31 mayo 2016

Urrusolo metiendo el dedo en la llaga.


El ex miembro de ETA José Luis Urrusolo Sistiaga ha criticado hoy que la izquierda abertzale no haya planteado a todos los presos de ETA la posibilidad de reconocer el daño causado y de la legalidad vigente "hasta que les ha tocado a ellos sentarse en un juzgado".
Urrusolo Sistiaga inició en 2009 la denominada vía Nanclares, alejándose de la banda y asumiendo el daño causado, y está en libertad desde hace unos meses.
En una entrevista en Radio Euskadi, Urrusolo ha reprochado que "la cobertura que se ha dado a los miembros de la Mesa de Segura - encausados por intentar reconstruir la mesa nacional de la ilegalizada Batasuna - no se ha dado al resto de presos anteriormente".
Así, ha criticado que los dirigentes de la izquierda abertzale hayan dado el paso de reconocer el daño causado y la pertenencia a ETA, asumiendo así la legalidad vigente, justo ahora, para alcanzar un acuerdo con la Fiscalía y librarse de ir a prisión.
En este sentido, ha reprochado hoy el asesinato de la histórica dirigente de ETA 'Yoyes' a manos de sus compañeros tras distanciarse de la banda, y ha opinado que "lo que hizo Yoyes en aquel momento es lo que ha hecho hoy la Mesa de Segura".
Ha recordado que cuando "un preso que se desligaba del colectivo sólo tenía problemas, y mucha gente ha preferido evitarlos y terminar su condena".
En cualquier caso, ha aclarado que los acuerdos de los dirigentes de Sortu con la Fiscalía "no valen para un preso con 30 ó 40 años de condena", porque la legislación penitenciaria analiza el arrepentimiento y la actitud personal de cada recluso encaminada a su reinserción.
"Claro que mucha gente que formaba parte de las estructuras políticas y del periódico formaban parte de ETA, aunque ahora desde la propia izquierda abertzale quieran hacer una diferenciación y decir que sólo han hecho política y que otros han participado en los atentados", ha asegurado.
A su juicio, "ETA era algo más global" y en las conversaciones de Argel había representantes de ETA y de la izquierda abertzale, "que apostaron por seguir adelante", en lugar de afrontar "que la organización no podía más y que había que buscar una salida".
Y fueron "prácticamente los mismos" los que en las conversaciones de Loiola y luego en Lizarra-Garazi "siguieron dando cobertura" a la actividad terrorista porque "se les hacía cómodo seguir adelante".
Según Urrusulo Sistiaga, "ahora toca plantear cómo se cierra esta etapa, que ETA anuncie su desaparición y escenifique claramente el desarme", y ha defendido "dejar en manos de Sortu la solución del tema de los presos".
Sobre el grupo escindido de Sortu, Askatasunaren Bidean, ha opinado que es solo "un pequeño grupo", que "no representa un gran problema".

29 mayo 2016

Otegi, a los disidentes de Sortu: “No soy ni pijo ni neoabertzale”

"No me considero ni pijo ni neoabertzale. Soy un independentista vasco, socialista y me declaro marxista, pese a que digan que soy socialdemócrata". Con estas palabras, Arnaldo Otegi, candidato de EH Bildu a lehendakari, ha rechazado este viernes la acusación de ser un "pijo neoabertzale" que le lanzaron los representantes de Askatasunaren Bidean, que integran expresos y exhuidos de ETA que han decidido escindirse de Sortu. El líder independentista ha vuelto a emplazar a los disidentes a defender el proyecto soberanista vasco "desde la unidad y no desde la división" interna.
Los críticos de Askatasunaren Bidea (En el camino de la libertad), que el pasado sábado hicieron pública sus discrepancias con la estrategia que ha adoptado el sector oficial de Sortu y la gestión que ha realizado del fin de la violencia de ETA, acusaron a los actuales dirigentes de la izquierda abertzale, Otegi entre ellos, de "desactivar y debilitar profundamente la lucha de liberación nacional vasco" y de "traicionar" sus principios "sin ninguna vergüenza".
Otegi se ha mostrado convencido de que, "con el tiempo, sectores que hoy son minoritarios y puedan estar en otra órbita, volverán a la izquierda abertzale", porque, a su juicio, "las maniobras que tratan de dividir no tienen mucho sentido", ha dicho en una entrevista en Radio Euskadi. Esta misma semana, Otegi aseguró que en el proyecto soberanista que defiende Sortu "caben todos", incluidos los sectores que ahora han abandonado la formación por el "viraje ideológico" que han adoptado sus responsables.
Un portavoz de Askatasunaren Bidean advirtió que jamás asumirán que "bajo eseneoabertzalismo pijo, buenista y posmarxista" se encubra la "rendición ante valores e instituciones del sistema". Otegi, que también ha sido calificado por los disidentes como el "líder supremo del reformismo" en la izquierda abertzale, se ha defendido asegurando que no es "ni pijo ni neoabertzale" y que ha sido nacionalista desde hace "muchos años".
Durante la entrevista, Otegi ha reconocido que la izquierda abertzale ha sido "responsable del sufrimiento que se ha causado en este país", aunque ha querido matizar que también ha "contribuido a que desaparezca, sin duda". "Por mucho que algunos quieren decir que eso se debe a la Policía y la Guardia Civil, la lucha armada de ETA seguiría si la izquierda abertzale no hubiera tomado la decisión" de apostar por las vías pacíficas y democráticas, ha añadido.
Ha subrayado que "aquí todo el mundo tiene pasado" y que "en el pasado ha habido violencias múltiples". "El Gobierno vasco acaba de hacer un informe en el que habla de miles de torturados en el país, aquí hubo guerra sucia, aquí han matado las Fuerzas de Seguridad del Estado, y aquí han matado los servicios de inteligencia", ha manifestado.
"La izquierda abertzale decide dar un paso, cambiar la estrategia, y ahora la exigencia es otra, que ETA se desarme. Cuando ETA se desarme, será que se tiene que disolver, y cuando ETA se disuelva, ¿será qué?", se ha preguntado.
Respecto a las elecciones del 26-J, el dirigente independentista ha afirmado que la coalición EH Bildu respaldaría con sus votos en el Congreso el cambio político en el Estado de la mano de Podemos e Izquierda Unida, si estos asumieran "por justa reciprocidad" apoyar el cambio en Euskadi.

27 mayo 2016

"REVOLUCION SEXUAL": ESENCIA Y APARIENCIA (por A. Guliga y I. Andreieva)

