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24 enero 2016

Informe sobre la situación del Movimiento de Liberación Nacional Vasco y el llamado “Proceso de paz” vasco. PML(RC)

Para poder hacer un análisis preciso sobre la situación concreta en la que se encuentra a día de hoy el Movimiento de Liberación Nacional Vasco y de cómo ha llegado hasta ella, es necesario realizar antes un estudio histórico de los hechos acaecidos desde las primeras expresiones del nacionalismo vasco que nos ayude a entender el porqué del momento actual de este movimiento de liberación nacional, así como elaborar un breve análisis de qué organizaciones, o quienes, forman a día de hoy el MLNV.
El Movimiento de Liberación Nacional Vasco se encuentra dividido entre la Izquierda Abertzale oficial(1) y quienes, con una capacidad organizativa más que dañada por las luchas internas dadas los últimos años en el propio seno de la IA, han tomado distancia con esta por no compartir su actual estrategia política, han realizado una labor de reagrupación para reconstruir el movimiento de liberación nacional bajo parámetros revolucionarios desde los cuales confrontar con la
política represiva del Estado español y tomar distancia con la línea política de la IA oficial.
La organización política Sortu (2), el sindicato LAB (3) y la organización juvenil Ernai (4) son los representantes en la actualidad de la Izquierda Abertzale oficial. Su línea política se centra en torno a la vía de la reconciliación nacional, incluyendo la negociación con el imperialismo (independientemente de poseer una posición de debilidad o fortaleza), la lucha democrática en las instituciones del Estado español como única vía política y la renuncia a lo que este sector, mayoritario, entiende como fórmulas políticas caducas, es decir, abandonar los principios del nacionalismo revolucionario y el uso de la violencia como herramienta política. Estos se autoproclaman únicos y legítimos herederos del MLNV, que según entienden está representado únicamente por estas tres organizaciones, lo cual ensalzan en sus propios documentos. Independientemente de ello, no deben ser tomados como herederos de la tradición política e histórica del MLNV.
Dentro de este primer sector existen otras organizaciones que, si bien siempre han sido parte activa de la Izquierda Abertzale -como las organizaciones de luchas sectoriales como la feminista, solidaridad, ecologismo, antirepresivo, familiares de presos políticos etc.-, muchas de ellas se encuentran distanciadas a día de hoy, bien porque no han querido hacerse un hueco dentro del espacio institucional de esta debido a divergencias de carácter meramente táctico con la nueva estrategia, intrascendentales en el fondo, o bien porque han sido desplazadas a un segundo plano, porque las tres organizaciones anteriormente mencionadas -Sortu, LAB y Ernai- se han erigido como legitimas continuadoras de la IA. Dentro de esta IA oficial, también nos encontraríamos con la organización armada ETA, en proceso de desarme, que a día de hoy no es más que un apéndice de la dirección política de Sortu. 


    Por otro lado están quienes se autoproclaman herederos de la lucha de liberación nacional desarrollada por el MLNV durante estos últimos 50 años. Es un movimiento heterogéneo, que alinea a partidarios de la continuidad de la lucha revolucionaria en consonancia con los postulados de la V asamblea de ETA (5), que creen en la apuesta de la llamada Unidad Popular, Herri Batasuna (6), quienes creen en una nueva coordinación del movimiento en favor de la amnistía de los presos y refugiados políticos y rechazan la estrategia oficial de la actual IA o incluso algunos, en su minoría, apuestan por crear un órgano político en forma de Partido Comunista de carácter exclusivamente nacional, que apueste por la liberación nacional y social de Euskal Herria en clave socialista.
Este sería un primer acercamiento para ver cómo se encuentra a día de hoy el panorama dentro del MLNV. Sin embargo, para saber cómo se ha llegado a este punto, que desarrollaremos con mayor profundidad, es necesario saber cuál fue el punto de partida del MLNV. Por ello, debemos retroceder hasta el inicio de lo que se conoce como nacionalismo vasco.
