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11 abril 2015

Nacionalismo español y nacionalismo vasco por KIMETZ

Hemos llegado a tal situación que los debates que se dan en Euskal Herria en torno a la cuestión nacional y de cómo solventarlo se han convertido en debates, en muchos casos, estériles. La burguesía nos lleva ganando este pulso desde hace tiempo, centrándose todo el debate entre la defensa del nacionalismo vasco y el nacionalismo español, ambos rechazables, ambos antimarxistas. El nacionalismo español es el más reaccionario de los nacionalismos, el más recusable; es el nacionalismo de la oligarquía financiera española, nacionalismo que no solo “hace el juego” a la actual reacción burguesa española, a su fortaleza y subsistencia actual; sino, y esto tiene una gran importancia, ha servido a toda la historia ultrarreaccionaria de las clases opresoras españolas, a todas las etapas reaccionarias y retrasadas de la historia golpista, fascista y reaccionaria española, a todas sus opresiones históricas, a toda la atrocidad y ensañamiento con las clases populares y las naciones oprimidas de todos los rincones del Estado. Pero, como leninistas vascos, no podemos resignarnos en esta crítica. Tenemos la firme obligación de censurar el nacionalismo vasco, tenemos el deber de enseñar la verdadera cara del nacionalismo vasco, el deber de enmascararla de una vez por todas. El nacionalismo vasco, como todo nacionalismo, hace constantemente el juego a la burguesía, tanto a la nacional como a la estatal. La aversión del nacionalismo vasco hacia todo lo que suena a España es continua, como si el obrero “español” fuera responsable de la opresión nacional que sufre Euskal Herria, como si la explotada “española” fuera culpable de las políticas opresoras del Estado burgués. Quien oprime a la nación de Euskal Herria es la oligarquía dominante y no el pueblo trabajador español. El pueblo trabajador español está impregnado de nacionalismo reaccionario español del mismo modo que lo está el pueblo trabajador vasco de nacionalismo vasco. Todo esto ocurre por la acción de programas nacionales “positivos” que proclama la burguesía, por la acción de la falsedad burguesa, expresión histórica de instrumento de engaño de las clases populares por parte de la burguesía, tanto vasca como española. Recordando que, por si hubiera algún despistado, a pesar de que el nacionalismo español es infinitamente más reaccionario que el vasco, los dos dificultan, cada uno en su determinado grado, la autoconsciencia de la clase obrera y la acción revolucionaria del proletariado. Es más, ambos nacionalismos se alimentan mutuamente, siendo el nacionalismo vasco la contestación burguesa al nacionalismo opresor español.

Es por ello, por lo que a pesar de defender y aplaudir, en su justa medida, la lucha nacionalista revolucionaria e histórica del MLNV, creemos que la estrategia tomada ha sido en gran medida errónea y que debe ser superada de una vez por todas, como decimos más arriba. La lucha por la liberación nacional de carácter colonial no es una estrategia adecuada para la actual (y no tan actual) situación de las naciones oprimidas en el enclave imperialista que integra el Estado español, ya que la grandes burguesías nacionales no toman interpretación de colaboración, ni tan siquiera en muchas ocasiones táctica, con el proletariado y las masas populares vascas, sino que son un apéndice dilatado de los poderes oligárquicos (ya sea de una o de otra de los objetivos de la oligarquía). La España monárquica y fascista es la cuna del nacionalismo más reaccionario y más opresor. Mantiene a las naciones oprimidas en un estado de agonía total, el ataque a los diferentes idiomas y culturas de las naciones oprimidas es una constante, su negativa completa a otorgarles el derecho a decidir, su prepotencia imperial es una total provocación para las naciones del Estado español. Es por ello por lo que la consigna por el derecho de autodeterminación debe ser parte principal de las organizaciones comunistas de todo el Estado español, y parte principal y primordial en la tarea de la reconstitución del partido del proletariado revolucionario. Y en este aspecto, creemos honradamente que hay mucho trabajo que hacer, que hay organizaciones “comunistas” en el Estado español que pecan continuamente de nacionalismo español, como se ha podido apreciar muy bien en el escenario que se ha dado sobre el 9N donde muchas  organizaciones “comunistas” enmarcadas en el Estado español han tomado la postura que tanto criticó Lenin, es decir, por temor a hacer el juego al nacionalismo burgués de las naciones oprimidas se beneficia no sólo al nacionalismo burgués, sino también al nacionalismo ultrarreaccionario de la nación opresora. Esto es, que por miedo a que la burguesía catalana “engañara” al pueblo catalán, se ha optado por ponerse del lado del nacionalismo más reaccionario, el español, “engañando” al pueblo catalán desde las posturas más nacionalista reaccionarias españolas. El pueblo catalán tiene total derecho a la autodeterminación, a decidir su futuro como nación, a separarse o a no separarse del Estado español; aunque ésta