24 enero 2016

2ª parte

Charla de PML (RC) en Bilbo
Fue un contexto represivo muy difícil de superar.
Hay que analizar de igual modo los diferentes sucesos a nivel internacional que acontecieron en ese periodo. Los atentados del 11 de septiembre en EEUU supusieron un empuje para toda la política represiva y la ofensiva del imperialismo. Debe tenerse en cuenta que quien ostentaba el poder político en el Estado español era el Partido Popular, máximo representante de la burguesía española más reaccionaria y con mayores vínculos en la superestructura del Estado y en los círculos de poder de los monopolios. En este contexto, el Consejo de Seguridad de la ONU y el Consejo Europeo declararon políticas más agresivas si cabe contra el “terrorismo” de aquellos que hacían uso de la lucha armada como herramienta política. Esta situación fue aprovechada por el Estado español para recrudecer la represión contra el MLNV en general. Se aprobó la Ley de Partidos mediante la que no solo fueron ilegalizados Batasuna, Euskal Herritarok y Herri Batasuna, sino también las organizaciones juveniles independentistas Jarrai, Haika y Segi (23), además de Gestoras Pro Amnistía (24). Se cerraron varios periódicos, una emisora de radio, se reformó el Código Penal para que las personas acusadas de “terrorismo” cumplieran las condenas de forma íntegra, se abrieron procesos judiciales a varias organizaciones del entorno del MLNV con el pretexto de que todas ellas participaban de uno u otro modo en la actividad armada de ETA, se inició la investigación de los locales sociales de la Izquierda Abertzale conocidos como Herriko Tabernas (tabernas del pueblo), se encarceló a miembros de la asamblea de municipios de Udalbiltza. El Gobierno Vasco recrudeció asimismo la represión a través de la Policía Autonómica Vasca, la Ertzaintza, reprimía manifestaciones y detenía y torturaba a jóvenes acusados de practicar kale borroka, lucha callejera, e incluso el PNV y su filial Eusko Alkartasuna colaboraron abiertamente con las fuerzas de seguridad del Estado proporcionando información sobre las actividades de Batasuna, cuestión que no supuso inconveniente alguno para que en el presente se haya fraguado un camino político común entre la propia Batasuna (hoy en día Sortu) y Eusko Alkartasuna.
Para hacer frente a la Ley de Partidos, la Izquierda Abertzale se sumergió en una dinámica de intentar por todos los medios posibles concurrir a las elecciones locales, autonómicas, estatales o europeas. Todas las listas fueron ilegalizadas: Autodeterminaziorako Bilgunea en 2003, Herritaren Zerrenda en las elecciones europeas de 2004 o Aukera Guztiak en las elecciones al parlamento vasco de 2005. Esta última ilegalización fue superada mediante la presentación de una lista con el nombre de EHAK (Partido Comunista de las Tierras Vascas, organización existente en el registro de organizaciones políticas realizada en su día por un miembro de EHK, pero sin actividad política ninguna) que obtuvo 9 representantes en el parlamento autonómico de Gasteiz.
En este contexto se suceden los atentados del integrismo islámico del 11 de marzo de 2004 en Madrid en los que casi 200 personas fueron asesinadas. El Estado español, dirigido en ese momento por el Partido Popular, se encargó de desviar la atención de los verdaderos ejecutores de dichas acciones y culparon a la organización armada ETA. De esta manera, buscaba eludir la realidad de la respuesta de acción-reacción por parte del integrismo islámico por la injerencia imperialista del Estado español en la invasión de Irak en 2003. La posterior reacción y gestión tras los atentados del 11-M y las mentiras vertidas desde los medios de comunicación afines al Estado, dieron pie a la victoria del PSOE en
las elecciones generales al Estado celebradas tan solo 3 días después de los atentados. Así el PSOE se turnó en la dirección del Estado con el Partido Popular, partido que representa los intereses de gran parte de la burguesía capitalista española más reaccionaria, tradicionalista y católica, en el que acabaron en su día gran parte de quienes provenían del Movimiento Nacional, estructura político social de la dictadura fascista del General Franco.
