31 marzo 2015

EN TIERRA HOSTIL venezuela fue un montaje por La hojilla (video)

DIALOGO CON LA ORGANIZACION KIMETZ SOBRE LA CUESTION NACIONAL por Herri Gorri

Hemos leído y analizado el ENBOR Nº10, órgano de expresión de la organización KIMETZ. Más allá de las divergencias políticas y teóricas que podamos mantener, es una de las organizaciones comunistas referenciales en Euskal Herria.
De este número 10 del ENBOR, teóricamente denso y con interesantes aportaciones para el debate entre líneas, hemos seleccionado para el análisis y la confrontación teórica, con los camaradas de KIMETZ, el relacionado con la cuestión nacional para dar continuidad al debate iniciado por la organización Reconstrucción Comunista.
KIMETZ comienza su análisis con el concepto de “Revolución Socialista Vasca”, como producto de la fusión del nacionalismo con el marxismo y de la estrategia que de manera implícita encontramos en “Independentzia eta Sozialismoa”. Habría que matizar que se trataba de un nacionalismo progresista el que se fusionara con el marxismo, un nacionalismo “de izquierdas”, cualitativamente diferenciado del nacionalismo reaccionario del PNV. En un contexto de luchas por la liberación nacional en Vietnam, Argelia, Corea… el marxismo aportaba un sistema teórico-político-ideológico, para un proyecto revolucionario socialista de liberación nacional. ¿De características pequeño-burguesas? Sin duda, por lo menos en sus inicios, pero de manera objetiva posibilitó la gestación de un marxismo revolucionario, aún con sus características heterodoxas y bajo la forma de un nacionalismo revolucionario, que abrió un campo socio-político de una importancia central y determinante para Euskal Herria.
Coincidimos con KIMETZ en que el nacionalismo revolucionario, generó una tendencia objetiva hacia un aislamiento nacional de la lucha revolucionaria en Euskal Herria respecto a las luchas desarrolladas en el Estado español –y francés-, desconectándose de las luchas estatales. De otra parte, la estrategia de “Independencia y Socialismo”, generó una ruptura de objetivos, en el que el nacionalismo de carácter pequeño-burgués, convirtió en predominante, el independentismo, frente al socialismo, tendencia que se agudizaría con el tiempo. Aunque para ser justos, la “desconexión” entre la lucha revolucionaria en Euskal Herria y las presentes en los Estados fue producto, además de una tendencia nacionalista en el seno del MLNV, de la propia heterogeneidad de marcos de luchas de clases, ritmos y condiciones de enfrentamiento y de la estrategia política del PCE y de otras organizaciones comunistas aún bajo la dictadura franquista. Entraríamos en el terreno de la especulación histórica pero, ¿qué hubiera sucedido si el PCE y las organizaciones comunistas estatales, hubieran sido más consecuentes en la defensa del derecho de autodeterminación? Por ejemplo, Argala, no descartó organizar un frente único antifascista, pero como él bien señaló, para la izquierda estatalista, Euskal Herria era “un problema”, y resultó determinante el que el PCE no tuviera en su estrategia, un planteamiento de ruptura, sino de reconciliación.
KIMETZ, además, afirma que una Revolución Socialista Vasca, era imposible plantearla desde el aislamiento nacional, en tanto que Euskal Herria estaba -y está- integrada en dos estados capitalistas. Pero aquí comenzamos a mantener discrepancias con los camaradas. Su afirmación relativa a que “la desunión del proletariado es éxito del capital dentro del Estado (español)”, en principio aceptable como análisis, no lo es debido a las consecuencias derivadas.
La Revolución Socialista Vasca, considerada desde el “aislamiento nacional”, está imposibilitada -afirman-, otro tanto sucedería con procesos similares en otras naciones o regiones del Estado español, porque desde su perspectiva, la revolución socialista, sólo es posible planteando la destrucción del Estado burgués y su sustitución por un “Estado-comuna” bajo la dictadura del proletariado, hasta el comunismo. Es decir, la superación del aislamiento nacional, la toman considerando al Estado español como marco de la revolución socialista, ya que descartan la posibilidad de que la unión de diferentes procesos revolucionarios, no posibilitarían una revolución socialista. Eso sí, lo que no está explicitado, es bajo qué premisas consideran que una revolución socialista en el Estado español, podría tener más viabilidad, que la vasca, puesto que el argumento del “aislamiento nacional”, podría ser también aplicado al Estado español, dadas las condiciones de internacionalidad del capital. Pero avancemos al siguiente punto de su escrito, en el que van dotando de mayores argumentos a su posición.
INDEPENDENCIA POLITICA, TACTICA O ESTRATEGIA
Definiendo Euskal Herria como nación oprimida dentro de un Estado opresor, la “independencia incondicional”, termina siendo producto de una estrategia de aislamiento nacional, que promueve una ruptura de lo que KIMETZ considera el sujeto revolucionario, que no es otro que el proletariado del Estado español. Por tanto, la crítica que realizan al “aislamiento nacional” desde premisas de internacionalismo proletario, las compartimos, excepto cuando dicho internacionalismo, lo llevan a las estrictas fronteras del Estado español. De manera objetiva, los camaradas de KIMETZ, más que internacionalismo proletario, lo que promueven es una transformación del marco de lucha de clases, hacia el Estado español, al que podríamos aplicar la misma crítica que ellos realizan. Prosigamos con su análisis.
La “prioridad independentista”, lleva implícitamente la tendencia hacia la formación de Frentes Nacionales y a un interclasismo, en el que la pequeña y mediana burguesía, asumen un papel dirigente y, claro está, los “comunistas” que participan en ese frente nacional, no hacen otra cosa que hacer el juego al nacionalismo burgués y citamos textualmente “el carácter del proletariado es siempre internacionalista y de clase y nunca una apuesta incondicional por la independencia política de su nación oprimida”. De acuerdo con este punto.
Continúan diciendo que el capitalismo, rompe las fronteras nacionales, en Euskal Herria hay diferentes identidades nacionales, por lo que plantear “incondicionalmente la independencia”, desde la prioridad de la cultura nacional, es decir, desde el culturalismo y el identitarismo, hace imposible centrar la necesaria “cultura internacionalista”, que debe prevalecer en la clase obrera. Aquí no terminamos de entender la concepción que los camaradas de KIMETZ tienen en relación al internacionalismo, pues pareciera que contraponen una “cultura internacionalista”, frente a las culturas nacionales, lo que significaría dotar al internacionalismo, de unas características abstractas negadoras de la diversidad nacional, precisamente la base sobre la que se construye el internacionalismo proletario. El internacionalismo proletario sigue el principio de múltiples realidades culturales y una contradicción antagónica entre capital y trabajo que unifica a los Pueblos Trabajadores con identidades culturales diversas, desde el principio de la igualdad.
En Euskal Herria, existen diferentes identidades culturales/nacionales que deben ser articuladas, bajo la premisa la unidad del Pueblo Trabajador Vasco, pero no existe una “cultura internacionalista”, sino internacionalismo e igualdad entre diferentes culturas.
