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21 junio 2015

Gure esku dago se agota. por Jon de Herri Gorri

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Illunbeko paella erraldoia prest!
La campaña Gure Esku Dago, se desenvuelve otro año más en la vacuidad “tranquila y amable” del folclore nacionalista, en un contexto post-electoral en el que el independentismo ha perdido fuelle. El derecho a decidir “en sí mismo”, carece de la capacidad de constituir un sujeto ideológico relevante para amplias capas del Pueblo Trabajador Vasco, que no se reconocen en un significante (decidir) sin significado (¿qué, para qué, para quién?). La esencia nacional-identitaria no es unívoca en Euskal Herria, ni mucho menos, por lo que fundamentar el derecho a decidir sobre esas bases, no tiene otro resultado que el de eternizar una contradicción que termina siendo funcional para el propio sistema en la que es contenida.
Gure Esku Dago se agota en las puertas de la Sabin Etxea, puesto que no genera contradicciones entre las bases electorales del PNV, que era su objetivo fundamental. Y es que hasta el nacionalismo jelkide entiende mejor que el soberanismo de izquierdas, la realidad sociológico-política de Euskal Herria. El nacionalismo jelkide decide y gana elecciones porque no se plantea el derecho a decidir, sino que lo ejerce, resultando irrelevante su marco, ya que se concreta en lo mismo: explotación, opresión, dominación. La transversalidad es patrimonio del PNV, su centralidad atrae votos españolistas en Gipuzkoa para echar de la Diputación a EH BILDU, mantiene su mito de buen gestor en Bizkaia, a pesar de los efectos de los recortes y ajustes, pacta con el PSOE y manda a sus emisarios folclóricos como Joseba Egibar, a los actos de Gure Esku Dago, junto con una delegación de la base electoral del PNV, que miran con simpatía “el derecho a decidir”, pero el txakoli del batzoki de turno y la seriedad tecnocrática de Urkullu, son más significativos que cualquier otra cosa.
La autodeterminación no puede ser despojada de programa político, de proyecto de sociedad para una Euskal Herria efectivamente plural, diversa, pero en el que un 90% de su población comparte no tener otra cosa que su fuerza de trabajo para ser vendida a cambio de un salario. ¿Simplismo? Será que no soy transversal y no puedo evitar mantener un gesto adusto y de nausea cuando un 20% de la población de Euskal Herria, se mantiene por debajo del nivel de la pobreza. Será que al aparato político-empresarial-electoral del PNV, lo concibo como enemigo de clase y no potencial aliado. Euskal Herria se autodeterminará cuando su Pueblo Trabajador Vasco, integrado por diferentes formas de concebir la identidad nacional y cultural, entienda y decida que debe transformarse en poder constituyente hacia el socialismo. No hay otra forma de autodeterminación, no hay otra decisión que tomar: o socialismo o jornadas lúdico-festivas, en la que sin duda, los globos y los caramelos del PNV son mejores…

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