En mayo de 2005, el Congreso de los Diputados aprobó una medida por la cual se autorizaba la negociación con ETA, bajo ciertas condiciones. Este hecho vino derivado tras la Declaración de Anoeta de Batasuna en noviembre de 2004 (25). Así, ETA declararía en marzo de 2006 un alto al fuego permanente, abriendo la posibilidad de negociación con el Estado. Los líderes de la Izquierda Abertzale comenzaron una serie de reuniones con representantes políticos autonómicos vascos del Estado pero, por otro lado, las conversaciones entre los representantes del gobierno español y ETA fracasaron sin llegar a un acuerdo de mínimos. En diciembre de 2006 ETA hace explosionar un coche cargado con explosivos en el Aeropuerto de Madrid para presionar a los interlocutores del gobierno. El Estado afirma que, debido a esta acción, las conversaciones se rompen, pero aun así estas tuvieron varios meses más de continuidad. Además, a principios de 2007, se dieron conversaciones entre representantes de ETA y el Estado bajo la tutela de observadores internacionales, pero el resultado siguió siendo el mismo. En junio de 2007 ETA da por finalizada la tregua de manera oficial y vuelve a la actividad armada. Mientras tanto, el Estado continúa el proceso de ilegalizaciones. EHAK y ANV, dos de los partidos políticos con los que la IA logró superar la Ley de Partidos y obtener representación política en el parlamento de Gasteiz y en los ayuntamientos vascos, acaban siendo ilegalizados. También fueron ilegalizados Ekin (26) y Askatasuna, heredera de Gestoras Pro Amnistía. Los dirigentes de Batasuna en el sur de Francia, el norte del pueblo vasco, son igualmente detenidos por el Estado francés.
En 2009 la situación del MLNV era compleja. La actividad armada de ETA había sido muy activa durante los años de las ilegalizaciones, no principalmente en forma de acciones mortales contra representantes políticos, jueces o miembros de las FSE, sino contra edificios oficiales, comisarías, sedes de partidos políticos o medios de comunicación. El número de presos políticos vascos en cárceles de España, Francia y otros países era en 2008 de casi 800, el número más alto de prisioneros en 50 años de conflicto. Esto no solo se traducía en una dura situación para el colectivo de presos en las cárceles, sino también en el sufrimiento de su familia y allegados, quienes tenían, y tienen, que sufrir cada semana las consecuencias de la dispersión política en cárceles de toda España (en Francia, u otros países incluso); tienen, pues, que recorrer miles de kilómetros cada fin de semana con el castigo añadido a la economía de las familias y a sus propias vidas, ya que muchos de ellos han fallecido en accidentes de tráfico, víctimas de la política penitenciaria del Estado. El número de presos se vio incrementado tanto por la política de ilegalizaciones del Estado y su definición de “todo es ETA” que perseguiría toda actividad política del entorno independentista, así como por la continua detención de militantes de la organización ETA. Entre los años 2000 y 2011, según los méritos otorgados por el propio Ministerio del Interior y las atribuciones de la prensa burguesa, fueron detenidas más de diez direcciones militares y varias direcciones políticas y logísticas del aparato de Euskadi Ta Askatasuna Dejando a un lado la cuestión sobre el grado de responsabilidad en el seno de la organización de los detenidos atribuido por esferas de la superestructura del Estado. Todas estas detenciones significaron un duro golpe tras otro de los que a la organización armada le era cada vez más difícil reponerse. 

  
De estos hechos se aprovechó no solo el Estado sino también la dirección política de Batasuna, que entendió que le resultaría difícil hacer frente a una dirección militar de ETA firme y fuerte para poder aplicar su hoja de ruta de cambio de estrategia, ya que tendría a esta en frente reclamando la continuidad y vigencia de la actividad armada. Por ello, una dirección militar debilitada iba a suponer un obstáculo menor. Además, toda esta situación hacía igualmente mella en la moral del MLNV y toda su militancia. Frente a un enemigo como el Estado español, que no cedía ni un ápice, la moral de la militancia se veía igualmente mermada. Era imposible mantener una disciplina firme y no caer en el derrotismo cuando frente al empuje represivo del Estado no existía una estrategia política coherente e inamovible sustentada sobre unos pilares revolucionarios de acero que hiciera imposible medrar la capacidad de combate del MLNV. No existía. Las posiciones revolucionarias de clase y combativas habían sido apartadas y supeditadas a la necesidad de defenderse del enemigo, mientras la conciencia nacional, la identidad e intereses de la burguesía vasca, ganaban cada vez más peso y se convertían en la línea hegemónica del discurso de la IA. No se había entendido que debía primar el hecho de labrar una militancia formada y firme en unos valores revolucionarios. Se antepuso la nación a los obreros, la identidad a la lucha de clases y se determinó a Euskal Herria como sujeto de decisión, relegando el papel de la revolución y la clase obrera, vasca, a un segundo plano. Del socialismo solo quedaban las cenizas, palabras muertas en boca de pequeños burgueses nacionalistas dirigentes de la IA, más preocupados por no acabar en prisión que por continuar la lucha. El desgaste era notorio y la democracia interna en las filas de la IA una quimera. La dirección política de la IA se había hecho fuerte e inmune, algo ya tolerado por todos, y de los viejos revolucionarios abertzales ya no quedaba nada. Todo cargo, dirigente, y la mayoría de militantes, cerraban filas ante las decisiones de la dirección de la IA.
