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26 septiembre 2015

¿Unas elecciones más en Cataluña?.PTD

El 27 de Septiembre de este año van a celebrarse elecciones autonómicas en Cataluña que tendrán el objeto de elegir a los próximos diputados al Parlamento de Cataluña y el próximo gobierno de la Generalitat. Son las terceras elecciones en poco más de cuatro años, lo cual deja a la luz el transfondo de inestabilidad política en Cataluña, esta situación tiene sus causas en diversos factores, la crisis económica, la terrible situación social de las clases trabajadoras y populares catalanas, la corrupción política de los diferentes partidos que sostienen el “estabilishment” en Cataluña.
Sin embargo, ha sido la cuestión nacional la que ha marcado el panorama político catalán, polarizando a la sociedad catalana entre el apoyo o la oposición al proceso independentista que se está viviendo en los últimos años. Cataluña es una nación histórica que forma parte del Estado Español desde hace varios siglos. El nacionalismo catalán tiene manifestaciones principalmente políticas, por lo que es utilizado por la burguesía industrial catalana para lograr un compromiso con la oligarquía financiera española, incluida la catalana.
Las clases que han asumido con un mayor entusiasmo el nacionalismo han sido la pequeña-burguesía y las “capas medias” catalanas que han visto peligrar su estatus social y económico en diversas ocasiones por las acciones de los gobiernos centrales de España, esta pequeña-burguesía ha tenido diversas expresiones políticas siendo la más histórica la de Esquerra Republicana de Catalunya, (ERC) que en 1934 en un marco de lucha de clases convulsa e insurreccional, este partido dirigió una insurrección nacional cuyo motivo fundamental fue la aprobación de la Ley de Contratos de Cultivos por parte del gobierno reaccionario de Lerroux, que afectaba desfavorablemente a los pequeños campesinos catalanes, los “rabassaires”.
Desde la muerte de Franco, la burguesía catalana intervino en la llamada “Transición Española”[1].A través del Estado de las Autonomías la burguesía catalana obtuvo un amplio grado de autonomía política y económica con el Estado Español. Desde entonces la expresión política de la burguesía nacional catalana, Convergencia i Unió (CIU), ha participado como sostén fundamental del nuevo régimen oligárquico español bajo condición de un mejor trato y mejores condiciones por parte de su principal mercado y una mayor y mejor autonomía.
Este panorama se ha ido quebrando desde hace varios años por diversos desencuentros y divergencias políticas y económicas. En primer lugar, empezó con la anulación por parte del Tribunal Constitucional de una buena parte del nuevo Estatuto de Autonomía de Cataluña que daba más competencias al gobierno autonómico en materias políticas, económicas y fiscales y definía a Cataluña como nación. Por su parte, el principal caballo de batalla de la burguesía nacional ha sido el “Pacto Fiscal”. Según esto Cataluña, por ser una Comunidad Autónoma más rica, pagaría más impuestos proporcionalmente que otras zonas del Estado Español. Por su parte la derecha nacionalista catalana ha enarbolado la bandera nacional para lograr sus fines, ha convertido el “pacto fiscal” en un agravio nacional y sus dirigentes no se han cortado a la hora de expresar declaraciones xenófobas y clasistas a la hora de señalar que “Cataluña está siendo expoliada” para seguir manteniendo a “andaluces y extremeños vagos”.
Por su parte el ala más reaccionaria de la oligarquía española (representada políticamente por el Partido Popular) ha rechazado totalmente el diálogo con las autoridades catalanas, sus medios de comunicación han iniciado una campaña “contra el separatismo” que, aunque según sus promotores no se dirigía contra el pueblo catalán, ha atacado elementos fundamentales de la cultura catalana y ha negado por activa y por pasiva al pueblo catalán su condición de nación. Una gran parte del pueblo catalán ha entendido esta campaña como una vuelta de la represión franquista (de la que este régimen y sus actuales gestores son herederos), contra los sentimientos nacionales y culturales catalanes. Esto ha provocado que las “clases medias” rurales y urbanas de Cataluña, así como un sector de la clase obrera, hayan virado hacia posiciones independentistas. La posición del gobierno central, en manos del Partido Popular, que se ha negado al diálogo y a permitir de manera legal la celebración de una consulta sobre la independencia.
