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30 abril 2015

Nace JG (B) Gipuzkoa - JG (B) Gipuzkoa sortu da

¿Qué es JG(B)?        Zer da JG(B)?Somos Joven Guardia Bolchevique, la organización juvenil del Partido Marxista-Leninista (Reconstrucción Comunista). Nos regimos por el centralismo democrático y nuestra ideología es el marxismo-leninismo, nuestra línea política es la de nuestra organización, PML (RC), de la que somos parte a pesar de la separación orgánica.
En el momento actual, en el que el Movimiento Comunista Internacional y español está descompuesto y totalmente desviado de los principios marxistas-leninistas, es necesaria la creación de una herramienta al servicio de la clase obrera, una herramienta que defienda sus intereses como clase y luche por elloDado que seguimos en la fase imperialista, capitalismo agonizante como lo llamó Lenin, sigue existiendo la necesidad del Partido de Nuevo Tipo Leninista para liderar la emancipación de la clase obrera, y en nuestro caso esta se debe organizar estatalmente, igual que lo hace la burguesía; lo mismo debe hacer la juventud de la clase obrera.
Actualmente en Euskal Herria hay algunas organizaciones (que se hacen llamar comunistas) de carácter revisionista, que su “lucha” se limita a  participar en las elecciones burguesas, obstaculizando la emancipación de la clase obrera y embaucando a estos. Vemos que esto también ocurre en nuestro territorio, Gizpukoa, y por ello vemos necesario la creación de Joven Guardia Bolchevique en esta provincia. Por otra parte, están los que han traicionado la lucha de liberación nacional de Euskal Herria, una lucha revolucionaria y antiimperialista,  dejando de lado todo lo combativo y revolucionario que tuvieron, y apostando por la reconciliación nacional con la burguesía vasca, vendiendo así al proletariado y a todos los que lucharon por esta causa.
Respecto a la cuestión nacional apoyamos el derecho a la autodeterminación pero no creemos en los movimientos independentistas que no supongan ningún avance para el proletariado, porque en ese caso supondría un apoyo para la burguesía nacional que dirige estos movimientos.
“La nación tiene derecho a organizarse en base a la autonomía. Tiene derecho, incluso, a separarse. Pero esto no quiere decir que tenga que hacerlo bajo cualquier condición, que la autonomía o la separación sean siempre y en todas partes ventajosa por la nación, es decir, para la mayoría de ella, es decir, para las capas trabajadoras.” 
El marxismo y la cuestión nacional, J. Stalin.
Aspiramos a influir, concienciar y dirigir a la juventud a la ofensiva que lucha por sus derechos, contra los recortes en sanidad, en educación, a la precarización del trabajo, y por supuesto todas estas luchas parciales no llevan a nada si no dirigimos esta combatividad a la lucha más justa que puede emprender un hombre, la lucha por la emancipación de clase, por el derrumbe del capitalismo que no puede ser de otra forma que con la conquista e implantación del socialismo.
Joven Guardia Bolchevique Gipuzkoa 

Intocable Euskera, ¿Opresión VS Victimismo?

Mila e Itxaso son dos profesoras que una vez al mes quedan los viernes en el barrio bilbaíno de Zurbaran para hacer 'mintzapraktika'. Es decir para hablar entre ellas en euskera. Al grupo se suman también Irune, una periodista de radio y otros amigos que aprovechan el pote típico de la tarde para generar un microespacio en euskera. En esa cuadrilla improvisada y con la excusa de practicar el idioma se repasa lo acontecido durante la semana, la última noticia del día o los planes del fin de semana. “Está abierto a cualquiera que le apetezca vivir ese tiempo en euskera”, señala una de ellas. Es un espacio casi de laboratorio en un barrio de Bilbao en el que el euskera no es el idioma vehicular mayoritario, pero que va ganando terreno poco a poco.
Es lo que algunos estudios han calificado de “bilingüismo social desequilibrado”. Las encuestas constatan el avance del euskera: mucho más en Euskadi aunque de manera desigual por territorios y más limitado en Navarra. Iparralde (País vascofrancés) es otro mundo. El último mapa sociolingüístico en el que se analizaba la evolución del euskera en los últimos 30 años, publicado en 2013,revelaba que las personas que saben euskera en el País Vasco representan el 36,4% y los euskaldunes pasivos el 19,3%frente al 44,3% que lo desconoce. Los euskaldunes pasivos han visto aumentar su presencia, al pasar del 12,2 % de la población en 1981 al 19,3 % en 2011.
Este idioma ancestral del que se desconoce su origen, pero que ha seducido a escritores, políticos y creadores, también ha sido fuente de enfrentamiento para algunos vascos y de incertidumbre laboral para muchos otros. Y todo ello después de 36 años de oficialidad del euskera y el castellano y de 33 años de que entrara en vigor la Ley de Normalización.
“El euskera tiene garantizada su supervivencia para dos o tres generaciones, pero no se puede afirmar lo mismo en relación a su vitalidad”, ha afirmado en alguna ocasión el actual viceconsejero de Política Lingüística, Patxi Baztarrika. Y su mensaje es claro: hay que mantener el impulso de esta lengua porque “si no hay intervención y política lingüística activa, el euskera no avanza”.
Y es justo ahí, en las políticas públicas activas que se han realizado y siguen en marcha en todas estas décadas de autogobierno, en donde salta la chispa política, que muchas veces se torna en rifirrafe electoralista. No es extraño que el PP utilice ese argumento en la tribuna política. Lo hizo su líder, Arantza Quiroga, en el último debate de política general, al comparar el dinero que destinaba el Ejecutivo para la denominada Agenda Estratégica del Euskera (en total 335 millones) frente a “tan solo 17 millones a las ayudas para conciliar la vida laboral y familiar. Pero aclarando que “para nosotros, el euskera es importante”.
Aunque no existe un dato consensuado sobre la movilización de fondos públicos para potenciar el euskera (se ha llegado a publicar 10.000 millones de euros en las dos últimas décadas), nadie, ni siquiera el nacionalismo, discute que los miles de millones de pesetas primero y su traducción posterior en euros han sido cifras mareantes. Dinero público en la Educación, en extenderlo entre los funcionarios, fondos para ETB-1 para hacerla más atractiva, en euskaltegis, en la política de subvenciones culturales, en el apoyo de los medios en euskera, en los convenios con Euskaltzaindia, Labayru, con organismos de Iparralde, o en financiar estudios de los temas más variados. Como aquel que se encargó bajo el título La presencia del euskera en las redes sociales virtuales y se pagó a 60.000 euros más IVA... Fondos del Ejecutivo autonómico, pero también de diputaciones o ayuntamientos.
Con realidades que a veces podían resultar chocantes: “como cuando comenzaron los recortes en plena crisis y algunas instituciones en manos nacionalistas en Bizkaia (PNV) y Gipuzkoa (Bildu) reducían sus subvenciones en torno al 15 o 20%, mientras que en el Ejecutivo ‘usurpador’ intentábamos bajar solo el 3%”, recuerda una persona que trabajaba en el Gobierno del lehendakari socialista Patxi López.

