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27 agosto 2015

Vicente Uribe, el stalinista bizkaino

Vicente Uribe GaldeanoPolítico e ideólogo comunista español, nacido en Bilbao en 1897. Obrero metalúrgico, militante del Partido Comunista de España desde 1923, dirigente desde 1927. Representó al Partido en la elaboración del manifiesto electoral del Frente Popular para las elecciones de 16 de febrero de 1936.
Fue Ministro de Agricultura, ya comenzada la guerra, en los gobiernos republicanos de Francisco Largo Caballero (5 de septiembre de 1936 al 18 de mayo de 1937) y de Juan Negrín (18 de mayo de 1937 al 1º de febrero de 1939). Principal impulsor de la reforma agraria, promovida por el Partido Comunista, que intentó llevar a cabo la Segunda República en plena Guerra Civil española. Tiene el mayor interés su escrito de 1938: El problema de las nacionalidades en España a luz de la guerra popular por la independencia de la República Española.
Para Uribe, «las cuestiones particulares de catalanes, vascos y gallegos están ligadas vitalmente a la cuestión nacional de toda España». No admite Uribe, como comunista estalinista, que haya disgregación de intereses frente al interés, común, de la «gran patria». Para Uribe, los separatismos, nacionalismos o federalismos (que no cita) son un paso. Nunca una meta. 
Tras la expulsión del Partido de Jesús Hernández, en 1944, pasó a ocupar el segundo lugar en el escalafón jerárquico del PCE.hasta la ilegalización del PCE en Francia, se irá fraguando un enfrentamiento interno entre el dúo Antón-Carrillo frente a Uribe.
En febrero de 1956 asiste Uribe en Moscú al XX Congreso del PCUS. Dolores ha invitado al Congreso a Fernando Claudín, con la intención de conocer y poner coto al creciente protagonismo que va consolidando Santiago Carrillo en París. Claudín imita la condena que en el XX Congreso se hace de Stalin, y no se frena en sus ataques a Uribe. La crisis abierta en Moscú se intentará salvar en el Pleno del Buró Político del PCE que se celebra en Bucarest en abril y mayo de 1956. Pero en esos pocos días Dolores ha pactado con Carrillo, y la crisis se va a resolver con la caída de Vicente Uribe, convertido en chivo expiatorio y acusado por sus propios camaradas de ser "el Stalin del PCE" y de «culto a la personalidad», en pleno fervor depurador postestalinista. La eliminación de Vicente Uribe, relegado absolutamente por el grupo triunfante capitaneado por Santiago Carrillo Solares, se consumará en el Pleno del Comité Central celebrado en la RDA del 25 de julio al 4 de agosto de 1956. Vicente Uribe falleció en Praga el 11 de julio de 1961, estuvo casado con Teresa García y tuvo cinco hijos.   

11 comentarios:

NG dijo...

La obra de Vicente Uribe: "El problema de las nacionalidades en España a luz de la guerra popular por la independencia de la República Española" de 1938 es una obra genial que está en consonancia con la línea de José Díaz.

Pero Vicente Uribe tras la muerte de José Díaz de 1942 no luchó contra las teorizaciones de Ibárruri-Carrillo, de hecho él fue protagonista y realizó varios artículos que empezaban a poner la primera piedra de la tesis de la "reconciliación nacional".

Si miramos el programa del V Congreso del PCE de 1954 (que presentó Uribe) da completa vergüenza, es un programa totalmente burgués y reformista, en cuyo programa no había ninguna medida económica reseñable. E incluso en el enfrentamiento Comorera vs el Buró Político del PCE, Uribe se puso de lado de Carrillo y permitió el vilipencio público de Comorera. Recordemos que Comorera fue uno de los que criticó la concepción de la revolución, las etapas y las alianzas de Uribe.

