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19 julio 2015

EN MITAD DEL CAMPO DE DEBATE: ELEMENTOS PARA LA DISCUSIÓN. FRML

En un lapso de cuatro meses, los camaradas de Herri Gorri y Kimetz han realizado una serie de cruces de ideas y críticas, tanto de la cuestión nacional vasca, aspecto importante a debatir debido al espacio territorial estratégico en el que se encuentran ambas organizaciones, como el que en esta ocasión nos interesa abordar, y al que aportar una serie de elementos a discutir.
Se trata de un debate respecto al proceso de reconstitución partidaria, del que Herri Gorri emitió un comunicado para la apertura de un proceso constituyente a nivel de Euskal Herria, que fue contestado por Kimetz, y éste a su vez por Herri Gorri a modo de contrarréplica. Hemos seguido atentamente este debate y creemos conveniente intervenir en él tratando una serie de puntos que se desarrollarán en los párrafos sucesivos.
Kimetz comienza el texto señalando que “el sujeto revolucionario del Partido de nuevo tipo es el proletariado”. Además de la confusión que acompaña a la frase, es fundamentalmente errónea. El sujeto, como centro estratégico y dirigente del proceso revolucionario, de su consolidación (dictadura del proletariado) y de su propia destrucción (comunismo), es el Partido Comunista. El proletariado no es más que el dato empírico con capacidad política para el desarrollo práctico de este proceso, y es diferente de la clase obrera como tal, interna al capitalismo, simple capital variable. La vanguardia comunista, la concentración depurada de la fuerza proletaria, por ello, no es nada más ni nada menos que el Partido, y sólo él: orienta las condiciones y fines adecuados a la lucha dirigida por el proletariado. Esto no significa, ni mucho menos, que su existencia conduzca en línea recta e indivisa a la realización de sus objetivos políticos; que durante todo el siglo XX en Europa hayan florecido partidos oportunistas burgueses con el nombre de “Partido Comunista”, la localización del lugar de residencia de la burguesía en el mismo Partido, refuta por completo esta idea. Entendemos que en estos parámetros la discusión por definir al sujeto revolucionario como Pueblo Trabajador Vasco o simplemente como Proletariado carece de sentido; son referencias a lo objetivo de la sociedad capitalista que nos valen para ampliar los instrumentos organizacionales y articular un discurso victorioso. Esto se aprecia en que Herri Gorri llama Pueblo Trabajador Vasco a la configuración histórica específica que adopta lo que Kimetz llama proletariado en la formación económico-social de Euskal Herria.
Convergemos con Herri Gorri, por otra parte, en señalar que el análisis que hace Kimetz de las características del capitalismo contemporáneo y las relaciones centro-periferia no sólo es poco científico sino infundado. Este tema, por otra parte, al que invitamos a su estudio y discusión, no consideramos que deba -ni pueda- ser tratado aquí.
Se continúa afirmando que, entendida la política en su proceso (la lucha de clases), “debemos lograr la básica unidad ideológica a través de la lucha de los contrarios”. Lucha de contrarios, se puede apreciar, es una determinación muy general. Engels advierte, al respecto de la negación de la negación, que cuando “describo [algo] como negación de la negación no digo absolutamente nada sobre el particular proceso de desarrollo que atraviesa”.¹ Los camaradas de Kimetz deberán señalar a qué lucha de contrarios se refieren, entre qué contrarios y dónde ha de llevarse a cabo. Las líneas proletaria y burguesa (también la pequeñoburguesa, especialmente tras la jornada electoral), se enfrentan en la realidad política y, de forma especialmente aguda, en el seno del Partido. Sin embargo, reiterar que se ha de combatir la línea burguesa no significa demasiado si se limita a esa misma reiteración y no va acompañada de la destrucción, combate, deslegitimación política efectiva de los órganos revisionistas que la sostienen. Es la tarea que viene a señalar la ininterrumpida reconstitución. La acumulación de fuerzas, la Unidad por la Unidad y sin principio, no sirve de nada si no es acompañada de una decidida confrontación activa, pero esa confrontación no es más que lenguaje muerto -muy similar al del marxismo académico- si no se articula en torno a un fortalecimiento del campo organizado. Mao declara al respecto: “Un grupo dirigente, verdaderamente unido y ligado con las masas, sólo puede formarse gradualmente en medio de la lucha de las masas, y no al margen de ella”.² Se sabe también que esta ligazón no tiene siempre carácter principal o inmediato (a pesar de ser imprescindible), y que hay que conseguir el orden en la ideología para poder hacerlo en la organización.
Kimetz establece como condición de la reconstitución partidaria que “es imprescindible que hagamos que el marxismo vuelva a ser la vanguardia ideológica”. Nos gustaría saber a qué se refieren los camaradas de Kimetz con “vanguardia ideológica”, si a la elevación del marxismo a la altura del saber de nuestra época o a la ideología de referencia del movimiento obrero. Entendemos que cualquiera de ellas es falaz; Marx escribía en 1852, sin haber escrito aún El capital, su obra científica central, y sin haber extraído todas las conclusiones de sus investigaciones críticas de la economía política, que situaba la política prescriptiva de la dictadura del proletariado entre sus nuevas aportaciones. Esta decisión política no se deducía del mero análisis de la realidad, y la política marxista contemporánea no puede formularse y desarrollarse únicamente de un balance histórico o una reconstitución ideológica, aunque formen parte del mismo proceso. La política que no se hace no es. Por otra parte, acordamos con los camaradas de kimetz la necesidad de coordinar “la actividad ideológica y política”.