Euskera en precampaña

Solo en euskaltegis municipales, por poner un ejemplo, el Ejecutivo vasco se gastó en tres cursos (entre 2008 y 2011) más de 33 millones de euros y en euskaltegis privados en ese mismo plazo, más de 64 millones de euros. ¿Es poco o mucho? ¿Se puede considerar un despilfarro o es proporcionado si atendemos a la ciudadanía que se ha ido sumando al conocimiento del euskera? (318.000 en las tres últimas décadas, según datos oficiales). “El problema es que afecta al ciudadano, porque se tiene que sacar el EGA y luego vemos que las pruebas solo las aprueba el 23%. En cualquier sitio esta realidad pondría en la picota al gestor público”, denuncia Lurdes Auzmendi, exviceconsejera de Política Lingüística.
Capítulo aparte merece el acceso a la Función Pública. Aquí ya no es un problema de dinero, sino de encontrar trabajo. Escribía recientemente Andoni Unzalu, brazo derecho del lehendakari López: “¿O no se quiere reconocer que toda una generación entera de jóvenes vascos ha tenido que renunciar a los golosos puestos de la Administración pública para que sean repartidos a golpe de perfiles lingüísticos?”
Y no es algo pasado. En el acceso al empleo público, el euskera sigue primando. Bien lo saben las últimas personas que se presentaron a las pruebas en Eusko Irratia, donde por primera vez en la historia del ente el euskera pasaba de ser un mérito a exigirse un conocimiento alto del idioma. O en las pruebas para ser ertzaina: el perfil 1 de euskera tiene ocho puntos en la oposición, al 2 le corresponden 16 puntoscualquier otro idioma 0.75 puntos.
El PP ha hecho bandera en varias ocasiones del tema. Y lo ha vuelto a colocar en esta precampaña. Su candidato en Álava, Javier de Andrés, en un intento de asegurar el voto constitucionalista, ha dicho que los alaveses están “discriminados” para acceder al empleo público por “la imposición” del euskera por el nacionalismo. Baztarrika ha desmentido con cifras esa aseveración: hoy es necesario acreditar euskera en “el 36,34% de los puestos de trabajo del consistorio de Vitoria y la Diputación alavesa, frente al 42,85 requerido en Bizkaia y al 63,19% de Gipuzkoa. Pero también EH Bildu. Una de las aportaciones de la Diputación de Gipuzkoa a la Ley Municipal era aprobar que el que no supiera euskera no podía ser concejal.
Ha habido políticas que han movilizado millones en favor del euskera. Y sin embargo, el Gobierno actual recuerda que aceptando el crecimiento de esa sociedad bilingüe, “estamos lejos todavía de un bilingüismo social e individual equilibrado". Con todo, hay un dato que invita a la esperanza: más del 70% de los menores de 20 años es euskaldun. Y otro a la preocupación: el incremento de su uso a nivel general sigue siendo débil (7 puntos desde 1991) y en el hogar ha descendido. “Deberíamos hacer una revisión con cierto sosiego de lo hecho para consolidar el consenso sellado tras la aprobación de la Ley del Euskera”, propone Auzmendi.

vasco-navarros y la monarquía hispánica (II) por Jose Maria

La competencia a lo largo de los siglos XVI y XVII entre “vizcaínos” y “montañeses” por espacios de poder en la corte y en las colonias, o por el control de fuentes de riqueza al servicio de la Corona, como la construcción naval o el transporte marítimo, dieron lugar a una producción de tratados o escritos propagandísticos que pugnaban por la primacía de unos u otros10. Más allá de la anécdota, esta cuestión se inscribe en un proceso de mayor calado. A lo largo de estos siglos, aquella dinámica al servicio del rey estuvo muy relacionada con prácticas literarias y elaboración de discursos que tuvieron un gran significado para la construcción de una identidad y la escritura de determinada historia provincial y local. Aunque este proceso de “producción de sentido”es aún muy poco conocido, podemos recordar algunos de sus principales hitos. Desde el siglo XVI, autores como el bachiller Zaldibia, Esteban de Garibay,el licenciado Poza, Baltasar de Echave, o Lope Martínez de Isasti, cuyas familias o ellos mismos en persona participaban en este fenómeno, escribieron sobre la historia del país y contribuyeron a formular una ideología –el “cantabrismo vizcaíno”– que impuso en la Monarquía hispánica la idea de una calidad particular de los vascos. En el siglo XVII, en un momento en que parece que los vascos pierden pie en la corte, surgen críticas como las expresadas en el cruce de panfletos entre el “buho gallego” y el “tordo vizcaíno”, que parecen corresponder a la pugna de redes de paisanaje por espacios de poder. La historia de estas familias está por hacer, pero sabemos que la vía del servicio al rey fue el motor del ascenso de grupos familiares que se reproducían en la burocracia real a través de sus vínculos de parentesco y que, gracias a sus relaciones cortesanas, situaban a otros familiares como militares, marinos y eclesiásticos. De este modo, sus redes familiares se extendían a diversos ámbitos de gobierno, así como a negocios públicos y privados relacionados con ellos. Entre los linajes de burócratas establecidos sobre la base del parentesco destacaron, por ejemplo, la saga familiar de los Araiz, con al menos seis miembros, entre padres, hijos y parientes, que se sucedieron a lo largo el siglo XVI como contadores en la real Hacienda; o las familias de Juan de Amézqueta y sus hijos Antonio y Pedro; Martín Arano de Valencegui y su hijo Martín de Valencegui; Juan Pérez de Ercilla y su nieto Miguel de Ercilla; o los miembros de otras familias guipuzcoanas como los Echeberri, Gamboa, Berástegui,Arriola,Aliri, etc.. El paradigma de esta dinámica fue la saga de los Idiáquez, que representa el ejemplo de las familias que consiguieron posiciones de gobierno especialmente relevantes, muy por encima de las simples secretarías y contadurías.