En este contexto se llega a 2009. En octubre eran detenidos 9 dirigentes de la Izquierda Abertzale, entre ellos Arnaldo Otegi y Rafa Díez, Secretario General del sindicato abertzale LAB, quienes a día de hoy continúan en prisión junto con otras tres personas detenidas también en esa operación policial. El Estado los acusó de estar reconstruyendo la mesa nacional de Batasuna. Pero la cuestión iba más allá; el Estado español era conocedor de cuál era la importancia de la actividad política que estaban desarrollando y actuó. La cuestión era la siguiente: debido a la situación en la que se veía la Izquierda Abertzale, ilegalizada, sin representación política alguna y con un grupo de militantes, ETA, que no pretendía abandonar la lucha armada, debían tomar una determinación firme que pudiera servir de balón de oxígeno a la dirección nacionalista. Necesitaban dos cosas: una era que la nueva estrategia que se hallaban diseñando recibiera el beneplácito por parte de la militancia, y otra, apartar del terreno a ETA para que esta no supusiera un estorbo para sus futuros negocios. 

   
El primer paso era iniciar un proceso interno, que es lo que la dirección de Batasuna detenida en octubre de 2009 estaba llevando a cabo. En aquella reunión se encargaban de redactar un documento que debía ser repartido entre la militancia para realizar un debate entre las bases. Este documento fue conocido como “Clarificando la fase política y la estrategia” (27). De unas 60 páginas, aparte de ser un resumen escueto y sesgado de la historia del MLNV, en él la IA se quitaba la careta y apostaba abiertamente por el socialismo del s.XXI, requería la eliminación de la lucha armada de ETA, apostaba por un Estado Vasco como supuesto paso intermedio a una etapa socialista y lo que era más importante, se posicionaba abiertamente por una unidad con el resto de fuerzas nacionalistas. Esto fue un punto de inflexión muy importante. La IA por fin tendía la mano a partidos nacionalistas como Eusko Alkartasuna, Aralar e incluso al PNV, algo que no cayó tampoco por sorpresa ya que en innumerables ocasiones se interpelaba al PNV a tener una respuesta nacional coherente respecto a la situación política en Euskal Herria. Este documento se debatió en los barrios de las ciudades y pueblos. Se supone que se dio un debate abierto y democrático en el que todas las posturas estaban en igualdad de condiciones, pero la realidad fue bien diferente. Si bien el documento que presentó la dirección de la IA al debate sí fue repartido, otros no lo fueron. Por lo menos hubo un documento, este redactado por ETA (conocido como Mugarri Txostena – documento “límite”, “fronterizo”), que fue censurado y no entregado a la militancia en la mayoría de los debates. De este documento surgía una clara confrontación entre quien lo redactaba, ETA, partidaria de continuar con una fase de confrontación armada pues entendía que aún se daban las condiciones para su continuidad, y los detractores, la dirección de la IA, que deseaba liquidar la lucha armada. Los debates fueron sesgados y marcados por la afluencia de militantes y simpatizantes abertzales que los coparon con el discurso interclasista de colaboración con el nacionalismo burgués. Incluso muchos de los militantes de la organización Ekin, el altavoz de la línea política de ETA, traicionaron a su propia organización y no llevaron el documento de ETA a los debates. La Izquierda Abertzale vendió el debate como un gran ejercicio de democracia entre sus bases, bases que, a esas alturas, estaban en su mayoría postradas sumisamente a los postulados reformistas y nacionalistas burgueses debido a años de ausencia de formación ideológica revolucionaria que les permitiera plantar cara a la dirección burguesa abertzale y presentarse a los debates con herramientas ideológicas suficientes como para poder desmontar la nueva línea política claudicante de la dirección abertzale. La resistencia y los debates crudos fueron pocos y contados, pero fueron muchos los militantes y simpatizantes que, al ver la miserable traición cometida por la dirección abertzale y el giro de timón hacia la reconciliación nacional y la colaboración servicial con el Estado, optaron por romper y salirse de la misma. (28)
Cabe destacar que, antes del debate entre las bases de finales de 2009 y principios de 2010, la IA hizo una declaración abierta en la localidad de Altsasua, conocida como “Declaración de Altsasua” (29), que no fue más que una preparación del terreno para los debates entre las bases. Con aquella declaración, la IA dejaba bien claro que el papel de la lucha armada debía de pasar a la historia y apostaba por la legalidad internacional y por los Principios Mitchell, principios elaborados por el senador de EEUU George Mitchell que no son otra cosa que una serie de puntos para guiar los acuerdos de paz del imperialismo con fuerzas revolucionarias que hayan practicado la lucha armada, como fue el caso del IRA, y aceptar del desarme incondicional del movimiento armado. En esa declaración comparecieron más de 110 representantes políticos de la IA y su entorno político. La idea no era otra que la de, mediante ese acto público, influir y condicionar, todavía más si cabe, la opinión de las bases en el debate. Fue una forma indirectamente amedrentadora que pretendía, antes de un debate de calado histórico y de supuestas características democráticas, sacar a escena a más de un centenar de personalidades bien conocidas del mundo político y social del MLNV para condicionar y legitimar mediante sus figuras y caras la línea del debate y llevarla a posiciones favorables para la IA, que era básicamente lo que venía a decir dicha Declaración.