Con esto las clases dominantes han intentado utilizar su vieja máxima, “divide y vencerás”, para intentar dividir a la clase obrera y a las capas populares en torno a los sentimientos nacionales. Esta última campaña electoral, así como  los anteriores comicios, ha girado en torno a la cuestión nacional y a la defensa u oposición sobre el proceso soberanista encabezado por el President Artur Mas. Los principales partidos y coaliciones que se presentan son los siguientes:
Las principales organizaciones políticas y sociales que apoyan el proceso independentista, a excepción de las CUP, se organizan en torno a la candidatura “Junts pel Sí”. Forman parte de esta candidatura las principales fuerzas políticas nacionalistas, Convergencia Democrática de Catalunya (CDC) (que rompió la coalición con la democristiana Unió Democrática de Catalunya debido a la oposición de esta a la ruptura institucional que supondría el proceso soberanista) y Esquerra Republicana de Catalunya, así como a diversas asociaciones y movimientos sociales que apoyan la secesión de Cataluña y personalidades públicas. Esta candidatura está articulada en torno a la figura del actual President de la Generalitat y líder de CDC, Artur Mas (aunque el cabeza de lista de la misma sea, de iure, el exmilitante de ICV Raúl Romeva) y presenta un programa difuso centrado en el apoyo al “procés” y a la promesa de una Cataluña próspera e independiente en el seno de la Unión Europea y la OTAN.
Es una candidatura que representa los intereses de una parte de la burguesía catalana, así como gran parte de la pequeña-burguesía y los profesionales liberales, que ven su estatus económico amenazado por las acciones hostiles del gobierno central y su adscripción a un Estado Español perteneciente a la “periferia del sur de Europa”. Piensan que una Cataluña independiente libre de lastres y dentro de la Unión Europea prosperará hasta ponerse al nivel de los países del norte de Europa. Según los promotores de Junts pel Si, Artur Mas no aplicó las medidas anti-sociales y de austeridad en coherencia con la ideología neoliberal de su partido, sino debido a que no le quedaba otro remedio al ser estas políticas forzadas dentro del Estado español. Estas políticas de recortes no ocurrirían, según los propagandistas de Junts pel Sí, en una Cataluña independiente.
Por su parte, el Partit dels Socialistes de Catalunya, (PSC), federación catalana del PSOE, sufre una previsión de caída irremediable debido a sus posiciones “intermedias”: rechazo al proceso independentista pero defensa del diálogo y de la reforma del organigrama del Estado hacia un modelo federal. También ha sufrido debido a sus divisiones internas, la incapacidad de sus líderes y a que la oligarquía española (y la fracción de la burguesía catalana que apoya mantenerse dentro del Estado Español) lo han abandonado como partido viable para llevar a cabo sus intereses. Debido a sus vacilaciones y al papel que jugaron cuando gobernaron Cataluña con Pasqual Maragall y José Montilla, implementando recortes y medidas anti-sociales, han perdido el apoyo que antes gozaban entre la clase obrera catalana.
El Partido Popular de Cataluña es consciente de su debilidad debida a la percepción que el conjunto de la sociedad catalana tiene con respecto a la responsabilidad del gobierno central en el empeoramiento de las relaciones con Cataluña, así como la gestión general del gobierno del PP a favor de los intereses de la patronal y los grandes bancos en contra de las grandes mayorías sociales. Para ello el PP ha tirado la cara más “moderada”, representada por Alicia Sánchez Camacho, por otra abiertamente derechista promocionando a Xabier Albiol como candidato, el anterior Alcalde de Badalona que logró ganarse cierto apoyo de una parte de las capas populares de su localidad recurriendo a un discurso racista y anti-inmigrante. Su campaña se ha basado en el catastrofismo al que nos llevarían el “separatismo” y la “ruptura institucional”.