Finalmente, apuntan a que la lucha “de la nación vasca” contra la opresión nacional y las desigualdades nacionales, pasa por la “fusión” y la alianza entre el proletariado vasco y el del resto del Estado, pues sólo destruyendo el poder burgués y reaccionario del Estado español, es viable la libertad de Euskal Herria. En este planteamiento, los camaradas de KIMETZ, utilizan el concepto de “fusión” y de “alianza” de manera confusa. El concepto de fusión, negaría de raíz las características de Euskal Herria como marco de lucha de clases y sus características como “nación oprimida”. Consideramos que su denuncia contra el aislamiento nacional de la lucha, justificada en principio, precisaría de una aclaración sobre si el aislamiento se supera mediante una fusión o una alianza, ya que creemos que son procedimientos estratégicos cualitativamente distintos. Es muy diferente plantear como marco de lucha de clases Euskal Herria y desarrollar alianzas con organizaciones de clase revolucionarias, tanto en el Estado español, como en el francés, en base al reconocimiento de estrategias soberanas que se refuerzan mutuamente, contra el enemigo común, que pasar a considerar el Estado español como marco de lucha de clases referencial.
Coincidimos con KIMETZ en que la pequeña y mediana burguesía, se beneficia del independentismo y lo instrumentalizan a su favor. Eso es evidente y, como bien señalan, incluso están dispuestos a renunciar a los herrialdes con menor conciencia nacional vasca, para la consecución de su Estado burgués vasco. Es por ello que KIMETZ expresa la necesidad de los comunistas de apoyar las reivindicaciones democráticas, incluido el derecho de autodeterminación, pero de manera sorpresiva, esa reivindicación la subordinan a una estrategia estatalista en la que la destrucción del “Estado fascista” español es la premisa de cualquier movimiento de liberación.
Desde la perspectiva de los camaradas de KIMETZ, el carácter fascista del Estado español, imposibilita cualquier libertad política de decisión sobre la cuestión nacional, por lo que no será hasta la instauración de una república proletaria en el Estado, cuando existan condiciones. Sin embargo, abren la posibilidad de que en el Estado español, pueda desarrollarse una “democratización” que posibilite el desarrollo de refererendums, en los que se apelaría un desarrollo de garantías democráticas e igualdad para todas las opciones.
La confusión aumenta, cuando introducen otro elemento en su análisis, el de un Partido Comunista revolucionario y estatal, que podría resolver la contradicción nacional apoyando la independencia de una nación oprimida del Estado español, incluso con el recurso “de la guerra revolucionaria”, ya que -hablando de una supuesta Cataluña independiente y socialista-, sería un ejemplo para el resto del Estado.
Citando literalmente el texto de KIMETZ “…los leninistas vascos, debemos impulsar la independencia política en las situaciones en las que sea un acto revolucionario y afecte al debilitamiento del Poder del Estado español, a la vez que suponga el fin de la opresión nacional”. Este fragmento, cuestiona sus afirmaciones relativas a que la independencia “incondicional”, divide al proletariado, que ellos mismos habían señalado, ya que ahora se señala la necesidad de impulsar procesos de “independencia política”, que sean actos revolucionarios, así como sus tesis relativas a la ruptura del sujeto revolucionario estatal y las tesis sobre el “aislamiento nacional”, ya que ahora la independencia de una nación oprimida, puede ser positiva, puesto que debilita al Estado burgués español.
NACION Y ESTADO
KIMETZ afirma que Euskal Herria es una nación y siguiendo en la línea crítica sobre las posibilidades de una “Revolución Socialista Vasca”, la confrontan con la necesidad de estatalización revolucionaria, ante la cual establecen dos opciones que impedirían el triunfo de la clase obrera. La primera opción, sería la de vencer el poder del Estado español, con toda su maquinaria represiva, lo que lógicamente descartan por realismo puro y duro; la segunda opción sería vencer “la parte del Estado español que oprime a Euskal Herria”, o por lo menos debilitarlo, de forma que se lograra el derecho de autodeterminación e incluso la secesión, para crear un Estado burgués vasco. Posteriormente, se iniciaría la construcción socialista, según expresan los comunistas que van a la zaga del nacionalismo revolucionario, pero lo consideran idealista y propio de una estrategia errada, ya que el nuevo Estado burgués vasco, organizaría la defensa de la clase dominante, incluso apelando a una intervención imperialista externa.
Lo primero que llama la atención, es que esta hipótesis de intervención imperialista, no la extiendan al proyecto de instaurar la dictadura del proletariado en el Estado español, cuando en realidad, el riesgo sería equivalente. Porque para los camaradas de KIMETZ, sólo la destrucción del Estado burgués español “liberará a los explotados y a los pueblos oprimidos”.
La afirmación de Euskal Herria como nación oprimida, no viene acompañada de un reconocimiento de su carácter de marco nacional y autónomo de lucha de clases, de procesos internos históricamente determinados, que confieren a la lucha de clases y a la dinámica política, ideológica y económica de Euskal Herria, de unas características propias y heterogéneas respecto a otras realidades nacionales y/o estatales vecinas.
KIMETZ ha convertido al Estado español en el marco de lucha de clases, bajo el cual están subordinados todos los demás. No conciben que el desarrollo desigual y combinado de procesos de lucha política e ideológica, en los diferentes marcos de lucha de clases, por ejemplo en Euskal Herria, puedan generar un avance hacia el socialismo. Aunque de manera contradictoria, afirman que la constitución de una República Socialista Catalana, pudiera servir de ejemplo para el resto del Estado, lo que entraría en contradicción con la imposibilidad de Revoluciones socialistas aisladas, que puedan debilitar al Estado español.
Y finalmente, llegamos a la conclusión lógica de su planteamiento general, que no es otra que la de la necesidad de una organización comunista estatal revolucionaria. Los comunistas de Euskal Herria, debemos asumir como tarea fundamental, la reconstitución de tal partido, luchando contra el revisionismo y el nacionalismo español y vasco, como forma de superar el aislamiento nacional. Como la única forma de conducir la liberación nacional y la dictadura del proletariado es la destrucción del Poder del Estado español, lógicamente el instrumento adecuado para ello es un partido comunista estatal. Afirman que aceptan el marco de lucha de clases de Euskal Herria, pero como marco autónomo, no independiente… pero objetivamente, más que autónomo o independiente, su planteamiento lo transforma en subordinado. No podemos estar de acuerdo con esta línea estratégica. Su afán por integrarse de manera federada en futuras organizaciones comunistas del Estado español y francés, tál y como afirman, nos parece errada.
Pero es que KIMETZ llega a afirmar que el carácter internacional del proletariado, mira más allá de las fronteras nacionales y “tiene como objetivo un mundo sin naciones” bajo el comunismo. De no ser que constituya un error en la redacción del escrito, en el que “sin naciones” quiera decir “sin Estados”, no entendemos dicha afirmación.
