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16 junio 2015

De la lingua navarrorum al estado vasco por Xabier y última

Al decir de Luis Michelena, «las instituciones propias, mientras existían, le fueron favorables [al euskara], al menos por omisión» (El libro blanco del euskara, Real Academia de la Lengua Vasca, Bilbao, 1977, pp. 366-367). Sin que sirva de precedente, siento disentir del gran maestro de vascólogos, al menos en lo que a Navarra respecta. Las instituciones del Viejo Reino, no pecaron meramente por omisión en el proceso lingüístico, sino, si se me permite el símil tomado del catecismo católico, también de pensamiento, palabra y obra, ya que jugaron un papel muy activo a favor del romance y/o castellano e, indirectamente, en contra del euskara.
Recapitulo. El euskara ha perdido territorio a causa de la opción lingüística de las elites y de la dejación de muchos euskaldunes. No es casualidad que el proceso de pérdida se acelerara con el establecimiento del sistema liberal. Durante el Antiguo Régimen, la propia estructura estamental había favorecido la permanencia del euskara, aunque fuera como lengua de rango inferior en una situación puramente diglósica. Con la aparición de un discurso igualitario propio de la mentalidad burguesa, la separación castellano/euskara perdió su sentido en muchos lugares, lo que redundó en perjuicio de la lengua vasca. En Navarra debió ocurrir un fenómeno semejante al del País Valenciano y que fue estudiado en su día por el sociolingüista Rafael Lluís Ninyoles: No sembra arriscat d’establir que les mateixes classes superiors contrarestarien, sense pretendre-ho, la política assimilacionista de l’Estat. En una època en què el monopoli del castellà era gelosament mantingut com a signe de classe, la pressió uniformitzadora externa es veuria, prou paradoxalment, frenada per les distàncies socials internes. La castellanización es, por tanto, anterior a la implantación del sistema educativo obligatorio y, no digamos ya, a la industrialización y la inmigración masiva de otras regiones españolas, fenómenos éstos que en Navarra no se producen hasta la década de los sesenta del siglo XX. Se trata de un subproducto del proceso de nacionalización español, ligado a la liquidación de la sociedad estamental y por supuesto, a la mejora de las comunicaciones, más que a la industrialización y a la inmigración, como lo prueba el hecho de que las dos provincias vascas peninsulares más industrializadas, Vizcaya y Guipúzcoa, sean las que mejor (o menos mal) han mantenido el vascuence, mientras que las dos más rurales, Álava y Navarra, en contacto más directo con zonas de lengua castellana, son las que peor lo han conservado. Pero en historia existen pocas leyes inmutables: en Labort y, en general, en toda la Vasconia continental, a la que la Revolución privó de sus instituciones, sí que se da una relación clara entre inmigración de otras zonas de Francia (aunque, y esta diferencia es determinante, no de mano de obra, como en la Vasconia peninsular, sino de rentistas y turistas) y pérdida del euskara.


