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23 marzo 2015

Desmontando a ...Arturo Campión (II)

 El romanticismo campioniano tiene un origen en gran medida intelectual. Campión es uno de los pocos autores vascos que tenía conocimiento directo de la obra de Herder, del que había leído por lo menos las Ideas sobre la filosofía de la historia de la humanidad (en francés), en 1876, cuando sólo contaba 23 años . Para Campión, como para Herder, las naciones existen por encima de la voluntad de los individuos que las componen:
El basko español no es francés, pero es basko; el basko francés, no es español, pero es basko. Luego el basko no es español, ni francés: es basko. Aquí tenéis, queridos compatriotas la esencia del nacionalismo. Al basko le hicieron español y francés las constituciones políticas que escriben los hombres; pero le hizo basko la constitución escrita por Dios en el libro de la naturaleza .
Herder by Kügelgen.jpg
Herder
Pero como casi todos los autores románticos, Campión compagina su etnocentrismo con un nacionalismo más voluntarista, menos determinista: "los derechos del país ... no, dependen de la arqueología, sino de la voluntad de poseerlos y reconquistarlos cuando se han perdido".
Curiosamente, y aunque pudiera parecer contradictorio, Campión, que a fin de cuentas era un historiador, no cornpartía con Herder el principio de la Weltanschauung lingüística. Para el pamplonés,
La convicción de que la lengua es el elemento mi importante de cuantos de diferenciación, continuidad y cohesión nacionales existen, es una idea sumamente moderna; hasta fines del siglo XVIII los gobiernos no cuidaron de vigilar o destruir, según los casos, el habla popular; solo durante el siglo XIX adquirió el idioma el valor de un símbolo nacionalitario; hasta entonces las lenguas se transmitían inconscientemente de generación en generación, conservándose o perdiéndose según vicisitudes históricas, largas de enumerar.

Esas mismas líneas prueban que en el imaginario de Campión la lengua jugaba un papel no tan fundamental como el que se le suele atribuir. En cambio su amigo Juan Iturralde y Suit (1840-1909), el principal impulsor con Campión de la Asociación Euskara (quien curiosamente no sabía una palabra de euskara), sí que aceptaba de pleno las ideas de Hamann, Herder y Humboldt:
el idioma de un pueblo es la manifestación más elocuente de su genio peculiar. A la existencia de ese idioma va unida la existencia de la raza cuyos caracteres psicológicos refleja, y mientras aquél subsista con pureza y esplendor no desaparecerá ésta del anchuroso campo de la historia.

Ese mismo romanticismo tardío que he mencionado tuvo que ser para Campión un revulsivo para aprender euskara a los veinticinco años, lengua que jamás habló correctamente. Sin embargo, aunque el navarro suele presentarse como el adalid del vasquismo "lingüístico" frente al vasquismo "racial" de Sabino Arana, lo cierto es que la producción en lengua vasca de Campión es proporcionalmente incluso menor que la del vizcaino, con breves narraciones, como Orreaga, Denbora anchiñakoen ondo-esanak , Agintza y Okendoren eriotza, así como Sartu-aurrean, traducción de la poesía de El umbral, de Ivan Turgenev. Salvo omisión por mi parte, la única ocasión en la que utilizó el euskara en un acto público fue en una breve alocución en una asamblea del Eskualzaleen Biltzarra en Irun. Y es que Campión, como la mayoría de sus contemporáneos no euskaldunes, por muy vasquistas que fueran, no concebía el vascuence como un vehículo de comunicación, sino como un elemento de diferenciación entre vascos y "castellanos". En este punto al menos no encuentro ningún matiz distintivo entre Campión y Arana.

Para Campión, Navarra es el centro de la nación vasca: "Los Baskones son los progenitores y predecesores de los actuales nabarros, a la vez que los únicos representantes, históricamente conocidos, en la antigüedad clásica, del pueblo basko moderno". La Navarra de Campión, es obvio, es una Navarra mítica, absolutamente idealizada, que sólo se corresponde en parte con la realidad. Eladio Esparza, subdirector del Diario de Navarra, y uno de los más conspicuos representantes de la ultraderecha españolista, afirmó a la muerte de Campión que éste "Sintió a Navarra con ímpetu de pasión .y vehemencia de enamorado carnal, pero no la conoció". Sin llegar a los extremos de Esparza, me atrevo a señalar que Arturo Campión reduce a Navarra a su elemento más puramente euskérico, lo que le lleva a hacer auténticos equilibrio mentales para soslayar la existencia de una parte considera ble del territorio históricamente ajeno a la cultura euskaldun.

