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08 abril 2015

Desmontando a ...Krutwig (ultimo)


Sí observamos una ruptura con el pensamiento aranista.: en el menor papel que juega el historicismo en Krutwig como justificación de sus posiciones políticas. Si para Sabino Vasconia tenía derecho a la independencia porque ésta le había sido arrebatada por España en las guerras carlistas, para Krutwig, "Los vascos no tienen derecho a su independencia, porque en siglos anteriores la hayan tenido, sino porque forman una etnia", siendo "etnia" sinónimo de "comunidad linguística" o, mejor todavía, de "comunidad nacionalista". Pero comparte con el aranismo su absoluta idealización de la historia vasca anterior a la conquista castellana: "En Vizcaya-Guipúzcoa no había clases sociales y todos sus habitantes eran reconocidos como nobles a igual título". Llega a denominar "Comunismo Libertario" al sistema organizativp de  anteiglesias y ayuntamientos del Antiguo Régimen y "republicas soviética" a los antiguos estados vascos. Su empeño en distinguir lo máximo posible la historia vasca de la de españa le lleva a incorporar el mito de la primigenia sociedad matrialcal que ha conocido cierto éxito entre algunos antropologos de la actualidad.
Ya he hecho alusión al influjo nada desdeñable del sionismo, principalmente del movimiento de los kibbutzi. Así intenta impulsar el Movimiento Itzuli basado en la Aliya sionista con el objetivo confeso de repoblar con inmigrantes vascos de América los territorios irredenix Armagnac y las Landas, así como las llanuras de de Navarra, destinadas a ser las Gaza, Júdea y Samaria de los sionistas euskaldunes. A imitación del kibbutz llegará a poner la creación de comunas agrícolas (eliberri). Krutwig no puede evitar envidiar al pueblo judío por haber mantenido su identidad a pesar de dos mil años de dispersión:
La religión no separa, por desgracia para el pueblo cóntra éste de sus vecinos. Hubiera sido una suerte sin duda alguna, para la nación vascona, que en algúna de las muchas diferencias religiosas que se han dado Historia, se hubieran afincado alguna de ellas en el pueblo vasco, bien sea que hubiesen continuado si( paganos los vascos, que la creencia albigense hubieran tomado raíces o que el protestantismo hubiera arraigado en nuestra tierra ...] si se hubiese tenido una religión nacional, como es el caso de los judíos o de los armenios, ésta hubiese servido para la defensa de la etnia vasca.
Mapa de Vasconia según Federico Krutwig
Mapa de la Gran Vasconia
y sin duda tenía en mente la sorprendente restauración del hebreo en el Estado de Israel al proponer la recuperación del euskara en Vasconia:
el único idioma verdaderamente nacional de Vasconia es el vasco, teniendo como hermano menor al gascón [ ... ]. Los escoceses, junto al idioma nacional —el gaélico de los Highlands— tienen el "lallans"; los judíos tenían, junto al hebreo, el arameo en la antigüedad y el yiddish en los tiempos modernos [...II la lengua santa de los vascos que, al igual que la otra lengua santa, el hebreo, deberá llegar a ser la lengua común.