Idiaquez, martillo de herejes en Flandes, peleo con el Frances
Enrique IV de Navarra que era protestante.
  Alonso de Idiáquez yYurramendi (Tolosa,1487) fue secretario de Carlos V entre 1520 y 1549 y consejero de Estado, participó en la conquista de Túnez en 1535, fue comendador de Estremera y obtuvo del rey, sucesivamente, los hábitos de Calatrava, Alcántara y Santiago. Desde estas posiciones, patrocinó y situó en la Corte a una serie de familiares. Su hijo Juan de Idiáquez y Olazábal (Madrid,1540-Segovia,1614) fue secretario de Estado con Felipe II y Felipe III, presidente del Consejo de Órdenes, embajador de España en Génova y Venecia, comendador mayor de León, caballero de la orden de Santiago, y secretario de las Juntas Generales y de la Diputación de Guipúzcoa. A su vez,Juan de Idiáquez y Olazábal promocionó poderosamente a varios parientes. En 1578 repartió la secretaría de asuntos exteriores,que hasta entonces se había concentrado en sus manos,entre su sobrino Martín de Idiáquez e Isasi,que sería secretario de Estado en 1587, y su primo Francisco de Idiáquez y Arceaga, que sería secretario del Consejo de Italia. Por otro lado, su sobrino Antonio de Idiáquez y Manrique (Madrid,1573-1615) fue obispo de Segovia en 1612. Por último,el hijo de don Juan, Alonso de Idiáquez y Butrón de Múxica (San Sebastián,1565-Milán, 1618) destacó en la milicia sirviendo a Felipe III en las guerras de Flandes y de Italia, fue virrey de Navarra y capitán general de Guipúzcoa, maestre de campo general de Milán,consejero de Guerra,comendador mayor de León,como su padre,ostentó los títulos de conde de Aramayona y duque de Ciudad Real, y fue secretario de las Juntas Generales y de la Diputación de Guipúzcoa. Este fenómeno cortesano tuvo un importante significado para la articulación política y social de las comunidades locales y provinciales. Hombres como don Juan de Idiáquez se convirtieron en la cúspide de la trama clientelar entre la provincia y la Corona. Su prestigio fue inmenso y se vieron continuamente solicitados para defender o conseguir privilegios y favores, ya fuera por la provincia, para evitar agravios u obtener determinadas prerrogativas, o por una o varias villas, para lograr sus intereses frente otras. Así, por ejemplo, fueron solicitados en 1583 para mediar en el conflicto entre las villas que pugnaban a favor o en contra del voto fogueral; en 1608 y 1609, a propósito de las pretensiones de exención jurisdiccional del valle de Legazpia; en 1614 y 1615, por la villa de San Sebastián, para impedir la exención del puerto del Pasaje y la segregación de las casas de Urnieta. Por sus posiciones en la corte y su cercanía al rey, estos personajes ejercieron cierta función de “centralidad” con respecto a unas provincias en vías de formación que no eran aún sino un agregado heterogéneo, y muchas veces contradictorio, de comunidades locales que configuraban un “espacio político policéntrico formado por agregación”. En efecto, no sólo recibían peticiones unitarias de la provincia o de determinada villa, sino, muchas veces, peticiones opuestas de villas o de facciones enfrentadas que solicitaban su mediación, lo que les confería una importante capacidad de arbitraje. Así lo revelan, por ejemplo, los conflictos en torno a los intentos de exención jurisdiccional del valle de Lepazpia con respecto a la villa de Segura en 1608 y 1609. Las dos partes opuestas habían buscado y conseguido apoyos poderosos en la corte pero, al final, ante la tensión creada, la provincia de Guipúzcoa sometió la resolución del conflicto al arbitraje de don Juan de Idiáquez, a cuyo juicio se plegaron las partes implicadas y sus respectivos valedores en la corte. Esta “pax cortesana”conseguida mediante arbitrajes es un elemento poco conocido, pero sin duda importante, de la articulación política no institucional favorecida por la corte como centro de redes de poder. Las posiciones en la corte fueron una fuente de influencia cuyo papel en los procesos de articulación política conocemos todavía mal. En cualquier caso, a través de sus relaciones clientelares,aquellos personajes obtuvieron cargos en la corte y en las provincias para sus allegados y deudos, contribuyendo de este modo poderosamente a la configuración de la trama de familias dominantes en las provincias.

29 abril 2015

Mapuches «made in England»

El 2009 estuvo marcado por el posicionamiento insular del Imperio Británico en Malvinas. Desde el 1 de enero de 2009, cuando empezaron la vigencia de la Constitución de las Falklands y el eficiente artillado del sector, hasta el arribo de la plataforma Ocean Guardian, se sucedieron ininterrumpidamente los actos concretos de dominio.
En este 2010, de agudización de la crisis monetaria europea, y ante el inminente colapso financiero de Gran Bretaña, el Imperio apura los pasos para consolidar su dominio en el sur americano. Por ello, acelera el proceso de fragmentación de la geografía argentina.
Con vocación de reivindicaciones territoriales, volcada a costumbres ancestrales, salvaguarda de idiomas mapuche, guaraní, quichua, los habitantes de donde se hablan dichas lenguas (SUR, NEA y NOA) autodenominados «pueblos originarios», apuntalados por la Iglesia Anglicana (que ya forma parte del Vaticano), transitan el camino hacia el intento de la creación de nuevas naciones dentro de la República Argentina.
Se amparan en el articulado de la ONU referido a la «libre determinación de los pueblos». Tal es lo ocurrido con Malvinas.
Mapuches «made in England»
El proceso se encuentra particularmente acelerado en el sur argentino.
El 23/3/2000 por el Tratado Minero Argentino Chileno se creó un virtual Estado en la región andina, que se denomina Área de Operaciones, con financiamiento y legislación (a través de reglamentaciones) dependientes de las empresas transnacionales de la Corona Británica.
En tal proceso de succión de nuestros recursos naturales y control de las cuencas de agua potable, participan en la creación de la Nación Mapuche de un Estado Inglés. Como inglesas son sus autoridades.
Su página en la red es: www.mapuche-nation.org; El domicilio 6, Lodge Street, Bristol, Inglaterra; y El teléfono +44-117-9279391.
Su bandera es celeste, verde y roja e incluye un sol, con cuatro divisiones con cruces pampas.
Sus autoridades son: secretario general, Reinaldo Maniqueo; asistente, Nina Dean; secretario, Gerald Confer; tesorero, Colette Linehan; y administradora, Madeline Stanley. Su equipo legal está integrado por James Watson, Gillian Melville y Tanya Roberts Davis; mientras que el de Derechos Humanos lo encabeza Rachel Dixon-Warren.
En San Luis
El Gobierno de la Provincia de San Luis no es ajeno a la situación. Lo demuestra en su lema, «San Luis, otro país», y en sus actos. Ya crearon un municipio denominado Nación Pueblo Ranquel (término no permitido por nuestra Constitución, ya que Nación es sólo la Argentina). La provincia se encuentra en una acelerada transformación de su administración, educación, tecnología digital de punta, etcétera, y es asistida por el poderoso auxilio financiero del Grupo Petersen, liderado por el financista «K» Enrique Eskenazi.
La sombra de Calfucurá
Es preciso destacar que los que se auto titulan «mapuches» no tienen origen argentino. Son los que en 1830, encabezados por el carnicero cacique Juan Calfucurá, emborracharon y asesinaron a los verdaderos caciques y con los fusiles Remington proporcionados por los ingleses exterminaron a los verdaderos pueblos originarios: puelches, tehuelches, ranqueles, pampas y guenekes. Hoy reclaman territorios que nunca les pertenecieron y pretenden instalar «otra nación» con una justicia y legislación comunitaria que subvierta nuestro orden constitucional y organización nacional. En las regiones NOA y NEA ya comenzaron a dar pasos en igual sentido. En Bolivia los ayllus, por aplicación de la «justicia indígena», ya torturaron y lincharon a más de 30 personas desde 2009 (El Tribuno 11/06).

