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25 marzo 2015

Desmontando a ...Arturo Campión (III)

Como en tantos autores de su época, incluidos por supuesto muchos "castellanos", el racismo es un paradigma sin el cual no se explica la obra de Campión:
Pero el hombre no es un ser que vive solitario; es parte de un grupo humano de creciente complicación (familia, horda, tribu, pueblo, nación), de un grupo humano que puede estar unido por los lazos de la consanguinidad, por la coparticipación de caracteres fisicos fijos y hereditamente transmisibles. El hombre es parte de una raza.
Aunque el genio moral e intelectual de un pueblo sea tan estable como sus notas fisicas, puede, como estas últimas, modificarse lentamente por el influjo de diversas causas, y particularmente por ... el centro físico y moral y los cruzamientos.

El racismo de Campión es cuando menos tan virulento como el de Sabino: "la inmigración alienígena por todos lados nos sofoca, arrastraándonos al trance de ser extranjeros en nuestra propia tierra". LLega incluso a adoptar burdos estereotipos de los bizkaitarras sobre los inmigrantes castellanos: "somos un pueblo amable y honrado. La impiedad, señores, es maketa", pues con la inmigración "nos invaden la blasfemia, la navaja, los bailes deshonestos, los modelos groseros". Estamos hablando de un autor que no vivía en la industrializada Vizcaya, sino de la rural Navarra de principios del siglo XX, donde la presencia de los "maketos" debía de ser despreciable. Y eso que en principio decía no creer en las razas puras:
Ninguna raza ha podido mantenerse pura y apartada su sangre de los mestizajes, voluntarios e involuntarios, prehistóricos e históricos. La unidad de tipo no existe, probablemente en ningún tipo humano. No había de ser excepción la raza baska.

Este racismo tiene incluso una pretensión "científica", que no aparece en Sabino Arana, quien identificaba la pureza de "raza" con la "limpieza de sangre" de los cristianos viejos, para la que bastaba la posesión de apellidos euskéricos. En cambio el navarro, siguiendo los estudios de su amigo, el médico y militar Nicasio Landa, establece que el índice cefálico de la Montaña es 76,32, es decir, que la dolicocefalia es el rasgo predominante entre los vascos. Para Campión, quien estaba al corriente de las últimas investigaciones arqueológicas y etnográficas, los primeros habitantes de Europa eran dolicocéfalos, considerados los creadores de la civilización por los pseudocientíficos de su época, así que se ve en la tesitura de afirmar que la braquicefalia de los vasco-franceses es sólo aparente y que no existe dualidad racial entre la Vasconia francesa y la española. Y es que un sabio sueco, André Retzius, al haber introducido hacia 1845 el concepto de "índice cefálico", había establecido que los "iranios", es decir los indoeuropeos o "arios", eran dolicocéfalos, mientras que los "turanios", entre los que incluía a los vascos, eran braquicéfalos, con lo cual quedaban excluidos del derecho a la primogenitura de los pueblos de Europa. Por su parte el francés Georges Vacher de Lapouge (al que Campión cita profusamente en Los origenes del pueblo euskaldún) exaltaba a los dolicocéfalos y menospreciaba a los braquicéfalos, hasta el punto de proferir en 1897 unas palabras que resultaron terriblemente proféticas:
Je suis convaincu qu'au sicle prochain, on s'égorgera par mihions pour un ou deux degrés en plus ou en moins dans l'indice céphalique. C'est á ce signe remplaçant le shiboleth biblique et les affinités linguistiques que se feront les reconnaissances... les derniers sentir mentaux pourront assister á de copieuses exterminations, de peuples.

No me parece casual que Nicasio Landa, quien en 1870 habia creído, como Retzius, en el turianismo de los vascos, ocho años más tarde se desdijera para negar toda relación de los, euskaldunes con los braquicéfalos magiares, turcos, lapones, finlandeses y samoyedos, afirmando el iberismo y la dolicocefalia de los vascos. Tal vez por eso mismo también Campión sería un defensor del vasco-iberismo, frente al aislacionismo del nacionalismo convencional, muy poco interesado en medir cráneos.

 Campión nunca modificó su postura pretendidamente "científica" ante la craneología. En parte por sus propios condicionamientos lingüísticos, no conoció la obra del antropólogo judeo-americano Franz Boas (1858 1942), quien demostró que incluso la forma del cráneo es también un elemento cultural, no solamente genético, y que mientras los inmigrantes armenios en Estados Unidos tenían una cabeza de forma redondeada, los cráneos de los armenios nacidos ya en América tendían a ser indistinguibles,de los del resto de la población.
Se les olvida contarlo todo.
Campión, como el gallego Manuel Murgula, tenía una excelente opinión de Joseph-Arthur Gobineau (1816-1882), el inventor de la "raza" aria y siguiéndole llegó a afirmar que "tan mentirosa es la igualdad atribuida a los hombres como a las razas". Distinguía así familias y etnias "eugénicas" del resto de la población. Si Arana Goiri no osará nunca describir los caracteres verdaderamente raciales del vasco genuino, la prudencia no era precisamente una virtud de don Arturo y así nos describe a su euskaldun prototípico: "atezado o moreno, enjuto, de cara larga, frente ancha, barbilla (mentón) puntiagudo, mandíbula estrecha, que dejan poco sitio a los dientes, nariz anguileña [sic] (perfil de pájaro) o recta, pelo y ojos oscuros".

 Siguiendo ese mismo criterio distingue "tipos naturales u originarios", "tipos naturalizados" y "tipos simplemente empadronados", de la misma manera que Arana Goiri clasificará los habitantes de Vasconia en "originarios", "adeptos", "adictos" y los descastados "maketos". Como conclusión a su magna obra Orígenes del pueblo euskaldun el pamplonés afirma tajante:

1ª existe una raza baska, demostrada por caracteres propios y especiales que no se observan en las que le rodean o con ella han convivido; 2ª [sic], esa raza es sustancialmente europea; 3ª, existe un pueblo basko, es decir, una agrupación alienígena [sic] a la cual sirve de núcleo la raza, y de la cual ha recibido lengua, cultura, aspiraciones, o sea cuantos elementos hacen posible una vida histórica común; 4ª, el baskuenze es un idioma ingénito en la raza baska, que no lo ha recibido de ninguna a ella extraña.

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