El castellano se difundió en la zona vascófona de la vertiente meridional del país a partir de las elites. A mi juicio, a pesar del testimonio de al-Himyari, ya citado, no hace falta recurrir a la sugerente hipótesis de María Teresa Echenique de que el latín dejó un heredero romance propio en la euskal herria en sentido etimológico. Vide María Teresa Echenique, Historia lingüística vasco-románica, Paraninfo, Madrid (2) 1987. En época más reciente Gabriel María Verd Conradi ha intentado recuperar la hipótesis de Echenique, «El topónimo y la lengua del castillo de Javier», Príncipe de Viana, 257 (2013), pp. 313-376.
 Intentemos por un momento desprendernos de la mentalidad actual. Tenemos tan interiorizado el Estado-Nación que no podemos siquiera imaginar una época en la que ese concepto no existía. Durante cientos de años, la prioridad de la inmensa mayoría de los navarros no fue precisamente normalizar el euskara, sino no morirse de hambre y, si era posible, vivir un poco mejor. Como los que vivían bien hablaban (o, al menos, leían y escribían) en romance, los que vivían mal los imitaban. En Cataluña, donde nada nos hace pensar que la presión homogeneizadora del Estado haya sido más débil que la de nuestro país, más bien al contrario, no ocurrió esa sustitución lingüística. Las clases subalternas mantuvieron el catalán, entre otras razones, porque las clases altas lo mantuvieron. Además, a partir del siglo XVIII, Cataluña fue privada de sus instituciones, así es que la gobernaban desde Madrid. Cada uno de los territorios de Vasconia, gracias a sus fueros (o por culpa de ellos), se gobernaba a sí mismo. El castellano en Cataluña era una lengua, si no extranjera sí extraña para sectores significativos de la población. Aquí, el castellano era la lengua de las elites y, a partir de ellas, la de la mayoría de los vascos peninsulares. Nuestros fueros están escritos en diversas modalidades romances (navarro los de Navarra, castellano los de Álava, Vizcaya y Guipúzcoa, francés los de Labort y gascón los de Sola y Baja Navarra) y, salvo excepciones (en Labort sobre todo, donde no casualmente existía una pequeña burguesía vascófona y vascógrafa), ésas son las lenguas en las que funcionaban las instituciones vascas del Antiguo Régimen. Así que el castellano nunca fue una lengua ajena en la Vasconia peninsular, ni siquiera en la Baja Navarra, donde se siguió utilizando para las convocatorias de sus Estados hasta 1772, es decir, bastante más de siglo y medio después de su incorporación a la Corona de Francia y a solo tres lustros de la Revolución. Ni que decir tiene que los mismos señoritos que en el país despreciaban a los «jebos», es decir, a los caseros euskaldunes, en Madrid (y también en París) proclamaban las bondades del vascuence como «elemento diferencial» y, en último término, como justificación del poder que ejercían en las instituciones forales.

Imanol Trebiño y Andrés Urrutia han recopilado numerosos documentos que prueban el uso del euskara por las instituciones vascas del Antiguo Régimen. Sin embargo, es claro el predominio de la documentación municipal sobre la propiamente foral (de las cortes, asambleas y diputaciones), y, aun así, ésta es en su gran mayoría tardía y limitada en gran parte a Labort, Vizcaya y Guipúzcoa, tres territorios en los que, a diferencia de las dos Navarras y Sola, no existía representación por estamentos, lo que con el apoyo del mito de la hidalguía universal permitía mantener la apariencia de cierta igualdad jurídica antes incluso de 1789. Vide Imanol Trebiño, Administrazio zibileko testu historikoak, Herri Arduralaritzaren Euskal Erakundea, Oñati, Gipuzkoa, 2001; y Andrés Urrutia, Bizkaiko Batzar Nagusiak eta euskara (1833-1877), Euskarazko testuen bilduma eta azterketa, Bizkaiko Batzar Nagusiak, Bilbo, 2003. Tampoco estoy afirmando que exista una relación de causa-efecto entre el uso administrativo de la lengua en la época foral y su continuidad en la actualidad. Labort es, precisamente, la provincia vasco-francesa en la que más se ha perdido el euskara, aunque en este caso no pueden olvidarse las causas exógenas, a las que ya se ha aludido.