Sortu pone a Pernando Barrena 'coche de empresa'

Se han convertido en dos de los hombres de más peso dentro de las nuevas estructuras de la izquierda abertzale y, sin duda, sus opiniones, sus criterios, sus contactos valen su peso en oro en el seno de Sortu. Por esto, desde las nuevas estructuras nacidas a los rescoldos de Herri Batasuna se entiende que ambos deben disponer de medios materiales para realizar su labor.
Por este motivo, la dirección de Sortu ha decidido conceder coche de empresa a dos de sus representantes más emblemáticos, el portavoz Pernando Barrena, y el máximo representante de esta formación en Navarra, Vicente Goikoetxea BarandiaranWilly, ex mano derecha del que fuera número 1 del aparato político de ETA Mikel Antza.
Ambos dirigentes abertzales disponen de vehículo de forma permanente, como esos políticos a los que tanto han criticado durante años por, precisamente, disponer de esos "privilegios". La formación abertzale se hace cargo, además, del gasto en gasolina de los dos vehículos que tienen asignados.
Así, desde hace semanas Barrena y Goikoetxea disponen del vehículo a tiempo completo, según informaron fuentes cercanas a los propios implicados. Al que fuera uno de los hombres clave en el entramado político de ETA, Willy, le ha tocado un Toyota Auris. En el caso de Pernando Barrena, se trata de un Seat Altea.
En círculos policiales se les considera como dos de los máximos responsables de la estructura de Sortu, aunque en su organigrama estén oficialmente situados en niveles inferiores.
Vicente Goikoetxea es el que maneja las relaciones políticas de Sortu con otros entramados políticos sitos en el País Vasco y en Navarra. Fundamentalmente en la Comunidad Foral, donde la izquierda abertzale lleva a cabo desde hace años una gran presión para convertirse en la fuerza clave de la gobernabilidad, paso previo para acelerar el ritmo de su histórica petición de que Navarra sea fagocitada por el País Vasco. Willy es el estratega, el autor intelectual, de toda la política abertzale contra la presidenta autonómica de la Comunidad Foral, Yolanda Barcina.
Como ya adelantó EL MUNDO, desde finales de 2012 este ex dirigente de ETA y actual responsable político de Sortu en Navarra ha mantenido una reunión al mes con la cara amable del nacionalismo vasco en Navarra, la diputada por Geroa Bai y concejal del Ayuntamiento de Pamplona por Nafarroa Bai, Uxue Barkos.
Goikoetxea Barandiaran fue detenido en 1990 por la Policía, acusado de estar implicado en varios atentados cometidos en Navarra contra intereses franceses. No fue condenado por "falta de pruebas".
En 1995, la Policía le situó en el llamado "aparato logístico" de ETA, como especialista en falsificaciones, y posteriormente como mano derecha de Mikel Antza. Fue uno de los encapuchados que en 1988 aparecieron en la BBC explicando los motivos que le llevaron a la declaración de tregua indefinida.
El 7 de octubre de 2001, la Policía francesa le detuvo en Tarbes. Los gendarmes se incautaron en el registro de su vivienda de una pistola, un DNI falso, un ordenador y documentación interna de ETA. El 10 de octubre de 2001, él y su compañera fueron procesados por la Justicia francesa por pertenencia a banda armada e ingresaron en prisión, de la que salió en 2008.


El catalanismo, del exito al extasis (libro del viejo topo)


Título
El catalanismo, del éxito al éxtasis.
I La génesis de un problema social
Autor/es
Martín Alonso
Colección
Ensayo
ISBN
978-84-16288-26-7
Páginas
286 págs
Dimensiones (ancho x alto)
15 x 21 cm
25 €
La crisis financiera y sus secuelas han situado las cuestiones fundamentales de la vida colectiva –el trabajo, la sanidad, el desempleo, la vivienda, la dependencia, las prestaciones sociales– en primer plano; sin embargo, en Cataluña, la preocupación identitaria ha desplazado a estas otras en la jerarquía y la movilización colectiva se ha articulado de forma muy predominante sobre el denominado derecho a decidir. La diferencia en las prioridades se ha completado con una distancia en las percepciones que obstaculiza el necesario clima para la discusión. Siguiendo el Enfoque de los Problemas Sociales estas páginas se proponen dar cuenta de cómo ha llegado a establecerse como hegemónica la agenda soberanista. Con ese motivo, se indagan las prácticas de los grupos influyentes en la elaboración de un relato, que presenta las reivindicaciones de hoy como expresión de una realidad irrefutable desplegada en el tiempo. Los indicadores de la fiabilidad de los supuestos serían la transversalidad ideológica y la magnitud de los apoyos. Desde el enfoque elegido se ilumina la construcción paralela del problema y de los actores erigidos en portavoces titulares de la comunidad. En el desarrollo se combina la teoría, importada de varias disciplinas sociales, con materiales de otros supuestos a efectos comparativos y con los datos de la observación empírica, con objeto de dar cuenta de la génesis del problema social en que se ha convertido el ‘proceso’.

Este libro, dedicado a la explicación de la génesis del problema, se completará con otros dos, uno enfocado hacia los mecanismos para su institucionalización –básicamente el (mal) uso de la autoridad científica y de la infraes- tructura de resonancia de buena parte de los medios de comunicación–, el otro, a la pieza central del argumentario catalanista –el victimismo esencialista del destino robado–, junto con la corrupción como exponente fundamental de la estrategia de las élites y, ensartando ambas en el contexto de la crisis, la autoinmolación de la izquierda en las seducciones antiigualitarias de la identidad y la riqueza.

28 abril 2015

Aproximación a la historia de España de Vicens Vives

Vicens es un firme partidario de la «Historia total» siguiendo las directrices de la escuela francesa de «Annales», y así lo hace constar en el prólogo hasta con insolencia: se propone hacer la historia del hombre común, no de las grandes superestructuras o de los grandes personajes. Pero al pasar a la ejecución de sus deseos le sale algo bastante diferente, no puede evitar que emerja, por encima de las limitaciones que impone una tendencia, por positiva que sea, un genio creador que está reservado a muy pocos y que desborda la autodisciplina. Un hombre como él hubiera sido un gran historiador en cualquier fase en que se encontrase el estudio de este conocimiento porque posee lo que otros se reparten: rigor analítico, capacidad de síntesis, riqueza de perspectivas y un admirable y envidiable estilo elite . Entre sus discipulos estan los historiadores marxistas como Pierre Vilar o Josep Fontana.

Filtran directrices internas del PCPE sobre ucrania (ni entramos, ni salimos)

