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06 febrero 2015

¿UNA ULTRADERECHA GAY ? por Xabier Casals

PhilippotEl vicepresidente del Frente Nacional francés y su pareja (foto de Closer).

LAS FOTOS DEL JOVEN VICEPRESIDENTE DEL FRENTE NACIONAL (FN), FLORIAN PHILIPPOT, DE 33 AÑOS, Y SU PAREJA MASCULINA publicadas por la revista Closer han generado un debate en Francia sobre la intromisión de los medios de comunicación en la vida privada de los políticos. Pero el suceso también ha demostrado que hoy la homosexualidad no impide ser un dirigente ultraderechista.
En este aspecto, Philippot refleja la ambición del FN de ser la casa común defensora de «la nación». Su líder, Marine Le Pen, lo explicitó en mayo del 2011: «¡Tanto si se es hombre o mujer, heterosexual u homosexual, cristiano, judío, musulmán o no creyente, primero se es francés!». El partido parece asumir una amplia transversalidad religiosa y sexual. ¿Cómo se ha llegado a tal situación?

La clave islamófoba

La presencia homosexual forma parte del paisaje de la extrema derecha desde inicios de este siglo. Tradicionalmente, este espectro político ha defendido los valores masculinos y de la familia tradicional. Pero la onda expansiva del atentado de Al-Qaeda del 11 de septiembre del 2001 alteró el discurso de la ultraderecha, ya que desde entonces asumió la islamofobia: rechazó el islam por ser una religión de conquista, y a los musulmanes porque sus valores son antitéticos a los de Occidente.
11-s
El atentado del 11-S del 2001 fue decisivo en la evolución de la ultraderecha.

Esta deriva facilitó mayor centralidad política a la extrema derecha cuando esta ya había conocido una primera gran mutación tres décadas antes, en los comicios europeos de 1984. Entonces emergió el FN liderado por Jean-Marie Le Pen (padre de Marine) con un 11% de sufragios. Los captó al incorporar la inseguridad y la inmigración como temas estelares, aceptar formalmente la democracia y relegar la nostalgia del pasado colaboracionista  a un plano discreto. Su ascenso hizo que lo emularan fuerzas afines de toda Europa.
En este marco, la irrupción de la islamofobia ha supuesto otra gran inflexión ideológica. Como destaca el politólogo Piero Ignazi, ha acercado este sector político a la Iglesia (en la que ve un bastión ante el islam), ha diluido en gran medida su antisemitismo (ahora Israel es percibido como aliado de Occidente en Oriente Próximo) y ha favorecido la adopción de valores del liberalismo cultural presuntamente amenazados, como la oposición a la opresión de mujeres y homosexuales.

La islamofobia s’expande en Occidente tras el atentado de las torres gemelas de Nueva York.

De Fortuyn a Philippot

Esta tendencia se constató primero en Holanda con el éxito de Pim Fortuyn, un conocido catedrático homosexual sin vínculos con la ultraderecha. En marzo del 2002 concurrió a las elecciones locales de Rotterdam y captó el 35% de los votos y en mayo quiso conquistar el Gobierno liderando un partido personal de derecha populista, la Lista Pim Fortuyn (LPF). Fue asesinado en plena campaña, pero su opción devino segunda fuerza del país con el 17% de los sufragios.
Fortuyn era liberal, defendió derechos de mujeres y uniones gais, la legalización de la droga y de la prostitución, pero fue crítico con la inmigración, sobre todo musulmana. Consideró el islam una cultura atrasada e intolerante y utilizó su negación de la homosexualidad como argumento. En tal sentido, fue sonada su respuesta al imán de Rotterdam cuando declaró que Fortuyn nunca había hablado con un musulmán: «No solo hablo con musulmanes, incluso me acuesto con ellos», replicó.
Cartel de la Lista Pim Fortuyn.
Fortuyn plasmó los réditos que podía brindar unir islamofobia y defensa de valores liberales y otras formaciones le imitaron, como el FN. El sociólogo Sylvain Crépon, en Enquête au coeur du nouveau Front National (2012), ha analizado el viraje de Marine Le Pen al respecto. Su padre en 1984 consideró la homosexualidad como «una anomalía biológica y social» y ella, al dirigir el FN en el 2011, lo ha desestigmatizado entre el electorado gay.


Enqûete crepon
Ahora, ante la polémica creada por las fotos, Philippot ha soslayado esta situación al emplazar la condición nacional sobre lo sexual: «El FN no es gay friendly, es french friendly», ha declarado. El episodio, en última instancia, refleja cómo los valores liberales han facilitado una reinvención insólita de la ultraderecha, y seguir presentándola como una reedición del fascismo es un grave error que impide comprender sus dinámicas de crecimiento.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Nos han vendido un antifascismo progres sin reflexión.
Yo soy Stalinista, para mi stalin no se equivoco en nada o en muy pocas cosas, y viendo los desfiles del orgullo gay, estoy seguro que eso es una degeneración, por eso los fachas son gays.

Anónimo dijo...

Pedazo de mongolos.. Todos los que os desviais del marxismo-leninismo que es la fuente del socialismo sois un cancer al servicio del imperialismo. Stalin fue un gudari que hizo lo que pudo y nada más. Las condiciones cambian y el que se queda en el stalinismo (que ni existió, ni existe ni existirá) tiene que desaparecer.

Anónimo dijo...

Todos los partidos y grupos marxistas leninistas no habeis servido ni servis para nada.
Yo tambien me añado como stalinista y no marxista leninista, no sois más que una panda de ineptos e incapaces no servis para nada.

Anónimo dijo...

preguntale al baserritarra de mi pueblo si existe la homosexualidad entre animales y haber que te dice... pues en el ser humano lo mismo ¿es malo acostarse con alguien de tu mismo sexo? a mi no me lo parece, es mas me da igual quien lo haga siempre que lo haga en igualdad de condiciones, con respeto etc...

Anónimo dijo...

En que proporción? es lo habitual? pues eso.

A mi tampoco me parece mal, pero imponer en las escuelas y en los aparatos ideologicos y culturales del sistema la opción homosexual como logica y normal me parece al menos mosqueante, ya me da para atras las parejitas que andan magreandose en publico, me da para atras los jipiguays que se besan en la boca al saludarse y me da para atras los maricones que salen en pelota picada el dia del orgullo gay, y como yo los 14 compañeros de mi fabrica que opinan exactamente igual.
asi que ir a engañar a los de IU o a los de Bildu

Anónimo dijo...

Pero qué coño os pasa con la homosexualidad, putos tarados? Estáis de psiquiatra. Sólo hay que ver la forma en que habláis sobre el tema. Normalizar la cuestión de la homosexualidad no hace a nadie ni más ni menos revolucionario. Es una cuestión de sentido común. El problema es que aquí hay más de uno y más de dos que le tiene como pánico a la homosexualidad. Y esto sólo se explica por una razón: por pura inseguridad en materia sexual. Los enfermos no son los homosexuales, sino los que están obsesionados con los homosexuales.

Anónimo dijo...

uisshhh que soy un marica reprimido...
superargumento, todos somos gays y sin enterarnos.
Folla por el culo si quieres pero no agobies con que todos tenemos que ser maricones.
Si la avalancha LGTB no daria tanto la chapa,heteropatriarcado...juas juas

Anónimo dijo...

Cuestiones como ésta son las que hacen pensar a la gente normal que los estalinistas y los fascistas son lo mismo. Asco de gente, de verdad...