Existe una primera fase, embrionaria, en la que se gesta un nacionalismo vasco primitivo respecto a lo que sería la futura conciencia nacional vasca. Esta periodo está caracterizada por ser la fase del desarrollo de los fueros (7) junto con el carlismo (8), caracterizado por una conciencia ultrareaccionaria del carlismo integrista, feudal y monárquico. Una siguiente fase sería la caracterizada por el desarrollo de los partidos nacionalistas contemporáneos en la actual fase imperialista del capitalismo monopolista, fase en la que destacan los hermanos Arana; principalmente el pequeño, Sabino, proveniente del carlismo, que sería el fundador del Partido Nacionalista Vasco (9) en 1895 y de la bandera nacional de Euskadi, la ikurriña. Este desarrollo de la conciencia nacional marca una ruptura con el carlismo, pero arrastra consigo elementos ideológicos propios de la burguesía y la reacción, como el chovinismo, el racismo, el integrismo religioso, la explotación de la clase obrera, etc. Es el nacionalismo burgués en esencia. Una fase posterior estaría marcada por la aparición de ANV, Acción Nacionalista Vasca, en 1930, que representaría la gestación de un nacionalismo vasco que, aún enmarcado dentro de la concepción burguesa de nación, se desmarcaba de los postulados del integrismo católico, con lo que eran más bien cercanos a la socialdemocracia de la época. ANV le arrebató relevancia al PNV en el terreno del nacionalismo vasco, ya que nació incluso como una escisión de este mismo. Tuvo un papel de peso en la lucha y resistencia contra el fascismo durante la guerra civil revolucionaria
en España, y llegó a formar parte del gobierno autónomo en Euskadi en la II República liderada por el Frente Popular, del que el PCE-EPK también tomó parte.
En 1933 se crearía la Federación Vasco-Navarra del Partido Comunista de España, embrión para la posterior creación en 1935 del Partido Comunista de Euskadi, integrado en el PCE y la III Internacional. El PCE de Euskadi, liderado por su Secretario General Jesús Larrañaga “Goyerri”, haría suya la política de autodeterminación de las naciones oprimidas, llevada a cabo por el PCE y la Internacional Comunista, que era inherente a la lucha por la revolución social, sumada a la lucha contra el fascismo de aquella época. Con la liquidación del marxismo-leninismo a mediados de los años 40, ya derrotado el Frente Popular en la guerra civil española, el PCE de Euskadi cayó en manos de los liquidacionistas y el revisionismo, representado en primera persona por Dolores Ibárruri, “La Pasionaria”, que fue representante del Comité Central del Partido Comunista de España, siendo natural del pueblo de Gallarta, Bizkaia. El PCE de Euskadi de aquellos años, enemigo acérrimo del nacionalismo burgués, fue el mayor baluarte del MCE hasta nuestros días, de la autodeterminación de Euskal Herria, con lo que reconocían plenamente la existencia de la nación vasca, expresada en la comunidad de idioma, territorio, de una comunidad humana estable en su historia, su cultura y vida económica. Fue, pues, el mayor representante de la lucha de los derechos nacionales frente al imperialismo español que lo sojuzgaban en combinación con la burguesía vasca y los grandes propietarios de Euskadi. Por último, encontramos la fase de gestación del MLNV contemporáneo, que se inició con la aparición de la organización armada ETA en 1958. Este sería el hecho determinante en el proceso de desarrollo de las condiciones materiales que llevarían más tarde a la creación del Movimiento de Liberación Nacional Vasco tal y como lo hemos conocido hasta nuestros días. Partiendo de este hecho, desarrollaremos de la forma más escueta posible, pero precisa y detallada, la evolución ideológica y organizativa de ETA. Esta supuso un punto de partida ineludiblemente importante que influiría en gran parte del movimiento obrero y en futuras organizaciones que irían surgiendo conforme la propia ETA se enfrentaba tanto a un continuo proceso dialéctico de crecimiento cualitativo y cuantitativo, como a un retroceso.