Los epítetos del PCE sobre Uribe de "stalinista", que no "presentaba informes", que "trabajaba sin rendir responsabilidades" y demás, fueron meras frases decorativas para buscar un cabeza de turco en 1956 al XXº Congreso del PCUS. Francisco Anton también fue purgado un poco antes y bajo absurdas acusaciones que podrían parecer a las que hacían los jruschovistas sobre los stalinistas para quitarselos del medio, y nadie diría en su sano juicio que Anton fue un "stalinista" y un luchador contra Carrillo; simplemente que la dupla Carrillo-Ibárruri utilizó y después botó a quién le dejo de servir, los casos de Semprúm, Claudin y demás son iguales, cuando dejan de serviles o ya no cuadran con la nueva línea que establece Carrillo, van fuera.

Hay por tanto que informarse mejor.

Anónimo dijo...

En febrero de 1956 asiste Uribe en Moscú al XX Congreso del PCUS. Dolores ha invitado al Congreso a Fernando Claudín, con la intención de conocer y poner coto al creciente protagonismo que va consolidando Santiago Carrillo en París. Claudín imita la condena que en el XX Congreso se hace de Stalin, y no se frena en sus ataques a Uribe y a Dolores. La crisis abierta en Moscú se intentará salvar en el Pleno del Buró Político del PCE que se celebra en Bucarest en abril y mayo de 1956 (los nueve miembros del Pleno eran: Dolores Ibárruri, Santiago Carrillo, Antonio Mije, Ignacio Gallego, Manuel Delicado, Cristóbal Errandonea, Vicente Uribe, Enrique Líster y Fernando Claudín). Pero en esos pocos días Dolores ha pactado con Carrillo, y la crisis se va a resolver con la caída de Vicente Uribe, convertido en chivo expiatorio y acusado de «culto a la personalidad», en pleno fervor depurador postestalinista. La eliminación de Vicente Uribe, relegado absolutamente por el grupo triunfante capitaneado por Santiago Carrillo Solares, se consumará en el Pleno del Comité Central celebrado en la RDA del 25 de julio al 4 de agosto de 1956. Vicente Uribe falleció en Praga el 11 de julio de 1961, estuvo casado con Teresa García y tuvo cinco hijos.

Anónimo dijo...

«Hay que reconocer que en la política del PCE se da en ocasiones una disociación llamativa entre su discurso público y su discurso interno, como hemos tenido ocasión de ver ya, y como comprobaremos en otras ocasiones. Así fue también respecto a la cuestión sindical, pues, a finales del 48, dos hombres del Buró Político –Vicente Uribe y Antonio Mije– reunirán a los cuadros del PCE y del PSUC para hacer una reorientación del tema sindical. En esta reunión, celebrada en octubre en un "chateau" cercano a París, y a la que Dolores no pudo asistir porque ya se encontraba enferma y fuera de Francia, Uribe, que por carácter y convicciones estaba muy lejos del estilo voluntarista a ultranza que caracterizó siempre a Carrillo, se descolgó con un ataque a la "política de masas" que había llevado el partido en los años anteriores. Nuestra táctica huelguística a ultranza es errónea –dijo Uribe y añadió sin paños calientes–: aunque la realidad era tozuda, nosotros éramos más tozudos aún, persistiendo en nuestros trece, a pesar de que los hechos nos desmentían. Este alegato indirecto contra Carrillo y Antón, que dirigían políticamente todo lo referente a la lucha en el interior, incluía una rectificación de futuro: ¿Cuál es el mejor camino?, se preguntaba Uribe ante los cuadros del PCE y el PSUC. No el que hemos seguido... Nuestra conclusión es que debemos trabajar en los sindicatos creados por Falange [abandonando la política del partido que consideraba], al grupo sindical, simplemente como la organización de los comunistas de "segunda categoría". Esta revisión crítica de Vicente Uribe, la más dura y elaborada de cuantas hizo el Buró Político por aquellos años, se mantuvo oculta en los años "revisionistas", del 56 en adelante, quizá porque Uribe fue marginado de la dirección y los nuevos aires alentados por Carrillo y Claudín no podían basarse en los textos de un hombre que ellos habían triturado. Uribe en la reunión citada mostraba una excepcional clarividencia e incluso una frescura de expresión de la que estaba carente cada vez que cogía la pluma. Adelantándose en mucho a lo que sucederá posteriormente a 1948, Uribe afirma que la UGT va a desaparecer como organización en el interior, y si el PCE se muestra hábil llegaremos a una inteligente combinación del trabajo clandestino del partido con las posibilidades legales que incluso un régimen fascista no puede cerrar totalmente...» (Gregorio Morán, Miseria y grandeza del PCE, 1986, pág. 139.)