 Hasta ahora me he referido sobre todo a la zona originalmente vascófona de Navarra. Según hemos visto, menos de la mitad de esa zona sigue siendo euskaldun en la actualidad. Pero, además, existe otra que nunca ha sido vascófona. Y es la que ha ido cobrando importancia en las últimas décadas. Cuando se aprobó la mal llamada Ley Paccionada en 1841, tras la Merindad de Pamplona, la más poblada era la de Estella (por eso a cada una de ellas se le asignó dos representantes en la Diputación Foral, mientras que las demás merindades solo contaban con uno). Pero en la década de 1960, la población de la Ribera aumentó de modo considerable y la Merindad de Tudela quedó segunda tras la de Pamplona  (por eso, en 1979, la Merindad de Tudela ganó un diputado foral, en perjuicio de la de Estella). He aquí algo que los nacionalistas vascos no quieren entender: que la población de Navarra no está distribuida como hace medio siglo. Como consecuencia de la industrialización, el peso de la Ribera ha aumentado a costa de la Montaña (con la excepción de la Comarca de Pamplona) y, por si fuera poco, la Montaña, incluyendo sus dos cabezas de merindad, Pamplona y Estella, se ha castellanizado en una gran medida. Desde un punto de vista demográfico, y no digamos ya desde el lingüístico, la Navarra actual no tiene nada que ver con la de Sancho el Mayor, ni siquiera con la de García el Restaurador. Tal vez nunca como hoy han vivido tantos navarros en una zona donde el euskara sí que es una lengua ajena. Desde luego, mucho más ajena que el castellano en la zona vascófona. Según parece, durante los primeros siglos de la llamada Reconquista, el euskara se expandió a la Rioja y la Bureba y no veo por qué no podría extenderse en el siglo XXI a la Ribera, si sus habitantes así lo desean (y solo si lo desean), pero la primera condición para cambiar la realidad es conocer la realidad y saber diferenciarla de los sueños. Todos los nacionalismos fueron historicistas en un principio. Sin embargo, a partir de la segunda mitad del siglo XIX, por influjo del nacionalismo alemán, con la justificación intelectual que suponía la hipótesis del relativismo lingüístico, a la que ya he hecho referencia, el recuerdo idealizado del pasado, a menudo imperial, se fue convirtiendo en un elemento de segundo orden y la lengua le tomó el relevo. Eso es lo que ocurrió, por ejemplo, en Chequia, Polonia, Finlandia, Flandes y Cataluña, además de en el propia Alemania. En esa sustitución, tuvo mucho que ver el cambio de la clase dirigente: la nobleza suele ser conservadora y, para mantener sus privilegios, mira hacia atrás; la burguesía, por el contrario, es revolucionaria o por lo menos reformista y no tiene tanto interés en cuestiones de épocas anteriores. La historia se conjuga en pretérito; la lengua, en presente y en futuro. En Vasconia no hemos superado esa fase historicista: todavía somos esclavos de la historia. De una historia inventada, además. En pleno siglo XXI, publicistas, que se dicen historiadores, siguen intentando justificar la existencia de la nación vasca manipulando la historia. No queremos ni oír que el Reino de Navarra funcionaba en romance. Que el Reino era el ámbito de los nobles. Euskal Herria, en cambio, era, sobre todo, el ámbito de los ganaderos y campesinos (y solo de los que vivían al norte de Tafalla). Aunque hasta el siglo XIX la mayor parte de los navarros eran euskaldunes, Navarra no era un estado euskaldún, porque su administración y sus dirigentes no funcionaban en euskara. Es imposible escribir una historia política de Euskal Herria, porque Euskal Herria nunca ha existido como entidad política. El propio Sabino Arana habría estado de acuerdo con esta afirmación. Pero sí es posible escribir una historia cultural y lingüística de Euskal Herria, porque, pese a lo que digan algunos, Euskal Herria constituye una realidad cultural y lingüística innegable.


JPEG - 24.9 KB Necesitamos una gran historia vasca de las mentalidades, que incorpore lo mejor de las aportaciones de la historiografía y de la lingüística y en la que el euskara reciba el trato que se merece como un elemento fundamental, aunque no único, de la permanencia del pueblo vasco a lo largo de los tiempos. Una historia transversal y diacrónica que trascienda los estrechos márgenes temporales impuestos por la especialización académica y que termine de una vez con toda vocación ad probandum. Pero esa historia seguirá esperando en el limbo de los justos mientras no sepamos distinguir lo que fuimos de lo que queremos ser.

