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16 septiembre 2015

Las tensiones del PSUC de Comorera con el Comintern



La IC, y por derivación el PCE, iniciarían una nueva etapa de su vinculación con el PSUC a partir de febrero de 1938. El organismo internacional establecería contacto directo, permanente y con capacidad de decisión sobre el PSUC, lo que le permitiría determinar el ritmo y la idiosincrasia de la relación. Moscú le aplicó las exigencias de cualquiera de sus secciones nacionales, aunque en ningún momento se planteó reconocerlo como tal. La IC situó el PSUC bajo su control y órdenes, le exigió obediencia absoluta y forzó el inicio de su conversión en un partido comunista. Sin embargo, el mecanismo para ejecutarlo fue inaudito y heterodoxo, aunque siempre controlado desde Moscú. El organismo internacional otorgó un papel importante a su sección nacional española, pero no único. La IC permitió que existiese otra vía dirigida desde el propio aparato directivo del partido catalán. La existencia de ambas era la mayor garantía para sellar la plena conversión del PSUC en un partido comunista y para postergar la resolución sobre la independencia o no del PSUC respecto al PCE. Moscú sólo estaba dispuesto a intervenir directamente sobre ellas en casos de extrema emergencia, o sea, cuando la tensión entre ambas líneas pusiera en peligro el proceso de conversión en un partido comunista.  Así, pues, la IC aprovechó el clima de tensión política que se vivía en la URSS a inicios de 1938 para facilitar la claudicación de Comorera en favor de sus intereses. La estancia del secretario general del PSUC en la capital del país de los soviets coincidió con el inicio de un nuevo proceso político contra los elementos considerados desviacionistas por parte del partido-estado soviético, encabezados por Alexei Rikov y Nikolai Bujarin. La purga en el partido-estado soviético coincidió con el aumento de la tensión en las filas de la propia IC. El motivo no era otro que el debate sobre la idoneidad de retirar la presencia comunista del Gobierno de la República Española. Stalin y Dimitrov estaban decididos a ello para intentar acabar con el aislamiento internacional de la URSS respecto a las potencias liberales europeas, así como por las críticas que recibía el PCE a causa de sus fracasos militares y su gestión de la retaguardia republicana.

   La voluntad de la IC era colocar el PSUC bajo su control y, a partir de aquí, liquidar su carácter unificado e independiente. Comorera lo sabía y no opuso resistencia. Aceptó las dos primeras premisas. Pero consiguió que momentáneamente su partido se mantuviese independiente del PCE. Para ello presentó el PSUC como el primer paso del proceso de creación del partido único del proletariado español, tal y como establecían los preceptos del VII Congreso de la IC. La unificación catalana debía completarse con la fusión del PCE y Partido Socialista Obrero Español en el resto del estado español, a la cual se integraría el PSUC. Pero mientras la fusión estatal no se llevara a cabo, el partido catalán estaba legitimado moral y materialmente para mantenerse independiente del PCE, ya que se encontraba en un estadio de evolución más avanzado al ser hijo del frentepopulismo. El PSUC se consideraba igualmente legitimado a mantenerse independiente una vez hubiera iniciado su conversión en una organización comunista, a causa de su génesis como partido unificado, que lo convertía en una organización de naturaleza distinta a un PCE que había nacido como partido comunista.  La IC realizó esta concesión parcial fruto de las aptitudes políticas y la capacidad de adaptación de Comorera a la realidad que se vivía dentro del organismo internacional, junto con el apoyo que recibió de un antiguo camarada, Gerö. El delegado húngaro envió a Moscú uno de los informes de Comorera más cercanos al espíritu comunista. Las tres condiciones de la victoria: ¡Unidad proletaria! ¡Frente Popular! ¡Unión de los pueblos de la República! se iniciaba con un saludo comunista a Dimitrov, continuaba con un alegato a la autocrítica y a eliminar las tendencias izquierdistas y el intento de penetración trotskista en el PSUC, para culminar con la propuesta de aumentar la militancia obrera en la dirección y las células del partido catalán22.

