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02 agosto 2015

LA IZQUIERDA NAVARRA Y EL NACIONALISMO


Las fuerzas republicanas que surgen en Navarra a finales del siglo xix y principios del siglo xx —cuya estructura, hasta 1931, reposa más en círculos y agrupaciones de carácter local que en partidos organizados— parece que aceptan sin mayores problemas el marco nacional español y la existencia del régimen foral de Navarra; sus preocupaciones y exigencias serán dotarles de un contenido más democrático y social.  El Ayuntamiento de Pamplona en 1873 —una corporación de signo republicano, designada por el Gobernador civil tras la proclamación de la República— al tiempo de manifestarse a favor de la consideración de Navarra como estado federado, separado de las Vascongadas, hace una encendida defensa del régimen foral.
 En 1904 Florencio Alfaro, que luego será concejal republicano y miembro del Partido Republicano Radical Socialista (PRRS), escribe en El Porvenir Navarro a favor del régimen foral establecido por la Ley Paccionada de 1841, pero propugna su reforma —mediante pacto— en un sentido progresivo

  El PSOE (entonces radicalmente marxista), que se implanta definitivamente en Navarra en 1902 con la creación de la Agrupación Socialista de Pamplona —aunque ya en 1872 existe en Pamplona una federación local de la I Internacional  y en 1892 se produce un intento frustrado de establecimiento del PSOE— tampoco va a hacer cuestión ni de España ni de los fueros; son otros los problemas que le preocupan. En cambio, los nacionalismos periféricos, y particularmente el vasco, concitarán la animadversión del socialismo español desde el principio.

La reacción antinacionalista será especialmente intensa en el socialismo vasco, y según Fusi obedece a tres razones: el carácter ultrarreligioso, tradicionalista y etnicista del nacionalismo vasco; la propia lógica de la ideología socialista, que excluye la diferenciación de los trabajadores por su origen regional o nacional; y la adhesión emocional de los socialistas a una ética igualitaria y solidaria. Por ello Fusi se refiere al «antagonismo —socialismo-nacionalismo vasco— que constituiría una de las realidades políticas más sustanciales de la vida política vasca del primer tercio del siglo XX»; la rivalidad entre la UGT y ELA ahondaría el divorcio entre ambas fuerzas políticas.

Gregorio Ángulo, que será elegido en 1913 como primer concejal marxista de Pamplona, escribe en 1910 en El Demócrata Navarro: «El regionalismo es un concepto que corresponde a otra categoría de la Humanidad: el pasado. El regionalismo es una idea atávica, de regresión a lo que fue para no volver jamás». Y en 1918 en las páginas de El Socialista las siguientes líneas dirigidas contra el nacionalista Manuel Aranzadi:
«El que se hable vascuence o tengamos que calzar abarcas y fumar en pipa para demostrar nuestro navarrismo es ridículo, trasnochado, sólo produce risa; "pensar e que se restaure la torre de Babel", además de acusar una tara ideológica, resulta anti científico»; «aquí, como en el resto de España, hace falta más amor y más valor cívico, para dar cara a problemas de conveniencia general, en vez de pretender crear divisiones, que sólo engendran odios, que es a lo que se aspira con ese separatismo disfrazado que se propaga»

Será la influencia de las corrientes socialistas europeas las que mueven a los socialistas en 1918 a acoger en su programa el derecho de autodeterminación. Pero hasta la llegada de la II República la izquierda no se plantea realmente la cuestión. En el Pacto de Sa Sebastián de 1930, que dará paso al régimen republicano, y sobre todo por influenciad los republicanos catalanes, se asume la opción autonomista, siempre dentro de la unida de España. La política de Indalecio Prieto, líder bilbaino del socialismo vasco y del ala centrista del PSOE —que ya desde 1918 venía propugnando como alternativa al nacionalismo vasco un autonomismo compatible con el fuerismo liberal— irá encaminada a unir a todas las fuerzas políticas contra la monarquía, incluidos los nacionalistas. No obstante la promesa de autonomía con la que se le esperaba atraer, el PNV no suscribirá el Pacto de San Sebastián.