*He intentado analizar la relación entre lengua y clase social en mi libro Una historia de las lenguas.

* Por falta de espacio no puedo detenerme en la hipótesis de la «vasconización tardía» de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya, a la que me he referido en una obra escrita en colaboración con Iván Igartua, Breve historia de la lengua vasca (Etxepare Euskal Institutua, San Sebastián, 2012, pp. 40-49). Sí quisiera comentar que el argumento principal de quienes defienden que el vascuence se hablaba en la Rioja ya antes de la llegada de los romanos (el más reciente Eduardo Aznar Martínez, El euskera en La Rioja. Primeros testimonios, Pamiela, Pamplona, 2011) son los topónimos Gracchurris, Ilurcis y Calagurris. El segundo elemento de Gracchurris (la actual Alfaro) ha sido identificado con (h)uri o (h)iri ‘ciudad’ en euskara moderno. Sin embargo, tal identificación no es en absoluto segura (en euskara antiguo debería ser *hil), y aunque lo fuera, nada probaría porque (h)uri o (h)iri podría ser —no sin ciertos problemas— un préstamo del íbero. Por otra parte, Festo, en el siglo IV, es el único autor que señala que Gracchurris se llamó anteriormente Ilurcis. Es probable, sin embargo, que Ilurcis sea una errata por Iliturgis, la moderna Mengíbar, en la provincia de Jaén, en Andalucía. El error de Festo puede deberse a que tanto Alfaro como Mengíbar fueron fundadas por Tiberio Sempronio Graco. Vide Raquel LópezMelero, «¿Gracchuris fundación celtíbera?», Veleia, 4, 1987, pp. 171-177. Ilurcis podría significar «la ciudad de Urcis», pero desde luego no en vascuence, en cuyo caso el orden de los dos elementos que componen el topónimo debería ser el inverso, es decir, algo así como *Urcil. En cuanto a Calagurris, la moderna Calahorra, se trataba en origen de una población celtíbera atribuida posteriormente a los vascones, cuyo nombre con toda probabilidad no tiene nada que ver con gorri ‘rojo’. Vide Francisco Villar, «Indoeuropeos y euskaldunes en el País Vasco y Navarra. Genes, lenguas y topónimos», en Francisco Villar y Blanca M. Prósper, Vascos, celtas e indoeuropeos. Genes y lenguas, Universidad de Salamanca, Salamanca, 2005, pp. 449-450 y 462.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

"nunca ha sido vascófona"

NUNCA? asi que obviais que el euskara se hablaba hasta el Val de ARAN antes de la llegada de los arabes, es decir, los moriscos acabaron con el euskara en HerriBehera (y "la rioja" es HerriGoxa).

y ese de que el euskara se "perdio" exclusivamente por elemntos endogenos... MENTIRA

Anónimo dijo...

Decís cada barbaridad...
En el valle de arán antes de la llegada de los árabes se hablaba lo que se habla hoy occitano y no como dices euskera, se habla occitano en el valle de arán desde la presencia romana en el valle de arán, desde siglos antes de la llegada de los árabes. El occitano es una lengua romance, que viene del latín, igual que el castellano, el aragonés... que también son lenguas romances.
Salud

Anónimo dijo...

ETIMOLOGÍA
La comarca toma el nombre del valle en que se encuentra. El nombre Val d'Aran es aranés. La teoría más difundida establece que Val d'Aran es en sí mismo un pleonasmo o tautopónimo, ya que significaría Valle del Valle (val significa valle en aranés y aran, del antiguo euskera haran, también significa valle), ya que el euskera se habló en pueblos pirenaicos de Lérida hasta los siglos XII - XIII.

La denominación Val d'Aran (en aranés) a menudo aparece escrita como era Val d'Aran usando el artículo femenino en aranés como parte del nombre (tanto en aranés como en catalán, la palabra "valle" (val, vall) es femenina).

Xabier dijo...