                                                          


    Comorera, por su parte, recalcó ante Dimitrov y Manuilski el interés estratégico que ofrecía el PSUC para la IC si esta última quería penetrar en Cataluña, a causa de su lugar preeminente en el Gobierno de la Generalidad y en el aparato autonómico. El dirigente catalán también manifestó su identificación con el comunismo soviético y aseguró que su partido era una organización comunista23. Comorera hizo uso de unas buenas dotes como orador y político, que le otorgaron la confianza personal y política de Dimitrov y Manuilski. La participación del catalán en el debate sobre la retirada comunista del Gobierno de la República fue la constatación más evidente. Comorera expuso unas tesis contrarias a las de Stalin y Dimitrov, pero coincidentes con las del PCE. El secretario general del PSUC argumentó que la retirada sólo serviría para debilitar  la presencia comunista (en la que incluía el PSUC) en el aparato político y militar de la República Española, daría alas a las críticas anarquistas y poumistas sobre el derrotismo del PCE y el PSUC, no evitaría las acusaciones de Francisco Franco sobre el control comunista de la República Española y, además, no serviría para facilitar una entente entre el Gobierno soviético y británico, ni tampoco ayudaría a un mejor entendimiento entre el Gobierno de la República y la Generalidad24.


    Comorera, como el PCE, acabaron consiguiendo su objetivo. Pero fue gracias al fracaso de las negociaciones entre la diplomacia soviética y británica, que invalidaron la creación de una alianza antifascista entre la URSS y Gran Bretaña en España.  La dirección de la IC ordenó el retorno de Comorera a Cataluña para ejecutar la plena conversión del PSUC un partido comunista a partir de marzo de 1938. Las cabezas visibles del proceso fueron cinco cuadros dirigentes del partido catalán que merecían la confianza de la IC. A saber, Comorera, convertido a la ideología comunista durante su estancia en Moscú; Miquel Valdés, secretario de organización y antiguo militante del PCC; Rafael Vidiella, dirigente de la UGT y primer militante del PSUC que había estado en Moscú durante una sesión de la Internacional Sindical Roja a mediados de 1937; y, finalmente, Pere Ardiaca, responsable del aparato de prensa, y José del Barrio, destacado cuadro militar, que compartían su procedencia del PCC25. Estos cinco hombres, así como el resto de miembros del PSUC, se vieron forzados a empezar a identificarse con una de las dos vías de conversión del partido catalán. Comorera comandaba una, contaba con el apoyo de los sectores catalanistas del partido y apostaba por mantener el PSUC como partido independiente del PCE. En cambio, el PCE encabezaba otra, con apoyo de la mayoría de los delegados de la IC, los sectores unitaristas del PSUC y las propias Juventudes Socialistas Unificadas de Cataluña (JSUC). Los sectores contrarios a la conversión en un partido comunista no llegaron a crear un grupo operativo sólido y, como era de esperar, se convirtieron en uno de los blancos potenciales del organismo internacional, empezando por Serra Pàmies. La IC se sintió relativamente satisfecha con la evolución ideológica que realizó el PSUC a partir de este momento. Moscú dispuso rápidamente de evidencias favorables sobre el proceso de conversión del PSUC en un partido comunista. Así, la estructura interna del partido catalán inició los primeros pasos de la unificación ideológica, ejemplificada con un proceso de expulsiones por actos de indisciplina, inmoralidad y cobardía entre abril y junio de 1938. Además, la vertiente organizativa del centralismo democrático fue potenciada, sobretodo entre las organizaciones de base. El componente nacionalista fue atenuado y el número de militantes de procedencia obrera aumentó.