‘‘La actitud inmediata, natural y necesaria de un individuo para con otro individuo, es la actitud del hombre para con la mujer. En esta actitud genérica natural, la actitud del individuo para con la naturaleza es, de una manera directa, su actitud para con otro individuo, del mismo modo que su actitud para con la naturaleza, su propia predestinación natural. . . Partiendo de esta actitud se puede, por consiguiente, juzgar del grado de cultura general de un individuo”. (Carlos Marx)
Estudiar la cultura desde el punto de vista marxista presupone investigar un amplio conjunto de problemas concernientes a los más variados aspectos de la vida humana. Algunos de ellos han sido estudiados detalladamente, otros están en discusión, y los terceros (cada vez menores en número) son una especie de “lagunas”. Uno de los problemas más serios que exige una investigación muy meticulosa es el de las relaciones íntimas.
Estas son asuntos estrictamente personales, pero a la vez son un fenómeno social. La sociedad influye de modo determinante en las relaciones entre el hombre y la mujer. Pero, al mismo tiempo, la sociedad depende en mucho del carácter de dichas relaciones.
“Según la teoría materialista, el factor decisivo en la historia es, en fin de cuentas, la producción y la reproducción de la vida inmediata. Pero esta producción y reproducción son de dos clases. De una parte, la producción de medios de existencia ... de otra parte, la producción del hombre mismo, la continuación de la especie.” (1)
Las formas de esta última, de la segunda producción, y las relaciones de los dos sexos, siempre han sido sociales a través de toda la historia de la humanidad. Su carácter y el grado de igualdad o desigualdad de la mujer y el hombre, en resumidas cuentas, han dependido del modo de producción, del régimen económico imperante en la sociedad. La mujer pasó a ser esclavizada por el hombre primitivo, a ser dependiente de él, cuando el régimen social primitivo, el comunismo primitivo, basado en la igualdad frente a los medios de producción y frente a los sexos, se transformó en régimen explotador (esclavitud, feudalismo y capitalismo), al tiempo que los medios de producción pasaba a ser propiedad de las capas explotadoras y la sociedad se dividía en explotadores y explotados.
En toda sociedad antagónica cualquier contradicción social adquiere un matiz político. Como veremos más adelante, los procesos que se desarrollan hoy día en Occidente, denominados revolución sexual, no eliminan la desarmonía entre los sexos; al contrario, en ciertos aspectos la acentúan. Si hacemos abstracción de los “extremismos femeninos”, debemos anotar que la lucha de las mujeres por la igualdad social en los países capitalistas hace parte también de la lucha general por la democracia. Como antes, siguen teniendo vigencia las palabras de August Bebel, destacado luchador por la igualdad de las mujeres y uno de los correligionarios de C. Marx y F. Engels: “A la mujer y el obrero los une el que ambos son explotados”. (2)
Desarmonía inevitable
En la actualidad, Occidente está sufriendo un rompimiento doloroso de las normas que tradicionalmente han regido el comportamiento sexual (supresión de la censura que se aplica a estos aspectos, demanda de legalizar las relaciones extramatrimoniales y todo género de aberraciones sexuales, etc.).
El misterioso velo que cubre la “santidad” y la intimidad se ha venido corriendo. El sexo se ha convertido no sólo en objeto de estudio, tratamiento y aprendizaje, sino, ante todo, de publicidad y negocio. El sexo ha invadido el campo del arte. ¿Qué significa todo eso? No es un fenómeno nada casual, sino un proceso inevitable que se presenta en toda sociedad carente de armonía.
Lenin señaló el radical rompimiento que se iba a presentar en las relaciones sexuales en la sociedad burguesa moderna. En una plática con Clara Zetkin, destacada dirigente del movimiento femenino internacional, Lenin afirmó: “En la época en que se derrumban Estados poderosos, en que se descomponen las viejas relaciones de dominación, en que se destruye todo un mundo social, en esa época las sensaciones del individuo varían con rapidez. La sed aguijoneante de variedad y placer fácilmente adquiere una fuerza incontrolable. Las formas del matrimonio y de la relación de los sexos en el sentido burgués ya no satisfacen”.(3)
Si nos abstraemos del aspecto exterior de la cuestión, de todas las superficialidades que la deforman, podemos concluir que en el fondo de la “revolución sexual” se encuentra un proceso muy sencillo, progresista y necesario históricamente: la emancipación de la mujer. Empero, en el capitalismo, el cual no elimina ni puede eliminar la principal causa de la desigualdad de la mujer —el carácter explotador de la propia sociedad capitalista—, ese proceso de emancipación ha adquirido un carácter deformado. Sin embargo, todas las victorias que ha obtenido la mujer en la revolución sexual han sido vanas ilusiones.
F. Engels consideró que la instauración de la monogamia, la cual existía para el hombre sólo de modo formal, ha sido una derrota histórica que la mujer ha sufrido a nivel mundial. El hombre ha convertido a la mujer en una sirvienta, en una esclava de su concupiscencia, “en un simple instrumento de procreación”. (4) Ahora ella procura tomar la revancha: el resorte secreto del rompimiento que se viene efectuando en las relaciones sexuales tradicionales no es otra cosa que el anhelo de la mujer de lograr no sólo la igualdad sexual sino, ante todo, la igualdad social respecto al hombre. En esto reside lo fundamental de la lucha que la mujer ha venido librando por iguales derechos en todo sentido, por eliminar todas las prohibiciones sexuales que por siglos le ha impuesto el patriarcado en la sociedad capitalista.
Durante el siglo xx se ha despertado un mayor interés por la vida de las personas. Los cambios sociales, el progreso económico y científico-tecnológico, han planteado de otro modo el problema del hombre. Las nuevas fueras productivas que ha engendrado la revolución científico-técnica, la cual se despliega por el mundo, para poder desarrollarse en un futuro, exigen imperiosamente la liberación social del individuo, incluyendo desde luego la mujer; exigen, también, la creación de condiciones sociales necesarias para el enriquecimiento espiritual de la personalidad. El florecimiento espiritual del individuo, de ideal ético humanitario paso a convertirse en un imperativo de las fuerzas productivas. Resulta que la sociedad se beneficia en mayor medida de la persona, si esta es considerada como una personalidad. Y lo primero que hace que la personalidad no pueda repetirse son las apetencias individuales.
La inevitable incorporación de la mujer al trabajo y a la vida política de los países capitalistas de Occidente, no podía menos que reflejarse en el carácter que presentan las relaciones entre los sexos. La mujer conquisto su anhelada independencia. Sin embargo la cuestión sigue siendo una: ¿con esa independencia logró la libertad? La mujer al convertirse, en ocasiones, en cabeza de familia, a su función procreadora le agregó como complemento una serie de nuevas obligaciones. Su anhelo de tener una igualdad sexual modificó las tradicionales relaciones matrimoniales, modificó la propia esencia del matrimonio, produjo un doloroso rompimiento en estas relaciones.
La lógica de la “sociedad de consumo”
La revolución sexual ha erotizado el matrimonio y, al mismo tiempo, lo ha desvalorizado. La cuestión no se reduce a que los divorcios hayan aumentado de número. De fuentes norteamericanas se sabe que allende los mares está muy difundido el “trueque de esposas”: lo “propio” se convierte en “ajeno”. La revolución sexual se convierte en enajenación sexual.
La enajenación es un fenómeno social que consiste fundamentalmente en que el individuo pierde el control sobre los resultados de su actividad, los cuales se le convierten en ajenos y hostiles. Marx, al analizar distintos aspectos de la enajenación, anotaba en 1844 que esta lacra de la sociedad capitalista no tenía que ver en aquel entonces con las funciones naturales del hombre: comer, beber, relaciones sexuales. Hoy día, la enajenación ha invadido también esos terrenos.
Los intentos de organizar la vida sexual según los principios de la sociedad de consumo no se salvan de la enajenación sexual; por el contrario ésta se acentúa. El sexo se ha igualado en derechos” a los otros aspectos del consumo: se ha convertido en objeto de publicidad y negocio. Entonces se plantea una situación muy contradictoria: allí donde el hombre puede gozar plenamente de autonomía, actuar con plena libertad, encontrar una válvula de escape” que lo libre de la monotonía asfixiante que genera la vida productiva y social, allí precisamente el hombre se ve sometido a estereotipos no menos rígidos. Al individuo le “satisfacen” su apetencia, le proponen modelos acabados, para que él elija el que más le convenga (igual que escoger un combustible o elegir un presidente). Los modelos y standards eróticos de que están “saturados” los medios masivos de comunicación burguesa, “descargan” la fantasía sexual del individuo. H. Schelsky, sociólogo de la República Federal Alemana, escribe a propósito: La fuerza individual de la imaginación erótica va a la zaga, le proponen más de lo que ella en promedio puede crear. Resultados: el hombre moderno se sexualiza exteriormente, la sociedad produce de continuo los impulsos sexuales sin que en esto medie el propio ímpetu instintivo, a la vez que se empobrecen la fantasía y los sentidos del individuo”. (5)
La ruptura en el campo de las tradicionales relaciones sexuales ha traído como consecuencia la deserotización de éstas; los sentidos, el sexo, se han convertido en una vulgar mercancía de amplio consumo.
La tragedia de la actual quiebra de la tradicional ética sexual es que está bajo el dominio económico y político de la burguesía, adquiere formas enajenadas que no tienen nada que ver con la igualdad económica y social del hombre y la mujer. Por eso se presentan el escarnio y la de-formación de los cuales hemos hablado antes. Como fenómeno masivo éstos desaparecerán al superarse la desarmonía social, al liquidarse la sociedad explotadora, que los engendra inevitablemente.
El socialismo y el problema de la igualdad de los sexos
Pero, la revolución sexual no es solamente destructiva; tiene ciertos aspectos positivos y dejarlos de lado sería una miopía imperdonable. En el capitalismo el progreso siempre se paga caro, pero no hay que confundir las pérdidas con los beneficios. La “revolución sexual” igualdad social, permite comprender más ampliamente los medios para lograr aquella, comprender que la “igualdad sexual” del hombre y la mujer es insuficiente si no son iguales en los otros campos de la vida social.
Reflexionemos ahora acerca de las perspectivas. Desde sus comienzos la sociedad implantó todo un sistema de restricciones sexuales que, precisamente, dieron origen al gran misterio del amor sexual, hicieron crecer un poderoso árbol donde se entretejieron cual ramas, sutiles vínculos entre la mujer y el hombre. Ahora, al suprimir todas las restricciones sexuales, la sociedad burguesa ha cortado de raíz ese árbol. Hombres sensatos de Occidente, observando con pavor lo que ocurre, ven con pesimismo las perspectivas. Subrayan que a escala nacional no se ha organizado ninguna campaña educacional que explique las secuelas perniciosas que deja la libertad sexual ilimitada. Tampoco se han adoptado medidas que se contrapongan a esa libertad que conduce al relajamiento de la personalidad. La libertad sexual ilimitada es nociva para la cultura. ¿Dónde^ encontrar la salida? En Occidente algunos sueñan con retornar a los tabúes medioevales. ¡Pero no hay retorno al pasado! En el mundo moderno el problema del sexo no puede resolverse con prohibiciones e implantando “tabúes’ sociales. Ese problema sólo puede ser resuelto si se aborda conjuntamente con otros problemas sociales: cómo eliminar la explotación, superar la enajenación y, ante todo, educar un individuo armónicamente desarrollado. En la sociedad socialista los sexos se relacionan en el marco de un solido matrimonio concertado por amor que puede ser disuelto libremente. El socialismo elimina las principales causas de la hipocresía y la falsedad del matrimonio burgués basado en las relaciones de propiedad y los problemas relacionados con la trasmisión de la riqueza acumulada.
En el socialismo el proceso de liberación de la mujer se caracteriza por tener un carácter armonioso y consecuente. La sociedad socialista, al crear sólidos cimientos para una efectiva igualdad socioeconómica, basándose en una participación igual respecto a los medios de producción, en la formación de relaciones de colaboración y ayuda mutua e iguales posibilidades políticas y culturales, crea también, de ese modo, un terreno para la igualdad sexual de la mujer y el hombre. En tales condiciones, esta esfera tan delicada de las relaciones humanas se desarrolla sin los cataclismos, deformaciones monstruosas y pérdidas irreparables de valores espirituales que caracterizan a la sociedad burguesa.
El socialismo y el comunismo tienen planteados como uno de sus principales objetivos formar culturalmente, en forma elevada y consciente, a las personas para sus relaciones con los individuos en todos los campos, incluido el sexual. Esto presupone una comprensión mutua, un respeto al mundo íntimo de la pareja, a sus particularidades, a sus deseos y posibilidades, una comprensión de la responsabilidad mutua. Esto se logra no sólo a través de normas externas de conducta, sino ante todo, mediante el potencial espiritual de la personalidad. Empero, lo principal reside en el régimen social, en su calidad, en su influencia positiva o negativa, para el autoperfeccionamiento de la personalidad. Las condiciones sociales circundantes pueden propiciar un desarrollo armonioso de esas potencias humanas y pueden, también, deformar y convertirlas en algo ajeno al elevado destino del hombre.
La igualdad de sexos no significa que hayan de desaparecer los límites entre ellos. Queremos que el hombre sea viril y la mujer, femenina, La unión debe ser coincidencia de contrarios, condición necesaria para cualquier armonía. Si antes los papeles que la misma naturaleza impuso en los misterios del amor (activo, el del hombre; receptivo y estimulante, el de la mujer), estaban fundamentados por un sistema de prohibiciones religiosas y normas jurídicas, en cambio ahora en el primer plano se encuentran los motivos conscientes de la conducta. Cuando se disfruta de una verdadera libertad, el amor adquiere nueva espiritualidad: la intimidad está fundada en el profundo principio “el uno para el otro”, y la personalidad de cada uno, gracias a eso, se encuentra a sí misma y se enriquece con nuevos valores espirituales.
Notas:
1. C. Marx-F. Engels, Obras Escogidas, Ed. Progreso, Moscú, 1974, t. 3, p. 204.
2. A. Bebel, La mujer y el socialismo, Moscú, 1959, p. 40.
3. C. Zetkin. Recuerdos de Lenin, Moscú, 1966, p. 49.
4. C. Marx-F. Engels, Obras Completas, t. 21, p. 60, en ruso.
5. H. Schelsky, Soziologie der Sexualitat, Hamburg, 1956, p. 126.

