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29 julio 2015

LA V Asamblea de Txabi nunca fue comunista

    Txillardegi tuvo problemas en los 70 con asociaciones vascas
    de emigrantes por sus declaraciones racistas.
  • Extraido de Txabi Etxebarrieta de Lorenzo Espinosa 

… no había demasidas contradicciones de fondo entre el nacionalismo revolucionario, teorizado por Krutwig en Branka (N de EHS: Revista de Txillardegi) y abrazado por Etxebarrieta en escritos posteriores, con el frente nacional txillardegiano (N de EHS:Txillardegi fundador de ETA representante de la linea culturalista y anticomunista, expulsado en la V asamblea).
 Puede decirse que en ninguna parte la ETA de la V Asamblea se manifestó «comunista», ni «marxista-leninista», a pesar de que muchos de sus miembros pudieran serlo. Los puntos aprobados y elevados por Txabi a ideología oficial de ETA, podían haber sido suscritos en su mayor parte por los del Grupo Socialista (grupo de Txillardegi), que además no renunciaba en absoluto al activismo armado, sino a la fotocopia del guerrillerismo tercermundista.


No es extraño, por lo mismo, encontrar muchos puntos de coincidencia, entre esta «ideología oficial» y los pasos previos, las acciones militares en proceso ascendente, el aprovechamiento de la legalidad, la lucha en la vida cultural etc. Es decir, el pensamiento político definido también por los de Txillardegi, en sus informes o en Branka(Revista de txillardegi). Además, la ponencia ideológica, que resumió los trabajos teóricos de la V Asamblea, hablaba de «guerra revolucionaria», dentro de una estrategia general de oposición popular y obrera al Estado, en la que la organización se constituía en brazo armado del pueblo, pero no desatendía, insistimos, en absoluto los frentes culturales, económicos, políticos etc.

y de hecho, el texto escrito por Txabi sobre «ideología» no avanzaba más en este punto. Quedaba sin explicarse cómo y cuándo se iba a dar el paso de un grupo armado de apoyo a un ejército popular. En este sentido, la V Asamblea lo que hizo fue poner el esqueleto ideológico, analizar los contenidos históricos del nacionalismo revolucionario (nunca marxismo-leninismo) el porqué, para qué y cómo aplicados al caso vasco. Y ahí es donde el socialismo (N de EHS: Socialismo humanista lo llamaba el para contraponerlo a su odiado marxismo leninismo, casualmente así tambien se denomina "socialista humanista" el lider de ETA Mikel Antza hijo de otro componente del grupo de Txillardegi) de Txillardegi veía dogmatismo marxista en quienes aplicaban soluciones ajenas a casos propios y a cambio pedía seguir avanzando en la estrategia política.

Ni en la incomprensión del grupo marxista, ni en el desánimo del socialista estaba la solución. Txillardegi, quizá aquejado del síndrome del corredor de fondo, acusó la soledad en el esfuerzo y estimó que era imposible reordenar una vez más el rumbo. En cuanto a sus adversarios dentro de la organización estimaron, tal vez un tanto superficialmente, que practicaba un exceso de culturalismo, o que resultaba demasiado prudente para aquellos «tiempos de revolución».

Txabi fundador con Krutwig
del nacionalismo revoluciorio
Es posible que la presencia del exiliado de Bruselas, en la segunda sesión de la V Asamblea, hubiera servido para modificar algunas de sus conclusiones. Quizá también habiendo tenido ocasión de presentar un grupo más numeroso, los socialistas hubieran aumentado las posibilidades de acercamiento. Seguramente una reunión, una entrevista, antes o después de la asamblea, entre Txabi Etxebarrieta y Txillardegi hubiera servido, para una negociación de posiciones, para impedir la ruptura. O para evitar el drástico rechazo de la mayoría durante la asamblea, a todos los puntos «socialistas» y, luego, la precipitada y enfadada dimisión de los miembros del Grupo(NdeEHS según ellos por el triunfo del sector marxista leninista, aunque aquí aclara Espinosa que no lo eran).


Pero esto es algo que nunca podremos saber, porque en cualquier caso los hechos sucedieron de otra manera. Como consecuencia de ello, la baja del Grupo Socialista es uno de los puntos oscuros, sin justificar del todo por ambas partes, de la transcendental reunión de Gaztelu-Getaria. Tras su salida, sólo Julen Madariaga quedaba de aquel reducido grupo de estudiantes, que un día de 1952 decidieron hacer «algo», para sacar al nacionalismo y a la cultura vasca del precipicio peneuvista. 

3 comentarios:

Txosten dijo...

Esta muy bien para aquellos que sin referencias abertzales intentan la cuadratura del circulo queriendo conciliar un filocomunismo de etiqueta con el nacionalismo intransigente de ETA.
Txabi fue un "progre" de su epoca, un admirador de Unamuno y Gorz, y muy cercano a las tesis que luego darían lugar a la LCR. Seguramente si hubiera vivido hubiera sido escupido por españolazo por esos mismos falangistas con txapela que reivindican su figura.

Anónimo dijo...

Os habeis cebado con txabi ehh? Madre mia, sois repugnantes, ya podeis quitar la cara de txabi de vuestra foto

Euskal Herria Sozialista dijo...

Que desarrollo teorico tan profundo, por eso tenemos esa foto, de cuando los tuyos nos vendian la misma moto.Puro espejismo nacional chovinista.