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14 julio 2015

La figura de Txabi, manipulada?? habla sarasqueta su compa.

Resultado de imagen de Liga Komunista IraultzaileaJosé Vicente Idogaya, alias Pechotoro, publica  una necrológica del que fuera su compañero de militancia (ETA, ETA VI, la trotskista LKI…) Sabin Arana Bilbao. No es la primera vez que Idoyaga, al que supongo todavía cercano a la extrema izquierda, escribe sobre la historia de la organización terrorista (baste como ejemplo este texto suyo en la revista Viento Sur). Sin embargo, no por ello deja de sorprender el continente (¡el diario El País!) y el contenido, que reproduce tanto el lenguaje deformado como algunos de los mitos históricos del nacionalismo vasco radical. Es increíble que se venda como un enfrentamiento armado el primer atentado mortal de ETA, ocurrido en 1968 cuando Txabi Etxebarrieta decidió asesinar por la espalda al guardia civil José Antonio Pardines. Idoyaga no tiene excusa, no puede alegar ignorancia. Iñaki Sarasketa, que estaba en aquel momento fatídico con Etxebarrieta y que al igual que Idoyaga militó en la LKI tras dejar ETA, contó lo sucedido una década después (Egin, 7-VI-1978) y con más lujo de detalles en 1998.
Mención aparte merece el eufemismo “caer muerto” aplicado a Pardines, Etxebarrieta o Manzanas. Alguien podría sacar la conclusión de que les dio un ataque al corazón o algo por el estilo.
Cuán peligroso es manipular la historia.

IÑAKI SARASQUETA, 

Iñaki tenía 19 años, militaba en ETA desde los 15 y dirigía la organización en Guipúzcoa. Txabi Etxebarrieta, miembro del comité ejecutivo, su mejor amigo, economista, poeta, decidido teórico de la necesidad de una lucha armada todavía sin víctimas, 23. El 7 de junio de 1968 viajaban juntos por la carretera de Madrid-Irún. Iñaki para recoger un cargamento de dinamita en Beasáin. Txabi para reunirse en el monasterio de Lazcano con Eustaquio Mendizábal, Txikia, seminarista entonces y entonces también destacado militante. Cerca de Villabona les detuvo un guardia civil que desviaba el tráfico.
30 años de terrorismo"Supongo -cuenta ahora Sarasqueta, por primera vez con detalle- que se dio cuenta de que la matrícula era falsa. Por lo menos, sospechó. Nos pidió la documentación y dio la vuelta al coche para comprobar si coincidía con los números del motor. Txabi me dijo. 'Si lo descubre, le mato'. 'No hace falta, contesté yo, lo desarmamos y nos vamos'. 'No, si lo descubre le mato'. Salimos del coche. El guardia civil nos daba la espalda, de cuclillas mirando el motor en la parte de detrás. Sin volverse empezó a hablar. 'Esto no coincide...'. Txabi sacó la pistola y le disparó en ese momento. Cayó boca arriba. Txabi volvió a dispararle tres o cuatro tiros más en el pecho. Había tomado centraminas y quizá eso influyó. En cualquier caso fue un día aciago. Un error. Como otros muchos en estos 20 años. Era un guardia civil anónimo, un pobre chaval. No había ninguna necesidad de que aquel hombre muriera".

MANZANAS
Sarasqueta y Etxebarrieta trabajaban, precisamente, en el atentado de Melitón Manzanas, jefe de la brigada político-social de San Sebastián. "La primera información sobre sus movimientos me la dio Jon Oñatibia, miembro del PNV y antiguo delegado del gobierno vasco en Nueva York. Fue una decisión personal, no digo que el PNV tuviera nada que ver. Supimos qué autobús cogía, a qué hora, incluso dónde solía sentarse. Yo se la pasé a Txabi... En aquella época media Guipúzcoa estaba atemorizada por este hombre, con una terrible fama de torturador. Siempre he pensado que se servía más de esa fama que de la propia tortura... El caso -dice Sarasqueta- es que fui yo quien levantó el pájaro...".