De ahí su actitud vacilante ante la Ribera, que se convierte su obra en una auténtica aporía. Según nuestro autor, Navarra, de 864 pueblos, villas y ciudades, 731 tienen nombre euskérico y 31 dudosos, probablemente euskéricos. De los 102 restantes muchos tienen doble denominación castellano-euskara, aunque habría que analizar las etimologías que da de muchos de ellos. Campión fue por ejemplo divulgador de los supuestos nombres euskéricos de los puebIos de la Ribera como Peralta ("Azkoien"), Los Arcos ("Urantzia"), Villafranca ("Alesbes") y Cárcar ("Karkalarre"): que incluso son utilizados en la actualidad, fundamentalmente por los desconocedores del euskara. Al identificar navarrismo y vasquismo, nuestro autor elabora un entramado ideológico capaz de competir con éxito con el bizkaitarrismo de Sabino. Los nacionalistas navarros tenderán a ser más "campionistas" que "aranistas" y no puede desdeñarse el influjo directo que el historiador pamplonés ha tenido en la evolución ideológica de varias generaciones de abertzales. Aunque sinceramente, me parece que esa influencia se debe más a su obra literaria (Pedro Mari, El último tamborilero de Erraondo ... ) que a la propiamente historiográfica.
El romanticismo al que ya me he referido varias veces se plasma también en su determinismo geográfico, tomado directamente de Michelet. Como ya he insinuado, en Campión es capital la distinción entre las dos zonas tradicionales de Navarra: Montaña y Ribera. En la comparación entre ambas siempre sale triunfante la primera, a la que consideraba la auténticamente navarra, frente a la castellanizada Ribera, a la que intentará convertir, contra toda evidencia histórica, en el santuario del carlismo, que, como sabemos, no era santo de su devoción. La población dispersa en caseríos (bordak) es para Campión la genuina organización vasca, frente a los grandes núcleos de población del Sur de Navarra. Incluso
el montañés y el ribereño, o "ribero",  parecen dos razas, dos pueblos [...1. Desde el punto de vista étnico, habría que descontar de la ribera una parte de la población .... Pero no hay que exagerar la cuantía de esa infiltración [foránea, XZ], la masa de la población riberana, como ya lo demostré es euskara.
Frente a algunos autores actuales empeñados en "probar" que el vascuence ha sido hablado en la totalidad de Navarra, Campión no tenía ningún problema en reconocer que "El castellano se habló en la Ribera de Nabarra tan pronto como en Castilla .... Las fronteras lingüísticas no correspondieron nunca en la época histórica a las fronteras étnicas". Pero en otros momentos mantiene posturas contradictorias con ésta:
Sepamos los nabarros todos que los ascendientes nuestros se entendían en baskuenze; y cuando usemos otro idioma, en vez de enorgullecemos, sepamos todos que llevamos algo que se parece al hierro de la servidumbre marcado en la espalda, y ya que no hagamos [sic] otra cosa, lloremos con lágrimas de huérfanos el bien perdido.
Y es que la postura que mantiene Campión sobre la Ribera es muy mutable. Por eso antes hablaba incluso de "aporía" en el tratamiento que don Arturo concede al tercio meridion Navarra. Basándose en el padrón electoral determina que los apellidos de la Ribera, el 70 por ciento son euskéricos, 17 por ciento provenzales (gascones, catalanes, valencianos y altoaragoneses) (sic); 10 por ciento castellanos y 3 por ciento diversos (franceses, árabes, góticos y portugueses). ¿Serán 30 por ciento de los riberos que no tienen apellidos euskéricos los que "desde el punto de vista étnico habría que descontar como señalaba en una cita anterior? Sea como fuere, como se ve, al tomar como referencia los apellidos como índice racial se adelanta incluso al Euskeldun-Batzokija que fundo Sabino Arana en 1894. La diferencia fundamental de Campión y Arana es que para áquel, que tenía una formación histórica muy superior, muchos apellidos que éste habría tenido por castellanos (Zapatero, Blanco, Rubio, Cortés, Izquierdo, Bueno...) son adjetivos que nada prueban sobre el origen étnico de su portador29.
A pesar de que Campión nunca se declaró separatista, su vasquismo es tan anticastellano como el de Sabino. Así hace decir a Aitor, patriarca de los vascos inventado por Chaho sobre Pelayo, el rey de los astures, encarnación del Estado español: "nere semiak, Erdaldunaren aguintzak gezurrak dire". Y de la política de la dinastía pamplonesa de Jimeno (905-1234), que sucede a los Arista, afirma que al atraer la inmigración franca "favoreció los mestizajes étnicos, contrarios a la conservación del tipo euskariano". Y es que para Campión, la historia de Navarra se resume en una idea: la continua degeneración de la raza vasca, ya que "Nabarra cada día va siendo menos baska, y cada día menos nabarra ta bién. La ley de degeneración es doble: la una vacía el contenido basko; la otra, el contenido nabarro; esta segunda ley opera con mayor lentitud que la otra". Es obvio que el interés de nuestro autor se centra mucho más que en la Navarra real que le tocó vivir en la Navarra pretérita que supuestamente le había precedido.