Marcus Terentius Varro (-116/-27) Erromako letra gizon ezagunak aipatu zuen lehenbizikoz Vasconum saltus, gutxi gorabehera gaurko Nafarroako Mendialdea. Titus Livius (-59/+17) historialari handiak eman zigun Vasconum ager edo Erriberaren berri. Duela bi mila urte eskualde horietako mugak ez ziren gaur egungoak, baina bistan da ordurako bi Vasconia zeudela, gaur egun bi Nafarroa dauden bezala. Varron eta Livio ez zaizkigu eskualde horietako hizkuntzez mintzatzen, gai hori ez baitzitzaien batere interesatzen. Hala ere, zantzuen arabera, pentsatzekoa da Saltus delakoan euskara zela nagusi eta Ager delakoan erdara bat edo batzuk (zeltiberiera, adibidez). Latina zen garai hartan bi eskualdeeetako Verkehrssprache, lehenago iberiera izana zen bezala, omen. Varronek eta Liviok ez dute “Erdialderik” aipatzen Saltus eta Ager artean. Gaur egun saski-naskitako balio digun Zona Media hori, Joan Manyer i Flequer Kataluniako idazle erregionalistak aipatu zuen lehenbizikoz, 1878an. Lehenago, 1757an, Nafarroako Gorteek País Medio bat izan zuten hizpide. Beste nonbait azaltzen saiatu naizen bezala, “Erdialde” hori sortzez euskalduna zen eremu erdaldundua da. “Mendialdea” euskalduna bazen eta “Erribera”, erdalduna, erdibideko eremua izendatzeko esaera berri baten beharra nabarmendu zen XVIII. aurrera, euskara galdu ahala.

Eta hara, “Erdialde” horren eta Erriberaren arteko mugan, “Erriberri” toki-izen bitxia agertu zaigu. “Erriberri” kultismo bat baita. Alegia, ez dugu ahozko tradiziotik jaso eta ez da toponimia xehean ageri. Literatura idatzian soilik dokumentatzen da, lehenbizikoz Esteban Garibaik 1571n idatziriko Compendio historial de las crónicas y universal historia de todos los reynos de España liburuan, hain zuzen ere. Garibairen arabera, “Erriberri” Oliteren euskal izena zen. Kultismo horren arrakastaren zergatikoa hauxe da: Olite Nafarroako errege-erreginen egoitza izan zela eta, 1407az geroztik, merindade bateko hiriburua (Zangozako eta Tuterako merindadeek bat egiten zuten toki erosoan zegoen herrixka bat izana zen Olite lehenago, Lizarrako eta Iruñeko merindadeetako antzinako mugetatik ere urrun ez zegoena).

Xabier dijo...

Garibai ez zen Olitekoa, Arrasatekoa baizik. Beraz, bigarren eskuko iturriak ibili behar izan zituen. Haren antzera, XVII. mendean, Allande Oihenart ere omenka mintzo da eta, dioenez, Oliteren jatorrizko izena Ologoti da, ustez, “olo-ogi-ti” esan nahi duena (“locum pane ex auena confecto abundantem”). Beste zuberotar bat, Johañe Filipe Bela, Oihenarti darraio, XVIII. mendean. Gutxienekoa da etimologia horrek ez hanka ez buztan ez izatea. Idazle euskaldun horien arabera, Olite euskal izen garbia da: horixe da funtsezkoa.