Durante la Dictadura se había constituido la Federación Socialista Vasconavarra, integrada por las agrupaciones socialistas de Vascongadas y Navarra —figuran las de Pamplona, Castejón y Tudela—. En junio de 1931 acuerda apoyar el Estatuto vasco-navarro, aunque se opondrá a las enmiendas concordatarias aprobadas en Estella y presentará sus propias enmiendas en sentido laico y democrático. En las elecciones para las Cortes constituyentes defienden un Estatuto laico, aunque es una cuestión en la que el PSOE no pone especial énfasis; no será hasta las elecciones de 1936 cuando el Frente Popular intente arrebatar al PNV la bandera estatutaria.


La implantación del PSOE en Navarra avanza a lo largo de los años de la República —principalmente entre braceros agrícolas y obreros—, aunque geográficamente limitada sobre todo a su mitad sur.
En las elecciones a Cortes de 1931 el PSOE se integra en la Conjunción Republicano-Socialista, que obtendrá el 36 por 100 de los votos y dos de los siete diputados en liza. Forman también parte de esta coalición el PRRS —creado en 1929 con la escisión capitaneada por Marcelino Domingo del Partido Republicano Radical (PRR) de Lerroux—, el Partido Republicano Autónomo de Navarra (PRAN) —fundado en 1914, liderado en 1931 por Serafin Húder, y que se iría disgregando a partir de entonces al pasar sus miembros a otros partidos de ámbito nacional— y Acción Republicana (AR), creada en 1931 en torno a Manuel Azaña. Todas estas fuerzas republicanas no tenían mayor fuerza electoral que el PSOE, aunque el PRAN y el PRRS consiguen la elección de sus candidatos como diputados. En su manifiesto electoral se hacía especial énfasis en la separación Iglesia-Estado y en la cuestión social, para la que se proponía una «revolución desde el poder"; aspiraban a una reintegración foral a través del Estatuto y en el marco de una república federal, rechazando las enmiendas de Estella por ser contrarias al espíritu laico de la República.
La tramitación del Estatuto dividirá a las fuerzas de la coalición republicano-socialista, incluso internamente. La mayoría republicana de la Comisión Gestora nombrada en abril de 1931 y presidida por el socialista Constantino Salinas promueve la constitución de una ponencia —compuesta por personas de diversos partidos— que entregará ,en junio dos proyectos, uno de Estatuto vasco-navarro y otro de Estatuto navarro, inspirados, como el de Estella, en el proyecto de la Sociedad de Estudios Vascos, y que seran sometidos a votación de los ayuntamientos navarros en agosto, siendo elegido por abrumadora mayoría el vasco-navarro.


 Tras la aprobación de la constitución en diciembre, y de las normas que regulan el proceso de aprobación del estatuto, en la asamblea de 31 de enero de 1932 que nuevamente se decanta por el vasco-navarro —aunque condicionada a la definitiva consideración del proyecto- manifiesta la voz discrepante del alcalde de Santesteban, Emilio Azarola, del PRRS. Opina que Navarra debe mantener sus derechos forales y no aceptar el Estatuto navarro. A partir de marzo, cuando se hace público el proyecto de Estatuto iran uniéndose más voces críticas.

 En el semanario del PSOE se le califica de «Estatuto vasco-burgués», «hechura propia del capitalismo caciquil y reaccionario de estas cuatro provincias hermanas»; el concejal socialista de Peralta, Jesús Boneta, escribe bajo el titulo de «No queremos Estatuto»: «del Estatuto se levantó ,una bandera nacionalista la cual se cobijaron monárquicos vergonzantes, usureros sin entrañas, usurpadores y detentadores de terrenos comunales, clérigos semimatones, y, en general, todas las gentuzas descendientes de los antiguos habitantes de Sierra Morena»; opina que la ribera no quiere tener nada que ver con el Estatuto.
   El 11 de mayo se presenta un dictamen de la ponencia sobre el Estatuto de la agrupación socialista de Pamplona, en el cual se pone de manifiesto la inexistencia de unidad étnica entre la Ribera y la Montaña; se proclama que para el socialismo sólo debe existir un tipo de ciudadanía, sin privilegios regionales; señala que es «esencialísimo» para Navarra mantener el sistema de cupo y que el Estatuto puede significar un aumento del gasto; y finaliza proponiendo el rechazo al Estatuto, ya que «no había de traer para el Socialismo ventaja alguna en Navarra y si numerosos inconvenientes», asegurando que para la clase trabajadora hay otros problemas más urgentes, como la reforma agraria y demás leyes sociales que los nacionalistas no quieren tocar. Sin embargo el  PSOE y las Juventudes Socialistas preparan enmiendas parciales que introducir en el  proyecto de Estatuto.