Ciudadanos (o “Ciutadans” como es conocido en Cataluña) representa la opción de la oligarquía española en Cataluña, así como de la burguesía catalana reacia a la independencia. Ha basado su campaña en el rechazo frontal al proceso independentista, mostrando de manera explícita su compromiso de permanencia de Cataluña en la UE y en España. Esta formación juega con el miedo de la posibilidad de que tras la independencia de Cataluña esta quede fuera de la UE, opción que ya han apoyado diversos líderes europeos, y las consecuencias económicas que esta situación podría conllevar a la sociedad catalana. Así mismo esta formación se presenta como la alternativa renovadora “sensata” opuesta tanto a los “partidos tradicionales” (PP-PSOE), como a los “nacionalismos excluyentes” (CDC-ERC) y a los “extremistas bolivarianos” (Podemos-IU-CUP). Un discurso que mezcla moderación, rechazo a la corrupción y “renovación”, en realidad oculta un programa claramente neoliberal que no se mueve un ápice de las recetas promovidas por los grandes centros financieros. A pesar de todo ello, y gracias a su supuesta “transversalidad ideológica”, ha logrado el voto en una parte de la clase obrera catalana.
Por su parte, las fuerzas del campo popular también se presentan divididas a esta cita electoral. El motivo ha sido principalmente la cuestión nacional, aunque tampoco hay que descartar otros motivos como diferencias de visión en temas tales como la pertenencia a la Unión Europea o el modelo social a construir. La implantación de estas fuerzas políticas estáfundamentalmente en los grandes centros urbanos de Cataluña, donde más se han desarrollado las luchas populares en los barrios contra las políticas de austeridad, los recortes, los desahucios.....
Catalunya Si es Pot es la principal candidatura de este tipo, se ha creado como candidatura que presenta un programa de “Unidad Popular” inmediato con medidas sociales moderadas y levemente anti-oligárquicas. El origen de esta lista está en las llamadas “candidaturas de unidad popular” que lograron un avance importante de las fuerzas democráticas y populares en el conjunto de la geografía estatal en las últimas elecciones municipales, destacando Barcelona en Común donde esta lista logró un triunfo importante llevando a la activista anti-desahucios Ada Colau a la alcaldía de la ciudad condal.
Forman parte de esta lista las fuerzas del reformismo estatal de Cataluña: Podem (la sección de Podemos en Cataluña), ICV, EUiA y Equo principalmente. Su candidato es un veterano activista social de Barcelona, Lluís Rabell. Su discurso político confronta tanto con las posiciones del nacionalismo catalán oficial, como con los partidos tradicionales: a los primeros los acusa de utilizar la bandera y los sentimientos nacionales para encubrir sus prácticas anti-sociales y neoliberales; a los segundos, de ser impulsores, junto a los primeros, de la política “austericida” que está lastrando a las clases populares y de querer afrontar el problema nacional catalán únicamente con la represión y la difusión de un discurso chovinista español. Presentan un programa minimalista de recuperación de los derechos sociales y democráticos perdidos durante estos últimos años, en la cuestíón nacional no son, por lo general, favorables a la independencia de Cataluña aunque si reconocen el carácter nacional del pueblo catalán y apuestan por permitir su derecho a decidir.
Esta candidatura deja de todas formas bastantes cabos sueltos, especialmente en torno a la cuestión de las relaciones con estructuras unitarias de imperialistas como la Unión Europea, de cuya reforma son partidarios. También tienen algunos de sus componentes una triste experiencia de gobierno en Cataluña, como es el caso de ICV en el “Tripartito” donde colaboró en la política de recortes y en la represión del movimiento popular. Es por eso que desde el Partido del Trabajo Democrático, pese a decantarnos por pedir el voto para esta candidatura (por ser una candidatura que defiende un programa anti-monopolista, no es partidaria de la independencia pero defiende el derecho a decidir), somos sumamente críticos con ella anunciando que las formaciones políticas de este tipo sin un movimiento obrero y popular que actúe de fiscalizador y un partido obrero que supere las contradicciones que los reformistas no pueden supercar ya que, debido a su errónea concepción de que puede transformarse el capitalismo mediante mayorías electorales en el marco del parlamentarismo burgués,, quedan limitadas a realizar pequeñas reformas sin cuestionar el sistema social. Además de remarcar las vacilaciones de estas formaciones para cumplir íntegramente su programa.