Hala ere, Garibaik berak aditzera eman zuenez, “Erriberrik” ez du pueblo nuevo/village neuf esan nahi, tierra nueva/terre neuve baizik. Halaxe deitzen zieten, antza, Iruñeko euskaldunek musulmanei kenduz zihoazkien eremuei. Euskaraz herriberri dena, extremadura da gaztelaniaz, leoneraz eta portugesez. Kontua da Peralta edo Kaparroso Olite adina direla herriberri. Katalunian ere Catalunya Vella eta Catalunya Nova bereizten dira eta Gaztelan, Castilla la Vieja eta Castilla la Nueva. Olitetik beherako Nafarroa Erriberri den bezala, gorakoa *Errizar izan zitekeen. Bada diferentzia nabarmen bat errizartarren eta katalan, gaztelau, leondar eta portugesen artean: errizartarrek, hots, jatorrizko nafarrek, ez zutela beren hizkuntza Erriberrin ezarri, hor erdaraz mintzatzen segitu baitzuten. Harrigarriena da, lehenago, Errioxa eta Bureba euskaldunduak zituztela, baina bi eskualde horiek Gaztelak beretu zituen XII. mendean. Erriberriko erdarak (nafar-aragoitar erromantzea eta mozarabiera) berehala hasi ziren gaztelaniarekin nahasten, 1512ko Konkista baino lehen.

xabier dijo...

Bada beste aukera bat. Agian “Erriberri” Ribera-ren herri etimologia bat da (egiatan, latinezko *riparia-tik datorren arren). Hori hala bada, “Erriberri”, jatorriz, Mikolas Ormaetxea “Orixe”-k Euskaldunak poema epiko-bukolikoan (1950) mespretxu puntu batekin “Kokoerri” zeritzon eskualde bera da (zer esanik ez, Ormaetxeak Oliteri “Olite” deitzen dio, ez “Erriberri” edo “Ologiti”). Orixek argi eta garbi berizten baititu “Euskal Herria” eta “Kokoerria”. Joan Perez de Lazarraga arabarrak eta Joanes Leizarraga lapurtarrak, adibidez, Garibairen garai berean, “eusquel erria/heuscal herria” aipatu dutenean, Erribera ere gogoan zuten? Ala Sebastian Mendiburu gipuzkoarrak XVIII. mendean jadanik aipatzen zituen “erdal-erri”-etariko bat besterik ez zen Ager izandakoa?

Ez dut probidentzian sinesten, ez Jainkoarenean, ez Historiarenean ere. Sinetsiko banu, mirari bat irudituko litzaidake erromatarren garaiko Vasconia eta gaur egungo Nafarroa hain antzekoak izatea. X., XI. eta XII. mendeetan Iruñeko eta Aragoiko erregeek Erriberri gehiena (bir)konkistatu eta Errizar-ekin bateratu zuten. Alfontso Borrokalaria 1134an hiltzean, Erriberri eta Errizar, biak elkarrekin, Aragoitik bereizi ziren, errizartar eta erriberritar aitorensemeek Tuterako jauna, Gartzia Berrezarlea, hautatu zutelako errege. 1200ean, Araba, Bizkaia eta Gipuzkoa galdu ziren betiko (orain arte, behintzat). 1527an, Baxenabarre. Halabeharrez, gaurko Nafarroak klasikoen Ager eta Saltus biltzen ditu berriro.

Azken mendeetan, Erriberriko hizkuntza Errizarren zabaldu da. Gure belaunaldiaren erronka hauxe da: Errizarko hizkuntza gehiago ez galtzea eta bertan berreskuratzea, galdu denean, eta Erriberrin zabaltzea, bertakoek nahi duten heinean. Bi herrik, bi hizkuntzak egiten baitute gaurko Nafarroa.

Anónimo dijo...

No está claro si en tiempos prerromanos en la zona del valle de arán se hablaba ibero o protoeuskera. Ahora pensar que en los siglos XII y XIII en el valle de arán se hablaba euskera como dice el texto que has puesto es una barbaridad para la que no solamente no hay pruebas que demuestren la existencia del euskera en estos siglos en el valle de arán, es que hay pruebas de que en los siglos XII y XIII en el valle de arán se hablaba ya occitano.
Poner como demostración de la existencia del euskera en el valle de arán en los siglos XII y XIII que arán viene del euskera haran que significa valle es una barbaridad. Se suele explicar el nombre del valle de arán por la presencia de euskaldunes que le dieron este nombre cuando el reino de navarra ocupaba el valle de arán.
Si tienes pruebas de lo que dices estoy deseando verlas.
Salud

Anónimo dijo...

