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05 abril 2015

Respuesta de AberriBerri a Borroka Traizioa da

Imanol Lizarralde
clientelismo_españolSuele ser una reacción habitual en los medios del MLNV desviar una discusión sobre un tema concreto hacia los parámetros de una política forofista de consigna. Lo que uno no esperaba es que la pereza de algunos pudiera llevarnos tan pronto a usar este recurso cuando en el tema que nos ocupa quedaban todavía por trabajar bastantes argumentos que hubieran podido enriquecer el debate. El blog Borroka Garaia Da menciona mi anterior artículo (“Los totalitarios, sus amigos jeltzales, la represión y los cuentos de calleja”) acerca de la objeción del historiador José María Lorenzo Espinosa al informe Foronda en cuanto a la naturaleza totalitaria de ETA. Dice que el “informe desinformador ha sido recibido bien en el submundo clientelar peneuvítico”, refiriéndose a nuestro blog Aberriberri como muestra de dicho “submundo”. Esta afirmación consta de dos datos, ambos falsos. El primero de ellos, frente a que el informe “ha sido bien recibido” decir que mi artículo sólo se refería a una cuestión, al totalitarismo de ETA, en relación a la argumentación de Lorenzo Espinosa de que ETA sólo mataba por cuestiones posibilistas y no totalitarias. Por tanto, no hacía ninguna valoración concreta del informe Foronda, sobre el que tengo algunos reparos, que ya trataré en algún otro artículo.
El segundo dato es el de incluir a Aberriberri dentro del “submundo clientelar peneuvítico”. Agradeceríamos a los autores de Borroka Garaia Da que nos explicaran esta curiosa categoría sociológica, no sabemos en qué datos fantasiosos se han basado para establecer algún tipo de “relación clientelar” de los autores de blog con el PNV, que en sus 7 años de andadura si por algo se ha caracterizado es por defender sus ideas, independientemente, a favor o a pesar de lo que opinaran los burukides jeltzales. Si Borroka Garaia Da puede establecer relaciones inexistentes de clientelismo sin datos que aportar, no sabemos de lo que acusará con dicha vara de medir a su pretendido defendido, el historiador y ex miembro de la Mesa Nacional de HB cuyo artículo comenzó esta serie, al constatar que es profesor en la nada libertaria Universidad de Deusto y colaborador en trabajos de historia con el profundamente españolista Fernando García de Cortazar. ¿Calificaría Borroka Garaia esta persistente alianza, en este caso perfectamente clientelar, entre su defendido y un representante del “régimen español”? ¿Catalogaría Borroka Garaia Da a Lorenzo Espinosa dentro del“submundo clientelar” de la Iglesia por su relación laboral con la institución de Deusto? ¿Calificaría a personas que colaboran en numerosos libros de historia, disciplina nada ajena a las cuestiones políticas como una “casta que representa servilmente sus intereses”?. ¿Es qué Lorenzo Espinosa se levanta clientelar por las mañanas, cuando escribe sus libros de colaboración o da las clases en la universidad, y por las noches, al escribir en Borroka Garaia da, muerde la mano del que le da de comer?
Lo más decepcionante de la respuesta de BGD es que ni intenta refutar ninguna de mis consideraciones acerca de la división “programa mínimo/programa máximo”, donde pruebo, con las propias palabras de los textos del MLNV, que el programa mínimo es un escalón hacia un programa máximo que plantea un cambio revolucionario del modelo político y social que tenemos actualmente. La Alternativa Táctica/Programa Mínimo son instrumentos de acumulación de fuerzas hacia un objetivo que no se explicita más que en los términos más generales de“independencia y socialismo” pero que presuponen el dominio de la sociedad vasca bajo la estrategia de poder popular que desarrolla el MLNV desde los inicios de su historia.
Lo que sí hace BGD es añadir un argumento y repetir otro de Lorenzo Espinosa para definir su postura. El primero de ellos:
“¿Cuántos vascos y vascas han necesitado matar, torturar, encarcelar o desplazar los proyectos imperiales español y francés para imponer sus régimenes sobre la nación vasca contra la voluntad de sus habitantes? El caso es que el que ha pasado a cuchillo al pueblo vasco en numerosas ocasiones hasta tenerlo bien invadido es el imperialismo español y francés. Más de 200.000 asesinados en Euskal Herria para asentar la ocupación española y francesa es el recorrido histórico del nacionalismo español desde la invasión liberal de finales del siglo 18 hasta el último muerto a consecuencia del régimen fascista carcelario”.