SOBRE LA RESPUESTA DE KIMETZ Y EL NECESARIO AVANCE DE LOS COMUNISTAS

En Herri Gorri hemos tomado la decisión de responder al último texto de KIMETZ sobre la cuestión nacional, estableciendo una serie de puntos en los que preferimos señalar los elementos sobre los cuales podríamos mantener una aproximación teórica y política. De manera simultánea, presentamos al resto de núcleos e individuos comunistas, la posibilidad de valorar los mismos y aportar matizaciones, críticas o adhesiones.
Consideramos que estamos en una fase en la que se requiere flexibilidad y una capacidad de diferenciar lo principal de lo secundario, para no caer en posiciones dogmáticas y buscar posicionamientos no dogmáticos.
Evidentemente, podríamos haber respondido a los camaradas de KIMETZ con un texto en el que de nuevo, reafirmándonos y explicitando aún más nuestras posiciones y esperar su respuesta para un debate ad infinitum, pero creemos que es responsabilidad de los y las comunistas avanzar en la construcción del referente organizativo. De hecho estamos ante una coyuntura en la que nuestras decisiones como comunistas, serán valoradas en el futuro por el Pueblo Trabajador Vasco y debemos estar a la altura de las circunstancias.
1-Consideramos fundamental y básico el reconocimiento de Euskal Herria como Marco Nacional y Autónomo de Lucha de Clases, por lo menos en lo que se refiere al carácter nacional del marco y las condiciones concretas de desarrollo de la lucha de clases, derivado del proceso histórico de desarrollo del capitalismo en Euskal Herria.
2-Afirmación del carácter AUTONOMO de dicho marco y no, como bien afirma KIMETZ -y que compartimos- INDEPENDIENTE. El modo de producción capitalista y el imperialismo, son fenómenos internacionales y la lucha de clases es internacional.
3-El marco estatal español y en menor medida el francés, son indudablemente marcos relevantes de nuestra dinámica política. Por supuesto, negamos las concepciones “aislacionistas”, que desde el nacionalismo, consideran irrelevantes los procesos políticos, económicos e ideológicos que acontecen en dichos marcos, manteniendo una posición que definimos como hipócrita, preocupándose más por los acontecimientos del Donbass o de Grecia, que los del Estado español.
4-Defensa leninista del ejercicio de la autodeterminación, no en abstracto, sino apoyando procesos de secesión si fuera políticamente valioso para la agudización de la lucha de clases. Este planteamiento, permite además establecer un marco común en Euskal Herria con otras organizaciones y, de cara a los Estados español y francés, es la base de cualquier política de alianzas. Paradógicamente, nuestra concepción independentista, es más consecuente que la del nacionalismo burgués y pequeñoburgués.
5-Sobre la unidad del proletariado, en el marco del Estado español y en los marcos nacionales oprimidos “históricos”, nuestra posición es bastante pragmática en función de varias reflexiones:
a) En cualquiera de los casos, la independencia orgánica y la soberanía en la línea política, debe estar asegurada, para el Partido Comunista de Euskal Herria, como la experiencia y la historia demuestran.
b) Ni en el Estado español ni en el francés, existe ninguna organización marxista-leninista de referencia que pudiera implicar un hipotético debate, relativo al tipo de relación que mantener con dicha organización, por lo que sería caer en un debate abstracto, sin fundamento ni sustancia, salvo para generar contradicciones innecesarias.
c)Por ello, lo prioritario es construir el Partido en Euskal Herria, con una sólida política de alianzas con organizaciones estatales y/o de las diferentes naciones oprimidas dentro de los Estados español y francés que, manteniendo una línea marxista-leninista, respeten el ejercicio de la autodeterminación y a la secesión. Parece redundante, marxismo-leninismo y aplicación consecuente del principio de autodeterminación, pero está bien recordarlo.
d)La lucha de clases, en cada marco nacional y/o estatal, adopta unos ritmos, unas condiciones concretas y, en ese sentido, el Partido Comunista de Euskal Herria, lo que debe hacer es conducir una línea revolucionaria adecuada para el marco de intervención de Euskal Herria, desarrollándose como referente político y con una línea de lucha política e ideológica en el seno del movimiento popular y el movimiento obrero, contra el nacionalismo y el reformismo.
La dinámica de cruce de acusaciones entre “estatalistas” y “nacionalistas pequeñoburgueses”, carece de fundamento, desde la aplicación del leninismo, como lucha contra cualquier tipo de opresión nacional y una consecuente política de alianzas internacionalista, contra el enemigo principal que es el capital, el bloque en el poder y el imperialismo. Por ello, consideramos como no antagónica nuestra posición y la de KIMETZ al respecto.
6-En lo que se refiere al sujeto revolucionario en Euskal Herria, consideramos que la definición y caracterización que del Pueblo Trabajador Vasco hemos realizado a lo largo de nuestros escritos, nos alejan de manera radical de cualquier hipotética acusación de nacionalismo o de interclasismo. Tampoco de convertir la diversidad identitaria existente en Euskal Herria, en una contradicción antagónica entre las mismas. La base del sujeto reside en la contradicción capital-trabajo, y la realidad del Pueblo Trabajador Vasco es el de una heterogeneidad constituyente, en la que la opresión de la identidad euskaldun, deberá ser reflejada en el programa del Partido, promocionando y estableciendo condiciones políticas, sociales y laborales, para que el bilinguismo en Iparralde y Hegoalde adquieran una entidad efectiva, pero jamás como base de la construcción del sujeto político de clase y revolucionario.
7-Es por ello, que el ejercicio de la autodeterminación, lo ligamos a la aplicación del programa de construcción socialista. Consideramos que suelen plantearse debates confusos en torno a la autodeterminación, confundiendo muchas veces su “carácter democrático” y, por ello, perfectamente asumible por los comunistas, como los demócratas más consecuentes, con una autodeterminación “democrático-burguesa” y nacionalista. El sujeto de la autodeterminación en Euskal Herria, es el Pueblo Trabajador Vasco con su diversidad y desde la premisa de que la soberanía política y económica, sólo es entendible bajo el objetivo del poder popular, de la democracia socialista y de la transición de un sistema en el que la ley del valor sigue vigente, hacia formas más avanzadas de socialismo. Y sin duda, desde el objetivo del internacionalismo proletario y la expansión del socialismo, pues resultaría insostenible la construcción socialista en Euskal Herria, sin un campo internacional de relaciones políticas y económicas.
8-No derivaremos la discusión hacia la conceptualización del futuro de las naciones bajo el comunismo mundial, pues nos llevaría al terreno del doctrinarismo, en tanto que no sabemos bajo qué condiciones y bajo que procesos históricos llegará la Humanidad al comunismo.
Herri Gorri

27 abril 2015

vasco-navarros y la monarquía hispánica (I) por Jose Maria

Las páginas que siguen se centran en la participación de las élites vascas y navarras en las estructuras políticas y económicas de la Monarquía hispánica durante la Edad Moderna. El campo es muy amplio y la cronología extensa, pero no se pretende esbozar una síntesis ni llegar a unas conclusiones. El objeto es sugerir un conjunto de hipótesis que puedan abrir vías para orientar y sistematizar la investigación. En esta materia abundan las historias descriptivas y segmentadas, y se echa de menos un modelo que plantee la coherencia de los elementos dispersos que conocemos por separado, que abra vías para investigar nuevos campos y que los haga converger a explicar procesos complejos de cambio histórico. En estas páginas nos interrogaremos sobre las consecuencias que tuvo aquella dinámica, tanto cara al proceso que llevó de las comunidades medievales a la formación del Estado liberal, como cara a las transformaciones sociales, políticas y culturales que se produjeron en el seno de la sociedad vasca al filo de dicho proceso.Esta historia nos sitúa ante lo que podríamos llamar el “proceso de construcción social del Estado”, una dimensión tan importante como desconocida de la historia política. Más allá de las instituciones y de las doctrinas, la integración de territorios en el ámbito de la Monarquía hispánica se consolidó a través de las relaciones de la corte con las élites locales y provinciales, y, en particular, por medio de la participación de dichas élites en las estructuras políticas y económicas de la Monarquía.