Anónimo dijo...

Uribe no podía escabullirse con una voltereta al modo de Mije; ni era su estilo, ni le hubiera servido de nada sino es para echar sobre su cabeza, amén de los verdugos, el ridículo. Le quedaba la opción muy suya de ganar tiempo, porque comprendía que aquella batalla la tenía perdida desde el principio, aunque debía reconocer en su fuero interno que eso estaba contra todo pronóstico al empezar la sesión. Por encima de cualquier otra cosa había algo incontestable y definitivo: estaba solo frente a todos. Las opiniones expresadas por la camarada Dolores y los camaradas Carrillo y Claudín, osó decir, me han parecido muy interesantes y sus razonamientos los encuentro justos, aunque no creo que he comprendido hasta el fin... Considero que la última intervención de la camarada Dolores es de gran importancia. Me comprometo a estudiarla atentamente para sacar las mejores enseñanzas para mí. La ambigüedad de Uribe es tan escandalosa que Pasionaria se dirige a él para preguntarle a bocajarro si estás de acuerdo o no con mi intervención. Uribe, con la boca pequeña, asintió.
Lo que esperaban de él no era precisamente que lo estudiara y que mantuviera esa actitud de quien ha perdido esta vez y espera otra oportunidad, que no pensaban darle. Santiago irá directamente a rematar la operación, aunque salvando siempre con una reiteración obsesiva, la figura de Dolores: ¿Ha existido entre nosotros el culto a la personalidad? La figura más importante y representativa entre nosotros es la camarada Dolores Ibárruri. En el partido hay ciertas formas externas del culto a la personalidad de la camarada Dolores... Hay que decir porque es de justicia, que la camarada Dolores ha mostrado siempre su desagrado... ante esas exageraciones... Yo afirmé mi convicción de que jamás Dolores ha hecho nada por estimular el culto a su personalidad y que en todo cuanto ha dependido de ella lo ha combatido. Si de algo ha pecado, en ocasiones, ha sido de exceso de modestia. Para él, Pasionaria ha sido el motor permanente de la renovación del partido. No hoy, ni ayer, sino siempre, porque de no ser por su enfermedad en 1948 ya todo se hubiera resuelto mucho antes de este Buró, pero las iniciativas chocaban con Uribe con su concepción caciquil, sectaria, principal traba a la dirección colectiva, apegado a los viejos métodos de dirección y poseedor de una egolatría desenfrenada. Se dirige ya a él como el Stalin del PC español, cuyo culto a su propia personalidad, el envanecimiento, el alejamiento del partido y de la realidad habían llegado ya a extremos increíbles... es preciso liquidar entre nosotros los elementos del culto a la personalidad, de vanidad, de enfatuamiento.» (Gregorio Morán, Miseria y grandeza del PCE, 1986, págs. 269-270.)

[En el Pleno del Comité Central, en la Casa del Lago (en la República Democrática Alemana), del 25 julio al 4 de agosto de 1956] «Santiago es el verdadero jefe de la reunión. Dolores ha quedado desautorizada y marginada ante aquella avalancha de modernidad y voluntad. Los veteranos hacían monigotes en beneficio de los irresistibles jóvenes de cuarenta años y asistían pletóricos al final del hombre que significaba todo lo que quedaba atrás, Vicente Uribe. En la XII sesión, cuando vuelve a subir convocado por los insultos y las ofensas, su figura es patética. Es un viejo de 59 años, alcoholizado, sin otra opción ya en su vida que inmolarse ante aquellos jóvenes lobos a quienes había despreciado tanto. Posiblemente ahora confirmaba aún más su rechazo hacia su voluntarismo ingenuo. Fue la última intervención de su vida, subió a la tribuna, con la mirada traslúcida y empezó con un tono balbuceante, apenas audible, interrumpido por los gritos –que constan en el acta de la reunión– que le jaleaban: ¡Más alto, que no se oye! Dolores, satisfecha, también se lo apunta: ¡Más alto, hombre, que no te van a oír!

