17 diciembre 2015

“El liderazgo de Stalin fue indispensable para la victoria en la Segunda Guerra Mundial”. Geoffrey Roberts

El historiador irlandés Geoffrey Roberts, autor de varios libros sobre el mandatario soviético, analiza el papel que desempeñó a nivel militar.

Últimamente se pueden encontrar declaraciones como “la Gran Guerra Patria no la ganó Stalin sino el pueblo”. ¿Cree que esa afirmación es justa? ¿Cómo calificaría usted la aportación de Stalin a la victoria?
La respuesta corta a su pregunta es que la guerra se ganó gracias a una combinación del liderazgo de Stalin, el papel del Ejército Rojo y sus generales, y el enorme sacrificio del pueblo soviético.
En mi libro Las guerras de Stalin sostengo que el liderazgo de Stalin constituyó un factor indispensable para la victoria soviética. Un análisis detallado de su actividad durante la guerra revela que, como comandante supremo, Stalin era muy eficiente y logró mantener unido el esfuerzo bélico soviético. Si Stalin hubiese actuado mal, la resistencia a la invasión alemana podría haber fracasado. 
Afirmar que Stalin fue un gran señor de la guerra no implica negar que también fue un brutal dictador ni que cometió graves errores y aplicó políticas excesivamente duras. La gran paradoja de Stalin es que fue capaz de cambiar el curso de la historia tanto para bien como para mal.
¿Cómo calificaría las aptitudes de Stalin como planificador de operaciones militares? ¿Cree que mejoraron a lo largo de la guerra?
Todos los generales soviéticos que trabajaron en contacto directo con Stalin durante la guerra le consideraban un gran comandante. Según Zhúkov, “Stalin dominaba la organización de operaciones del frente y de operaciones de grupos de frentes, a los que guiaba con maestría”. Alexander Vasilevski —entonces jefe del Estado Mayor— estaba profundamente convencido de que “Stalin era la figura más notable y fuerte del comando estratégico…

Geoffrey Roberts. Fuente: Archivo personal
Como comandante supremo, Stalin era muy exigente en la mayoría de los casos, pero también justo. Sus órdenes y directivas mostraban a los mandos cuáles eran sus fallos y limitaciones, les enseñaba cómo hacer frente hábilmente a toda clase de operaciones militares”.
Hay que decir que, tras la victoria, Stalin se dejó llevar ligeramente por su importancia como Generalissimus y consintió un culto posbélico a su agudeza militar. Pero tal vez no sea un comportamiento inesperado para alguien que acababa de ganar la mayor guerra de la historia.
A menudo se oye que Stalin y otros mandos militares soviéticos no prestaron mucha atención al coste humano en su lucha contra los nazis, lo que causó muchas bajas entre las tropas soviéticas. ¿Cree que tales declaraciones están justificadas?
En inglés se dice que las tropas eran tratadas como ‘carne de cañón’, pero no creo que esto se aplique a Stalin ni a sus generales. Es cierto que eran implacables con respecto a sus objetivos y estaban dispuestos a pagar un alto precio  para evitar la derrota.
Cuando se le preguntó a Zhúkov si habían sido crueles durante la guerra, él afirmó que lo habían sido porque era necesario.


Pero ni él ni Stalin malgastaron tropas, algo que habría sido irracional si se tiene en cuenta que la mayor parte del tiempo sufrían falta de personal en sus filas. Stalin y Zhúkov eran hombres duros, pero no insensibles. Stalin perdió un hijo en la guerra y el pueblo natal de Zhúkov fue capturado e incendiado por los alemanes. El elevado número de víctimas no se debió a su crueldad, sino a la naturaleza y a las condiciones de la guerra ruso-alemana. 
Retrospectivamente, se podrían nombrar varias formas que habrían permitido reducir el número de víctimas. Por ejemplo, ¿era necesario que murieran 80.000 soldados soviéticos en la toma de Berlín? ¿No habría sido mejor asediar la ciudad y forzar su rendición? En aquel momento, sin embargo, la rápida toma de Berlín se vio como una forma de acabar la guerra lo antes posible y salvar las vidas de aquellos que habrían perecido si la guerra se hubiese prolongado hasta el verano. ¿Y quién puede decir que se equivocaban?
Geoffrey Roberts es profesor de historia en la Universidad de Cork, en Irlanda. Ha escrito varios libros sobre el  soviético: Stalin’s Wars: From World War to Cold War, 1939-1953 (2006); Molotov: Stalin’s Cold Warrior (2012); y Stalin’s General: The Life of Georgy Zhukov (2012).

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