Sin embargo, la IC se encontró con un problema de dimensiones mayores a las que había previsto. La doble vía de conversión fue sinónimo de conflicto permanente ya que ninguna de las dos estaba dispuesta a ceder. El PCE, a través de Togliatti, abrió la caja de pandora en este sentido. El delegado internacionalista se quejó a sus superiores del boicot que ejercía la dirección del PSUC a la hora de establecer un trabajo común con el PCE26. La propia dirección del PCE se encargó de corroborar las tesis del italiano y reclamó intensificar el trabajo común con el PSUC27. El Buró Político del PCE se reunió con el Comité Ejecutivo del PSUC el 18 de julio de 1938 en Barcelona, para intentar certificar un acuerdo de colaboración favorable a sus intereses. La dirección de la sección española de la IC se comprometió a no absorber el PSUC y a reconocerlo como el único partido del organismo internacional en Cataluña. El partido catalán, por su parte, se comprometió a intensificar sus relaciones con el PCE y a no intentar controlar su dirección. Así, se decidió establecer una única línea de trabajo entre ambos partidos y la organización conjunta del trabajo de los militantes28.  Pero los enfrentamientos entre las dos líneas continuaron a pesar de estos acuerdos. La evolución de la guerra y la retaguardia, la coordinación de los órganos de dirección de los dos partidos, la intensificación de las relaciones entre PSUC y PCE, así como la escasa predisposición de la dirección del PCE para respetar y comprender la realidad nacional catalana, se convirtieron en puntos de conflicto29. El caso más paradigmático en este sentido se produjo con la reprobación de los Trece puntos de Negrín por parte de Comorera. El secretario general del PSUC elaboró sus propios trece puntos como respuesta a la política de Negrín, considerada anticatalana y que aplicaba sobre el Gobierno de la Generalidad y el propio PSUC30. Sin lugar a dudas, la presencia del PCE y el PSUC en el Gobierno de la República y la Generalidad respectivamente transportó el enfrentamiento entre las dos líneas de conversión a la estructura del estado republicano. El Secretariado del IKKI abordó la situación de la República española el 3 de septiembre de 1938, en un marco de guerra en que era consciente de la inevitable derrota republicana. Por ello, el devenir de la retaguardia fue uno de sus objetos de análisis. Y aquí el PSUC jugó un papel importante. Moscú manifestó su preocupación por los efectos negativos que estaba causando en las relaciones entre el Gobierno de la República y la Generalidad los enfrentamientos que acabamos de reproducir. Por ello exigió su finalización. El PCE recibió las exigencias de acabar con el sentimiento anticatalanista que estaba presente en sus filas y aceptar la realidad nacional catalana. El PSUC, por su parte, debía acabar con sus desconfianzas y reticencias de naturaleza pequeño-burguesa a la hora de intensificar su relación con el PCE, tenía que aceptar la colaboración del Buró Político del PCE para preparar el futuro congreso del partido catalán y, finalmente, debía trabajar disciplinadamente con los militantes del PCE establecidos en Cataluña31. La tensión y enfrentamiento entre las dos líneas de conversión continuó a pesar de esas órdenes y provocó numerosos enfrentamientos entre los delegados de la IC en España. Togliatti, Minev y la dirección del PCE acusaron al PSUC de ser víctima de su sentimiento independentista, de boicotear el Gobierno de la República y de llevar a cabo un trabajo fraccional y discriminatorio entre los militantes del partido catalán según su procedencia política32. La dirección del PCE incluso se atrevió a confeccionar un listado sobre las hipotecas ideológicas y personales de los miembros de la dirección del PSUC que no eran afines a sus tesis33. En cambio, Gerö atribuyó el mérito del inicio de la conversión del PSUC en un partido comunista al sector comandado por Comorera, ya que éste había aplicado la autocrítica, potenciado la militancia de extracción obrera y mejorado el funcionamiento del Secretariado Común PSUC-PCE34. La ofensiva final de las fuerzas sublevadas sobre Cataluña entre diciembre de 1938 y enero de 1939 se convirtió en un nuevo factor de conflicto. La retirada del PCE y del PSUC de Barcelona ciudad estuvo acompañada de acusaciones mutuas de cobardía y falta de resistencia. Minev, con el apoyo de la cúpula directiva del PCE y de destacados cuadros dirigentes del PSUC identificados con sus tesis como Vidiella o Pere Ardiaca, intentaron organizar un congreso del PSUC para colocar a Pere Aznar en la secretaría general del partido. Comorera consiguió abortarlo. Pero, como era de esperar, acrecentó su enfrentamiento político y personal con Togliatti y Minev. El secretario general del PSUC apoyó indirectamente la aparición de una nueva revista teórica de la dirección del partido catalán, titulada Catalunya, que fue censurada por Togliatti35.  El último episodio del enfrentamiento entre las dos líneas de conversión antes de iniciar el exilio se produciría en un pequeño municipio fronterizo catalán. La dirección del PSUC se reunió en Agullana el 5 de febrero de 1939 para establecer un nuevo equipo directivo que permitiese afrontar el inicio de un exilio que se creía breve. El PCE se sintió satisfecho con la nueva dirección del PSUC, ya que estaba relativamente equilibrada entre los miembros de ambas líneas y, además, el propio PCE consiguió tener presente a Antonio Mije en la decisión de Agullana36.   

