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05 septiembre 2015

Historia de la V Asamblea (VI)

"Danes" de la V asamblea a rey de España. en Aguila ROJA
Durante la segunda quincena de diciembre, los cuadros de la organización recorren todo Euskadi contactando desde intelectuales vasquistas (como el escultor Oteiza) hasta grupos de danzas vascas, desde las células de las márgenes del Nervión influidas por la depurada Oficina Política, hasta los núcleos amplios de simpatizantes agrupados en torno a las «escuelas sociales de Guipúzcoa(1). Dos de los nuevos miembros de Oficina Política, Etxebarrieta y «Danés», recorren Navarra dando charlas, mientras que Azurmedi, Txató Aguirre y José María Matxain preparan un programa de conferencias, que incluyen críticas a la «desviació felipe»(2), que desarrollan en varias zonas de Guipúzcoa. «Balduino» y Escubi, este último como elementó más móvil de la nueva dirección y verdadero lider, centran su atención en Vizcaya, encargándose el primero, junto con Txabi Etxebarrieta, de la redacción del Zutik y la preparación de la Asamblea, y el segundo de garantizar la reestrucración organizativa.
  
La teorización de las posiciones de la organización tras la escisión fue realizada fundamentalmente en los Zutik 44 y 45(3) El primero de los números citados se abre con el artículo «El socialismo vasco y el frente nacional», firmado por «Goiri», seudónimo utilizado en esta época por Txabi Etxebarrieta. En su conjunto, resulta bastante revelador de la equívoca posición de un equipo de dirección (el representado por la nueva Oficina Política) que, sintiéndose subjetivamente marxista e inclinado hacia lo que (de un modo harto genérico) podríamos considerar posiciones «de izquierda», comienza a tomar conciencia de haber sido manipulado (ciertamente, sólo hasta cierto punto) por el sector más conservador de la organización para cargarse, precisamente, al sector más avanzado de la misma. El tema es específicamente suscitado en la primera reunión que celebra la nueva O.P., en un txakoli del Monte Umbe, a las afueras de Bilbao, el 15 de diciembre, un día después del Referéndum sobre la «Ley Orgánica». Es Escubi el más decidido al plantear que «el estar contra los "felipes" no significa estar con «Miguel» (es decir, con Imaz Garay, que ha actuado en la Asamblea como portavoz de las posiciones de Txillardegi). Es el mismo Escubi el que poco después —y con un tono ciertamente provocador, destinado probablemente a sondear la opinión de los demás—asegura que él es y se siente, ante todo, comunista. Uno de los nuevos miembros de la O.P. se suma inmediatamente a tal declaración de principios.
Tales declaraciones teóricas no se plasmarán sin embargo en posiciones concretas expresadas en las publicaciones. Las ambigüedades de los planteamientos del nuevo equipo se expresan, por ejemplo, en la evidente dificultad de Etxebarrieta para explicar coherentemente, en el artículo mencionado, la posición de una organización que se define como socialista respecto a la burguesía nacional. Esta sufre «la explotación nacional», manifestada en el terreno «económico, cultural y social», por lo que «tiene conciencia abertzale». Tal explotación afecta a la «pequeña y mediana burguesía», pero en el Frente Nacional sólo se considera la posibilidad de pacto con la pequeña burguesía, por ser una clase «parcialmente interesada en el programa popular».