  
ETA, Euskadi Ta Askatasuna (Euskadi y Libertad), nace en 1958 en una reunión en el territorio de Gipuzkoa de la mano de un grupo de jóvenes que trabajaban en una organización de nombre Ekin (10), que constituía un foro de estudio de la identidad nacional vasca y de otro grupo escindido de las juventudes del PNV, EGI, nombre con el que se las conoce aún a día de hoy (10). Las primeras asambleas de ETA, que eran su mayor órgano de decisión, iban dando forma a la ideología nacionalista de la organización que lidiaba en su interior entre quienes se posicionaban hacia postulados revolucionarios dentro del nacionalismo y quienes se enquistaban en los posicionamientos más reaccionarios de la ideología burguesa. ETA se autodefinió como socialista, pero sin llegar a hacer una interpretación en profundidad, y tomó como válidas tanto las aportaciones de teóricos marxistas, como las de revisionistas o reaccionarios, sin distinción alguna.
Tras la IV Asamblea de la organización, se diferencian tres tendencias dentro de ETA: quienes optaban por los postulados históricos de la organización, los culturalistas, los que al frente de la OP (oficina política) entendían que era necesario priorizar la lucha a nivel estatal junto con toda la clase obrera por encima de las fronteras nacionales impuestas por el Estado, y un tercer grupo que entendía la compatibilización entre marxismo y patriotismo, los llamados teóricos del nacionalismo revolucionario. Finalmente la OP es expulsada de la organización. Los expulsados crearon el Euskadiko Mugimendu Komunista (EMK) (11) de tendencia maoísta, que más tarde contribuiría a la aparición del autodenominado MC, Movimiento Comunista, de ámbito estatal.
La V Asamblea de ETA supuso un punto crucial para el devenir de la organización. A nivel teórico determinó las bases necesarias para virar hacia posicionamientos revolucionarios dentro del nacionalismo, haciendo suyas diversas teorías de carácter socialista, por la influencia de jóvenes cuadros políticos que se habían formado en ese nacionalismo revolucionario influido por el marxismo. Supuso, así, la división de la organización mediante la teoría de 4 frentes del vietnamita Truong Chin: el frente militar, frente cultural, frente obrero y frente político. En esta V Asamblea el sector culturalista, el sector de postulados más nacionalistas y burgueses, abandona la organización.
Tras esta etapa se suceden las primeras muertes de militantes tras diez años desde que naciera ETA. El ideario nacionalista, aunque revolucionario, que eludía el trabajo conjunto de la clase trabajadora vasca con el resto de obreros de España, las publicaciones de nombre Zutik! (¡En pie!), en las que se notaba una influencia del maoísmo haciendo gala de las tendencias de la época, la represión a la militancia, detenidos y torturas por la dictadura fascista, etc. todo ello hace mella en ETA. En este contexto se celebró la VI Asamblea. Era el año 1970 y volvían a aflorar las discrepancias sobre la línea ideológica a seguir, ya que el desarrollo de las fuerzas productivas y el contexto político que se sucedía en Euskal Herria era imposible que se zanjara únicamente con la expulsión o salida de la militancia. La realidad del desarrollo social volvía a emerger en el interior de la organización y las discrepancias se zanjaron con la división en dos organizaciones, ETA V Asamblea y ETA VI Asamblea. Dentro de ETA VI, un sector aprueba en 1970 unirse al partido trotskista Liga Comunista Revolucionaria (LCR) (12), dando lugar al partido Liga Komunista Iraultzailea (LKI) en Euskal Herria. Otro sector se disolverá al integrarse sus miembros en otras organizaciones como la ORT (13), el PCE, o incluso en la propia ETA V. Otro grupo, compuesto en su mayoría de militantes políticos exiliados en el extranjero, renegaría de las siglas de ETA, y crearía las Células Rojas, que tiempo después acabarían por desaparecer. Ya que los salientes de la V Asamblea no reconocieron la legitimidad de quienes pasaran a llamarse ETA VI asamblea, la sexta asamblea de ETA V se volvería a celebrar de nuevo por segunda ocasión. Un tercer sector obrero saldría de ETA para fundar LAIA, Langile Abertzale Iraultzaileen Alderdia (14).