Del asesinato de Manzanas se enteró Sarasqueta ya en la cárcel. Muerto Pardines, Etxebarrieta y él huyeron en el mismo coche y se escondieron en una casa de Tolosa. "De la misma manera que las centraminas le habían puesto eufórico, dos horas después le hundieron en un ataque de pánico. Salimos de la casa y nos detuvo una pareja de la guardia civil. Los dos llevábamos una pistola en la cintura. Primero me cachearon a mí y no la notaron. Recuerdo que el guardia civil que registraba a Txabi lanzó un rugido. Y después, una escena típica del oeste, de las de a ver quién tira primero... El guardia civil disparó antes que yo y salí corriendo... No supe en ese momento que Txabi había muerto... Detuve un coche, amenacé al conductor y le obligué a que me llevara en dirección a Régil (cerca de Zarautz). Resultó ser un pariente lejano mío. Yo sabía que la pistola me delataba y pensé en tirarla. El conductor me pidió que no lo hiciera. Si nos detenían parecería más real que le estaba obligando. También se dio cuenta de que no tenía intención de hacerle daño, así que unos kilómetros más allá me pidió que bajara... Y continué andando...".



Resultado de imagen de Liga Komunista IraultzaileaA Sarasqueta le detuvieron en la iglesia de Regil. "Llegué al pueblo por la noche y pregunté por el cura. Le conté que me buscaban y me escondieron. Pasé allí toda la noche, muerto de frío. Primero en el púlpito y después en el confesionario. Por la mañana me descubrió el sacristán. Entraron también unas mujeres y me acerqué para no asustarlas. Les pregunté a qué hora empezaba la primera misa, cosas así... El sacristán aprovechó y salió. Yo detrás. Ya estaba la iglesia rodeada. Nunca he visto tan cerca la muerte... Pero no me mataron, sino que me llevaron a Martutene y se celebró un consejo de guerra sumarísimo. El primero desde la guerra. ¿Qué podía esperar? Unos días después me comunicaron que había sido conmutada la pena de muerte por cadena perpetua y me trasladaron a Ocaña. Entré negro desde el cuello hasta los pies. De los golpes. Entonces me di cuenta de lo feos que son los presos comunes".




A Iñaki Sarasqueta también le cambió la vida. Pasó nueve años en la cárcel. Hasta la amnistía de mayo de 1977 que indultaba parcialmente a 19 presos de ETA con delitos de sangre y los extrañaba fuera de España. Primero a Latinoamérica, después, gracias a la intervención del PNV, a Europa. "Curiosa manera de llamar al destierro. Yo lo pasé en Oslo. Sólo un mes. Salí con 29 años. Me casé en la cárcel y ni siquiera había hecho el amor hasta entonces. Tuve que aprender a ser un ciudadano. Estoy orgulloso, eso sí, de haber organizado desde dentro la primera huelga general de Euskadi en 1974. Fui un luchador irreprochable y un militante hasta hace diez años. Pero en 1974 me enteré del atentado de la calle del Correo, en Madrid. Murieron 12 personas y hubo otros 62 heridos. Me negué a creer que hubiera sido obra de ETA. Me parecía una acción tan típicamente fascista... Fue el comienzo. El País Vasco está mejor ahora que hace 30 años. De eso no hay duda por mucho que algunos imbéciles se empeñen. Y a eso no ha contribuido en nada absolutamente la lucha armada. Ni tampoco el terrorismo de Estado, por supuesto. Nos han asqueado hasta el extremo de sentir una tremenda vergüenza el día del asesinato de Miguel Ángel Blanco".