25 mayo 2016

DISIDENTZIAK ETA IÑAKI EGAÑAREN IRAINAK.ERLAITZA


EGAÑA aparatero hasta la muerte
Erreformista zutikzaleak krisian dabiltza eta zitalkeri guztiekin arituta ere, handitzen ari den disidentzia abertzale iraultzailearekiko inpotentziak jota daude. PNVrekiko eta Podemosekiko segidismoan espazio politikorik gabe, nazioarteko inperialismoaren “ekarpenaren” zain, kerik saldu ezinik eta konberso gisa agerturik, marginalitatera doaz (estatuen eta kapitalaren zapalkuntza gainditzeko inolako potentzialik ez izatera). Zentzu hortan “Ez ezker, ez abertzale, kaka de la vaca” ez da soilik Elgoibarren berriki agerturiko margoketa bat;euskal nazio eta klase kontzientzia duten sektore zabalek pentsatzen dutenaren laburpen gisakoa ere bada.
Inpotentzia hori ordea, prepotentzia bihurtzen dute alternatiba iraultzailearekiko eta beraien medioak,oraindik askoz ugariagoak direnak, baliatzen dituzte argudio eskasia ordezkatuz, irainak zabaltzeko.
Bere irakurleei “lectores con criterio” deitzen dien Gara-Naiz-ek informazioak ukatzen dizkio bere irakurlegoari, beraien irizpide propioz egin ditzaketen hautuei beldur diotelako. Horrela gertatu da Askatasunaren Bidean batzarraren aurkezpenarekin ere. Informaziorik ez aste osoan, baina iraintzeko artikuluak aldiz bai.
Oraingoan ere Iñaki Egaña nabarmedu da “Disidencias” izenburuko artikuluarekin eta ohi bezala, erreformismo hutsalena baizik ez dena literatura itxurarekin aurkeztu du, estalki iraultzailez aurkezteko. Nola ez, itxuroso gelditzeko taktika eta estrategiaren garrantzia  eta Leninen ezkerkeriaren aurkako liburua aipatu eta mundua inolako eraginik ez duten taldexkaz beteta dagoela gogoratu du.
Eta puntu horiei dagokionez, berak oportunismoz egin arren, gogoratu eta beti aintzat hartzea garrantzitsua dela iruditzen zait. Lehen mailako kontraesanak eta sekundarioak ongi bereiztea, estrategia eta taktika gogoetatu,finkatu eta garatzea, ezkerkeriaren arriskua zorrotz ekiditea,… baita eragin politikoa ildo aurkaritik haratago askapen prozesuarekiko neurtu eta bideratu behar dela argi izatea ere. Beti saiatu behar da edozein testutatik zerbait baliagarri ateratzen…
Gainerakoan bere artikulua iraina besterik ez da. Izan ere, duen argudiaketaren funtsa orokorrean (historikoki zein orain,Euskal Herrian zein munduan) “disidentzia” kaltegarritzat eta “ofizialismoa” ontzat aurkeztea baita. Gakoa beti ildoan dagoela eta ildo politiko bat une batean ofizial eta beste batean disidente izan daitekeela ahantziz. Abertzaletasun iraultzailea bera nazioarteko komunitatearen ke berbera saltzen zuen abertzaletasun ofizialarekiko (orduan PNV) disidentzian gorpuztu zen eta felipe espainolistekiko gatazkan bihurtu zen geroago ofizial. “Disidentzia” politikoki beti txarra balitz, ETA eratu zutenek hautu txarra egin zuten garaiko ofizialtasunaren aurka ekinez eta V.asanbladaren testuinguruan espainolistak nagusitu balira Etxebarrieta anaiek eta abarrek espainolismoa onartu beharko lukete. Salatzen zuten joera likidazionista ofiziala izanen litzatekelako. Pentsaezina,noski, ez hanka ez bururik ez du ildoen arteko talkak disidentziaren interpretazio zentzugabe horrekin aurkezteak. Duen zentzu bakarra noski, historia eta mundua aipatuz, hemen eta orain indartzen ari den disidentzia-alternatibaren aurka egitea baita.Eta hori apaindurak kenduta irainez egiten du:
“(…)son brindis al sol. Experiencias de satisfacción personal, narcisismos no detectados. Mentiras, despechos por frustraciones, frustraciones por despechos. La Europa del siglo XX y XXI conoce demasiadas crónicas de este tipo, mancilladas por un instante, por una época. La falta de credibilidad, de compromiso…”.
Lehentasuna argiki erreformismoa gainditzea da, uste dut gero eta gutxiago begiratu behar zaiela zutikzaleei eta une honetan beharrezko alternatiba argia altxatzean behar dela batik bat zorroztasuna,azterketa eta ausardia.Baina noski, pentsatzen dut ere borroka ideologikoa funtsezkoa den bezala, duintasuna ere funtsezkoa dela eta halako irainei erantzuteko tartetxo bat hartzeak merezi duela.
Iñaki Egañak sarri sareetako anonimotasuna kritikatzen du, norbaitek aurpegia edo izena erakusten badu berriz narzinismoa. Aurpegi galanta behar da, gauza bat zein kontrakoa egin, kontua deskalifikatzea da. Eta oraingoan konpromiso eza aipatzera ere iritsi da, noren eta urteetan bizia eta askatasuna jokatu eta errepresio latza pairatutako militanteen aurka. Noren eta “antzinako borrokalari” gisa ofialtasuna babestuta “bakearen aldeko gudari-ohi eskuzabal gisa” goraipamen goxoan egon beharrean, zapalkuntza gordineko egoera eta likidazioa salatzera atera direnek, horrek pertsonalki jazarpen eta irainak suposatu arren.
Uste dut Iñaki Egaña lehen zein orain oso urrun dagoela Askatasunaren Bidean aurkeztu zutenen konpromiso mailatik, baina iritziak emateko ez dut uste halako konpromisorik izatea inorentzako baldintza denik. Alta kasu hontan beharbada ongi legoke gogoratzea ez duela iraintzen nahi duenak, ahal duenak baizik.

Sobre el Manual de Economia Politica (II)

Habiendo tomado nota de que en 1955 el Manual de Economía Política, de muchas formas resumió la autopercepción de los economistas soviéticos de la economía soviética del período inmediatamente posterior de Stalin, y que, luego de este año los manuales se orientaron a las normas de ‘socialismo de mercado’, es instructivo examinar algunas de las rupturas que son evidentes en el Manual de Economía Política, entre los comprendidos en el último período de Stalin y los publicados posteriormente.

Hubieron cambios radicales en la economía de la Unión Soviética entre 1953 y 1955 en el espíritu del neoliberalismo. A partir de abril 1953, la naturaleza de la planificación se transformó, paso a paso, de la directriz de una planificación centralizada por el Gosplan, de la planificación regulada, a la coordinación de la planificación descentralizada de los Ministerios de la Unión y de las Repúblicas de la Unión y sus órganos de planificación (desde 1955).