Anónimo dijo...

En España, en aras de ese seguidismo y de ese mimetismo, se imaginaron tres naciones: Cataluña, Vasconia y Galicia, presuntamente oprimidas por el imperialismo español, al igual que Polonia, Finlandia, Georgia y Turcmenia habían estado oprimidas por el imperialismo ruso.

Y se reclamaba la autodeterminación de ese trío de naciones oprimidas. La República lo denegó, al instaurar un estado unitario e inescindible, con un pacto social de unión y solidaridad entre todos los españoles; y fue ése uno de los motivos del rechazo comunista, en 1931, a la república dizque burguesa.

El ataque italo-germano de 1936 contra España modifica sustancialmente las cosas. El partido comunista se pone a la cabeza de una guerra nacional contra el invasor y sus secuaces, los reaccionarios internos. A la vez, los secesionistas vascos y catalanes maniobran para obtener una paz por separado, bajo los auspicios del colonialismo anglo-francés.

En ese marco Vicente Uribe publica su panfleto, aquí reproducido. Ha desaparecido la caracterización de Vasconia, Cataluña y Galicia como naciones; se habla de ellas como «nacionalidades». No indagaré aquí adónde se remonta el uso de ese vocablo en el sentido pertinente en este contexto, o sea: comunidades de seres humanos cuya diferencia de las contiguas o próximas en términos de diversificación nacional no es tan grande como para merecer la calificación de `nación' diferenciada, pero tampoco es totalmente nula o inexistente.

Para las nacionalidades no se plantean las mismas reivindicaciones, concretamente no se plantea la autodeterminación, sino que meramente surgen reclamaciones de libre uso de su lengua y de autonomía regional.

Es ésa la propuesta de Vicente Uribe para las tres regiones españolas con tales particularidades; y, a su juicio, las satisface plenamente la constitución republicana, aunque en la práctica, hasta 1936, no se había podido aplicar del todo por obstaculizarlo las fuerzas reaccionarias, que conservaban muchos resortes de poder. Desembarazada la República de esos enemigos, al secundar éstos la invasión extranjera, la regenerada República --que de veras se convertía en una república de trabajadores de toda clase-- podía, aplicando consecuentemente su constitución, amparar los anhelos de libre uso de la propia lengua y de autonomía regional de esas tres nacionalidades. (No hay referencia alguna a supuestas nacionalidades adicionales, como Valencia, Mallorca, Asturias, Aragón, Navarra, Cantabria, Andalucía, Canarias; implícitamente hay un rechazo de todo eso.)

En el programa de Vicente Uribe de 1938 hay un rechazo tajante, aunque implícito, no sólo de la autodeterminación, sino también del federalismo. Lo que se pide es el mantenimiento de la república unitaria, con autonomía regional excepcional para esas tres regiones y nada más.

lorenzo dijo...

A partir de 1936 el partido comunista de España no volverá a hablar de autodeterminación hasta seis decenios después, aproximadamente, en que su secretario general, Julio Anguita --a punto de abandonar ya ese cargo máximo--, resucitará tal derecho pero extendiéndolo a todos (sobreentendiendo, probablemente, a las 17 comunidades autónomas del presente reinado, muchas de ellas engendros artificiales y de circunstancias, sin raíces históricas ni clara fisonomía cultural propia).

Replanteáronse el problema los disidentes del P.C.E. de los años 60 del siglo XX (entre quienes se encontraba el autor de estas líneas). De 1964 a 1968 se defendió el derecho de autodeterminación; se consideraban naciones diferentes las tres que el P.C.E. había estimado así antes de 1936.