   La IC consiguió que el inicio del exilio republicano catalán no variase la dinámica que había establecido a partir de febrero de 1938. Moscú, con el apoyo del PCE, siguió determinando el ritmo y la dinámica de la relación con el PSUC. De todas maneras, no pudo evitar que su actuación quedase marcada por el temor a que se reprodujesen los fantasmas de la segunda mitad de 1936, así como por su incapacidad para evitar el aumento de la tensión y los enfrentamientos entre las dos líneas de conversión. Finalmente, la IC acabaría interviniendo sobre el PSUC y ello supondría un sorprendente reconocimiento del partido catalán como sección oficial del organismo internacional.  Así pues, la IC decidió tejer una red de informadores/controladores que garantizasen su control sobre el PSUC a raíz del inicio del exilio republicano catalán. El PCF fue escogido para encargarse del control de los miembros del partido catalán que se encontraban internados en los campos de concentración franceses, así como de los que estaban diseminados por el resto del territorio galo. El propio PCE también colaboró en esta tarea. El círculo se cerró con Codovila, recuperado por la IC para encargarse de la gestión de este operativo en Francia. La IC consiguió así que la dirección del partido catalán siguiese estando bajo su control. No obstante, no sucedió lo mismo con una buena parte de los militantes de base y cuadros intermedios, aunque éstos no eran su objetivo ni hacían peligrar su proyecto sobre el partido catalán en este momento37.  Sin embargo, la IC no consiguió evitar que la tensión y el enfrentamiento entre las dos líneas de conversión del PSUC se convirtiesen en su principal problema durante esta etapa. El PCE, junto a Togliatti y Minev, fueron acusados por el sector dirigido por Comorera de ser los responsables de las tensas relaciones con las que PSUC y PCE habían iniciado el exilio38. Comorera y sus camaradas enviaron a Moscú una serie de informes donde exponían su particular interpretación sobre la reunión del Comité Central del PSUC celebrada en París los días 2 y 3 de marzo de 1939. Como era de esperar, destacaban la asunción del culto a la personalidad estalinista, la voluntad de mejorar la relación con el PCE, pero sin llegar a la fusión, y la exención de cualquier responsabilidad en la derrota republicana en Cataluña39. El PCE reaccionó rápidamente y presentó también su propia versión, que invertía los términos anteriores40.