Las luchas de carácter obrero y popular que se estaban dando en Euskal Herria y en el resto del territorio administrado por el Estado español, hacían que la dictadura fascista comenzara a revolverse. Estas luchas dieron lugar a un cambio tanto cualitativo en las fuerzas productivas, como cuantitativo a nivel orgánico, que hicieron que la lucha de clases evolucionara a estadios más maduros de confrontación con el Estado. Estos cambios no estaban siendo analizados de manera científica por la dirección de ETA, que entendía que toda la clase obrera consciente y patriota vasca debía asumir la actividad de la lucha armada, mientras de su seno surgían distintas organizaciones de composición obrera que estaban siendo la respuesta más objetiva al momento concreto de desarrollo de las fuerzas productivas y, por ende, de la lucha social.
En este contexto se produciría finalmente la escisión más importante debido a su trascendencia política y social en el MLNV, que marcaría el porvenir de la organización. La división se produjo entre el Frente Militar y el Frente Obrero que coexistían en el seno de ETA. Los milis se encargaban de las acciones militares, mientras los obreristas eran los encargados de llevar a cabo la actividad ilegal dentro de los sindicatos y los centros de trabajo. Los milis, por su parte, defendían la autonomía de la lucha armada como frente único e independiente, no supeditado a una línea ni Partido. Por otra, el sector obrero optaba por una estrategia de carácter político y militar en la que las acciones armadas estuvieran bajo una dirección política, conque llegaron a la lógica conclusión, frente a la carencia de esta dirección política, de que era necesaria la creación de un partido que dirigiera tanto la lucha política como la militar. La división se consuma y en ETA militar recae la minoría de la militancia, mientras que la mayoría se iría a los denominados polimilis, por su carácter político-militar, engrosando las filas de ETA p-m. Con el paso del tiempo, parte de la militancia de ETA p-m se reintegraría en ETA militar, que fue recibiendo poco a poco militantes de otras organizaciones, incluso de parte de las juventudes del PNV. 


  
En este contexto se llevó a cabo la reforma política de la dictadura fascista, la llamada Transición. Ante la inminente muerte del dictador Francisco Franco, la jerarquía de la burguesía más sólidamente aferrada al fascismo entendió la necesidad de un cambio en el carácter fascista del Estado español. Este cambio se daba ante la obligación de adaptarse al desarrollo de las relaciones de producción de la estructura capitalista que se estaban dando en el panorama de la Comunidad Europea (en el que España entraría a formar parte 10 años más tarde una vez consumadas las reformas previas indispensables marcadas por la oligarquía europea), donde la existencia de una dictadura de carácter fascista como la española suponía un estorbo para el desarrollo de las políticas capitalistas en el interior de la Unión Europea. En esta etapa de reforma, el imperialismo estadounidense fue una pieza clave en la gestación dicho proceso de cambio. La dictadura había cumplido además con uno de los objetivos del fascismo, que no era otro que neutralizar a las organizaciones revolucionarias. El PCE había sido domesticado por la influencia primero del revisionismo y más tarde de la propia dictadura, así como el resto de organizaciones de carácter socialdemócrata y reformista que asumieron el cambio de etapa y dieron un apoyo abierto e incondicional al nuevo orden capitalista, a la Constitución y a la unidad territorial del Estado imperialista español. Fuera de esta esfera quedaron organizaciones del MCE como el PCEm-l y otras izquierdistas y revisionistas, además de los movimientos de liberación nacional vasco, catalán y gallego, que no era necesario enfrentarlos desde un Estado fascista, ya que podían ser combatidos desde una dictadura de carácter democrático burgués. Ante esta situación, las organizaciones revolucionarias optaron por la denuncia y la ruptura, mientras los reformistas, socialdemócratas y revisionistas varios hacían gala de su doble discurso llevando el agua al molino de la burguesía y pactando con ella la reforma del Estado. Este, en los años venideros, seguiría haciendo uso del terror abierto contra la clase obrera y los movimientos de liberación, mientras acomodaba su llegada a las directrices pactadas por el imperialismo y el régimen económico europeo hasta asentarse en la democracia burguesa.