En 1968, la dirección del entonces P.C.E.m-l (partido comunista de España marxista-leninista) reconsideró a fondo esas tesis; concluyó --por unanimidad-- que la situación de España era totalmente diferente de la que había existido en la Rusia zarista; que las poblaciones de los territorios españoles no formaban verdaderas naciones ni tenía sentido proponer la autodeterminación.

La propuesta del P.C.E.m-l fue entonces (1968 en adelante) la de una república popular y federativa (no federal) en la cual se articularan modalidades imaginativas de autonomía regional y de organización estatal flexible, que pudieran fundar un pacto de todo el pueblo español para convivir en una democracia popular antiimperialista, progresiva y armónica.

Entre tanto, se habían establecido regímenes de obediencia comunista en China y Vietnam, dos países donde había una pluralidad de poblaciones nacionalmente diversas. Los comunistas en el poder en esas repúblicas acudieron también a la fórmula de «nacionalidades». En ningún caso se habló de autodeterminación. En China se otorgaron limitadas autonomías regionales en ciertos casos (no en todos), en el marco de una república unitaria y centralizada.NOTA 3

Volviendo a los círculos revolucionarios de los años 60, esa reconducción del problema de las nacionalidades a los cauces diseñados por Vicente Uribe en 1938 no fue asumida por todos; mas quienes no participaron en esa evolución fueron individuos o grupos absolutamente marginales: algunos trotsquistas,NOTA 4 y un mini-grupúsculo pro-chino disidente.NOTA 5 Nada de todo eso era relevante.

Por entonces la ETA (surgida unos años antes) alcanzó notoriedad; proclamó «Franco es un epifenómeno», aclarando la frase con el alegato de que su lucha por la independencia de Euscadi era indiferente a qué régimen político tuviera o dejara de tener el opresor Estado español.

No había posibilidad alguna de confluencia entre una postura patriótica anti-separatista, como la del P.C.E.m-l desde 1968, y el secesionismo radical de ETA. Los contactos que en París tuvo con los líderes aberchales el autor de estas líneas no condujeron a otra cosa que a una cortés desavenencia y una ruptura sin acrimonia ni aspavientos. ¡Adiós! Cada uno por su lado. De eso hace 40 años. El P.C.E.m-l no colaboraría con quienes buscaban el desmembramiento de España.

NG dijo...

Unos apuntes:

Lorenzo no está en lo cierto, el PCE revisionista de Carrillo-Ibárruri si hablaba teoricamente del derecho de autodeterminación y lo defendía, eso es fácilmente demostrable cogiendo cualquier edición de Nuestra Bandera de los 50, 60 o 70. Un ejemplo es el artículo de Carrillo del 1958: "La lucha del proletariado por el movimiento nacional". Otra cosa es que lo pensaran realmente (que está claro que no), o que respetaran en la práctica la cuestión nacional (que como se vio en el caso de Comorera y el PSUC con su estatus de partido independiente reconocido por la Komintern no respetaron).

En cuanto al tema Uribe. Dos apuntes:

1) El artículo de Vicente Uribe: "El problema de las nacionalidades en España a luz de la guerra popular por la independencia de la República Española" de 1938, el tema está enfocado sobre todo a la guerra de carácter internacional en España contra el fascismo, y a aunar esfuerzos en las regiones con esos problemas nacionales (por mucho que uno quiera ese problema no existía ni por asomo en Valencia, Mallorca, Cantabria, etc.), ejemplo de ello fue el PNV vasco y sus claudicaciones como el Pacto de Santoña de 1937 entre italianos y los nacionalistas vascos. Como se comprende no parece oportuno hablar en ese momento del derecho de autodeterminación, pues pasaría como en Cataluña que algunos nacionalistas y sobre todo los anarquistas (como denunciaba el PSUC) harían especulación de la cuestión nacional para "dar una salida" por separado a Cataluña del resto de pueblos hispánicos. En ese momento lo que primaba era reunir los esfuerzos de todas las zonas para ganar la guerra; ¿que Uribe debería haber mencionado el derecho de autodeterminación en medio de la guerra (como defendió José Díaz en el Pleno del CC de Valencia de marzo de 1937)? no estaría de más, pero no era precisamente por los acontecimientos algo imperativo pues ni se podía aplicar, y además iba a ser utilizado como arma especulativo por otros como dije. El artículo de todas formas como dije me parece muy adecuado y bueno para el contexto y para explicar las limitaciones de las nacionalidades y sus derechos en las repúblicas burguesas (como la del 31).