En la Edad Moderna, el intercambio entre las élites de un reino y la Corona constituyó la clave de bóveda del sistema político. Los patriciados locales y provinciales se hallaban vinculados a la Monarquía por un flujo constante de intercambios: favores políticos, cargos, honores, pensiones les eran distribuidos a cambio de una lealtad y servicio que debía asegurar la gobernabilidad del país. Además de esta relación común, válida para la generalidad de las élites de los diferentes territorios de la Monarquía, la observación de las élites vascas a lo largo de la Edad Moderna muestra con especial fuerza otro fenómeno paralelo: las posibilidades de enriquecimiento y de ascenso social que ofrecieron los nuevos espacios económicos y políticos que se fueron abriendo a medida que se desarrollaba y consolidaba la Monarquía hispánica. Estas oportunidades estuvieron relacionadas, en particular, con la construcción del Estado burocrático, financiero y militar, con la economía de guerra de la Corona y con la posesión de un imperio colonial. Por estos cauces, a lo largo de la Edad Moderna la Monarquía hispánica se convirtió en un ámbito de actuación privilegiado para las élites vascas y navarras. El servicio al rey, las carreras en la corte y en la alta Administración, las dignidades eclesiásticas y los cargos en el Ejército y la Armada, así como los negocios industriales y financieros con la Corona y el comercio colonial, constituyeron fuentes de riqueza y de elevación de primera magnitud. Esta participación fue un motor principal de la emergencia y renovación de las élites vascas durante la Edad Moderna. Pero, cuando hablamos de procesos sociales, políticos y culturales, nos interrogamos también sobre los efectos de aquella dinámica en el seno de la sociedad vasca. ¿Qué consecuencias tuvo para aquella sociedad la participación de sus élites dirigentes en los espacios económicos,políticos y culturales de la Monarquía? ¿No fue ésta una vía de penetración de nuevas ideas, valores y modos de vida? ¿No fue éste un motor principal de transformaciones en el seno de aquella sociedad,al menos en un grado comparable a lo que se produjo en el conjunto de los estados europeos occidentales? Por otra parte,¿qué resistencias al cambio provocaron estas transformaciones? Porque esta historia fue diferencial, no general. Mientras que el horizonte de aquellas élites transcendía el círculo de la villa o de la aldea,y se forjaba en el mundo de la relativa modernidad de cada época,el horizonte vital de la inmensa mayoría de la población continuaba siendo el de la comunidad local y su cultura tradicional. Nos interrogaremos sobre los cambios,resistencias y fracturas que se produjeron en este proceso. Evidentemente, cuestiones tan complejas tienen implicaciones que no es posible abordar aquí. En estas páginas nos limitaremos a considerar las principales,observándolas en la larga duración, con el objeto de plantear la coherencia y globalidad de un proceso histórico cuyos elementos se hallan todavía demasiado dispersos y disociados. Esta empresa choca con algunas dificultades, no tanto de orden político o ideológico, como conceptuales y metodológicas. Una de ellas tiene que ver con el concepto de “espacio” como “marco” de historia y, de un modo más general, con las limitaciones que conlleva inevitablemente toda compartimentación, incluso la más legítima y necesaria. Uno de los problemas tradicionales de la historia local y regional ha sido el “endogenismo”, creer que lo local es puramente endógeno y que lo estatal, nacional o general es exógeno. En la historiografía vasca, este rasgo común ha tenido desarrollos específicos que requerirían un tratamiento aparte. De un modo más general, se ha tendido a considerar los espacios o territorios como instancias separadas: “la comunidad local”, “la Provincia”, “el Estado”, “la Corte”, “América”. Para superar el riesgo de compartimentación, no basta con decir que estos espacios se relacionan entre sí, que interactúan, atribuyéndoles una autoría que sólo puede ser alegórica, ya que, en realidad, los actores históricos siempre son hombres y mujeres de carne y hueso. Estas limitaciones del concepto de “espacio” se superan mediante los análisis de red, esto es, mediante el estudio de los actores que actúan relacionadamente –y quizás simultáneamente– en esos diversos espacios o ámbitos. De hecho, la historiografía más reciente está explorando las redes de poder que relacionaban a las élites dirigentes de diferentes instancias, como muestran, por ejemplo, los estudios sobre patronazgo y clientelismo entre la Corte y las provincias. Este seguimiento de los actores y de sus redes sociales permite superar –y relacionar desde dentro– los compartimentos estancos propios de los marcos espaciales, institucionales o socio-profesionales habituales. Es el medio más adecuado para aprehender la relación no sólo entre espacios y sectores de actividad distantes, sino también entre dinámicas que desde fuera no parecen relacionadas, y que habitualmente disociamos, con el fin de hallar la coherencia interna y un significado más global de procesos complejos de cambio histórico.
1. LOS SIGLOS XVI Y XVII
La presencia de vascos en la corte a lo largo de estos siglos fue desigual. Durante los reinados de Carlos V, Felipe II y Felipe III destacó en ella un nutrido grupo de “vizcaínos” como consejeros, secretarios y contadores, tales como los guipuzcoanos Idiáquez, Garibay,Aróstegui,Amézqueta, Echeberri, Ipeñarrieta,Araiz, etc..A partir de los años 1620 y hasta la llegada de los Borbones, su presencia parece eclipsarse, probablemente en relación con el fenómeno de los valimientos, en la medida en que los validos llegaban al gobierno con sus propias clientelas. Por último, la elevación en la corte llegaría a su apogeo en el siglo XVIII. La historia del siglo XVI es todavía mal conocida. Caro Baroja escribió algo sobre los “hombres de pluma”vascos en la corte,pero poco se sabe sobre ellos,más allá de estas pinceladas y de informaciones biográficas sobre algunos personajes. En cuanto a las implicaciones ideológicas, hay elementos para pensar que esta dinámica conllevó la formulación de una ideología solariega que publicitaba la calidad particular de los “vizcaínos”, y que sirvió para sustentar las carreras de aquellos personajes en la sociedad cortesana y, por extensión, el lugar que debía corresponder a los hidalgos vascos en la Monarquía hispánica. Según Jon Juaristi, estos vascos de la corte patrocinaron la idea de que eran los “primeros españoles”, descendientes de Túbal, que no habían sido conquistados, sino que guardaban el idioma y las esencias de los primeros pobladores, siendo nobles y limpios de sangre desde los orígenes. Estas ideas habrían servido a aquella “clase escriba vizcaína” para conquistar posiciones en la corte,desplazando a los judeo-conversos que ocupaban hasta entonces aquellos cargos, y para rivalizar con los otros “cántabros tinteros”, los hidalgos montañeses, que seguían una dinámica paralela.




III Congreso Reconstrucción Comunista

El pasado 10 de abril se celebró el III Congreso de Reconstrucción Comunista. Congreso de refundación en el que nos constituimos como partido comunista bajo el nombre de Partido Marxista-leninista (Reconstrucción Comunista), PML(RC).

El Congreso fue todo un éxito, con la participación de más de 100 delegados de todo el territorio del Estado. Tras tres días de debates productivos, el Congreso fue clausurado tras la elección del nuevo Comité Central y del nuevo Secretario General, el camarada Juan Mesana.

Desde aquí queremos dar las gracias a las delegaciones turcas, kurdas, marroquíes, alemanas y tunecinas que pudieron asistir a nuestro III Congreso.

