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28 marzo 2015

Historiadores marxistas cuestionan las independencias latinoamericanas de hace dos siglos.

bONILLA INDEPEEntre el Centenario y Sesquicentenario de la Independencia del Perú la historiografía peruana había centrado sus esfuerzos en probar la participación activa de los peruanos en su independencia. Así, se afirmaba que desde mucho antes de la llegada del ejército del general José de San Martín a Lima, en el siglo XVIII específicamente, la idea de libertad había calado en la conciencia de los habitantes del virreinato del Perú, es más había surgido la conciencia de ser “peruanos”. Los héroes de la independencia fueron entonces aquellos “precursores” ideológicos, como los redactores del Mercurio Peruano, que descubrieron su propia identidad nacional y política frente a España o la de líderes rebeldes como Tupac Amaru II que planteaban ya la separación política del Perú. Tales ideas quedaron sustentadas en las celebraciones y publicaciones conmemorativas del Sesquicentenario de la Independencia y específicamente en su obra cumbre: la Colección Documental de la Independencia del Perú (1971-1976) un total de 24 tomos que reunía 86 volúmenes, a la que se agregó una antología, y de la cual se editó 3,000 ejemplares. Esta colección, según el historiador José Agustín de la Puente Candamo, fue el “gran suceso bibliográfico del siglo”. En este contexto, a fines del año 1971, José Matos Mar, director del Instituto de Estudios Peruanos, encargó al antropólogo e historiador Heraclio Bonilla editar un texto que compilará un grupo de ensayos que ofrecieran una nueva mirada sobre el proceso de independencia. El objetivo era publicar, a contraparte de la publicación oficial basada exclusivamente en documentos, una compilación de ideas y propuestas. Así, además de un ensayo escrito por Heraclio Bonilla y Karen Spalding sobre la independencia peruana se reunieron cuatro textos de Tulio Halperin Donghi, Pierre Chaunu, Pierre Vilar y Eric Hobsbawm que proporcionaban el contexto mundial y regional de la independencia latinoamericana. El libro La Independencia en el Perú, cuya edición fue de 4,000 ejemplares, se publicó en enero de 1972 y fue uno de los libros más vendidos del año así como el más polémico debido al cuestionamiento frontal a las tesis nacionalistas que explicaban la independencia del Perú como una gesta heroica y producto de una toma de conciencia nacional; es decir, todo lo que la historiografía había construido en los últimos cincuenta años. De los cinco ensayos publicados, el de Bonilla y Spalding, “La Independencia en el Perú: las palabras y los hechos”, fue el más controversial. Ambos afirmaban que la independencia no fue “conseguida” por la iniciativa de los propios peruanos sino “concedida” por los ejércitos extranjeros de San Martín y Simón Bolívar. Ello debido a que la elite criolla no le convenía económica y socialmente separarse de la metrópoli ya que buscaban recobrar la preeminencia perdida en América tras las reformas borbónicas. De otra parte, la sociedad colonial caracterizada por la desigualdad social no pudo construir una identidad cohesionadora. Así, mientras la elite criolla veía por sus propios intereses y temía la rebelión de los sectores populares, estos además de su desinterés por la independencia estaban inmersos en conflictos internos que los hacia incapaces de formar un frente común. En tal sentido, cuando San Martín y Bolívar llegaron al Perú no contaron con el apoyo entusiasta de la población y por lo mismo se vieron en la necesidad de forzar su participación. Este conjunto de hechos fundamentaba además la hipótesis de que la independencia había sido solo un cambio político y no social: se pasó de la dominación colonial de España a la neocolonial de Inglaterra manteniéndose la estructura social desigual. En suma, fue un cambio superficial y no estructural que beneficio a una elite más no a todos los sectores sociales. La polémica que ocasionaron estas ideas  trascendió el ámbito académico y se trasladó a la prensa. Pero no hubo un debate académico sino la defensa cerrada por parte de la academia historiográfica de entonces de una verdad incuestionable: la gesta nacional de la independencia peruana[1]. En un contexto donde abundaron las acusasiones macartistas y el ninguneo, Pablo Macera en su reseña a La Independencia en el Perú[2], fue uno de los pocos historiadores que reflexionó y debatió académica y políticamente las tesis revisionistas de Bonilla y Spalding resaltando la agudeza de sus cuestionamientos a la historia oficial pero también los límites  de una historia “hipercrítica”, avizorando ya los problemas que Gonzalo Portocarrero y Patricia Oliart encontraron en “la idea crítica” que sobre la historia peruana se enseñaba en los colegios peruanos en la década de 1980[3]. (Alex Loayza Pérez)

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