2) Muestras de que tras los ataques a Uribe en 1956, este aceptó toda las estúpidas acusaciones que le colmaron (para crear una cabeza de turco en la cuestión del "culto a la personalidad") y no tuvo una actitud antirevisionista (con las nuevas tesis del Pleno de Burarest todavía más derechistas) ni combativa (contra las mentiras que le vertían que él sabia que la mayoría no eran ni posibles que fueran planteadas):

"En el curso de las discusiones habidas en el seno del Buró Político, se ventilaba la lucha no sólo por posiciones políticas justas, sino por la aplicación de los métodos leninistas de dirección, tal como lo había decidido el V Congreso y, sobre todo, como nos ha enseñado el XX Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética. Esta lucha se ha visto frenada por la actitud del camarada Vicente Uribe, responsable del trabajo operativo del Buró Político durante largos años, reacio a la dirección colectiva, a la crítica y a la autocrítica, propenso a la autosatisfacción, al empleo de métodos unipersonales de dirección, inclinado al practicismo y a la subestimación del trabajo ideológico. Ante el Comité Central el camarada Vicente Uribe ha reconocido sus defectos y hecho su autocrítica". (Partido Comunista de España; Resolución del Pleno del Comité Central del PCE; Sobre la situación en la dirección del partido y los problemas y reforzamiento del mismo, 1956)

Como dije anteriormente y siempre desde la humildad, hay que informarse ante, y los autores de Euskal Herria Sozialista cuando publican un post deberían informarse antes de crear falsos mitos "antirevisionistas".

Anónimo dijo...

Personalmente pienso que Uribe es un cuadro marxista leninista excepcional, por ello es depurado por la guardia carrillista y eso ya nos indica bastante, pero es que ademas es un devoto militante del partido que como ultimo sacrificio se deja vilipendiar sin ningun tipo de protesta, eso no indica cobardia, sino disciplina al partido, y asi silenciosamente fueron depurados miles de cuadros en todos los partidos comunistas del mundo, por ello no dejan de ser grandes ejemplos aunque no lleguen a la altura de grandes revolucionarios como NG.
Pero Uribe es un grande del comunismo español.

brigadak dijo...

Para NG,
la tesis de reconciliacion nacional esta basada en las oritentaciones dadas por la internacional comunista en las reuniones de moscu donde se reunian 5 del PCE y 5 del comintern, entre ellos ercoli y stepanov que habian sido los ojos de stalin en la guerra civil, aunque luego ercoli nos salio rana.

NG dijo...

¡Por supuesto Anonymous, llevas razón!, tu argumentación ha sido digna de un manejo de la dialéctica prodigioso. ¿Por qué Uribe fue un cuadro fiel al marxista-leninismo? porque lo dicen mis huevos toreros, firma Anonymous.

No me pude parar de reir cuando este oportunista afirma que oye qué gran honor Uribe, aceptó todas las mentiras que virtieron contra él dando un "último servicio al partido" (que ya había degenerado de sobra), como si eso fuera motivo de honor, más bien como decía Comorera en 1949, si ocurre que el partido es usurpado por unos renegados y tu te das cuenta, quedarse de brazos cruzados como hizo Uribe es un crímen:

"¿O es que los miembros cooptados del ex-Secretariado podían esperar que el Secretario General del partido obedecería ordenes facciosas y se resignara a ser espectador y a lamentar la destrucción de una obra que es el honor y el orgullo de la clase obrera y de los trabajadores de Cataluña, que es la vanguardia dirigente de las luchas de hoy contra el franco-falangismo y que será mañana, conjuntamente con el Partido Comunista de España, la suprema garantía de una democracia auténtica en marcha hacia el socialismo? Si el Secretario General hubiera hecho eso, se habría deshonrado para siempre, habría merecido el reproche, el menosprecio de los obreros, de los trabajadores, de todo nuestro pueblo".