Resultado de imagen de psoe navarra 1936 El 4 de mayo el PRRS de Pamplona se manifiesta también en contra del Estatuto, que contiene «notas separatistas», y a favor de Navarra como region autónoma sin formar parte de «ese teórico núcleo llamado País Vasco». Esta decision provoca el abandono del partido del presidente de la agrupación y de tres concejales que están a favor del Estatuto. El periódico republicano Democracia se muestra enemigo de toda colaboración con el PNV, fuerza antirrepublicana, y contrario al Estatuto: "Por navarra y por España hay que multiplicar los esfuerzos para ahogar en germen todo intento de disgregación y desgarramiento de la unidad nacional».
 AR es también un partido dividido, aunque más volcado en la defensa de la idea del «Estado integral dela  Constitución de 1931 y del proyecto autonómico; el 13 de mayo su asamblea decide no apoyar en principio el proyecto de Estatuto, y esperar al resultado de la asanblea de ayuntamientos antes de tomar una decisión definitiva; pero unos días más tarde decide aceptar el proyecto y presentar enmiendas al mismo. Mariano Ansó, diputado en cortes y la principal figura de AR, se muestra públicamente a favor, aunque espera que las enmiendas aprobadas en la asamblea de ayuntamientos o en las Cortes se mejore algunos aspectos con los que discrepa. La Comisión Gestora provincial, de mayoria republicana, como se ha dicho, el día 2 de junio publica una nota en que ratifica su posición favorable al Estatuto vasco-navarro: «después de constante meditación, largas deliberaciones y obligados asesoramientos, se cree con la autoridad necesaria para decir al país que él mejor camino a seguir en estos momentos es el reiteradamente señalado por las Asambleas de Ayuntamientos navarros, esto es el del acercamiento por el Estatuto Vasco-Navarro a las Provincias Vascongadas, ligadas a nosotros por irrompibles lazos fraternales.


Por su parte, el PRR de Lerroux, que se establece en Navarra en diciembre de 1931, parece que era también contrario al Estatuto", y al PCE, con muy escasa implantación en Navarra y que tampoco participa del debate, se le ha de suponer también opuesto. El PCE que conforme a las doctrinas de Lenin y Stalin defendía la autodeterminación consideraba que España era un estado opresor de colonias como Cataluña, Galicia o Vasconia, denunciaba a la República, a la Constitución y a los Estatutos como instituburguesas que rechazaba en bloque.

LA GENERACION DEL SACRIFICIOComo ya se ha dicho, la asamblea de -ayuntamientos del 19 de junio de 1932—parece que fue precisamente la división en la izquierda lo que hizo retrasar esta asamblea prevista inicialmente para el 22 de mayo— rechaza el Estatuto vasco-navarro. En la asamblea lleva de nuevo la voz cantante el radical-socialista Azarola, contrario al Estatuto que polemiza sobre todo en cuestiones de procedimiento con el presidente de la gestora —y de la asamblea—, el socialista Salinas. Azarola reclama, y consigue, que Los ayuntamientos navarros se reúnan por separado antes de celebrar la asamblea con  los vascongados.
En los años siguientes no hay interés por parte de republicanos y socialistas en volver a la cuestión estatutaria. En julio de 1932 se disuelve la Federación Socialista Vasconavarra y se crean federaciones provinciales. Según Miralles, ello se debe sólo al crecimiento del número de afiliados, sin que tenga nada que ver nada con una cuestión de tipo nacionalista; pero es también síntoma del poco interés que tenía en el PSOE( en 34 impulsara la revolucion de Asturias) la unidad de las cuatro provincias. Lo mismo se puede decir del PCE; en 1934 se constituye el  Partido Comunista de Euskadi, que engloba a las tres provincias vascongadas. los comunistas de Navarra quedan al margen.

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