Tras el debate farsa de principios de 2010, la Izquierda Abertzale presentó el resultado que sintetizó en el documento “Zutik Euskal Herria” (30). Claramente, los debates de principios de 2010 suponían un antes y un después en la línea política de la misma. La consolidación de una dirección de marcado carácter nacionalista de derechas y la llamada a ETA a claudicar militarmente aprobada por la mayoría de su base social, supuso el mayor cambio histórico de los últimos 50 años de lucha sintetizados en aquel documento Zutik Euskal Heria, Euskal Herria en pie. La IA llegaba 50 años tarde y, además, con una línea política reformista, pactista y de derechas. 50 años de lucha y de confrontación habían sido tirados al estercolero de la historia por las aspiraciones institucionales que, como ya hiciera Euskadiko Ezkerra o ETA p-m en el pasado, venían  ahora a realizar los dirigentes de la IA apoyados por una base social que había sido guiada de cabeza a la derrota. La IA hablaba de cambio de ciclo, de abandonar para siempre los métodos violentos, de ciudadanos o de independencia y soberanía, enterrando términos del pasado como “socialismo” o “clase obrera vasca”. Todo el sufrimiento, los centenares de mártires que el MLNV dejaba en el camino y los centenares de presos políticos en las cárceles parecía que habían sido en vano. La desilusión con este proceso se mostró en boca de algunos presos y de refugiados políticos, que no entendían el porqué de este cambio tan drástico. Muchos llegaron a expresar que 50 años de lucha habían sido tirados por la borda, que la lucha y la vida de tantos militantes no merecían ese final de la historia. 




 
La máquina ya estaba engrasada. La IA convenció y obtuvo la legitimidad de sus bases y así pudo continuar con su estrategia. Tras el Zutik EH los pasos fueron más sencillos y se avanzó a un ritmo vertiginoso. El proceso de desmantelamiento de la estrategia revolucionaria vivido en Irlanda se daba en Euskal Herria a pasos de gigante. A ello le siguió el Acuerdo del 20 de junio entre Batasuna y el partido político escindido del PNV en 1986, Eusko Alkartasuna. El acuerdo de nombre “Bases para un acuerdo entre fuerzas políticas independentistas” (31), era la materialización de un interés político mutuo dentro del terreno nacionalista. Por un lado, EA asumía la política de la Izquierda Abertzale de construcción nacional por su necesidad de buscar apoyos debido a su baja repercusión en el panorama político vasco y, por otro, la Izquierda Abertzale necesitaba la legitimización de su línea política en el ámbito político y social y recaudar apoyos para salir del atolladero de ilegalidad electoral en el que se encontraba, además de mostrar una nueva imagen pública de connotaciones conciliadoras. Además, suponía la convergencia entre dos líneas políticas aparentemente distanciadas, pero que se habían encontrado en el camino gracias a la liquidación del componente de la lucha armada, que era el único obstáculo para que la IA confluyera y se uniera con el resto de fuerzas nacionalistas burguesas. La IA tendía la mano a quienes durante años de gobierno junto a la burguesía del PNV habían ejercido la represión, la tortura y el asesinato de militantes del MLNV. Se había caído la careta.
