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26 diciembre 2015

Euskadi está cambiando, el abertzalismo no da más.

El domingo mostró que Euskadi está cambiando. Lo advertía una reciente encuesta del Sociómetro del Gobierno vasco al destacar que el independentismo ha caído al 21% en plena efervescencia soberanista catalana y el predominio de las preocupaciones sociales y económicas. Ha ganado en escaños el nacionalismo del PNV, alejado del independentismo, y ha superado las expectativas demoscópicas el PSE, que ha pactado con él la política social y económica. Pero ha ganado en votos Podemos, que ha sabido encarnar lo nuevo, el recambio generacional y, por tanto, capitalizar mejor que Bildu el malestar social contra el Gobierno de Rajoy. Un partido que ni es independentista ni se sitúa en el abertzalismo, pero que defiende el “derecho a decidir” como fórmula para resolver el conflicto territorial. Intenta superar la división entre nacionalistas y no nacionalistas con un proyecto transversal de renovación, que recuerda al fallido intento de la Euskadiko Ezkerra de Bandrés y Onaindia.
Antes de un año habrá elecciones autonómicas en Euskadi, que favorecen a los partidos nacionalistas, y se planteará la reforma del Estatuto vasco. Entonces se comprobará si Podemos —con una evolución ideológica tremenda en tiempo récord, sin caras conocidas y con una reciente crisis en Euskadi— es flor de un día o es capaz de desarrollar un proyecto político propio; si consigue lo que Euskadiko Ezkerra no logró o se limita a ser el aliado de Bildu en el Parlamento vasco.

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