sea una “separación burguesa”, negando dicho derecho solo se hace el juego al nacionalismo español más reaccionario, al nacionalismo fascista español y a toda su historia. Además, hay que tener presente que ese derecho solo le compete resolverlo a la nación catalana y que el proletariado exige una democracia obrera que excluya que una nación sea mantenida a la fuerza en el marco de un Estado. Así pues, nuestra condena más rotunda hacía todas estas actitudes titubeantes y nacionalistareaccionarias de las organizaciones “comunistas” del Estado español respecto al derecho a decidir de la nación catalana, a las vacilaciones concretas de los “marxistas” y de los que se hacen llamar marxistas. A su total actitud cómplice con el nacionalismo reaccionario español. Por otro lado, pero continuando con el mismo asunto, hace poquito se ha podido leer una nueva cita de Argala, que presuntamente se atribuye a la V Asamblea, en las redes sociales, cita que dice así:
 “El proletariado no puede silenciar el problema, particularmente desgraciable para la burguesía imperialista, relativo a las fronteras de un Estado basado en la opresión nacional. El proletariado no puede dejar de luchar contra el mantenimiento por la fuerza de las naciones oprimidas dentro de las fronteras de un Estado determinado, y eso equivale justamente a luchar por el derecho de autodeterminación. Debe exigir la libertad de separación política de las naciones que su nación oprime. En caso contrario, el internacionalismo del proletariado sería vacío y de palabra; ni la confianza, ni la solidaridad de clase entre los obreros de la nación oprimida y la opresora serían posibles; quedaría sin desenmascarar la hipocresía de los defensores reformistas y españolistas de la autodeterminación, quienes nada dicen de las naciones que su propia nación oprime y retiene por la fuerza en su propio Estado”.
 Hacemos nuestras todas estas palabras desde el principio hasta el final, pero sobre este caso debemos decir algo: no solo hay que criticar y luchar contra el nacionalismo reaccionario español, contra el nacionalismo más atroz de todos sin duda, sino también hay que luchar desde las mismas posiciones del internacionalismo proletario contra el nacionalismo pequeñoburgués vasco; tanto contra el nacionalismo ajeno como contra el nacionalismo propio. En relación a todo esto, ya que ayuda muchísimo a nuestro  posterior análisis y aclaración, traemos hasta aquí otras palabras conocidísimas de nuestro compañero Argala, en este caso para ponerlas en entredicho y darle una connotación diferente. Esta es la cita: “No era el Estado dictatorial franquista con su acerbo centralismo e imperialismo español la única causa de la existencia de la opción independentista, sino también la incomprensión históricamente demostrada por los partidos obreros españoles frente a la cuestión vasca. La opción independentista era la expresión política de la afirmación nacional de los sectores populares con conciencia nacional que iban día a día ampliándose. El Pueblo Vasco ha tenido  Argala. “Autobiografía política”.
ocasión de comprobar a lo largo de la historia que una revolución socialista a nivel de Estado no es la solución automática de su opresión nacional; que los partidos obreros españoles están demasiado impregnados del nacionalismo burgués español. Por otra parte, el logro de la independencia exigía la derrota del Estado español por lo menos en Euskal Herria, es decir, una verdadera revolución política que sólo podía ser llevada a cabo por las capas populares bajo la dirección de la clase obrera, única capaz de asumir hoy en Euskal Herria con todas sus consecuencias, la dirección de un proceso de tal envergadura. Precisamente, este asumir la cuestión vasca por la clase obrera es lo que ha posibilitado el resurgimiento nacional de  Euskal Herria. Mis posteriores relaciones, como representante de E.T.A., con representantes de diversos partidos obreros revolucionarios españoles, no sirvieron sino para confirmar esta visión. Dichos partidos no entendían la cuestión vasca sino como un problema, un problema molesto que conviene hacer desaparecer. Siempre me pareció ver que la unidad de "España" era para ellos tan sagrada como para la burguesía española. Jamás llegaban a entender que el carácter nacional que adoptaba la lucha de clases en Euskal Herria fuese un factor revolucionario; por el contrario, no era para ellos sino una nota discordante en el proceso revolucionario español que aspiraban orquestar." En este análisis, Argala hace referencia a las posiciones reformistas y revisionistas de las organizaciones “españolas”, suponemos que entre ellas se encontrará el PCE de Carrillo, partido revisionista por excelencia, y otras muchas que por aquella época estaban sumergidas en el más podrido revisionismo. Pues bien, como en ese caso los partidos “obreros” revisionistas y antimarxistas españoles no reconocían el derecho de autodeterminación de las naciones del Estado español y se encontraban impregnados de nacionalismo burgués español, la salida a esta actitud se encontró en el aislamiento nacional, es decir, se optó por el estancamiento nacional al