La Candidatura d'Unitat Popular (CUP) consiguió en las últimas elecciones al Parlament 3 escaños, y las encuestas electorales en estos comicios le dan cerca de 10 escaños. Esta fuerza formada por la confluencia de distintos grupos de la izquierda independentista defiende abiertamente principios como el anti-capitalismo, el anti-fascismo, la denuncia abierta de los organismos del imperialismo internacional, como son la Unión Europea, el Fondo Monetario Internacional, y la solidaridad con los procesos anti-imperialistas y las luchas de liberación nacional. También se declaran abiertamente por la superación del capitalismo y por la construcción de una sociedad socialista, aunque desde una perspectiva pseudo-anarquista y asamblearia.
Pese a ser coincidentes en algunos aspectos y no dudar en las buenas intenciones de sus líderes , hay una cosa fundamental que nos separa: su visión acerca de la cuestión nacional. Según estos compañeros, firmes y entusiastas independentistas, Cataluña está viviendo una lucha de liberación nacional, por eso apoyan el proceso soberanista catalán, llegando a colaborar puntualmente con fuerzas de la derecha nacionalista catalana. Según esta visión, la independencia de Cataluña posibilitaría una oportunidad, debido a la ruptura con el Estado Español postfranquista, para iniciar un proceso revolucionario que de lugar a la construcción de una Cataluña “socialista y solidaria”.
Según análisis realizado anteriormente, Cataluña no es ninguna colonia , aunque percibe cierto grado de opresión política desde el Estado Español que se empeña en negar el hecho nacional catalán. La burguesía catalana ha colaborado y ha formado parte de la oligarquía española (fundiéndose con ella). Sus empresas y entidades financieras han participado directamente de la explotación que el imperialismo español han hecho en sus colonias y países dependientes (especialmente, América Latina). El actual proceso independentista deja al descubierto la fragilidad del imperialismo español y de las bases jurídicas en las cuales se asentaba el régimen de 1978.
Sin embargo, es sumamente erróneo que la independencia de Cataluña posibilite o ponga mejores condiciones para el desarrollo de un movimiento revolucionario. Este conflicto político está diseñado desde los principales actores para insuflar una conciencia nacional y chovinista en las masas obreras de Cataluña y de España, la polarización del voto entre Junts pel Si y Ciutadans es muestra de ello. Las masas obreras de Cataluña cuanto más imbuidas se encuentren de sentimiento nacional más difícil será para ellas desprenderse de la influencia de su burguesía, articular un movimiento obrero sólido y, principalmente, construir un partido político que represente sus intereses con verdadera independencia política.
Debemos denunciar todas las políticas que se planteen desde el gobierno central para reprimir el legitimo derecho a decidir su futuro por parte del pueblo catalán. No obstante debemos decir que si bien nosotros apoyamos el derecho a la autodeterminación de todos los pueblos y naciones, también creemos que para lograr hacer algún día la revolución socialista en la Península Ibérica la clase obrera del Estado Español debe permanecer unida con independencia de su sentimiento nacional. Nos sería mucho más difícil a la clase obrera del resto del Estado hacer la revolución en un país sin su región industrial más importante y con la península inundada con la ideología chovinista.
Toda esta reflexión nos lleva a la conclusión de un hecho fundamental: Actualmente el proletariado español y catalán están huérfanos de referente político y actúan a la zaga de otras clases sociales que, en el caso que nos ocupa, utilizan el nacionalismo para fragmentar a los trabajadores y al pueblo enfrentándolos entre sí. La actual prioridad para las y los comunistas consiste en acelerar la necesaria reconstitución del partido de la clase obrera en España y Catalunya, logrando así articular una gran organización obrera que pugne por sus intereses y no por los de la burguesía nacionalista española y catalana o la pequeña burguesía y las capas intermedias. En ese sentido entendemos que la clase obrera es la única que puede resolver el problema nacional satisfactoriamente respetando el derecho de autodeterminación, combatiendo cualquier ejercicio de opresión nacional y de división entre trabajadores y, en definitiva, construyendo el único modelo de país que puede ser consecuentemente democrático: La República Democrática y socialista.

[1] Proceso histórico de cambios desarrollado durante los años 70, fundamentalmente políticos, que posibilitó a la oligarquía española aumentar considerablemente la base social de su régimen, cooptar o destruir las organizaciones obreras que habían luchado clandestinamente contra el fascismo e incorporar a España a las estructuras internacionales del imperialismo occidental, UE, OTAN, etc...

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