 por parte de Comorera y sus seguidores. Estos últimos replicaron, criticaron y exigieron a la dirección del organismo internacional una serie de preceptos que cuestionaban el buen funcionamiento interno del organismo internacional, hasta el punto que rayaban la categoría de actos de indisciplina42. A saber: 1) Descalificaron la sección nacional de la IC en Francia. El PCF fue acusado de no dedicar suficiente atención a los exiliados catalanes en el exilio y, sobretodo, de no reconocer el PSUC como un partido comunista. El propio Manuilski fue recriminado por no haber fomentado la difusión de los acuerdos adoptados entre Comorera y la dirección de la IC entre las secciones nacionales del organismo internacional; 2) exigieron el reconocimiento del PSUC como sección oficial de la IC y el establecimiento de un delegado permanente de Moscú en las filas del partido catalán43; 3) presentaron la llegada de los militantes del PSUC a la URSS como un ejemplo de su voluntad para llevar a cabo la reeducación ideológica según los parámetros establecidos por la IC44; 4) difundieron las manifestaciones de un pequeño sector de la dirección del PCE, concretamente Pedro Checa y Vicente Uribe, favorables a mantener coyunturalmente la independencia del PSUC respecto al PCE, para así garantizar la plena conversión del primero en una organización comunista45.  La IC se vio forzada a intervenir ante la dinámica que estaban adquiriendo los sucesos. Minev y Gerö fueron enviados a Francia para realizar sendos informes sobre la situación del partido catalán, en una decisión que recordaba la de los primeros meses de la guerra de España. El delegado búlgaro constató que habían aparecido graves divergencias y luchas fraccionales entre el PSUC y el PCE, debido a las valoraciones sobre el papel jugado por este último durante la Guerra Civil y el inicio del exilio46. El delegado húngaro, por su parte, manifestó  que en el seno del PSUC crecía la crispación a causa de su exclusión del Servicio de Evacuación de los Republicanos Españoles por las presiones realizadas desde el PCE. Gerö también apuntó que del Barrio y Serra Pàmies ejercían una influencia negativa sobre Comorera, que llevaban a este último a acercarse peligrosamente a posturas nacionalistas pequeño-burguesas47.  La dirección de la IC decidió reclamar una nueva presencia de Comorera tras evaluar los informes de Minev y Gerö. El primer contacto entre el dirigente catalán y la plana mayor de la IC se produjo el 19 de junio de 1939. El Secretariado del IKKI se reunió para definir la reorganización del PCE en el exilio, así como su política antifranquista. Comorera estuvo presente, pero no pudo participar como ponente. El partido catalán sólo fue mencionado para exigir la presencia de Serra Pàmies y del Barrio en Moscú, precisamente dos figuras en la órbita de Comorera que acudirían a la URSS para ser decapitados políticamente48. El dirigente catalán tuvo que esperar tres días para que el Secretariado del IKKI le permitiese intervenir en una nueva sesión como ponente. Comorera hizo alarde de la autocrítica respecto a su actuación personal y la de su partido durante la Guerra Civil, manifestó su apoyo a la reconstrucción del Frente Popular en el exilio y aseguró que su línea de conversión había conseguido que el PSUC fuese un partido casi plenamente comunista y que, por lo tanto, merecía ser reconocido como sección oficial de la IC.  El Secretariado del IKKI sorprendentemente, tras la ponencia de Comorera, acabó reconociendo el PSUC como sección oficial del organismo internacional el 24 de junio de 193949. La IC contradecía así sus propios principios estatuarios. Primero, porque aceptaba dos secciones oficiales para un mismo estado, con el agravante que ambas se encontraban en el exilio. Y, segundo, porque la nueva sección no era aún un partido comunista, sino que estaba inmerso en el desarrollo de su conversión en este tipo de organización. El asombro resulta mayor si tenemos presente que una parte de los integrantes del Secretariado del IKKI que habían tomado esa decisión eran Dolores Ibárruri, Enrique Líster, Díaz, Uribe, Checa, Hernández y Modesto, partidarios de situar el PSUC como simple filial catalana del PCE. El resto de los componentes del secretariado eran Manuilski, Togliatti, Gerö, Kuusinen, Gulaiev, Minev, Florin, Kolarov, Kruskhov y Blagoeva, figuras que precisamente no eran sospechosas de fomentar la independencia del PSUC respecto al PCE, excepto en el caso de Gerö.