ALGUNAS REFLEXIONES FINALES
Tras analizar el texto de los camaradas de KIMETZ, presentaremos a continuación algunos puntos de nuestra línea política, como alternativa a sus análisis, como medio de favorecer un debate que suponemos será enriquecedor para el movimiento comunista de Euskal Herria.
1º Euskal Herria es un marco nacional y autónomo de lucha de clases. Dicha definición, en principio, no debiera generar una desviación hacia el “aislamiento nacional” si el internacionalismo proletario se desarrolla de manera correcta. De hecho, en el contexto de un capitalismo globalizado, la misma reflexión podría ser realizada a la pretensión de considerar el Estado español como “marco autónomo de lucha de clases”.
La cuestión, por tanto, debe llevarse a una fundamentación teórica, política e histórica de las características de Euskal Herria, como Formación Económico Social, con un desarrollo del capitalismo, en el que la articulación de la economía, la política y la ideología ha dotado a la contradicción capital-trabajo, de unas características propias a la lucha de clases. De manera simultánea, la forma que adquiere en Euskal Herria la opresión nacional, que la alejan del modelo “colonialista”, las diferentes formas de conciencia e identidad nacionales presentes y la fragmentación territorial de los herrialdes, constituyen un marco nacional de lucha de clases, heterogéneo respecto a los estados y/o naciones de nuestro entorno.
La autonomía del marco de lucha de clases, se concreta en que Euskal Herria se encuentra integrada en la dinámica internacional de valorización del capital, que determina unas condiciones objetivas en la que la contradicción entre capital y trabajo cobra forma en Euskal Herria. El nacionalismo burgués, es un fenómeno que interviene decisivamente en la dinámica de lucha de clases, en la conformación de bloques socio-políticos, así como en la división del Pueblo Trabajador Vasco, gestionando de esta forma, la estabilidad del sistema de explotación, opresión y dominación. La forma concreta en la que el capitalismo se ha desarrollado en Euskal Herria, ha generado un sistema de clases sociales en el que la pequeña y mediana burguesía, han alcanzado una sobre-representación política e ideológica. No seguiremos enumerando las características de la “especificidad” del marco de lucha de clases, sólo terminaremos por afirmar que dicha especificidad requiere de una estrategia revolucionaria nacional –no nacionalista- que requiere ser coordinada desde el internacionalismo proletario, con otros movimientos externos, pero no su sometimiento.
2º La respuesta a la autodeterminación, tanto en su vertiente de derecho democrático, como desde la posibilidad real de que fuera instrumentalizada por la pequeña y mediana burguesía en su propio beneficio, tanto activando como desactivando su presencia política e ideológica en determinados contextos, la resolvemos otorgando a la autodeterminación una caracterización y un fundamento clasista y socialista. La soberanía política y económica, la liberación nacional, sólo adquiere sentido si, en una primera fase, desemboca en una democracia popular de base amplia, desde la premisa de un programa mínimo que los y las comunistas desarrollemos, para que el Pueblo Trabajador Vasco, obtenga las reformas necesarias para una mejora sustancial de sus condiciones de vida. La consigna de que las reformas son demasiado importantes para dejarlas en manos de los reformistas, se puede extender además a la cuestión nacional, demasiado importante para dejarla en manos de los nacionalistas.
La autodeterminación socialista, por ello, asume las características de un movimiento estratégico de unificación del Pueblo Trabajador Vasco, en el que el desarrollo de instrumentos organizativos adecuados (Partido, movimiento popular, movimiento obrero) generará una “masa crítica” para construir un poder popular, con poder suficiente para agotar y saturar el marco legal existente, y ampliar cualitativa y cuantitativamente la legitimidad de un proyecto alternativo de construcción socialista. Este movimiento, lógicamente, se desarrollará dialécticamente en función de la evolución internacional de la lucha de clases, hasta estar en condiciones de superar históricamente la ley del valor trabajo e implantar un socialismo en condiciones de dictadura del proletariado, en una unidad internacionalista de diferentes y aliadas vías hacia socialismos de base nacional.
La autodeterminación socialista, unifica al Pueblo Trabajador Vasco como sujeto, ligando abertzalismo, a la idea de “patria del Pueblo Trabajador Vasco”, más allá de las actuales diferencias culturales/identitarias existentes en su seno, hacia un modelo multicultural en el que el bilingüismo efectivo en función de la realidad de Iparralde y Hegoalde, sea unificado por la predominancia del euskera como proyecto ligado al programa comunista y arrebatárselo al nacionalismo.
La autodeterminación socialista, rompe con la dicotomización independencia-socialismo, puesto que la liberación del Pueblo Trabajador Vasco, se resume en la consecución del socialismo como transición al comunismo, en el que la cultura nacional será también producción socialista. El internacionalismo proletario, asume la libre unidad entre Pueblos Trabajadores en condiciones de igualdad nacional, para lo que la prioridad absoluta, es la unificación de clase en el seno de los diferentes marcos de lucha de clases, para derrotar –ajustar cuentas decía Marx- a los diferentes poderes que explotan, oprimen y dominan a los Pueblos Trabajadores.
3º Si de lo que hablamos es de marco nacional y autónomo de lucha de clases, de lo que hablamos es de una estrategia propia para Euskal Herria y una organización comunista surgida desde y para la liberación del Pueblo Trabajador Vasco en el socialismo. Una organización comunista soberana, con vinculaciones internacionales, predominantemente en los estados español y francés, desde una política de alianzas propia y en función de la estrategia que se desarrolle en cada contexto. Saludaremos la creación de una organización estatal comunista marxista leninista, que apoye de manera decidida y firme la autodeterminación y la secesión como principio de su programa, pero también les requeriremos que, siendo consecuentes con el internacionalismo proletario, su militancia refuerce la del Partido Comunista de Euskal Herria constituido.
Consideramos profundamente erróneo introducir un debate sobre la participación de los comunistas de Euskal Herria en un Partido estatal, tanto por principios políticos y estratégicos, como por la contradicción ideológica que supondría para muchos sectores del Pueblo Trabajador Vasco aún bajo hegemonía del nacionalismo. Además, una organización estatal, por muy adecuada que fuera su línea revolucionaria, carecería de capacidad de coordinación política, ideológica y organizativa, de realidades heterogéneas como las existentes en el Estado español. Insistimos, del aislamiento nacional que conduce a la nada, a la estatalidad de la organización comunista, media el internacionalismo proletario, la coordinación de las estrategias y la finalidad del comunismo, entre los diferentes Pueblos Trabajadores. Pero en HERRI GORRI, reiteramos nuestro compromiso por reconstruir el movimiento comunista en Euskal Herria, como primera fase antes de plantear cualquier otra cuestión.
HERRI GORRI 30/03/2015