considerar la actitud completamente “antidemocrática” y antimarxista de las organizaciones españolas. En lugar de luchar contra el revisionismo y el nacionalismo burgués español, la opción fue  apartarse, arrinconarse. Lo sentimos, pero estamos en total desacuerdo con esta actitud, el deber histórico de los marxistas es luchar contra todo nacionalismo, contra todo revisionismo, luchar contra todas las teorías que le eran hostiles a la educación y organización de la clase de vanguardia de la sociedad capitalista, dotarle al marxismo de una consolidación actual y revolucionaria contra las teorías revisionistas existentes y no rehuir dichos problemas teórico-prácticas del revisionismo para acabar en el aislamiento nacional. La lucha contra los revisionistas es la esencia de la lucha de clases en el plano ideológico para reavivar de manera fecunda y productiva el pensamiento teórico del socialismo científico internacional. Si en ese momento, en la época de la Transición, la vanguardia teóricapráctica se concentraba en Euskal Herria, se daba entre los militantes vascos y vascas mayoritariamente, siendo Argala uno de sus destacados militantes marxistas, su deber histórico era luchar contra el revisionismo en todos los rincones del Estado, luchar contra el nacionalismo reaccionario burgués español y el nacionalismo burgués vasco; ese era su deber y no el de desplazarse hacia su nación oprimida y abrazar el aislamiento nacional y el nacionalismo vasco, como si este fuera el antagonismo del nacionalismo reaccionario burgués español, siendo este un error mayúsculo a nuestro entender. El antagonismo del nacionalismo reaccionario burgués español es el internacionalismo proletario y no su equivalente nacionalismo vasco. Además, en este análisis aparece el germen de la “revolución socialista vasca”. Argala lo plantea de esta manera: “(…) el logro de la  independencia exigía la derrota del Estado español por lo menos en Euskal Herria, es decir, una verdadera revolución política que sólo podía ser llevada a cabo por las capas populares bajo la dirección de la clase obrera (…)” . La concepción materialista del mundo y de nuestra realidad más próxima nos conduce a la conclusión de que la derrota del Estado español no puede darse “por lo menos” en Euskal Herria, ese “por lo menos” no hace más que negar la concepción materialista de la historia, responde a un análisis idealista, el cual se fundamenta en una construcción idealista pretendiendo transformar la realidad partiendo de la conciencia, y negando el ser y la realidad material; así pues, nos encontramos ante una política de los deseos, de las pasiones y los antojos, es decir, ante el subjetivismo militante. La completa liberación social y nacional, tanto para Euskal Herria como para las diferentes naciones, se alcanzará en el momento en el que se dé “por completa” la derrota de los Estados español y francés, la demolición del poder burgués y la posterior instauración de la dictadura revolucionaria del proletariado. No por el mero hecho de amar la patria, de querer por encima de todo la independencia de Euskal Herria y de luchar con todas las fuerzas por ese "sueño" quiere decir que se llegarán a conquistar esos objetivos ilusorios.
El marxismo nos enseña y demuestra que negar la objetividad de las leyes de la historia y despojar al desarrollo de las sociedades de su esencia materialista implica inevitablemente la aplicación del subjetivismo militante, que radica en la exaltación de la voluntad y de las aspiraciones idealistas del ser humano dejando de lado el estudio y la concepción materialista de la sociedad. Los y las leninistas vascas decimos que mientras subsista el orden establecido del Estado español, mientras el poder de la oligarquía domine el Estado, mientras la revolución socialista no se imponga, no se podrá concebir una Euskal Herria independiente. Es por ello por lo que el “por lo menos” de Argala no tiene ningún fundamento materialista. De esta forma, ETA concluyó en su V asamblea con la teoría del marco de actuación. Dicha teoría primaba la organización a nivel nacional ante la organización a nivel estatal, considerando a Euskal Herria un marco autónomo de la lucha de clases. Nosotros no estamos en desacuerdo con que Euskal Herria sea un marco autónomo, de hecho creemos que lo es, a lo que nos oponemos es a justificar el aislacionismo nacional mediante esa teoría. Y es que para el MLNV, más que un marco autónomo, Euskal Herria resultaba ser un marco independiente, lo que les llevaba a organizarse de forma totalmente ajena a la lucha de clases en los Estados. Por el contrario, nosotros creemos que debemos golpear al enemigo de clase mediante la unidad internacional de clase, más allá de las barreras nacionales que embaucan a la clase obrera en la dispersión de su capacidad revolucionaria, ya que el marco autónomo de la lucha de clases en Euskal Herria está forzosamente unido a la lucha de clases estatal e internacional. No obstante, en la medida que reconocemos el marco autónomo de lucha de clases, sugerimos la necesidad de federación en las estructuras de los futuros PC de los Estados español y francés, para darle un