En agosto de 1975, antes de la muerte del dictador, se crea KAS, la Koordinadora Abertzale Sozialista, que serviría para la coordinación de las distintas organizaciones políticas de la Izquierda Abertzale. Formarían parte, en un principio, las dos ETA, los milis y polimilis, EAS, HAS (15), LAIA, y diversos sindicatos. A medida que la evolución tanto de la propia coordinadora como del contexto generaba contradicciones en su interior, entraron y salieron otras organizaciones.
Mientras tanto, cabría recabar en el progreso que llevó a cabo el bloque político-militar salido de la sexta asamblea de ETA. Estos, que apostaron por la supeditación de la lucha armada a la línea política de un partido que la dirigiera, intentaron adaptar a su proyecto, con muy pocos aciertos, la teoría marxista-leninista de la que alardearon creando el partido EIA, Eusko Iraultzarako Alderdia (Partido para la Revolución Vasca). Era la apuesta orgánica más coherente que había salido hasta entonces del seno de ETA y que, aun desmarcándose de la línea nacionalista que concebía a Euskal Herria – por entonces Euskadi - como marco autónomo de lucha de clases, seguía reclamando un hueco en el MLNV y acabó por ser un engendro reformista, carente totalmente de centralismo de
mocrático, postrado al mandato y protagonismo de sus dirigentes y llevando a ETA p-m a la capitulación frente al Estado y a la petición de reinserción y claudicación de su militancia, quienes abandonarían finalmente las armas en 1982. Más adelante, con la creación de la maquinaria electoral en la que se convertiría EIA, Euskadiko Ezkerra (La Izquierda de Euskadi), acabaría por deformarse como organización política revolucionaria, pasando primero a unirse con el PCE de Euskadi, para fusionarse más tarde con la sección vasca del PSOE, Partido Socialista Obrero Español. (16)
En KAS, la deriva reformista del partido impulsado por los polimilis, EIA, llevó a que fueran expulsados tanto EIA como ETA p-m. Sin embargo, dos organizaciones, que marcarían un nuevo devenir en la Izquierda Abertzale, imprimieron al desarrollo de KAS y de la propia Izquierda Abertzale nuevas formas que provenían de la tradición del accionar de políticas revolucionarias y en parte de la influencia socialista. Estas fueron HASI, Herri Alderdi Sozialista Iraultzailea - Partido Socialista Revolucionario y Popular     - (palabra que en euskera significa también inicio), fundado en julio de 1977 y Herri Batasuna, Unidad Popular, que se fundó en abril de 1978, que era la unión de ANV, ESB (Euskal Sozialista Biltzarrea - Partido Socialista Vasco), LAIA y HASI. El eje de KAS fue la Alternativa que llevó su mismo nombre, Alternativa KAS. Un documento de mínimos democráticos (17) que marcaría la línea militar de ETA y de las organizaciones políticas que conformaban KAS. La principal apuesta de esta era la negociación política frente al Estado, que se conseguiría mediante la presión de la lucha armada, y que estaría cimentada sobre los puntos mínimos de la Alternativa KAS.
