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01 abril 2016

Apuntes sobre los comunistas alaveses de los treinta.

 En Álava fue escasa su influencia. Cuando se presentó en solitario a las elecciones a Cortes de 1933, con el joven ferroviario Blas Quintana Pérez como candidato, obtuvo solo 109 votos (92 en Vitoria). Su espacio social en el extremismo republicano fue ocupado siempre por la CNT; en lo político y sindical no pudieron abrir brecha entre una base socialista muy acostumbrada a presiones de todo tipo; y en su discurso doctrinal no tenían campo en Álava, ni en radicalismos políticos ni en sofisticaciones como la de su posición ante la cuestión nacional. Radio Comunista de Vitoria se constituyó en mayo de 1932 y solo en 1936 llegó a tener treinta socios, con un pequeño núcleo en Amurrio, al margen de la capital, Dirigido por José Cerrillo Aldama, Ángel Santa María Martín, Leopoldo Gaspar y el secretario de la UGT de Amurrio, Jorge Hernandez Barbero..

    Parece que para organizar el partido en Álava se envió desde Bilbao al riojano Cipriano Marín Elías formado en Moscú en la escuela de cuadros, donde aseguraba haber conocido a Lenin. Elementos del partido eran algunos como el  referido Quintana, Jesús Róitegui (que vendía el Mundo Obrero, David Mendizábal "El Trostky", Roberto Bernain (presidente local de la CNT en 1930), Manuel López García, Saturnino Heras, los secretarios del Socorro Rojo Isidoro Manso y Florentino Prieto, el empleado Juan José Ruiz de Gauna, el obrero de Ajuria, Jesús Estrada,Manuel Asarta, Antonio Galdeano, el carpintero Enrique Plazaola, Marcelino Martínez Tuyo y el antiguo socialista Daniel Díaz de Arcaya. En su casi totalidad eran jóvenes y obreros (En el primer trimestre de 1935 eran exactamente catorce los afiliados, distribuidos en las dos células vitorianas y todos calificados como "obreros industriales". ) . A falta de socios, los comunistas alaveses se destacaron por su activismo. Llevaron a cabo muchos mítines y campañas, desplegaron diversas estructuras paralelas al partido, como el Socorro Rojo Internacional o la Juventud Comunista (y luego la JSU), intentaron sin mucha suerte infiltrarse en la UGT local y en sus entidades representativas que normalmente controlaban los libertarios (comisiones de parados), también hay noticias de su conflictividad interna tan lógica en partidos incipientes. El PCE actuando como sección de la Internacional Comunista, replicaba a nivel local cada giro estratégico y cada depuración consiguiente de sus líderes a diferentes niveles. Así, la purga que destituyo a Bullejos en noviembre de 1932 se llevó por delante en Vitoria a Ruiz de Gauna, Estrada y Róitegui en junio de 1933, y en abril de 1934, todavía, se expulsó a Cipriano Marín, Blas Quintana, Ruiz de Gauna y Hernáez por tratar de resucitar aquella "política de Bullejos". Luego reingresaron al partido algunos de ellos.



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