La clave de la decisión del Secretariado del IKKI residía en este último elemento. Los partidarios de las tesis de Comorera conseguían el anhelado reconocimiento oficial. Pero el PCE obtenía la victoria real, en la medida que Comorera y sus adeptos debían comprometerse a intensificar las relaciones y el trabajo común con el PCE. El reconocimiento del Secretariado del IKKI había tenido una voluntad exclusivamente formal y su aplicación se limitaba a delimitar el territorio físico sobre el cual tenía potestad de actuación el PSUC, Cataluña, pero sin poder actuar al margen del PCE. Además, el partido catalán ocuparía un lugar secundario entre las secciones nacionales de la IC y se le obligaba a aceptar la presencia de Togliatti en las tareas de culminación del proceso de conversión del PSUC en un partido comunista, así como en el reparto del control del trabajo clandestino del partido entre las dos líneas de conversión. La resolución de Moscú, pues, implicaba una lenta, pero efectiva, victoria para el PCE.


22 Consúltese RGASPI. Fondo 495, circunscripción 120, caso número 165. COMORERA, Joan, Las tres condiciones de la victoria: ¡Unidad proletaria! ¡Frente Popular! ¡Unión de los pueblos de la República!, enero de 1938, 20 págs. Original en francés.
23 Véase RGASPI. Fondo 495, circunscripción 74, caso número 215. COMORERA, Joan, Informe del camarada Comorera sobre el Partido Socialista Unificado de Cataluña, 20/02/38, 17 págs. Copia en CEHI. Caja 2 (14. f.). Original en ruso.
24 Consúltese RGASPI. Fondo 495, circunscripción 74, caso número 214. COMORERA, Joan, La participación de los comunistas en el gobierno, 27/02/38, 10 págs. Copia en CEHI. Caja 4 (11. e.). Original en ruso.
 25 Véase RGASPI. Fondo 495, circunscripción 120, caso número 238. ¿MINEV, Stepan?, Resumen de una conversación, 08/09/38, 5 págs.
26 Consúltese TOGLIATTI, Palmiro, Escritos sobre…, págs. 186-202.
27 Véase RGASPI. Fondo 495, circunscripción 10 a, caso núm. 227. COMITÉ CENTRAL DEL PCE, Sin título, 23/03/38, 8 págs. Copia en CEHI. Caja 3 (10. c.).
28 Consúltese AHCCPCE. Fondo PSUC. Carpeta 19. COMITÉ EJECUTIVO DEL PSUCBURÓ POLÍTICO DEL PCE, Normas para el trabajo común del Partido Comunista de España y el Partido Socialista Unificado de Cataluña, 18/07/38, 2 págs.
29 Una prueba de ello procede de los informes elaborados por uno de los cuadros más destacados de los  vascos refugiados en Cataluña, en RGASPI. Fondo 495, circunscripción 12, caso núm. 163. ZUAZAGOITIA, Julián, Sin título, 04/07/38, 2 págs. Copia en INCOMKA; y RGASPI. Fondo 495, circunscripción 12, caso número 163. ZUAZAGOITIA, Julián, Sin título, 04/08/38, 3 págs. Copia en INCOMKA. Otra prueba corresponde a las manifestaciones realizadas por del Barrio durante la reunión del Comité Ejecutivo del PSUC del 2 de septiembre de 1938 y recogidas en RGSAPI. Fondo 495, circunscripción 12, caso número 163. COMITÉ EJECUTIVO DEL PSUC, Reunión del Comité Ejecutivo del P.S.U.C., 02/09/38, 4 págs. Copia en INCOMKA. Una tercera prueba es el informe de Comorera referenciado en RGASPI. Fondo 495, circunscripción 12, caso número 163. COMORERA, Joan, Sin título, 01/08/38, 7 págs. Copia en INCOMKA. RGASPI. Fondo 495, circunscripción 12, caso número 163. COMORERA, Joan, Sin título, 01/08/38, 7 págs. Copia en INCOMKA. Finalmente, otro episodio de enfrentamientos se recopila en CEHI. Fondo JOSÉ DEL BARRIO. DEL BARRIO, José, Carta a Dimitrov, 20/02/43, págs. 82-87, Caja 3 (1) a V
30 Consúltese RGASPI. Fondo 495, circunscripción 12, caso número 163. COMORERA, Joan, Sin título, 01/08/38, 7 págs. Copia en INCOMKA.