Próximamente esperamos poder publicar las resoluciones y los saludos de las organizaciones y partidos hermanos, así como las tesis y documentos del propio Congreso. 

¡Viva el Marxismo-Leninismo!

¡Larga vida al PML(RC)!

Garitano: "No me dejaban contestar, por eso decidí irme"

El entrenador del Eibar ha explicado que "no me dejaban contestar, por eso decidí irme" en relación al incidente en la sala de prensa del estadio del Almería, que abandonó después de que algunos periodistas locales se quejaran porque las dos primeras preguntas y sus respuestas fueran en euskera.
"Cuando atiendo a ETB, como era el caso, respondo en euskera. He intentado responder dos o tres veces, pero no podía. Por eso he decidido levantarme e irme. Me preguntan todas las semanas en euskera, y respondo en euskera; en castellano, y respondo en castellano; y si me preguntan en inglés intento responder en inglés", indicó el entrenador del Eibar a la Cadena Ser. "Otra cosa es que me negase a responder en castellano, que nunca ha pasado", ha añadido.
"He intentado hacer mi trabajo en la rueda de prensa, no me han dejado y por eso me he ido", ha señalado antes de elogiar al jefe de Prensa del Almería. "Ha estado muy bien", ha felicitado,
El jefe de prensa del Almería pidió respeto a los periodistas, que hicieron gestos de desaprobación a Garitano cuando hablaba en euskera, a quienes explicó que primero el preparador del Eibar iba a responder a las preguntas en euskera y luego en castellano. El responsable del club almeriense recordó que cuando ha jugado el Barcelona en el Estadio Juegos del Mediterráneo, el entrenador barcelonista primero se expresaba en catalán y luego en castellano.
Garitano reconoció en euskera: "Hemos tenido un gran fracaso ante un rival directo, pero el equipo ha trabajado hasta el final. No se puede decir nada en este aspecto". "El fallo en el primer gol nos ha hecho daño. A partir del 1-0 hemos intentado llegar al área rival, pero...". Y fue interrumpido por un periodista. Ante esta situación, el responsable de prensa del Almería dijo a Garitano que siguiera en euskera, para luego hablar en castellano para los medios almerienses.

Garitano comenzó otra vez su explicación en euskera, hasta que, enfadado por el comportamiento de algunos periodistas, les preguntó en castellano: "¿Pasa algo?". "Sí, claro que pasa algo, que no nos enteramos", respondió un periodista.
El responsable de prensa del Almería volvió a recordar a los presentes que "el Almería lleva seis años en Primera, y cuando ha venido el Barcelona se han hecho primero las preguntas en catalán y luego en castellano. No sé por qué vienen esos gestos". Ante esta situación, Gaizka Garitano se levantó y abandonó la sala de prensa de Almería.
Habitualmente el entrenador del Eibar, en todos los campos, hace primero sus declaraciones en euskera en las rueda de prensa, y luego en castellano.

25 abril 2015

El concepto de naciòn de Stalin por Demófilo(I)

Para servirnos, no una sola confusión, sino un gazpacho salteado de ellas, a cada cual más ridícula,Gilito enchufa la batidora para acompañar al concepto de "nación" toda una larga familia semántica:

"Hemos usado la palabra 'pueblo' aunque, para lo que nos interesa, podemos usar la de horda, gens, fratría, tribu, etnia, nación, etc., porque estamos resaltando lo esencial, la explotación del trabajo y expropiación de su producto, el saqueo del excedente acumulado en cualquiera de sus formas, desde los tesoros, almacenes, cuadras, hasta los medios de producción, pasando por los seres humanos, por las mujeres en especial para sobreexplotarlas sexo-económicamente" (Gracias a un error de Engels).

Pues eso, que para lo que a Gilito le interesa es todo lo mismo: horda, gens, fratría, tribu, etnia, pueblo, nacionalidad, nación... Pero seguro que pondría el grito en el cielo si en "Intereconomía" hablaran de la horda vasca. También resultaría ridículo reclamar el derecho de autodeterminación de las tribus nómadas del Sahel. La confusión de Gilito deriva de Bauer, el socialdemócrata austriaco, de quien Stalin escribió:

"Bauer, evidentemente, confunde la 'nación', que es una categoría histórica con la 'tribu', que es una categoría étnica" (El marxismo y la cuestión nacional)

Desde 1956 la podredumbre del movimiento comunista en España ha conducido a que por doquier hayan aparecido naciones y movimientos independentistas, a cada cual más folklórico, cada uno de ellos con sus propias exigencias independentistas y en los que, sobre todo, prevalece la huida de "España" cuya herencia nadie asume, como resumió en 1979 el cantante independentista gallego Suso Vaamonde en una canción que le llevó al exilio y luego a la cárcel:

"Cando me falan de España
sempre teño unha disputa
que se España é miña nai
eu son un fillo de puta"


"Cuando me hablan de España
siempre tengo una disputa
que si España es mi madre
yo soy un hijo de puta"


Incluso los propios españoles están contra esa "España" que aparece como un enemigo abstracto e impersonal, hasta el punto de que los comunistas últimamente han eliminado el nombre de sus siglas.

No cabe ninguna duda de que, en este aspecto, la burguesía ha logrado imponer plenamente -una vez más- sus postulados porque los comunistas han claudicado, en especial sobre un asunto espinoso, cuyo origen está en el franquismo. Unos y otros han dado por sentado que"España" es una nación, que como, además, a nadie le gusta, nadie asume tampoco esa condición nacional sino que huyen de ella y pretenden"independizarse". Por lo tanto, lo que se debería haber planteado como una parte de la lucha de clases, como una lucha revolucionaria, la lucha contra el Estado, la burguesía lo ha reconvertido en una lucha nacional con un planteamiento falso que a todos les interesa preservar. Lo que nadie ha puesto en cuestión es el punto de partida mismo del asunto: que a diferencia de lo que dijeron los franquistas"España" no es ni ha sido nunca ninguna nación, sino un Estado plurinacional, por lo que hablar de "Estado español" en lugar de "España"es una redundancia porque "España" no es más que un Estado.

Todo eso demuestra que, en definitiva, el concepto de nación ha sido barrido del materialismo histórico y, lo que es aún peor, que, como consecuencia de ello, se confunde a un Estado con una nación, lo cual es nefasto. La nación es una categoría fundamental del materialismo histórico sin cuya comprensión no resulta posible establecer la línea política correcta de un partido comunista. Su definición científica la expuso Stalin en 1912, convirtiéndose desde entonces en parte integrante de las concepciones bolcheviques, primero, y de la Internacional Comunista, después:

"Nación es una comunidad humana estable históricamente formada y surgida sobre la base de la comunidad de idioma, de territorio, de vida económica y de psicología, manifestada ésta en la comunidad de cultura".

El concepto de nación, es pues, político. No es antropológico, ni étnico, ni biológico, ni racial. Tampoco es lingüístico, ni cultural. En la medida en que el nacionalismo burgués se apoya sobre alguno o algunos de estos criterios, la discusión de los comunistas con ellos sobre este aspecto se torna muy difícil, por no decir imposible.