Para ello, la “fase de aproximación”, la voluntad de realizarla y la superación de sectarismos (que habría que llamar chovinismo de siglas) que requiere Herri Gorri son condición necesaria para quien se proponga efectivamente una política decidida de reconstitución, pero ésta no se consuma, ni mucho menos, en aquellas. La necesidad de una referencialidad comunista es ineludible, sin embargo, dudamos que de la “coexistencia organizacional” y del “desarrollo de una línea de intervención conjunta” fundada en colectivos de trabajo mixtos “el Partido terminaría surgiendo”, como sostiene Herri Gorri. Son una condición ineludible, pero su surgimiento, el corte y la interrupción en las masas que puede organizar un Partido, está lejos de poder llevarse a cabo por la simple colaboración intersubjetiva de los comunistas.
La necesidad de “mayor presencia de cuadros y militantes comunistas en el movimiento popular y sindical” que Herri Gorri reprocha a Kimetz no considerar es tal en la medida en que estos cuadros y militantes se orienten en torno a la necesidad de una organización partidaria ausente. Hoy, en Europa, “cuadros y militantes comunistas” significa exclusivamente individuos organizados, y no sólo de palabra, en torno a la reconstitución política e ideológica del comunismo, cuyo único resorte es el Partido, y nada más. Estamos de acuerdo con Herri Gorri en este punto: de una reconstitución exclusivamente ideológica no puede derivarse un movimiento de vanguardia, un destacamento obrero fortalecido. También entendemos que Kimetz, por lo anteriormente expuesto, no se limita a tal planteamiento, pues señala la articulación necesaria entre “actividad ideológica y política”. No estaría de más, a este respecto, comenzar a señalar en qué lugares políticos puede este trabajo empezar a llevarse a cabo conjuntamente, en los que, no está de más repetirlo, las diferencias no son tan amplias.
El subjetivismo radical que Herri Gorri imputa a Kimetz -aunque no tengamos claro que esta sea la línea propuesta por el destacamento-, es cierto, nada tiene que ver con el leninismo. La novedad absolutamente radical, al margen de determinaciones históricas y estructurales, no ha tenido ni puede tener lugar, y la línea política interventora es por completo necesaria, incluso cuando se encuentre sucia por el estrecho contacto con los lugares en los que la política burguesa se practica. Nos gustaría, asimismo, que los camaradas de Herri Gorri esclareciesen el concepto de “guerra de posiciones” que reiteran entrecomillado y que señalasen qué papel tiene en el proceso de reconstitución, cuál es hoy su concretización efectiva con un Partido ausente. “Recuperar la conciencia ‘en sí’”, que Herri Gorri pone como tarea, nos parece algo muy nebuloso que también se habrá de aclarar, pues es considerado como “paso definitivo a la conciencia ‘para sí’”. Es evidente que sin algo así como una conciencia en sí no puede darse un tránsito a una conciencia para sí (situándonos ya en un esquema bastante reduccionista), pero es más difícil imaginarse algo así como una falta de la misma conciencia en sí que abre esta posibilidad.
Para concluir sobre el todavía indecidible marco autónomo de lucha de clases como proceso político que es, entendemos que debe situarse de parte de lo subjetivo de la política, la cual es por completo en las masas, y no de parte de la historia, lo objetivo del materialismo histórico (o un reduccionismo invariablemente formalista del mismo en el que se ahoga la crítica de Reconstrucción Comunista a Herri Gorri). Esto quiere decir: si algo así como un marco autónomo de lucha de clases puede existir ha de ser como resultado de una política que se esté desenvolviendo con carácter autónomo en Euskal Herria, y no la simple derivación de un análisis de la formación social de este territorio. Este análisis, por otra parte, es preciso para constatar, población por población, dónde, contra y hacia quién debemos dirigir nuestra política, es decir, responder a la pregunta: ¿quiénes son nuestros enemigos y quiénes nuestros amigos? Por lo demás, nos mantenemos firmes del lado de quien trabaje concienzudamente por la reconstitución del comunismo, nada sino, en palabras de Marx y Engels, “el movimiento real que anula y supera el estado de cosas existentes.”
¡Concretemos las tareas de reconstitución y edificación del Partido Comunista!
¡Por el desarrollo y profundización de una política marxista consecuente!

Notas:
1) F. Engels, Anti-Dühring.
2) Mao Tse-tung, Algunas cuestiones sobre los métodos de dirección, Obras Escogidas, tomo III.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

El lenguaje de los caminantes,trae novedades,descubre la influencia de los creadores "del Ciclo de Octubre".Nadie puede escaparse al olor de la siembra ,la de sus flores.El MAI y adláteres,cada día mas presentes.Insoportable para el revisionismo.

OXI2 dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
OXI2 dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

si el MAI es el revisionismo maoista