31 Véase RGASPI. Fondo 495, circunscripción 20, caso número 262. SECRETARIADO DEL IKKI, Resolución, 03/09/38, 14 págs. Original en ruso.
32 Consúltese RGASPI. Fondo 495, circunscripción 10 a, caso número 232. COMITÉ CENTRAL DEL PCE, Sobre la situación en España, 19/11/38, 16 págs. Copia en CEHI. Caja 2 (11. a.). Original en ruso.
33 Véase RGASPI. Fondo 495, circunscripción 120, caso número 128. COMITÉ CENTRAL DEL PCE, Características de algunos camaradas del C. C., ¿noviembre de 1938?, 1 pág.
34 Consúltese RGASPI. Fondo 495, circunscripción 10 a, caso número 232. GERÖ, Ernö, Sin título, 19/11/38, 14 págs. Copia en CEHI. Caja 2 (11. a.). Original en ruso.
35 Los detalles de este episodio pueden seguirse en MARTÍN RAMOS, José Luis, Rojos contra Franco. Historia del PSUC, 1939-1947, Barcelona, Edhasa, 2002, págs. 25-30.
36 Véase AHCCPCE. Fondo PSUC. Carpeta 20. COMITÉ EJECUTIVO DEL PSUC, Resolución de la reunión del P.S.U. en Agullana, 05/02/39, 2 págs.
37 Consúltese AHCCPCE. Fondo PSUC. COMORERA, Joan, El P.S.U.C. en el extranjero, 21/06/39, pág. 1 y AHCCPCE: Film XX. Sección 246. MIJE, Antonio, Informe sobre actividad del P.S.U.C., 02-03/03/39, pág. 3.
38 Véase AHCCPCE, Film XX. Sección 246. MIJE, Antonio, Informe sobre…, págs. 4-5.
39 Consúltese RGASPI. Fondo 495, circunscripción 18, caso número 1 291. COMORERA, Joan, Extracto del informe del camarada Joan Comorera de la primera sesión del C. C. del PSU de Cataluña el 2 y 3 de marzo de 1939, 13/03/39, 8 págs

42 Véase AHCCPCE. Fondo PSUC: COMITÉ EJECUTIVO DEL PSUC, La personalidad del P.S.U.C., 15/05/39, págs. 1-2.
43 Consúltese AHCCPCE. Fondo PSUC: SECRETARIADO DEL PSUC, Acuerdos tomados en la reunión del Secretariado del día 1 abril 1939, 01/04/39, págs. 1-2.
44 Véase AHCCPCE. Fondo PSUC. Carpeta 20. ANÓNIMO, La bolchevización del PSUC, 15/05/39, 2 págs.
45 Véase RGASPI. Fondo 495, circunscripción 120, caso número 239. CHECA, Pedro, HERN Y URIBE, Vicente, Sin título, 31/05/39, págs. 16-17.
46 Consúltese RGASPI. Fondo 495, circunscripción 74, caso número 220. MINEV, Stepan, Comunicación del camarada Moreno, 19/05/39, 7 págs. Copia en CEHI. Caja 5 (2. g.). Original en francés.
47 Véase RGASPI. Fondo 495, circunscripción 10 a, caso número 244. GERÖ, Ernö, Sin título, 11/06/39, 6 págs. Copia en CEHI. Caja 3 (3. c.). Original en ruso.
48 Consúltese RGASPI: Fondo 495, circunscripción 18, caso núm. 1285. SECRETARIADO DEL IKKI, Reuniones del 19 de junio de 1939 y del 22-24 de junio de 1939, 19-24/06/39, 14 págs. Original en ruso.
49 Consúltese RGASPI: Fondo 495, circunscripción 18, caso núm. 1285. SECRETARIADO DEL IKKI, Reuniones del 19 de junio de 1939 y del 22-24 de junio de 1939, 19-24/06/39, 14 págs. Original en ruso. 

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