En cuanto a brigadak, más de lo mismo, no sé vosotros pero yo no estoy acostumbrado a afirmaciones sin más, el subjetivismo se lo dejo a los trotskistas con los que me he cruzado. Así que o presentas pruebas de que la reconciiación nacional es de la época de José Díaz o bien no conoces lo que es la línea de la reconciliación nacional y te confundes o calumnias sin máss.

Anónimo dijo...

Zapi hablanos sobre Uribe

Es posible que en la época de la escisión, en Vizcaya,
estuviese en la Juventud. Sé que pertenecía al Sindicato Metalúrgico de
Vizcaya que lo dirigía Leandro Carro. Era joven entonces y se encuentra entre
los pioneros en la formación de los primeros grupos comunistas de Vizcaya.
Por el hecho de ser vasco y estar vinculado a las tareas de la dirección del
Partido tuve buenas relaciones con él. Era un hombre muy rígido, un hombre
al que todos nosotros, no sé por qué razón, de manera implícita, le
aceptábamos como ideólogo del Partido. Había estado en la Escuela Leninista
de Moscú con anterioridad a nosotros. Era muy estudioso, autodidacta, muy
apreciado y con una gran capacidad política, de manera que en la guerra se le
nombró Ministro de Agricultura. Después de la guerra tuve contactos muy
distanciados con él, con motivo de reuniones del Partido. Hacia el final de su
vida tuve más relación con él. Cuando vivía en París, clandestino, como parte
de la dirección del Partido, empezó a tener algunos desfallecimientos, algunas
pérdidas de coherencia, de manera que empezó a sufrir de la cabeza de lo cual
moriría más adelante. Por ello no podía continuar en Francia y se decidió que
fuese a Praga, donde yo me encontré de nuevo con él, tras mi detención y
expulsión de Francia. El, como yo, seguía siendo miembro del Buró Político.
Pero cuando la cosa fue teniendo cierta continuidad y teniendo en cuenta que
estábamos en la retaguardia, estaba claro que no podíamos seguir ocupando
tareas de tal responsabilidad. De manera que, en la misma reunión en que yo
presenté mi dimisión como ya he dicho antes, y Dolores la suya para que
Carrillo ocupase la Secretaría General, Uribe tuvo que hacer lo mismo. Se le
convenció para ello y yo fui uno de los que más trabajó en este sentido. Le dije
que había que dejar paso a otros. Pero además ocurría que nosotros ya
empezábamos a observar que incluso en el problema agrario él tenía algunos
puntos de vista un poco particulares,
radicales, que no correspondían
exactamente a los planteamientos que el Secretariado del Partido planteaba
para aquella etapa. Pasó, junto conmigo, a formar parte de la Delegación del
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PROTAGONISTAS DE LA HISTORIA VASCA: SEBASTIAN ZAPIRAIN
PCE en los países socialistas. El me apreciaba mucho. Los últimos momentos
con él fueron los de un hombre que realmente conservaba bastante de los
elementos característicos de la rigidez que hemos convenido en llamar
stalinista. La característica de Uribe era la de un hombre concienzudo,
tremendamente combativo, dentro del espíritu de la IC. De manera que, al
morir, estaba en unas dudas y en un forcejeo consigo mismo para ir viendo lo
nuevo que se iba produciendo en la vida del movimiento comunista interna-
cional y en la propia vida del PCE. De todos modos, murió dentro de la línea
del Partido. Tuvo una embolia. Yo estaba entonces en Bucarest y no pude
llegar al entierro. Fue incinerado en Praga.