Las circunstancias de la lucha de liberación nacional en Euskal Herria se verían recrudecidas con la implantación del Plan ZEN, Zona Especial Norte. Este plan garantizaba la impunidad de las fuerzas de seguridad, la tortura y represión, y buscaba, a su vez, una dura y constante deslegitimización en la vida política en contra de ETA por parte de los partidos políticos, las instituciones y la población. Esto se vio acrecentado con la aparición de los GAL, Grupos Antiterroristas de Liberación, organización parapolicial del Estado que, bajo el mandato del PSOE, cometió Logo de HASI
Alternativas KAS decenas de asesinatos y atentados contra militantes abertzales, miembros de ETA y refugiados políticos en el exilio. Varios miembros del Gobierno, como el Ministro del Interior, el Secretario General del PSOE en Bizkaia, el Director General de la Guardia Civil, el Gobernador Civil de Gipuzkoa, etc., fueron condenados por estos asesinatos, pero ninguno cumple condena a día de hoy.
Una imagen representativa de las diversas líneas llevadas a cabo aquellos años dentro del MLNV es la cantidad de organizaciones armadas que operaron durante los primeros años 80, igual que en otros países de Europa como puede ser Italia. ETA militar, ETA político-militar VIII Asamblea, ETA político-militar VIII Asamblea sector pro-KAS, Comandos Autónomos Anticapitalistas,Iparretarrak (“Los del norte”, organización armada que actuó en lo que se conoce como Iparralde, zona norte de Euskal Herria, bajo administración del Estado francés) e Iraultza, organización trotskista de escasa trascendencia, que realizó una treintena acciones con explosivos principalmente contra intereses capitalistas.
En junio de 1987 estalló una bomba en los almacenes comerciales Hipercor, Barcelona, que causó la muerte de 21 personas. La organización ETA (militar) realizó varias llamadas de aviso, pero ni la policía ni las autoridades desalojaron el centro comercial. Esta acción fue el detonante de duras críticas de la dirección de HASI a la organización armada. Hacía tiempo que las relaciones dentro de KAS eran tensas debido a la divergencia de opiniones sobre la utilidad de la coordinadora y de la dirección de la misma y lo sucedido en Barcelona fue un detonante.
HASI no se definió jamás como un partido político marxista-leninista, ya que de lo contrario no habría sido parte activa en el seno del MLNV, aunque sí realizaba ciertas lecturas desde una perspectiva de clase y en sus estatutos salidos del II Congreso entendían que HASI debía ser vanguardia de los trabajadores y luchar por una sociedad sin clases. Otra realidad, sin embargo, es la práctica política que llevaron a cabo. Parte de la militancia de HASI entendía que esta debía hacerse con la dirección del bloque KAS y de la Unidad Popular, Herri Batasuna. Tras la acción con coche bomba de Barcelona en los almacenes de Hipercor y las críticas de la dirección de HASI, ETA manda amenazas sutiles a HASI y su secretaría general. En el III Congreso de HASI, la dirección política es vetada por ETA militar y no se le concede la oportunidad de ser reelegida. El secretario general y un centenar de militantes son expulsados. En las negociaciones de Argel (18), HASI apostaría por que la fuerza en la negociación política debía darse a través de un frente popular, con HB a la cabeza, y no a través de un Frente Nacional, con HB junto a la burguesía vasca, tal y como lo entendían la mayor parte de Herri Batasuna y ETA. En el IV Congreso celebrado en 1991, HASI se convierte en un simposio copado por la cercanía a la línea militar y política de ETA (m). Esta lo convierte en una organización más de KAS y no en un órgano que luchaba por liderar su vanguardia interna, que reniega del método de análisis marxista y entiende que el futuro no tiene por qué pasar por la construcción del socialismo, sino por una mejor alternativa al capitalismo. Tras este congreso, tres años más tarde, HASI acabará por autodisolverse. 