30 marzo 2015

Entra ya en barrena el socialismo del siglo XXI: Evo Morales retrocede en las regionales

El voto de castigo a los políticos corruptos y el machismo ante una candidata mujer e indígena son las principales razones a las que el presidente de Bolivia,Evo Morales, atribuyó este lunes la pérdida de los principales bastiones políticos de su partido en los comicios regionales y locales del domingo.
"Lamento mucho que en La Paz hemos perdido las elecciones", reconoció en una rueda de prensa Morales sobre la abultada victoria de candidaturas opositoras en la Gobernación de ese departamento y también en la Alcaldía de la ciudad de El Alto, hasta ahora el feudo más radical del oficialismo.
El presidente boliviano, Evo Morales, rompió el silencio y lamentó que su partido, el Movimiento Al Socialismo (MAS), haya perdido en El Alto, ciudad vecina a La Paz, que era su bastión electoral, en las elecciones municipales y departamentales del domingo.
"Me duele que hemos perdido con semejante diferencia", dijo en conferencia de prensa en el Palacio Quemado, en La Paz.
Explicó que respetó la decisión de la Central Obrera Regional de El Alto y de la federación de juntas vecinales de esa ciudad para respaldar a Edgar Patana como candidato del MAS en El Alto, quien fue derrotado el domingo en las urnas por Soledad Chapetón, de la centroderechista Unidad Nacional (UN).
Analistas consideran que un video difundido por el portal de la emisora Erbol en la mitad de la campaña electoral, en el que se veía al candidato Patana recibiendo un paquete con dinero de manos del ex alcalde alteño, Fanor Nava, cuando Patana era sindicalista, hizo que su popularidad cayera, lo que llevó a su posterior derrota electoral.
"Esa denuncia de corrupción (contra Patana en El Alto) y las filmaciones (recibiendo presunto dinero) nos perjudicaron. Siento que el pueblo alteño dio voto castigo a la corrupción", reflexionó Morales.
Soledad Chapetón logró un 55,2 por ciento contra un 31,8 de Patana, según encuestas a boca de urna. Los resultados oficiales recién serán conocidos en siete días, según el Tribunal Supremo Electoral.
Morales, tras lamentar las derrotas en el departamento de La Paz y en la ciudad de Cochabamba, donde venció la derechista agrupación Demócratas, sostuvo que su partido, el MAS, tendrá presencia en los 339 municipios y nueve gobernaciones.
"El MAS es el partido más grande de la historia de Bolivia, eso no está en discusión", dijo. (I)

Desmontando a ...Krutwig (II)

Krutwig se quedó solo con su propuesta frente al posibilismo del resto de la Academia, fundamentalmente Luis Michelena.
   Una de las grandes innovaciones de Vasconia es la apologia de la guerrilla urbana. Basándose en Mao Zedong y en von Clausewitz elabora toda una estrategia guerrillera. Está clara la pretensión de Krutwig de crear un Ejército Popular Vasco (Euskal Herri-Ostea), reconstitución del derrotado en 1937 y cuyo germen no podía ser otro que la misma Euskadi Ta Askatasuna. La organización había hecho descarrilar un tren repleto de antiguos combatientes franquistas en 1961 (aun tomando todas las precauciones posibles para evitar víctimas) y fue este mismo incidente el que le indujo a escribir su obra. Krutwig imaginó también la creación del brazo político del Ejército Popular Vasco: Euskal Langile eta Nekazarien Alderdi Sozialista (Partido Socialista de los Obreros y Campesinos Vascos). En este caso sus sueños resultaron proféticos pues quince años después de la publicación de Vasconia cuatro partidos nacionalistas de izquierda, Herriko Alderdi Sozialista Iraultzailea (Partido Socialista Revolucionario del Pueblo), Euskal Sozialista Biltzarrea (Asamblea de Socialistas Vascos), Langile Abertzale Iraultzaileen Alderdia (Partido de los Trabajadores Patriotas Revolucionarios) y Eusko Abertzale Ekintza (Acción Nacionalista Vasca), además de múltiples personalidades independientes, entre ellas el antiguo filomonárquico Telesforo Monzón, se unieron para constituir la coalición Herri Batasuna (Unidad Popular).
Ya se ha aludido al elitismo exacerbado de Krutwig. Sólo por el caos e indigencia intelectuales dominantes en la izquierda vasca de finales del franquismo se explica que Krutwig obtuviera cierto predicamento en ella. Valgan como ejemplo estas perlas de nietzschismo en estado puro:
los PUEBLOS NO HACEN LA HISTORIA, los pueblos solamente suministran la materia prima con la que se vaya a poder escribir una Historia. Esto es tarea de algunos individuos geniales.

Los obreros, y esto especialmente desde el desarrollo del Capitalismo, no han contribuido en NADA al progreso, han estado ahí, como está la fuerza del viento o del agua, para hacer andar el molino.

lo que hasta hoy aún sigue siendo una especie que llamamos humana y está unida bajo el concepto de homo sapiens, halil ya comenzado su división en dos nuevas especies [ ... ] el miembro del proletariado, por desgracia, no esta espiritualmente a una altura muy superior a un orangután.

En realidad, a pesar de su enorme erudición (a menudo desperdiciada en inútiles etimologías y en cuestiones puramente esotéricas), Krutwig no es más que un reaccionario:
los burgueses  ... ], so pretexto de "fraternidad, igualdad" y solidaridad lo que hacían era destrozar los valores superiores de todo pueblo, puesto que la igualación acostumbra a efectuarla la chusma por el rasero más bajo, decapitando a quien más vale, y la fraternidad siempre la entienden explotando a quien más se esfuerza.

Y es desde esa postura antiliberal desde la que defiende a ultranza el uso público de la lengua vasca. Según él, para los vascos el castellano (que era, no lo olvidemos, el propio idioma materno de Krutwig) es una lengua "tan extraña como la japonesa". En otra ocasión asegura que Parafraseando a la Revolución Francesa cabrá decir que en Vasconia el progreso habla en vascuence y la reacción habla en castellano [ ... ] si se debe tomar una lengua auxiliar, se emplee a tal fin el inglés o el alemán, idiomas que por su sintaxis están relativamente [sic] más próximos al nuestro que los neolatinos que actualmente oprimen a nuestro pueblo.

Llega incluso a amenazar con fusilar a Leizaola, presidente del Gobierno Vasco en el exilio, por no haber enseñado euskara a sus hijos. No nos debería extrañar que la justificación del valor que otorga a la lengua vasca, hasta ponerla por encima de la vida de sus propios hablantes, sea heredera directa de la hipótesis de Sapir-Whorf:
Al fin y al cabo el idioma es el soporte del pensamiento. Nadie puede expresar sus ideas ni conducir sus pensamientos sin valerse de la herramienta natural de dicho pensamiento. La expresión de nuestros conceptos está ligada al idioma de tal forma que el pueblo que cambia de idioma cambia de manera de pensar, cambia hasta de naturaleza.