tratamiento correcto a la cuestión nacional sin negar la unidad internacional de la clase. De la misma forma, Argala identifica a la clase obrera como clase nacional. Nada más lejos de la realidad. El proletariado es una clase internacional, una clase que mira más allá de las barreras nacionales y que tiene como objetivo un mundo sin naciones. El proletariado revolucionario tiene como objetivo el comunismo, y para ello es necesaria la asimilación multilateral de las naciones, siempre en pie de igualdad. Es por todo ello, y por mucho más, por lo que los y las marxistasleninistas de Euskal Herria debemos aportar con nuestra contribución e implicación continua en la reconstitución del Partido de la revolución del proletariado, de la unión orgánica del proletariado; sin apartarnos de esa tarea, sin caer en el aislamiento nacional por muchos y constantes obstáculos se presenten, ahora mismo nuestra lucha está centrada en anular toda desviación de la ideología burguesa en el movimiento obrero y en la reconstitución del partido de la revolución, donde la cuestión nacional debe ser un asunto fuera de cualquier desviación derechista y/o nacionalista vasca (así como izquierdista y/o españolista). Somos conscientes de que en la situación de penuria y de completa confusión en la que se encuentra el Movimiento Comunista de Euskal Herria, nos lloverán críticas absurdas, nos llamarán “españolistas”, nos insultarán, nos difamarán, nos apartarán, nos señalarán, pero tanto somos conscientes de esto como de que sin la lucha tenaz y sincera contra toda desviación nacionalista, tanto vasca como española, no podremos jamás  alzar la bandera del internacionalismo proletario y de la bandera roja en lo más alto del mástil del Poder proletario. “Nada nos duele tanto como ver y sentir las violencias, la opresión y el escarnio a que los verdugos fascistas, los oligarcas y los capitalistas someten a nuestra hermosa patria. Nos invade el sentimiento de orgullo nacional porque la nación vasca ha creado también una clase revolucionaria, ha demostrado también que es capaz de dar a la humanidad ejemplos formidables de lucha por la libertad y por el socialismo. Y nosotros, trabajadores vascos y vascas, impregnados del sentimiento de orgullo nacional, queremos a toda costa una Euskal Herria libre e independiente, democrática y socialista, republicana, orgullosa, que base sus relaciones con los vecinos en el principio humano de la igualdad. Precisamente porque la queremos así, decimos: en la Europa del siglo XXI no se puede “defender la patria” de otro modo que luchando por todos los medios revolucionarios contra los capitalistas y los terratenientes de la propia patria, es decir, contra los peores enemigos de nuestra patria; los vascos no podemos “defender la patria” de otro modo que deseando, en cualquier guerra, la derrota del capitalismo”.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Un artículo bastante acertado. Parece mentira, pero poco a poco KIMETZ va madurando

ruski dijo...

Si fuera por la oligarquia que es en definitiva quien maneja los hilos viviriamos en un fascismo que es el regimen que mejor y con mas eficacia defiende, a base de extraer la mayor cuantia de plusvalia posible a la clase trabajadora, los intereses de la burguesia. El derecho a la secesion de una nacionalidad seria en la practica una concesion de la burguesia a la clase trabajadora a parte de sus intereses de clase que no es otra cosa que un programa de democracia socialista aunque este no este plenamente asumido por la clase obrera, desarrollado, realizado ni materializado organizativamente. La autodeterminacion seria similar al reconocimiento de la sanidad universal, derecho de reunion etc... Del texto se entiende que el pnv seria nacionalista (independentista) algo de lo que discrepo pues mas bien seria regionalista al menos a dia de hoy. La nacion es a mi entender una cuestion de clase ya que la cultura, costumbres, folklore, la voluntad autonoma, idioma...identidad en definitiva forma parte de la ideosincracia de una colectividad trabajadora de un territorio determinado. Arrancar la independencia a un Estado que tiene como objetivo asimilar a un pueblo seria una victoria siempre y cuando ese pueblo o parte mantuviera en su horizonte la emancipacion social. Si el pueblo vasco wuiere avanzar hacia su independencia que lo haga ¿que puede hacer para que la correlacion de fuerzas en cuanto al reconocimiento de libertades democraticas en el ambito español pase a ser favorable y no como ahora donde imperan mayoritariamente las concepciones y postulados negadores, opresores y asimiladores (pp-psoe-upyd-ciudadanos...) o cuanto menos totalmente indiferentes? El problema no radica en que el pueblo vasco en cuanto nacion minorada y dividida territorialmente desarrolle fuerzas politicas y movimientos nacionales en clave de defensa de su identidad y reconocimiento como tal sino en la incapacidad del pueblo autodefinido como español para acompañar al pueblo vasco en su lucha por su liberacion. Es ahi donde la izquierda revolucionaria "estatal" no consigue abandonar la marginalidad politica ni una transformadora implantacion.