Los poderes de los directores de las empresas se expandieron a expensas del Gosplan y de la orientación de la planificación centralizada, en 1955. Estos acontecimientos necesariamente prepararon el terreno para ampliar el papel de las relaciones mercancía-dinero en la economía soviética, implicando que la transición gradual al comunismo ahora se retrasaba, si no finalizaba. El plan para reemplazar el comercio soviético con el intercambio de productos, para transformar gradualmente las granjas colectivas en la propiedad socializada de todo el pueblo, en forma de comunas agrícolas, que es evidente en ‘Problemas Económicos’ de Stalin y en la literatura económica
soviética en los meses posteriores a su publicación, se terminó después de la muerte de Stalin a partir de abril de 1953, y fue sustituido por un énfasis renovado en el comercio soviético. Como se desprende del manuscrito borrador de sus memorias, Mikoyan se había resistido a la intervención de Stalin para introducir el intercambio de productos en la economía soviética. El Proyecto de Manual de Economía Política de marzo de 1953, que puede estar situado en la colección de Stalin en los antiguos Archivos Centrales del Partido, contiene un extenso debate sobre la necesidad de aumentar la propiedad colectiva de la granja al nivel de la propiedad de todo el pueblo y de eliminar las diferencias esenciales entre la ciudad y el campo. El establecimiento de una única propiedad comunista de todo el pueblo sobre los medios de producción reforzaría la propiedad social existente del sector estatal y prepararía el camino para que las granjas colectivas de las cooperativas se eleven al nivel de la propiedad de todo el pueblo. Esto era esencial para la transición de la circulación de mercancías a un sistema de intercambio de productos. Estas dos medidas son esenciales para la transición al comunismo.(8) En la edición del Manual de Economía Política de 1954 se redujo la importancia de la sustitución de la circulación de mercancías por el intercambio de productos(9). Esta supresión se mantuvo en la edición 1955.

 A continuación las transformaciones en la política económica soviética se reflejaron en la versión de 1955 del Manual de Economía Política, en los intersticios de las secciones en el modo de producción socialista y la transición al comunismo.
La transformación neoliberal de la economía soviética se aceleró después del XX Congreso del PCUS. La producción y circulación de mercancías ahora llegaron a ser la norma en la economía soviética. Esto es evidente en la implementación efectiva de las políticas del ‘socialismo de mercado’ del gobierno y el Gosplan.
En mayo de 1957 se establecieron una serie de organismos centralizados de ventas bajo el Gosplan, para vender los productos industrializados de la industria soviética, poniendo fin al sistema de asignación de los productos prevista por el sector estatal. Cuatro meses después, el 22 de septiembre de 1957, a través de la Resolución Nº 1150, el Consejo de Ministros Soviético, dispuso la exigencia que las empresas deben operar sobre la base de la rentabilidad. Ésta había sido precedida, en julio de 1957, por la orden número 663 del Gosplan, que había creado un órgano: Glavavtotraktorsbita,
que tenía la responsabilidad de la comercialización de la maquinaria producida en el sector estatal a las empresas agrarias.
Esto implicaba que el sector productor de maquinaria agrícola ahora estaba participando en la producción de mercancías para las granjas colectivas y las granjas estatales. Todo esto sugiere que para 1958 la producción generalizada de los productos básicos fue dominante en la economía soviética. En tales condiciones la fuerza de trabajo se convirtió automáticamente en una mercancía.

La tercera edición del Manual de Economía Política, que apareció en 1958, refleja con precisión el nuevo sistema económico, al afirmar que los medios de producción circulen como mercancías en
el sector estatal(10). Por supuesto, el manual no presenta a la fuerza de trabajo como una mercancía en la Unión Soviética, a pesar del hecho de que los medios de producción se habían
mercantilizado a fondo.
A pesar de todas las omisiones y defectos del Manual de Economía Política nos informa de la dinámica de la sociedad capitalista y es una representación monumental de la primera fase de la sociedad comunista, el modo de producción socialista, que estaba a punto de entrar en la segunda fase, la más alta, la sociedad comunista. Este manual permite a todos los estudiantes y profesantes del marxismo, descubrir por sí mismos, los grandes logros de la Unión Soviética y las Democracias Populares.
Esto es especialmente importante en la situación actual, cuando la obra del socialismo y el campo democrático ha sido destruida, esencialmente por la aplicación de las políticas económicas señaladas por el neoliberalismo, que fueron promulgadas en el período post-Stalin.
El fin del socialismo y la democracia permitió a los teóricos del capital, del ‘mercado social’ y del ‘socialismo del siglo 21’ juntar las manos para demoler la economía política marxista.
Y sin embargo se vive. El renacimiento del movimiento comunista en la antigua Unión Soviética y las ex Democracias Populares, como también en todo el mundo, indica los inicios de la segunda ola revolucionaria, que obliga, una vez más, a examinar la economía política del capitalismo y el socialismo.
[7] A. Leontiev y E. Jmelnytsky, ‘Economía soviética’, Beneficios de la experiencia para el autoestudio de los problemas teóricos. Planes, tesis, literatura, trabajos de Moscú, Moscú-Leningrado, 1928 y I. Lapidus y K. Ostrovityanov,‘Un esquema de la Economía Política, Economía Política y Economía Soviética ', Martin Lawrence, Londres, 1929.
[8] Manual de Economía Política del Estado, publicado por “Literatura política Ráfagas”, 1953, pp. 520-535, manuscrito impreso.
[9] Instituto de Economía de la Academia de Ciencias de la URSS, Manual de Economía Política, publicado por “Literatura política Ráfagas” Moscú, 1954, pp. 520-535.
[10] Ostrovityanov, K.V., y otros, ‘Manual de economía política’, 3ra. Edición, Moscú, 1958, p. 505.

23 mayo 2016

Sobre el Manual de Economia Politica (I)

La publicación de la serie de Manuales de Economía Política por el Instituto de Economía de la Academia de Ciencias de la Unión Soviética, la primera edición en 1954, la segunda de 1955, la re-hecha tercera edición de 1958 y 1959 y la edición final de 1962 tuvo un profundo impacto en la Unión Soviética, las democracias populares y en los círculos progresistas de todo el mundo[1] .Los volúmenes fueron publicados en varios millones de copias en los principales idiomas del mundo.

La publicación de la primera y segunda ediciones de los Manuales de Economía Política en 1954 y 1955 tienen su raíz en las decisiones tomadas por el Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética en 1936 y 1937. En abril de 1936 el Comité Central resolvió establecer un plan de estudios de la economía política y se encargará la preparación de un manual de economía política y, en abril y julio del siguiente año, se adoptaron otras resoluciones que recomendaron se base en el Curso
Corto de Ciencia Económica, de A.A. Bogdanov, Moscú, 1897, que había sido considerado muy
bueno por Lenin.[6] La redacción de nuevos manuales se convirtió en una cuestión de urgencia, dado que las relaciones económicas de la sociedad soviética cambió radicalmente con la colectivización, la industrialización y los planes quinquenales.

Varios equipos de científicos soviéticos se dedican a la preparación de los proyectos de varios Manuales políticos de economía política desde finales de la década de 1930 hasta el periodo 1954–1962. Destacados economistas políticos soviéticos tales como A. L. Leontiev, D. T. Shepílov y K. V. Ostrovityanova dirigieron equipos de redacción en diversos momentos.
Las cuestiones cruciales se pusieron de manifiesto en la presentación de los sucesivos modos de producción, pero ninguna fue tan polémica como las relacionadas con el modo de producción socialista y la transición hacia la sociedad comunista. En forma pionera los Manuales de Economía Política, de una forma amplia, elaboran las principales características de la economía socialista. Esto es sorprendentemente evidente si se hace la comparación de los textos anteriores con los Manuales de
Economía Política desde 1954. Los anteriores volúmenes sobre economía política se dedican a un estudio del capitalismo contrastado con el período de transición del socialismo.
Si nos fijamos en el ‘Esquema de la economía política’, subtitulado significativamente ‘Economía
Política y Economía Soviética’, escrita por Lapidus y Ostrovityanova que, entre paréntesis, concluyó con un capítulo dedicado a la economía política del socialismo, por así
decirlo.
A partir de 1954, los manuales dedican varios cientos de páginas a este objetivo. El Manual de Economía Política de 1955conserva una significación particular, en razón de que representa el único estudio importante, disponible en lengua inglesa, que tiene en cuenta las características del modo
de producción socialista en la Unión Soviética.
La sección sobre el modo de producción socialista tuvo que armonizar los puntos de vista de los clásicos del marxismo con el funcionamiento real del socialismo soviético tal como se formó tras la colectivización, la industrialización y la puesta en práctica de la planificación dirigida y centralizada, guiada por el Comité Estatal de Planificación, Gosplan. Luego de la ofensiva socialista en la agricultura y el establecimiento de las granjas colectivas de los campesinos medios y pobres, sobre la base de la exclusión del campesinado rico, los kulaks, a quienes Lenin había denominado la ‘rezago
de la clase capitalista’, la Unión Soviética declaró que la base del socialismo se había establecido en la Unión Soviética, al tiempo que reconoce que ésta requiere, necesariamente, un mayor desarrollo.

