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12 enero 2016

Las violaciones comenzaron antes de Nochevieja en los albergues de refugiados de Alemania. El espia digital


 
Las agresiones sexuales de Nochevieja en ciudades alemanas podrían ser solamente la manifestación más visible y concentrada de un fenómeno que viene afectando desde hace meses a un número creciente de mujeres jóvenes y niñas alojadas en albergues de refugiados en este país. Según informes elaborados por los trabajadores sociales que ejercen en estos albergues, muchas de ellas están siendo violadas, agredidas sexualmente e incluso obligadas a ejercer la prostitución por hombres solicitantes de asilo.
El hecho de que estos datos pueda alimentar los movimientos anti extranjeros ha evitado su mayor publicidad, pero el Gobierno alemán ha tomado medidas y desde hace meses ha reducido al mínimo el número de albergues mixtos. Si en un principio se pensó en alojar a los refugiados por países de origen, después se ha llegado a la conclusión de que mujeres y niños deben permanecer separados del resto por su propia seguridad.
Estas medidas no evitan, sin embargo, el también creciente número de violaciones a ciudadanas alemanas por parte de solicitantes de asilo procedentes de África, Asia y el Medio Oriente, denunciadas por ejemplo por Soeren Kern desde el Instituto Gatestone en Nueva York. Hay más de quince condenas por este delito que ya han salido de los tribunales alemanes, como el caso de la chica de 16 años violada el 11 de septiembre en la ciudad bávara de Mering cuando volvía a casa caminando, el de la joven de 18 años violada por dos solicitantes iraquíes de 23 y 19 años tras el patrio de una escuela en Hamm, Renania del Norte-Westfalia, o el de una alemana de 21 años violada en Bad Kreuznach, Renania-Palatinado, por dos solicitantes de asilo somalíes condenados el 9 de junio a siete años y medio de cárcel.
Pero por cada caso juzgado hay muchos otros en los que no ha sido posible identificar al agresor, a menudo descrito por las víctimas como «extranjero», «africano», «árabe» y que «no hablaba alemán». A menudo la policía alemana informa sobre estas denuncias solamente después de que las destapen los medios de comunicación locales y no publica los detalles. Lo que sucede dentro de los albergues, sin embargo, ha sido ampliamente denunciado y documentado por los responsables de asuntos sociales.
El pasado18 de agosto, los líderes de los partidos políticos representados en el parlamento regional de Hesse recibieron una carta firmada por Brigitte Ott, de la asociación Pro Familia, Sigrid Isser, del Consejo Regional para la Mujer, y Günter Woltering, de la organización para el bienestar Paritätische Hessen, en la que estas instituciones, avaladas por la responsable regional de la Oficina para la Mujer de Hesse, Friederike Stibane, describían la situación de numerosas mujeres y niñas en estos centros como «presas de caza salvaje».
«Muchas mujeres informan que ellas, así como los niños, han sido violadas o sometidas a agresiones sexuales. Como resultado, duermen con su ropa de calle y reportan periódicamente que no utilizan el baño por la noche debido al peligro de violaciones y robos en el camino a las instalaciones sanitarias. Incluso atravesar el campamento durante el día, es una situación terrible para muchas de ellas», informaban. «Incluso si están acompañadas por familiares varones o conocidos», advertía la carta, «esto no siempre garantiza protección contra la violencia, ya que también puede conducir a expectativas específicas y a la explotación sexual».
Para evitar esta situación generalizada, solicitaban que «estas instalaciones deberán estar equipadas para que los hombres no tengan acceso a las premisas de las mujeres, con la excepción de los trabajadores de emergencia y del personal de seguridad. Adicionalmente, los dormitorios, los salones, las cocinas y los servicios sanitarios deben estar interconectados de manera que formen una unidad completamente autónoma — y que por lo tanto sólo se pueda llegar a ella a través de un acceso cerrado y vigilado a la casa o el apartamento».
A nivel personal, muchos de los trabajadores sociales a pie de centro de acogida han denunciado la misma realidad a los medios de comunicación alemanes. Uno de ellos dijo textualmente en una entrevista con Bayerischer Rundfunk: «Somos el mayor burdel de Múnich», en referencia a la situación del albergue de refugiados en Bayernkaserne, una antigua base militar en la que mujeres y niñas estaban, según grupos defensores de los derechos de la mujer, sujetas a violaciones y prostitución forzada a diario. Según ha informado esa emisora de radio, el 80% de los refugiados que allí se alojan son hombres y una mafia interna ofrece abiertamente sesiones de sexo con las víctimas por un precio de 10 euros.
En Suecia también: Grupos de refugiados abusan sexualmente de decenas de suecas durante los festejos de Año Nuevo
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Decenas de suecas sufrieron abusos sexuales similares a los que padecieron las alemanas por toda Alemania, aunque los más conocidos han sido los acontecidos enfrente de la catedral de Colonia ya se tienen constancia de agresiones sexuales y violaciones por toda Alemania.
El jueves por la tarde ya habían realizado cuatro informes de un total de nueve denuncias, de momento no se sabe cuántos inmigrantes abusaron de las mujeres de Kalmar, tan solo que los autores no hablaban sueco.
Se pide la colaboración ciudadana según afirma Johan Bruun, portavoz de la policía de Kalmar al famoso periódico sueco de izquierdas Aftonbladet.
La única idea que tiene la policía de los presuntos autores es que no hablan sueco, que es el elemento característico en todas las violaciones que ocurrieron esa noche y que se especula fueron cometidas por extranjeros.
“No sé lo que pasó” afirma el jefe de policía de Kalmar, que evita hacer paralelismos con lo ocurrido en Colonia donde ya más de 120 mujeres fueron víctimas de robos, amenazas, agresiones físicas, tocamientos sexuales y violaciones.
Afirma también Johan Bruun que es importante esclarecer los hechos para que las mujeres de Kalmar  puedan volver a  caminar seguras por sus calles, mientras algunos vecinos se preguntan a su vez por qué motivo la prensa del país ha tardado más de una semana en sacar a la luz las violaciones y los políticos han importado ladrones y violadores para convivir junto a sus hijas.
Suecia es el país del mundo que más refugiados a acogido en comparación a su número de habitantes, también el país del mundo con mayor tasas de violaciones per capita, donde llueve sobre mojado y los abusos sexuales de Año Nuevo no son hechos aislados.
Recientemente alarmó al país la noticia de una joven sueca a la que violaron en un tren un grupo de refugiados recién llegados. Así mismo también conmocionó a los suecos la violación y el asesinato de una adolescente finlandesa de 14 años por parte de otro refugiado musulmán que le doblaba la edad y decidió violarla y posteriormente asesinarla rociándole de gasolina y prendiéndole fuego después de ser rechazado en la primera cita.
Si esta noticia sobre el amable país donde nacen los muebles de Ikea le sorprende, espere a conocer la del joven refugiado africano que violó hasta la muerte a una anciana vagabunda de origen sueco en Estocolmo y al que la policía cogió infraganti violando el cuerpo sin vida de la anciana. Posteriormente puesto en libertad por un juez al no poderse certificar si la violación produjo la muerte y ante la imposibilidad de que testificará en contra la víctima. Donde un fiscal ante otra violación cometida por el mismo sujeto se negó a pedir al juez la repatriación  del delincuente bajo pretexto que las mujeres suecas no eran mejores que las africanas para tener que obligar a estas últimas a convivir junto a un peligroso delincuente sexual y orgulloso lo manifestaba ante la prensa.
¿Por cuánto tiempo más puede sobrevivir la Europa postmoderna? Abróchese el cinturón, que se avecinan curvas.

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