El concepto marxista de nación se basa en una multiplicidad de rasgos que Stalin enumeró: una comunidad estable de personas, un idioma común, un territorio, una unidad económica, una cultura propia y una fisonomía espiritual. Los burgueses toman uno o varios de esos rasgos en exclusiva, olvidándose de los otros. Pero una nación no se basa en ninguno de esos rasgos en particular sino en todos ellos en general"La nación es la combinación de todos los rasgos tomados en su conjunto", escribió Stalin.

El concepto de nación es histórico, es decir, las naciones aparecen en un momento determinado de la historia y se transforman, por lo que no se trata de algo estático sino sometido a influencias de todo tipo, entre ellas las influencias de otras naciones: "El 'carácter nacional' no es algo que exista de una vez para siempre, sino que cambia con las condiciones de vida", dijo Stalin.

Pero no basta decir que la nación es una categoría histórica, añade Stalin, sino que es una categoría propia de una determinada época concreta de la historia: "la época del capitalismo ascensional", es decir, en la etapa previa al imperialismo, en la época premonopolista, porque "el mercado es la escuela en que la burguesía aprende el nacionalismo". El mercado crea una cohesión y unos lazos internos entre las poblaciones que antes no existían.

En la época del capitalismo ascensional la clase social emergente era la burguesía, a quien correspondió dirigir los primeros movimientos nacionales, lo cual revistió dos formas fundamentales en Europa:

a) desintegración de los grandes imperios feudales: zarista, otomano, austro-húngaro, español
b) integración: conquista de la unidad nacional en Italia y Alemania

La lucha nacional es, pues, una cuestión de clase eminentemente burguesa que aparece por primera vez en la historia como consecuencia de la guerra de la independencia de Estados Unidos contra Inglaterra y luego de la revolución francesa. A partir de entonces la burguesía se define a sí misma como "patriota" y define a la nación (su nación) definiéndose a sí misma. A la palabra nación, que ya existía antes, le aporta un significado nuevo, político y general, que es el mismo que el marxismo utiliza.

La burguesía imprime, pues, a su nación su sello característico de clase, la envuelve en una atmósfera nacionalista confusa en la que mezcla un poco de todo. Ese marchamo clasista ha llevado a algunos oportunistas a deducir conclusiones equivocadas, la principal de las cuales es la de que "todos los nacionalismos son iguales", todos son igualmente rechazables, lo que conduce a un cierto "internacionalismo" que es radicalmente falso porque equipara a los oprimidos con los opresores y le hace el juego a estos con la excusa de oponerse a "todos" ellos.

Los comunistas estamos contra cualquier forma de opresión, incluida la opresión nacional. Por lo tanto, estamos radicalmente enfrentados a aquellas naciones que oprimen a otras, con cuyo nacionalismo no tenemos nada que ver, mientras sí tenemos un camino que recorrer con las naciones oprimidas, cuya justa lucha no sólo defendemos sino que debemos encabezar. El carácter burgués de la naciones, dice Stalin, sólo corresponde a la etapa ascendente del capitalismo y, en todo caso, añade, de ella no se desprende, "ni mucho menos, que el proletariado no deba luchar contra la política de opresión de las nacionalidades".

Con más razón esa misma tesis de Stalin adquiere su vigencia plena con la llegada del capitalismo a su fase imperialista, en la que nos encontramos hoy. La nueva etapa no cambia la esencia del planteamiento nacional, sino sólo su dimensión, ya que pasa a formar parte de un problema más amplio: el colonial, el indígena, los países emergentes del Tercer Mundo, etc. Como, por otra parte, el imperialismo pone a la orden del día la lucha por el socialismo, ambas cuestiones, la social y la nacional, quedan estrechamente vinculadas pero, obviamente, no en la manera que el nacionalismo pequeño burgués pretende.

Stalin precisó científicamente lo que es una nación y la manera en la que se forman históricamente, lo cual, como cualquier otra abstracción, debe entenderse de una manera concreta para cualquier nación, como es el caso de Euskal Herria. Por consiguiente, la formación de Euskal Herria como nación es un proceso que, como en el caso de cualquier otra nación, comienza con la penetración del capitalismo, de la formación paralela en Euskal Herria de una clase burguesa que imprimió su carácter de clase al nacionalismo y el desarrollo de un mercado interno que creará una homogeneidad social que antes no existía, cuya manifestación jurídica es el principio de igualdad (igualdad ante la ley), que supone también uniformidad.

Ese principio básico de igualdad, derivado de la revolución francesa, el nacionalismo burgués lo interpreta peyorativamente como"centralismo", como sumisión del País Vasco a unas instituciones foráneas e incluso como conquista o invasión y no como la pérdida de unos privilegios feudales que estaban destinados a ser barridos por la historia. Pero justamente sin esa uniformidad y sin ese centralismo jamás se hubiera forjado la homogeneidad interna, sin la cual no se puede hablar de la existencia de una nación. Esa homogeneidad la proporciona el mercado y la sanciona jurídicamente el principio de igualdad.

Los nacionalistas no admiten esta evidencia histórica y se inventan otra al estilo burgués, es decir,basada en ficciones más o menos inverosímiles. La mayor parte de su esfuerzo lo destinan a sostener que Euskal Herria ya era una nación antes del final de la segunda guerra carlista y la abolición foral de 1877. El núcleo de sus tesis invierte la marcha de la historia, confunde la feudalidad con la independencia política, para concluir que al desaparecer la feudalidad con el avance del capitalismo, Euskal Herria es incorporada a un Estado extranjero. Para demostrarlo exponen muchos precedentes, que son exactamente eso, precedentes, pero que se hace necesario aclarar a fin de comprobar la validez científica del materialismo histórico también en este punto.

El primero de ellos es la guerra carlista de 1833, durante la cual el vasco-francés Jose Agustín Xaho viajó a Navarra, escribiendo un libro sobre aquellos acontecimientos. Como, además Xaho, también escribió una gramática sobre la lengua, parece que ahí se pueden encontrar las primeras raíces nacionales de Euskal Herria.

No es así, salvo que se sostenga un concepto burgués de nación basado en sus rasgos lingüísticos o culturales, que es bastante característico del País vasco-francés. Pero Xaho es quizá el mejor ejemplo de que en aquel momento Euskal Herria estaba lejos de constituir una nación. En todo caso, Xaho desarrolla dos discursos, uno para el norte y otro para el sur del Bidasoa. En el norte es un revolucionario burgués y centralista, mientras que para el sur defiende lo contrario. Además de escritor Xaho fue un notable político que encabezó la revolución de 1848 en Baiona. Se le puede calificar como un republicano radical al más puro estilo francés que, sin embargo, en el sur se alinea con los carlistas, es decir, con la reacción. Al igual que Gilito y los nacionalistas burgueses, concibe la primera guerra carlista como una guerra por la liberación nacional vasca, pero sólo de la parte sur. Defiende en el sur todo aquello contra lo que lucha en el norte.

El nacionalismo burgués tiene otra buena referencia en Xaho porque, además, en su libro sobre la gramática del euskara, escrito en 1836, aparece por primera vez el "Zazpiak Bat" (siete en uno), esto es, el principio de una unidad homogénea, tanto de los vascos del norte como del sur. Pero el "Zazpiak Bat" de Xaho no tiene ningún contenido nacional ni político.