Así comienza una etapa en la que priman los discursos que hablan de “acumulación de fuerzas”, “confrontación democrática”, “soberanía”, “derecho a decidir”, etc. Esta serie de acuerdos entre partidos nacionalistas suponían una vuelta de tuerca más a la ya de por sí debilitada situación de la organización armada ETA. El golpe de Estado interno dado a principios de 2010 dejó en una posición de absoluta inferioridad a ETA; el desconcierto sería evidente entre sus filas. La línea militar había sido anulada. Quienes optaban por la continuidad de la actividad armada habían sido relegados al ostracismo político y a la indiferencia por parte de las bases que, sin ser prácticamente conscientes y de manera casi omitida, les habían dado la espalda y abandonado a su suerte. Quienes durante años había sido considerada por el MLNV como la vanguardia y a quienes se tenía un respeto unánime por su entrega personal, eran condenados ahora a la indiferencia por una mayoría de las base social y militancia abertzale sumisas a la dirección burguesa abertzale. Con un componente militante totalmente mermado, se dio una clara separación entre el aparato militar y el político. El aparato político de ETA estaba diezmado por la línea oficial de Batasuna, mientras que muchos de los militantes del aparato militar se negaban a aceptar la realidad de haber pasado a la clandestinidad para que los dejaran tirados en la cuneta por la intención de un grupo de políticos de resolver su futuro profesional.


    A la presión política por parte de Batasuna y a sus artimañas en el seno del entramado nacionalista, se unieron las presiones de relevantes individuos que habían participado anteriormente en procesos de paz avalados por el imperialismo, como Desmond Tutu, el ex presidente sudafricano Frederick de Klerk y Brian Curri, entre muchos otros; individuos forjados en este tipo de procesos que actúan de comisarios políticos del imperialismo imponiendo las bases de los acuerdos, determinando vías e imponiendo la claudicación ideológica allá por donde extienden la alfombra roja al imperialismo. Así, en septiembre de 2010 ETA anunciaba que se comprometía con una solución “democrática” al conflicto y reafirmaba su intención de no llevar a cabo más acciones armadas.
El 17 de octubre de 2010 se celebraría en el Palacio de Aiete, Donosti, Gipuzkoa, la Conferencia Internacional de Paz de Aiete. Auspiciada por la IA y los contactos que había ido sembrando en la última etapa, fue organizada por Lokarri, una organización de carácter pacifista-burgués cuyo objetivo principal se dirigía hacia la reconciliación nacional y la paz en Euskal Herria. Esta conferencia fue un auténtico escaparate del mismo modo en que había sucedido anteriormente en otros lugares como Sudáfrica, Irlanda, Nicaragua, El Salvador, etc. Los invitados fueron múltiples. Todos los partidos políticos con representación parlamentaria en la Comunidad Autónoma Vasca y Navarra excepto el Partido Popular y UPN (Unión del Pueblo Navarro, partido que representa los intereses de la burguesía española en Navarra) acudieron al evento. Koffi Annan, ex secretario general de la ONU, George Mitchell, senador de EEUU, y Gerry Adams, presidente del Sinn Féin, también estuvieron presentes, así como el genocida Jimmy Carter, ex presidente de EEUU y premio Nobel de la Paz en 2002, y como varios representantes políticos noruegos, franceses, británicos y los líderes de los principales sindicatos en España y de los sindicatos nacionalistas vascos. La Conferencia cumplió con su principal objetivo: realizar una gran parodia que diera legitimidad y presionara aparentemente a una decisión que ya había sido tomada de antemano: el cese definitivo de la actividad armada de ETA. La Conferencia fue solo una pasarela que movió a decenas de personalidades políticas que se dedicaron a posar ante las cámaras, cobrar su dieta estipulada y redactar una escueta declaración de escasas diez líneas en las que como primer punto se ofrecía sutilmente a ETA su claudicación (32). Tres días más tarde, el 20 de octubre de 2010, ETA anunciaba lo predecible, el cese definitivo de su actividad armada (33).