La Unión Soviética fue declarada ser, en su mayor parte, una economía socialista. Manuales anteriores que se ocuparon de la economía soviética del período de transición ahora estaban desactualizados.[7] El XVIII Congreso del PCUS (b) que se celebró en 1939 planteó la cuestión de la transición al comunismo en la Unión Soviética y, en 1941, el Gosplan se orientó a elaborar un plan de proyección de quince años, para sentar las bases de la sociedad comunista.
Esto se produjo, pero, por supuesto, la inminente guerra significó que no se le diera ninguna prioridad. Sin embargo, después de la guerra, Stalin reafirmó la posibilidad de crear las bases del comunismo en un país y otra vez se dispuso al Gosplan la elaboración de un plan con proyección de quince años, para sentar las bases económicas para la sociedad comunista.

la importancia de los Manuales de Economía Política de 1954 es su sección sobre el modo de producción socialista, que constituía la mitad del volumen. Mientras una gran cantidad de literatura económica marxista existía en la Unión Soviética sobre la economía política del socialismo, que incorporaba también las discusiones y abordajes sobre las interrogantes en este terreno, prácticamente nada de esto se distribuyó en idiomas distintos del ruso. Los Manuales de Economía Política de
Ostrovityanova y Lapidus, que circulaban, o el volumen por A. L. Leontiev, de la década de los cuarenta, tenían muy escasas secciones sobre la economía política del socialismo. Estos volúmenes fueron de importancia para el esclarecimiento de la economía política del capitalismo, pero no de la base económica del socialismo. Las primeras generaciones de comunismo fueron erigidas en estos materiales.


 El Manual de Economía Política de 1955 es también importante de otras maneras. Es el único manual que representa la autopercepción de los economistas soviéticos y, de hecho, del estado soviético, de la dinámica interna de la sociedad socialista. Posteriores reelaboraciones de este Manual de K. V. Ostrovityanova, decano de la economía política que, bajo Jruschov, fueron tipificadas como las pautas de lo que podría llamarse los principios de una economía del ‘mercado socialista’.

Las dos ediciones del Manual de Economía Política, publicadas en 1958 y 1959 (conocida como la Tercera edición), que también fueron impresas por millones, reflejan los cambios fundamentales que se han producido en la economía soviética en el período de 1953 y 1959. Las terceras ediciones de 1958 y 1959 fueron traducidas a los idiomas de las democracias populares, pero no al inglés. La tercera edición china, fue revisada por Mao en 1958, aunque él no critica el componente ‘mercado socialista’y en sí la dirección de esta edición.

22 mayo 2016

Los inicios de la guerra civil. Actitudes de la militancia nacionalista ante ella

Desde que se tuvieron las primeras noticias del levantamiento militar en África los acontecimientos se precipitaron. Manuel Irujo es el primer dirigente nacionalista que toma partido en favor de la legalidad republicana, pronto querran enmedarle la plana el grupo dirigente. Enterado el día 17 al atardecer, cuando se encontraba en Andoain, de la insurrección militar en Marruecos, se desplazó a San Sebastián para entrevistarse con el gobernador civil Jesús Artola. Este le tranquilizó, dada la según él, irrelevancia del brote insurreccional. Al día siguiente, no obstante, Irujo acude de nuevo junto al también diputado peneuvista José María Lasarte para hacer constar mediante una nota su protesta en nombre de la minoría parlamentaria vasca contra el pronunciamiento militar. Artola hizo que esta nota fuera leída por Radio San Sebastián a lo largo de la jornada, haciendo público el posicionamiento nacionalista. Este no dejaba lugar a dudas:
Sea cualquiera el objetivo perseguido por los sublevados y la asistencia con que cuentan, nosotros, como demócratas, tomamos partido junto a la encarnación legítima de la soberanía popular representada en la República. Nos importa menos el apellido de quienes se han colocado en facción o el de aquéllos que cubran su puesto junto a nosotros en la defensa de la democracia como régimen y de la República como sistema de gobierno. 
Aquel mismo día a la tarde el Euzkadi Buru Batzar se reunía en San Sebastián, acudiendo por Navarra José Aguerre y Jaime Olaortua. El máximo órgano del partido decidió sacar un comunicado planteando la neutralidad del PNV y desautorizando la posición expresada por Irujo y Lasarte. El primero de éstos relató detalladamente estos avatares años más tarde:
La proclama produjo, entre otras reacciones, la de que al oírla, fuera convocado apresuradamente el Euzkadi Buru Batzar, el cual reunido en San Sebastián, acordó una especie de desautorización para la posición fijada por los diputados en la proclama mencionada». Para darla a conocer al público entregó el EBB una nota al director de El Día, sr. Lecároz, el cual,
por la noche, al ir a darla en las cajas, me la enseño(...) En el mismo momento en que tratábamos esto Lecároz y yo en la redaccion de el Dia, comenzaron a sonar fuertes descargas en las calles(...) el propio consejo nacional del PNV al llegar a Bilbao de vuelta de Donosti se encontró con el mismo problema y llevó al diario Euzkadi la declaración solemne en la que se definía la posición  del partido contra el movimiento.

Navarra, en efecto, se podía considerar desde aquella misma tarde en poder de los insurrectos. Aunque no se había declarado el estado de guerra, las únicas autoridades fieles a la República estaban neutralizadas al atardecer. Mientras el comandante de la Guardia Civil, Rodríguez Medel, había sido asesinado por sus propios subordinados, el Gobernador Civil,Menor Poblador, había sido obligado a abandonar la provincia por orden de Mola. Las primeras disposiciones del gobernador interino, Modesto Font, fueron las de poner en libertad a los presos gubernativos y la clausura y registro de todos los centros del Frente Popular. En la madrugada del día 19, a las 6 de la mañana, una Compañía del Batallón América 23 proclamaba la ley marcial mientras colocaba por las paredes el bando del
General Mola, impreso aquella misma noche en los talleres de Diario de Navarra. El pronunciamiento militar había sido un éxito, pero además, a partir de las horas inmediatas, iba a contar con el concurso de miles de voluntarios, principalmente requetés que afluyeron a la capital navarra.

 La agresividad hacia las organizaciones de izquierdas y nacionalista no se hizo esperar. El primer local asaltado fue el de Izquierda Republicana situado en la Plaza del Castillo, tomado por los falangistas encabezados por Garcia-Serrano padre. Al día siguiente estos mismos se apoderaban del batzoki nacionalista y destrozaban la maquinaria de La Voz de Navarra.
 Allí mismo era detenido el presidente del Napar Buru Batzar y director del órgano nacionalista José Aguerre.No era el primer nacionalista en ser detenido pues la noche del 18 al 19 de julio las detenciones de correligionarios habían comenzado en Estella. El alcalde Fortunato Aguirre, el solidario Juan Alzugara y, el jefe de la policía municipal y varios izquierdistas habían sido detenidos y encarcelados.

Es en este contexto de represión y de desaparición de las estructuras partidarias, muy distinto al que se vivía en San Sebastián o Bilbao, donde que situar la pluralidad de respuestasde los militantes del PNV.

 Los dirigentes del PNV, a pesar de la extraordinaria presión que suponía el masivo alzamiento militar y popular que se estaba viviendo en Navarra, intentaron mantenerse en una postura neutral. La última nota que como Napar Buru Batzar harían pública, aunque tomaba distancias respecto al gobierno republicano y a sus correligionarios que habían decidido apoyarlo, ni animaba ni llamaba a secundar ningún tipo de rebelión contra él. Su texto, reproducido en el golpista Diario de Navarra, había sido entregado el 20 de julio al nuevo gobernador civil. Decía así:
El Partido Nacionalista Vasco de Navarra hace pública declaración de que, dada su ideología fervientemente católica y fuerista, no se ha unido ni se une al Gobierno en la lucha actual, declinando en sus autores toda responsabilidad que se derive de la declaración de adhesión al Gobierno aparecida en la prensa, sobre la que podemos asegurar no ha sido tomada por la Autoridad suprema del Partido. Pamplona, 20 de julio de 1936. Napar Buru Batzar

Los dirigentes nacionalistas navarros que redactaron esta nota se ajustaban, de forma matizada, a la que posiblemente había sido la postura tomada por el Euzkadi Buru Batzar en su reunión de San Sebastián. Es decir, la de mantener la neutralidad entre contendientes, que entonces, tarde del 18 de julio, aún se presumían «ajenos» al país. Juan Ajuriaguerra, en su testimonio a Fraser explicaba esta preferencia nacionalista:
En las útimas elecciones habíamos luchado solos, sin unirnos a ningún bloque de derechas o izquierdas. Las derechas nos habían atacado violentamente y la izquierda no parecía tener ninguna prisa en presentar nuestro Estatuto de autonomía ante las Cortes. Estábamos completamente solos ( ... ) Tenía la esperanza de escuchar una noticia que nos ahorrase tener que tomar una decisión; que uno u otro bando ya hubiese ganado la partida. ( ... ) Promulgamos una declaración dando nuestro apoyo al gobierno republicano. Tomamos esa decisión sin mucho entusiasmo, pero convencidos de haber elegido el bando más favorable para los intereses del pueblo vasco; convencidos también de que de habernos decidido por el otro bando, nuestra base se nos habría opuesto.