De ahí que ETA, que «defiende la liberación nacional de Euskadi y el control social de las fuerzas productivas» deba plantearse una táctica consistente en «hacer primero la casa» —todos juntos— aplazando para el futuro «los enfrentamientos sobre la forma concreta que han de tener las habitaciones». Lo contrario, es decir, unirse con «el proletariado español para hacer la revolución social», en la esperanza de que luego la izquierda facilite la «liberación nacional», aparte de suponer una postura «izquierdista infantil», revela una enorme «ingenuidad», ya que no tiene en cuenta la «experiencia histórica». Tal postura significaría, por otra parte, caer nuevamente en el error «españolista» consistente en «implicar a los vascos en la política española», como en el caso de las «carlistadas», incluida la guerra de 1936, a la que se califica de «carlistada del siglo XX».
En función de este análisis, las condiciones mínimas para entrar a formar parte del «frente nacional que agrupase a todos los abertzales, proletarios y burgueses», serían las siguientes: 1) aceptar como objetivo el de la «total liberación nacional» (aunque «sin excluir pasos intermedios tácticos: concierto económico, autonomía, Estatuto, Federación, etcétera»); 2) aceptar el principio de la «unidad nacional de Euskadi», incluyendo los territorios situados al norte del Bidasoa (unidad que se podría concretar «a través de la Federación europea u otra fórmula política»); 3) patrocinar el principio de la «euskerización de Euskadi».
Este programa posibilitará la integración en la lucha de la burguesía nacional, pero la propia radicalidad del proceso hará que, paulatinamente «los burgueses vascos, partidarios de una mini-liberación nacional, se aparten, por sus intereses, del Frente Nacional, por no querer seguir los pasos a que obligue la dinámica nacional».
El intento de unir nacionalismo y socialismo mediante una dinámica frentista se concretará más en el artículo que el mismo Txabi Etxebarrieta redacta para el Zutik 46, dedicado al 1º de Mayo. La idea según la cual es preciso superar la dicotomía tradicional entre Aberri Eguna y 1º de Mayo sirve de hilo conductor a una argumentación que trata de identificar abertzalismo e internacionalismo. «En la lucha por el establecimiento del socialismo en toda la tierra, nosotros ocupamos un puesto bien delimitado (por la tarea de) liquidar la fuerza de los estados capitalistas francés y español, incluyendo ciertos capitalistas de apellidos vascos que con ellos colaboran». De ahí lo injustificado de las críticas de algunos «pseudosocialistas» que, incapaces de distinguir entre el «nacionalismo de gran potencia y el nacionalismo de pueblo oprimido», pretenden que «el nacionalismo es cosa de la burguesía».
La crítica a estos «pseudosocialistas» se acaba concretando poco después en la acusación de practicar un «reformismo nacional y social». Tales reformistas se caracterizan por ignorar que «el Estado es el aparato de una clase, cuyas contradicciones es preciso agudizar», por lo que, del mismo modo que plantean en el terreno social una estrategia de «reformas revolucionarias», abandonan también el objetivo de la independencia nacional, haciéndose estatutistas.
La razón de este doble reformismo es, en definitiva, su «desconfianza en el pueblo». La acusación se argumenta de manera bastante tautológica: «Son oportunistas porque temen al pueblo y le temen porque no quieren llevar hasta sus últimas consecuencias sus aspiraciones. De lo contrario, no serían oportunistas.»