Por eso mismo, como "Aitzol", niega la capacidad de crear un arte plástico vasco a quienes no conozcan el euskara. Pero evidentemente Krutwig no ha llegado a elaborar un sistema completo y se contradice una y otra vez. Si en algunos momentos la lengua basta y sobra para crear una nación, en otras ocasiones ocupa un lugar secundario ante la conciencia nacional:
¿quienes han perdido la conciencia nacional, ¿siguen perteneciendo o no a la nación? La respuesta, en este caso, es inequívocamente negativa. Un individuo, por más que posea todas las características nacionales, sea de la más pura raza y no sepa hablar otro idioma que el se su pueblo, no será miembro de su nación, si pierde la conciencia nacional.
Pueblos que hablan el mismo idioma y tienen la misma composición racial, que es asimismo uno de los factores constituyentes de la nacionalidad, pueden estar alejados y separados por una diferente mentalidad y cultura.
Y para contradicciones, las que manifiesta en torno a la relación entre "raza" y "lengua". Si en algún momento afirma que sin euskara no hay nación vasca posible.  puesto éllo decir extremos absurdos, cabe decir que es más vasco un negro congoleño, educado desde joven en euskara, que sólo hable euskara y que haya vivido entre vascos, que un hijo de euskaldunes, con todos los apellidos vascos, pero que ignore el euskara.
mucho más a menudo muestra su obsesión por la mezcla entre vascos y negros:
Una mezcla de vascos con elementos negríticos desvirtuaría la raza vasca y difícilmente se podrá tratar de vasco a un negro.
parece ser que la mezcla de hombres correspondientes a diferentes grupos (como puede ser el caso entre negro y blanco) no trae tal fruto positivo, sino que la mulatización (que viene de mulo) da culturalmente seres infecundos. Ahora bien, este no ha sido nunca el caso del pueblo vasco, pues tanto los romanos, los celtas, los germanos o los neolatinos, que se asentaron entre ellos, corresponden a razas europeas, del tipo nórdico, mediterráneo, alpino o dálico.
Un racismo eugenésico es muy deseable para nuestro pueblo y combatirlo sería una desgracia para los vascos [...1. Un racismo vasco que no quiera mezclar la propia sangre con gentes de tez oscura, de talla pequeña y de cualidades físicas inferiores, en tanto que éstas deriven claramente de condiciones previas raciales, es un noble sentimiento que todo nacionalista vasco debería hacer.

Pero su delirio eugenésico no se refiere únicamente a los seres "racialmente inferiores", sino que afirma incluso que "los niños nacidos minusválidos, en muchísimos casos (quizá en la mayoría, según el criterio con que se juzgue) difícilmente pueden ser considerados seres humanos [ ... ] a todos éstos se les debe ayudar a morir de forma decente, cuanto antes mejor.


En Krutwig la raza juega un papel tan importante como en Sabino Arana, lo que ocurre es que aquél considera asimilables a los castellanos y demás elementos "blancos", siendo los negros y discapacitados (y también las mujeres, al menos las feministas) los que ocupan el lugar del "maketo". Aunque una vez más se contradice porque según él "en nuestro país se dan diferentes tipos raciales y [...1 no existe una raza vasca en tal sentido, aunque el pueblo vasco ofrece una composición racial bastante característica".

Iparralde: El centroderecha frances gana en ocho cantones de Iparralde, el PS en tres y EHBai, en uno

El centro-derecha ha confirmado este domingo la recuperación de su hegemonía en la segunda vuelta de las elecciones departamentales celebradas en Francia, en las que los candidatos deben presentarse en parejas paritarias (hombre y mujer), en aplicación de la nueva legislación en favor de la igualdad de género. Los partidos de centro-derecha UMP, UDI y Modem han logrado la victoria en ocho de los doce cantones de Iparralde: Anglet, Bayona 1, Biarritz, Cambo, Mauleon, Saint-Palais, San Juan de Luz y Ustaritz. A su vez, los socialistas, que han sufrido en el conjunto de Francia un importante retroceso en estos comicios, han mantenido su primacía en Hendaya, gracias a su alcalde Kotte Ecenarro, y en dos de los tres cantonces de Bayona (el segundo y el tercero). Por su lado, los abertzales de Euskal Herria Bai han conseguido a su vez una victoria significativa en el nuevo cantón de Nive-Adour, que agrupa los términos municipales de Mouguerre y de Briscous, ante el Frente Nacional liderado por Marine Le Pen, que había quedado en segunda posición en la primera vuelta. EHBai consiguió el domingo pasado hasta el 78% en la votación de esta segunda jornada. En la primera vuelta, los abertzales obtuvieron el 37,9%, y el FN el 16,7%), es decir los partidos del sistema prefirieron votar a los abertzales que el peligroso FN.
FN 14 % en Iparralde
Entre las novedades de la cita de este año, los consejeros elegidos por los votantes se mantendrán por seis años en el cargo, en lugar de los cuatro desempeñados hasta ahora. Por otro lado, de los 24 representantes que defenderán los intereses del País Vasco francés en el Consejo General de los Pirineos Atlánticos, 12 serán hombres y otras 12 mujeres. Esta institución – que tiene la sede en Pau– se encarga sobre todo de la gestión de los serrvicios sociales, las ayudas a los desempleados, la red viaria y la enseñanza secundaria. La cita electoral, además, se ha producido en pleno debate político sobre las competencias de los departamentos. El presidente de la República Francesa, François Hollande, ha anunciado una reforma sobre la gestión de las competencias de los departamentos.

Fidel y sus ramalazos antistalinistas

29 marzo 2015

Bolívar, más burgués que socialista

Por: 

Manuel C. MartínezUsemos la cronología: Cuando Simón Bolívar se inicia en las lides políticas libertarias en Caracas, viene de beber toda la influencia burguesa europea adecuadamente representada por los *revolucionarios* franceses, quienes enarbolaban sus productivas banderas de la igualdad, libertad y confraternidad, allá por los recordados y citados años finales del siglo XVIII. Se trató de una revolución eminentemente antifeudad, y nada que ver con las condiciones capitalistas que, por el contrario, eran las emergentes para esa convulsionada época. 

Carlos Marx, principal constructor teórico del Socialismo, como régimen y cosmovisión del mundo, antónimo de capitalismo, apenas tenía 12 añitos cuando Bolívar muere, no sin antes este haber impuesto, en la Hispanoamérica que libertó, todo el semillero de las nefastas iniciativas burguesas, de las cuales sigue padeciendo la clase trabajadora, antes esclava y servil y ahora salariada. 

Recordemos que el verdadero luchador contra las injusticias feudales del mantuanato y reinado fue José Tomás Boves (anti-independentista), a quien, a contrapelo, el afamado escritor y médico venezolano, Dr. Francisco Herrera Luque, ha logrado reivindicar de la tergiversada versión que los vencedores se encargaron de difundir en la Historia patria vendida en nuestras escuelas y liceos. 