La IA había superado otro obstáculo en el camino y seguramente el hueso más duro de roer, cosa que les resultó más fácil de lo esperado. A partir de este punto el camino fue coser y cantar. A estos hechos le siguió la legalización en junio de 2012 de la nueva organización de la Izquierda Abertzale que presentara en público en febrero de 2011, Sortu, y que es hasta día de hoy el nombre con el que se conoce al partido político de la IA oficial. En un principio el Tribunal Supremo del Estado español denegó la actividad política legal de dicha organización, pero más tarde el Tribunal Constitucional la avaló. Igual que ocurriera con EIA (34) en abril de 1977
cuando su mitin de presentación oficial en Bizkaia fue sorprendentemente legalizado por el Estado, consciente este de la necesidad que existía de garantizar las andanzas hacia la reforma de una parte de la Izquierda Abertzale de entonces; lo mismo ocurría con Sortu. A Sortu le seguirían las marcas electorales de Bildu (reunirse) en abril de 2011, Amaiur en noviembre de 2011 y Euskal Herria Bildu en 2012, todas ellas coaliciones electorales en las que la Izquierda Abertzale se fusionó con Eusko Alkartasuna, Alternativa (partido político escindido de organizaciones provenientes del Partido Comunista Español) y Aralar, la corriente interna de la IA que se escindiera en el proceso de Batasuna de 2001 y que se volvían a encontrar diez años después, una vez que el lastre de la actividad armada de ETA ya había sido liquidado y no suponía un impedimento para fusionar proyectos con otras organizaciones nacionalistas vascas.
La Izquierda Abertzale había formalizado su situación política. El golpe de Estado interno en sus filas se encontró con una resistencia interior débil y desorganizada. La recogida de apoyos del nacionalismo fue fructuosa: aceptaron la legalidad de la Ley de Partidos y todas las argucias legales que les exigió el Estado. Además, estaban avalados por una parte del imperialismo a nivel internacional para llevar a cabo su proceso de paz particular. Sin embargo, una parte imprescindible para que se diera un proceso de diálogo entre dos partes no era posible, y no era otra que la de que el Estado español aceptara el órdago lanzado por activa y pasiva por la Izquierda Abertzale y se sentara a negociar, cuestión que hasta día de hoy no ha sucedido. Por tanto, la Izquierda Abertzale respondió con la práctica y el discurso de llevar a cabo un proceso de paz de forma unilateral, independientemente del no por respuesta del Estado. Este, sabedor de su posición de poder, no necesitaba, ni necesita, sentarse a negociar nada con la Izquierda Abertzale, puesto que es consciente que esta ya no tiene nada que ofrecerle ni nada con que presionarle. Está donde siempre quiso el Estado que estuviera, sumisa y domesticada bajo las formas de hacer burdas políticas de mero carácter reformista. La IA acabó por liquidar la lucha armada, vender a muchos militantes y condenarlos a prisión, renegó de su tradición y aspiraciones revolucionarias e hizo piña con el nacionalismo vasco más rancio y reaccionario que, independientemente de su pugna de poder con el nacionalismo español representado por el Estado, comparte un mismo interés, que no es otro que poder gestionar una parte del mercado.
La ausencia durante años de una formación política firme, constante y que inculcara unos mínimos principios del socialismo científico, fue una carencia de la que la dirección abertzale se sirvió para llevar a cabo sus planes. Pero no solo esto; a ello se sumaron la ausencia de autocrítica, la nula interpretación acertada de las condiciones materiales, de los cambios objetivos en las condiciones de la vida social y económica que representan un termómetro dónde poder medir los avances o retrocesos a dar en el camino de la construcción de un proceso revolucionario que necesitaba la nación vasca. Deshacerse, por una parte, del movimiento de liberación nacional vasco, de un contenido de clase, de las herramientas fundamentales para interpretar la sociedad, es decir, el socialismo, aplicando las leyes que de este emanan, junto a las masas trabajadoras, el desentendimiento con dichas leyes, no hacer uso de las herramientas de lucha y la capitulación frente a la presión del enemigo y las dificultades impuestas por el momento, derivan en el aventurerismo, la confusión, el miedo y la pérdida de rumbo en la lucha. El resultado no es otro que la victoria de los imperialistas; la victoria de los imperialistas sobre una parte del MLNV. 