NABARRALDE:
Ejemplos de topómimos en euskera desde el valle nabarro del Ronkal al valle de Arán (En Lleida), incluido Aragón:

Benabarre, Zoriza, Quinboa, Lujiarre, Lascuarre, Luparre, Bizberri, Astu, Arbe, Axpe, Arbe, Cenarbe, Javierregay, Achar, Lizarra, Gistain, Eunate, Artaso, Artasona, Barosa, Ayerbe, Bisauri, Loarre, Aisa, Besos, Acon, Larres, Biescas, Escarrilla, Lanuza, Basaran, Bergua, Ara, Ecuain, Yaga, Arazas, Suelza, Barrosa, Yna, Ainsa, Gerbe, Nabal, Arro, Benasque, Ariste, Chia, Serraduy, Isabena, Barasona, Estada, Aren, Barruera, Escuñau, Esera, Espua, Isona, Cuarte, Gurea, Biscarrués, Ardisa, Erla, Bolea, Arascués, Esquedas, Aniés, Sabayés, Belarra, Hirbike, Mascún, Guarga, Basa, Estron, Escaldes, Engolasters, Esquella, Aranza, Esabol, Escardars, Estana, Nabas, Cuart, Aña, Gurri, Maya, Bascara, Estiche, Jubierre, Ballobar, Escarpe, Algerri, Ibars, Aytona, Asco, Estanga, Urria etc.

En Huesca, musulmana hasta la conquista de Pedro I en el año 1096, unas ordenanzas de 1349 dicen: "Item nuyl corredor non sia usado que faga mercaduria ninguna que compre ni vende ningunas personas, faulando en algaravia (árabe) ni en abraych (hebreo) nin en bascúenç et qui lo fara pague por coto XXX sol".

Se repite esta fórmula en diferentes Ordenanzas hasta el siglo XIX. En una entrevista a Bixente Latiegi en la revista “Ze Berri?” (nº 21, dic-1999), este estudioso de la toponimia de Huesca, comenta que: en el documento “del siglo XVI de la Cofradía del Vendedores y Compradores de Huesca de la segunda mitad del siglo XVI, de 1567, se vuelve a prohibir a los corredores hacer mercadurías en euskera”, Bixente Latiegi, comenta que incluso había un documento igual del siglo XVII que se ha perdido y que no se encuentra hoy por hoy.

El matemático, cosmógrafo y licenciado en leyes Andrés de Poza y Yarza nacido en Orduña (Bizkaia, 1547-1595), conocido como Licenciado Poza, dejó escrito que en los alrededores de Jaca se seguía hablando euskera en su época y que existen topónimos vascos con una alta frecuencia hasta el río Gallego.

Las danzas del Pirineo aragonés tienen un notable parecido con las vascas pues su raíz cultural es la misma, todo el Pirineo ha formado, incluso en época reciente, una misma unidad cultural, como enseña el gran conocedor y máxima autoridad de las danzas vascas, Juan Antonio Urbeltz. En una de esas danzas, se grita incluso: "¡Viva Sancho Abarka!", rey navarro y conde de Aragón que unificó en la familia real nabarra ambos títulos como hemos visto.

En todos los valles altos fronterizos entre Alta Navarra y Aragón, se habló euskera al menos hasta el siglo XVI, según la tesis doctoral del filólogo Juan Carlos López-Mugartza (Universidad Pública de Navarra, El Periódico de Aragón 31/12/2007): "El euskera ha sido la lengua propia de los valles navarros orientales y de los valles bearneses y aragoneses limítrofes hasta época relativamente reciente" (…) en el Valle de Ansó "la presencia del euskera es abrumadora”. Este valle contiguo al Ronkal, da nombre a una gran saga de reyes nabarros, los Antso o Sancho.