En Navarra, como es obvio, los acontecimientos del 18 y 19 de julio eliminaron uno de los dos polos de la disyuntiva que en otras zonas del País Vasco —como Guipúzcoa y Vizcaya— y del Estado, se podía plantear a quienes como el PNV no coincidían ni con el Frente Popular ni estaban de acuerdo con el alzamiento antirrepublicano.

Sin embargo,  la mayoría de la militancia nacionalista estaba recorrida por las mismas dudas que Ajuriaguerra, Arana y otros dirigentes jelkides lo ponen de manifiesto testimonios recientemente aparecidos a la luz pero coetáneos de los hechos. Fermín Irigaray Larreko, así describía en su diario la actitud de los nacionalistas:
 Desde que empezó la guerra, la gente se ha posicionado en dos bandos. En Navarra la mayoría, con el bloque de derechas y con los monárquicos, diciendo que es por la religión, por los curas, los frailes... por un gobierno de orden. ( ... ) En el otro lado no es fácil saber quiénes están. Al menos la mayor parte o todos los dirigentes izquierdistas; los que han huído y los que han muerto, sus amigos y familiares. Los que están o son miembros de los partidos izquierdista-socialista-comunistas. Hay también quienes no están ni en un lado ni en otro. Es el caso de los nacionalistas, que están en contra de la guerra. Yo creo que entre los católicos también habrá quienes digan A peste, fame et bello Liberanos Domine y quien profese el amor sin mirar a quien. Pero ésos están callados; ¡Quién puede hablar así cuando todos los demás están armados y cegados por el odio!

No obstante, en el contexto de una rebelión tan masivamente seguida como la que se dio en Navarra, la neutralidad iba ser imposible de mantener. Desprovistos de todo nexo organizativo, los militantes del PNV estuvieron condenados a aceptar o rechazar individualmente la realidad del alzamiento armado derechista.

 Significativo es el distinto proceder que adoptaron las familias Aranzadi e Irujo, representativas de los núcleos más antiguos y, sin duda, de mayor impronta en el nacionalismo vasco en Navarra hasta la llegada del conflicto de 1936.
Manuel Irujo, como ya hemos visto, es el primer dirigente nacionalista que tomó partido por la legalidad republicana. Sus hermanos Pello Mari y Andrés salieron el mismo día 18, al mediodía, de Estella, para reunirse con él en San Sebastián. Pello Mari participaría como vocal del Comisarido de Orden Público en Guipúzcoa en representación de ANV. Cuando realizaba tareas de información fue detenido frente a Pasajes el 13 de septiembre de 1936. Encarcelado en Pamplona, fue condenado a muerte el 27 de febrero de 1937 «por estar en contra del Movimiento Nacional».Tras el indulto y la revisión de su proceso en 1942, salió de la prisión, desterrado para Cuenca el 1 de abril de 1943. Tras actuar en clandestinidad desde 1944 hasta 1946, en Madrid junto a Koldo Mitxelena, Bernabé Orbegozo, Ander Arzelus, etc. salió al exilio. Estuvo como agregado cultural de la República española en Sofía y finalmente marchó a Argentina, donde permaneció hasta 1975.
Por su parte, Andrés sucedio a Teodoro Hernandorena en el cargo de Comisario de Gobernación en San Sebastián. Desde septiembre de 1936 hasta 1938 permaneció como secretario particular de su hermano Manuel, a la sazón ministro de Justicia y sin cartera de la República. En 1939 se exilió en Francia. En junio de 1940 marchó a Argentina codirigiendo la editorial Ekin y, aunque volvió en los veranos de 1978 y 1992, murió en Buenos Aires el 29 de septiembre de 1993.

El resto de la familia fue detenida en Estella y Pamplona en días inmediatos al alzamiento, permaneciendo encarcelados hasta sus canjes en la primavera de 1937 y diciembre de 1938, marchando al exilio. 139 Sus propiedades serían decomisadas y puestas en pública subasta, siendo su propia casa tomada y convertida por los militares en sede del juzgado militar.
Pero tal como hemos adelantado, no había que ir muy lejos para encontrar en el seno del Partido Nacionalista en Navarra posturas discrepantes y contrapuestas al apoyo a la legalidad republicana. Si en todas las provincias vascas la duda y la discusión había sido el tono dominante en el seno del partido a la hora de adoptar una postura u otra, en Navarra y Alava el inmediato y rotundo éxito de la movilización derechista las había convertido en discrepancia y oposición abierta a nivel de dirigentes y de militantes.

Así, inversamente equiparable a la clara posición de los Irujo, se dio la de los Aranzadi, personajes tan cualificados y significativos como ellos en la historia y en el desarrollo del Partido Nacionalista Vasco en Navarra y con quienes tenían directa vinculación familiar. Al inicial desmarque respecto a la postura del PNV del que podía ser considerado patriarca político y familiar de esta familia, Manuel Aranzadi,(Amén de ser el primogénito de Estanislao Aranzadi, él había sido la personalidad política más relevante del Nacionalismo Vasco en Navarra hasta la llegada de la II República. Fundador del primer Centro Vasco de Pamplona en 1909, Secretario de «Euzko Etxea» en 1913, Diputado a Cortes y portavoz de la minoría nacionalista en 1918, continuaría como tal hasta 1923. Participó en la asamblea municipalista de 1918, donde fue el portavoz de los planteamientos nacionalistas ante las reivindicaciones autonómicas. Aunque se hallaba alejado de la política activa y de las actividades partidarias, por su notorio y cualificado pasado político, sus puntos de vista debían ser referencia importante para la militancia nacionalista. En carta a Aguerre, el 20 de julio, dejaba manifiesto su desacuerdo con la proclama de Irujo y Lasarte y su voluntad de darse de baja del Partido Nacionalista si se confirmaba el apoyo de éste al Frente Popular.)hubo que sumar su participación en las patrullas ciudadanas y la marcha al frente como requetés de sus dos hijos varones, Estanislao y Manuel, y de su hermano Jesús.  El primero era uno de los más significados militantes de la organización de Pamplona y del grupo «Jostari». Jesús, por su parte, había integrado el Napar del periodo 1933-35 y continuaba vinculado a las actividades partidarias. La actuación de éstos y de algún otro significado militante nacionalista en la guerra, como Miguel Javier Urmeneta, ha sido comentada favorablemente por autores derechistas como Jaime del Burgo y Rafael García Serrano.

Su opción en los primeros días del alzamiento en favor de éste pudo venir marcada por las especiales circunstancias de la capital navarra. Urmeneta en sus memorias así lo daba a entender:
Estábamos deseando marcharnos de aquella Pamplona, donde se fusilaba gente, se echaban discursos aquí o allí y se detenían a otros. Un Catedrático estaba escondido en la esfera del reloj público de la Estación de Autobuses. Otro estaba ya mal enterrado en la cuesta de San Cristóbal o en el Perdón. 
Pero su actuación posterior corroboró el apoyo al bando insurgente y su cómoda ubicación en el mismo. Mientras Estanislao Aranzadi terminaba la contienda como Auditor de guerra, Miguel Javier Urmeneta la terminaba como Capitán provisional de Infantería.
Similar heterogeneidad de posturas se dio entre las bases nacionalistas navarras. Aunque los testimonios sobre este aspecto difieren, tanto los franquistas como los nacionalistas convienen en señalar la mayoritaria incorporación al bando franquista de los jóvenes nacionalistas.

Aunque aún estamos a falta de un pormenorizado estudio del Gobierno, ejército y milicias vascas, sí se puede señalar la existencia de un, sin duda minoritario,  grupo de militantes jelkides navarros que prefirieron apostar por defender el ideal nacionalista vasco dentro de la legalidad republicana o bien escapar del nuevo régimen imperante en Navarra marchando al exilio.






Naciones Y Nacionalismo Desde 1780. Hobsbawm Eric

Hobsbawm, uno de los más importantes historiadores británicos, escribió extensamente sobre una gran variedad de temas. Como historiador marxista se centró en el análisis de la `revolución dual` (la Revolución francesa y la Revolución industrial británica). En ellas vio la fuerza impulsora de la tendencia predominante hacia el capitalismo liberal de hoy en día. Otro tema recurrente en su obra fue el de los bandidos sociales, un fenómeno que Hobsbawm intentó situar en el terreno del contexto social e histórico relevante, al enfrentarse con la visión tradicional de considerarlo como una espontánea e impredecible forma de rebelión. Uno de los intereses de Hobsbawm fue el desarrollo de las tradiciones. Su trabajo es un estudio de su construcción en el contexto del estado nación. Argumenta que muchas tradiciones son inventadas por élites nacionales para justificar la existencia e importancia de sus respectivas naciones.

El gran historiador británico nos ofrece en este libro un detallado análisis histórico de la evolución de la nación moderna en los últimos 200 años, desde el protonacionalismo popular hasta la actualidad, procurando distinguir cuidadosamente lo que es historia real de lo que no pasa de ser «mitología programática», y poniendo de relieve la contradicción que parece existir entre la actual reafirmación política de las nacionalidades y la lógica de la integración económica que las empuja, como en el caso de la Unión Europea, a una supranacionalidad cada vez mayor. 