  
La dirección de la Izquierda Abertzale se guardó celosamente la capacidad de controlar la opinión de los representantes más conocidos y valorados entre la militancia abertzale. Sin una base política firme y sin una conciencia de qué hacer ante condiciones materiales cambiantes, la militancia del MLNV no tenía herramientas con las que atacar la ausencia total de autocrítica que demostraban continuamente sus caras más públicas en asambleas, en medios de comunicación o en la calle. Los elementos más conscientes que podían plantar cara al derechismo que impregnaba las filas del MLNV se veían impotentes al quedarse aislados del resto, que solo sabían realizar un seguidismo ciego ante los representantes públicos. Esto lo supo explotar al máximo la IA. La legitimidad a su línea se reforzaba poniendo detrás de los micrófonos o las comparecencias a un nutrido grupo de caras conocidas para que así nadie pudiera rebatir las palabras de la dirección. En los últimos años, esto se hizo visible con el uso de los presos políticos por parte de la Izquierda Abertzale. Conscientes de que la línea liquidacionista era mayoritaria dentro de las prisiones, se hizo público en diciembre de 2013 un comunicado del EPPK (Euskal Preso Politikoen Kolektiboa – Colectivo de Presos Políticos Vascos) que daba su apoyo incondicional a la línea política de la IA (que ya se había materializado en otros comunicados anteriores pidiendo el voto para las coalición nacionalista Bildu), asumían el “daño” ocasionado por su actividad política y dejaban una puerta abierta a las salidas individuales de prisión aceptando la legalidad penitenciara vigente. El comunicado (35) de 2013 pretendía presentarse como una resolución general de un debate dentro de las cárceles, pero este ni fue mayoritario ni la discusión se realizó entre todos sus miembros lo fue tampoco. Era una vuelta de tuerca más para hacer parecer que en el interior de las prisiones la línea mayoritaria era la de la IA. Mientras algunos presos políticos vascos han salido o se han distanciado del Colectivo y se niegan a ser partícipes de dicha traición a los valores del MLNV.
Podríamos añadir a estas cuestiones objetivas aquellas de carácter personal, subjetivas, que se desprendieron de una parte nada desdeñable de la militancia del MLNV a raíz de esta deriva reformista. Las cuestiones objetivas anteriormente expuestas desarrollaron un alto sentimiento de derrota, traición, hastío, dolor e impotencia. Al no darse una respuesta organizada al golpe de Estado político en la IA, muchos de sus militantes se replegaron, dejaron la militancia u optaron por distanciarse, visto que no existía posibilidad alguna de, desde dentro, retomar la dirección del MLNV. Por lo tanto, ante la vuelta a casa de muchos, otros entendieron que era el momento de tener paciencia e ir recabando fuerzas de nuevo, poco a poco.
Respecto al proceso de paz unilateral de la IA y del resto de fuerzas nacionalistas y soberanistas de Euskal Herria, son múltiples los actos que se realizan y que hasta día de hoy han intentado inyectar mayor relevancia tanto social como mediática. Uno de ellos sería el Foro Social para la Paz, que sirve de lobby de encuentro de personajes de corte liberal y progresista referenciales del mundo académico, de la jurisprudencia o el periodismo, que se presentan como expertos en derechos humanos y paz. Es decir, una amalgama de individuos que pretenden hacer carrera a costa de la capitulación, del reformismo y de la política de reconciliación nacional, y en particular del conflicto vivido en Euskal Herria para así poder catapultarse a esferas de poder como han hecho otros en anteriores procesos fructuosos como el irlandés, o el sudafricano. Cabe decir, que la defensa que se hace de los derechos humanos y la paz en estos espacios se realiza desde la idea de la defensa de la democracia como la mejor envoltura de la que puede revestirse el capitalismo. La misma hipocresía avalada por el imperialismo que adopta la idea de los derechos humanos, supeditados a las reglas y leyes del sistema capitalista.