El euskera de los baskones sobrevivió hasta épocas más recientes en Las Cinco Villas de Aragón, territorio fronterizo con Alta Navarra, así en Uncastillo, por ejemplo, se cantaba misa en euskera hasta mediados del siglo XIX.
También en Cinco Villas de Aragón, en Salvatierra de Esca, las autoridades pidieron una persona euskaldun como capellán en 1838: “ha de ser vascongado (que sepa euskera) para poder predicar, preguntar y confesar en vascuence, de otro modo no puede servir en esa villa”.

Anónimo dijo...

Como conclusión, y como dejó escrito el gran filólogo Joan Corominas (Barcelona 1905-1997): “Los nombres de parentesco vasco en el Alto Aragón y en el noroeste de Cataluña se encuentran en masa. Nos dedicaremos a estas comarcas: Ribagorza, Valle de Arán, Pallars, Alto Urgell, Andorra y Cerdaña. En ellas y en Aragón esos nombres (vascos) aparecen en masas tan grandes que ello nos da una sensación de gran seguridad y nos aporta elementos de comparación lo bastante numerosos para quitarnos a menudo todas las dudas” (…) “los vascos han desempeñado un gran papel en el pastoreo pirenaico y no sólo los actuales vascos de (Alta) Navarra, Soule (Zuberoa) y Vascongadas (Navarra Occidental) sino también los antiguos pastores vascófonos nativos del Alto Aragón y los Altos Pirineos gascones aún quizás del Pallars y el Valle de Arán, donde la muerte de los idiomas prerromanos es mucho más moderna de lo que suele admitirse”.

sozialismorantz dijo...

Como te he dicho no hay pruebas de que el protoeuskera se hablara en el valle de arán en tiempos prerromanos, existen dudas de si se hablaba protoeuskera o ibero, donde si que existen pruebas de que se hablara el euskera en tiempos prerromanos es en el pirineo aragonés, lo que quedaba en estos de euskera tras la presencia de los romanos y los visigodos en la zona es difícil de decir pero muy poco creca de la frontera con navarra tenía presencia el euskera pero poco más.
Respecto a la toponimia en la zona, se suele achacar esta toponimia a la presencia de euskaldunes(en euskera euskal-dun significa persona que tiene el euskera, que lo habla) El reino de navarra sobre el siglo X controlaba un gran territorio, entre este territorio el valle de arán y se achaca a la presencia de euskaldunes que fueron a estos territorios conquistados la presencia de toponimia en euskera por ejemplo el mismo nombre del valle de arán. Aquí tienes la extensión entonces del reino de navarra, en realidad no es reino de navarra, es reino de pamplona, el reino de navarra vendría después pero bueno http://image.slidesharecdn.com/tema43nucleoscristianos-140123065508-phpapp01/95/tema-4-3-nucleos-cristianos-9-638.jpg?cb=1390460151
Pues claro que se habló euskera en el valle del roncal hasta hace poco, existía un dialecto del euskera propio del valle del roncal y en parte pequeña del pirineo aragonés cercano al pirineo navarro también se habló euskera pero una cosa es esto y otra que en el siglo XII, XIII incluso te vas hasta el XVI se hablara euskera en el valle de arán, no tenemos pruebas ni de que en tiempos prerromanos se hablara euskera en el valle de arán, que en tiempos del reino de navarra haya habido euskaldunes en el valle de arán, esto sabemos que es así, sabemos euskaldunes del reino de navarra fueron a esas tierras cuando las conquistaron y se asentaron allí como señores feudales con sus soldados muchos de ellos euskaldunes, en la edad media se hacía esto, los caballeros luchaban para el rey y el rey les daba territorios pero esto no quiere decir que en el valle de arán se hablara euskera vernáculo, quiere decir que fueron euskaldunes a asentarse en la zona desde lo que entonces eran territorios donde se hablaba el euskera, son cosas muy distintas.
salud