19 mayo 2016

El PNV y su desmarque de la revuelta obrera del 34


PNV y STV ante el octubre revolucionario
La revolución de octubre en el País Vasco vino encadenada al movimiento municipalista, originando a través de la represión subsiguiente a la misma una línea de continuidad y confusión con aquél. Salvo los lugares donde la insurrección de octubre tuvo más incidencia y trascendencia, es decir, Cataluña y Asturias, fue precisamente en el País Vasco donde más virulencia alcanzó.
Pero de nuevo, aquí también se manifestaron las diferencias en los procesos sociopolíticos de las provincias industrializadas y las del interior, o lo que es lo mismo, de Guipúzcoa y Vizcaya por un lado y de Alava y Navarra por el otro. Estas dos últimas conocieron también el movimiento huelguístico ocasionado tras la entrada de la CEDA en el gobierno, pero quedaron muy lejos de expresar la radicalizad que en las provincias del litoral se dio.

La insurrección de octubre del 34 empezó a gestarse en el País Vasco, al igual que en el resto del Estado, en las postrimerías del descalabro electoral izquierdista de noviembre de 1933. La radicalización del PSOE y UGT, expresada en el cambio de ejecutiva de esta última organización y en la cada vez mayor influencia del sector largocaballerista, tuvieron entre otras consecuencias el que preparasen un movimiento revolucionario de compleja y difusa definición, pero de expresivas componentes insurreccionales.

Desde finales de enero de 1934, las tres organizaciones de la familia socialista, PSOE, UGT y JJSS, estaban dispuestas para lograr ese objetivo. Los socialistas navarros no fueron excepción y el testimonio de Largo Caballero es prueba de su participación en los dilatados preparativos de la insurrección. Siguiendo los informes reproducidos en la obra de este último sabemos que se nombró un «Comité revolucionario» integrado por Miguel Escobar, Gregorio Velasco y Rafael Pérez. El informe, que previsiblemente estos mismos enviaron a Madrid, comentaba en términos contradictorios la situación navarra. Si por una parte la disposición de personal: —«500 en la capital y por lo menos otros 500 en la provincia»—, así como su estado anímico —«compenetración completa»— no eran despreciables, también reconocía que «en el campo la fuerza es (era) más débil» y, por el contrario, la fortaleza de las organizaciones derechistas considerable.(El informe reconocía: «La derecha está muy bien preparada, disponiendo de gran número de hombres, elementos y dinero», Verlo en F. LARGO-CABALLERO, Escritos de la República, Madrid 1985, pp. 123-124.
La incidencia del movimiento huelguístico, cuando a partir del 5 de octubre de 1934 estalló, fue desigual en su ubicación, duración y expresiones. Siguiendo las referencias de la prensa local, poco sospechosa de simpatías con la movilización huelguista, y las informaciones que de él da Emilio Majuelo,(Nafarroan 1934-ko Urriaren Iraultzari buruzko Zertzelada Batzu») se puede afirmar que el paro en la capital tuvo una incidencia importante el primer día para ir decreciendo en los sucesivos.
La protesta obrera tuvo gran eco en el ramo que más trabajadores ocupaba, el de la construcción, y se extendió al sector servicios afectando a taxis, hostelería, etc. La fuerte presencia policial y las detenciones impidieron que la huelga se mantuviese así. Difícil de objetivar es la real repercusión que para el movimiento huelguístico tuvo la detención en la madrugada del 6 al 7 del llamado Comité Revolucionario, pero la realidad es que para el inicio de la semana entrante —lunes 8 de octubre— la huelga en la capital navarra quedaba concluida.
No ocurrió así en otros puntos de la provincia. En la Barranca-Burunda se prolongó hasta el día 11 con graves enfrentamientos, que dieron lugar a un muerto en Alsasua al disolver la Guardia Civil a obreros que protestaban por la detención de compañeros y al despido de numerosos obreros de la factoría Portland, en el caso de Olazagutía. Aparte de estas zonas, la geografía de la protesta tuvo un marco esencialmente ribero. Tafalla, Peralta, Larraga, Lerín, Viana, ... señalaban la línea septentrional de toda una serie de poblaciones en las que la movilización, salvo Tafalla y Tudela, fundamentalmente campesina, se expresó en paros, manifestaciones,sabotajes e incendios provocados. Cortes, el pueblo más meridional de Navarra, veía por unas horas, hasta la llegada de la Guardia Civil, proclamarse el «Comunismo libertario». Tudela además de paros en las azucareras, conocía por primera vez la huelga en su comercio, autobuses, manifestaciones y detenciones. Tafalla, que desde el día 5 había sido el escenario de la quema de diversas pajeras y de un importante paro a partir del 6 en obras y fábricas, el 9 aún conocía enfrentamientos y detenciones por parte de la Guardia Civil. En otros pueblos como Castejón, Peralta, Lerín... se desarrollaron distintas manifestaciones. Terminadas éstas, las bombas y sabotajes prolongaron durante unos días el eco de la protesta izquierdista hasta el 18 de octubre.

La respuesta gubernativa reprodujo ampliada esta distribución a través de sus medidas represivas. Alrededor de 200 trabajadores fueron encarcelados. Además de Pamplona, con 60 detenidos, destacaban Túdela (44), Valtierra (40) y Alsasua (35). La represión persiguió la neutralización de las organizaciones opositoras a la mayoría gubernamental. Ya la víspera de la declaración del estado de guerra, el día 6 de octubre, los semanarios Trabajadores y Amayur fueron suspendidos. También, a partir de ese día, comenzó el cierre de locales de los partidos obreros y, en algunos puntos como Burguete, Carcastillo y Tafalla, del PNV.
Tras el fin del movimiento huelguístico, una sorprendente medida puso en evidencia la tendenciosidad gubernativa cuando se procedio a la suspensión de ayuntamientos y sustitución de los mismos por corporativos designados gubernativamente. Este proceder, que alcanzó a un total de 27 corporaciones locales, empezó el 30 de octubre y prosiguió en los primeros días de noviembre.
Pero el movimiento revolucionario de octubre ni por su intensidad y extensión ni por la consiguiente represión, alcanzó en Navarra las cotas que caracterizaron a los de Vizcaya y Guipúzcoa. El gran seguimiento y larga duración de la protesta obrera en zonas de estas provincias, el carácter de insurrección que tomó en poblaciones como Mondragón, Eibar, los graves enfrentamientos de Pasajes, etc., no tuvieron su correlato en Navarra. Sintomático es el hecho de que, para el día 8 de octubre, compañías militares procedentes de Pamplona llegaran a San Sebastián, Eibar y Mondragón a contribuir en las labores represivas. También, ese día, junto a ABC y El Debate, Diario de Navarra era vendido por jóvenes derechistas en las calles donostiarras para paliar la no edición de la prensa guipuzcoana.
La «normalidad» reinante en Navarra facilitó que los rotativos locales, incluido La Voz de Navarra, del PNV aunque sometidos a censura militar se publicasen todos los días. La disimilitud navarra con Guipúzcoa y Vizcaya y otros puntos calientes del estallido de octubre era comentada en los artículos que inmediatamente se escribieron sobre éste. Incluso los socialistas, meses más tarde y a falta de un balance general público, reconocían, al socaire de una polémica que enfrentó a Constantino Salinas y a las Juventudes Socialistas, el decepcionante eco de la insurrección en Navarra y en particular en la capital.

A pesar de ello, el movimiento, que se pretendía revolucionario, supuso un nuevo test para el nacionalismo, tanto en las provincias vascongadas como en Navarra. Aunque el PNV, por primera vez en su historia había coincidido con republicanos y socialistas en el Movimiento municipalista, que sus intenciones no iban más allá de las movilizaciones en defensa del Concierto Económico y en contra de las Gestoras lo había expuesto en diferentes ocasiones.
El hecho de que la huelga revolucionaria de octubre fuese un secreto a voces desde la primavera del 34, había hecho que el PNV se desmarcase tanto pública como privadamente. Si la retirada en solidaridad con la Generalidad y los diputados de ERC había hecho a Aguirre delimitar en el Parlamento el alcance de su apoyo en términos inequívocos —«Nosotros nacionalistas apoyamos decididamente el sentido nacionalista de Cataluña pero nos detendremos allá donde se detenga ese sentimiento para derivar a otra cosa con lo que por no ser nacionalista no tendríamos nada que ver»—, también en privado, cuando la virtualidad del movimiento revolucionario tomaba cada día mayor relieve, se manifestó en tal sentido.

Conocida es, gracias al relato publicado por José Antonio Aguirre en su «Entre la Libertad y la Revolución», la respuesta dada por él y Manuel Irujo a las fuerzas izquierdistas reunidas en San Sebastián el 10 de septiembre. En ella, además de no considerar cerrado el conflicto de los ayuntamientos, puesto que su finalidad era la constitución de nuevas Comisiones Gestoras, el PNV, planteó por la boca de estos dirigentes que no tenía interés en el «aspecto revolucionario» que en aquella reunión se estaba planteando. La participación del Partido Nacionalista junto con otros grupos se circunscribía al problema municipalista «pero nada más, ni para otro objeto».

