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26 octubre 2015

Marx y España

Marx no visitó nunca España. Su hija Laura sí estuvo aquí, acompañando a su marido Paul Lafargue, el revolucionario que, en su huída de la represión consiguiente a la Commune, fue a parar a España en 1871. La estancia de Lafargue en tierras españolas, tan importante para la difusión de la obra de Marx y de la Internacional, fue un relevante vehículo de contacto con ambas, como lo atestigua Anselmo Lorenzo en su conocido libro El proletariado militante y como lo ponen de manifiesto los estudios sobre la Internacional en España. Desde entonces, a partir de los años setenta del siglo pasado, puede hablarse de cierto conocimiento de Marx en España. De lo que ahora quisiera ocuparme no es del conocimiento de la obra de Marx en España, sino de los estudios de éste sobre España. Como es sabido, Marx se interesó por la política y la historia de Europa y, en realidad, por la historia del mundo entero. No hay que olvidar que Marx era, entre otras cosas, un gran cronista político y, como tal, escribió infinidad de artículos en la prensa europea y norteamericana. Es en esta labor de cronista político donde se inscribe lo que publicó sobre España. Y conviene recordar que España tardó mucho tiempo en conocerlo. En efecto, entre los años cincuenta del siglo pasado, época en que aparecen los trabajos de Marx en cuestión, y el año 1929, fecha en la que Andreu Nin los traduce al castellano, transcurren unos 75 años. Más todavía, lo que Andreu Nin tradujo en 1929 fue sólo una mínima parte de tales escritos. Posteriormente, en 1960, Manuel Sacristán realizó una traducción más completa, pero tampoco exhaustiva, por la sencilla razón de que una parte de estos textos no ha sido puesta a disposición de los lectores hasta muy recientemente, esto es, en la edición crítica rusa de las obras de Marx y Engels (tomo 44, en 1977), en la edición en lengua inglesa (tomo 13, en 1980) y en la nueva MEGA (tomo 13 de la sección I, aparecido en 1985).

Varios textos no estaban, pues, disponibles y algunos tardarán todavía, ya que los extractos de lecturas realizadas por Marx en 1854 están actualmente en fase de elaboración por parte de Manfred Neuhaus, extractos que constituyen el tomo IV/12 de la mencionada nueva MEGA. Sin entrar ahora en detalles eruditos sobre los textos publicados ya en castellano, veamos algunas cuestiones que considero importantes en relación con ellos. Los escritos de Marx sobre España fueron titulados por Andreu Nin La revolución española. Este título es acertado en la medida en que, efectivamente, de lo que trata Marx es de la revolución, pero quizá sería mejor titularlos «Revoluciones en España», o bien «La España revolucionaria» que es exactamente el título de la serie de artículos que Marx publicó en el New York Daily Tribune en 1854. «Revoluciones en España» respondería al tema porque lo que Marx analiza es una serie o conjunto de revoluciones: la de 1808-1814, la de 1820-1823, la de 1834-1843 (ésta sólo aludida) y la de 1854-1856. Marx usó gran cantidad de bibliografía para documentarse sobre España. Aunque lo que escribió fueron artículos de periódico, su documentación no fue extraída sólo de la prensa diaria, sino de bibliografía específica y de diversa procedencia. Entre mayo y septiembre de 1854 la dedicación a España pasó, en palabras del propio Marx, de ser una ocupación secundaría a ser "mi estudio principal". Hay que partir del desconocimiento de España en Europa para valorar la aportación de Marx sobre la situación española. Ante todo, España era considerada un país decadente, sumido en los sueños de grandeza de siglos pasados, pero con un presente cuyos destinos se configuran en el juego de influencias de las potencias de fuera: Inglaterra, Francia y Rusia.

La guerra de liberación contra los franceses, a raíz de la invasión napoleónica, comenzó a despertar cierto interés por España en Europa. Pero Marx admite que "acaso no haya otro país, salvo Turquía, tan poco conocido y erróneamente juzgado por Europa como España". A la vez, sin embargo, sostiene que "no hay otra parte de Europa, ni siquiera Turquía y la guerra rusa, que ofrezca al observador reflexivo un interés tan profundo como España en este momento". ¿Por qué tal interés? Karl-Frieder Grube, que ha estudiado detenidamente las lecturas de Marx sobre España, recuerda que amigos de Marx como Heinrich Heine y Georg Weerth pudieron estimularle en este sentido. Lo cierto es que en 1851 Marx extractó obras de William Hickling Prescott sobre la conquista de Méjico y Perú, extractos a los que siguieron otros de Juan Sempere y Guarinos sobre la grandeza y la decadencia de la monarquía española. Grube afirma que «el estudio de estas obras tuvo lugar en el marco del proceso de investigación económica». En 1854 Marx llenó cinco cuadernos de escritos sobre España. Como muestra de su interés por la historia del país conviene recordar que comenzó a estudiar español en 1852, para lo que pidió una gramática a Wilhelm Wolff. Pronto comenzó a leer autores españoles directamente. En septiembre de 1854 escribe a Engels que España constituye su tema principal de estudio.

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