 Cuando salió de la cárcel volvió a su antiguo trabajo en una fábrica de máquinas de coser. Después, cinco años en Egin, como corrector. Abrió una tienda y se dedicó a la importación de seda china. "Un fracaso, la dejé encargada a unos exiliados vascos, porque me parecía que necesitaban una mano, y me arruinaron. Una decepción más". Otra, Sarasqueta dejó hace mucho de reconocerse en la ETA que encontró después de la cárcel. "Continúo siendo marxista revolucionario. Creyendo en la soberanía del pueblo vasco, en igualdad con la del resto de España y de Europa. Pero los últimos 20 años de muertes no han servido más que para desinteresar al pueblo vasco. Hace 20 años, pedir el derecho de autodeterminación era ser un traidor. Hace 15 pedir la amnistía, también. Ahora estamos en eso. La única iniciativa que me parece viable es la unión de los sindicatos ELA y LAB, quizá sea una forma de aglutinar a la sociedad y dar un paso en la pacificación. Pero para este viaje no hacían falta unas alforjas tan llenas de dolor.
En ETA VI estuvo argala, ahí aprendió marxismo
Sarasqueta se interesó por ETA a los quince años. "Sabíamos que nos gustaba el Che Guevara y Cuba, y poco más... Esto que voy a contar suena a chiste, pero es para que se haga una idea de cómo eran las cosas. Poco antes de la muerte de Pardines preparamos un atentado contra El Correo Español-El Pueblo Vasco. Yo me había encargado de buscar la dinamita, pero se hizo mal y les explotó a los chicos del comando. Les ingresaron en el hospital y pensamos que sería más fácil sacarlos de allí y mandarles al exilio. Uno de los dirigentes tuvo una idea. 'Lo mejor es que entremos vestidos de curas'. '¿De curas?', pregunté, 'pero por qué'. 'Mira, tienen una entrada especial, lo pone ahí. Sala de curas...'. Era la entrada de emergencia, claro. Éramos muy jóvenes, ya lo he dicho. A los diecinueve estaba liberado y no vivía en casa".
En la casa de Sarasqueta se refugió Argala después del atentado contra Carrero Blanco. Su madre le escondió. "Argala fue quien hizo clic, quien mandó a Carrero por los aires. A Argala lo mató luego el Batallón Vasco Español. Tampoco podemos olvidar eso. El problema es que nos acostumbramos a juzgar la lucha armada según la condición de las víctimas. Si era un chivato o un sinvergüenza, bueno, estaba bien... Es mentira. Nunca, desde hace veinte años, ha estado bien".

7 comentarios:

felder dijo...

tendrias que ir asumiendo ya, despues de tanto tiempo, que habeis militado en un movimiento libertario ultra-nacionalista, aunque vosotros no lo fuerais. os equivocasteis, eso es todo, lo asumis, y a seguir con la vida.

con que a los piklos se les "asesina por la espalda", eh?

no caigais tan bajo, estoy seguro que lo haceis con inquina hacia los "politicos" de ahora, pero no con el animo de ofender a los muertos.

Anónimo dijo...

Txabi siempre fue reivindicado por ETA VI, ellos decian que era trosko y algunas pistas nos da Lorenzo espinosa en su biografia, Unamuno, Gorz no parecen influencias muy nacionalistas.
lo de las centraminas y por la espalda no se que pensar pero despues de la pelicula que nos han contado de su heroica muerte pues viendo lo que hay me lo creo que fue por la espalda.
Tdo por la patria!!

Anónimo dijo...

Joder con los Gudaris, por la espalda eh?? y encima lo confirma su camarada y amigo Sarasqueta.
Claro como no comulga con el NAZIonalismo seguro que decis que es tal y cual...
Euskaldun fededun!!

felder dijo...

vaya, vaya, en plena epoca franquista, habia que andar con contemplaciones sensibleras con la GC.

seguro que vuestros heroes sovieticos se cargaban al enemigo siempre "de frente", sobre todo manu militari ocupando naciones, no te jode...

Anónimo dijo...

Hay q sentir cierta consideracion con un txakurra en plena dictadura? Pregunto.

Anónimo dijo...

Pues ya no se que creerme, si hay varias versiones de su muerte, unas como heroe y otras como cobarde... y eso que las cuentan los mismos...

Anónimo dijo...

el tema no es tener consideracion sobre un txaku sino la poca dignidad de la izquierda abertzale que miente a sabiendas en sus omenaldi sin contar las cosas como son, eso es lo que jode, el intento de tomarnos por tontos.