La prensa jelkide abundó en similares planteamientos y, ya en las vísperas de octubre, preludiaba el fuerte debate que con la prensa derechista iba a mantener durante toda esta época por la «sospechosa» política de acercamiento y alianzas supuestamente mantenidas por el PNV y las izquierdas.
STV, el sindicato del PNV, por su parte, no adoptó ninguna posición pública hasta una vez cuajado el conflicto. En los días inmediatos al estallido revolucionario, la celebración del Congreso de su potente sección de Empleados les dio la oportunidad para discutir y homogeneizar posiciones frente al inminente llamamiento. Si esto ocurrió así, no tuvo ningún eco en las amplias reseñas que la prensa nacionalista concedió a este congreso.

A pesar de que entre las resoluciones aprobadas había una referente «al empleado ante las huelgas», ningún punto de ellas dejaba entrever el apoyo a movilizaciones de carácter más allá de lo estrictamente laboral. La huelga, en el texto aprobado, se contemplaba como el último medio tras el fracaso de los «procedimientos amistosos» y se presentaba como sinónimo de violencia reñida con el «arreglo y la concordia» propugnados.
Decididamente, el escenario general, la dimensión revolucionaria, los procedimientos radicales que iban a caracterizar la insurrección de octubre, poco tenían que ver con el estricto marco laboral, con el espíritu pactista, gradual y dialogante planteado por los solidarios.
Sin embargo, ni estos ni otros sectores nacionalistas iban a poder sustraerse de la convulsión que, a partir del 5 de octubre, sacudió a gran parte de los centros fabriles del estado. La respuesta del PNV en Navarra fue inequívocamente contraria a la movilización izquierdista. Pocas horas después de iniciada, editorializaba sobre ella en estos elocuentes párrafos:
Otra vez abocados a esta barbarie moderna de la huelga general, nunca recomendable y siempre digna de la execración de las gentes aunque no fuera más que por los efectos desastrosos que produce en la economía y en las relaciones sociales. Es la huelga general un sabotaje a la sociedad. No podría disculparla ciertamente la comisión de una injusticia social porque una injusticia no se cura con otra. Pero menos todavía un pretexto político cual el de ahora.(«Huelga general» LVN, 6-X-1934.)

No hubo similar posicionamiento por parte de los solidarios. Estos no dieron ningún tipo de consigna, al menos pública, a sus afiliados. Ni tan siquiera días más tarde, como en el caso de Vizcaya en la noche del 12 de octubre, para que se reintegrasen al trabajo. La actuación de los solidarios navarros en las distintas poblaciones y centros de trabajo fue desigual. Hubo localidades como Tafalla en la que se sumaron a la protesta obrera y  otras como Estella, Almandoz, etc. donde la debilidad de ésta les permitió su inhibición. Quizas fue el de Tafalla el caso más singular, al ser detenida la Comisión ejecutiva de STV y encarcelada junto al resto de dirigentes sindicales izquierdistas. La radicalidad de la movilización en esta población, que ya la noche del día 5 había conocido la quema de varios pajares y la masividad del paro el día 6 desencadenó su inmediata represión, que unió, tanto en la protesta como en la cárcel, a las hasta entonces enfrentadas organizaciones sindicales.

Pamplona, por su mayor diversidad sectorial, fue reflejo también de posturas heterogéneas. Mientras en los sectores fabriles los solidarios, en mayor o menor grado, fueron impelidos a parar, la huelga no tuvo apenas seguidores entre la afiliación de ramos como el de empleados, etc.
Donde sí hubo mayor unanimidad fue en el balance que, a posteriori, estableció el Nacionalismo Vasco. Tanto las autoridades del PNV como los miembros de STV se desmarcaron del movimiento revolucionario dentro de una larga y fuerte polémica contra los órganos derechistas de Vascongadas y Navarra. A las argumentaciones mantenidas por periódicos como La Constancia, se sumaron, tempranamente, tanto Diario de Navarra como El Pensamiento Navarro para acusar al nacionalismo vasco de connivencia con los hechos y actores revolucionarios. La principal apoyatura para esta acusación era el acercamiento a los sectores catalanistas de izquierdas y socialistas, que en los meses anteriores se había fraguado a través de la retirada conjunta del Parlamento y del movimiento municipalista.

Esta aproximación era presentada por los órganos derechistas como el prólogo y contribución, por parte de los nacionalistas vascos, al movimiento revolucionario general. Las críticas se dirigían también a los hechos de octubre y en ellos implicaban directamente a los solidarios vascos. El hecho de que este sindicato hubiese hecho un llamamiento público para la reanudación del trabajo el día 13 parecía ser prueba suficiente de su anterior implicación y culpabilidad en el movimiento huelguístico.
La realidad es que esta polémica, aunque alcanzó un espacio tan amplio en los medios periodísticos navarros como en los de las provincias restantes, se desarrolló más por los hechos ocurridos en Guipúzcoa y Vizcaya que los estrictamente acaecidos en Navarra. La controversia del PNV con el resto de partidos derechistas no era sino un eslabón más en su proceso de distanciamiento experimentado, tras el frenazo al proceso estatutario, en la primavera de 1934 y los posteriores enfrentamientos al socaire del Estatuto del Vino y de la protesta municipalista. Empeñados los sectores derechistas en descalificar y condenar al Nacionalismo por su entente con las izquierdas, los dirigentes y portavoces peneuvistas, a su vez, debían afanarse en demostrar que la coincidencia en el movimiento de protesta de los alcaldes no iba más allá de la alianza táctica y coyuntural. Las ya conocidas palabras de Aguirre al retirarse la minoría vasca del Parlamento eran refrendadas por artículos y declaraciones de dirigentes jelkides, que abundaban en la misma idea de subrayar su independencia política respecto a las izquierdas en general y la insurrección de octubre en particular.

Manuel Irujo, en un corto periodo de tiempo, concedió dos entrevistas a La Voz de Navarra para esclarecer la actitud y posición del PNV en torno a este tema. Además de aclarar el porqué de los repetidos contactos de la minoría nacionalista con Lerroux, en ellas, de forma tajante, expresaba su oposición a todo movimiento insurreccional, fuese del signo que fuese:
Para ir a la monarquía, a la dictadura, a la guerra civil o a la revolución no ha de encontrarnos nadie. Ni con los pretorianos del 10 de agosto ni con los revolucionarios de hoy.9

El distanciamiento respecto a la insurrección de octubre servía al dirigente navarro para reafirmar con rotundidad tanto la práctica política independiente de su partido
Nosotros no hemos variado, con los radicales, con la CEDA, con los socialistas o con los monárquicos, seguimos nuestro camino sin torcernos

como su desvinculación de toda problemática de rango estatal:
Y nuestra propia consecuencia exige que, si queremos ser autónomos y libres, empecemos por no intervenir con nuestros medios autonómicos en la política del centro. Esa ha sido la equivocación lamentable de Cataluña.

Al margen de la estricta polémica y delimitación del papel jugado por el Nacionalismo, esta corriente realizó también su balance de los acontecimientos de octubre a través de diferentes artículos y colaboraciones. la mayoría de los análisis llevaban a los lectores nacionalistas a una muy dura descalificación y severa condena de la insurrección de octubre.De esta forma, al mismo tiempo que se comparaba en los términos más negativos y alarmistas 'el levantamiento asturiano con la Comuna de París, se reclamaba justicia para los inductores a fin de que no pudiera darse una nueva revolución.
Con similares orientaciones se manifestaron los portavoces de STV Mientras que parte de ellos se encaminaron a esclarecer cuál era el papel jugado por los solidarios y su organización" en determinados puntos calientes» durante la insurrección de octubre (Mondragón, Hernani, Vizcaya, etc.), otros aprovecharon para combatir sin reservas la génesis, Orientación y desarrollo de la movilización izquierdista.

Si la actitud de los solidarios hacia ésta en algunos lugares, entre ellos determinados enclaves navarros, había podido dar lugar a equivocos, el balance establecido por la dirección de este sindicato era tan esclarecedor como radicalmente contrario. La descalificación del movimiento huelguístico era total. Por su carácter político y no sindical, por sus mediaciones y formas de lucha totalmente desproporcionadas, por su esterilidad práctica... Todos estos elementos le conferían al análisis hecho por los solidarios un carácter marcadamente catastrofista que, amén de desligarlos totalmente de las movilizaciones pasadas, pretendía incidir con sus elementos de juicio sobre las bases de las organizaciones izquierdistas, y en particular sobre la afiliación ugetista.

La abortada huelga insurreccional de octubre, con sus fuertes secuelas represivas, se convertía en el elemento disuasorio al que los solidarios contraponían su modelo teórico y práctica sindical. Frente al impulso de la lucha de clases y de las movilizaciones radicales por parte de UGT, ellos contraponían un sindicalismo que bajo las etiquetas de cristiano y vasco englobaba una práctica posibilista, negociadora y alejada de cualquier planteamiento revolucionario.

No se contentaron con esto los solidarios. A las críticas planteadas a las direcciones socialista y ugetista añadieron propuestas directas a las bases obreras socialistas para que se sumaran a las filas de STV. Si la actitud de este sindicato en las jornadas de octubre había podido ser pasiva, o cuando menos contemporizadora con el movimiento revolucionario, las semanas posteriores al mismo, y siempre basándonos en los artículos balance que lo comentaron profusamente, fueron de un desmarcamiento nítido y de una fuerte agresividad propagandística hacia las organizaciones obreras izquierdistas.