Bolívar jamás luchó ni concibió cambios contra el estado de cosas que apenas estaba incipiente, como el ascenso industrial, el imperio del capital sobre el feudalismo, etc. Sus iniciativas integracionistas fueron netamente competitivas frente al desarrollo descomunal burgués de EE UU, Inglaterra, Holanda, Francia, etc., que ya despuntaban como los sustitutos de la realeza feudal. Sin olvidar sus 6000 hombres de la legión inglesa gracias a los cuales pudo triunfar.

Creemos que seguir señalando a Bolívar como consejero *socialista* para controlar, eliminar o suavizar los males del régimen burgués es poco menos que una quijotada traída por los pelos frente a un sistema que agoniza a nivel mundial. Sus efectos nos lucen más conservadores que revolucionarios. Jamás resolveremos el problema de los asalariados con mejoras a los pobres pero conservándolos como tales, y ningún pobre dejará de serlo por más poder que le dé el Estado ya que dentro del régimen burgués, si dejare de serlo se transformaría en otro burgués, en otro explotador. 

El embogado Socialismo el Siglo XXI ha sido aplaudido porque sencillamente provino de los labios de nuestro estimado Presidente, pero para ningún verdadero revolucionario, antiburgués, tiene sentido hablar de socialismo al lado de capitalismo, porque sería como ponernos unos cristales de color de rosa para ver de color violáceo, cosas así. Se trata de un programa político, muy productivo política y coyunturalmente, pero que en poco favorece las verdaderas aspiraciones revolucionarias modernas para minar o atacar el despiadado sistema que, en el caso venezolano, vemos oxigenado por muchos de sus costados. 

En el caso de la las modificaciones a la tenencia de la tierra, pongamos por caso, sólo se trata de una adecuación burguesa a la improductiva forma de producción feudal que sigue privando en muchas haciendas venezonalas, pero hasta allí. Las prácticas keynesianas, mediante la cuales se pretende sembrar el petróleo dotando elásticamente de fortunas del Erario Público a empresarios burgueses, así como las integraciones latinocaribeñas y sureñas sólo revelan una lucha netamente burguesa para ver quien logra vencer lucrativamente, porque capitalismo light no existe sino en la mente decimonónica de un Víctor Hugo o de de los modernos socialdemócratas. 

La sola presencia el pensamiento bolivariano, en plazas públicas, en calle y avenidas, en estatuas y pinturas diseminadas por el mundo, no va más allá de su utuiñlización como icono del triunfo la explotación burguesa. Socialismo es otra cosa muy reñida y antagónica a cualquier pensamiento proveniente de la pluma del antifeudal Simón Bolívar, lo que lo le resta su carácter ingenuamente humanitarista, igualitarista. 

28 marzo 2015

Boves el caudillo popular que se enfrentó a Simon Bolivar

 Boves, en nueva paradoja,llega  a erigirse en el caudillo de la igualdad racial, que dirige su ejército de negros y mestizos contra los orgullosos criollos burgueses, los “mantuanos” descendientes de los conquistadores, corazón del rígido sistema de castas colonial y, al mismo tiempo, alma originaria de la independencia. Boves apenas es consciente de que su venganza representa la de una masa de marginados:desencadenó una feroz ofensiva contra los ejércitos independentistas de Bolivar y se convirtió en un auténtico peligro para la causa republicana de las élites venezolanas.
El liderazgo de Boves constituyó una causa fundamental para la caída de la Segunda República. Sin embargo, nunca llegó a gobernar el país ya que, al mando de los realistas en la crucial batalla de Urica, perdió la vida.Boves, tan cruel y astuto como carismático y valiente, tuvo una breve pero destacada carrera militar desde su reclutamiento el 20 de mayo de 1812 hasta su muerte el 5 de diciembre de 1814. En su momento de mayor poder era el amo absoluto de los Llanos, capaz de movilizar una hueste que empequeñecía a las unidades de aliados y enemigos, 6.000 a 7.000 jinetes y 2.500 a 3.000 infantes. Menos de 160 eran europeos. Todo gracias a que supo ganar para su causa el resentimiento social de la masa de negros, indios y pardos identificando a los republicanos con los blancos propietarios, dándoles una justificación para sus matanzas. Esto último no era del todo demagogia, habían sido los blancos ricos e imbuidos por las ideas de la Ilustración los que habían iniciado la guerra. Este discurso de promesas concretas resultaba atractivo para poblaciones cuyas nociones de lo que era la monarquía eran muy simples. Desde su punto de vista, el poder real era visto por buena parte de la población como un control lejano del poder de las élites locales en defensa de los pequeños burgueses y gentes de color. En el caso específico de los llaneros, el poder real era un freno para las ambiciones de los comerciantes y terratenientes caraqueños deseosos de usurparles sus tierras, acabando así con su modo de vida tradicional.
Repartía entre sus mejores guerreros a las damas aristocráticas que capturaba. También frecuentemente antes de fusilar a los prisioneros ordenaba disparar salvas de pólvora para ver sus expresiones de terror al creer que morirían, a muchos oficiales de alta cuna los toreaba y clavaba banderillas en la nuca, a otros simplemente los decapitaba.Su Legión Infernal solía masacrar a todos los blancos en cada pueblo que encontraba, sin distinguir entre edad o género, sin importar que fueran españoles o criollos.Según los escritos del capellán de la División Infernal, Ambrosio Llamosas, Boves venía masacrando a los blancos desde Mosquiteros. Sus matanzas de blancos, en especial mantuanos, llegaron a tales niveles que muchos terminaron diciendo que planeaba exterminar a los criollos para repoblar Venezuela con "gallegos". Solía permitir a sus tropas el saqueo de los bienes de sus enemigos y llevar a cabo todo tipo de excesos.

A la psicología de Tomás Boves se opone el libertador Bolívar, un secundario recurrente y enigmático. El ascenso de uno de los dos rivales se suele traducir en el declive del otro. Sin embargo, la definitiva caída de Boves aparece menos como consecuencia del enemigo que de los propios afanes que lo consumen. Su feroz deseo de libertad personal lo va distanciando de España, del rey, de sus propios amigos; el pacífico intervalo de vida amorosa viene rodeado de presagios fatales. Boves, finalmente, muere como el urogallo en manos del cazador, poseído de amor y víctima de su propio orgullo; sin embargo, muere triunfante.