ASK, Abertzale Sozialista Komiteak (Comités Patriotas y Abertzales), que formaba parte de KAS, donde se hallaba la militancia abertzale que más se preocupaba por las cuestiones lingüísticas, municipalismo, democracia ciudadana, etc., que apostaba por relegar la cuestión de la revolución a un segundo plano e impulsar políticas economicistas y de carácter reformista y por la lucha institucional, cedió una parte importante de su militancia a ETA. De esta forma, eliminando la parte más consciente del MLNV como pudo ser HASI, proletarizada y próxima a los principios ideológicos del socialismo científico, no existía en ese momento nadie en la Izquierda Abertzale capaz de ofrecer una lucha interna en su seno a las posiciones nacionalistas y derechistas que se hacían poco a poco con la hegemonía. Eliminada esa parte más consciente del MLNV, apartada la formación marxista de los programas y abrazados los postulados más reaccionarios y contrarrevolucionarios que rezumaban por todas partes a borbotones tras la caída de la URSS revisionista, la Izquierda Abertzale no era más que un movimiento totalmente plegado a los postulados ideológicos de la burguesía, al nacionalismo, que se hacían fuertes en su dirección, lo cual marcó definitivamente el posterior devenir de esta. Una muestra de ello fue el tratamiento que se hizo desde medios de comunicación de línea editorial abertzale acerca los cambios cuantitativos de carácter territorial acaecidos tras la ruptura definitiva de la URSS capitalista. En estos medios se llegaría a defender las posturas de, por ejemplo, Boris Yeltsin y la descomposición y balcanización de los antiguos países satélites postrados a la injerencia económica del socialimperialismo soviético, como por ejemplo Lituania, país de cuya independencia en 1991 hizo uso Herri Batasuna para realizar una campaña en la que se enfatizaba el surgimiento como Estado independiente de la ex república. El mismo frente, Herri Batasuna, llegó a sacar enormes banderas de Azerbaiyán, Georgia, Moldavia o Bielorrusia en un mitin de campaña electoral de 1996 en la capital de Gipuzkoa, haciendo un demagógico y chovinista paralelismo entre el supuesto derecho de autodeterminación conquistado por estos ex países satélite y la problemática nacional en Euskal Herria.
En esta senda de acontecimientos, un hecho clave que demuestra esa deriva derechista de la dirección de la Izquierda Abertzale fue el Acuerdo de Lizarra Garazi a finales de 1998. La intención de esta nueva estrategia fue la de guiarse por la misma senda y bases que el Good Friday Agreement, Acuerdo de Viernes Santo. Este acuerdo fue firmado en abril de ese mismo año entre el Sin Féin y los principales partidos políticos del norte y sur de Irlanda, todo ello tutelado por los intereses del imperialismo estadounidense y europeo y sustentados en los Principios Mitchell (un programa desarrollado por un senador de EEUU), con lo que todo quedaría planificado al detalle para que la paz burguesa pudiera arrebatar las armas, físicas, a quienes no poseen el monopolio de la violencia
y así dejar vía libre al principal negocio de la burguesía, el mercado, a la vez que se perseguía un segundo desarme, este de carácter ideológico, intereses ante los que se postró el sector republicano del Sinn Féin y los provos (19) del IRA. Este fue el espejo ante el que se miraría la Izquierda Abertzale para firmar los Acuerdos de Lizarra Garazi con la amplia mayoría de los partidos y sindicatos nacionalistas vascos, la izquierda parlamentaria y partidos de antigua tradición trotskista y maoísta. Esto fue sucedido por una tregua unilateral e indefinida que ETA declaraba por primera vez en toda su actividad armada en septiembre de 1998. El Pacto de Lizarra Garazi se firmó cuatro días antes.