Esta apelación a la historia vasca, a los diversos bandos contendientes en luchas que datan desde hace cientos de años, tiene como objetivo justificar la acción político-militar de ETA comparándola con las pérdidas humanas de conflagraciones pasadas. Sin embargo, el MLNV no es continuador de estas luchas, al contrario, el surgimiento de ETA supuso una ruptura dentro de la historia vasca entre la causa por la que tantos vascos dieron la vida (los fueros en las guerras carlistas, el Gobierno Vasco en la guerra civil) y la que ellos defienden. Una cosa es el problema vasco, que se refiere a las relaciones de los Pueblos Vascos con el Estado, y otra cosa diferente, aunque superpuesta a la primera, el conflicto político-militar que desencadena ETA en 1968, que supone la creación de un nuevo sujeto (el MLNV), la adopción de una nueva ideología (el progresismo) y una nueva estrategia de lucha derivada de ella (la Guerra Popular). Por eso cuando el texto dice:
“Que los que han tenido una vida de privilegios bajo ocupación española ha sido la casta del PNV mientras robaba al pueblo trabajador vasco, y que mientras los buruzagis jeltzales hacían caja decenas de miles de patriotas y socialistas vascos eran detenidos y muchos llevados a cárceles españolas o francesas”.
Este párrafo omite que el PNV, haciendo un pacto con el Estado y con la mayoría de las fuerzas vascas, restaura las instituciones vascas atacadas por el alzamiento fascista de 1936 a partir de 1979 y que esas “decenas de miles de patriotas y socialistas vascos” son encarcelados por persistir en una estrategia político-militar en un régimen de elecciones libres (a las cuales también se presenta la alternativa política de esos “patriotas y socialistas vascos”, que simultanean la estrategia político-institucional con la lucha armada). El PNV defendió y consiguió convertir en realidad su propio proyecto político, que databa de 1936, la reinstauración de las instituciones vascas, incluidas las diputaciones forales con sus atribuciones, como primer paso de un camino de recuperación de las libertades vascas. El MLNV combatió ese proyecto político con todas las armas de lucha y trató de instaurar el suyo, basado en la estrategia de poder popular y en un proceso de institucionalización propio (en el cual, por supuesto, también contaba la existencia de la organización armada y otros aparatos coactivos). Que el MLNV haya fracasado en la instauración de su proyecto no significa que este proyecto no tenga un carácter totalitario.
Esto se trasluce en la afirmación de Lorenzo Espinosa que BGD repite, “mientras no se demuestre lo contrario, los Estados son los únicos que pueden tener una acción totalitaria en la práctica”. Entonces, cuando ETA plantea la amenaza contra categorías sociales enteras (diversas policías, jueces, empresarios, periodistas, cargos políticos y públicos…) que afectan a miles de personas que han tenido que vivir con la sombra de la amenaza además de ver a sus compañeros asesinados, ¿no estaba teniendo una acción totalitaria en la práctica? De la propia lógica de la disputa al Estado del monopolio de la violencia, y de la voluntad de ETA de ejercer ese monopolio, graduando su amenaza y ataque a diferentes sectores sociales según la coyuntura, se deriva la voluntad del MLNV de hacer sentir a toda la sociedad vasca la posibilidad del ejercicio de la fuerza de sus organismos violentos. El totalitarismo se basa en la ambición de dominio de un proyecto respecto a una determinada sociedad. ¿Qué mayor ambición de dominio totalitario que la del control de la sociedad mediante un mecanismo gradual de la amenaza de muerte que abarca cada vez mayor número de personas?
BGD, por último, identifica la lucha de liberación nacional de Euskadi con la lucha contra el capitalismo. Según esta perspectiva, el estado vasco que surgirá de la independencia será necesariamente un estado socialista. Este es el proyecto del MLNV: una revolución que pretende derrocar el sistema parlamentario democrático de Europa Occidental para sustituirlo por algo cuyos experimentos se han demostrado mucho peores; una liberación nacional que no se dará hasta el derrocamiento del capitalismo. Teniendo en cuenta que en Europa, durante los últimos cuarenta años, numerosos países se han independizado por procesos que nada tienen que ver con esta unión entre independencia y socialismo, la credibilidad abertzale del MLNV (o de BGD) se nos antoja bastante disminuida.

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