Historiadores marxistas cuestionan las independencias latinoamericanas de hace dos siglos.

bONILLA INDEPEEntre el Centenario y Sesquicentenario de la Independencia del Perú la historiografía peruana había centrado sus esfuerzos en probar la participación activa de los peruanos en su independencia. Así, se afirmaba que desde mucho antes de la llegada del ejército del general José de San Martín a Lima, en el siglo XVIII específicamente, la idea de libertad había calado en la conciencia de los habitantes del virreinato del Perú, es más había surgido la conciencia de ser “peruanos”. Los héroes de la independencia fueron entonces aquellos “precursores” ideológicos, como los redactores del Mercurio Peruano, que descubrieron su propia identidad nacional y política frente a España o la de líderes rebeldes como Tupac Amaru II que planteaban ya la separación política del Perú. Tales ideas quedaron sustentadas en las celebraciones y publicaciones conmemorativas del Sesquicentenario de la Independencia y específicamente en su obra cumbre: la Colección Documental de la Independencia del Perú (1971-1976) un total de 24 tomos que reunía 86 volúmenes, a la que se agregó una antología, y de la cual se editó 3,000 ejemplares. Esta colección, según el historiador José Agustín de la Puente Candamo, fue el “gran suceso bibliográfico del siglo”. En este contexto, a fines del año 1971, José Matos Mar, director del Instituto de Estudios Peruanos, encargó al antropólogo e historiador Heraclio Bonilla editar un texto que compilará un grupo de ensayos que ofrecieran una nueva mirada sobre el proceso de independencia. El objetivo era publicar, a contraparte de la publicación oficial basada exclusivamente en documentos, una compilación de ideas y propuestas. Así, además de un ensayo escrito por Heraclio Bonilla y Karen Spalding sobre la independencia peruana se reunieron cuatro textos de Tulio Halperin Donghi, Pierre Chaunu, Pierre Vilar y Eric Hobsbawm que proporcionaban el contexto mundial y regional de la independencia latinoamericana. El libro La Independencia en el Perú, cuya edición fue de 4,000 ejemplares, se publicó en enero de 1972 y fue uno de los libros más vendidos del año así como el más polémico debido al cuestionamiento frontal a las tesis nacionalistas que explicaban la independencia del Perú como una gesta heroica y producto de una toma de conciencia nacional; es decir, todo lo que la historiografía había construido en los últimos cincuenta años. De los cinco ensayos publicados, el de Bonilla y Spalding, “La Independencia en el Perú: las palabras y los hechos”, fue el más controversial. Ambos afirmaban que la independencia no fue “conseguida” por la iniciativa de los propios peruanos sino “concedida” por los ejércitos extranjeros de San Martín y Simón Bolívar. Ello debido a que la elite criolla no le convenía económica y socialmente separarse de la metrópoli ya que buscaban recobrar la preeminencia perdida en América tras las reformas borbónicas. De otra parte, la sociedad colonial caracterizada por la desigualdad social no pudo construir una identidad cohesionadora. Así, mientras la elite criolla veía por sus propios intereses y temía la rebelión de los sectores populares, estos además de su desinterés por la independencia estaban inmersos en conflictos internos que los hacia incapaces de formar un frente común. En tal sentido, cuando San Martín y Bolívar llegaron al Perú no contaron con el apoyo entusiasta de la población y por lo mismo se vieron en la necesidad de forzar su participación. Este conjunto de hechos fundamentaba además la hipótesis de que la independencia había sido solo un cambio político y no social: se pasó de la dominación colonial de España a la neocolonial de Inglaterra manteniéndose la estructura social desigual. En suma, fue un cambio superficial y no estructural que beneficio a una elite más no a todos los sectores sociales. La polémica que ocasionaron estas ideas  trascendió el ámbito académico y se trasladó a la prensa. Pero no hubo un debate académico sino la defensa cerrada por parte de la academia historiográfica de entonces de una verdad incuestionable: la gesta nacional de la independencia peruana[1]. En un contexto donde abundaron las acusasiones macartistas y el ninguneo, Pablo Macera en su reseña a La Independencia en el Perú[2], fue uno de los pocos historiadores que reflexionó y debatió académica y políticamente las tesis revisionistas de Bonilla y Spalding resaltando la agudeza de sus cuestionamientos a la historia oficial pero también los límites  de una historia “hipercrítica”, avizorando ya los problemas que Gonzalo Portocarrero y Patricia Oliart encontraron en “la idea crítica” que sobre la historia peruana se enseñaba en los colegios peruanos en la década de 1980[3]. (Alex Loayza Pérez)

27 marzo 2015

Desmontando a ...Krutwig (I)

   Federico Krutwig Sagredo (Getxo, Vizcaya 1921-Bilbao 1998) es el teórico más importante de ETA V, pretendidamente socialista y rupturista con la tradición sabiniana. Hijo de alemán y de vizcaina de ascendencia italiana, Krutwig aprendió el euskara de adulto. Hablaba o decía hablar una docena de lenguas, entre ellas el griego clásico y el copto. Su propio origen familiar determinó sin duda sus concepciones sobre la nacionalidad vasca. Dado que no podía pretender la pureza "racial" ambicionada por el aranismo construyó un nuevo sistema ideológico en el que la lengua ocupaba el lugar dejado por la raza. Se enfrentó por ello al nacionalismo tradicional y llegó a afirmar de Sabino Arana que "Hitler comparé á lui était un enfant de choeur". Por cierto, que el rechazo que siente por Arana Goiri no es nada comparado con la repugnancia que le inspira Iñigo de Loyola:
Si Hitler e Himmler han sido monstruos por haber liquidado, físicamente a seis millones de judíos, gitanos y otros enemigos, Ignacio de Loyola los ha dejado a todos chiquitos, porque él es quien ha sembrado el gusano que corroe el alma sana del Hombre sano .

Así propondrá al príncipe renacentista César Borgia, que,según él, era de origen vasco (su verdadero apellido sería Anzuola), como modelo frente al jesuitismo.
Sin embargo, el aranismo supuso un hueso demasiado duro de roer y ni Krutwig ni la primitiva ETA, en la que influiría, aunque no tanto como se le ha atribuido, lograron liberarse del yugo ideológico de Sabino. Además de la influencia sabiniana, en Krutwig se barrunta la huella del nacionalismo alemán tradicionalista y las nuevas corrientes "etnistas" que estaban surgiendo en Europa (el occitano Guy Héraud, el ucraniano Alexandre Marc y el bretón Yann Fouéré, fundamentalmente).
 En toda la obra de Krutwig es patente también el influjo del elitismo de Nietzsche, a menudo indistinguible del puro fascismo, así como del sionismo israeli. Llevado por su etnismo radical opondrá a la democracia liberal el concepto de "etnocracia". A pesar de toda la justificación intelectual de la "etnocracia" krutwigiana, es evidente su continuidad con la democracia confesional de Sabino Arana, de "Aitzol" y la "democracia orgánica federalista" de la primera ETA. De hecho, en obras posteriores abandonará este concepto para hacer apología de la "beltistocracia", "gobierno de los mejores", que es precisamente el sentido original de la palabra "aristocracia", identificada por Krutwig con el despotismo ilustrado. El en apariencia revolucionario Krutwig va de la mano del tradicionalista Vázquez de Mella, quien también soñaba con una federación de repúblicas "democráticas en los municipios y aristocráticas, con aristocracia social, en las regiones", opuesta al régimen parlamentario.

