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09 octubre 2015

Artistas albaneses convierten casa dictador Enver Hoxha en sala exposiciones

Tirana, 30 abr (EFE). - La casa más aislada y misteriosa de Albania, residencia del dictador comunista Enver Hoxha, se ha abierto por primera vez al público gracias a un grupo de jóvenes artistas que la convirtieron por una noche en una sala de arte contemporáneo.
La villa donde el dictador vivía con su mujer y sus tres hijos se encuentra en el corazón de Tirana, donde están concentrados los cafés y restaurantes más lujosos de la capital, el barrio convertido ahora en el centro del ambiente de la juventud albanesa.
Pero, durante la época comunista (1944-1991), este barrio era el más silencioso y se llamaba "blloku i udheheqjes" (bloque de los dirigentes), ya que allí vivían unas 15 familias de la élite política.
Soldados armados vigilaban el "bllok" y habían montado en las calles de acceso puestos de control para prohibir la entrada a la gente común.
Albania fue el último país en abandonar el comunismo en 1991 y en los años posteriores de la democracia la antigua casa del dictador albanés, muerto en 1985, ha servido para hospedar algunas visitas oficiales, fundamentalmente delegaciones de Kosovo.
Ahora, por primera vez, el ciudadano de a pie ha tenido la posibilidad de ver la cama matrimonial de Hoxha, su biblioteca -plagada de literatura francesa-, el cuarto de baño, sofás, cuadros de realismo socialista y otros objetos de la casa.
"He venido aquí atraída más por la curiosidad para ver cómo vivía Enver. Para la época y en comparación con los apartamentos pequeños donde vivía el pueblo esto parece gigantesco", dice a Efe Evelina Metani, de 60 años, que añade, sin embargo que la casa es más majestuosa por fuera que por dentro.
"A mí me dio la impresión de una casa en ruinas, abandonada y es la culpa de Estado, que no la ha conservado y utilizado con fines turísticos", confiesa Majlinda, tras tomar una foto de la cama del dictador.
"Esos sofás, la biblioteca, el dormitorio ahora me parecen modestos y comunes, pero en aquella época nadie los tenía", indica Manushaqe Demiri, que, igual que la mayoría de los albaneses, pudo comprar los electrodomésticos de su casa solo tras la llegada de la democracia.
La exposición de ocho artistas albaneses combina la idea de visita guiada por una casa-museo con la exhibición de instalaciones y vídeos, como forma muy particular de vincular el pasado y la memoria con el presente y el futuro.
En la entrada de la casa, un artista semidesnudo dentro de un cubo de cristal rodeado de hielo permanece inmóvil, mientras que a pocos metros de él, otro chico lucha con un saco de judías blancas en un cuadrilátero, en un "performance" titulado "Nowhere".
"The End & the Beginning" titula su actuación la actriz Ema Andrea, que, sentada sobre una mesa, parece que juega con huevos frescos.
En el segundo piso, dentro de un armario aparece la foto de la antigua dueña de la casa, la viuda del dictador, Nexhmije Hoxha, de 93 años y que actualmente vive en las afueras de Tirana, en una antigua granja de pollos.
"Por primera vez, el arte contemporáneo está intentando encontrarse con el pasado estático en la casa que fue símbolo del último estado del bloque comunista" del Este, declaró uno de los organizadores del evento "Telón de Acero", el artista Klodian Dede.
El evento artístico se celebró bajo un fondo de música china y soviética de las décadas 1960 y 1970, extraída del archivo de Radio Tirana, para recordar la amistad albano-soviética-china de aquellos tiempos.

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