periodo de gobierno de reyes franceses en Navarra y el de gobierno de reyes españoles, con gran ventaja para este último; y Alesón llega a afirmar que los fueros e instituciones el reino era mejor respetados y más plenos después que antes de la incorporación a España. Estas y otras consideraciones históricas que no podemos desgranar, rumiadas durante décadas, debieron de calar profundamente y de proporcionar a los dirigentes navarros una referencia de España más positiva (y más negativa de Francia), por ejemplo, que a los dirigentes catalanes. Sus argumentos tenían la fuerza de experiencias políticas vivas (si bien no exentas de zozobras y riesgos) y no de meras consideraciones abstractas de cultura, lengua, historia o dinastía. A diferencia de los navarros, los cronistas franceses como Favyn o Schoepflin se limitaron al plano del derecho. Pudieron demostrar que los reyes de España eran unos usurpadores, que la bula de excomunión no era válida o que no existía, y que el de Francia tenía toda la legitimidad para recuperar el trono en un futuro más o menos inmediato y para unir Navarra a Francia. Pero, en este caso, el derecho no veía acompañado de argumentos políticos inmediatos que fueran convincentes para los navarros, que debieron de sentir alivio al comparar la represión de los católicos que impulsó Juana III en los años 1560 frente a la protección que les brindaba Felipe II. O, más sencillamente, que a largo plazo no vieron que el gobierno de un rey español supusiera la ruina material de su país o que les impusiera el gobierno tiránico que se les pronosticaba desde Francia. Muy al contrario, a finales del siglo XVII era evidente que los bajonavarros envidiaban la suerte de sus hermanos que aunque infieles (adúlteros en brazos de un usurpador, como afirman sus Etats Généraux dirigiéndose a Luis XIV en 1672) habían experimentado con hechos las consecuencias positivas de formar parte de la Monarquía de España.
En esencia, los cronistas navarros de los siglos XVI-XVIII, siempre que compararon su situación con la anterior a 1512, consideraron que habían salido ganando con su incorporación a la Monarquía de España (pacificación, protección militar, ascenso de sus naturales, desarrollo institucional, pervivencia de los fueros, etc.). Esta experiencia no aseguraba el futuro pero debió de suponer un precedente de enorme influencia. El ‘navarrismo’ de Sandoval y de Alesón no consistía en volver a un dinastía propia y a un reino independiente sino, como era propio del Antiguo Régimen, en hacer valer su patrimonio histórico-jurídico diferencial con respecto a los otros miembros de la Monarquía. Cuando la lealtad a Felipe V en la Guerra de Sucesión les aseguró el mantenimiento de sus fueros e instituciones, que habían perdido sus ‘hermanos mayores’ de la Corona de Aragón, los navarros debieron de sentirse más que orgullosos.

23 febrero 2015

LLenazo de Alejandro Cao, lo que hace la tele

Donde está el nacionalismo español?? su soldado muerto en Israel???

INFORME REVELA CÓMO ISRAEL MATÓ AL SOLDADO ESPAÑOL EN EL LIBANO.
El ejército israelí causó la muerte de un soldado español de la Fuerza Interina de las Naciones Unidas para El Líbano (FINUL) valiéndose del Protocolo Hannibal, revela un informe.
El ejército israelí empleó el Protocolo Hannibal para evitar que uno de sus soldados fuera arrestado por miembros de Hezbolá, hecho que provocó la muerte del soldado español de la FINUL”
Por temor a que sus soldados fueran detenidos por los combatientes del Movimiento de Resistencia Islámica de El Líbano (Hezbolá), el ejército israelí lanzó disparos contra varias posiciones, entre ellas, donde se encontraba Francisco Javier Soria Toledo, soldado de origen español de FINUL, ha precisado este domingo el portal informativo israelí Walla.
“El ejército israelí empleó el Protocolo Hannibal para evitar que uno de sus soldados fuera arrestado por miembros de Hezbolá, hecho que provocó la muerte del soldado español de la FINUL”, ha asegurado la fuente.
El Protocolo Hannibal, que se hizo oficial en la década de 1980, estipula que las fuerzas israelíes deben impedir la detención de soldados de ese régimen con vida “a toda costa”.
La fuente ha señalado que el ejército israelí no sabía dónde estaban emboscados los combatientes de Hezbolá durante el ataque lanzado en las granjas de Shebaa, sur de El Líbano, razón por la cual dos militares de alto rango perdieron la vida y ocho resultaron heridos, mientras el movimiento libanés elevó el número de militares muertos a 17.
“Los combatientes de Hezbolá equipados con misiles antitanque ‘kornet’ guiados por láser, han tendiendo una emboscada de varios días y han llevado a cabo su operación con mucha precisión”, ha subrayado.
Al ser atacada la artillería israelí lanzó arbitrariamente proyectiles de mortero por todos lados, algunos de los proyectiles impactaron en la base de FINUL, dejando muerto a Toledo, ha agregado.
Cabe señalar que Hezbolá realizó esta operación en represalia por un ataque mortal perpetrado el 18 de enero por fuerzas israelíes en los altos de Golán sirios que segó la vida de seis miembros de Hezbolá y del comandante asesor iraní, el general de brigada Mohamad Ali Alahdadi.
Asimismo, la fuente ha añadido que en la última ofensiva contra el enclave costero (entre julio y agosto pasado) el ejército israelí se sirvió de este protocolo y acabó con la vida de uno de sus militares en la ciudad de Rafah (sur de Gaza).
El pasado mes de agosto de 2014, el canal 10 de la televisión israelí informó que los combatientes del Movimiento de Resistencia Islámica de Palestina (HAMAS) arrestaron a tres soldados en diferentes operaciones, sin embargo, las fuerzas israelíes cada vez lanzaron un ataque contra ellos, provocando la muerte de tanto los palestinos como sus propios soldados capturados.
HispanTV