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18 febrero 2016

Fiscal aleman Bremen:"la abrumadora mayoría de detenidos entran en la categoría general de refugiados"

“Los hechos tras los asaltos sexuales constituyen una bochornosa noticia para los anti-refugiados", publicaba la versión norteamericana de The Huffington Post en la red social Twitter, con un enlace a una noticia propia en la que se afirmaba que "dos sirios y un iraquí han sido detenidos como parte de la investigación, en contraste con la histeria provocada por titulares que acusaban a hordas de refugiados de haber planeado el asalto". ¡Eureka!

El HuffPo no fue el único medio en regodearse con la noticia, informa Breitbart; el británico The Independent iba más lejos: "La mayoría de los sospechosos son de origen argelino, tunecino o marroqí y ninguno había llegado recientemente a Alemania, ha afirmado supuestamente la policía".
Fue su pequeño momento de gloria, la ocasión de resarcirse de tantas noticias ninguneadas u ocultadas para favorecer el dogma multicultural y de mirar una vez más por encima del hombro a esos fanáticos identitarios que tienen la osadía de querer mantener su cultura. Pero el tiro les salió faltal, y volvieron a demostrar que, lejos de estar al servicio de la verdad y de sus lectores, son meros órganos de propaganda de la ideología mundialista.(con sus aliados de la blogosfera comunista)
Porque nada de esto era verdad y la policía no había dicho tal cosa. El fiscal de Colonia que instruye el caso, Ulrich Bremer, cuya entrevista en el diario Die Welt fue la fuente última de este 'malentendido', ha tenido que salir al paso de las informaciones, que tacha de "absoluto disparate". 
En declaraciones a la agencia France Press, Bremer confirmó que "la abrumadora mayoría de estas personas entran en la categoría general de refugiados". Hasta ahora se ha identificado a 73 sospechosos, de los que 12 están relacionados directamente con los asaltos sexuales. Se han formalizado 1.075 denuncias en torno a los hechos de Nochevieja en Colonia, 567 relativos a delitos de índole sexual, desde acoso a violaciones.

Lo irónico de la metedura de pata, además de delatar su carácter propagandístico, es que el malentendido del que probablemente derivó el error es, a su vez, resultado de las propios ocultaciones que los medios afines llevan aplicando desde el origen de la crisis. Una abrumadora mayoría de norteafricanos aparecen entre los sospechosos de los asaltos, y los medios llevan 'olvidando' desde que se iniciara la avalancha el pasado verano que sirios e iraquíes, según fuentes de ACNUR, constituían originalmente solo el grueso de los 'refugiados' que llegaban a las fronteras de la Unión Europea, una proporción que no ha hecho más que descender.

Todo podría haber quedado en nada, ese borrón que echa el mejor escribano, producto, en este casi, del exceso de celo mundialista de la prensa mayoritaria. Desgraciadamente, activistas, ejecutivos de ONG e incluso altos funcionarios internacionales aprovecharon la falsa información para acercar el ascua a su sardina en redes sociales. Breitbart recoge los tuits de la Jefa de Comunicación y Portavoz de la propia ACNUR, la agencia de Naciones Unidas para los refugiados, que debería al menos conocer sus propios datos; James O'Brian, de The Observer, o  Kenneth Roth, de Human Rights Watch, haciéndose eco de la tan sorprendente como falsa información.
Nadie, sin embargo, está totalmente libre de culpa, y yo mismo me confieso culpable de haberme dejado engañar por una información, y apenas es excusa que recogiera la noticia del prestigioso diario sueco Aftonbladet. Y es que a finales de enero recogimos la noticia, ofrecida por el citado diario, de un ataque masivo y coordinado contra inmigrantes en la estación de tren de Estocolmo, asalto que, al parecer, nunca ocurrió.
Todo empezó con un informe de la policía de Estocolmo en el que se revelana el "plan" de "varias personas" para repartir octavillas en la estación denunciando la relación entre los refugiados y el aumento de la delincuencia. Nada más.
La única víctima de violencia física en tan terrible crimen fue un policía, que recibió un puñetazo cuando intentaba realizar una detención. Los periodistas de la publicacióndebieron encontrar esta versión terriblemente sosa y prefirieron 'informar' a sus lectores de un ataque masivo de neonazis contra refugiados menor de edad, todo sobre la base de un testigo, un joven de 16 años no refugiado, Christian, que aseguró haber sido abofeteadom por un grupo de extraños al tiempo que le llamaban "puto racista".

. La policía de Estocolmo se vio obligada a reconocer que “ninguna de las patrullas presentes en la estación en la tarde del viernes han informado de incidente alguno de abusos o asaltos”.

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