En 1943 ingresó en la Academia de la Lengua Vasca desde la cual abogó por la unificación del vascuence literario, para lo cual proponía tomar como base la traducción del Nuevo Testamento realizada por Leiçarraga en 1571. El labortano clásico resultó, no obstante, una variante demasiado arcaica para la unificación del euskara y Krutwig se quedó solo con su propuesta frente al posibilismo del resto de la Academia, fundamentalmente Luis Michelena. A pesar del éxito del llamado euskara batua, basado en el guipuzcoano con aportaciones labortanas y altonavarras, Krutwig siguió utilizando su particular dialecto hasta su muerte.
Nuestro autor fue además el creador de la sociedad Jakintza Baitha-Kaliatés Gnóseos (1985), con el objetivo de difundir el griego clásico, al que esperaba convertir en la lengua oficial de la futura Europa Unida. No es broma: los eurodiputados Josu ion Imaz, hoy ex-presidente del PNV, y Carlos Garaikoetxea, de Eusko Alkartasuna y antiguo presidente del gobierno de Vitoria, a petición de Jakintza Baitha, han llegado a presentar en Estrasburgo mociones en este sentido. Krutwig creía que los pictos o caledonios, los primitivos habitantes de Escocia, eran en realidad una tribu vasca. A ellos les atribuye la creación del llamado rito escocés de la masonería, siguiendo el cual se propuso crear una red de logias (que ese es el sentido que atribuyó a la inexistente palabra vasca baitha, que pretendía comparar con el acadio bitu, "casa", pero que en realidad es una desinencia labortana y altonavarra para designar un caserío, siempre con el nombre del propietario), articuladas todas en una Sophópolis ("ciudad del saber") que pretendía construir en la ría de Gernika, frente a Mundaka. En Sophópolis existiría incluso un templo a Ortzi, el dios de los vascos anterior a la cristianización, destronado por el moderno Jaungoikoa. A quien quiera creerle revela incluso la localización del Santo Grial en el Monte Salvado, junto a Orduña.
Además de esotérico y neopagano Krutwig fue el impulsor del nacionalismo franco-provenzal. Llegó incluso a crear, en 1971 el neologismo "Arpitania" (que él escribía, Harpetania; Harpetarroa en su idiolecto euskérico), que es el nombre con el que en la actualidad algunos nacionalistas del Valle de Aosta y de las zonas adyacentes designan a su país: "Arpitania" deriva del vascuence harpe, "caverna", que coincide con el nombre que se da a los Alpes en francoprovenzal, pues desde su exilio en Aosta Krutwig estaba convencido de que los arpitanos eran los parientes más próximos de los vascos en el continente europeo. Curiosamente en Vasconia Krutwig no pensaba así, ya que incluyó a Arpitania dentro de Borgoña en su propuesta de los Estados Unidos de Europa. Con el pseudónimo de Arno de Mendiguri escribió un artículo en el libro Ehtudio su la kuestion harpitanha (1975), un de los primeros intentos de teorizar el nacionalismo franço provenzal, y en el que, teniendo presente el modelo de recuperación del hebreo en Israel, propuso a los valdostanos que aprendieran vascuence como segunda lengua.
El territorio habitado por vascos, arpitanos, guanches, prebereberes, caledonios, pelasgos, protohititas, sumerios y caucásicos constituía, según Krutwig, la mítica Garaldea, la Tierra Alta de reminiscencias tolkienianas, en la que se habían conservado más o menos intactos los caracteres de los primitivos habitantes de Europa, anteriores a la conquista indoeuropea. Llegó incluso a escribir en 1975 una Grammatica della lingua garalditana, la supuesta lengua madre de Garaldea, identificada con el euskara. Garaldea es en realidad un sucedáneo del desprestigiado mito platónico de la Atlántida, a pesar de que incluso al continente desaparecido asigna una etimología vasca: Ast-lan ("el país de los picachos"). Garaldea era el vínculo de las primeras civilizaciones. Estaba persuadido de que el vasco y el griego habían mantenido restos de esa lengua primigenia, como lo probarían la existencia de vocablos comunes como zitu/sftos ("alimento"), aletu/aléo ("desgranar"), arto/ártos ("mijo", "pan"), zilar/síderos ("plata", "hierro"), baratz/paradeí'sos ("huerto") y baiki/naikhí ("sí"), además de múltiples conjunciones. No voy a entrar a valorar la verosimilitud de estas etimologías, algunas de ellas ciertamente llamativas, otras puros sonsonetes. Lo fundamental del argumento de Krutwig es que los vascos compartían con los griegos el honor de ser los primeros europeos, enfrentados a los "africanos" españoles.
La Gran Euskadi
Exiliado desde 1952, vivió en Labort, París, Argelia y el Valle de Aosta, desde donde, como se ha dicho, impulsó el nacionalismo arpitano. Colaboró con Iker Gallastegi y José Antonio Etxebarrieta, escindidos de Euzko-Gaztedi, las juventudes del PNV, en la creación de los primeros comandos, anteriores a ETA. Desde 1965 contactó con los socialistas humanistas de ETA ("Txillardegi" y Benito del Valle, entre otros), desplazados de la dirección, escribiendo varios artículos para su órgano Branka. Elaboró además dos informes para la V Asamblea en 1965 y 1966. Pero mientras "Txillardegi" y los suyos rompen con la organización en 1967, Krutwig continuó militando de alguna manera hasta el año 1975.
El ingreso de Krutwig en ETA es, por tanto, posterior a la publicación de su obra más importante, Vasconia (1963), considerada exageradamente como la Biblia de la nueva izquierda nacionalista. En realidad fue El Español, órgano del Ministerio de Información y Propaganda franquista, el que contribuyó como nadie a la difusión de la obra. Tal como, denuncia el propio Krutwig, la aceptación de los postulados de Vasconia estuvo bien lejos de ser unánime en ETA y los miembros marxistas de la organización fueron los mayores destructores de ejemplares del libro. Por el contrario, la opinión del sector oficial de ETA, representado entonces por "Txillardegi", fue mucho más benigna: "Vasconia", a pesar de sus errores y de sus injusticias humanas, es el libro más importante aparecido sobre el problema de Euzkadi en lo que va de siglo"(txillardegi).
 La propia dirección de ETA se encargó de aclarar que "El PNV sabe que VASCONIA ni es "tabú" ni el "biblia" para nosotros. VASCONIA no nos asusta. Tiene, a nuestro juicio, cosas excelentes y cosas garrafales"(ETA 1964). Si en  Vasconia predomina el etnismo de autores como Héraud, en otra obra posterior, La cuestión vasca, intentará acentuar el contenido marxista de su pensamiento, sin que fuera capaz de crear una verdadera síntesis entre influencias tan dispares.