Y este es el momento en que debo abordar el racismo de Campión, inexplicablemente olvidado por gran parte de la historiografía. En El genio de Navarra (1884-1888) dedica varias decenas de páginas a la "raza" vasca. De entre ellas destaco este párrafo que no tiene desperdicio:
La decadencia de un tipo nacional puede tener lugar de dos maneras: o por mezcla con otras razas, o por atrofia de la energía conservadora del mismo. En el caso primero, el producto del cruzamiento podría adquirir parte de las cualidades del progenitor extraño. En el segundo, que es aplicable a los nabarros que están en vías de dejar, el tipo euskaro, habrá únicamente disminución o pérdida de las cualidades originarias: el nabarro que sufre la capitis diminución máxima de su tipo étnico, adquiere por imitación el tipo aragonés o riojano, pero no las cualidades ingénitas de estos tipos. El estudio de la influencia de la variación de los tipos fisiológicos en las revoluciones políticas y sociales, está todavía en embrión
En España, el rasgo característico de la dinámica social consiste en la extensión del tipo más meridional; Madrid es hoy una sucursal de los barrios bajos de Andalucía, y Madrid da el tono a las provincias españolas. Este solo hecho demuestra que las teorías del progreso fatal y continuo, mediante la selección natural y adaptación, son falsas. A menudo triunfan los tipos inferiores. España valdria más, intelectual y moralmente, si el tipo de nuestro bordari, por ejemplo, ganase terreno y el del chulo lo perdiese. Antes los hombres del Norte conquistaron a España: ahora les toca el turno a los del Mediodía.
Como todos los demás autores regionalistas de la época y no sólo vascos (podríamos encontrar la misma idea en catalanes y gallegos), sostiene que en Vasconia la influencia europea es manifiesta, mientras que en el centro y sur de la Península son evidentes las reminiscencias africanas. Y es que hay momentos en los que me parece estar leyendo a Valentín Almirall o a Vicente Risco:
Así como España fue cartaginesa y Vasconia no, y España romana, pero Vasconia no; así como España, aunque parte de ella lo resistiese, abrazó el liberalismo, Nabarra con mayor arranque, entereza y constancia, heroicamente le contrastó. Los realistas de 1823, los carlistas de 1833, presumiendo de ser los más puros y rancios españoles, se opusieron a la nueva forma, muy virulenta, por cierto, de la asimilación hispanista.
Como en tantos autores de su época, incluidos por supuesto muchos "castellanos", el racismo es un paradigma sin el cual no se explica la obra de Campión:

2 comentarios:

felder dijo...

pues no le habeis desmontado mucho...

Sagarno Iñaki dijo...

Zu bezalako lagunekin, ez dira etsairik behar. Arturo kampion txarra bada,zu pozoia hutsa zara. Gezurra esan duzu hainbat puntutan, gainera gezurra espainolez, nahiko aproposa. Ez zen espainola, eta euskararen aldekoa erabat zen, ez zuela euskara menperatu? Liburuak idatzi zituen menperatu gabe? Zuk bai espainolez...