Si Sabino levantara la cabeza se escandalizaría sin duda al constatar que el nacionalismo, que según él sólo por Dios había resonado, había evolucionado hasta hacer de la religión un mero instrumento para alcanzar objetivos mucho más terrenales.
Otra de las grandes aportaciones de Krutwig al nacionalismo vasco es la idea de la Gran Vasconia desde Burdeos hasta Zaragoza y desde Santander a Andorra. Reivindica para Navarra todos los territorios que en algún momento dependieron de la monarquía de Pamplona: Burgos y Santander hasta Asturias de Santillana, Bureba, La Rioja, las laderas del Moncayo, Aragón al norte del Ebro y Gabardán. Por el norte la Gran Vasconia incorpora todos los territorios del antiguo Ducado de Gascuña, que se extendía hasta el Garona, incluyendo Tursán, Comminges, Astarac, Armagnac, Marsan, Bearne, Bigorra, Chalosse, Fox y Cousserans. En esos territorios se habla, además de euskara, castellano, gascón, francés, aragonés (al que considera un dialecto bearnés) y catalán, con lo que su supuesta identificación entre lengua y nación hace aguas por todas partes. Y es que las fronteras del futuro estado vasco no deben coincidir con las que el euskara tiene en la actualidad sino con las que supuestamente tenía en el momento de la conquista romana.
El irredentismo de Krutwig tiene su justificación histórica parcial en la tesis del vascoiberismo. Si se parte de la premisa de que el vascuence llegó a hablarse en toda la Península Ibérica, lo único que falta por decidir es qué momento histórico se considera como el más conveniente para las reivindicaciones vascas. En el siglo XVII, el autor suletino Arnaud d'Oihenart vinculó los territorios vascos con Aquitania, esto es, Gascuña. En el siglo XIX el vizcaíno Juan Antonio de Zamácola seguirá a Oihenart en su Historia de las naciones bascas, con lo que ya podía justificarse que Vasconia se extendía desde el Garona hasta el Ebro. A finales del siglo XIX, otro suletino, Jean de Jaurgain, estableció los vínculos de los territorios vascos con la Castilla y el Aragón primigenios. Finalmente, Sabino Arana, en una obrita publicada en 1887 sostuvo que la Península Ibérica, antes de la llegada de los romanos, estaba dividida en una zona septentrional (eutsi +go + era + una = Euskenia) y una zona meridional (eutsi + be + era + unía = Espenia). Los romanos pronunciarían el primero de los nombres Vasconia y el segundo Hispania. La "región septentrional" estaría nucleada en tomo a Osca (Huesca, interpretada como eutsi + go + a: "la del Norte") y la meridional en torno a Hispalis (Sevilla, eutsi + be "la del Sur"). Además de sentar las bases para una confrontación entre vascos y españoles más allá de la noche de los tiempos, Arana Goiri justificó así el imperialismo vasco sobre prácticamente la mitad norte de la Península. Con las obras de Oihenart, Zamácola, Jaurgain y Arana quedaba suficientemente abonado el terreno para las reivindicaciones irredentistas vascas, que aparecen con todo su vigor en los años 40 del siglo XX. En plena guerra mundial, Manuel de Irujo, miembro de la dirección del PNV y presidente del Consejo Nacional Vasco con sede en Londres presenta (enero de 1941) un Anteproyecto para una Constitución de la República Vasca, que en su artículo 5 dispone:
El territorio vasco es el integrante del histórico Reino de Navarra, dividido en las Regiones de Navarra, Vizcaya Guipúzcoa, Álava, Rioja, Moncayo, Alto Ebro, Montaña y Alto Aragón. Sus límites son, al Norte los Pirineos y el, Golfo de Vizcaya; al Este el río Gállego, al Sur el Ebro hasta Gallur y la divisoria de aguas entre las cuencas del Ebro y el duero [sic] a partir del Moncayo en toda la extensión de ambas vertientes; y al Oeste el Cabo Ajo (Peña Cantábrica).
Irujo soñaba con una Confederación Occidental con capital en París, en la que la Península Ibérica quedaría constituida por una federación de naciones soberanas, entre Euzkadi, desprovista de su parte transpirenaica, sin duda para no poner nerviosos a los aliados. Según Vicente Talón, intentó convencer a De Gaulle de la viabilidad de su proyecto. Pero la oposición de Churchill hizo fracasar el plan del estellés. Jon Mirande, escritor suletino de conocidas simpatías nazis, estaba al corriente de los planes de Irujo cuando estableció en 1952 los límites de su Gran Euzkadi:
Gaskoinia (bertze izen batekin) (Burdigala (Bordele), Agen, Foix-ko konterria; urib. Auch eta Bordele. Gainera: "Mittel Euzkadi" a.d. Gipuzkoa + Laburdi, distrikt federal batean batuak. urib.: Donostia (Waskoniako konfederazionearen uriburua dateke ere).

El filonazi Mirande influyó en el filosionista Krutwig en la cuestión de las fronteras de Vasconia. La ruptura entre ambos no se produjo hasta 1964, un año después de la publicación de Vasconia. Simplemente haré un comentario: el nombre ibérico de Zaragoza, que Plinio el Viejo reprodujo como Salduba (de ahí Zaldibia, que es el nombre krutwigiano de la capital aragonesa), debe ser leído en realidad Salduia, que suena mucho menos vasco. Podría continuar uno por uno con los supuestos nombres vascos "recuperados" por Krutwig, pero no creo que tal esfuerzo merezca la pena. Constataré, sin embargo, que todavía en 1995, "Txillardegi", uno de los fundadores de ETA, aunque de manera más soterrada, es cierto, volvió a reivindicar los mismos territorios.

* El Autor del documento es Doctor en Historia y miembro de la Sociedad de Estudios Vascos e impulsor de la Asociación Agosti Xahoren adiskideak.



2 comentarios:

felder dijo...

este y argala os tenian bien calados.

Anónimo dijo...

que razon tienes, rojos que asco!!!
y algunos todavia piensan que la izquierda abertzale es la vanguardia, como unos llamados EHK y otros boltxe.