El Acuerdo de Lizarra Garazi, vigente entre los años 1998 a 2000, sirvió básicamente a la IA como balón de oxígeno para poder tejer alianzas políticas de cara a elecciones, colaboración parlamentaria y activación política con la burguesía vasca representada en el Partido Nacionalista Vasco y Eusko Alkartasuna, junto a quienes primaba la unidad por la causa nacionalista. Una parte de los frutos que se obtuvieron en dicho acuerdo entre la IA y otras organizaciones políticas fue la creación de un elemento institucional conocido como Udalbiltza. Este apostaba por la creación de instituciones nacionales desde los ayuntamientos locales, incluyendo a la parte francesa, que trabajaran para, según las expectativas de la IA, avanzar en la construcción nacional, pero la cuestión no avanzó. La burguesía vasca, fiel a su vínculo inherente a la cuestión del mercado, del español, no realizó avances significativos en este terreno, ni en el panorama de Lizarra Garazi. También se dio inicio a conversaciones entre ETA y el gobierno central del Estado, en las que se buscó una negociación de mínimos a la cuestión del colectivo de presos políticos vascos, a la salida de las Fuerzas de Seguridad del Estado de Euskal Herria y el respeto al proceso iniciado con el Acuerdo de Lizarra Garazi. En noviembre de 1999 ETA dio por finalizado el alto al fuego.
Durante el periodo del Pacto de Lizarra Garazi, en las elecciones al parlamento vasco de 1998, Herri Batasuna se presentó en una coalición electoral llamada Euskal Herritarok que agrupaba a la propia HB y a varios pequeños partidos trotskistas como Batzarre o Zutik. En las elecciones fue de nuevo el PNV quien saldría vencedor. En la investidura del presidente de la Comunidad Autónoma del País Vasco, Juan José Ibarretxe (PNV), Euskal Herritarok apoyó dicha candidatura. Con el reinicio de las acciones armadas por parte de ETA, Euskal Herritarok fue apartada del pacto de gobierno. Estos se negaron a condenar públicamente, no así como el resto de partidos políticos en el parlamento, las acciones armadas de ETA y decidieron no volver a participar en la cámara autonómica más que en apoyo de la “construcción nacional y social”. En este contexto Euskal Herritarok se enzarza en una continua creación de proyectos llamados “marcos de actuación”, que no son más que continuos retrocesos en las reivindicaciones históricas del MLNV, dejando atrás estrategias como la alternativa KAS, reculando y acercándose cada vez más a meros marcos de actuación en los que se reivindica únicamente la soberanía para Euskal Herria y el derecho a decidir, con una rebaja del discurso de características revolucionarias que iba en consonancia con la línea dura nacionalista aferrada en la dirección de la IA. (20)
En verano de 2001 se crearía la organización Batasuna, que fue fruto de un proceso de debate entre organizacions como Herri Batasuna, Euskal Herriko Komunistak (21), Aralar (22), Batzarre y Zutik. Estas tres últimas presentaron informes muy críticos con la lucha armada de ETA, especialmente el de Aralar, que pediría abiertamente el final de la actividad armada. Terminado el proceso, la ponencia mayoritaria fue la presentada por la dirección política de HB. Ante esta situación, Aralar no se integró en la coalición Batasuna e inició un camino por libre. El fruto de esta decisión fue blanco de duras críticas y boicots por parte de la Izquierda Abertzale y de su militancia. Diez años más tarde, volverían a coincidir en el camino.
 En abril de 2002, el Consejo de Ministros del Estado español aprobó la llamada Ley de Partidos. Esta Ley, aprobada entre los principales partidos políticos con representación en el parlamento central de España en Madrid, PP y PSOE, perseguía básicamente la ilegalización de la actividad política de la Izquierda Abertzale, para lo que ponían como pretexto, en boca de los representantes de la oligarquía financiera española, proteger el régimen de libertades políticas y perseguir a aquellos que atentaran contra el sistema democrático. Así, en verano de 2002 Batasuna es ilegalizada y sus sedes clausuradas. Este fue un duro revés del que a la Izquierda Abertzale le resulta complicado reponerse y que terminará por hacer mella y verse reflejado en posteriores movimientos políticos que marcarán su futura estrategia.

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