   Pero el intento más acabado de sintetizar en un todo coherente esa posición intermedia que pretende representar la nueva dirección se plasma en el Zutik 45, número monográfico redactado fundamentalmente por «Balduino» y que, a lo largo de 14 páginas, se esfuerza en trazar una panorámica general de la línea propugnada partiendo del análisis de la experiencia histórica(4).
De dicho análisis se deduce que durante todo el siglo XX  ha existido una permanente contradicción entre un nacionalismo vasco, progresista en el aspecto nacional pero reaccionario en el campo social, y un socialismo, representado fundamentalmente por el PSOE, progresista socialmente, pero retrógrado desde el punto de vista nacional. Según la tesis del Zutik 45, el nacionalismo clásico, representado por el PNV, es controlado a partir de un momento dado por «la gran burguesía, que consigue así unir su potencial económico y la fuerza popular del vasquismo ( ... ) en beneficio de su propia prosperidad económica». Su ceguera centralista impide al PSOE, por otra parte, distinguir«el contenido popular y progresista del nacionalismo de su expresión organizativa concreta, el PNV». Esta contradicción sólo se supera momentáneamente durante la guerra del 36 gracias a la práctica misma de la lucha ántifascista. (Aunque hay también un efímero intento organizativo a través de ANV.) Tras el fracaso —por falta de práctica— del intento de prolongar esa unidad en la postguerra, aparece ETA, cuya vocación es precisamente la de dar nacimiento a un nacionalismo de izquierdas, socialista, que supere la contradicción citada. Sin embargo, el auge del sentimiento vasquista y de las ideas progresistas que se hace particularmente evidente durante 1966 (ikastolas, grupos de artistas vascos, canción en euskera, etcétera) produce en ETA una «crisis de crecimiento» que facilita la influencia de un sector «desviacionista españolista» que, al olvidar las condiciones concretas de Euskadi, practica un izquierdismo abstracto que, en el fondo, reproduce la vieja contradicción nacionalismo/socialismo. Esta falta de capacidad de adaptación de las ideas socialistas a la realidad concreta de Euskadi se plasma esencialmente en la «pretensión de que el aliado natural del pueblo trabajador vasco es el proletariado españolista inmigrado».
Frente a esta desviación, ETA propugna un «socialismo concreto, abertzale» capaz de agrupar a todo el PTV (pueblo trabajador vasco) mediante la práctica. Y ello porque «la base de la revolución vasca es el pueblo de Euskadi, por ser el que sufre, el que está oprimido y el que más coraje manifiesta en la lucha». Si es evidente que en estos planteamientos subsiste una notable ambigüedad y falta de definición política (efecto, entre otras cosas, de la alianza de hecho concluida con el grupo de Txillardegi), no lo es menos que se trata de un lenguaje bastante diferente al que caracterizó las críticas de dicho grupo a la línea de Mixel-Erreka.
Esta diferencia, al menos de tono, se manifiesta en temas como el papel de la lucha de clases, el acento puesto en la definición socialista, la relativización del papel otorgado a la burguesía nacional, etcétera, si bien se observa un esfuerzo deliberado por evitar pronunciamientos expresos sobre algunas cuestiones en que Txillardegi se había mostrado más radicalmente intransigente: identificación de la lucha de liberación nacional como una lucha «contra España y Francia», papel asignado al euskera, etcétera. En otros temas, como el del rechazo en la práctica de cualquier alianza o colaboración con fuerzas de izquierda no nacionalistas, son los planteamientos txillardegianos los que dominan.
   Pero donde los límites de la voluntad subjetiva de la nueva dirección de inclinar la organización hacia la izquierda se revelan más claramente, es en la absoluta ausencia de actividad e incluso preocupación ante el movimiento obrero real que, justamente en esos meses, conoce en Vizcaya y Guipúzcoa momentos de gran auge (5).
Cabe recordar al respecto que es justamente en los meses que van de la primera a la segunda parte de la V Asamblea cuando tiene lugar en Vizcaya la huelga de Bandas, iniciada el 30 de noviembre y prolongada durante casi cinco meses. La solidaridad con los 564 despedidos de «Bandas» da ocasión durante todo ese período a multitud de iniciativas de los partidos de izquierda y de los más diversos organismos y sectores antifranquistas. Sin embargo, la actuación de ETA durante todo el período se limita a la publicación de una octavilla titulada «Rompehuelgas» en la que, a propósito del intento por parte de la empresa de romper la huelga contratando obreros asturianos y leoneses, se llama la atención sobre el «papel objetivo» que, independientemente de su voluntad, juegan los inmigrantes «contra la clase obrera vasca», a la que, además, «desnacionalizan».
La virulencia de los ataques al sector que ha sido derrotado en la Asamblea (ataques a los que se suman espontáneamente los más variados sectores nacionalistas, incluidos los que más críticamente habían arremetido en el pasado contra ETA), revelaban, indirectamente, la falta de seguridad en las propias posiciones de un sector significativo del nuevo equipo de dirección. Durante meses, un cierto sentido de «mala conciencia» planea sobre las actitudes de no pocos cuadros de la organización.
Esta mala conciencia desaparecerá sin embargo radicalmente a lo largo del año 67, siendo sustituida por la actitud contraria. Dos factores interrelacionados contribuyen a ese cambio: por una parte, la cobertura ideológica de izquierdas que supone el descubrimiento de una cierta versión «nacionalista» del maoísmo, que se combina con la reinterpretación de la historia del nacionalismo vasco aportada por José Antonio Etxebarrieta. Por otra parte, la propia evolución de la situación política a partir de 1967.
Apenas tres días después de finalizar la Asamblea de Gaztelu, tiene lugar el Referéndum sobre la Ley Orgánica que supone a la vez la culminación y el estancamiento definitivo del proceso de liberación política intentado, a partir de 1962, por sectores del propio régimen franquista. Un mes antes, en noviembre, el carácter parcial del indulto decretado por Franco, que frustra no pocas ilusiones de algunos sectores de la oposición, ha servido ya para marcar los estrechos límites de esa liberalización y, para subrayar, paralelamente la incapacidad del franquismo para ampliar su base social.