Además del Foro Social, existe el Grupo Internacional de Contacto y la Comisión Internacional de Verificación. El Grupo Internacional de Contacto (36) es un organismo formado por agentes del imperialismo europeo, estadounidense e israelí. Comenzaron a funcionar cuando ETA declaró el fin de su actividad armada. Su función es la de ponerse al servicio del llamado proceso de paz, ayudando con su imagen y sus tareas negociadoras. Lo más interesante es quiénes forman este grupo: Silvia Casale, consultora independiente de Inspección de Prisiones de Inglaterra y Gales desde 1991 y miembro de la Comisión de Revisión de Sentencias de Irlanda de Norte desde 1998, Brian Curri, asesor en 1994 de Nelson Mandela, que participó en la creación de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación. Currin co-preside ahora la Comisión de Revisión de Sentencia en Irlanda del Norte, que decide sobre la puesta en libertad anticipada de los presos que han cometido delitos relacionados con “terrorismo”. Otro de ellos es Pierre Hazan, que fue Senior Fellow en el Instituto de Paz de Estados Unidos (Washington DC, 2006) y miembro de la Facultad de Derecho de Harvard (2005-2006) y en la actualidad es profesor de justicia transicional en la Universidad de Génova, Raimond Kendal, Secretario General honorario de Interpol, que hizo el servicio militar en la Royal Air Force, policía colonial en Uganda, África Oriental, desde 1956 hasta 1962, policía Metropolitana de New Scotland Yard desde 1962 hasta 1986, secretario General de la Interpol desde 1985 hasta 2000 cuando se retiró, medalla de la Policía de la Reina y Chevallier de la Legión de Honor (Francia), involucrado en actividades de organizaciones no gubernamentales en el ámbito de las drogas y los campos de la seguridad, Nuala O’Loan, miembro de la Cámara de los Lores británica. Es embajadora de Irlanda para la resolución de conflictos y Enviada Especial a Timor-este, desde el año 2000 hasta noviembre de 2007; fue Defensora del Pueblo de “Irlanda del Norte”, durante siete años. Posee el título de Baronesa, también era visitante de custodia en las comisarías, asesora en las agencias gubernamentales res
ponsables de la vigilancia y rendición de cuentas de la policía, en la India, Brasil, Indonesia, Sudáfrica, Malasia, EE.UU., Canadá, Finlandia, Holanda, Macedonia, Rumania, La República de Irlanda, Portugal y en todo el Reino Unido, Alberto Spektorowski, profesor Titular Asociado de Ciencia Política en la Universidad de Tel Aviv. También fue Profesor de Ciencia Política en Columbia University (New York), en University of Wisconsin (Madison, USA), en Interdisciplinary College de Herztlia (Israel) y en la Universidad Hebrea de Jerusalén, entre otras. Fue Consultor del Prof. Shlomo Ben-Ami, ex Ministro de Relaciones Exteriores y Ministro de Defensa Publica de Israel y miembro del equipo de la Cancillería israelí y del Ministro Ben Ami durante las negociaciones de paz de Camp David en julio de 2000. Es miembro del “Israel-Palestine Civil Society Comittee for CeaseFire”.
Es decir, los elementos elegidos para “promover, facilitar y posibilitar la legalización de la Izquierda Abertzale”, “superar las medidas especiales que restringen su actividad política y adaptar la política penitenciaria a la nueva situación política transformada”, “alentar, facilitar y posibilitar la negociación multipartita para alcanzar un acuerdo inclusivo y superar el conflicto político”, como rezan sus principios de actuación, son una amalgama de imperialistas, torturadores, represores, aristócratas y asesino, elementos que han estado en primera línea en el control de prisiones, comisarias o fuerzas de seguridad en el norte de Irlanda donde, a día de hoy, continua habiendo un número considerablemente alto de prisioneros políticos que no dejaron atrás la lucha revolucionaria a diferencia de los traidores del Sinn Féin. Cárceles y comisarías donde, hasta hace poco, los prisioneros irlandeses llevaban a cabo huelgas de suciedad como las de sus compañeros en los años 80. Una situación en Irlanda que se ceba con la disidencia política y en la que el sectarismo del PSNI (Police Service of Northern Ireland) es el pan de cada día en los barrios obreros, donde la persecución y espionaje a los miembros republicanos continúa, donde se desnuda íntegramente a los presos y se los cachea, se presiona a sus familias y amigos o son hostigados en los funerales de militantes, etc. Además, tenemos a elementos policiales que han servido como represores en colonias de países imperialistas, consintiendo la represión, la tortura, la violación y el asesinato. O a Alberto Spektorowski, que además de impartir clases en la Universidad al servicio de la inteligencia del régimen fascista
israelí, ha ostentado varios cargos de amplia relevancia en el Estado sionista, tales como Consultor del Prof. Shlomo BenAmi ex Ministro de Relaciones Exteriores y Ministro de Defensa Publica de Israel o miembro del equipo de la Cancillería israelí y del Ministro BenAmi durante las negociaciones de paz de Camp David en julio de 2000. Es decir, este individuo es un agente del imperialismo y del fascismo israelí, el sionismo, culpable directo de la masacre del pueblo palestino en su papel como asesor de defensa y de las fuerzas armadas. «Israel se preocupa muy mucho en hacer un asedio aéreo muy puntual y muy quirúrgico, es decir, duele, pero duele poco», dijo Alberto Spektorovsky en declaraciones a Radio Jai, 21 de noviembre de 2012. Sionistas, imperialistas y asesinos que consuman el sistema de persecución, detención, tortura y confinamiento en las prisiones y el régimen de represión policial. Notables miembros de la superestructura de los estados imperialistas, dispuestos a continuar y expandir la maquinaria represiva contra la clase obrera en Euskal Herria. Contra toda disidencia política.

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