Erreka tras ser expulsado fundo el MCE
(1) Durante todo el año 1966 el equipo de Mixel y Erreka canalizó su influencia de manera preferente a través de las «Escuelas Sociales», series de conferencias, en euskara, sobre temas como Historia de Euskadi , «Nociones de marxismo», «Cultura vasca», etcétera. Organizadas en parroquias y locales similares, con un carácter semiabierto y una audiencia muy significativa para la época, revelaron, por una parte, las enormes ansias de conocimiento de amplios sectores juveniles y, por otra, las posibilidades de un reclutamiento más diversificado. Tras la escisión, el grupo mayoritario, que poco antes había boicoteado abiertamente este tipo de charlas —utilizando para ello métodos tan resolutivos como forzar las puertas de los locales donde se celebraban las reuniones e impedir que éstas prosiguiesen— pasó a adoptarlo como método habitual de proselitismo. La agudización de la represión, a partir de la segunda mitad de 1967, obligó, sin embargo, a volver a los métodos tradicionales, más cerrados, de formación y reclutamiento.
Recalde del ESBA , ETA y Ultras lo persiguieron.
(2) El término «felipe», indicativo de la sospecha de que las tesis de la antigua O.P. procedían de los planteamientos de ESBA, sección vasca del Frente de Liberación Popular (FLP), sería posteriormente sustituido por el de «likis», por alusión al presunto «liquidacionismo» de sus posiciones. La palabra «liquidacionista» fue sugerida por un grupo de militantes del PCE (m-l) encarcelados en Carabanchel a Zalbide, quien transmitió la sugerencia en una carta que envió a la dirección a comienzos de 1967, fecha a partir de la cual el término se generalizó en los círculos próximos a ETA. El origen remoto de la expresión se refiere a las polémicas de Lenin con otras fracciones rivales del PSDR en la época en que escribió el «Qué hacer».
(3) Publicados, respectivamente, en enero y marzo de 1967.
Ibarrola, amenazado por ETA en los 90.
(4) La portada del Zutik 45 fue diseñada por el escultor Jorge Oteiza que durante estos meses mantuvo una estrecha relación con varios cuadros de la nueva dirección, y en particular con Etxebarrieta. A su vez, las portadas de los números 46 y 47 están basadas en sendos grabados de Agustín Ibarrola, pintor comunista vasco que justamente por estas fechas (febrero del 67) había sido detenido en el transcurso de una manifestación celebrada en Bilbao en solidaridad con los trabajadores de Bandas. El dato —por difícil que resulte de comprender desde la perspectiva de hoy—, puede resultar bastante revelador de un aspecto significativo del ambiente y la mentalidad reinante en los medios politizados de oposición en los años 60. El utilizar en un panfleto los más duros insultos contra el PC no era contradictorio con decorar ese mismo panfleto con dibujos de la persona que aparecía como el hombre público por excelencia de dicho partido. Concretamente, en Bilbao, todos los sábados solía reunirse una tertulia de militantes de diversos partidos de izquierda en la que podía verse, junto a dirigentes comunistas como el mismo Ibarrola o Julián Viejo y a intelectuales y artistas como Blas de Otero, Dionisio Blanco o Luciano Rincón (ex-dirigente del FLP), a militantes de ETA como los Etxebarrieta, Javier Elorrieta (Poeta), «Buendía», o, esporádicamente, Mario Onaindía o Ángel Uresberoeta.
(5) Poco después de la escisión y a propuesta del sector que pronto pasará a autodenominarse ETA-berri, se celebra en Deusto (Bilbao) una reunión entre las Oficinas Políticas de ambos grupos. Los representantes de ETA-berri plantean al otro sector la posibilidad de, pese a las evidentes divergencias, hacer frente común en el movimiento obrero y en particular en el seno de CC.OO. Los miembros de la O.P. de la ETA que ha resultado mayoritaria en la Asamblea se muestran incapaces de responder nada concreto porque ni siquiera tienen posición sobre si es o no conveniente participar en el movimiento de Comisiones Obreras. En honor a la verdad hay que decir, sin embargo, que Txabi Etxebarrieta, uno de los participantes en el contacto citado, sería pocos meses después el impulsor de la paticipación de ETA en dicho movimiento, acudiendo incluso, a partir del verano siguiente, a algunas reuniones celebradas en la margen izquierda del Nervión entre representantes de fuerzas de izquierda para coordinar la actividad de CC.OO. en Vizcaya.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Resulta curioso como la persecución continua del etnocentrista solo produce rechazo extremo y radicalización en los discrepantes, así vemos como comunistas y revolucionarios que colaboran en ETA son los más recalcitrantes enemigos en los noventa y asqueados entran en el foro de ermua, gente con formación teorica muy superior como Erreka y Mixel del MC, Antton Karrera y Lopez lacalle (asesinado por ETA) de IU, Zallo de LKI, Azurmendi, Jon juaristi, Agustin Ibarrola, el poeta antifranquista Vidal de nicolas, toda esta gente son los que se ponen enfrente de ETA en los noventa.

Anónimo dijo...

primero la casa y luego las habitaciones???este txabi era un nacionalista emboscado!!!

Jorge dijo...

Excelente documento como siempre!!

Anónimo dijo...

buen zas a los ASK!!!, el comentario de los zutik es arrollador!